Descargo de responsabilidad - Victorious y sus personajes no me pertenecen

Only One

I feel so broken up
And I give up
I just want to tell you so you know

Here I go, scream my lungs out and try to get to you
You are my only one
I let go, but there's just no one who gets me like you do
You are my only, my only one

Viernes a la tarde, recién llegada de la escuela y no pudo evitar la tentación de caer rendida a su cama apenas llego a su habitación. Sabía que no tenía mucho tiempo, pero la sensación de dejar caer su cuerpo, tan pesado como lo sentía, sobre otra cosa que no sean sus piernas, pudo más que cualquier otra cosa.

Tori fue incapaz de quitar la vista de su techo por un buen tiempo. Por primera vez después de tanto tiempo, su cabeza parecía curiosamente vacía, en blanco. Disfrutó la sensación todo el tiempo que le duro. Cerró sus ojos y se concentró en su respiración, olvidándose así de todo lo que la aquejaba.

Por más de algunas horas no pudo dormirse pero la sensación de calma no la abandonó. Se resignó a seguir así cuando su peraphone sonó la tercera vez. Se resistía a contestarlo porque presentía que hacer algo la sacaría de ese estado en el que se encontraba, pero el persistente aparato, o la persona detrás de él, parecía insistir.

-¿Qué hay Cat?- Preguntó a modo de saludo cuando lo tenía en sus manos y pudo ver el nombre de su amiga en él- Si, voy para allá. ¿Necesitas que lleve algo?... Está bien. Okey, Adiós.

Con pesar se levantó de su cama y prendió la ducha del baño dispuesta a comenzar esa noche. Era la despedida de Jade con los chicos, con ella. Y su amiga, Cat, había insistido, con la aprobación de varios, en realizar una pequeña fiesta en su honor. Varias personas en Hollywood Arts irían, compañeros, amigos, profesores. Pero no dejaba de ser una fiesta algo tranquila por el propósito de la misma.

Ya saliendo de la ducha se dispuso a vestir el vestido casual que había escogido, uno corto, de tonalidades grises con estampados en negro, unas medias altas, negras también, terminaban con su atuendo junto con sus zapatitos.

Había quedado con André para ir juntos. Solo tuvo que esperar unos cuantos minutos para la llegada de su amigo.

-¿Estas lista?- le preguntó este con la mejor sonrisa que podía ofrecer.

-No…- contestó convencida Tori devolviendo la sonrisa. El moreno apoyo su mano cariñosamente en su hombro.

Luego de llegar y ser recibidos por la anfitriona se dieron cuenta que la cantidad de personas en el lugar era demasiado para lo que esperaban. Por suerte la casa de la pelirroja era lo suficientemente espaciosa y dejaba a los invitados disfrutar la velada entre conversaciones y una música de fondo que ambientaba el lugar.

-¿y Jade?- preguntó Tori, quien no veía a su compañera.

-Ella… bueno estuvo hablando con varios de los chicos que le deseaban suerte… y con otros compañeros y profesores también…- comenzó a recordar Cat.

-Oh ¿Vinieron algunos profesores?

-Pues si… algunos… Sikowitz habló con ella por un tiempo- Siguió Cat.

-Ya veo…- Tori miró su vaso, recordaba que su profesor apreciaba mucho a Jade, fue de los primero que dijo que la extrañaría y sabia que ella sentía lo mismo.

-¿Y no sabes dónde está ahora?- preguntó con curiosidad André- Es que… yo también, hay algunas cosas que me gustaría decirle.

-Bueno… si se donde esta… pero tendrás que esperar otro momento en la noche- siguió Cat.

-¿Por qué?

-Está hablando con Beck- adivinó Tori, su amiga simplemente asintió.

-Oh… bueno… supongo que puedo esperar- siguió el moreno.

-No tendrás que esperar mucho. El avión de Jade sale al mediodía y ella me dijo que no se iba a quedar tanto tiempo en la fiesta. Seguro hará lugar rápidamente para despedirse de todos… ella odia esas cosas- le aseguró Cat.

-Ya veo… ¿Alguien quiere algo de beber?-Preguntó animadamente el músico, Tori y Cat asintieron- Esta bien, vuelvo en seguida.

Solo cuando André se perdió de vista entre las personas, Tori miro a Car con atención. Quería preguntarle algo pero no sabía cómo abarcar la pregunta, aparte su amiga no la miraba, solo veía el suelo.

-¿Cómo estas, Cat?- Terminó preguntando. El estado que mostraba su compañera, solo le confirmaba lo mucho que le afectaba el que Jade se tenga que ir por tanto tiempo. Sabía que su amistad tenía sus años y por lo que Jade le contaba, sabía también que la pelirroja era importante para ella.

-¡Oh! Bien… solo pensaba ¿sabes?- dijo mientras asentía un par de veces.

-¿Pensabas?

