Hola gente! Perdon por tardarme, la universidad y sus problemas (son las 23.25 pm tecnicamnete, es jueves aun) :D ES EL TAN ESPERADO CAPITULO 19! Rueden de felicidad! Bueno, no me meto mas entre su fic y ustedes, o voy a salir herida
Perdón por la tardanza V.V Honestamente no empecé hasta hace unos días. No se preocupen, no era porque me aburrí ni nada. Me entretuve bastante con la nueva Novela Gráfica (esto dice "manga" pero es una novela gráfica -.-)Las novelas gráficas se llaman "Soulless" y el arte es de REM. Están basadas en la serie The Parasol Protectorate Series de Gail Carriger y las amé.OwO Me leí la primera novela porque estaba en mi Liberia local y atrapo mi interés. Eran fabulosas, y fui y compre los volúmenes que vinieron desde Barnes yNobel. Pero el segundo libro me dejo muy intrigada, y termine comprando todas las novelas… ;.; No tengo que decirlo, pienso hacer cosplay del personaje principal, Alexia Tarabotti, a fin de año! La amo! :'D
De cualquier forma, aquí está el próximo capítulo de "De importancia Social". Recuerdan que el final del último fue meloso? Bueno, este está lleno de miel -.- Perdón, quería escribir sobre el torpe amor adolescente.
No soy dueño de Hetalia ni de los personajes. -.-
Habían pasado semanas desde la fiesta después de la Ceremonia de Unión de Gilbert y Matthew, y fueron las más extrañas y maravillosamente confusas de la vida de Alfred. Llegaba temprano para buscar a Arthur y hablando con él en el auto hasta que empezaran las clases, tratando de pasar la mayor cantidad de tiempo posible juntos.
Aunque fuesen solo discusiones sobre la música o conversaciones normales, se sentía más cerca de lo que nunca había imaginado estar. La pasión de conocer al Omega vino de la nada, y seguía confundiéndolo. Pero al mismo tiempo le traía la sensación de que había un objetivo que tenía que alcanzar, algo que los Alfas amaban sentir.
Alfred era competitivo, como todos los Alfas, especialmente si se trataba de Omegas. Había visto a muchos de sus compañeros del equipo de futbol venir a las practicas con la ropa a jirones y, o actuaban como los dueños del lugar o estaban al borde de las lágrimas. Era común en las escuelas desde el primer año de primaria hasta el último año de la secundaria, y todos los Alfas aprendían como pelear y reclamar lo que era suyo.
Empezaba con un juguete o asiento en el salón de clases un niño Alfa reclamaba como suyo en la escuela primaria. Todos los otros Alfas oían esto, y si ellos querían lo que el otro tenía lo desafiaban para conseguirlo. Al principio los desafíos eran simples como "Apuesto que puedo correr hasta aquella pared más rápido", pero mientras crecían, la competencia se volvía en "Te voy a romper el culo si vuelves a mirar a mi Omega". Las peleas dejaban de ser por cosas materiales y se convertían en conflictos por los derechos de una tribu o parejas.
Los hermanos Alfas competirían para ver quién era el más fuerte, y más adelante, quien guiaría a su familia. O mejores amigos se atacarían a matar para conseguir la atención de una potencial pareja. Si, era primitivo, pero ese era su instinto, nacido de que los Omegas preferían a los Alfas más fuertes.
Si, Alfred había visto todo esto, pero rara vez iniciaba una pelea. Siempre se quedaba al margen y miraba, solo metiéndose si alguien lo desafiaba primero. Había muchos idiotas que se creían el Jefe Alfa de la escuela y lo desafiaron a él para poder cortejar a Matthew, pero siempre fallaron.
"Así eran los días... hasta que Gilbert y los demás aparecieron". Sintió la cara contraerse ante el recuerdo del día que Francis les presentó a sus amigos: Antonio, Gilbert y, por ser hermano del albino, Ludwig. Ese día fue el primero y el único en que conoció a un adversario digno. En todas las demás había estado muy cerca ganar o perder, más o menos lejos, pero no está.
