No voy a interponerme entre ustedes y su tan esperado Yaoi….

Hey chicos ~ ^^;¿Adivinen quien sigue viva? Hahahaha...haha...ha...

Perdón por tardar tanto v.v. Me paso una cosa tras otra este mes: termine en el hospital, donde me dieron buenas noticias que me preocuparon aún más, tuve trabajos finales y exámenes y preparar todo para la Anime Expo (¿Alguien más va?:D ) Pero de cualquier forma, aquí está el próximo capítulo! Gracias a todos los que se preocuparon por mi salud y a todos los que se ofrecieron a ser mi Beta (es raro escribir Beta sin que tenga nada que ver con la historia ^^) Finalmente a Eva Hazuki la Beta de esta historia! Me ayuda mucho!

No soy dueño de Hetalia ni de los personajes -.-

El sol esa mañana estaba muy brillante, la nieve reflejaba la luz, y muy fría por los vientos huracanadas y la gran nevada que había caído la noche anterior. Pero bajo las sabanas de la cama King Size, una pareja dormía compartiendo su calor corporal, cubiertos por varias mantas y cobertores. Dormían abrazados y con las piernas entrelazadas, usando nada más que su ropa interior y una remera enorme que Alfred había encontrado en un cajón para que Arthur usara.

¡Bang!

"¡Mierda!"

Arthur casi saltó cuando un fuerte ruido llegó a sus orejas. El sobresalto hizo que se despertara inmediatamente y escaneara la habitación, mirando la puerta ligeramente abierta del dormitorio. Alfred lo seguía abrazando, roncando con la baba cayendo de su boca abierta, con una sonrisa tonta, linda e irritante. Trato de liberarse para ir a investigar, pero sus caderas empezaron a arder, advirtiéndole que su Celo iba a empezar muy pronto. Gruñó de dolor, despertando a su pareja de su sueño.

"¿Artie? ¿Estás bien?" medio bostezó.

Le hizo gestos para que se callara "¡Shush! Hay alguien abajo"

"¿Qué?" dijo despertándose completamente y destapándose "Quédate aquí" ordenó mientras salía por la puerta. Trató de levantarse y seguirlo a pesar de la orden, pero el dolor en su cadera había empezado a dispersarse por todo su cuerpo, forzándolo a quedarse recostado y obedecer forzadamente la orden.

Alfred bajo las escaleras lentamente, tratando de no hacer ruido y sorprender a quien estuviera en su cocina. Al llegar al final, se apoyó contra la pared que bloqueaba su visión de la cocina, pero también impedía que quien estuviera en la cocina lo viera a él. Respiró el olor que llenaba la habitación, y se sentía familiar. Pero, con un Omega a punto de empezar su ciclo, todos sus instintos le decían que debía defender su territorio y a su pareja en lugar de tratar de recordar donde había sentido ese olor. Asi que, tomando una respiración profunda, se preparó para atacar.

Y atacó.

Atacó a un Beta de cabello castaño con sus brazos llenos de platos y recipientes.

Arthur decidió simplemente soportar el dolor constante en la parte baja de su espalda y había salido de la habitación cuando el ruido de muchos vidrios rompiéndose, gritos y varios "mierda" y "carajo" llegaron a sus oídos. Una parte de él, su lado Omega temeroso quería correr al dormitorio, cerrar la puerta y esconderse. Pero su otra parte, el lado aventurero Ab quería saber que estaba pasando. Se quedó en el pasillo hasta que junto el valor necesario para bajar por las escaleras, y al llegar abajo encontró una escena graciosa que lo hizo girar y correr al dormitorio.

Alfred estaba parado en una silla, en boxers, tratando de caminar sobre la mesa de la cocina. Arthur podría haberse reído a carcajadas, pero al mirar detenidamente el salón decidió contenerse. También estaba Felkis, el Beta de su clase de música que se veía como una mujer y un hombre joven de cabello castaño que debía ser un Beta por su falta de olor.

En la casa de Alfred

¡En su casa!

Y con solo una camisa grande para cubrirse y el fuerte olor de su Celo, el lado Omega finalmente ganó la guerra al lado AB, y corrió a la seguridad del dormitorio principal.

"Toris, amigo, perdón por todo esto" se disculpó Alfred cuando finalmente llegó por la mesa de la cocina a la puerta que daba al sótano. Abrió la puerta y saco un par de escobas y palas para polvo, y cerró. "Odio ese lugar" pensó mientras se estremecía y volvía con los dos Betas y el piso lleno de piezas de porcelana china.

