Holas! esta serie de capitulos es algo triste T-T siento lastima por el pobre Alfie...

ahahahha... OCs... los odio y los amo. Los odio cuando hay más de 2 en la historia y tienen un papel importante y los amo porque hacen de eslabón perdido. De verdad, son la razón de que tardara tanto en escribir esto, ya que escribí de Hehewuti (de quien no pensaba escribir) de Alexander y sus parejas. Y también están los tíos y tías! (a pesar de que en este capítulo no hacen mucho)Me gustaría decir que fue difícil de escribir, ya que me trajo memorias bastante feas. Verán el último "funeral" al que fui fue el de mi abuela, que nunca le importo un carajo de mi, y eso fue cuando tenía 14. Pero basta con esto! Ustedes esperan la historia!

No soy dueño de Hetalia ni de los personajes -.-

Si tuvieras que describir el paraíso ¿Cómo sería? La mayoría de las religiones dicen que es un lugar glorioso donde está Dios y las personas buenas que murieron. Algunos científicos dicen que eso no existe y que fue creado por la mente humana para enfrentar la aterradora idea de lo que nos pasa cuando dejamos de respirar y nuestro corazón para de bombear sangre. Pero ¿Quién sabe? ¿Qué pasa con las almas de las personas? ¿A dónde se van? ¿Alguien realmente lo sabe? Y si alguien lo sabe ¿Viven su vida peor de lo que la viven los que no lo saben? ¿Es esta la razón de que exista la muerte, hacer que las personas vivan sus vidas al máximo? Si no puedes vivir tu vida al máximo ¿Qué pasa entonces? ¿Eres un fracaso en la vida? Y si alguien te mata por accidente ¿Eres un fracaso en la vida? Si no soportas más y decides terminar con el dolor y el sufrimiento antes de que tus sueños se hagan realidad ¿Eres un fracaso en la vida? Si un hombre que es esposo, hijo, hermano y padre de dos hijos, tiene, como máximo, 24 horas de vida ¿Es un fracaso?

Alfred estaba de pie en la colina cubierta de césped detrás de la casa de su abuela. Todos estaban detrás de él, su hermano, madre, la Jefa Alfa, tías y tíos, primos, amigos y algunos CEOs que conocían a su padre. Todos estaban vestidos de negro y blanco, y parecían salidos de una de esas fotos de la gente de antes de la Gran Muerte.

Solemnemente de pie delante del hoyo de 7 pies (2 metros), y en cuyo fondo descansaba un ataúd negro y plateado con los restos de Alexander Jones. A pesar de todo lo que había llorado, se negaba a derramar más lagrimas, no cuando todos lo estaban mirando a él, el Alfa que rompería la tradición y tomaría el titulo de Jefe Alfa directamente de su abuela. Él debía mantener la compostura aunque se enfrentara a la muerte.

Después de 10 minutos de silencio respetuoso, Hehewuti se acercó y tomó un puñado de tierra con su mano enguantada en encaje negro, esparciéndola despreocupadamente sobre el ataúd. Empezó a hablar en una lengua que Alfred no entendía, y el aire de llenó de tristeza mientras la mujer decía el ultimo adiós a su hijo mayor. Todos los invitados tuvieron su turno de acercarse y arrojar una única rosa blanca en el hoyo, hasta que solo quedaron la familia cercana de Alexander, su madre, esposa, hermanos, hermanas e hijos. Cuando estuvieron solo ellos, Alfred agarró una de las palas cerca de la tumba y recogió un poco tierra de la pila, devolviéndola al hoyo de donde había venido. En silencio la familia observó cómo, palada tras palada, el Alfa fue enterrando a su padre. Cuando el hoyo era un pequeño montículo, el sol estaba ocultándose en el anochecer y su traje estaba sucio de sudor y tierra. Se arrodilló y golpeó gentilmente el montículo, con la cabeza baja y en silencio hasta que una mano se apoyó en su hombro, sacándolo de sus oraciones silenciosas a un cielo que se oscurecía rápidamente y unos ojos negros que lo miraban. *

Sin una palabra, Hehewuti guió a su familia por el sendero que los llevaba al patio trasero de la mansión familiar Jones. El camino era de media milla de largo (800 metros), cubierta por árboles marrones que se preparaban para la llegada del invierno dejando que sus hojas verdes se volvieran amarillas antes de desprenderse de ellas. Alfred caminaba detrás de todos, sin dejar de recordar las últimas horas de vida de su padre.