Descubrió al albino coqueteando con su hermano, algo que nadie debía hacer sin derrotarlo primero, y nunca nadie había podido. Fue la primera pelea que empezó, y la primera que no ganó. Por supuesto que Gilbert tampoco lo venció. Si Antonio y Ludwig no los hubiesen separado, probablemente se habrían matado entre ellos.
"Supongo que entonces Mattie y Gilbert... oh bueno" negó con la cabeza sacando los pensamientos negativos. Lo que estaba hecho, hecho estaba. Matthew ya no pertenecía a la familia Jones, vivía con su pareja en las afueras de la cuidad y se había transferido a una escuela solo para Omegas cerca de su casa. Se sentía solo, con su hermano (y mejor amigo) lejos. Pero con el desafío de llamar la atención de Arthur, apenas tenía tiempo de preocuparse de la ausencia en su vida.
El estar cerca del Omega británico lo hacía sentir tranquilo, aturdido y nervioso al mismo, y amaba y odiaba eso en la misma proporción. Las contestaciones agrias parecían más gentiles y menos dañinas, siendo más para bromear que para herir.
Incluso había empezado a percibir los diferentes olores del Omega, algo que únicamente quienes eran cercanos podían física y mentalmente reconocer. Todas esas cosas son las que hacia un Alfa con una pareja potencial, pero definitivamente Arthur no sentía lo mismo. En esos momentos deseaba ser alguien especial para Arthur, pero este solo parecía verlo solo como un compañero de clase y su medio de trasporte desde y hacia la escuela.
Ese lunes por la mañana no iba a ser distinto. Llegó a la casa cerca de las 7 y fue a tocar la puerta. Al menos la familia Kirkland parecía más cómoda con la presencia de Alfred, y a veces lo invitaban a desayunar con ellos. Se había hecho amigo de Nilles, hermano mayor de Arthur, y la Sra. Kirkland había empezado a actuar más abierta. Al abrirse la puerta, dio una sonrisa brillante que solo se veía en los chicos recién llegados de la iglesia.
"Buen día Sra. Kirkland"
Sintió su boca secarse, frente a él estaba Arthur con solo pantalones. Su cabello estaba desordenado, sus ojos cansados y entrecerrados, pero algo en él era...excitante. No era porque no llevara nada en el pecho, no, él había visto muchos pechos descubiertos en los vestuarios y esa era una versión más pequeña y menos muscular. Tampoco era su recién descubierta necesidad por el Omega, era más fuerte que eso. Normalmente, era feliz con solo estar cerca del otro, pero sea lo que sea "esto", hacia a Alfred querer besarlo ahí y ahora. Lo habría hecho si no fuese por la Sra. Kirkland.
"¡Arthur! ¡Te vas a enfermar! Y... Oh... ¡Alfred! ¡Perdón, él no está listo!" La mujer apareció empujando a su hijo escaleras arriba para donde supuso que sería su habitación. Entró en la casa, cerrando la puerta al frio aire de diciembre, sacándose la chaqueta y dejándola sobre su brazo. Se quedó ahí en la entrada, sin saber qué hacer.
"¿Qué haces ahí parado Jones? Pareces un cachorrito perdido"
Dejo escapar una carcajada mientras entraba en la casa, "Buenos días, Nilles"
Nilles era tres años mayor que Arthur, un Beta joven de cabello rubio sucio y ojos almendrados con un brillo de soberbia en ellos, pero reconociendo su lugar como Beta. Estaba sentado cómodamente en el comedor bebiendo algo que Alfred deseara que fuera café. La primera vez que apareció tan temprano fue el lunes después de la Ceremonia de Matthew y la Sra. Kirklnad estaba detrás de él tratándolo de ponerlo cómodo. Le preguntó si quería algo de té, y él dijo "si, porque no". En ese punto decidió que si tuviese una chance de estar con Arthur, el primer problema en su relación sería sobre lo horrible que era el té. No era más que agua caliente con un poco de azúcar y leche.
"Asqueroso" tembló sentándose junto al Beta. El Sr. Kirkland estaba de viaje de negocios, dejando a su pareja y sus dos hijos en casa. O eso es lo que le habían contado la mañana del viernes pasado. Si, se había vuelto un invitado frecuente, para disgusto de Arthur, que le expresó su irritación el tercer día que apareció a las "siete de la puta mañana". El Omega era adorable cuando se ponía todo molesto y británico.
