Holas! Este capítulo me costó bastante traducirlo, no porque fuera difícil sino porque volvió una vieja lesión en mi mano derecha (vóley) y escribí todo con una mano vendada T-T (además de que se me infesto la muela del juicio y estoy dopada de analgésicos y antibióticos (veo a mint fly bunny! Wiiiiiiiiiiiiiiiiiii!) Es todo culpa de este capítulo la autora también estaba enferma cuando lo escribió!

Muy bien, escribí este capítulo en mi cama porque estoy muy enferma. X.X Y Oh Dios mío, los reviews... ¡¿De dónde salieron?! ¡LOS AMO! El ultimo capitulo tuvo 19 en 24 hs, un nuevo record. Pero por esto, el one-shot que tenía previsto para el 200º reviews lo voy a dar cuando lleguemos a los 500º reviews! (Kuroi: como ya alcanzamos el 50 º review la semana pasada, subiré el one-shot ^^ Quedan el del 100º review y próximamente el del 500º y solo cuento los reviews de aquellos que tienen cuenta en fanfiction, perdónenme Guest!)

ANUNCIO IMPORTANTE: ¡Hay un tumblr de esta historia! :D Lo hice en caso de que Fanfiction haga otra purga de los fics... El link es: ofsocialimportance. tumblr. com (removiendo los espacios). Así que si hay preguntas sobre la historia o sobre mi pueden preguntarme. Los que tengan cuenta en tumblr síganme! (Kuroi: Yo no tengo tumblr, pero tengo backup de todas mis historias en Dropbox y en mi computadora, así que si algo pasa solo lo re-subiré)

ANUNCIO MIO: Se que hay como mínimo 300 seguidores de esta historia, y quien sabe cuántos Anónimos la lean, y quiero pedirles ayuda. Entre al concurso EZCosplaya en Facebook y los amaría si se tomaran un momento para darle like o compartir mi foto (1 like =1 voto, 1 compartir= 2 votos) El link es: This is the link: facebook (pongan .com )/photo .php?fbid= 574482825903056&set =a. 573129142705091. 1073741826. 158688090815867&type =3&theater (Borren los espacios) ¡Gracias! Si alguno entro al concurso, díganme y los votare (si no lo hice ya) Soy Pirata! Nyo! Inglaterra :3 (Kuroi: No se si seguirá abierto el concurso, pero por las dudas, de paso conocen la cara de quien escribe esta genial historia ^^)

No soy dueño de Hetalia ni de los personajes -.-

La familia Jones era, en una palabra, única. Estuvo a solas por 5 minutos en uno de los (muchos) cuartos de huéspedes, antes de que entrara una mucama con cintas rojas enredadas en el cabello. Detrás de ella estaba Alfred, llevando almohadas, sabanas y mantas que dejó sobre la cama mirando a su alrededor con curiosidad. Miró como la sirvienta y el Alfa hacían su cama, sintiéndose un poco culpable porque él no hacía nada.

"Um, discúlpeme ¿Hay algo que pueda hacer para ayudar?" Preguntó mansamente mientras trataba de levantarse de su silla.

Ella se dio vuelta rápidamente y le dijo que no era necesario; pero, al mirar detenidamente al Omega, se sobresaltó y acercó rápidamente, preguntándole qué era lo que le había pasado en la cara. Sus grandes ojos marrones estaban a centímetros de los de Arthur, buscando la respuesta en esas pupilas verdes. Se quedó así mirándolo fijamente hasta que una tos falsa rompió el silencio incomodo e hizo que todos miraran a la persona parada en la puerta.

"Angelique, creo que la Jefa Alfa va a llegar pronto. ¿Por qué no ayudas a la Sra. Laurinaitis con la comida?" sugirió Matthew mientras entraba en la habitación, parándose junto a su hermano. Ella asintió antes de irse rápidamente, el Omega de ojos violetas suspiró "Por favor, discúlpala. Es nueva y..."

"Aw, por favor Mattie, ella solo preguntaba" defendió Alfred "Y creo que a Artie no le molesto ¿No?" dijo sonriendo al británico.

