Hey gente! subo la actualizacion de todo hoy porque:
1) ya las tengo hechas
2)soy impaciente
3) me sacaron mi dia libre mañana T^T
Este capítulo fue realmente difícil, con todo su vocabulario de jugadas de futbol Americano (que no entiendo y no conozco T-T) Gracias a todos los que dieron reviews, me siguen o agregaron a favoritos, me hacen feliz! Y todos saben que debo alimentar a muchos Dementores... ok, no...
Para quien pregunto si aparecería Rumania: si va a aparecer, pero no va a tener un rol protagónico... así que perdón.
Les recuerdo que actualizo todos los jueves, pero la autora publica cuando puede, asi que quizas tengamos pausas mas adelante. Y los que leen en ingles no den spoilers, aqui la unica que arruina la historia soy yo!
Este capítulo lo escribí a último minuto. Perdí la inspiración hasta que un amigo quiso ver hetalia, y escribí gran parte de esto a la noche mientras mirábamos la temporada 1 y tosía por estar enferma. ^^ Para todos los que no saben que es el futbol Americano esto es todo lo que deben saber:
Quarterback=el tipo que arroja el balón
Touchdown=7 puntos
Runningback= el tipo detrás del Quarterback y que le pueden dar el balón una vez que el Querterback lo arrojó.
A todo el que pregunto cuando están juntos, no tardara mas de 4 capítulos, pero va a pasar muchas cosas antes! (Kuroi: yo que veo el futuro (o sea leí la cosa en ingles...) están juntos en el capítulo 19... LA PROFECIA SE HA CUMPLIDO!)
No soy dueño de Hetalia ni de los personajes -.- (ni tampoco los Dementores)
Hacia frio, pero para Arthur era casi frio polar. El Omega llevaba su uniforme, dos suéteres, una chaqueta, bufanda y orejeras, ayudándolo a bloquear el viento helado que soplaba en las tardes de Noviembre. Sentado en las gradas del campo de futbol con Feliciano, Lovino y Antonio, esperando que Alfred y Ludwig terminaran la última práctica del año antes de la Final de mañana.
"¿Por qué demonios tuvimos que venir afuera?"Murmuró con disgusto para sí mismo. "Oh, cierto, porque el bastardo francés cerró la biblioteca una semana por vacaciones" dijo haciendo énfasis en "bastardo francés" para que el español lo escuchara.
Antonio, que intentaba abrazar a su pareja, miró a Arthur y se rio. Finalmente logró sentar al italiano violento en su regazo, acurrucándose contra su cuello. Decidió ignorarlos, todas sus "peleas" terminaban con ellos abrazados y hablando de su bebé, y no quería presenciar eso.
Así que concentro en lo que pasaba en el campo, donde Alfas y Betas corrían y se tecleaban uno a otro como animales solo por un balón ovalado. Encontraba la idea del "Futbol Americano" sin sentido; y, si no fuera porque tenía que ser llevado a casa a diario por Alfred, estaría en su casa bajo una manta y con una taza de té, en lugar de congelarse el culo en el frio aire otoñal.
Era extraño a veces, cuando veía que algunos de los jugadores los miraban. Pero, en sí, era extraño que la gente viniera a ver las prácticas, ni siquiera las parejas de los jugadores aparecían. Realmente no tenía opción, le había dicho a Alfred que estaría estudiando con Feliciano hasta que la práctica terminara. Pero el único lugar donde se podía estudiar era la biblioteca, y estaba cerrada. Por eso el enojo contra Francis.
En aproximadamente una hora, la practica terminó y Arthur siguió al español y los italianos al estacionamientos donde esperaron que los Alfas aparecieran. En ese momento se dio cuenta lo raras que eran las personas que lo acompañaban. En el camino, Lovino se había quejado todo el tiempo de sus dolores de espalda, Feliciano hablaba de Ludwig y de lo que pensaba hacerle para cenar y Antonio se reía como si todo lo que saliera de la boca de los italianos fuesen las cosas más graciosas que había escuchado en la vida.
"Son un grupo raro, pero son felices" Negó con la cabeza y una sonrisa ante el pensamiento.
Se había vuelto una especie de ritual para ellos hablar de su día con el otro mientras iban a la casa de Arthur, y a veces, Alfred elegía el camino más largo para poder tener más tiempo. Ese día no fue distinto, pero en lugar de quejarse de la tarea o los profesores, Alfred empezó con una pregunta.
"Hey, ¿Vas a venir al juego mañana?"
"No lo tenía planeado ¿Por?" preguntó confuso.
