Bueno chicos! Les traigo una buena noticia, la autora va a escribir un one-shot sobre esta historia con un tema a elegir, así que pasen por su perfil ( /u/ 743646 /sweet-ayako15# ) y voten!

Para los que no entienden ingles las opciones son:

1)Una historia sobre el bebé de Antonio y Lovino

2)La vida de Gilbert y Matthew después de su Ceremonia de Unión

3)Una historia sobre el pasado de Hehewuti (que va a salir después de un par de capítulos de OSI)

Estuve traduciendo esto mientras estudiaba para un parcial así que no se si quedo muy bien o si no hay palabras en inglés en el medio (mi teclado está a la miseria) no pude llegar a meter Try Me and See (tiene un ingles muy raro y me paso mucho tiempo pensando como ponerlo y que tenga algo de sentido) ni el one-shot del 50º review (london bridge is falling down sorry)

¡Muy bien, he escuchado sus plegarias mis queridos! Cambie completamente el formato de los próximos 3 capitulos que tratan de cuando Alfred y Arthur finalmente están juntos. Puede ser algo confuso en el principio, pero pronto se hace más entendible, ¡lo prometo! Los próximos capítulos serán todos desde el Punto de Vista de Alfred C: Y les recuerdo que nadie más que el Sr. y la Sra. Kirkland y Allistor/Scott, saben lo que pasó entre este y Alfred cuando se conocieron.

Les tengo dos one-shot :D Uno es para himmelle (200º reviews) y se llama "Cuando gana un villano" (fue muy difícil, no sé si escribí bien la escena XXX o no) y el otro es "Diez inspiraciones". (Todo esto va a salir cuando llegemos a 200º reviews registrados, sorry)

Además he enfrentado varios desafíos en mi vida porque decidí leer el Corán y las enseñanzas de Buda (Soy cristiana, y no tengo el apoyo que quisiera de mi familia) para abrir mi mente a otras personas y culturas. Asi que, esas son las "excusas" del porque actualice tan tarde. V.V perdón otra vez. Y gracias por desearme que me ponga mejor. Me mejore en unos días C:

No soy dueño de Hetalia ni de sus personajes. -.-

Sangre corría por su barbilla, manchando su remera blanca. Sus pantalones estaban llenos de barro, rasgados por las rocas y húmedos de la nieve que se derretía al contacto de su piel. Sus ojos ardían de enojo, rojos por el polvo en el aire, haciendo juego con sus emociones. Los jadeos que dejaban su boca eran cortos y visibles por el aire frio de Diciembre, sus hombros subían y bajaban con cada inhalación. Se limpió la sangre del labio, dejando un rastro rojo en su brazo y miró al hombre con el que peleaba, en el mismo estado que él. Con su cabello rojo lleno de suciedad y un ojo morado.

Alfred y Allistor estaban terminando su Pelea de Dominancia, algo que la mayoría de los Alfas trataban de evitar a toda costa, pero cuando dos reclamaban dominancia en una discusión o sobre una persona, era necesario para terminar la disputa. Pero no se suponía que terminara así. Alfred nunca quiso volver a ver a Scott desde que se conocieron en el estacionamiento. Pero ahí estaban, en la nieve, luchando con todas sus fuerzas.

Que lejos había llegado todo esto, que empezó con una simple llamada telefónica a una batalla. Todo había empezado hacia dos semanas, cuando Arthur se quedó en la casa de la familia Jones después de la pelea con los jugadores de futbol.

Estaba en su habitación con su teléfono, tratando de evitar que los extraterrestres entraran a la base militar donde los científicos trataban de descubrir como matar a los invasores. Con cada muerte sentía que se calmaba un poco, su enojo disminuyendo con cada grito moribundo del enemigo, pero seguía sin ser suficiente para que dejara de pensar lo que paso detrás de las gradas.