Estaba silencioso cuando Matthew volvió con Alfred y Hehewuti, el único movimiento era de la Sra. Jones acariciando la mano de su pareja enferma. Hehewuti se quedó en la puerta viendo como Matthew s acercaba a la cama y Alfred volvía a la silla junto a la pared en la que estaba antes, a como 10 pies (3 metros) de su familia. Sus ojos estaban aun rojos del último episodio de llanto, sentado en la silla solitaria, mirando sus manos y esperando lo que iba a suceder.

"Alfred" llamó una voz ronca.

Tragó duro antes de mirar a su padre. Era como un espejo que mostraba el futuro, idénticos ojos mirándose, pero unos estaban rodeados de patas de gallo y sus cejas estaban grises. Miró como la boca de su padre le daba una sonrisa triste como diciendo "Perdón" y sus propios labios se curvaban en una sonrisa parecida que decía "Esta bien".

Se quedaron así por un rato, esperando que el tiempo frenara y así nadie podría hablar, y no tuvieran que decir adiós. En ese momento notó lo viejo que era su padre, o más bien, como la enfermedad lo había avejentado, dejándole el pelo gris, la piel pálida, el cuerpo escuálido que una vez fue fuerte y poderoso y podía cargar a Alfred que gritaba de alegría. Este no era el hombre que Alfred vio en su juventud, solo una cascara vacía y moribunda de dicho hombre. Siguieron mirándose hasta que su abuela pregunto si podía estar a solas con su hijo, siendo más una orden que una petición, y todos la obedecieron yéndose de la habitación rápidamente.

No supo lo que paso dentro de la habitación mientras esperaban en el pasillo con Gilbert, pero cuando su madre abrió la puerta vio algo que nunca podría olvidar. Su abuela estaba junto a su hijo, sosteniendo la mano de este contra su rostro y llorando sobre la piel blanca. Los dos estaban cubiertos de lagrimas y lo único que se escuchaba era una mescla de sonidos extraños que salía de la boca de Hehewuti y que supuso que era el idioma natal de sus ancestros: "Nu' umi unangwa'ta"*

Después de esas palabras, dejó la mano de su hijo y lo beso en la coronilla, murmurando disculpas y arrepentimientos antes de alejarse y darles permiso para entrar a ellos.

Las siguientes horas pasaron intercambiando historias, risas tristes y lagrimas. Gilbert estuvo con Matthew todo el tiempo, abrazándolo cada vez que estaba por llorar, especialmente cuando Alexander empezó a entrar y salir de la conciencia. Su padre le sonrió a todos los que estaban en la habitación, reconociéndolos.

"Gilbert, Matthew" Nombro primero "te encargo a Mattie. Asegúrate de protegerlo, o te juro por Dios que voy a volver y hacértelo pagar" Bromeó con una pequeña risita tratando de levantarles el ánimo "Y Mattie" Su voz se hizo suave "Te amo, hijo, lamento que ni tu madre ni yo podremos ir a tu boda" su voz se apagó pero volvió con más fuerza "Prométeme que tendrán la ceremonia el día que la planearon" sonrió con lagrimas en las comisuras de sus ojos "Así al menos podré ir en espíritu" Su hermano asintió lentamente y su agarre en la remera de su prometido se hizo más duro, Gilbert permaneció firme.

Movió sus ojos a su pareja, que estaba sentada a su izquierda "Querida, no llores. Esto es parte de la vida, ya lo sabes" sonrió mientras le acariciaba la mano y ella asintió con la cabeza "Quiero que estés feliz cuando todo esto termine, así que por favor haz lo que te parezca bien con tu vida"

Luego, miró a su madre sin decir nada, mirándose a los ojos intercambiando idénticas sonrisas trises.

Finalmente miró a su hijo mayor, su sonrisa ensanchándose "Alfred, se que vas a cuidar a todos, no tengo ni que pedírtelo" y el susodicho asintió "Pero" y su cara se volvió seria "prométeme esto, por tu propio bien, aprende a no vivir queriendo cumplir con las expectativas de los demás. Es tu vida hijo, no la de ellos"

Alfred lo miró por unos segundos, asimilando las últimas palabras. Era extraño, de verdad, saber que esto sería lo último su padre que iba a decirle, y estúpidamente esperaba que mañana estuviera sentado en la mesa, leyendo el periódico, como todas las mañanas. Pero sabía que no iba a ser así, sabía que estos minutos eran los últimos en los que escucharía la voz de su padre, y quería pedirle algo "Papá, ¿me puedes hacer un favor?"