"Te ofrecería té, pero hace unas semanas aclaraste que no bebías "leche caliente aguada"" rió Nilles mientras dejaba su taza "Y, ¿Cuál es la excusa de esta semana? ¿Tienen otra "reunión de club"? ¿Otra vez se "ofrecieron para organizar la biblioteca"?" fastidió.
Era el único que expresaba que sabía lo que Alfred estaba haciendo. Había llevado al Alfa aparte un día y lo confrontó, le dijo que a él y a sus padres no le importaba, pero que a Scott definitivamente si le importaría. También le dijo que había una gran probabilidad de que su hermano no le diera ni una oportunidad. No había necesidad de decirlo, Alfred estaba abatido.
"Podría decirle la verdad" contempló abiertamente Alfred.
"¿Puedes manejar el rechazo de que no te corresponda?" preguntó antes de beber más té, lo miró unos segundos pero antes de poder responderle, el sonido de pasos resonó por toda la casa.
"Alfred vamos" escupió Arthur mientras su madre lo perseguía.
"¡Arthur Kirkland! ¡Tu cabello es un desastre total!"
"Oh, sacó la planchita otra vez. Debería haber aprendido de todos los fracasos anteriores" bromeó el Beta al Omega corría hacia ellos.
"¡No me importa mamá! ¡Nilles ya cállate!" atravesó la cocina y agarró el brazo del Alfa cuando estuvo a su alcance.
"Apúrate antes de que quiera convencerte de ponerte flores y moños para que parezcas "más adecuado para los pocos Alfas solteros que quedan"" bromeó haciendo a Arthur enrojecer y confundiendo a Alfred.
"¡Te dije que te callaras! ¡Vámonos ya!" su voz era áspera, pero el sintió su verdadero olor: suplicante y avergonzado. Se puso de pie instantáneamente y asintió, sujetando la muñeca del Omega y sacándolo de la casa y llevándolo al auto antes de que la Sra. Kirkland pudiera terminar de bajar las escaleras. Sentía como si no pudiese controlar su cuerpo cuando lo metió en el Mustang y corrió hacia su lado, encendiendo rápido y manejando hacia la escuela. Tenían 45 minutos hasta que empezaran las clases, pero la forma en que se veía Arthur le decía que debía sacarlo de esa casa lo antes posible. Después de una milla, miró y sonrió a su pasajero.
Tenía los ojos vidriosos y miraba como en trance por el parabrisas. Quedaron en silencio, era desalentador, pero no incomodo desde que acostumbraban a estar en silencio por largos periodos de tiempo. Se rompió cuando Arthur murmuró algo.
"¿Qué fue eso?" preguntó.
Suspiró "Dije "Perdóname porque hayas tenido que ver eso"
Quedó confundido "¿Ver qué?"
"Mi familia"
Pensó en eso antes de reírse "Amigo, veo a tu familia a diario casi. Hoy no fue muy distinto."
Dejo escapar otro suspiro, ese de irritación. El silencio volvió hasta que un gruñido se escuchó, miró al Omega a su lado con el rostro enrojecido.
"¿Tienes hambre?" sonrió.
Asintió débilmente "Pero no te preocupes"
Lo miró y le sonrió "Vamos a buscar algo de comer. Nos queda más de media hora para la escuela"
"Pero-"
"No te preocupes, yo pago" sonriendo volvió a mirarlo por un segundo.
Era extrañamente reconfortante ver su sonrisa. Eran pequeñas, pocas y escasas, pero estaban llenas de sentimiento y significado. Eran cálidas y suaves, haciendo que sus ojos reaccionaran de la misma forma. Así era la sonrisa que le dio desde el restaurante a la escuela. El lugar tenía buena comida y un servicio agradable; el lugar perfecto para (lo que Alfred clasifico como) su "primera cita".
Los días siguientes fueron parecidos, lo llevaba a desayunar al mismo lugar y el Omega sonreía más y más cada vez. Con cada sonrisa, crecía más y más su deseo de abrazar a Arthur y hacerlo feliz.