"Está bien, debí haber llamado antes" trató de sonreírle mientras el Alfa le daba una escoba. Alfred estaba muy cómodo con su desnudez para el gusto del Beta. "Pero tu madre se va a enojar porque rompiste la mitad de su juego favorito de porcelana china" rio levemente mientras empezó a barrer.

Trató de darle la otra escoba a Felkis, pero este se negó. "Vine a ayudar a Tori, no a limpiar tu casa" explicó altivamente "Y" continuó con lágrimas en los ojos "Tu, como que, ¡arruinaste completamente mi nueva falda cuando atacaste y Tori me tiró encima tu estúpido café!" dijo señalando su uniforme femenino (Alfred se preguntaba de donde lo había conseguido)

El otro Beta dejo de barrer y miró a su compañero "Podrías usar el otro que tienes. El-"

"¡No!" chilló Felkis "¡El de hombre no! Es como, muy feo y como que no tiene personalidad ¡así que no!"

Alfred siguió viendo como los Betas discutían (más bien, Toris tratando de buscar una solución y Felkis rechazando todas las ideas) hasta que recordó que Arthur seguía solo en el dormitorio. Con un rápido "Discúlpenme" y después de dejarle la escoba y la pala al Beta rubio, corrió hacia arriba, saltando de dos en dos los escalones. No estaba "preocupado", solo había notado que el olor del Celo de Arthur se había empezado a hacerse más y más fuerte, y rogaba que no hubiese comenzado aún.

Al llegar al dormitorio, abrió la puerta lenta y tranquilamente para no asustarlo. Todo lo que había sobre la cama había desaparecido. Arthur estaba del otro lado de la habitación, junto al baño, rápidamente metiendo almohadas en el espacio entre el colchón y las paredes circulares del nido. Las movía de un lugar al otro, para luego volver a ponerlas en el lugar original con un suspiro de agitación.

Alfred miró divertido como el Omega trataba de mover tres almohadas juntas, pero de alguna forma, terminó arruinando su nido entero. Alfred casi se reía, pero las lágrimas de frustración formándose en los ojos de su futura pareja le dijeron que no era buena idea, transformando su sonrisa agridulce en un ceño de preocupación.

Una vez le dijeron que para los Omegas, sus nidos eran un reflejo de como querían vivir. Algunos querían vidas simples y los construían con un par de almohadas y mantas; otros querían vidas importantes y ocupadas, y los hacían con dos o tres colchones, incontables mantas, almohadas afelpadas e incluso adornos brillantes. Alfred no podría decir que quería su Omega, ya que ni el propio Arthur sabía.

Dejo unas cojines a un lado, y luego las volvió a buscar. Saco peluches de su maleta antes de decidir que era una mala idea exponerlos ante los actos impuros. Y ahora, estaba sentado en su nido almohadas y mantas desorganizadas, y lágrimas de autocompasión mirando su desastroso trabajo. Entonces Alfred decidió que su pareja necesitaba algo de ayuda.

"Hey" dijo abriendo del todo la puerta "¿Qué estás haciendo?"

Giró para verlo con los ojos brillosos, tan frágiles que amenazaban con romperse en cualquier momento "Trato de hacer un nido, obviamente"

"¿Tratando?" decidió actuar como si no hubiese visto los últimos diez minutos del Omega luchando con las mantas y las almohadas.

Asintió solemnemente. Dios, como odiaba que lo miraran con desprecio por su incompetencia, estaba siempre tan orgulloso de sus habilidades para incluso pensar que alguien podía despreciarlo. Peo ahí estaba, un incompetente Omega en un nido desastroso, al borde de las lágrimas y su futura pareja probablemente se preguntaba que estaba pensando cuando lo eligió.

Eso trajo otro problema a su mente: ¿Qué pasaría cuando las feromonas de su Celo se fuesen? ¿Alfred iba a quedarse? ¿La familia iba a aceptarlo? La Jefa Alfa parecía estar de acuerdo, pero iba a ponerle condiciones a su ingreso a la adinerada, antigua y tradicional familia Jones. Y esas condiciones lo asustaban. No quería vivir sometiéndose a la gente, él no era así. Pero ella tenía razón… Alfred iba a ser el Jefe Alfa algún día, y necesitaba que Arthur lo acompañara y apoyara, no que peleara. ¿Pero qué pasaría si no estaban de acuerdo? Su cabeza empezó a doler con todos los posibilidades, y sintió que estaba a punto de romper en lágrimas. Y eso fue lo que hizo.