Alexander miró a su hijo de forma interrogante antes de asentir suavemente "Trataré"

Sacó su celular, tocando la pantalla entes de volver a mirar a su padre. "¿Podrías... decírmelo otra vez?" Preguntó mientras le extendía el teléfono.

Le llevó unos momentos comprender que era lo que Alfred estaba haciendo, pero cuando lo hizo, sintió que su corazón se rompía ante la mismo pensamiento que había tenido su hijo. Alexander tomó el teléfono y lo puso cerca de su pecho antes de repetir sus palabras. Cuando terminó de decirlas, Alfred intentó sacar su mano, pero su padre la sostenía firmemente y habló otra vez al teléfono, clavando sus ojos en su hijo, haciendo que sus palabras llegaran al corazón al muchacho.

"Realmente te amo Alfred. A ti, a tu madre y a Matthew... Los amo a todos" Sonrió dejando caer una lagrima y liberando la mano de su hijo, que dejo el dispositivo en su regazo después de apagar la grabadora.

Después de media hora de "adioses" y "te amo", Alexander Jones dejo el mundo el Primero de Noviembre a las 2:34 Am cuando falló su corazón. Y según la antigua tradición de la familia, el cuarto día después de su muerte fue sepultado. *

La familia decidió que podían estar a la espera por una semana hasta que Hehewuti anunciara quien sería el nuevo Heredero a Jefe Alfa, a disgusto de sus hijos. Mientras esperaban, su abuela lo instruyó sobre las responsabilidades del título, tratando de que aprendiera lo más posible antes de informar al resto de la familia. Afortunadamente, el aprendía bastante rápido.

Pero había un requerimiento que no le dejaba como un Alfa calificado, y era que necesitaba una pareja. Para ser Jefe Alfa debía asegurar la prosperidad de la familia siendo capaz de tener hijos propios, y era algo que en este momento no podía hacer. Sabía que esto iba a ser un problema. Su abuela lo había elegido como Heredero, si, pero ¿quién sabe cuánto tiempo durará la protección de ella? Basándonos en los eventos recientes, sabía que tan rápido alguien podía irse de este mundo, y nadie era la excepción. Para asegurar su título, debía encontrar una pareja pronto, pero se podía solucionar rápidamente con un matrimonio arreglado. Personalmente odiaba la idea, pero si debía hacerlo, entonces se callaría y casaría con quien su abuela encontrara adecuado para la familia.

No fue hasta el viernes después del funeral que volvieron a la escuela, recibiendo las condolencias a medida que caminaban por el pasillo. El resto del día fue borroso para ambos, saltando de clase en clase hasta que terminaron, emocional y mentalmente exhaustos. Lo habían disculpado de la práctica ese día, y decidió ir derecho a casa e irse a dormir esperando que su cerebro descansara, o al menos, ese era el plan.

Caminando perezosamente a su auto, vio a alguien del lado del pasajero, más bien una mata de cabello rubio despeinado sobresaliendo de arriba del techo. Al acercarse, la persona se movió delante del vehículo, dándole una clara visión de su identidad y un dolor de cabeza infernal. Al llegar junto al automóvil, Alfred y Arthur se miraron antes de entrar.

El viaje fue tranquilo, sin música y sin palabras, hasta que notó las casas entre las que estaban viajando. "Alfred ¿A dónde vamos?"

No le respondió, perdido completamente en su propio mundo, bloqueando todo menos el dolor de cabeza y la calle frente a él, dejando que la memoria muscular manejara. Tomo el silencio como respuesta y se recostó en la silla, esperando para descubrir a donde iban. Las casas se hicieron más grandes, hasta que llegaron a un camino que terminaba en una colina, que ocultaba todo menos el techo de una casa blanca. Cuando Alfred estaba a punto de subir su ventanilla y sacar las llaves, vio a Arthur, sentado con una mirada interrogante.

"¡Carajo! Que alguien me mate" Pensó mientras golpeaba el manubrio con la cabeza, finalmente dándose cuenta que había olvidado por completo el llevar al Omega a su casa. Arthur saltó cuando la bocina sonó, tratando de conectar los datos y saber que le pasaba al Alfa junto a él.