Sabía que algo estaba mal cuando varios de sus compañeros no vinieron a llevarse sus cosas. Espero hasta que todos se fueran, incluso Ludwig, pero al escuchar a unas animadoras hablar de la pelea en el campo supo que había sido de los demás. Cuando llego lo único que escucho eran gritos y quejidos de dolor, Arthur estaba en el piso con otro estudiante sobre él. Algo en ese escenario se le hizo familiar, pero en el caos del momento, no pensó mucho mientras corría a sujetar el brazo del jugador antes de que golpeara a su amigo, dislocándole el hombro al Alfa.

"¿Amigo?" Levanto la vista del juego al comprender lo que había dicho. "No, los Alfas y los Omegas no nacieron para ser "amigos"" negó con la cabeza. Alguien toco el marco de la puerta, y giro para ver a su madre. La Sra. Jones era hermosa, con su cabello rubio claro y sus ojos grandes, tanto que había trabajado como modelo a los 16 años. Después de casarse y pasados unos años, tuvo a Alfred. Pero sufrió complicaciones en el parto, y poco después de dar a luz, tuvo que extirparse los ovarios. Entró en una espiral de depresión, yendo a trabajar de enfermera para evitar a su pareja, convenciéndolo de encontrar una pareja secundaria y tener más hijos. Incluso había considerado abandonar a su hijo y a Alexander. Hasta que no se volvió madre de Matthew no pudo salir de su estado, volviéndose la esposa y madre que era ahora.

"Arthur está bastante mal. Me sorprende que dejara que llegara tan lejos" su voz cansada recién se había vuelto a escuchar después de semanas de solo llorar y estar en silencio.

Alfred sonrió burlonamente "Bueno, él no es un Omega común"

Ella suspiró y negó con la cabeza. "Tiene que ser más cuidadoso. ¿Acaso no tiene hijos y una pareja que lo necesitan? Esta conducta no es buena para un Omega"

Negó con la cabeza "No, no tiene pareja. Mucho menos hijos. Es un cabeza dura, orgulloso, directo, no sabe arrepentirse, en pocas palabras: un Omega horrible" se sentía furioso solo de pensar en Arthur, pero se contuvo antes de que se convirtiera en algo peor.

Ella se quedó quieta y escucho, después de un minuto de silencio, hablo tranquilamente "Bueno, él va a necesitar tu ayuda para moverse. Se torció el tobillo y parecería tener un par de costillas o fisuradas o abolladas, y sin muletas o dispositivos ortopédicos depende de ti que lo ayudes a caminar. Siendo un Omega perfecto o no, es nuestro invitado" y se fue con una sonrisa amable.

En el medio de la cena el teléfono sonó, y el hermano de Arthur estaba al otro lado de la línea. Miró a la criada que había informado al AB Omega, que se veía muy nervioso. Un Omega asustado o angustiado tenía un olor que solo podía describirse como "amargo", algo que la mayoría de los Alfas odiaban y sinceramente harían cualquier cosa para que ese olor desapareciera. Así que ya sea por sus instintos o por la mirada que le dio su abuela de reojo, estaba de pie en segundos para desaparecer ese horrible olor.

"Voy a atenderlo" ofreció. Todos lo miraron confusos, pero él solo devolvió la mirada a su madre "Dijiste que él no podía caminar ¿no?" ella asintió rápidamente "Entonces iré a contarle lo que pasó"

Empujó su silla, y caminó rápidamente hacia la puerta. Antes de irse, miró a Arthur a los ojos y algo se retorció. Sus ojos estaban tan preocupados y angustiados, brillando como los vitrales de una iglesia. Su boca estaba ligeramente abierta, dándole a su boca normalmente pálida y tensa un color rosado y un aspecto pulposo Arthur, en ese momento, se veía bastante lindo y bastante necesitado. Ese aspecto de necesitado hacía al Alfa querer protegerlo, aunque sea de su propio hermano. Le dio una sonrisa nerviosa como la de un niño atrapado mirando a su amor platónico, y salió rápidamente.

En una palabra, la llamada era predecible. Estaba bastante nervioso de hablar con el otro Alfa, y si no jugaba bien sus cartas, terminaría con más que un puñetazo en la cara. No era lo más normal y apropiado que repentinamente un Omega pasara la noche en una casa ajena sin el permiso de sus padres o Jefe Alfa. Por eso, cuando las primeras palabras salieron del Alfa pelirrojo, transferidas desde la larga distancia en milisegundos, trató de ser lo más inflexible que podía.

