El día siguiente llegó y se podía percibir y observar que el invierno había llegado también, ya que, al exterior de las tiendas de campaña se podían ver los copos de nieve caer y comenzar a dejar un camino blanco por toda la zona.

Todos se habían levantado muy temprano y estaban comenzando a ordenar todo para la partida hacia la casa de la luna, y cierto inuyoukai no era la excepción.

El hijo de Inu-Taisho se había despertado ni bien los escasos rayos de luz habían salido desde el horizonte, y lo primero que sus hermosos ojos dorados vieron fue a la sacerdotisa recostada sobre uno de sus costados, con su sedoso y largo cabello negro cascadeando al lado opuesto y la parte superior de su vestimenta entreabierta, dejando ver el comienzo de sus bien formados pechos.

El taiyoukai percibió una sensación extraña recorrer todo su cuerpo, algo que nunca había sentido antes y no podía describir si era placentero o incómodo. No podía ni identificar qué cosa era, pero cuando subió la mirada y observó el bello rostro de la miko con una sonrisa en los labios, se dio cuenta que estaba peligrosamente cerca.

Como se abrían movido hasta estar en esa posición no tenía ni la menor idea, y tampoco quería averiguarlo ya que jamás volvería a pasar. No le gustaba nada que esa mujer humana estuviera causando esas sensaciones en su cuerpo y mente.

Parándose decidió que la dejaría dormir un poco más. No tenía caso despertarla y escucharla hablar mil y una incoherencias.

Caminando hacia un baúl que estaba justo al frente de donde se encontraba el camastro donde se había recostado junto a la joven miko, sacó un kimono blanco con diseños rojos en las mangas y en el hombro, un cinturón de tela de color amarillo con diseños en color violeta y procedió a vestirse.

Finalmente se puso la gran armadura que se encontraba al lado del baúl, dejando ver su cola la cual enrolló en su hombro derecho para después escarmenarse el cabello y esperar a su padre.

Podía sentir su poderosa presencia acercándose hacia la tienda.

(1)

Inu-Taisho, al igual que todos, se había levantado muy temprano y no podía esperar a ir hasta donde se encontraba su primogénito.

Terminando todo lo último que tenía que hacer rápidamente, se dirigió hacia la tienda de su hijo y entró.

"Ohayoo Sesshoumaru", le dijo al inuyoukai que ahora se encontraba parado frente a él.

"Ohayoo chichue", le respondió el joven Youkai.

El gran taiyoukai había decidido que era momento de informar a su hijo de los nuevos cambios. Claro que antes se divertiría un poco.

Ladeándose unos centímetros hacia el costado derecho de su hijo, observó a la joven miko descansando en la cama y una sonrisa algo cínica apareció en sus labios.

"Veo que ya te llevas mejor con la jovencita", exclamó esperando su respuesta.

Sesshoumaru solamente se dignó a levantar una ceja. "No se a que te refieres, esa mujer esta ahí porque no tenía donde dormir", respondió sin inmutarse e Inu-Taisho sintió tantas ganas de sonreír, su hijo era tan fácil de irritar.

"Y tu muy amablemente le ofreciste tu cama", agregó, disfrutando lo poco que se agrandaron sus ojos.

Como ya había aprendido a leer las escasas, casi inexistentes y diminutas expresiones faciales de su joven hijo podía decir que lo había agarrado desprevenido con ese alegato, así que esperó pacientemente la respuesta del joven inu.

Tenía que ser algo bueno, por algo era su hijo.

Sesshoumaru tuvo que luchar para no quedarse con la boca abierta ante lo que dijo su padre. La verdad era que lo había agarrado desprevenido. Ni el mismo sabía porque hizo lo que hizo ayer; además él no era nadie para entrometerse en sus decisiones.

"Lo que este Sesshoumaru haga o deje de hacer no es asunto de nadie", dijo pausándose por un momento.

'Haque', pensó su padre cuando el inu continuó. "Además la mujer se encuentra herida y no estaba en condiciones de buscar un lugar donde pasar la noche y menos a esas horas de la madrugada", culminó mirando hacia otro lugar.