Alfred se sentó en su asiento antes de contestar "Quería saber, muchos de la escuela van a ir, así que..." empezó a callarse.
"¿Así que qué?" presionó. Una parte de él estaba enojado por las divagaciones, y otra parte quería ir al juego. No podía evitar imaginar a Alfred jadeante, sudando, sus músculos marcándose...
"Bueno, quería saber, porque Mattie preguntó" respondió interrumpiendo los pensamientos de Arthur.
Miró al Alfa, quizás era la luz poniente del sol, pero juró que había un cambio de color en su rostro. "Hey, ¿Estas sonrojado?" preguntó.
Estaba a punto de darle un toque a la mejilla, pero antes de poder levantar la mano, el auto giró bruscamente cuando Alfred esquivó un gato naranja y blanco que cruzó repentinamente la calle. Arthur fue lanzado contra la ventana, golpeándose la cabeza con un fuerte "thud".
"Mierda" suspiró mientras enderezaba el auto "Hey, ¿Estás bien?" dijo girando rápidamente la cabeza al ver a Arthur frotándose una sien.
"Sí, creo. ¡Ten más cuidado! ¡Casi nos matas!" chilló.
Alfred miró rápidamente al Omega varias veces mientras manejaba antes de sonreírlo "Eres bastante exagerado"
Miró al otro "Bueno, eres el único que esta al volante"
"¿Ni siquiera tienes licencia?"
Detuvo la contestación que tenía planeada y miró por la ventana humillado. Era común que los Omegas no tuvieran licencia, de hecho era bastante raro que uno pudiera manejar. Para Arthur, que reprobó cuatro veces el examen, ese tema era tabú.
El resto del viaje fue silencioso a excepción de la música que fluía de los altavoces. El sol ya se había escondido tras las montañas a lo lejos, pero el resplandor rojo que había dejado era cálido y hermoso, tranquilizante.
Arthur sonrió al salir del vehículo y, antes de cerrar la puerta dijo "Puedo hacer tiempo para tu estúpido juego, pero no uses a tu hermano como escusa nunca más"
La noche era fría, pero más cálida comparada con las tardes anteriores cuando el equipo practicaba para el último juego del año. El equipo no era el mejor, y no estaban preparados para enfrentar a sus competidores, pero no significaba que no iban a esforzarse al máximo para s juego final. Al empezar, todos en la escuela estaban en las tribunas, animando al equipo con tanta fuerza que si hubiera un cementerio cerca los muertos despertarían y se les unirían. Arthur estaba en el lado derecho, rodeado de otros estudiantes y sus padres. O en su caso, el hermano de alguien.
"¡MANDALOS A CASA CON EL RABO ENTRE LAS PATAS, WEST!" Grito Gilbert, haciendo que Arthur se tapara las orejas.
"¿Era necesario?" maldijo internamente mientras sacaba su atención del albino y la llevaba al campo.
El juego empezó suave, los locales le sacaban 7 puntos de ventaja hasta el medio tiempo, donde las animadoras de los equipos realizaron varios saltos, volteretas y acrobacias. Todos reían y parecían estar disfrutando. Bueno, menos Arthur que pensaba que todo era un sinsentido y que las animadoras mostraban mucha piel.
Era bastante obvio que la mitad del equipo de animadoras eran mujeres Betas, que trataban de tener la actitud de un Alfa con la delicadeza de un Omega, lo cual Arthur encontraba muy irónico. Ahí estaba, un AB Omega bendecido con esas cosas, sentado en las gradas, escondido de todas las personas de pie alentando a esas chicas que se habían esforzado tanto por atraer su atención.
Después del espectáculo, las animadoras se unieron a sus equipos de futbol y hablaron mientras esperaban que el juego continuara. Las Betas y Omegas sin pareja coqueteando con los Alfas y Betas de su equipo. Arthur miraba aburrido como la gente iba y venía alrededor de la zona de descanso, casi durmiéndose cuando Matthew apareció a su lado.
"Hola Arthur"
"Ah, hola" respondió sin sacar la vista del campo. Algo le había llamado la atención, pero no sabía que era. Era brillante, mejor dicho eran brillantes, y azules. Oía a Matthew hablándole, pero no le importaba. En ese momento lo importante era que Alfred lo miraba.
Se quedaron con la vista el uno en el otro hasta que el Alfa cerró los suyos y sonrió antes de volver con su equipo antes de que el juego continuara.
Después de ver a Alfred en el campo y saber que numero tenía, el juego se volvió interesante, mirando como los marcados músculos de los brazos y piernas se contraían y relajaban cuando Alfred arrojaba el balón a sus compañeros. Notó el sudor perlado que lo cubría, y como el cuerpo del Alfa se veía más fuerte bajo todo ese plástico y guata.