"¿Hola?" una voz segura enmascaro su temblor interno.

"Hola. ¿Quién es?"

"Aquí vamos" pensó mientras apretaba el teléfono más fuerte. "Alfred Jones"

"¡Hey! ¡No pregunte por ti! ¿Dónde está el idiota de mi hermano?"

Sintió su enojo crecer, pero rápidamente se calmó antes de responder. "Esta cenando. ¿Qué querías decirle?"

Silencio antes de que un grito fuerte llegara por la línea "¡QUIERO DECIRLE QUE TRAIGA SU CULO A CASA! ¡¿Qué mierda piensas llevándolo a tu casa y llamar diciéndole a mi mamá que está herido y no puede volver?!" se tensó ante la acusación, pero sabía que el otro tenía razón. Volvió a hacer silencio antes de que Allistor volviera a abrir la boca "Quiero hablar con Arthur" su voz estaba más calmada, un susurro comparado con lo anterior.

Respiró hondo, se había prometido no retractarse y quería que Allistor entendiera sus razones y estuviera de acuerdo. "Está comiendo, y con el tobillo y las costillas lastimadas moverlo hacia el teléfono no es lo mejor"

"¡Entonces dale una puta muleta o algo!"

"No tenemos"

"¡¿Y cómo demonios se mueve?!"

"Bueno" hizo una pausa pensando su siguiente movimiento. No se había dado cuenta lo raro que era que estuviera llevando en brazos por su casa a un Omega por el que no debía preocuparse. Podía mentirle y decirle que lo ayudaban las sirvientas, pero antes de que eso saliera, la verdad salió de su boca "lo ayudo yo"

Silencio.

"¿Qué?"

"Bueno, no se puede mover así que lo estoy carg-ayudando a moverse. Necesita alguien fuerte para apoyarse, así que yo-"

"¿Alguien fuerte? ¿Y que te hace pensar que eres bastante "fuerte" para ayudar a mi hermanito? ¡Solo sé que eres bastante fuerte para teclearlo! ¿Qué te hace pensar que tienes derecho a tocarlo? ¿Huh?" El volumen había subido lentamente mostrando su enojo.

"Bueno, pienso que-"

"¡No! ¡Lo único que deberías pensar es en que mi hermanito este en casa en una hora!"

Se estremeció ligeramente ante el rugido, pero se mantuvo firme mientras su propia rabia era lanzada en respuesta a las palabras de menosprecio. "¡Esta lastimado! ¡Sería peor si lo meto en un coche! ¡Es mejor que se quede aquí esta noche y ver si para mañana mejora! ¡Si no, lo llevaré al hospital!

"¡No lo vas a llevar a nin-" antes de que pudiera terminar, le colgó el teléfono impidiendo que sus palabras llegaran. Algo dentro de él estaba hirviendo, pero no era enojo. Era orgullo, él si era capaz de mantenerse firme y proteger a Arthur.

"Whoa, tranquilo Alfred. Tu no vas a protegerlo, solo te aseguras de que su hermano no lo lastime sin querer gritándole y tratándolo de mover cuando esta lastimado. Eso es todo" pensó mientras volvía al comedor, sentándose frente a dicho Omega.

Ahora que se hizo de noche y había llevado a Arthur a su habitación, se preparó para la batalla que estaba a punto de enfrentar. A diferencia de su conversación con Scott hace unas horas, se había preparado para ganar esta pelea por semanas. Esta noche él y la Jefa Alfa anunciarían que él se convertiría en Heredero, y eso sacaría lo peor de todos los demás Alfas de la familia Jones. Su familia se llevaba bien, tenían sus parientes con los cuales estaban en malos términos, pero eran casi todos Alfas. A pesar de que eran viles y malhumorados, eran tolerables la mayor parte del tiempo.