'Mate', pensó su padre. Eso significaba que se estaba comenzando a preocupar por ella. Tal vez esto sería más fácil de lo que pensó.

Por hoy ya era suficiente tormento para su hijo, así que decidió pasar a lo más importante.

"La miko irá con nosotros y vivirá en la casa de la luna como la miko del clan de los inus. Ahí será entrenada e instruida, así que te aconsejo que la vayas despertando y la ayudes ya que dudo mucho que con las heridas en sus manos se pueda parar sola", le dijo volteado y sonriendo.

Sesshoumaru se quedó ahí parado mirando al vacío. Como que viviría en la casa de la luna?, miko del clan de los inus?, entrenada e instruida?, y un momento, en que momento le había dicho a su padre que la miko estaba herida en las manos?.

Un leve gruñido escapó sus labios, su padre lo había estado espiando.

(2)

Decidiendo que sería mejor despertar a la muchacha, se acercó al camastro y se arrodillo moviéndola con demasiada delicadeza para su gusto. No sabia porque sentía la necesidad de ser más suave con ella, y la verdad era que eso tampoco le gustaba mucho.

"Mujer levántate", le dijo con voz fría y demandante.

Kagome había estado durmiendo plácidamente y teniendo unos sueños muy hermosos que comprometían a cierto muchacho de cabellos plateados cuando alcanzó a escuchar un levántate.

Olvidándose por unos instantes de donde se encontraba dijo: "Cinco minutos más okaa san".

"Cinco minutos más okaa san", fue lo que escuchó como respuesta. Okaa san?, que acaso tenía voz de mujer?. Definitivamente esa onna estaba loca.

Tratando de no perder la paciencia la zarandeo un poco más fuerte. "Mujer ya tenemos que irnos", dijo también un poco más fuerte. Como detestaba repetir las cosas, pero no había caso con esta humana.

Kagome escuchó la voz del taiyoukai y soñolienta abrió los ojos observando el hermoso rostro de Sesshoumaru.

Por unos momento se quedó mirándolo como hipnotizada. Había algo en sus ojos, en su rostro, era tan bello.

Fue sacada de su trance cuando observó que el inuyoukai levantó una ceja.

"Veo que te dignaste a despertar", le dijo y ella automáticamente hizo un puchero que le hizo recordar lo de la noche anterior, cuando por primera vez pensó que algo era dulce, y sin querer lo volvió a pensar.

'Que es lo que tiene esta mujer que hace que este Sesshoumaru piense cosas tan extrañas', se dijo a si mismo observando cual sería el siguiente movimiento de la muchacha cuidadosamente.

(3)

Kagome estaba a unos milímetros de apoyarse en sus manos para levantarse, pero cuando estaba a punto de hacerlo un pequeño dolor la hizo reconsiderar. "Demonios lo había olvidado", dijo con un suspiro de frustración regresando a su posición anterior echada en la cama.

Sesshoumaru últimamente estaba luchando mucho para controlar sus emociones y eso fue desde que la miko llegó a su vida, es decir hace dos días, bueno literalmente cuatro pero los otros dos no se cuentan porque no estaba consiente. Y esta vez no fue la excepción.

Kagome observó el rostro del taiyoukai, en sus ojos se podía observar la diversión que sentía al verla en ese estado.

Era tan perverso burlarse de alguien incapacitado. Muy bien, no incapacitado pero hey!, que podía hacer si estaba imposibilitada de usar sus manos.

"Sabes necesito un poco de ayuda aquí", dijo la muchacha irónicamente obteniendo como respuesta un leve gruñido del taiyoukai.

'Que se a creído esta mujer para darme ordenes', pensó antes de contestarle. Seguramente con eso la haría callar de una buena vez.

"Mujer quien te crees que eres para darle órdenes a este Sesshoumaru", le dijo en un tono muy firme esperando intimidarla. Mal movimiento.