-Sí, es que a veces creo… que los panecillos de fresa saben mejor con café… aunque a mí no me gusta el café- decía la pequeña y parecía confundida- pero es porque es muy amargo, no sé como a las personas les puede gustar. Y nunca voy a poder entender eso.

La morena miraba con paciencia a su compañera. Por más extraño que parezca lo que estaba escuchando, tenía sentido para Cat y Tori no iba a discutirlo.

-¿Ya te despediste de ella?- le preguntó si mas.

-Todo el día.

Ambas se sonrieron, al tiempo que André llegaba con sus bebidas. Charlaron un rato entre ellos hasta que Robbie se les sumo. Al preguntar este también por Jade, buscándola con la mirada la encontraron. Hablaba con otros de sus compañeros no muy lejos de donde ellos estaban. André se disculpó y pudieron ver como este volvía a desaparecer con la gótica.

-Voy por algo de comer ¿alguno quiere algo?- anunció Tori mientras se preguntaba a si misma si así seria toda la velada. Al negarse sus amigos se dirigió sola a una de las mesas de la sala.

Cuando tuve en frente a los bocadillos no pudo evitar preguntarse porque dijo eso, ni siquiera tenía hambre, sentía un nudo en el estomago tan apretado que creyó que ni algo de beber podría pasar.

-¿Has probado los panecillos rojos?- una voz familiar le preguntó a su costado.

-Sikowitz- lo nombró con una sonrisa.

-El mismo- dijo su profesor devolviendo la sonrisa. Tomó tres panecillos rojos e intento llevárselos todos a la boca.

-¡Vaya! Parece que tienes hambre- se sorprendió la morena, Sikowitz solo negó con la cabeza y un ademan de mano mientras volvía su vista a la fiesta.

-Aburrida velada ¿no crees?- le preguntó luego de que paso los panecillos con un poco de soda.

-Bueno, no es como si esperara un baile de graduación o algo por el estilo- contestó la morena viendo también a los demás invitados a su alrededor.

-Parece un funeral o algo así- Tori no pudo evitar reírse del comentario- mucho mejor.

-¡Oh vamos! No me veía tan mal… ¿o sí?

-Ñe… he visto peores, es verdad.

-¿Ah sí?

-Yep- contestó con gracia su profesor- Beck por ejemplo… no lo pudo soportar más y se fue a su casa… pero hay que entender al guapetón… su primer amor se va por quien sabe cuántos años.

Tori miro de reojo a Sikowitz, su profesor parecía rememorar. Volvió su vista a una lata de soda que había tomado y se la llevo a la boca, esperando que este siguiera hablando.

-¿Sabes? Todavía recuerdo, cuando Beck recién entraba en la escuela, que él no entendía el romance. Ensayábamos para una obra, y el aun siendo de primer año había conseguido un papel muy importante, se enamoraba de la protagonista… lo hacía terrible. Hablando con él en privado me dijo que todo el asunto del amor le parecía estúpido, que no existía… tonterías de un niño que pareciera que solo podía amarse a él mismo. Le pregunte si alguna vez lo había sentido y contundente me dijo que no. Yo lo envié a su casa… pero no dio ni tres pasos cuando girándose se quedo viéndome de nuevo. Él me dijo "Hay una chica…" y yo conteste "Siempre que una frase comienza con eso, significa que ya estás en problemas". Me habló un poco sobre el asunto y yo lo desafié a hacer algo al respecto. Pasaron los días y las semanas y seguimos ensayando… pero Beck ya no era el mismo, algo en su mirada cambio, creció, se volvió realmente muy bueno, estaba impresionado. La obra se estrenó y él se llevo todos los aplausos… le pidió a Jade que fuera su novia al día siguiente.

Tori y Sikowitz compartieron una sonrisa y luego ambos agacharon la mirada.

-Cuando me entere, le pregunte a Beck si seguía creyendo que el amor no existía, podía ver tanta confusión en su cara… solo pudo repetir tres veces "No lo sé" le daba unos segundo para que pensara, y encogiéndose de hombros me repitió "Yo no lo sé" otros segundos más y de nuevo "Ya no lo sé" fue muy gracioso… para ambos.

"Esto me está matando" Pensó Tori que luchaba contra ella misma, para que la empatía que ahora sentía por su amigo no la quebrara. "No voy a llorar… no voy a llorar… definitivamente no voy a llorar"

-¿Crees que va a estar bien?- preguntó de repente, rompiendo la tensión por la que estaba pasando.

-¿Él o Jade?

-Beck.

-Si… él va a estar bien… quizás no hoy, quizás no esta semana… quizás no este mes… pero va a estar bien.

-¿Y Jade?- quisó saber la latina luego de que su profesor la nombrara.

-Jade… bueno… ella es aun mas terca, cabezota, testaruda… lo que complica algo las cosas- dijo Sikowitz mientras parecía hacer un esfuerzo por pensar- Yep, va a estar bien… siempre y cuando tome una decisión.