No sabía que había pasado. En un momento estaba hablando con su Omega y al otro, este estaba llorando. Asustándolo al pensar que había dicho algo que lo había herido. Se quedó helado un segundo, su mente tratando de descifrar que hacer, antes de ir hacia él y casi caerle encima. Arthur se asustó y escapó hacia el borde del círculo, con Alfred limpiándole las lágrimas a besos.

Después de asegurarse de que había eliminado la fuente del llanto, se alejó y miró el nido en el que estaba arrodillado. Dándole una sonrisa rápida para calmarlo, empezó a acomodar las mantas sobre la gruesa capa de colchones. Luego fue a buscar unas almohadas junto a Arthur, que se había tranquilizado, pero antes de poder sujetarla, su pareja la levantó y se la alcanzó, pero no la soltó. Lo miró, tratando de entender en que estaba pensando su Omega, pero sus ojos estaban escondidos por su flequillo. Finalmente la soltó, permitiéndole a Alfred acomodarla donde quisiera. Cuando la colocó en el lado derecho, sintió cambiar el peso sobre el colchón y Arthur se unió para arreglarlo.

Trabajaron en silencio, y después de que las cuatro mantas y las muchas almohadas estuvieron acomodadas, se sentaron satisfechos de su obra, pensando en su pasado y su futuro. Alfred recordó todas las veces que peleó con el Omega que ahora apoyaba la cabeza en su hombro. Ahora tenía una pareja, y algún día tendría niños para añadir a la gran familia que guiaría como Jefe Alfa. Arthur recordó las noches solitarias de placer vacío en un nido que era solo de él; en el que estaba ahora era el nido de ambos, donde pasarían sus ciclos de Celo juntos y crearían una familia. Niños siempre habían sido lo primero en su lista de cosas que algún día quería tener. Temía que algún día se convirtiera en uno de esos viejos Omegas amargados sin hijos ni pareja; temía nunca despertar con una pareja junto a él y sus hijos en su vientre. Temía muchas cosas del futuro siempre incierto, pero aquí estaba, junto a un Alfa en un nido que habían construido juntos. Sonrió al pensar que era de los dos, pero lo ocultó de Alfred.

Se quedaron quietos un rato, hasta que Alfred vio en el reloj que las clases empezarían en una hora. Dado que estaban en las afueras de la ciudad, que debía prepararse así no llegaría tarde. Miró a Arthur y sonrió, se había quedado dormido, su rostro lloroso ahora se veía tan pacifico que Alfred no podía evitar quedarse quieto por temor de despertarlo. Se alegró de que Yao le diera el día libre a Arthur, su humor estaba muy cambiante por su Celo. Iba a moverle un mechón de cabello de la cara cuando alguien tocó suavemente la puerta. Giró para ver a Toris en la puerta, sonrojado ligeramente por la vergüenza.

"Um… nos vamos a la escuela…" explicó el Beta mirando a todos lados menos a Alfred, que seguía solo en boxers y al rubio que dormía. Asintió y vio cómo su amigo se iba, esperando el ruido de la puerta del frente abriéndose y cerrándose antes de intentar moverse. Lentamente separó a Arthur de él y lo recostó en el nido, acomodándole almohadas debajo de su cabeza y tapándolo. Contento con esto, finalmente se puso su uniforme y fue a preparar el desayuno.

Cuando termino, separo el desayuno de Arthur en un plato y le hizo rápidamente un sándwich para el almuerzo (sabiendo muy bien que debía mantenerlo alejado de la cocina lo más posible). Volvió hacia arriba para ver cómo estaba y lo encontró despertándose perezosamente. Entró al dormitorio tan suavemente como podría una persona diez minutos tarde, y le dijo de la comida en la heladera y en la mesada. Después de un beso rápido y amoroso, se despidió y fue a clases, sabiendo que probablemente Felkis y Toris ya habrían llegado.