(4)

Kagome al escucharlo decirle mujer sintió un pequeño vacío en el pecho. Pensar que ayer fue tan diferente y gentil, suponía que otra vez volvían al principio, pero no se dejaría vencer tan fácilmente.

"ESTA KAGOME, no se cree nada, solo necesito un poco de ayuda para pararme. Como se podrá dar cuenta me encuentro un poco IMPOSIBILITADA de usar mis manos y la verdad me preguntó PORQUE?", le respondió, asegurándose de enfatizar las palabras esta Kagome, imposibilitada y porque, haciendo que el taiyoukai la quede mirando incrédulo; claro que ella no se podía dar cuenta porque la máscara que cubría sus emociones estaba bien puesta en su lugar.

Sesshoumaru no sabía por segunda vez, si tomarlo como una ofensa o dejarlo pasar.

Tenía que admitir que la miko tenía agallas, no era cosa de todos los días que alguien lo enfrente de esa manera y nadie, absolutamente nadie le ganaba cuando de confortamientos verbales se trataba, y eso que lo máximo que salía de sus labios eran una o dos palabras. Pero aquí teníamos a una mujer y para hacer las cosas más extrañas humana, que estaba compitiendo con él por el título.

Sin decir nada la cogió despacio de la cintura para poder levantarla y la sostuvo hasta que estuviera bien parada en el piso.

Debido a su cercanía no pudo contener el deseo de respirar su delicioso aroma, así que, inhalando un poco de aire, logro bañar sus fosas nasales de su delicioso perfume.

'Definitivamnte el incitante aroma de esta mujer es un problema. Este Sesshoumaru no se puede rebajar a disfrutar el aroma de una humana'.

(5)

La muchacha se quedó un poco sorprendida cuando sintió al inuyoukai rodearla con sus fuertes brazos para poder levantarla. En ese instante se sonrojó mucho y como un reflejo volteo su cabeza apoyándola en algo suave y peludo de color blanco.

Se sentía tan bien estando en esa posición, en los brazos de alguien, precisamente en los brazos de él.

Por segunda vez fue sacada de su interminable trance que tenía como fuente al bien parecido taiyoukai.

'No debería seguir tan cerca de él. Él detesta a los humanos y lo más probable es que estando callado este tratando de decirme que me quite de encima'.

Con un suspiro algo melancólico se separó de él.

"Arigatou", le dijo sin darse cuenta que aún estaba algo sonrojada, cuando su campo visual capturó la cosa peluda que se encontraba al lado derecho del inuyoukai y sus ojos brillaron como los de una pequeña niña.

"Kawaiiii", chilló, acercando su mano para tocarla suavemente, acariciándola muy dulcemente, ya que, como era algo tan suave no le hacia daño a sus manos.

Sesshoumaru la vio levantar su rostro, pudo ver el rosado en sus mejillas cuando le dio las gracias. Casi instantáneamente sus grandes ojos marrones comenzaron a brillar y la escuchó decir kawai.

Se veía tan linda, pero obviamente primero tendrían que juntarse el mar con el cielo y hacerse uno solo para que lo admitiera a su subconsciente y mil desastres sobrenaturales más para que lo admitiera en voz alta.

(6)

Al sentir sus delgadas manos en su cola mientras la acariciaba con tanta delicadeza se quedó completamente congelado soltando sus manos de la cintura de la muchacha.

A medida que lo seguía acariciando tuvo que suprimir con todas sus fuerzas el deseo de hacer un sonido que asemejaba a un ronroneo, solo que en los inu era una especie de ronquido muy suave que daba a entender que estaba disfrutando algunas atenciones.

La contradicción era como hacerla parar si estaba disfrutando lo que estaba haciendo.

Kagome dejó de acariciar aquella extraña cosa cuando sintió que algo le pasaba al joven Youkai lord.

'Me parece que lo estoy incomodando'.

"Gomen nasai, no quise incomodarlo pero me podría decir que cosa es eso, es muy suavecito y peludo", preguntó con una sonrisa en el rostro.

Sesshoumaru tuvo que agradecer mentalmente que la muchacha dejara de acariciar su cola ya que no sabía que era lo que podría haber sucedido después.

