Holas! De vuelta Kuroi! Ya casi estamos alcanzando la version en ingles que sale semanalmente (van por el capitulo 17... asi que... que prefieren? que siga sacando de a dos capitulos pero cada dos semanas o que saque uno por semana? voto en los reviews y viva la democracia!) Gracias a todos los que apoyan esta historia, los que dan review, ponen en favoritos y la siguen! :D
¡Son increíblemente GENIALES! Esta historia lleva más de 10,000 vistas, 151 seguidores, 86 favoritos, y 97 reviews! (La versión en español tiene 1047 vistas, 14 seguidores y 10 favoritos)
:D Woot! Algunas respuestas:
To RizafromKeron: En cuanto a Alfred pensando en terminar o no dentro de Arthur... ^ ^ Bueno, cuando un Alfa eyacula dentro de un Omega, anudan. Y no sólo causaría problemas físicos * tos * iba a terminar marcando al Omega con su olor. Justo en el lugar equivocado. Eso los convertiría en pareja. (Recuerdan que les dije que sería importante :D)
To Louise-Maria: El primo AB Alfa va a aparecer pronto (Créeme, no puedo esperar a mostrarlo a él y a su familia!), y hasta ahora él es el otro AB en la historia además de Arthur, e igual el tipo AB sigue siendo raro. Es solo coincidencia que sean parientes.
Ahora a por la historia, ya han esperado bastante. : )
No soy dueño de Hetalia ni ninguno de los personajes. -.-
El fin de semana no había sido bueno para Alfred y se le notaba en la cara. Ahora era lunes por la mañana y estaba en la puerta de la casa de Kirkland. Se quedó ahí parado, tratando de controlar sus pensamientos sobre lo que había pasado en los últimos días antes de golpear la puerta. El sábado había ocurrido el "incidente" (ese que trataba de olvidar, pero el vergonzoso recuerdo seguía apareciendo en sus sueños… o pesadillas, dependiendo de quién mirara) y por su culpa no había podido descansar bien en toda la semana.
Se pasó la mayor parte estudiando, jugando video juegos, comiendo y preocupándose por el paradero de su hermano. A Matthew no lo vio en todo el fin de semana excepto en la mañana, la noche y la hora de comer, pasando el resto del día con su prometido haciendo Dios vaya a saber qué. Por esto, no le había quedado nada de lo que había estudiado, con lo que dejaría de estar a la cabeza en las clases.
Y ahí estaba ahora, empezando la segunda semana de lo que se supondría sería un glorioso año final, yendo a buscar a un Omega malhumorado. Siguió lamentándose unos segundos más antes de llamar a la puerta.
La cara que lo miró desde la entrada estaba en un estado similar a la suya, por no decir peor. "¿Qué quieres?" gruñó Arthur.
"Bueno, ¿Hoy no eres un solcito?" Dijo sarcástico, el otro seguía en su piyama verde, blanco y negro, con el pelo desordenado y ojeras indicándole que acababa de despertarse. Lo miró antes de frotarse las sienes.
"Mira, hoy no tengo ganas de jugar a ningún juego. ¿Por qué estás aquí?"
"¿Es en serio?" pensó levantando una ceja "Hoy es lunes. Ya sabes, ¿El primer día de la semana?"
Arthur parpadeó un par de veces, obviamente procesando la información recibida, antes de entrar en pánico."Oh carajo… ¿Qué hora es?" Miró hacia adentro al reloj colgado en la cocina antes de girar listo para subir las escaleras, antes de llegar muy lejos, giró su torso para que Alfred pudiera verle la cara y ordenó: "Quédate ahí. Ya vuelvo"
Alfred obedeció (no es que tuviera otra opción) y se quedó en el patio hasta que el británico salió de su casa. En el camino, ninguno de los dos dijo una palabra. Arthur miraba por la ventana el paisaje, y Alfred estaba tratando de no pensar otra vez en lo que habían hecho la última vez que se vieron. Este silencio incómodo se rompió una vez que llegaron al estacionamiento de la escuela. Estaba a punto de salir del coche cuando el Omega tomó la palabra.