-¿De qué hablas? ya tomó una decisión.

-Oh no… ella cree que tomó una decisión- siguió Sikowitz con gracia, Tori le dio una mirada de confusión, pero parecía que su maestro no estaba dispuesto a profundizar- Como sea, es su problema. ¿Tu como estas, Toro?

-¿Yo? Bien, cansada… quiero que se termine el… "velorio"

-Aunque el "velorio" termine esta noche… deberías saber… que el luto por el corazón va a tardar mucho mas… vas a sentirte cansada por mucho más tiempo.

Tori no pudo hacer más que mirar a Sikowitz con sorpresa, este solo le sonrió comprensivo.

-No podía hacer más que admirar lo mucho que te parecías a Beck en varias cosas, en otras no tantas… pero definitivamente compartían el masoquismo- rió su profesor- ¿Quién se dio cuenta primero? Dime.

-Ah… bueno… yo… no se dé que hablas.

-Ya sabes. ¿Quien se dio cuanta primero que quería de manera "especial" a la otra? Bueno es obvio que, en una instancia, amabas lo supieron… ¡Finalmente! Pero me he estado preguntando quien dio el bendito paso.

Tori asintió con una sonrisa sabiendo que era estúpido seguir ocultando las cosas, por lo menos a este profesor.

-Ammm bueno, de alguna forma, fuimos las dos… aunque al principio… Jade era una idiota- confesó riendo la latina, contagiando a su maestro- Por Dios, fue tan idiota y terca… casi lo arruina todo, lo juro.

-Sí, bueno… ella es especial, nunca ha tenido muy en claro la lógica de los acontecimientos.

-Ciertamente- concordó la latina riendo aun.

-Cuando la atrape llenando de rosas tu casillero supe que se había mandado una grande- confesó el mayor.

-¿Tu viste eso? ¿Jade lo sabe?

-Sí, lo vi. Llego realmente muy temprano a la escuela solo para hacer eso, maldecía por lo bajo algo sobre "Estúpida Vega mira lo cursi que me vuelves" Cuando se dio vuelta y me miro parecía que había visto un fantasma. Yo solo sonreí mientras me llevaba mi sorbete de coco y la dejaba sola. Otra pregunta ¿Quién le pidió que sea novia a quien?

-Jade- contestó Tori sin más, mientras aun se imaginaba la cara de su compañera al momento de ser descubierta.

-Oh, por favor, dime ¿Que tan romántica es mi querida alumna para las declaraciones?

-¡Oh pues! muy romántica- dijo Tori con marcado sarcasmo- Me lo pidió en el armario del conserje… me dijo que la enfermaba y que sea su novia.

-¡Waw!… Classic Style… como las películas, es toda una romántica- se burló su profesor.

-Lo es.

Ambos se quedaron riendo por un rato y Tori le contó algunas anécdotas más. Su profesor parecía muy interesado y de alguna forma esta la ayudaba a sentirse más amena con la situación.

-Gracias- terminó diciéndole, su profesor solo asintió sonriente.

-No es nada… sé lo que se siente. Dime Tori… tengo una última pregunta ¿La contestarías?

-Dispara- le dijo la morena aun de humor.

-¿Crees en el destino, Tori?

La morena se quedo viendo a su profesor aun con la sonrisa de un principio. Abrió su boca un par de veces pero no lograba decir nada. Ante el mutismo su profesor solo sonrió y terminó viendo por detrás de su hombro.

-Creo que ya te tienes que ir- le dijo mientras la invitaba a ver en la misma dirección que él. Jade se despedía de su grupo de amigos con leves gestos.

-Me tengo que ir- concordó la latina, y dándole una última sonrisa de agradecimiento a su profesor salió de la casa.

Se quedó de pie en el cordón de la acera, esperando de espalda a la casa de Cat. Ya era entrada en la noche y las calles dejaban ver el brillo de las luces de diversas casas. Temía que llueva, si llovía lo arruinaba todo, y el cielo parecía querer eso, nublado y tonalidades en morado oscuro. Solo podía desear que resistiera solo un poco más.

-Hey- escuchó a sus espaldas, Jade se acercaba a ella.

-Hey- respondió en el mismo tono- ¿Nos vamos ya?

-Yo… no traje el auto.

-Lo sé, descuida- decía mientras la invitaba a caminar.

-¿Lo sabes?

-Bueno, sí. En tus palabras "Me contagiaste la estúpida manía que tienes de caminar"- repitió Tori intentando imitar su acento enojado.

-Cierto…

-¿Entonces…?

-Claro, vámonos.

Y dicho esto ambas se pusieron en camino hasta la casa de Jade.

Caminaban en silencio, cuando Tori recordó lo que siempre le sucedía en esas ocasiones. No pudo evitar ver la mano de Jade y como esta colgaba de su dueña, despreocupadamente. La gótica atrapó a su compañera viendo esto.