Tragando un poco de saliva consiguió que su tono de voz volviera a ser el mismo tono frió de siempre y sin ninguna emoción en el rostro le contestó: "Esa cosa suavecita y peluda es mi cola", culminó con la cara más inexpresiva que pudo haber puesto, considerando las palabras que acababa de decir.

Kagome se quedó estática como nunca en su vida al escucharlo decir que lo que había estado acariciando era su cola. Conociéndose, podía apostar a que su cara estaba más roja que un tomate.

'Kami manda a alguno de tus ángeles para que me lleve lejos de aquí', pidió con total desesperación, pero al ver que no pasaba nada dio un suspiro de resignación y trato de componerse.

"Gomenne" alcanzó a decir en un murmullo.

Sesshoumaru pudo sentir que la muchacha estaba muy avergonzada, al parecer no lo había hecho apropósito, y por lo que pudo oler en el aire no estaba mintiendo.

Decidiendo cambiar de tema y relajar la tensión que había en el aire procedió a hablar. "En breves momentos partiremos hacia la casa de la luna. Mi padre me informó que vendrás con nosotros así que lo mejor será que comas algo". "Es un viaje de un día entero y sin parar y ustedes los humanos son muy débiles".

Diciendo eso el taiyoukai se fue a buscar al pequeño gami para que trajera algo que la miko pudiera comer, dudaba que comiera carne cruda como lo hacían los youkais.

La muchacha estaba a punto de decirle algo sobre la debilidad de los humanos, pero instantáneamente eso pasó a ser una queja al respecto de la comida. Como se supone que iba a desayunar si no podía usar sus manos.

Cuando estaba a punto de decírselo el taiyoukai ya había desaparecido con rapidez increíble.

(7)

Momentos más tarde Kagome pudo observar al inuyoukai entrar junto al renacuajo que la trajo hacia su nueva vida.

Estaba cargando una bandeja con un plato de frutas y lo dejó en la mesa que estaba al centro, para luego retirarse a pedido de su señor.

Cuando el gami finalmente se fue, Kagome levantó la mirada y observó al taiyoukai a los ojos.

"Hay un pequeño inconveniente" le dijo, bajando la mirada hacia sus manos.

En ese instante Sesshoumaru subió una ceja. "No veo cual es el problema", le respondió aún mirándola a los ojos como si nada caótico le estuviera sucediendo a la joven miko.

Kagome tuvo que luchar para no ahorcarlo en ese momento. Al parecer ahora era su turno de suprimir las emociones.

Como que no veía cual era el problema?. No era obvio.

"Por si no se da cuenta Sesshoumaru sama, no creo que sea capaz de comer con las manos en este estado", le respondió, dando hondas inhalaciones para calmar la molestia que estaba comenzando a crecer dentro de ella.

Que era lo que estaba intentando hacer, porque le traía comida si sabía que no podía comer.

Sesshoumaru sabía desde el principio que la muchacha no iba a poder comer y para eso ya estaba preparado, solo que la forma en la que su energía mandaba corrientes eléctricas cuando comenzaba a exasperarse y el imperceptible aire que hacía flotar sus cabellos se había convertido en algo adictivo para él aunque no lo quisiera admitir, así que uno de sus deber primordiales ahora era hacerla enfadar.

(8)

"A ya veo, a eso te referías", le dijo en un tono aburrido haciendo que la muchacha levante una ceja y lo observe notablemente irritada.

"Siéntate", le comandó el taiyoukai.

Kagome lo miró completamente incrédula. Que era lo que estaba planeando hacer?.

Muy dudosa se sentó de piernas cruzadas frente a la mesa y el inuyoukai se sentó a su costado pensando cómo iba a disfrutar aquello. Definitivamente iba a ser muy divertido, entonces una pequeña sonrisa malévola apreció en sus labios.

(9)

Kagome lo vio y estaba a punto de paras cuando fue interrumpida por la sexy e imponente voz del taiyoukai que tenía en la mano derecha unos palillos sosteniendo una fruta.