"Sabes, no me acuerdo mucho de lo del sábado. Si dije o hice algo malo, perdón. Solo… olvídalo." Y con eso salió del auto y caminó rápidamente a la escuela. Se quedó ahí viéndolo alejarse hasta que despareció dentro del edificio, entonces pasó su mano por el cabello.
"Que idiota"
Los días siguientes fueron de la misma forma, con Arthur mirando por la ventana y Alfred concentrándose en conducir, sin decirse una palabra. Él había tratado de conversar con el Omega, pero se veía muy distraído en sus propios pensamientos como para notar que el Alfa le hablaba. El viernes, llegó a la casa de Kirkland, golpeó la puerta y se preparó para que otra vez Arthur no estuviera listo para salir y tener que esperar, como el resto de la semana. Había llegado más temprano para que así no tuviesen que acelerar para llegar a tiempo a clases, como les pasó el miércoles.
Después de un minuto de golpear, la puerta se abrió y se sintió su cabeza nublada y aturdida, como el sábado pasado. El olor fuerte que venía de la casa lo golpeó como una tonelada de ladrillos, y hacía que su cuerpo quisiera entrar y buscar la fuente del mismo. Entonces vio a la Sra. Kirkland, cansada y enojada, su cabello desordenado y la cara desmaquillada, mostrando sus arrugas y ojeras.
"¿Te puedo ayudar en algo, Alfred?" Su mirada estaba cansada y su voz sonaba seca y estresada, como si no hubiera tomado nada en días. El Alfa fue arrancado de su trance y miró a la mujer.
"Y-yo uh… ¿Vengo a buscar a Arthur?" No quiso que sonara como pregunta, pero el olor. Era tan familiar y a la vez extraño y exótico, quería saber de dónde venía. Ni se dio cuenta que estaba inclinándose dentro de la casa hasta que la mujer le puso una mano contra el pecho y lo empujo hacia atrás.
"Perdón Alfred, hoy no se puede. Él no… se siente bien, y no irá a la escuela" miró sobre su hombro hacia adentro de la casa por unos segundos "Sera mejor que te vayas" y con eso cerró la puerta de golpe, terminando con la conversación y deteniendo el olor hipnotizarte.
Entonces se dio cuenta de lo que estaba pasando, ¡Arthur estaba en celo! No era raro que el normalmente agresivo Omega estuviera tan tranquilo y ensimismado. ¡Ni siquiera se había dado cuenta que ayer cuando iban a la escuela lo había insultado! Alfred entro rápido a su auto y se fue, no quería más problemas con Scott.
Era extraño, su madre y hermano nunca estaban tranquilos antes de sus celos. En realidad, todo lo contrario. Cada tres meses, cuatro veces al año, se ponían absorbentes, demandantes y obsesivos. A veces su madre o Matthew llamaban a su padre o a él para ver alguna lacrimógena película para chicas, o lo levantaban a las 3 de la mañana para que vaya a comprar fideos instantáneos a la estación de combustible. Incluso se metían en su habitación buscando almohadas, mantas y otras cosas para construir sus nidos… que Alfred después no quería le devolvieran. Gracias a Dios los dos Omegas nunca tuvieron sus ciclos de celo al mismo tiempo.
Después del primer año de celo de su hermano, Alfred y su padre se habían puesto de acuerdo para esconder todas las cosas valiosas de Alfred (como chaquetas deportivas, consolas, libros) hasta que el Omega desapareciera en su habitación por una semana.
Lo peor de todo era cuando su padre era arrastrado al dormitorio conyugal durante los celos de su madre y el pobre hombre solo podía salir tres veces al día a buscar comida para él y su pareja. El pensamiento lo hacía querer vomitar los panqueques con miel que había desayunado. No importa cuán grande seas, el pensamiento de tus padres teniendo sexo dejaba cicatrices mentales. Pero antes de que su cerebro le hiciera más daño a sus entrañas, su teléfono empezó a sonar.