"Es Arthur. Me gustaría que no mutilaras mi nombre. Y no, no me molesto" Explicó tratando se levantarse otra vez, pero su tobillo no parecía de acuerdo. Así que suspiro frustrado y se rindió, apoyando el codo en el apoyabrazos para frotarse la sien "Todo esto me da dolor de cabeza"

Alfred rió de una forma que no había escuchado desde la primera vez que se conocieron, y que francamente, no extrañaba. "¡Hahahahaha, eso es lo que ganas por pelearte con jugadores de futbol!" Y él le dio al Alfa una mirada que mandaría a un perro a su cucha con el rabo entre las patas.

Quiso responderle, pero Matthew interrumpió antes de que los dos empezaran "C-creo que... ¿Por qué no vamos a comer?" Los otros dos lo miraron, pero antes de poder responder, sintió que lo levantaban en el aire.

"¡En el nombre de Dios! ¡¿Qué estás haciendo, idiota?!" Gritó en la oreja de Alfred mientras este lo acomodaba en sus brazos en la posición en la que un novio llevaba a su pareja después de la Ceremonia de Unión.

"Bueno, además de conseguir que me dejes sordo, te llevó al comedor. Estas lastimado y no puedes caminar, así que te llevo" dijo mientras frotaba su oído que ahora estaba resonando.

Miro al otro Omega en busca de ayuda, pero Matthew parecía a punto de romper a reír por la escena delante de él. Volvió a mirar a Alfred y en donde estaban sus manos, una en el hombro y la otra demasiado cerca de un determinado lugar. Estaba a punto de volver a quejarse cuando Alfred trató de sostenerlo mejor, inocentemente poniendo una mano sobre una zona muy sensible en la piel del Omega. Sintió todo su cuerpo tensarse "Re-realmente no tengo t-tanta hambre... mejor me quedo aquí" susurró con la respiración temblorosa. "Oh Dios" pensó mientras contenía un gemido.

Alfred le dio una sonrisa, ignorando lo que le hacía al otro. "¡Vamos, dijiste que tenias hambre cuando veníamos! La abuela también va a estar y seguro que va a querer verte" hablo mientras avanzaban por el pasillo hacia el comedor en el otro lado de la casa, seguidos por Matthew.

Arthur estaría luchando por su libertad si Alfred no lo tocara en el lugar donde su trasero y su pierna se unían. Con la mano sobre ese lugar, ni siquiera podía pensar claramente, y estaba callado temiendo que si abría la boca se le escapara un fuerte gemido. Trataba que su mente no se concentrara en el ligero tamborileo de los dedos sobre los nervios sensibles de una de sus tantas zonas erógenas, trataba de pensar en todo menos Alfred. Pero no importaba si eran cachorros muertos o sus hermanos molestándolo, todo se convertía en jadeos, gemidos, Alfred y él meciéndose juntos, tocándose, acariciándose, besándose.

"¡Basta! ¡No pienses en eso!" se chilló a sí mismo "El solo quiere ser amable... por raro que parezca"

"¡Llegamos!" anunció Alfred, sacando al Omega en sus brazos de sus pensamientos y trayendo su atención al cuarto. Era grande, con paredes blancas y pisos de mármol. Había una mesa rectangular de madera de cerezo en la que tranquilamente cabían más de 20 personas y sillas de la misma madera tapizadas de terciopelo gris. Junto a la mesa también había una chimenea de granito adornada, las llamas que bailaban en su interior se veían pequeñas comparadas con su contenedor. Una serie de ventanas dejaban ver el bosque en el patio trasero y el sol que se escondía a la distancia. Un único y enorme candelabro estaba en el centro de la mesa, los cristales que colgaban reflejaban la luz de las lámparas eléctricas.

Mientras prestaba atención a todos estos detalles, Alfred caminó hacia el final de la mesa, junto al fuego. Matthew movió una silla junto a la cabecera y el Alfa dejó en ella al Omega que llevaba. Pronto llegó la Sra. Jones y detrás de ella la exhausta Jefa Alfa. Se sentaron, Alfred frente a Arthur, la Sra. Jones junto a su hijo mayor y Matthew en frente de ella con Hehewuti en la cabecera. La sirvienta de antes y una mujer anciana Beta aparecieron con un carrito lleno de fuentes de comida que dejaron en la mesa: ensalada, crema de maíz, salmón ahumado, yéndose tan rápido como vinieron.