Empezó a escuchar las palabras, descubriendo que eran más informativas y menos burlonas, su tono de voz era ahora antes de pensar en lo que decía. Cuan fuerte y autosuficiente era, llevando al día las clases y trabajando duro en eso en su tiempo libre en lugar de andar detrás de los pocos Alfas solteros que quedaban en su escuela. Descubrió cuento lo admiraba, que tan atractiva era su determinación.
Cuando pensaba en eso a solas, se reía de que el mismo Ab Omega que había puesto su mundo patas para arriba de la peor forma era la misma persona que ahora trataba de seducir. Sabía también lo que quería, y sabía que podía ser rechazado por lo que deseaba. Mientras sentía la determinación de pedirle salir burbujear en su interior también se preparaba para fracasar estrepitosamente.
En su octava cita finalmente reunió todo su coraje y arrojó su dignidad a los pies de Arthur, dejándolo que la levante y se la devuelva, o la pisotee y siga adelante. Estaban sentados en su auto en frente de la escuela cuando se lo pidió, temblando e inseguro agarró gentilmente la mano de Arthur. Nunca había estado tan nervioso como en ese momento, sabía de sobra que la probabilidad de que ellos estuvieran juntos era ridículamente pequeña.
"¿Alfred? ¿Qué pasa?" ladeó la cabeza.
Sintió su cara ponerse roja y después blanca al pensar en las posibles consecuencias. Pero tiró la precaución y abrió la boca liberando las palabras que torturaban su mente y corazón.
"Ar-Arthur" empezó tembloroso antes de aclararse la garganta. "¡Solo hazlo!" se dijo a sí mismo, enderezándose, apretando un poco la mano que sostenía y dándole una sonrisa suplicante "Arthur, me preguntaba si querrías salir conmigo"
Los siguientes momentos fueron una eternidad, mirando esos ojos verdes completamente impactados, tratando de no mostrar el miedo al posible rechazo, sus ojos duros e inamovibles. Arthur fue el primero en moverse, y fue una gran movida. Antes de que pudiera siquiera parpadear, el Omega escapó del auto con su mochila y dio un portazo, huyendo hacia los edificios escolares.
Sintió el mundo partirse en pedazos, que se redujeron a polvo que fluyó lejos de él. Su corazón se estrujó en la tristeza y la impresión, toda la gravedad del mundo aplastándolo al darse cuenta de que había sido rechazado por Arthur Kirkland, le único Omega que realmente había querido.
El primer periodo fue el infierno, sin poder sacar los ojos de Arthur. El resto del día fue borroso, gracias a Dios ningún profesor le llamo la atención por estar distraído.
"¿Ya está saliendo con alguien? Pero me lo hubiera contado ¿No? Tal vez le gustan los Betas, sus padres son una pareja Beta-Omega. Tal vez solo piensa en mí como amigo. Oh mierda, ¡¿Arruiné nuestra amistad?! ¡No voy a poder volver a mirarlo a la cara! ¿Maldita sea! ¡¿Por qué tenía que enamorarme de él?! Estúpido, estúpido, estu-"
"Alfred ¿Estas bien?"
Salió de su propia miseria un segundo para ver a Kiku frente a su escritorio "¿Qué?"
"La clase termino y sigues viéndote como si trataras de develar los misterios del universo" el Beta se veía realmente preocupado, expresión que no mostraba a muchos.
Alfred confirmó en el reloj que lo que decía era verdad "Ah, sí, estoy bien. Perdón Kiku tengo que irme"
Kiku miró como guardaba las cosas en la mochila "Oh, Alfred"
"¿Sí?" ni levantó la vista de lo que hacía.
"Esta es la tarea. Supongo que no prestaste atención a la clase" sonrió gentilmente mientras dejaba el papel "Si puedes, dásela también a Arthur, faltó a clase así que tampoco la tiene"
Se congeló al oír el nombre, "¿No estaba en clase?" y levantó la cabeza, pero Kiku ya se había ido. "Putos japoneses ninjas" murmuró mientras levantaba el papel y dejaba el salón vacío.
Cuando llegó a la última clase dos cosas le llamaron la atención:
1) Todos hablaban en círculo alrededor de Feliciano.
2) Arthur tampoco estaba.