"Half-breed, that's all I ever heard (Mestizo, esto es todo lo que he escuchado)
Half-breed, how I learned to hate the world (Mestizo, como aprendía a odiar el mundo)
Half-breed, she's no good they warned (Mestizo, ella no es buena, advirtieron)
Both sides were against me since the day I was born" (Los dos lados estuvieron en mi contra desde el día en que nací)
"¿Qué quiere ahora? Va a tener que esperar hasta que llegue a la escuela" pensó "¡Espera… mierda! ¿Qué va a decir si me ve llegar sin Arthur? ¡Se va a enojar!
En cuestión de minutos Alfred se detuvo en el estacionamiento y miró a su teléfono. Tenía 2 llamadas perdidas y un mensaje de texto, todo de su abuela, que al parecer estaba frenéticamente tratando de contactarlo. Decidió leer el mensaje antes de salir de su coche.
Para: Alfred
De: Abuela
No vayas a buscar a Arthur, su madre llamo y dijo que está en celo. No deberás pasar a buscarlo hasta el lunes que viene. Oh y pasa por mi oficina antes de irte a casa! Te quiero! Besos y abrazos
Enviado: Hoy, 7:23 AM
Suspiró aliviado. "Gracias a dios… ¿en serio? ¿"Besos y abrazos"? O está siendo sarcástica o esta borracha" se rió y negó con la cabeza. A pesar de que Hehewuti era una Alfa maternal, ella nunca lo demostraba a sus hijos o nietos que no eran Omegas, mucho menos si eran Alfas. Cualquier muestra de afecto con estos últimos venía en forma de "amor duro", sarcasmo o burlas.
Tendría que ir a comprobarlo esa tarde, pero hasta entonces, tenía que ir reunirse con sus amigos que trataban de inscribirse con él en el equipo de fútbol la semana que viene. Hablando de eso, recordó a preguntarle a su abuela harían funcionar la cosa con Arthur durante la temporada de fútbol.
Durante todo el día, las cosas estuvieron bien, lo que hizo muy feliz a Alfred. Sin Arthur, todo parecía ser más fácil. Estuvo así hasta Economía Domestica, ¡incluso llegó temprano! Todo era magnífico y genial en la vida del Alfa, hasta que cierto italiano entró en la habitación.
"¿Dónde carajo debo sentarme? ¡Todos los asientos están ocupados!" Gruño un italiano enojado, moreno, con un rizo rebotando de un lado de la cabeza.
"¡Solo porque tus hormonas están alborotadas no quiere decir que puedas hablarle así al profesor, Sr. Vargas!" replicó el Sr. Edelstein "Puedes sentarte con tu hermano hoy ya que su compañero está enfermo. Pero el va a volver en una semana y tú te sentaras con Emil cuando él vuelva de su viaje por problemas familiares" Resoplando derrotado, se sentó con su gemelo.
Alfred le preguntó al profesor si podía irse al gimnasio el resto de la clase, ya que el Sr. Edelstein no lo necesitaba para explicar cómo hacer galletas de mantequilla noruegas. Después de recibir permiso, y una mini charla sobre lo que se suponía que era ser ayudante del maestro, Alfred se fue, pero no al gimnasio.
Tomo un atajo a través de la biblioteca, más allá del gimnasio, y pronto estaba frente a una extravagante puerta con adornos dorados. Entró y fue recibido por el sonido de un violonchelo en algún lugar en la gran sala de música, que se detuvo poco después de que cerrara la puerta. La Sra. Edelstein levantó la vista de la partitura, sus ojos verde bosque buscando por todo su salón de clases, hasta ver al rubio que caminaba hacia ella y al cual le sonrió suavemente.
"Bueno, Hola Alfred. Hace tiempo que no vienes por aquí" Sonrió mientras guardaba el violonchelo en su estuche.
Devolvió el gesto "Sep, ¡Desde el primer año! Pero tu esposo finalmente me dejó escapar de su clase hoy".
"¡Bueno, es tu culpa por incendiarle el salón de clases el año pasado!" dijo entre carcajadas "Al menos, este es tu ultimo año…" Su sonrisa se volvió triste mientras agarraba un violín.