-Ah no… yo solo, no es nada- dijo rápidamente la latina.

Siguieron caminando un poco más, pero ahora con algo de incomodidad. Tori le cortó toda posibilidad a Jade de darle la mano al cruzar sus brazos. La gótica lo notó y sabia el porqué del gesto, mas no dijo nada.

-¿Hablaste con Beck?- preguntó la morena de repente, intentando descomprimir el ambiente.

-Sí, y con Cat… y con André… y con Robbie… y Sikowitz… y prácticamente con todos los que relativamente me conocen- dijo sin muchas vueltas la gótica.

-Ya veo… y ¿Cómo están ellos?

-Pues… no lo sé… me quieren, saben que me voy a ir lejos por mucho tiempo… no lo sé… van a estar bien. ¿Te puedo pedir algo?

-Claro.

-Ah Cat le gusta…- Tori podía notar como Jade se aclaraba la garganta y se tomaba su tiempo- ella no sabe tomar café…

-¿Cómo "no sabe" tomar café?- preguntó con curiosidad.

-Ella, bueno, lo intenta, pero termina escupiéndolo… por la nariz… o se ahoga. Y dijo que quiere aprender a tomar café… me lo dijo desde que nos conocimos, y todavía no he logrado mucho. Ella cree que es importante para convertirse en adulto o algo así.

-¿Oookey…?- siguió Tori tratando de comprender.

-Podrías… ¿seguir enseñándole… por mí?- Jade miró a Tori intentándole hacer comprender que el asunto iba en serio.

-Tratare.

-Gracias.

Siguieron caminando otras cuadras en silencio.

-¿No me vas a contar lo de Beck?- preguntó la latina sin más rodeos.

-No- contestó contundente.

-Eso pensé.

-¿Está bien así?

-Si…

Más cuadras en silencio.

-Mi padre me llevara mañana al aeropuerto, temprano para no correr ningún riesgo, aunque creo que también quiere pasar un tiempo conmigo- siguió Jade, ya llegando a su casa.

-Suena bien.

Jade abrió la puerta y simplemente dejo pasar a la latina, cerrándola una vez que ambas estuvieron adentro.

-¿Hablaste con tu hermano?- quisó saber Tori.

-Si… aunque él se fue de viaje con mi madre, no estará en el aeropuerto mañana.

-Pero… ¿se despidió de ti?

-No, no pudo… me escribió una carta… parece que no es inmune a la torpeza y frialdad West.

-¿Te gusto la carta?

Tori pudo ver como Jade asentía mientras ambas comenzaban a subir las escaleras.

-Entonces es todo un West- comentó con gracia.

Llegaron a la habitación y la latina entró. Nuevamente notó algo gracioso en la cama de su amiga y este era el osito de peluche que tiempo atrás le había regalado. Se acercó a él y le acaricio el chistoso bigote. Lo tomó entre sus manos mientras sonreía, levantó la vista para decir algo pero la mirada seria de Jade la hizo dudar.

-Ya se, ya sé, no te gusta que lo toque, toma- le dijo extendiéndole el peluche. Jade lo tomó y lo dejo arriba de unas valijas que había en la habitación.

-¿Empacaste todo?- preguntó notando las cosas.

-Más o menos- terminó contestando con un suspiro que mostraba lo agotada que estaba.

-¿Ah? ¿No entro todo?

-Bueno, no, pero no son cosas que voy a extrañar- dijo la gótica mientras echaba un último vistazo a las maletas- Por lo menos no la mayorías de ellas.

Jade se acercó a Tori y esta solo le ofreció una débil sonrisa. La gótica quería decirle tantas cosas pero sentía que las palabras no bastaban. Negaba débilmente con la cabeza mientras no perdía el contacto visual de esos ojos marrones que la miraban con paciencia.

Tori suspiró luego de unos largos minutos, parecía comprender el enmudecimiento y repentina falta de elocuencia de su compañera.

Extendió una de sus manos a la camisa gris oscura que Jade llevaba, tocando con sus dedos la tela y acercando su cuerpo. Finalmente bajó su mirada y se concentró en los botones de la camisa. Comenzó a desprenderlos uno por unos bajo la atenta mirada de la gótica.

Cuando la camisa ya estaba totalmente desprendida Tori volvió a mirar a esos ojos claros, y sostuvo su mirada mientras deslizaba la tela por los hombros de Jade, dejándola caer a sus pies.

Tori no hizo más que reír por lo bajo al notar el sostén negro que llevaba Jade. Lo obvio y deslizó sus manos hasta llegar a su jeans. Desprendió el botón sin ningún problema y se agachó llevando con ella la prenda hasta los talones, donde la gótica, movió sus pies para librarse totalmente de esta.