Dejo sus cosas en su silla de siempre, mirando la multitud y luego a su profesor que parecía a punto de morder a alguien. "Y… ¿Qué pasa con la reunión de chismosos?"
El Sr. Edelstein levantó la vista de los papeles de su escritorio y miró al grupo con las cejas fruncidas. "Supongo que es porque Lovino tuvo su bebé, la escuela ayer recibió una nota de Permiso de Ausencia ayer"
"¿Estaba embarazado?" pensó, sus ojos se abrieron del asombro "Noté que estaba… algo gordo, pero ¿embarazado? ¿En serio?"
"Alfred, no necesito tu ayuda hoy, puedes irte" le dijo el profesor.
Normalmente se quedaba en clase aunque el austriaco le daba permiso de irse, no tanto por Arthur, sino porque los estudiantes cocinaban cosas muy deliciosas. Pero gracias al rechazo que trataba de superar, su estómago no estaba muy abierto. Y con una nota del profesor, la cabeza llena de preguntas, el corazón pesado y sin lugar a donde ir, camino hacia el salón de música. Cada vez que necesitaba aclarar su cabeza ir a tocar con su profesora favorita siempre lo ayudaba.
"Bueno, hola Alfred" la voz de la Sra. Edelstein lo recibió cuando entró al salón" ¿Necesitas sacarte algo de adentro?" le dio una sonrisa de comprensión y se acercó al otro Alfa.
"Yo-"y se contuvo de decir todo lo que había pasado esa mañana, con la presencia reconfortante de ella, no estaba seguro de admitir, incluso a sí mismo, todo lo que había pasado en esas semanas.
Elizaveta palmeó sus hombros sonriendo "Esta bien Hay cosas que no debemos compartir" y lo llevó a uno de los asientos "Tengo algo que preguntarte"
"¿Qué pasa?"
Se dio vuelta nerviosa "Sé que no está bien hablar chismes sobre los estudiantes pero ¿Es cierto lo que pasó?"
Estuvo perdido unos momentos, tratando de descubrir de qué le hablaban "¿Del bebé de Lovino? Uh, eso creo. Pero ya deberías-"
"¡No, no, no!" Interrumpió poniendo sus manos en frente para detenerlo "Hablo de Arthur"
Su mente se detuvo y empezó a entrar en pánico "¿Qué? ¿Le había pasado algo?" pensó.
Notó la confusión en los ojos del Alfa "¿No escuchaste?" negó con la cabeza "¡Oh! Bueno, es un rumor, pero aparentemente tuvo que irse a casa en el segundo periodo"
Sintió que el shock lo paralizaba "¡¿Qu-que?!"
Afirmó con la cabeza enérgicamente "¡Sí! ¡Aparentemente el pobre estaba muy estresado y colapsó! Yao dijo que estaba cerca de su celo y que debía quedarse en casa hasta que termine el ciclo.
Palideció a las noticias. Entonces comprendió. Las señales estaban ahí la última semana. Cambios de humor, falta de interés, deseos de desayunar cuando normalmente no quería… todos los signos de un Omega a punto de entrar en celo.
Pero la gran epifanía fue comprender lo que paso esta mañana. Arthur sabía que estaba a punto de empezar, y Alfred le hizo esa pregunta. Se asustó, sus instintos tomaron el control, y huyó. No por rechazo a sus sentimientos, por el miedo a ser tomado a la fuerza. "Soy idiota" concluyó y su palma chocó contra su cara enojado con su propia estupidez. Sabía que tenía que arreglarlo. Era parcialmente su culpa que Arthur escapara, y el Omega estaba estresado por eso. Se levantó rápido y agarró su mochila.
"Sra. Edelstein, perdón pero tengo que irme" dijo medio hablando medio gritando mientras corría.
Ella sonrió mientras lo saludaba con la mano. "Aw, que linda pareja,"
Una vez que llegó al auto tiro la mochila en el asiento trasero y retrocedió saliendo del estacionamiento, corriendo a la casa de Arthur. Iba a 60 millas por hora, pero su cabeza iba a 1000. Algo le decía que tenía que llegar con Arthur, decirle que necesitaba cuidarlo, protegerlo y restaurar su confianza. Si su mente estuviese un poco más clara, sabría que eran sus instintos, mejor dicho, instintos de apareamiento.