El mostró una de sus sonrisas brillantes y señaló el violín "¿Quieres que te acompañe?"
"Si. ¿Qué te parece con la guitarra?"
"Está bien. ¿Crees que sé tocar otra cosa? ¡Hahaha!" Bromeó mientras agarraba una guitarra acústica colgando de la pared. "¿Qué vamos a tocar?"
"Ave María,"
"Bien" Empezó a rasgar las cuerdas, y su sonido resonó por el salón, creando simples acordes musicales. Pronto, el violín se le unió, y los dos instrumentos llenaron el lugar con sus notas danzarinas, llenando de paz a los dos músicos. Las notas serpentearon y se arquearon, moviéndose por el aire. Antes de terminar la canción, la profesora empezó a tocar mas suavemente, haciendo al Alfa tocar también más lento hasta que la música se detuvo completamente. Los dos se quedaron en silencio, pensando en cosas distintas, pero relacionadas.
"Alfred… nunca entendí porque dejaste la música. Eras y sigues siendo muy talentosos" sonrió débilmente.
El otro miró a instrumento en sus manos, tirando de las cuerdas un poco antes de encogerse de hombros. "No sé… realmente… no sé."
"¿No es lo bastante "heroico"?
"¡No! Bueno… algo así" Suspiró y se dejó caer en la silla "Es algo así como un hobby, ¿sabes? Me gusta tocar música, pero sé que puedo ser más útil haciendo otras cosas" Se levantó y dejó la guitarra en la pared "Voy a tener una familia algún día, y quiero estar seguro de que voy a poder alimentarlos, y no soy lo bastante bueno como para ser un músico exitoso…"
"¿Y cantar? Me acuerdo que siempre te ofrecías para los solos en los actos escolares"
"Sra. Edelstein…"
"Por favor, Alfred, llámame Elizaveta. No soy tu profesora ahora, somos dos Alfas hablando." pidió con una sonrisa.
"Bien, Elizaveta," se volvió a sentar en la silla, "No puedo hacerlo. Quiero poder ayudar a la gente que necesita ayuda,"
Ella escuchó lo que el otro Alfa dijo, asintiendo antes de agregar. "La música también ayuda a las personas. Pero-," Se incorporó y estiró, antes de dejar el violín en su lugar "-entiendo lo que quieres decir. Oh, y hablando de familias… ¿Encontraste una pareja? "Preguntó dándole una sonrisa genuina.
Miró a otro lado, algo sonrojado. "No…"
"Ah, entonces, deberías empezar a trabajar en eso, así tendrás una familia a la que alimentar,"
"Ya sé…"
Miró al desesperanzado Alfa antes de palmearle el hombro "Sabes que…" No pudo terminar la frase porque la puerta del salón de clase se abrió. Alfred estuvo a punto de darse vuelta para ver quién era, pero la cara de Elizaveta le respondió "¿Qué quieres?" escupió la Alfa.
Escuchó pasos acercarse, se dio vuelta y le costó toda su fuerza de voluntad no golpear en la cara al visitante.
"Kesesese. ¡Me alegro de verte, Liz!" se rió estúpidamente Gilbert. El albino estaba con Francis, Antonio, y Matthew. Este le dio una sonrisa débil a su hermano, tratando de tranquilizarlo, pero no funcionó.
Alfred se levantó y miró a su futuro cuñado, que estaba justo a su espalda con su característica sonrisa burlona. Ninguno de los dos necesitaba decir una palabra para saber que el otro lo odiaba. Fue como un acuerdo mutuo desde que Matthew anunció que iba a unirse al albino, y Alfred se aseguró que su hermano supiera cuanto se oponía a la idea.
Los dos se quedaron quietos unos instantes, evaluando quien haría el primer movimiento, sabiendo que el que lo hiciera cargaría con las consecuencias. Azul y rojo luchaban como hielo y fuego, la tensión se podía cortar con un cuchillo. Dio medio paso hacia el otro, su puño ya a medio camino de la cara del albino, pero fue detenido por Antonio, que avanzó y sujetó su brazo.