Como si alguien hubiese encendido un interruptor, el cuarto se lleno del ruido de los cubiertos y los platos moviéndose, mayormente de los dos voraces Alfas. Vacilantemente se acerco a la fuente de salmón, pero esa desapareció de debajo de su tenedor cuando Alfred la acercó hacia sí. Miró con el ceño fruncido al Alfa frente a él, que engulló dos filetes de pescado en unos minutos, haciendo al AB Omega perder su apetito. Por unos momentos el trató de encontrar ganas de comer, hasta que en su cabeza, una voz parecida a la de su madre, le recordó que debía tener modales.

"Um" dijo vacilante a la Jefa Alfa que lo hospedaba "Quería agradecerle por permitirme quedarme esta noche"

Ella dejo de masticar un momento, pensando lo que el Omega le había dicho. "Ah, sí. Eres bienvenido. Pero" miró a su nieto a su lado que prácticamente inhalaba la comida "espero que su costumbre de pelear y su glotonería no te fastidien nunca más"

"¡Hew!" protestó Alfred y después de tragar la mescla de comida en su boca agregó "¡No es mi culpa que se peleara! ¡Y nunca me meto en peleas!" se defendió.

"Lo dice quien tecleó a nuestro huésped" murmuró Matthew, ganando una mirada de su hermano.

"¡¿Alfred hizo qué?!" chillo la Sra. Jones.

"De cualquier forma" Hehewuti habló fuerte para acallar a su familia "Espero que te des cuenta que tu actitud no es aceptable en la escuela" habló firmemente, pero no estaba enojada.

"Si, señora" aceptó Arthur. El sabia que todo había sido por una razón estúpida, que solo sus propias experiencias lo hicieron seguir adelante con esa pelea y sus consecuencias. Sabía que no había tenido nada que ver con Alfred hasta que este se metió con algo que no debía meterse. Suspiro con frustración ante toda esta situación y alcanzó la fuente de ensalada, un poco de su apetito había vuelto. Solo pudo comer un par de bocados cuando una sirvienta apareció.

"Discúlpeme, ¿usted es el Sr. Kirkland?"

"Uh, si. Soy Arthur Kirkland"

"Hay un hombre en el teléfono, el Sr. Allistor Kirkland. "Explicó ella e indicó el salón principal "El teléfono esta en esta habitación a la derecha si quiere atenderlo."

Se congeló ante la mención de su hermano. "¡¿Cómo consiguió el numero?!" pensó empezando a sentir el pánico en su estomago. Estaba a punto de tratar de pararse, pero Alfred le ganó de mano.

"Voy a atenderlo" miró a su madre "Dijiste que él no podía caminar ¿no?" ella asintió. "Entonces iré a contarle lo que pasó" caminó, y antes de irse miró a Arthur y le sonrió nerviosamente.

Hehewuti se levantó lenta y rígidamente una vez que Alfred cerró la puerta. "Tengo que prepararme para la reunión familiar. Matthew ¿Podrías ayudar a Arthur a instalarse y acompañarlo un rato?"

"S-si" asintió.

Ella le sonrió "Bien. Marie ¿Me ayudarías? Necesito copias de la agenda para todos los invitados" y después de decirle buenas noches a Arthur, las dos mujeres se fueron. Los Omegas quedaron en el comedor, sin saber que debían hacer.

Se quedaron en silencio mirándose, tratando de escuchar la conversación telefónica al otro lado de las dos puertas, pero no llegaba un sonido. La serenidad silenciosa le daba la sensación de que si alguien respiraba, el pequeño y perfecto mundo en el comedor se caería a pedazos. Y quedaron así, hasta que un largo crujido resonó y Alfred emergió con un gesto muy enojado. Avanzó a zancadas, sin preguntar siquiera donde estaban su madre y abuela, y se sentó en su silla reanudando su comida como un perro callejero, sin sacar la vista del plato. Miró al Alfa, tratando de deducir que había pasado.

"Um ¿Qué dijo mi hermano?" preguntó, con los hombros tensos anticipando la violenta respuesta.