Al estacionar frente a la casa, saltó del auto y corrió a la puerta sin molestarse siquiera en cerrar su preciosa "trampa mortal metálica" como Arthur decía. Frenéticamente golpeó la puerta, deseando que hubiese alguien tuviera poderes psíquicos y que la haya abierto tan pronto como llegó. Al abrirse, se congeló en mente, cuerpo y alma.
"¿Qué haces tú aquí?" un pelirrojo preguntó desde la puerta.
"Allistor" escupió "Que vida de mierda" pensó rápido, entonces se le ocurrió "Uh, tengo la tarea de las clases de Arthur ¿Puedo dárselas?"
Lo miraron de arriba abajo "Por qué no me lo das a mí y yo se lo doy a Artie" dio un paso al frente empujando al otro Alfa hacia atrás.
En otra situación, habría sido inteligente, darle el papel al otro, desearle a Arthur que se recupere e irse. Pero esta no era una situación normal. Allistor era un Alfa protegiendo a uno de los miembros de su manada, Alfred era un Alfa buscando a un Omega sin pareja de esa manada y debía ganar el derecho a tenerlo, incluso su tenía que probarlo. Pero el Omega tampoco lo quería, o al menos no expresó su deseo de ser cortejado por el Alfa.
Eso cambio cuando apareció un rubio junto a la puerta, de ojos verdes y cejas gruesas.
"¡Arthur!" gritó de sorpresa.
Allistor giró "¡Arthur! ¡¿Qué haces fuera de la cama?! El Doctor dijo-"
"Sé lo que dijo el Doctor, Scott" interrumpió "No puedo dormir con todos estos ruidos y con el olor de dos Alfas a punto de matarse entre ellos. Si no te importa" miró nerviosamente a Alfred "Puedo recibir la "tarea" por mí mismo. Tengo cosas que preguntarle"
Y con eso lo hizo entrar y lo llevó escaleras arriba, antes de que Allistor terminara de entender lo que estaba pasando. "Arthur-"empezó.
"Cállate" escupió metiéndolo dentro de su habitación, cerrando la puerta con llave.
Sus sentidos fueron atacados por el olor de las feromonas de un Omega, y casi se pierde en ellas; si no fuese porque lo empujaron violentamente, haciéndolo perder el equilibrio, cayendo en una cama en el medio del cuarto. Miró a un Arthur sonrojado y enojado.
"Um Arthur, quería hablarte de esta mañana. Yo-"
"¡Oh sí, esta mañana! ¡Lo que arruinó mi día y me avergonzara hasta mi graduación! ¡¿Qué quieres Alfred?! ¿Anudarme? Perdón pero este Omega, con o sin pareja, sabe cuándo es algo problemático" gritó.
Alfred se quedó ahí asimilándolo, sabía que debía estar preparado para esto desde el momento que arranco su auto, que esto sucedería cuando llegara a la casa Kirkland. Sin embargo, no estaba preparado para que Arthur esté tan enojado con él. Mantuvo la cabeza baja para no mirarlo a los ojos, temiendo que si lo hacía se enojaría más. Pero entonces escucho algo que se sonaba como un sonido de llanto silencioso, levantó la cabeza rápidamente y lo que vio le rompió el corazón e hizo que sus instintos saltaran.
Arthur lloraba, y lo único que pudo pensar era en abrazarlo. El cuerpo del Omega se tensó al contacto, pero luego se relajó y empezó a llorar más fuerte. Nunca estuvo en una situación como ese y solo esperaba que lo que había hecho tan impulsivamente fuese lo correcto. Le acarició la espalda y soltó unos suaves "shhhhh" para tratar de calmarlo, como había visto que la gente hacia en las películas.
"¡Al-Alfred no sé qué ha-hacer!" sollozó contra su pecho.
"¿Hacer que, Arthur?" preguntó suavemente y lo más tranquilo que pudo.
El agarre y llanto se calmaron, levantó la cabeza con los ojos rojos "Olvídalo, es estúpido" susurró mientras trataba de escapar del cálido abrazo, pero él lo sujeto firmemente por el pecho.
