Juega a ser un dios.

A/M: Los personajes de Mazinger Z no me pertenecen, son propiedad de Go Nagai.

Advertencias: Koji X Mazinger. Escena perdida del anime. Capítulo único. One-shot. Caracterización de la canción Alas de fuego de Tierra Santa. Final ausente. No apto para personas demasiado sensibles.

Nota de autora: Este fic está hecho para conmemorar el 40º aniversario de Mazinger.

Adiós Mazinger, yo sé que siempre estarás allí. ¡Y al final, ganarás!

Dedicatoria: Este fic está dedicado a Mazinger y a Fernando, quien me ha enseñado a amar a Mazinger, que vive eternamente en su niñez, y sé que aun sueña con volver a ella, está dedicado a todos aquellos que no volverán y a los niños de antaño quienes ya te han amado.

Summary: Y a pesar de todo, él seguía pensando que todo aquello era su culpa. ─Querido Mazinger, esta vez estamos perdidos. Aquel robot gris (ángel o demonio) jugaba a ser un dios seguía allí, sin vida. Estiro los brazos chocando con una tapa metálica.

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Juega a ser un dios.

El sol lucía esplendoroso aquel día, era un sol abrasador y castigador. El ruido ensordecedor de una vieja motocicleta inundaba las carreteras y las calles desiertas. Era un día triste, solo que él aún no lo sabía…

La motocicleta iba cada vez, más rápido y el motor estropeado gruñía, a él le parecía que eso se estaba riendo de la soledad fantasma de aquella ciudad.

Las palabras de su abuelo, aparecieron en su cabeza como afilados cuchillos del enemigo: «─Koji, con Mazinger, podrás convertirte en un dios para salvar el mundo o en un demonio para destruirlo.─»

Ya no sabía lo que hacía, jugaba a ser un dios. Pero, él, por encima de todo, seguía pensando que todo aquello era su culpa. Tenía miedo. Si al menos, por un momento hubiera sido más fuerte, él apretaba los puños con rabia, impotente.

«En esta ciudad muerta…»

Los ojos marrones del muchacho derramaron lágrimas, mientas que torpemente, se las intenta secar con la insuficiente manga de la camisa. Yo no puedo describir el sentimiento de aquel momento, no describir la forma rabiosa y profunda de como Koji lloraba, ─se me van a caer las lágrimas─. Yo no puedo describir aquel triste momento.

Aceleró el paso, las tenebrosas calles estaban destruidas, de su corazón broto una chispa. Y volvió a pensar que todo aquello era suyo, de su dolor. Se bajó del vehículo llorando y corrió hacia un punto negro en la oscuridad. Una ligera brisa anunciaba las repentinas nubes que recorrieron asustadas la espalda del muchacho en aquella ciudad sin nombre. Estaba solo.

Y entre los escombros todavía resaltaba aquel robot gris, completamente sin vida. Allí, el muchacho estaba diciendo el adiós para siempre a su mejor amigo, ya enterrado.

─Querido Mazinger, estamos perdidos.─ la voz del muchacho sonó rota, no como de costumbre, tan alegre y llena de energía.

«Juega a ser un dios.»

Allí arrodillado sobre el robot, lloraba, sus dolorosas lágrimas salían libres y caían sobre el cuerpo metálico de Mazinger.

De pronto, las nubes que amenazaban con lluvia descargaron la furia sobre la ciudad.

Después de interminables horas abrazando aquel inservible cuerpo, el muchacho se levantó y se alejó de allí, dejando su vieja motocicleta junto a su mejor amigo.

«Es mejor quemarse que romperse poco a poco»

El hilo de sangre que colgaba de su boca le recordó que él estaba allí para ganar. Era demasiado tarde, le habían herido de muerte.

Calló al suelo, desplomado con lágrimas en los ojos, sabía que ya no podía moverse. Después de interminables luchas y batallas, aquel era su fin. Débilmente, se dejó estar allí, entre la ciudad ruinosa y la lluvia. Se volvió a acordar de su abuelo y Mazinger.

Cerró los ojos con fuerza y seguía reconociendo su culpa.

Nacer para perder, vivir para ganar.

Con dificultad, susurraba y se le iba nublando la vista. Su cuerpo manchado de rojo le repetía una y otra vez más mortalidad y humildad. Pensaba que el mundo sería como tú quisieras.

─Q-querido Mazinger, es el fin.─ Repitió firme. Y se tumbó a su lado.

Por última vez, estiró los brazos chocando con una tapa metálica, aun sonriendo, abrazó el cuerpo de aquel robot gris, por última vez derraba lágrimas.

A pesar de todo, él amaba a Mazinger.