Se reincorporó contemplando el cuerpo que tenia al frente, podía ver que Jade se sonrojaba, pero aun así se mantenía inmóvil. Se llevo sus manos a la espalda alcanzando el cierre del vestido y bajándolo. Con sus manos se retiro las tiras de este de sus hombros y el vestido se deslizo por su cuerpo, cayendo también con velocidad. Dejándola sola con un conjunto de ropa interior color piel.

-E Espera, Tori- tartamudeó la gótica al ver como la latina se llevaba las manos atrás y se desprendía el sostén, mas esta siguió en lo que hacía sin hacer caso.

Tori pudo ver como Jade desviaba la mirada con vergüenza cuando ya estaba sin nada en la parte de arriba. Sus pulgares se colaron en sus medias negras, agarrando también su ropa interior y la deslizo por sus piernas, arrogándola luego a un costado. Ahora estaba totalmente desnuda.

Se quedo así, sin hacer nada, esperando a que Jade la mirara. Le causaba gracia, como después de todo, la gótica parecía tener cierta timidez aun estando ambas desnudas. Tori podía ver como Jade le dedicaba cortas miradas antes de seguir esquivándola. Con una sonrisa acercó su cuerpo nuevamente al de la gótica. Pasando sus manos hacia sus costados y encontrando en su espalda en broche de su sostén negro.

Jade pudo sentir como la desprendían de su ropa interior y como sus mejillas comenzaban a arderle. Ayudo a Tori a terminar de sacar su ropa interior baja y ya ambas estaban en igualdad de condiciones. Podía ver a la latina examinando su cuerpo con una sonrisa. No sabía qué hacer más que esperar el siguiente movimiento de su compañera.

Vio como Tori subía su mano y la apoyaba entre medio de sus pechos con suavidad. Su mano estaba helada y esto hizo que toda su piel se erizaba, pero lo que más le preocupó fue su corazón. Jade sabio que este latía aceleradamente por la situación en la que estaba. Sentía vergüenza de que Tori pudiera comprobar lo nerviosa y ansiosa que se encontraba. Una sonrisa en sus labios le indicó que en efecto lo había notado.

La anfitriona suspiró con incomodidad haciendo que Tori buscara su mirada, la contemplo por unos instante, antes que el nerviosismo se apoderada de nuevo de ella. La latina se acercó y deposito un cálido beso en su mejilla, haciendo que Jade cerrara los ojos.

-Tu corazón late muy rápido- mencionó Tori muy cerca de su rostro.

-Siempre se pone así cuando esta cerca- confesó Jade sin abrir los ojos aun.

Su mano fue tomada por la fría de la morena y era conducida hacia arriba. Sintió bajo su palma la piel del pecho de Tori. Abrió sus ojos para encontrarse con la mirada de esta. No paso mucho hasta que un descubrimiento la lleno de una cálida sensación.

Podía sentir el corazón de Tori golpeando contra su pecho, muy deprisa. La sensación no era nada que pudiera comparar con algo vivido previamente. No sabía cómo sentirse. Solo pudo sonreír al saber que era por ella.

La mano de Tori comenzó a empujarla hasta que sus piernas tocaron el borde de la cama y la obligó a sentarse. Se deslizo hasta dar con el cabezal de la cama, mientras Tori subía con ella. No rompieron el contacto visual. Tanto se podían decir con las miradas.

En un rápido movimiento Jade tiro de Tori, cambiando la posición, quedando ella arriba, la morena rio ante la repentina maniobra.

-Siempre te ha gustado llevar el control- mencionó, acomodando los cabellos de Jade, quien tenía el rostro muy cerca suyo.

-A ti siempre te ha gustado estar justo…- Jade se acomodó a horcajadas en el abdomen bajo de Tori- debajo de mi control.

Podía ver como las mejillas de su invitada comenzaban a tomar color.

Jade inclinó su cuerpo y beso el cuello de Tori, al momento que esta hacia su cabeza para atrás disfrutando la sensación. Se quedo allí, mimando esa parte, disfrutando de su textura, mientas con sus dedos trazaba círculos en el abdomen de la morena. Podía sentir sus manos agarrando sus cabellos, despeinando, sus dedos masajeando su cuero cabelludo. Eliminando todas las tenciones que acarreaba.

-¿Jade?

La aludida dejo el cuello de su amante y la miro a los ojos. Esta no dijo nada, simplemente reincorporándose un poco, acomodó sus piernas entre las suyas, lo más cerca que podía. Pasó su mano por su nuca y atrayéndola de nuevo, la hizo acostarse encima. Ambos pechos desnudos se tocaban con tranquilidad. La respiración de Jade comenzaba a ser más profunda, pero se entrecorto al primer movimiento insinuante de la cadera de Tori.

La latina pudo ver como el cuerpo de Jade se había tensado con esa insinuación, y podía ver su rostro con los ojos cerrados. Volvió a repetir el movimiento y consiguió la misma respuesta, otros escarmientos. Bajo sus manos por la espalda de Jade, posándolas sobre sus nalgas, y presionándolas marco nuevamente el vaivén, lenta pero constantemente, hasta que sintió como la cadera de Jade también se comenzó a mover sobre la suya.