Levantó la vista, con los ojos helados, pero su voz ardía en enojo "Tu hermano es un idiota ¿sabías? Piensa que sabe todo, ¡Pero no tiene idea! Es un terco, que no escucha ¡y cree que solo por el Jefe Alfa de tu familia sabe automáticamente que es lo mejor para ti!

Sintió que las palabras le dolían, aunque no fuesen dirigidas a él. Por del pasado que tenía con su hermano, no entendía porque hizo lo que hizo, pero tampoco encontró razones para arrepentirse de sus palabras. Vinieron suaves y rápidas, pero el veneno en ellas era tan mortal como el de las cobras "Puedes pensar que es idiota, pero al menos no es un jodido hipócrita sensible"

El tiempo pareció detenerse esos momentos, verde ponzoñoso contra azul congelado. La pelea habría empeorado si no fuese porque milagrosamente entró un muchacho joven de cabello castaño a la altura de los hombros y ojos azules asustados "¿Um- p-perdón Alfred? Tu abuela quiere verte, la reunión familiar de Alfas empieza en una hora"

El Alfa miró al chico tembloroso, pero sus ojos perdieron la intensidad instantáneamente "Bien. Dile que iré en un segundo Toris" el otro asintió y dejó el lugar tan rápido como llegó. Luego el Alfa prestó atención a las sirvientas esperando en la puerta de la cocina "¿Podrían limpiar esta noche? Estoy bastante ocupado" ellas asintieron con sonrisas amables. Alfred se acercó a Arthur, agachándose para susurrarle al oído "Deberías aprender a no morder la mano que te da de comer, Sr. Kirkland"

Quiso responder, pero pronto estaba en un par de brazos familiares que lo llevaban a su habitación. El camino fue incomodo, y él se negó a prestar atención al Omega, a pesar de todas las preguntas que Arthur hizo o cuando trató de llamar su atención. Sintió su estomago encogerse cuando Alfred se negó a hablarle, sintiéndose desgraciado, simplemente haciendo lo que mejor saben hacer los Omegas: estar quietos y obedecer.

No sabía porque se sentía tan confundido, solo había defendido a Allistor que (a pesar de todas las diferencias que tenían) no solo era su hermano sino que también su Jefe Alfa. El titulo era nuevo y Scott no tuvo a nadie que le enseñara como desempeñar su titulo, pero insultar al Jefe Alfa era insultar a toda la familia. Y una ola de enojo recorrió su cuerpo y se tensó al reprocesar lo que Alfred le dijo en la cena.

"¡No tiene derecho de criticar a Allistor! ¡Todos los Alfas son necios como mulas y solo cuando las cosas van como ellos quieren dejan de fastidiar! Pueden tener fuerza física, pero su mente es una desgracia ¡Son como niños! ¡Y cuando se pelean entre ellos se vuelve un baño de sangre! ¡Todos son..." su pensamiento fue interrumpido por un dolor palpitante en su espalda cuando arrojaron su cuerpo sobre algo suave y firme.

"¡Cuidado Alfred! ¡El esta lastimado!" La voz de Matthew era aguda tratando de gritar, pero su hermano lo ignoró.

"Escúchame" La voz de Alfred era tranquila y firme "Estas en la casa de mi familia, y va a haber una reunión de Alfas" se agachó, las manos a cada lado de la cabeza del Omega, sus rostros cerca y el mensaje de "no hay escapatoria" viniendo de los oscurecidos ojos azules. "Te quedas aquí y no dejes que nadie te vea" se alejó, sonriendo burlonamente de la cara roja de Arthur y sintiendo ganas de molestarlo "No quiero que los enojes con esa boca sucia que tienes" y con eso dejó rápidamente el lugar.

Sintió que su cuerpo era de piedra, como si hubiera visto a Medusa. Alfred estaba tan cerca y podía sentir el olor de poder, frustración y otra cosa que no sabía que era, pero lo hacía sentir abrumado y caliente. El sentimiento duró hasta que Alfred abrió la boca para molestarlo, arruinando todas las tontas fantasías que tejía su mente. Trató de contestarle, pero ya se había ido y sintió una punzada de dolor cuando trato de acomodarse en una posición más cómoda. Al final descubrió que le dolía en cualquier posición, así que le pidió al otro Omega que lo ayudara a volver a la silla junto a la ventana.