"Abre la boca", fue lo único que le dijo.

Al escucharlo, si la muchacha hubiera podido se hubiera caído completamente de espaldas en un total estado de inconciencia. Acaso estaba pensando darle de comer?. Definitivamente algo estaba mal en esta escena.

"Que dijiste?", preguntó para asegurarse de que no estaba escuchando cosas.

El inuyoukai permaneció inmutable, que acaso eran tan escasos de entendimiento los humanos.

"Este Sesshoumaru no se repite dos veces, creo que escuchaste muy bien lo que te dije, ahora hazlo", pero la joven miko lo seguía mirando completamente incrédula, así que el inuyoukai decidió tomar medidas extremas y con una mirada completamente seductora se acercó al rostro de la muchacha y le dijo: "O quieres que lo haga por ti?".

Kagome se volvió a sonrojar para el deleite del inuyoukai.

(10)

La mirada que le estaba dando y la oferta eran tentadoras y tal vez…

'Qué demonios estoy pensando, Kagome contrólate quieres, este Youkai odia a los humanos y solo te está haciendo un favor, nada más que eso. Kami sama que me esta pasando'.

La muchacha movió la cabeza para de lado a lado como loca y abrió la boca con un tono rosado en las mejillas, sin duda esto era completamente vergonzoso.

Así se pasaron unos quince minutos mientras el inuyoukai le daba de comer hasta que en la última mordida un poco de jugo del pedazo de fruta que había comido resbaló desde su boca hasta su mentón y saco su pequeña y rosada lengua para lamer y limpiar aquel residuo mientras miraba al taiyoukai, para finalmente decirle: "Domo arigatou gozaimasu".

El inuyoukai se quedó hipnotizado por el pequeño movimiento de la miko. Como podía ser que tan inocente movimiento lo dejara tan intranquilo.

Prácticamente se quedó prendido a la forma que se movía la lengua de la miko alrededor de sus labios para limpiar ese pequeño residuo de líquido y se vio tentado a acercarse y limpiarlo.

'Iie… como puede ser posible que este pensando esas cosas, es solo una mujer humana, y es una miko, es inaudito que es lo que me esta sucediendo".

"Este Sesshoumaru no puede sentirse atraído por un ser humano, son criaturas desagradable, me niego', pensó, irónicamente preguntándose a sí mismo lo mismo que se preguntó la miko hace algunos momentos.

(11)

Unas horas después, todos ya se encontraban de camino a la casa de la luna.

Delante iban Inu-Taisho, Sesshoumaru a su lado derecho, Kadsuki a su izquierda y la joven miko unos pasos atrás del hijo del taiyoukai del oeste, mientras que el gami iba al lado de su señor mirando de reojo a la miko con todo el ejército de Sesshoumaru caminando atrás de ellos.

Habían decidido caminar la mitad del viaje para estirar los músculos y luego irían a la velocidad de los youkais ya que estaba nevando y no sería nada bueno quedarse atrapados ahí.

Kagome no se encontraba cansada ya que estaba acostumbrada a caminar y eso sorprendía a muchos, especialmente a los tres hombre que iban delante de ella, bueno solo a dos de ellos, Sesshoumaru simplemente no se podía explicar cómo una mujer podía tener tanta resistencia física y verse tan delicada.

(12)

Jaken había estado al lado de su señor por muchos años y siempre había caminado a su lado, pero ahora la que iba a ir a su lado era la miko esa, pero él la empujó a un lado y le mandó una mirada asesina.

Como se atrevía esa humana insignificante a dormir junto a su amo bonito, pero ahora vería.

La verdad era que para ser humana era pasable. Pero desde que Inu-Taisho sama le permitió quedarse con ellos todo cambió. Y en este momento Jaken tenía muchas ganas de hacer una maldad, así que atraso un poco la caminata y se paró detrás de la muchacha.

Cuando estaba distraída golpeo un poco fuerte su tobillo con su báculo de dos cabezas haciéndola caer al piso.