Cuando volvió a casa, sentía ganas de arrojar las sillas por la ventana. Apenas llegó, lo castigaron por llegar tarde, pero tener a tu abuela como Directora no siempre es bueno. Cuando ella logró atraparlo, fue todo menos amable. Entre los gritos, gruñidos y maldiciones, Alfred no sabía si su Jefa Alfa se sentía orgullosa porque él había conseguido una pareja o si trataba de repudiarlo. Después de que tirara todos sus papeles por la habitación, haciendo a Alfred querer escapar de ahí, se dejó caer en su silla con un gruñido de enojo. Al final decidieron que después del Celo de Arthur (y ellos volverse pareja), el Omega seria formalmente presentado al resto de la familia y empezarían los planes para su Ceremonia de Unión. La Pelea de Dominancia debía mantenerse lo más posible en secreto, y que Arthur fue el que termino con la pelea en más secreto aun.

Después de eso fueron tres clases en las cuales sus amigos y compañeros acosándolo sobre los rumores de que él se había fugado con un Omega, que ese Omega era Arthur Kirkland y que Arthur estaba embarazado. Bueno, las dos primeras podía ignorarlas (eran verdad) pero lo último lo hizo escupir agua, sobre la líder de las porristas. Y esto termino en una pelea entre él y uno de los corredores traseros del equipo de futbol, pareja de la porrista. Y su abuela fue a salvarle el culo otra vez.
Al final del día, estaba llegando tarde a casa por la detención, su Jefa Alfa lo regañó dos veces y su cuerpo herido había sido golpeado, aunque mandó al otro chico a la enfermería con una contusión. Ahora lo único que quería era irse a dormir, pero antes debía ver como estaba Arthur y asegurarse que su pequeño Omega no se sintió muy solo porque él no estuvo en todo el día, y ese pensamiento le dio una pequeña risita.

Tiró su bolsa en el sofá y fue a la cocina a buscar una botella de agua en la heladera. El sándwich que había dejado para que Arthur almorzara seguía intacto.

"Esto no es bueno" murmuró con el ceño fruncido de la preocupación. Rápidamente subió por las escaleras al dormitorio principal.

"¿Arthur? ¿Artie? ¿Estás bien?" llamó mientras llegaba a la puerta tras la cual debía estar su pareja. Pero antes de alcanzarla, un gemido sonoro lo frenó en seco. Cuando se dio cuenta de que ese sonido venia de Arthur, empujó la puerta de sus bisagras.

Al hacerlo, fue golpeado por el maravilloso olor de un Omega en Celo.

Su Omega en Celo.

Miró hacia el área de anidamiento, su pareja estaba en cuatro patas, gimiendo mientras empujaba las caderas en el aire. Se congeló en shock y confusión, pero se recuperó pronto mientras avanzó rápidamente al nido, dejando salir un gruñido de posesividad cuando Arthur se dio cuenta de su presencia.

No sabía cuándo se había puesto de rodillas, pero el olor que lo había incitado a hacerlo lo estaba volviendo loco. Miro al Alfa, jadeante y enrojecido, tratando de trasmitir con sus ojos lo que quería, porque su garganta parecía incapaz de hacer otra cosa que no fuera gemir. Miro a Arthur, sabiendo muy bien lo que el Omega quería de él, y estaba algo avergonzado de admitir que él quería eso también. El olor era tan fuerte, no era como el de su madre o su hermano; era dulce y salado y maravilloso y más fuerte que la última vez que lo sintió hacia muchos meses. Era como estar en una panadería, oliendo lo que estaban cocinando en frente a ti.

Sintió que sus pantalones milagrosamente se habían aflojado alrededor de su miembro endurecido. Miro hacia abajo y se sonrojo al darse cuenta que Arthur ya le había abierto el cierre relámpago y estaba empezando a bajarle los boxers.

"Arthur que-"pero no pudo terminar la frase, ni sus pensamientos, cuando agarraron su miembro duro. Pero no fue la sensación lo que dejo su mente en blanco como paso en la noche del concierto, fue la expresión de Arthur. Mostraba curiosidad, miedo y necesidad, todo a la vez, y lo excitó. Involuntariamente movió sus caderas cuando el Omega deslizó los dedos por la ranura, solo para ver la reacción de su amante. Lo fastidió un poco, deslizando las puntas de sus dedos y uñas por la ranura, en algún tipo de extraña masturbación que a Alfred terminó gustándole.