Ahora estaban a oscuras, la única fuente de luz era de la luna desde la ventana, convirtiendo la alfombra verde, el escritorio de madera y la cama de dosel en sombras purpuras que se fundían en la oscuridad. Pero una vez que un farol afuera fue encendido, el cuarto vino a la vida con sombras y colores enredándose en el piso y las paredes. Habían hablado de recuerdos y personas, disfrutando el poco tiempo que tenían, ya que Matthew estaba ocupado las últimas semanas sobrellevando la muerte de su padre, planeando su Ceremonia de Unión y tratando de mantener controlado a su prometido.

Continuaron así hasta que Matthew se ofreció a buscar algo para que Arthur usara de piyama, dejándolo a solas. Estuvo en silencio sonriendo al pensar que su amigo pronto sería como todos los demás Omegas, con una pareja y familia. Estaba a punto de entrar en una de sus sesiones de autocompasión, cuando un rayo de luz desde la ventana le llamo la atención.

La luz venía de un gran auto negro que venía rápidamente, el crujir de la grava bajo el peso de los neumáticos traspasaba fácilmente el vidrio de la ventana. Cuando aparcó, tres pares de luces aparecieron detrás. Uno por uno, cada puerta se abrió y un total de siete personas de diferentes sexos y edades salieron, siendo 5 hombres y 2 mujeres con el mismo rostro serio. Miró a través de las hojas y troncos del rosal que rodeaban el frente, manteniéndose lo más quieto que podía.

Algo en ese grupo estaba mal, se veían maliciosos. No vio a ninguno hablar con el otro, solo saludándose con un gesto de la cabeza. Trató de ver mejor los rostros oscurecidos, pero estos se aclararon cuando la luz los cubrió, Alfred había abierto la puerta principal y salió a recibirlos. La luz era muy fuerte y las expresiones de disgusto y molestia parecieron automáticamente en los rostros contraídos. Alfred habló, y supuso que sería un saludo, pero nadie le respondió, en su lugar un hombre alto caminó hacia él, empujando al adolescente hacia un lado. Al igual que el hombre, los demás pasaron junto al chico derecho a la casa, un sonoro portazo y lo dejaron solo bajo la luz de la luna.

Estaba confundido, por el largo cabello negro de una de ellas y los ojos azules de dos de ellos, y la estructura corporal de todos, que eran los Alfas de la familia Jones. Pero la forma en que trataron a Alfred era extraña, no siquiera en su propia familia eran tan crueles con los demás. Observó a Alfred mirar sus pies un rato antes de enderezar los hombros, sacar pecho y volver a la casa. Incluso en la oscuridad, la mirada de determinación era clara en esos profundos ojos azules.

Eran cerca de las 9 de la noche cuando un grito de desaprobación fue oído por todos a la redonda, el sonido del hombre enojado resonando por toda la mansión. Luego el sonido de varios portazos hasta que se escucho uno de los autos arrancando y acelerando. El siguiente fue una mujer gritando y lo que parecía un vaso rompiéndose, se escuchó un portazo pero ningún auto arrancando. En el lapso de una hora todos los autos estacionados se habían ido dejando un rastro de polvo del camino y un resplandor rojo de las luces traseras brillando en el frio aire nocturno.

Habían estado hablando trivialidades hasta que escucharon el primer grito, mirando fijamente a la puerta por si alguien iría a irrumpir. Al escuchar la puerta principal, Matthew se acercó a la ventana donde estaba sentado Arthur y miró al patio.

"Oh esto es malo" susurró mientras un hombre furioso entraba al primer auto delante de él.

"¿Por?"Preguntó, pero en furiosos grito de la mujer lo interrumpió.

La siguiente hora observaron el jardín y Matthew le señalo a varios tíos, tías y primos saliendo de la casa. Iba a preguntar otra vez, pero se escucho a alguien llamar a la puerta. Aunque el otro Omega preguntó quién era, Arthur ya lo sabía. El olor de un muy enojado pero aun determinado Alfred se filtraba por la madera de la puerta, entrando con toda su fuerza cuando esta fue abierta.