"No, dímelo" insistió amablemente.
"No, es estúpido y no importa" trató de escapar. Pero Alfred no quería ser dejado de lado o rechazado por la persona que luchaba por escapar de sus brazos.
"Arthur" su voz era tranquila, pero dura, mientras lo apretaba más fuerte en su abrazo. "Por favor, dime que pasa. Te juro que lo que te pregunté esta mañana… no fue por tu celo. ¡Demonios, ni siquiera sabía que iba a empezar! Fue porque de verdad-"tragó.
Si, estaba preparado para pedirle de salir, ¿Pero confesarle su amor? No sabía si estaba listo para eso. Miro sus ojos, la forma que el verde brillaba más por las lágrimas, completamente concentrado en lo que Alfred decía. Se veía tan inteligente, brillante y cálido… todo en él era cálido, incluso su cuerpo temblando.
"D-de verdad te amo, Arthur. No puedo ocultarlo, es la verdad. No sé cuándo paso… quiero decir, estábamos peleándonos hace unos meses, pero por alguna razón a-amo la forma en que me corriges, la forma en que cuestionas todo lo que hago, la forma en que me escuchas, la forma en que te ríes, hablas, caminas, incluso la forma en que lloras. Son maravillosas y amo cada detalle de ellas y de ti"
Lo dijo, y no podía detenerse aunque quisiera. Era la verdad, la que había estado negando todo el tiempo, ahora Arthur la había escuchado.
Sus ojos se abrieron en shock. Pero antes de responder, algo tibio toco su cara. Era suave y áspero, cálido sin ser caliente, gentil y feroz, y Arthur lo amo. Empezó a devolver el beso, envolviendo sus manos alrededor del cuello de Alfred, acercándolos más. Fue rápido y solo involucró sus labios, pero era completamente sublime.
Cuando se separaron, Arthur descubrió por cuanto tiempo había amado a Alfred, como había pensado que solo eran hormonas de celo, pero sabía de sobra que en estas últimas semanas habían pasado más y más tiempo juntos. Se rieron de su propia estupidez, abrazándose y dejando que su calor corporal los protegiera del frio aire invernal de la habitación.
Se quedaron así por un tiempo, hablando de su pasado, presente y futuro. Alfred tuvo una idea mientras hablaban de vivir juntos. Era muy pronto en su relación, pero el tiempo era escaso y era la mejor oportunidad que tendrían para afianzar su futuro juntos.
"Arthur" llamó mientras el Omega hablaba de pinturas para la pared y flores para el jardín.
"¿Si, amor?" miró a su posible pareja a través de sus pestañas doradas. Se estremeció al ser llamado "amor", esperando que Arthur no se enojara cuando le preguntara lo que rondaba en su mente en ese momento.
"Arthur, por favor, no te enojes por esto. Solo, quiero saber si eres tan serio sobre lo nuestro como yo" su voz era seria pero amorosa.
Levanto la cabeza y una ceja antes de sonreír. "Alfred, creo que, en la mayoría de las cosas que nos involucran a los dos, yo suelo ser más serio que tú. ¿Qué pasa? ¿Algo te molesta?" estaba preocupado y puso su mano sobre el pecho del Alfa.
Sonrió por la broma (que era bastante cierta) y puso su mano sobre la de Arthur. "Pensaba que, si querías, podríamos volvernos pareja en este celo" sonrió, pero rápidamente retrocedió al notar el brillo ofendido en los ojos verdes. "P-pero su no quieres hacerlo ahora, podemos esperar hasta que estés listo" se corrigió velozmente.
El Omega en sus brazos escaneó su cara, después lo miro profundo a los ojos, tratando de descubrir si era en serio o era broma. "Alfred, amor, me encantaría que eso pasara." sonrió mientras le acariciaba la mejilla "Pero"
"¡Obvio que iba a haber un "pero"! Demonios" Alfred chillo mentalmente.
"No pedimos permiso y no hay forma de que Scott nos apruebe con mi celo a punto de empezar. El querrá probarte, ¡y eso podría tardar semanas!"
"Probarme ¿Cómo?"