Sus ojos se agrandaron cuando una idea brillo en su mente. No sabía si era instinto o solo curiosidad, pero Arthur quería averiguar si el hombre frente a él tenía un sabor tan maravilloso como su olor. Así que lo hizo. Deslizó la lengua por el miembro desde los testículos hasta la punta, succionando la ranura como si fuese un sorbete. Algo en el sabor se le hacía familiar. Pero antes de poder probarlo otra vez, Alfred sujetó sus cabellos y lo separó, mirándose jadeantes y con ojos perdidos en lujuria.

"Alfred…ha-por favor…" suplicó. Él nunca hubiese rogado si no hubiese sido por su Celo, y no podía evitarlo. Su cuerpo quería tres cosas, y estaban en frente de él.

1: Tener una pareja.

"Arthur… t-te das cuenta de, ha… si hacemos esto, no hay vuelta atrás ¿sí?" preguntó sin aliento.

Asintió irritado, había desechado cualquier pensamiento de poder retractarse en el momento que se fue de la casa de sus padres para no volver.

2: Ser amado.

"Alfred… ¿Me amas?"

Miro al Omega confundido. Pensaba que eso no debería cuestionarse a esta altura. Se habían besado, abrazado e incluso confesado su amor… Pero supo que debía reasegurárselo a su futura pareja. Sonrió, enredando sus dedos en el cabello revuelto color arena, sus ojos suavizándose al encontrarse con los verdes del otro.

"te amo Arthur, siempre lo haré"

3: Tener una familia.

"Alfred…" su voz se extinguió mientras se ponía nervioso. Sus ojos como los bosques oscuros ahora mostraban miedo.

"No te preocupes Arthur, va a estar bien, te lo prometo" sonrió y se arrodilló para estar a la misma altura "Te prometo que voy a ser la mejor pareja" un beso en la frente "amigo" un beso en cada mejilla "y padre" un beso en los labios "te lo prometo"

Sonrió antes de repetir la secuencia "Prometo ser la mejor pareja" un beso en la mejilla "amigo" un beso sobre su corazón "y madre" un beso en los labios. Y luego bajo para meter todo lo que podía de Alfred en su boca, haciendo a su Alfa gemir fuerte cuando repentinamente fue rodeado por el calor.

"¡Dios Arthur!" él no podía dejar de mecerse dentro de la boca de su pareja, babeando ligeramente. El Omega finalmente le encontró el ritmo, empezando a subir y bajar su cabeza, chupando y tratando de no morderlo. Sintiéndose cerca del final, sujeto los cabellos del Omega y lo separó de él, otra vez.

"Ar-Arthur…. No quiero terminar en tu boca… ha… voy a terminar anudando…" jadeó. Su Omega levantó la vista, con los ojos abiertos ante el pensamiento de Alfred haciendo eso. Y asintiendo, se sentó, limpiando el rastro de saliva de su boca.

"Artie" logro decir, tenía muchas dificultades para concentrarse con las feromonas invadiendo sus sentidos "Arthur quiero tocarte" demandó más que pidió, el Omega se acercó a él y luego giro, arrodillándose y apoyando la cara contra una de las almohadas, levantando su ano cubierto de Slick en el aire y manteniendo las piernas abiertas. Alfred jadeó, sintiendo que iba a terminar solo con ver la entrada de su pareja, y se acercó para acariciar gentilmente y masajear las nalgas, pellizcándolas y amasándolas.

"Arthur…" dijo mientras se sacaba las ropas, arrojándolas en la habitación, dejándolos a los dos desnudos y abiertos al otro "Arthur… te necesito" gimió en su oreja, arrodillándose, acomodando su palpitante miembro en la entrada.

Gimió en respuesta al contacto, haciendo a su cuerpo producir más Slick que antes. Estaba asustado, sí, pero la idea de ser dominado era demasiado excitante y tentadora en su estado mental inducido por el Celo. Abrió más las piernas para permitirle un mejor acceso y tratando de convencerlo de que lo haga. Y Alfred estaba a punto de hacerlo, pero quería asegurase de que su pareja iba a ser capaz de ser penetrada sin dolor. Después de todo, era bastante grande incluso para un Alfa. Empujó un dedo dentro de la entrada, haciendo saltar a su Omega. Si se sentía bien un dedo entrando y saliendo, pero solo lo hacía endurecer más y producir más Slick. Ante el espectáculo de Arthur secretando más y más, decidió que su Omega podía soportar un poco de dolor ya que él no podía aguantar más el palpitar de su miembro.