"¿Les dijiste?" preguntó suavemente a su hermano, mirando al suelo.

"No, la abuela" respondió el Alfa mientras entraba y se dejaba caer en la cama, dejando escapar un gemido quejumbroso sobre las sabanas.

Quedaron en silencio, Arthur mirando alternativamente a los hermanos, tratando de descubrir que había pasado. "Um ¿Qué paso?"

Cansadamente levantó la cabeza de las sabanas y miró al Omega algo molesto, pero, de cierta forma era como si Alfred hubiese deseado que Arthur le hiciera la pregunta. Soltó otro gemido quejoso y deslizó su mano en sus cabellos antes de sentarse. "¿Qué pasa cuando el Heredero del Jefe Alfa muere antes de llevar el titulo?" su rostro estaba en blanco, dándole un aspecto serio que nunca había visto en él antes.

"D-deben elegir otro Heredero" no podía evitar tartamudear ante el drástico cambio de actitud del Alfa.

"Bien. Y entonces, cuando mi papá murió" se detuvo un momento antes de seguir "La Jefa Alfa tuvo que elegir otro Heredero. Por eso era esta reunión"

Procesó la información. Nunca había sido parte de una familia con un Jefe Alfa que heredara su titulo, su hermano no lo heredó de nadie. Pero había leído muchas situaciones en libros que explicaban cómo debían manejarse. Recordó una historia en la que el príncipe Heredero fallecía, y el Rey tuvo que poner a sus otros dos hijos Alfa a prueba para determinar cuál sería el Heredero. Sintió que se había alejado de lo que había pasado, y él quería una respuesta. "¿A quien eligió tu abuela?"

Matthew miró a su hermano con compasión, pero Alfred no lo miraba a él. Miraba a Arthur con la misma intensidad que el otro lo miraba "Me eligió a mi"

La frase era simple, pero algo le dio una sensación de temor. Debía felicitarlo, pero la situación no se veía feliz. Volverse Heredero era algo para celebrar, pero todos estaban quietos y callados. Los hermanos por la ira de su familia, y él por algo completamente diferente. Algo lo estaba molestando, y sabía que era estúpido y que no debería estar sintiendo. Pero no podía evitarlo. Si Alfred se volvía Heredero, significaba que no necesitaría más a Arthur. Eso lo hacía sentir mal y solo, se sintió como que lo dejaban a un lado.

Se quedaron en silencio varios minutos, hasta que se escucho un teléfono vibrar. Miraron a Matthew que se disculpó, dejándolos a solas. Esperaba que Alfred también se fuera, pero, lleno de sorpresas como siempre, lo miró y preguntó. "¿Te gustan las películas?

"¿Qué?" Preguntó sorprendido.

"Películas, lo que ves en el cine. ¿Te gustan?"

"Supongo"

"Vayamos a ver una" exclamó poniéndose de pie con una sonrisa.

No podía evitar la mirada confundida y el rubor en su rostro "¿Qué? ¿Ahora? Pero no puedo ir a-"

"Artie tonto, no tenemos que salir de la casa. Tenemos un cine privado en el sótano" explicó como si fuera lo más obvio del mundo.

Por alguna razón acepto. Era raro pero le gustaba ver esa sonrisa en el rostro de Alfred y quería que no se fuese. Se acercó para levantar al Omega en brazos, pero este lo detuvo. "Si me dieras el hombros, podría andar solo"

El Alfa pensó un momento antes de negar rápidamente con la cabeza y levantarlo en brazos "¡No! ¡Eres la princesa en apuros y yo el Héroe!" y rió mientras corría por la habitación. Por otro lado Arthur no sabía si sonrojarse o gritarle que era un idiota, así que eligió las dos.

Bien, perdón si es algo confuso, escribí la mitad mientras estaba enferma y la otra mitad mientras estaba casi dormida -.- Así que seguro tiene errores gramaticales y ortográficos. Díganme si encuentran alguno! D:

Bueno nos vemos la próxima semana... perdón por no traerles Starships y el One-shot por el 50º review T^T ténganme paciencia T-T