Lo que no notó fue la cantidad de touchdowns que el equipo visitante estaba haciéndoles.
"No se ve bien"
Salió de su trance y miró al otro Omega "¿Qué?"
"El otro equipo-" señaló el marcador que mostraba que los visitantes le sacaban 15 puntos "-nos gana y solo quedan 4 minutos"
Volvió su atención al campo casi en pánico. El cuerpo de Alfred respiraba jadeante y miraba a sus amigos a su alrededor. Sabía que estaban perdiendo, y lo único que podían hacer era tratar de empatar y ganar el juego en el alargue. Mirando a Ludwig y los otros, explicó el plan antes de separarse. Se alinearon y prepararon lo que iban a hacer.
Todo fue muy rápido, y aun así cada momento estaba claro en la cabeza de Alfred. Se las arreglaron para conseguir el touchdown, pero tuvieron que retroceder del ACL cuando dos defensores al mismo tiempo aparecieron en su camino a tocar la zona, tecleándolo en la línea de la 5 yarda. (Kuroi: ni la más básica idea de lo que paso, tómenlo o déjenlo)
"Idiota" pensó mientras miraba a su alrededor en los vestuarios. Habían perdido, pero habían peleando duro, y eso era lo que importaba. Pero había algo que lo preocupaba, y no sabía que era. Volvió a mirar a sus compañeros y notó que faltaban varios, pero tenía sentido. Habían perdido y no los culpaba por no querer quedarse ahí mucho tiempo.
La reja de alambrado estaba fría contra sus brazos desnudos, y las manos poderosas que lo apresaban contra ahí estaban ardiendo a comparación. Las palabras de burla de las personas que lo rodeaban sonaban apagadas y lejanas, pero un par de palabras llegaron claramente a sus oídos.
"Inútil"
"Puta"
"Omega"
….
"Rarito"
Arthur trató de mirar a los hombres y mujeres que lo rodeaban, pero su cabeza fue empujada y su cuerpo forzado a quedarse en el suelo. Mientras estaba en el suelo junto a las gradas de los visitantes, trató de recordar cómo había terminado ahí. "Estaba con Matthew, yéndonos al terminar el juego... y... un jugador de futbol y una animadora aparecieron. Si... dijeron que Alfred se había lastimado... y fuimos a los vestuarios... ¿Qué paso?" dejó escapar un suspiro de molestia ahogado "Corrimos a los vestuarios... pero no legué. ¡No, una chica me empujó a un costado y me trajeron aquí! ¡¿Pero, por qué?!"
"¡Escuche que los AB son unos bastardos que pueden meterse en cualquier grupo IS!"
"¡Yo escuche que un científico Beta los creó para destruir el sistema de Importancia Social!
"Son raros"
"No son normales"
"¡Son fenómenos!
"Ah, lo descubrieron. Peo nunca me habían golpeado solo por eso..." Miró a sus compañeros de escuela, sus caras disgustadas y amargadas. Esas miradas lo quemaban por dentro, arrancándole toda la amabilidad que había conocido en esta nueva escuela, y por Dios, dolía. Puso una barrera al sentimiento de que él estaba mal, arrancó cualquier rastro de bondad y con una mueca burlona que hacía juego finalmente habló.
"¿Cuál es tu problema? Todo el tiempo estas tratando de ser algo que no eres" sonrió perversamente "¿Qué pasa? ¿Están celosos?"
El primer puñetazo fue rápido y fuerte, definitivamente de un Alfa. La patada en su costado derecho fue dolorosa, pero nada que no pudiera manejar. Los siguientes golpes fueron parecidos, pero logró bloquear la mitad. Tal vez no se notaba, pero había músculos debajo de ese cuerpo delgado de Omega y sabía usar cada centímetro. No fue hasta que el Alfa que lo había atacado primero agarró su brazo y lo derribó que empezó a preocuparse, algo estaba mal con ese hombre. Su olor era enojado y lleno de violencia, pero había algo más que lo dejó en shock: el olor de la decepción. Era un olor raro que no muchos eran capaces de percibir, pero con el pasar de los años y al volver a su casa después de peleas como estas, había aprendido a reconocerlo en sus propios padres.
"¡Si no fuese porque un rarito como tu distrae a Alfred habríamos ganado!" le gritó a Arthur.
"¿De qué mierda hablas?" Escupió tenso por la acusación.