Así que sin más advertencia que un beso rápido en el hombro, sacó su mano y empezó a entrar lentamente hasta el fondo, haciendo que el Slick se desbordara y cubriera la base de su miembro. El Omega empujo la cabeza hacia atrás y abrió la boca para gritar, pero su garganta no podía hacer un sonido. El Alfa se quedó quieto, tratando de no terminar por la sensación de calor y presión de Arthur, su pareja, tratando de acostumbrarse a su tamaño. Después de lo que se sintió como horas, lentamente empujó las caderas hacia adelante, alejándose del miembro de Alfred hasta que solo quedo la punta, y volviendo a empujar hacia atrás.

Dejo escapar un gemido ante el movimiento, sujetándole las caderas mientras retrocedía, gruñendo por el calor tenaz de la entrada de Arthur. Sentía como si se estuviera derritiendo mientras golpeaba dentro. Dios como quería haber encontrado mucho antes a su Omega, pero cualquier pensamiento fue calcinado por el calor del momento.

No podía pensar, mucho menos hablar, la sensación de tener un Alfa de verdad empujando palpitante dentro de él era una mezcla de dolor y placer puro. Las lágrimas corrían por sus ojos, sin saber si era de dolor o felicidad, pero no podía hacer otra cosa que gemir. El Alfa pronto encontró el ritmo, y en algún punto entre gritos, gemidos y besos, Alfred lo dio vuelta y ahora estaban cara a cara. Ya sea por sus hormonas de Celo o no, le pidió que fuera más rápido y más duro, petición que el Alfa cumplió alegremente.

Agradeció a Dios que eran los únicos en la casa por la forma en que Arthur gritaba, nunca hubiese esperado que fuese de los que gritan, pero no le importaba; de hecho le gustaba un poco como gritaba su nombre al embestir contra su próstata. Enroscó las piernas alrededor de su cintura, dándole un mejor ángulo para embestir, apoyando una mano en el nido y con la otra guiándole las caderas en el ritmo.

Enroscó el cuello alrededor de Alfred, acercándolos más, permitiéndole que lo besara y le mordiera los labios y cuello, reclamándolo entero. El cuarto era sofocante, o Arthur solo estaba cubierto del sudor por el esfuerzo, tensándose al sentir la presión en su estómago incrementarse. El Alfa siguió meciéndose, diciéndole que gritara su nombre y girara las caderas.

Sabía, por la forma en que Arthur respiraba pesado y la forma en que con cada embestida podía salir menos, que estaban cerca del final. Le sorprendía que hubiesen durado tanto, y el momento de su unión estaba cercano. Todo había pasado muy rápido, pero necesitaba una pareja, alguien en quien confiar, y más importante, necesitaba a Arthur. Al alcanzar el final, sintió que en ese momento lo necesitaba más que antes, no físicamente, sino emocionalmente.

Con un beso profundo, sujetó el miembro ignorado de Arthur, y susurrándole "termina conmigo" los dos dejaron escapar ruidos feroces de placer y posesividad. El Omega arañó la espalda del Alfa que le mordía el hombro, dejando sus marcas de posesividad en el cuerpo y corazón del otro. Sintió como su miembro se agrandaba en la punta, anudando mientras marcaba el interior de Arthur con su semen que, con suerte, dejaría preñado a Arthur.

Cuando cayeron del orgasmo, Alfred comprendió porque su padre siempre le advirtió sobre las parejas Omegas. Cuando los jadeos de Arthur se calmaron y Alfred pudo salir después de un nudo que duró veinte minutos, lo único que el Alfa quería era dormir. Pero su Omega tenía otros planes, y se montó sobre él, meciendo sus caderas sobre su paquete, listo para otra ronda. Y asi empezó la primera semana de Arthur y Alfred como parejas.

¡Alfred fue a por ello! De la buena manera ;) espero que les haya gustado. Escribí este capítulo hace como 6 meses, iba a ser el capítulo 10, pero nunca pude meterlo hasta ahora ^^ Esta historia ha durado mucho, y para conmemorarlo, como prometí, sacare un one-shot por los 500º reviews! :D Gracias chicos!

YAY! Finalmente! Ahora debería estar estudiando para un examen que tengo mañana, pero me pareció mejor cumplir con mi palabra ^^ Actualizare esto cuando pueda
Nos vemos!