"Bueno, en el Reino Unido es tradición que un Alfa pida permiso para cortejar a un Omega, necesita demostrar que puede proteger al Omega tan bien como el Jefe Alfa"
"Espera, ¿o sea que solo tengo que desafiarlo?" sonrió burlonamente.
"Alfred, deja de hacerte el macho" reprendió "No entiendes el significado de la prueba. Si pierdes, ¡Se acabó! ¡No puedes intentarlo otra vez!" estaba entrando en pánico, y Alfred empezó a frotarle la espalda otra vez.
"Okey, okey. Entiendo. Por favor, cálmate cariño. No me gusta que te pongas así" y se hundió en su cabello rubio, oliendo el shampoo que usaba el británico. "Te prometo no lanzar un desafío hasta que pienses que estoy listo ¿okey?" Arthur asintió obediente y se acurrucó contra el pecho del Alfa.
Serian cerca de las 4 de la tarde cuando se separaron, sabiendo que Alfred debía irse antes de que Allistor se enfureciera más de lo que ya estaría a esta altura. Así que después de dejarle la tarea y darse un largo beso de despedida, bajaron las escaleras. Cuando llegaron al final sintieron tres pares de ojos sobre ellos.
"Bueno, parece que los tortolitos salieron de su nido"
"Scott, no seas así"
"Cállate Nilles. Como Jefe Alfa tengo todo el derecho de saber lo que pasa con alguien de mi familia" escupió.
En el formal living, estaban Scott, Nilles y la Sra. Kirkland, el primero con una mueca de rabia y los otros dos con caras de póker.
"S-solo lo acompañe hasta la puerta, va a irse a casa y-" empezó.
"¡Por supuesto que debe irse a casa! En primer lugar no tiene nada que hacer aquí" gritó el mayor.
"¡Scott!" dijo la Sra. Kirkland.
"¡Es verdad! ¡No voy a dejar que mi hermanito sea cortejado por alguien que no puede ni protegerlo ni mucho menos respetarlo!"
"¡Puedo protegerlo! ¡Y lo respeto más que tú! ¡Al menos escucho lo que dice en lugar de lo que yo quiero oír!"
La casa quedo en silencio mientras todos miraban a Alfred. Y luego los pasos ligeros acercándose a las escaleras.
"¿Eso es un desafío, pequeño Alfie?" sonrió Scott.
Miro al otro Alfa a los ojos, apenas registrando a Arthur jalando de su manga y susurrando inaudiblemente "lo prometiste". "No, pero es la verdad" dijo.
En un parpadeo, Alfred empujó a Arthur a un costado mientras el Jefe Alfa arremetía contra él, estampándolo contra la pared.
"¡Allistor!" chillaron los Omegas al mismo tiempo. Atrapó el puño del pelirrojo que iba a su cara y lo empujó, sacándoselo de encima. Se miraron, bloqueando a los demás en ese salón.
"Bien" escupió Scott "Si no lanzas el desafío, lo hago yo. Alfred Jones ven al patio trasero en 10 minutos. Veremos si eres un Alfa lo bastante bueno para tener a un Kirkland de pareja"
Cuando Scott desapareció de la vista, volvió a mirar a Arthur disculpándose. Había prometido no desafiar, y no había cumplido. En el calor del momento, y con su orgullo a juego, no podía rechazar al Jefe Alfa de los Kirkland. Esperaba que Arthur estuviera enojado y decepcionado, pero encontró unos ojos enojados y unos labios apasionados sobre los suyos. Se separaron y el Omega dejó su barbilla en el hombro de Alfred.
"Ve y muéstrale al maldito que clase de Alfa eres"
Y corte. Miren, otro capítulo largo! (el más largo hasta ahora!) (Kuroi: Estoy a la miseria T.T) lo escribí bastante rápido, en dos días y debe estar lleno de errores. Por favor señálenmelos! Probablemente la trama se hace rara en algunos lados, díganme si no entienden bien que pasa.
Las historias deParasol Protectorate me ayudaron a escribir esto… bastante. Conall y Alexia son muy parecidos a mi Alfred y Arthur. No es gracioso. O.O SI! Por favor, review! Me alimento de ellos como CC se alimenta de pizza!
Me mató Alfred cuando se entero lo de Lovino... re enterado estaba el chico...