(13)

Cuando Inu-Taisho y Kasuki vieron caer a la muchacha pararon inmediatamente y se acercaron a ella.

"Que sucedió Kagome?", preguntó el gran taiyoukai.

La muchacha se cogió el tobillo, "algo me golpeo, pero no alcance a ver que era".

Kadsuki se agachó y observó su delgado pie. Su piel era muy suave pensó, y lo cogió entre sus manos, observando que el tobillo estaba un poco hinchado.

"No creo que puedas caminar así", le dijo el Youkai con un tono preocupado; en ese momento a Inu-Taisho se le ocurrió una excelente idea.

"Bueno creo que tendremos que apresurar el viaje, yo te llevaría Kagome pero tengo que llegar primero para supervisar todo", dijo el Inuyoukai con una sonrisa en el rostro. En ese instante Kadsuki habló: "Si usted quiere yo la puedo…".

Estaba a punto de terminar su ofrecimiento cuando fue interrumpido por su señor. "Iie Kadsuki tu vendrás conmigo".

"Bueno Sesshoumaru creo que es tu responsabilidad cuidar de Kagome así que espero que la lleves".

Después de decir eso el inuyoukai formó una esfera celeste a su alrededor y se fue junto a su general.

(14)

Sesshoumaru observó cuando Kagome se calló y no supo porque pero caminó unos pasos para acercarse a ver qué había sucedido.

Cuando vio a Kadsuki coger una de sus piernas sintió algo extraño en la boca del estómago, algo que lo hacía estar molesto y no entendía que era.

No le gustaba lo que estaba haciendo el general de su ejército, pero cuando su padre lo dejó completamente solo con la tarea le entraron unas ganas locas de gruñir.

No podía desafiar a su padre, ya había tenido algunas malas experiencias haciéndolo, así que resignado se agacho y cargó a la muchacha poniéndola en su espalda.

"No te muevas", le dijo en un tono exasperado fingiendo estar molesto. La verdad era que no le incomodaba nada su posición pero eso no significaba que ella se tenía que enterar.

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La sacerdotisa le sacó la lengua por detrás. "Yo no fui la que te pidió que me llevaras", le dijo testarudamente y Sesshoumaru estaba a punto de contestarle cuando vio algo brillante en el suelo y con la muchacha en su espalda se agacho a recogerlo y lo levantó a la altura de su rostro.

"Qué es esto?".

Kagome vio lo que tenía el Youkai en la mano, era uno de sus pendientes, y era del par que le regaló su madre.

"Es mío devuélvemelo", dijo tratando de cogerlo con sus manos mientras estiraba sus brazos.

"No hasta que me digas que es".

"Te digo que es cuando me lo devuelvas".

El inuyoukai dio una sonrisa cínica y lo levantó más alto.

La muchacha se cogió de la parte interior del ahori del inuyoukai y trató de alcanzar su pendiente con la otra mano, "dámelo", le dijo.

"Primero dime que es", respondió el taiyoukai con una cara totalmente inexpresiva.

Así se pasaron todo el viaje con todo un ejército mirando completamente atónito la interacción entre su líder y una humana, teniendo presente el hecho de que la cargó.

Había muchos con la boca abierta y los ojos más grandes que dos ciruelas, mientras un renacuajo molesto iba atrás porque el tiro le salió por la culata.

Lo más colosal era que parecían dos cachorros pequeños pelando por un juguete.

(16)

Después de una buena hora discutiendo sobre el pequeño pendiente Kagome sintió que estaba un poco agotada, aunque no sabía porque, en los últimos días no había hecho ningún esfuerzo.

Honestamente hubiera dado lo que fuera por una cama en la cuál echarse, aunque eso no quería decir que no estuviera cómoda en la espalda de Sesshoumaru, pensó sonrojándose.

Ahora quería dormir, así que sin darse cuenta sus hermosos ojos marrones se fueron cerrando poco a poco hasta que se quedó dormida sobre un inuyoukai que se preparaba para crear su esfera de energía y poder volar rápidamente a su hogar.