"¡Mi novia me dejo por este juego! No quiere un Alfa que no puede ganar" Gritó levantando otra vez su puño "Creí que eras raro, estando con Matthew y yéndote a casa con Alfred todos los días. Mi... ex novia tiene contactos con el enfermero, y le pedí que averiguara sobre ti, ¿Quién imaginaría que encontraríamos esto? Supongo que todo lo que dicen de los AB haciendo cualquier cosa por encajar es cierto" el Alfa le dio una sonrisa cruel "Incluso hundir al mejor de nosotros a tu nivel"
Antes de que poder dar su golpe, el chico recibió un dolor agudo corrió en su brazo y pelvis. Arthur escuchó a una chica jadear, pero no se molestó en prestarle atención, estaba muy ocupado en patear al tipo en la entrepierna. Estaba harto de que lo acusaran de hacer cosas a la gente, no era su culpa que el quipo no se haya esforzado lo suficiente, o no tuviera una mejor estrategia y no iba a dejar que un estúpido lo culpara de todos sus problemas. Puso sus brazos arriba, defendiéndose del cuerpo que caería sobre él, pero parecía no moverse. Detrás de la cara del estudiante, habían un par de ojos familiares.
"Bien, basta" dijo Alfred mirando a su alrededor "Lleven a este a casa y nadie hable de esto ¿Entendieron?" Frunció el ceño a sus compañeros que asintieron y arrastraron a su amigo derrotado.
Se sentó disgustado y en shock, sin saber y sin importarle como se veía su cara en ese omento; acababa de ser rescatado, por un Alfa. Eso le dejaba un sabor amargo en la boca, claro que siempre le pasaban cosas como estas a los Omegas en los cuentos; pero, al mismo tiempo, el no necesitaba que un Alfa lo protegiera, menos Alfred Jones. El susodicho se volvió hacia él, su rostro cambiando de enojo a preocupación en instantes.
"¡¿Estás bien?!" tomó el rostro de Omega, deslizando su pulgar derecho por el corte sangrante en la mejilla "Vamos a la-"
Alfred apartó la mano de su cara con el ceño fruncido y los labios apretados "No necesito ayuda, puedo cuidarme solo" y empezó a caminar.
El dolor de su estómago no se había ido, y su tobillo estaba lastimado, pero no lo iba a detener de alejarse del Alfa. No iba a dejar que nadie le tuviera lastima. Antes de llegar muy lejos una mano envolvió su pecho, firme y gentil.
"No estás bien" dijo empujando al Omega más cerca "Por como cojeas diría que te torciste el tobillo, y sabe Dios que más te hicieron" explicó levantándolo en brazos como una muñeca de porcelana. "Vamos a mi casa, mi mamá era enfermera antes de casarse con mi papá, ella va a poder hacer algo"
Arthur estaba al borde de las lágrimas, y no podía decir si eran de enojo, vergüenza o felicidad, pero, como si su boca tuviera vida propia, se abrió y respondió con las palabras que había dicho muchas veces antes "¡No necesito ayuda! Puedo cuidarme-"
"¡No, no puedes! ¡Estas lastimado, y necesitas ayuda! ¡¿Tan difícil es?!" Gritó, sus instintos Alfa haciéndolo sostener a Arthur fuerte para que no escapara.
Se miraron el uno al otro por un tiempo, los ojos de Alfred eran feroces y firmes, las facciones de Arthur mostraban miedo y shock. Después de respirar y calmarse, convenció al Omega de ir a ver a su madre, para al menos asegurarse de que no se había roto nada. Ante este razonamiento, reticentemente aceptó que lo llevaran a la casa del Alfa.
Una vez en la casa Jones (mansión desde el punto de vista de Arthur), le presentaron a la Sra. Jones y Alfred explicó que sucedió. Ella llevó al Omega a su habitación y lo revisó, asegurándose de que podía mover sus articulaciones y hacer movimientos sin mucho dolor. Era una mujer agradable, y le explicó que lo mejor sería que se quedara esta noche, así podría asegurarse de que no desarrollaba nada grave. Y así es como Arthur se enteró de la vida en la familia Jones.
Si, si, si, lo sé. Alfred es el héroe, demándenme -.- ¡No puedo evitarlo! D: En algún momento debe ser el Héroe ¿no? Oh perdón por el final horrible... tenía que meter a Arthur en la casa Jones, y necesitaba una buena excusa. V.v Gracias por leer y si ven errores gramaticales u ortográficos díganme!
Waaaaaaaaaaaa pobre Artie, vive mucho bullying T-T y que tus padres esten desepcionados de ti? Auch eso hasta a mi me dolio, espero que esta parte no este basada en la vida de la autora...
Espero que disfruten el próximo capítulo! :D