Tori no pudo evitar que sus jadeos comenzaran a invadir la habitación. Cada tanto en los movimientos el centro de ambas se encontraba y le mandaba descargar de placer que la latina no sabía cómo controlar. Solo intentaba mantener ese ritmo mientras acompañaba con sus manos los movimientos, aprisionando aun más el cuerpo de Jade.

-¿Tori?- Llamó la gótica mientras mordí su labio evitando que saliera un gemino. Bajó la velocidad de los movimientos para ver a los ojos a la morena.

-No… Jade…- suplicó esta jadeando e intentando controlar su respiración. Podía ver tan bien los ojos de Jade, tan de cerca, casi podía escuchar las preguntas en ello… pero creía que si accedía a eso entonces todo se caería… ella se quebraría… rompería a llorar. Se haría añicos, allí, justo en frente de esa mirada que tanto amaba.

Pero Jade no le hizo caso a sus suplicas, acercó su rostro velozmente, sintiendo que si capaz dejaba ir otro segundo, también se arrepentiría. Sus labios colisionaron torpemente por los movimientos, que cada vez fueron cesando mas, ya que todo su ser se concentraban en sus labios.

"No voy a llorar, no voy a llorar, no voy a llorar" se repetía incesante la latina, mientras cerraba fuertemente sus ojos y correspondía el beso de Jade. Sus labios se movían dejando entrar solo el aire necesarios para poder seguir besandose. No fue hasta que sintió sus mejillas húmedas que separo un poco su boca.

No quería abrir los ojos, sabía que ella no estaba llorando, sabía que no eran sus lágrimas, pero no lo quería ver. Arremetió nuevamente contra la boca de su compañera con mas ferocidad, haciendo que su lengua llevara el ritmo de su baile. Retomó el movimiento insinuante, sin esperar que Jade estuviera lista. La gótica se sumo cuando sus gemidos no la dejaban seguir besando esos labios que tanto le gustaban.

Si perder el ritmo, Tori se reincorporó, adoptando una posición de sentada, sobre una de las piernas de Jade, mientras que la otra pasaba por encima de su muslo. La abrazó fuertemente mientras su cabeza se apoyaba en su hombro. Podía sentir la respiración entrecortada de la anfitriona en su oreja.

-¿Tori?- Sintió que la llamaba con un hilo de voz. Solo se abrazo más firmemente a su espalda.- Quiero que sepas… mmmm…

"No quiero escuchar esto" pensaba la latina mientras intentaba acallar todos sus sentidos con el placer que generaba el roce.

-Eres la única para mí...- terminó diciendo Jade lo más claro que pudo- Nunca nadie… nadie mmm… ha llegado tan cerca… eres la única… Tori…

La latina se mordí el labio fuertemente, era inútil pelear, resistirse…

"Pero no voy a llorar, no esta noche, no con ella"

-Tú eres mi única Jade… siempre lo fuiste- contestó esta- y algo me dice que siempre lo serás…

-Ahhh- Gritó Jade al sentir como la latina le clavaba los dientes sin ningún cuidado en su cuello- Tori… Tori…

La latina sentía como las uñas de Jade le apretaban la cadera, atrayéndola más a ella, haciendo que los roces se volvieran más profundos.

"Esta noche no quiero llorar, no quiero saber la respuesta de nada en especial, no quiero adivinar, no quiero esperar… solo quiero sentirla… solo ella y yo… solo quiero sentirla a ella"

Tori sintió como el cuerpo de Jade se comenzaba a tensar, acallando por fin sus pensamientos y sintiendo como también su cuerpo correspondía a sus suplicas.

El padre de Jade se acomodaba la manga de su saco mientras miraba por la un ventanal del frente la escena.

Ya era pasada las nueve, el avión salía al mediodía, todavía tenía tiempo. Checó por última vez la hora en su reloj y se dispuso a observar con paciencia como su hija, aun en frente de su casa, no podía despedirse de su antigua novia.

El mayor había saludado con cortesía a la latina cuando la vio bajar con Jade de su habitación. No dijo nada al respecto y dejo que ambas salieran por la puerta. Pero de eso ya habían pasado unos veinte minutos.

Podía ver a ambas chicas mirándose, parecía que intercambiaban algunas palabras cortas, pero en su mayoría solo estaban allí, paradas.

Finalmente contempló como la morena se acercaba a su hija y la abrazaba. Un gesto sentido, sin duda. Pero la misma cortó el abrazo y simplemente, sin mirar atrás se comenzó a alejar.

Sentía que algo le hacía presión en su pecho al ver como su hija no se movía del lugar y seguía con la vista a su invitada, aun cuando esta ya había desaparecido de escena.