Todo empezó cuando salió a recibirlos, y lo ignoraron como siempre. Pero en lugar de solo pasar a su lado como si no existiera, ellos "accidentalmente" chocaron contra él, haciéndolo caer. Su tío, el más grande y gordo de ellos, resoplo y sonrió burlonamente a su sobrino mientras seguía caminando hacia la casa que obviamente había querido desde siempre. Aunque era un niño, sus parientes Alfa lo despreciaban por estar en la línea sucesoria que ellos creían que merecían. Gracias a Dios su Tío Omega y su Tía Beta lo amaban tanto como sus padres.

Aunque nunca se opusieron a que su Jefa Alfa eligiera a su primogénito como Heredero, tomaban cualquier oportunidad para criticar a Alfred, hacer dudar a Alexander de su propio hijo y tal vez lograr que eligieran a uno de ellos o uno de sus hijos Alfa como Herederos.

Alexander nunca les hizo caso y se negó a creer en sus mentiras. Se dedicó a enseñarle a Alfred a ser un buen Jefe Alfa cuando cumplió 6 años, después de que Matthew vino a vivir con ellos. Fue a varios viajes con su padre conociendo a poderosos CEOs y embajadores, haciéndose amigo de sus hijos.

En esos viajes aprendió la importancia del poder, la responsabilidad y la lealtad. Lo primero lo tenía desde el nacimiento por ser Alfa, lo segundo empezó a tomárselo seriamente desde una edad temprana cuando sintió que debía proteger a su hermano. Y la lealtad vino mucho después, en el último viaje que hizo con su padre, cuando él empezó a mostrar los síntomas de su enfermedad. Pero no tenía tiempo para pensar en eso, acababa de darse cuenta que había estado mirando la luna por Dios sabe cuánto tiempo. Así que se enderezo y preparo mentalmente para lo que venía, como un caballero poniéndose la armadura antes de enfrentar al malvado dragón que custodiaba el mayor tesoro de la tierra.

Un dragón de burlonas garras rojas, ojos verdes de envidia, codiciosas alas negras y heladas escamas azules. Tan pronto como entro en la sala que precedía la oficina de su abuela, ella se levantó y anunció que él era el Heredero. Un silencio de shock cayó sobre el salón, pero la calma duro unos segundos antes de que la tormenta se desatara. La voz profunda y atronadora del mayor de sus tíos, el gordo que se había burlado afuera.

"¡¿Qué?! ¡¿En nombre de Dios que se te dio por tomar una decisión como esta?! ¡Este chico ni siquiera es tu hijo! ¡Este infeliz es tu nieto y no tiene derecho de recibir el título que no llevó mi hermano!"

Lo siguiente fue la voz chirriante de su única tía Alfa "¡ ¿Qué? Mi hija Omega es mejor para el puesto que este chico!

La Jefa Alfa trató de calmar a sus hijos, pero los hijos de estos se unieron a la discusión apoyando los argumentos a sus padres. Los gritos y quejas se acumularon alrededor de Hehewuti y su familia directa, Alfred tratando de meterse, pero lo perforaban con la mirada cada vez que trataba de decir algo. La pelea siguió hasta que él se cansó. Camino al escritorio y lo golpeo con su puño, el sonoro "Bang" acallando a todos, que lo miraron mitad enojados y mitad impactados.

"Miren, odio interrumpirlos, pero es decisión de la Jefa Alfa quien es su Heredero" miró a su abuela y asintió antes de volver su atención al resto de sus parientes "Yo, con gusto acepto la oferta. Si alguno de ustedes tiene quejas, deberían decirlas de a uno y de forma ordenada" suspiró para calmarse "Sé que ustedes piensan que no soy la mejor opción, pero juro tratar de hacer lo mejor para guiar esta familia. Voy ser el mejor Jefe Alfa que pueda, y su apoyo seria-"

"¡¿Tratar?! ¡No necesitamos a un adolescente que cree que puede ser Jefe Alfa!" gritó su tío gordo interrumpiéndolo, sus bufidos ruidosos y fastidiados "¡No me quedo a escuchar estas estupideces!" antes de que sus hijos pudieran detenerlo, salió furioso del salón, gritándole insultos a los sirvientes en su camino y luego el ruido de un auto acelerando y alejándose.