"¿Estás bien?" preguntó mientras lo enderezaba por el hombro, alejándole la cabeza de la bocina.

"No" dijo crudamente mirando las puertas frente a ellos.

Quedó sorprendido por la respuesta directa. Estaba a punto de preguntarle porque cuando el chico empezó a hablar.

"Mi papá murió, mi mamá no habla, mi abuela trata de hacerme un buen Heredero y todos van a querer matarme cuando se enteren que me eligió a mí, Matthew preguntó si podía dejarlo solo y quiere que cante en su Ceremonia de Unión a la que yo no quiero ir y lo peor de todo es que estoy lamentándome de mi vida con un AB Omega que no debería soportar toda esta mierda" divagó, sus ojos nunca dejando la puerta.

Miró al alfa, tratando de entender todo lo que dijo, hasta que se sintió incomodo en la posición en la que estaba, dejándose caer en el asiento al igual que Alfred.

Dejo escapar un suspiro "Tienes razón, no debería aguantar toda esta mierda" y calvo la vista en el Alfa, que cuando empezó a sentir los ojos del otro sobre él, lo miró a la cara. "Pero" y su mano titubeante acaricio la de Alfred "supongo que necesitas descargarte con alguien, y un AB Omega es mejor que nada" cuando terminó de decir eso, su cara se volvió roja, arrancó su mano de la del Alfa y miró por la ventana.

Alfred no sabía que decir. Se quedó mirando la nuca del Arthur hasta que empezó a reír, pronto terminando a las carcajadas, y el otro dándole una mirada de muerte. Se detuvo unos instantes mirando al Omega "No me rio de ti" aclaró mientras lo despeinaba "bueno, supongo que eres mejor que nada" confirmó y sacó su mano de los cabellos de Arthur. Se quedaron en un silencio cómodo, mirando las puertas "Bueno, supongo que tengo que llevarte a tu casa ¿No?" preguntó después de un rato. Estaba a punto de poner el auto en reversa cuando otro auto apareció detrás de ellos.

"¡Hey, Al! ¡Mueve el auto!" Gritó una voz familiar con acento alemán.

"¡Gilbert, cállate y mueve el tuyo! ¡Tengo que salir marcha atrás!" Gritó el otro Alfa. Luego se volvió a Arthur y murmuró mitad en serio mitad bromeando, "No puedo creer que diga esto, pero no puedo esperar hasta la boda. Así no voy a tener que verlo tan seguido" Y Arthur se rió un poco mientras el auto retrocedía.

Mientras el auto se movía hacia atrás, Arthur cruzó la mirada con Gilbert, y este abrió su puerta, salió y gritó "¡Alfred! ¡Si tratas de tener sexo llévalo a cenar antes, por lo menos! ¡Kesesesesesese!"

Los dos rubios se pusieron color escarlata, Arthur miró al piso tratando de esconder su cara pero entonces se le ocurrió una idea. "Alfred" susurró "¿Vas a usar esta botella de agua?" El Alfa miró lo que le señalaba y negó con la cabeza. Le dio una sonrisa de complicidad antes de agarrar la botella, destaparla, arrojársela al albino, volverse hacia Alfred y gritar "¡Acelera!" Pronto los dos se alejaban de un completamente empapado (y enojado) Gilbert.

*= El nombre Hehewuti viene de la cultura Hopi, nativos americanos, y es tradición de ellos la forma de dar sepultura (Alfred siendo el único en enterrar a su padre y esperar 4 días para hacerlo)

Si este es más corto, pero al menos están empezando a llevarse bien (si puedes decir que tirarle una botella llena y destapada a alguien es una forma de cimentar una amistad) Fue una broma que nos hicieron a mí y a un amigo unos imbéciles en una furgoneta blanca en Halloween. No es divertido si no conoces a esa gente =.= Bueno, espero que les haya gustado el capitulo, perdón si el final es un poco raro, estaba teniendo problemas con esta parte. V.v Si encuentran errores gramaticales o algo que les moleste avísenme!

Ajajajjaja admito que siempre que vuelvo a leer la parte de la botella me rio mucho... bueno nos vemos la proxima semana, en Try me and See les voy a dar un poco de Lemon para compensarlos por lo lento que va esto ;D Nos leemos!