"Amigo, no vinimos a pelear. Escuchamos la música y vinimos a ver quien tocaba," Se volvió hacia Elizaveta y guiño un ojo, "Hermosa melodía," ella no notó el coqueteo del español, ocupada en su duelo de miradas con Gilbert. A diferencia de Alfred, ella podía golpearlo cuando quisiera, y estaba bastante tentada de hacerlo.
"Gilbert, sabes que no me gusta oler tu egocéntrica esencia ni a una milla de mi, menos en mi aula. Mejor dime la verdadera razón…" clavó la vista en Antonio"… de porque están aquí."
La sonrisa burlona permanentemente dibujada en la cara de Gilbert cambió a un ceño fruncido y sus ojos se pusieron serios. "Bueno, mi pajarito quería hablarte de la ceremonia. Le dije que buscara a otro Planificador de Ceremonias de Unión, pero él quiere que tu lo hagas"
A la mención de la ceremonia, los ojos de la Alfa se iluminaron y casi arrastra hacia ella al Omega. "Oh Matthew, si era eso ¡Podías haber venido tu mismo! ¡Pero entiendo que algunos" miró directo a Gilbert"son muy pegajosos con sus parejas! Ahora no puedo atenderte ya que estoy trabajando como profesora, así que ¿Por qué no vienes a verme después de clases y hablamos? También puedes pasar por mi oficina mañana" Mientras ellos discutían los detalles, Gilbert fue hacia Alfred, que estaba jugando con una trompeta, apretando las teclas pero sin hacer ningún sonido.
"Pssst, Al,"
"¿Qué quieres? Sigo queriendo golpearte, ¿sabías?"
"se, se, se. Escucha, Matthew y yo estuvimos hablando y el dijo que quería que tu cantaras en nuestra Ceremonia de Unión"
Alfred levantó la cabeza y lo miró incrédulo" ¿Qué? ¿Por qué no lo hacen tú y tu banda?"
El albino rodó los ojos "¡Voy a estar en el altar! Matthew estaba muy asustado de que lo rechazarías si él te preguntaba, así que lo hago yo"
Gilbert se aclaró la garganta antes de apoyarse en una de sus rodillas como si fuera a pedir matrimonio "¿Querrías, Alfred F. Jones, hacerme el hombre más feliz de la Tierra, cantando en mi Ceremonia de Unión con tu hermano?" Preguntó lo bastante fuerte como para que todos escucharan. La cara de Alfred se contrajo de disgusto ante la sarcástica forma que el otro Alfa le pedía que hiciera algo que no quería hacer. ¡Ni siquiera quería ir a la Ceremonia! Pero sabía que todos se enojarían si no estaba ahí sonriendo mientras su hermano caminaba al altar del brazo de su padre.
Después de mirar al Alfa de rodillas y aclarase la garganta, respondió "Por supuesto que cantaré en tu boda. Necesito asegurarme de que no te vas a emborrachar y tratar de aparearte con mi hermano en la pista de baile, porque parecías dispuesto a saltearte la Ceremonia y todo en el concierto del sábado." Sonrió burlonamente cuando Francis y Antonio empezaron a reírse, Matthew ponerse rojo y Elizaveta sonriendo de la cara de horror que tenía Gilbert.
"Bueno, ahora debo ir a ver a la Directora" Y con eso, se fue del salón de clases.
Alfred se sonrió maliciosamente mientras caminaba hacia la oficina principal. Lo que Gilbert y Matthew no pensaron es que entre las quejas sobre todos los miembros de su familia, Arthur protestó porque recién casi lo habían golpeado, todo porque Matthew estaba a punto de aparearse en el camerino de Gilbert, y él había interrumpido.
Ese pequeño fragmento de información fue lo que evitó que golpeara otra vez a Arthur mientras este lo insultaba borracho. Decidió que estaba en deuda con el Omega por mantener virgen a su hermano y darle a Gilbert un caso de Bolas Azules.