Todos quedaron en silencio hasta que uno de sus primos se levantó y gritó a su abuela algo de ser "injusta" golpeando por accidente un viejo jarrón verde cerca de la pared.

Crack.

Se hizo pedazos.

Romperse irremediablemente.

Todos quedaron helados mirando el polvo gris como cemento que se deslizaba entre los pedazos de jade como arena escapando de su prisión de vidrio. Su tía, la única hija presente, jadeó y miró a su madre aterrada y preocupada, los demás también miraron a la Jefa Alfa, más que nada confundidos. Ella estaba en shock, con los ojos abiertos y aterrados como si el diablo acabara de aparecerse delante de ella. Estaba a punto de preguntarle si estaba bien pero entonces ella hablo.

"La reunión terminó. Elegí a Alfred Franklin Jones como mi Heredero, esa decisión no va a ser cuestionada ahora. Deberían irse a casa"

Miró a sus parientes por alguna pista de lo que había pasado, y solo un par de ojos castaños no le devolvieron la mirada confusa. Su tía miró a su alrededor, con el ceño fruncido e indicándoles a los jóvenes que salieran del salón, cerrando las puertas detrás de ella. Les dijo que debían dejar a la Jefa Alfa a solas un rato, y la mayoría de los miembros de la familia se fueron yendo hasta que solo quedaron Alfred y ella, que clavaba las uñas en el brazo de su sobrino como un halcón a su presa.

"Necesito hablarte" dijo ásperamente mientras arrastraba al rubio a uno de los muchos pasillos "A pesar de que no estoy de acuerdo con la decisión de mi madre, eres el único Alfa en la casa, y por eso, necesitas cuidarla"

"¿De qué hablas?" preguntó escapándose del agarre, podía ser más pequeña que él, pero sus fuerzas eran iguales.

Ella suspiró frustrada "Eso que se rompió era especial para mi madre, y te aseguro que eso la golpeo un poco. Ha estado cansada y ha estado descuidándose, y esta reunión no ayudo para nada a su ánimo. Por eso cuídala y asegúrate de que no haga nada estúpido ¿Entendiste?" su voz destilaba veneno mientras lo miraba amenazante.

"¿Especial?" procesó las palabras en su mente "¿Tengo que cuidarla? ¿Está enferma? ¿Qué era esa cosa? Supongo que sí está enferma debo cuidarla. Es una Buena forma de probar que soy un buen Heredero… ¿Qué pasa con mama? Necesito que ella se recupere de la muerte de papá, y Matt esta histérico por asegurarse de que su boda saldrá perfecta, y también tengo que ver a Allistor Kirkland mañana y explicarle-"

"por tu propio bien, aprende a no vivir queriendo cumplir con las expectativas de los demás. Es tu vida hijo, no la de ellos"

La voz tranquila, gentil, calmada acalló todos los pensamientos en un instante. Las últimas palabras de Alexander resonaron en la cabeza de su hijo, liberándola de los pensamientos amargos que la llenaban. Sentía los ojos de su tía sobre él, pero no le importaba, sus amenazas y el hacerlo sentir culpable no lo afectaban. Lo único que le importaba era lo que él quería hacer y lo que él pensaba. Si, su abuela se veía cansada los últimos días, y se veía algo perturbada hace unos minutos ¡pero no quería decir que debían internarla en un hospital o algo! No iba a seguirla y asegurarse de que no se haga daño ni con un papel. "No, no quiero cuidar a nadie, y-"

Peo en su mente había una persona que no había considerado. Un Omega de ojos verdes, con su cabello rubio desordenado y sus cejas enormes. Con una sonrisa resplandeciente y una risa (que poco había podido escuchar) suave y expresiva. Algo lo hizo retractarse, lo hizo querer protegerlo, cuidarlo, asegurarse de que nunca volvieran a herirlo. Por ese algo se había metido en la pelea y había atendido la llamada de Allistor aun sabiendo las consecuencias. Su corazón aceleró ante sus pensamientos, pero un chillido lo trajo de vuelta a la realidad.