Luego de unos minutos, Jade se dio la vuelta y emprendió su camino de vuelta a casa. Su padre creyó que pronto escucharía la puerta abrirse pero no fue así. Se acerco nuevamente al ventanal, buscando a su hija, y la encontró sentada, agazapada en las escaleras de la entrada.

Suspiró con pesadez, mientras se dirigía hacia afuera. Se acercó a su hija poniéndole una mano en el hombro.

-¿Jadey?

-Sí, lo sé… solo un minuto ¿sí?

-Si… tómate todos los que quieras, todavía tenemos algo de tiempo.

-Holis- la saludó Cat apenas abrir la puerta de su casa.

-¿Qué paso amiga?- la saludó André también, mientras se ponía de pie.

-Hola- Saludó Beck con una sonrisa y un ademan de mano desde el sofá.

-¿Qué hacen aquí?- preguntó desconcertada Tori, mientras entraba en la sala y veía a todos sus amigos.

-Pues, el avión de Jade sale en algunas horas… y creímos que mejor esperábamos ese tiempo todos juntos- contestó Robbie.

-Si, así lloramos todos juntos también- mencionó Rex mientras se soplaba la nariz en la remera de su titiritero.

-Tu tranquila, aquí tienes a tu equipo de apoyo- le dijo André mientras le ponía una mano en el hombro.

-Gracias amigos.

Se pasaron las primeras horas viendo televisión. Ninguno hablaba. Tori se mantenía entretenida en la cocina, pero sin hacer nada. André, Cat y Robbie se concentraban en la pantalla, pero la pequeña pelirroja estaba pendiente del reloj de pared cada 2 minutos.

Beck, en cambio, parecía más atenta a sus amigos. De reojo observaba a Tori y cada tanto a Cat. También veía como Robbie y André miraban la pantalla, aunque con cierta mirada ausente.

Lo que más le preocupaba era la dueña de casa. Podía ver como cada tanto se tildaba, y otras veces se movía descuidadamente.

"Beck… cuida mucho a Tori"

La voz de Jade le resonaba en su mente, mientras nuevamente su atención se ponía en la morena. Esta parecía muy ausente y batallando internamente con algo que solamente ella podría saber. En un momento Tori lo descubrió observándola. Pero ambos se mantuvieron la mirada, y como si el cerebro de esta hiciera clic, toda su atención volvió a tierra.

-Tienes que llevarme al aeropuerto- Le dijo sin más.

-¿Qué?- preguntó el canadiense.

-Tienes que llevarme al aeropuerto ¡Ahora!

-¿De qué hablas Tori?- preguntó Cat, ya todos tenían la atención puesta en ambos amigos.

-Tengo que decirle algo a Jade, debes llevarme con ella- insistió.

-Háblala por teléfono- sugirió André.

Al instante Tori tomo su peraphone.

-Lo tiene apagado- la atajó Beck, sabiendo como odiaba Jade las despedidas.

-Es verdad, está apagado- aseguró Tori luego de que el buzón de voz entrara- Debes llevarme con ella ahora.

-¿Para qué?

-¡No lo sé! Tengo que decirle… algo, lo que sea, esto es tan estúpido- dijo con frustración.

-Tori, todos estamos mal porque ella debe irse…

-No, no, no es sobre eso, no le voy a pedir que se quede… pero quiero que sepa… ella tiene que saber… ella no lo sabe- Tori se enredaba entre sus palabras, agarrándose la cabeza con frustración- Tengo que hablar con ella Beck- terminó suplicando.

-El vuelo sale en 25 minutos, ya es muy tarde- les aseguró Robbie mientras se fijaba en su perapad.

-¡Beck!- volvió a suplicar la latina.

El canadiense miraba a su amiga con mucha atención, pero era incapaz de hacer algo.

-Tori ya es muy tarde…- intento calmarla André mientras se acercaba pero esta se alejó.

-¡Beck!- volvió a llamarlo- ¡Debemos ir por Jade!

Todos en la habitación se quedaron en silencio, ahora era su turno de hablar, y no sabía cómo seguir.

-Espero que de verdad tengas algo para decir- Le dijo su amigo mientras se encaminaba hacia la puerta y era seguida muy de cerca por su amiga.

-¡Suerte Tori, Beck!- La voz de Cat fue lo último que escucharon antes de subir al auto e ir a toda marcha hacia el aeropuerto.

-¿Cual es su vuelo?- preguntó el canadiense mientras corrían por los pasillos del aeropuerto.

-¡No pueden correr aquí! ¡Hey!- uno de los guardias de seguridad les gritaba, pero los chicos ya estaban muy lejos.

-338 vuelo a Londres- Mencionó Tori mientras buscaba lo que sea que les indicara.

-Señorita no puede pasar por aquí- una de las empleadas las detuvo en una de las puertas.

-No, escuche, busco a mi amiga, debe abordar el vuelo 338 a Londres.