Hablando de él, no lo vería en toda la semana, y se sintió un poco triste por eso. "¡NO! Mal, ¡MAL! ¡NO se extraña a un pequeño hijo de puta como él! ¡Voy a tomarme estas vacaciones después de toda la mierda que causo!" Se castigó a sí mismo.
Continuó gritándose a sí mismo, estaba aproximándose rápidamente a la oficina y casi se golpea de frente contra la puerta cerrada si justo no hubiese mirado cuando estaba a un paso de distancia. Controlando sus pensamientos y calmándose, golpeó la puerta.
"Entra"
Hehewuti trabajaba en un documento y levanto la vista a Alfred que se asomaba por la puerta, "¿No deberías seguir en clases?"
"Si, pero el Sr. Edelstein dijo que no me necesitaba" explicó encogiéndose de hombros y acercando una silla para sentarse.
"Bien, hagamos esto rápido." Dejó la lapicera y se sacó los lentes "Como sabes, no debes ir a buscar a Arthur hasta el lunes que viene porque él está en celo. ¿Notase si empezó a actuar diferente?" Alfred asintió. "De ahora en mas, quiero que me informes cuando empiece a actuar de esa forma por más de dos días seguidos. Recibí una llamada de la Sra. Kirkland diciéndome que casi entras por la fuerza a su casa."
El Alfa quedó boquiabierto, "¡¿Qué qué?! O sea, si estuve ahí, ¡Pero no traté de entrar ni nada!" Gritó tratando de defenderse, "¡No hice eso, tengo autocontrol y sentido común!"
Hehewuti trató de calmarlo con un movimiento de su mano "Ya lo sé, yo te enseñé. Pero igual, los instintos de los Alfas están orientados para que intenten aparearse cuando un Omega en celo esta cerca, especialmente si no está emparejado. Por eso, quiero que me informes si Arthur tiene algún cambio en su comportamiento. Sé que se supone que deben tener su ciclo cada tres meses, pero puede variar. Así que presta atención así no eres atrapado otra vez con la guardia baja. ¿Qué hubieses hecho si un Alfa abría esa puerta en lugar de un Omega? ¡Serías golpeado solo por estar cerca!"
Alfred visualizó a Scott abriendo la puerta y arrancando otra pelea. Alfred era fuerte, pero Scott era fuerte y experimentando, dejándolo en desventaja.
"De ahora en mas" continuó su abuela "Asegúrate de estar más prevenido ¿Está bien?"
"Bien" Dijo dejando caer la vista.
Ella tenía razón, si un Alfa olía a un Alfa con el que no tenía parentesco sanguíneo cerca de uno de los Omegas en celo que protegían y controlaban, reaccionaban defensivamente. Atacarían a cualquier Alfa que consideraran indigno de aparearse con el Omega; y no pararían hasta que el intruso se rindiera y escapara, muriera o probara su fuerza venciéndolos.
A pesar de que era una forma de pensar primitiva y casi nadie tenía que pelear para conseguir su pareja, si algún Alfa despistado se acercaba mucho a un Omega en celo, la pelea era inevitable. Alfred personalmente no podía aceptar ninguna de las opciones si se encontraba en ese tipo de situación. Sería degradante y vergonzoso que lo derrotaran y no quería que lo mataran. Pero, si llegaba a ganar, tenía la obligación de aparearse con el Omega que el otro Alfa estaba protegiendo, y no quería ni pensar en eso.
Después de discutir otros asuntos familiares, se despidió de su abuela y se fue. Pero mientras manejaba hacia su casa, descubrió que estaba yendo en la dirección contraria; por el camino que normalmente tomaba para ir a la casa de Arthur. Pisó el freno y buscó donde hacer un giro en U, para poder ir en la dirección correcta.
"No puedo esperar hasta que este año se termine" pensó mientras suspiraba.
Bueno, otro capítulo y no sé cuantos más va a llevar ^^ Bueno, si ven errores de ortografía, gramática, díganme! Espero que lo hayan disfrutado! : )
Waaaa! A alguien mas le hubiese gustado que fuera Scott el que hubiese abierto la puerta? Siguiente cap! -