"¡Préstame atención!" gritó su tía "vendré la próxima semana para asegurarme de que hiciste lo que te pedí" explicó empezando a irse. Pero antes de llegar muy lejos, Alfred la alcanzó y la atrapó por el brazo.

"No,"

La mujer dudó "¿Qué?"

Respiró y relajó sus hombros "La abuela está bien. Sabe cómo cuidarse y no creó que permita que alguien la ayude"

Ella estaba a punto de responder, pero en su lugar resopló, alejó su brazo de su nieto y lo miró fijamente antes de irse por la puerta delantera. Cuando estuvo fuera de vista, suspiró y relajó todos sus músculos. Odiaba su familia por muchas cosas, pero ser capaces de ponerlo tan tenso durante tanto tiempo era una de las razones principales.

A la mañana siguiente, llegó a la conclusión que, a diferencia de como se había sentido anoche, odiaba a Arthur. Era vengativo, cruel y no sabía cuándo dejar en paz a alguien, y ese alguien era Alfred.

"Pffftt…"

"Arthur. Basta,"

"¡Hahahahahaha! ¡Gritabas como una niñita!"

"¡Bu-bueno, tu también gritabas!"

"¡Si, para hacerte gritar cuando no pasaba nada! Hahahaha,"

"¿No te duele reírte? Tus costillas están lastimadas, tal vez te las quiebres"

"¡Vale la pena!"

Iban de camino a la casa de los Kirkland, y el Omega no dejaba de recordarle la noche anterior cuando le insistió ver una vieja película de terror. Ahora Alfred creía que porque la película era vieja, los grafico eran patéticos se moriría de la risa en lugar de morirse de miedo. Pero esto último es lo que paso. Al llegar a la casa de Arthur, estaba feliz de sacárselo de encima. Pero dadas las circunstancias debería ayudarlo a caminar hasta dentro de la casa.

Al estacionar, a regañadientes salió y fue a la puerta del acompañante, abriéndola y dándole la mano al otro para ayudarlo a salir del auto. Acordaron que ahora solo le daría su hombro en lugar de llevarlo en brazos, temiendo lo que sus padres pudieran asumir. Al llegar a la entrada y antes de poder llamar, la Sra. Kirkland la abrió. Con los ojos llenos de lágrimas, el cabello hecho un desastre los hizo entrar, haciendo acostarse a su hijo y sentando a Alfred en el sillón enfrente.

Después de preguntar el "Quien, Cuando, Por qué y Donde" ella se fue a buscar té para su invitado. Alfred la observó verter el agua caliente de en la tetera, poner un pote con terrones de azúcar y crema en una jarrita sobre una fuente. Antes de que ella volviera, un escalofrió corrió por su columna cuando el olor de un Alfa llegó a su nariz sensible. Scott estaba cerca, y no iba a meterse en una pelea en el territorio del otro que tenía la ventaja de local. Estaba a punto de irse, y al levantarse de su silla la puerta trasera se abrió.

"Hey, mamá-" Allistor trayendo leña del patio trasero, frenó y miró los ojos azules sobre él. Cada pieza de madera cayó al suelo y todo lo que vio fueron los ojos ardientes del furioso Jefe Alfa Kirkland.

Bien, los finales son algo maravilloso ¿no? C: Antes de que alguien diga algo, esta reunion entre Alfred y Allistor no es la misma que al inicio (esa era en Diciembre y esta es en Noviembre) El siguiente capítulo trata sobre la Ceremonia de Unión, así que prepárense para ver a Alfred cantar! XD Oh, y antes de que me olvide, si hay hispanohablantes leyendo esto que quieran leerlo en español, la maravillosa Kuroi Allen está traduciéndolo! Muchas gracias Kuroi! (Kuroi: Oh stop you!)

Muchas gracias por la paciencia, los review con las cosas que quieren que pasen me da una idea mejor. :D Cualquier error gramatical que vean, díganme! Hasta la próxima!