-De aquí en más solo pueden pasar personas con los boletos y el pasaporte- Insistió la empleada.

-No tengo un pasaporte ni los boletos, solo quiero hablar con mi amiga- repitió la morena.

-Lo lamento no los puedo dejar pasar.

-¡Oigan ustedes!- Ambos chicos giraron y pudieron ver al mismo guardia siguiéndoles el paso.

-No tenemos tiempo para esto- dijo Beck mientras apartaba a la empleada y se abría paso con Tori- ¡Corre!

-No pueden hacer eso ¡Seguridad!

Llegaron a una sala más pequeña en comparación al resto, pero aun así amplia, donde se podía ver unos asiento con personas con sus equipajes lista para abordar.

-¡Jade!- grito Tori mientras, esquivaba uno de los guardias.

-¡Jade!- gritó Beck, mientras la buscaba entre las personas de una de las filas.

-¡Jade! ¡No!- Uno de los guardias agarró a Tori de la muñeca y le impedía seguir buscando- No entiendes, solo busco a mi amiga ¡Por favor!

-Suéltela- Beck empujó al guardia que tenia a Tori, pero otros dos guardias lo sujetaron e intentaban sacarlos a la fuerza de esa sale.

-¿Pero qué demonios sucede aquí?- Otro oficial, notablemente mayor en edad, detuvo a los guardias mientras ambos chicos aun forcejeaban.

-Solo- decía Tori intentando zafarse del agarre- Busco a mi amiga, tengo que decirle algo importante ¡Por favor!

-¿Tanto problema por esto?- dijo con enojo el mayor.

-Su nombre es Jade West, tiene que tomar el vuelo a Londres, el 338- repitió Tori, sin rendirse- ¡Por favor!

El mayor se acercó a una de las empleadas que seguía viendo el espectáculo de ambos chicos, aun forcejeando.

-¡Jade!- gritó Beck, aun buscándola con la mirada.

-¡Fue suficiente!- ordenó el superior- Los dos se calma ahora mismo o juro que los encerrare en una celda durante todo el fin de semana. Suéltenlos.

Los guardias obedecieron y ambos chicos miraron al sujeto expectante, quien sostenía una libreta que le había pasado la empleada.

-Acércate jovencita- le ordenó a Tori.

Esta se acercó y el oficial le puso una mano en el hombro conduciéndola hacia un ventanal a la izquierda de la habitación.

-¿Ves ese avión con las líneas rojas?- le dijo mientras señalaba con su otra mano un enorme avión que se movía por la pista alejándose, dispuesto a tomar vuelo- Ese es el 338 rumbo a Londres.

Tori giro rápido su cabeza para ver al oficial. Este le devolvió una mirada dura, dejando ver que no tenía ninguna duda de lo que decía. Volvió su vista al avión y pudo ver como este levantaba vuelo.

-Sea lo que sea que le debías decir a tu amiga… deberás esperar que aterrice en Londres, y se lo anuncies por teléfono.

-No puede ser- susurró la latina.

-Lo es- volvió a sonar contundente el oficial- y ahora… si me permiten. Ya causaron muchos problemas. Por favor, les pido que se retiren.

Los guardias de seguridad los acompañaron hasta la puerta de salida de esa sala. Ambos chicos se quedaron en el aeropuerto, sin saber que hacer o decir. Habían llegado tarde. No muy tarde, solo lo suficiente. Y eso se sentía aun peor.

La gente en el aeropuerto miraba raro a ambos chicos, por ser ellos quienes ocasionaron un alboroto, pero ambos estaban tan inmersos en lo suyo que no les importó.

Beck tomó asiento en uno de los muchos que había, y suspirando hecho su cabeza hacia atrás. Tori en cambio se dirigió al enorme ventanal que tenía el aeropuerto a base de pared, y desde allí podía ver el cielo. Tan nublado y amenazante de lluvia como anoche. Pero solo se podía concentrar en el pequeño punto blanco que distinguía como el avión que había perdido para siempre.

"¿Crees en el destino… Tori?"

Nota del autor.

Only One es la canción que le da título a este capítulo y es de la banda YellowCard. Yo amo sooo hard esa canción, es bellísima, si no la escucharon, escúchenla, es realmente genial. Habla sobre cuando las cosas acaban. Cuando tienes ganas de darte por vencido y te sientes destrozado. Y sientes que solo puedes hacer lo único que es hacerle saber a esa persona lo importante y especial que es. Como el único y solo único ser que llego tan cerca de ti. Y que a pesar de que pase lo que pase siempre será lo mas importante.

Bien, hasta aquí.

Novedades. Actualice mi profile, allí podrán encontrar ahora mi Ask y mi Tumblr. Son nuevos ambos pero ya estoy viendo de personalizarlos y agregar cosas.

Si les gusto dejen un review, así me motivan… porque…

Todavía falta un capitulo mas…