The Sweet Blood Of The Dead Angel
Sayori habia terminado su turno en la academia Cross. Luego de que su mejor amiga se fue, ella siguió estudiando duro, se convirtió en maestra y comenzó a trabajar en la academia.
Es que Yori era especial... diferente.
Y siempre supo que Yuuki regresaría a la academia. O, almenos, siempre lo intuyo. Siempre soñó que Yuuki volvía, saltando por los arboles y sonriendo, como era su costumbre.
Por ese motivo, permaneció en la academia. Esperando... recordando. Porque se lo habia prometido a Yuuki. Si, aun recordaba la promesa que le iso tantos años atrás.
-¿te iras... Yuuki-anesama? Recordaba bien como Yuuki la abrazo fuerte, confirmando lo que ya había intuido.
-¿me odiaras oneesan? Vio el dolor en los ojos de su mejor amiga. Le devolvio el abrazo, de forma calida
-jamas podría odiarte... le dedico una mirada dulce, tomando sus manos y luego continuo. -voy a esperarte Yuuki... y cuando vuelvas, deberás convertirme en un vampiro también.
-pe-pero..que locuras dices?! Yuuki la miro, separando sus manos con miedo y preocupación. Ante la sonrisa de Yori, no pudo mas que suspirar.
-adiós Yuuki... luego de ello, la vampiresa desapareció.
Desde ese entonces, había estado esperándola. Soñando con el momento en que Yuuki la transformara. Porque ella sabia que Yuuki volveria, ella siempre volvia. También sabia, quien encabezaba el corazón de su anesama, siempre lo supo. Por eso la esperaba, aunque hayan pasado 5 largos años, aun permanecía en el academia Cross.
Yori ya había terminado su turno y se dirigía a su casa. Era casi media noche cuando sintió una punzada en el pecho.
Soltó todo lo que llevaba y corrió a las puertas de la academia como si su vida dependiera de ello.
Pocas veces había sentido esa punzada, una de ellas, fue cuando conoció a Yuuki. Que la sintiera de nuevo, solo significaba una cosa.
Apuro el paso, divisando la puerta. Noto una figura desplomarse frente a ella.
No lo podía creer, ¿este era otro de sus sueños? Esperaba que no, ya había soportado 5 años esperándola, velándola y extrañándola. Es que... Yuuki era, es y seria siempre su mejor amiga.
Yuuki se desmayo frente a ella, y Sayori dio un jadeo al ver sus heridas.
Se acerco a la vampiresa, examinando sus heridas.
Siempre soñó con el momento en que su anesama regresara, pero jamas de esta manera; con una herida de bala en la pierna izquierda, leves contusiones por todo el cuerpo y una profunda cortada en la mejilla. Pero, realmente, lo que mas le sorprendió, fue el pequeño bulto que aun mantenía en su pecho.
No se iso mas preguntas; cargo a Yuuki y al bebe y se dirigió a la antigua habitación que compartían hace mas de 5 años.
Dejo a Yuuki en la cama junto al bebe. En ese se momento agradeció mentalmente ir al gimnasio a levantar pesas.
Volteó hacia la cama de al lado. Se quedo helada al ver a que niña de 14 años la miraba sorprendida. La niña paseo su mirada color naranjo en las dos mujeres que acababan de entrar en su dormitorio.
Yori paso un mechón de sus cabello detrás de su oreja, había olvidado que ya no era su habitación.
-disculpe... ¿es ella un vampiro? La chica de cabello borgoña parecía extasiada ante esa posibilidad mientras apretaba un libro de leyendas contra su pecho. Yori no se lo pensó ni dos segundo.
-si, es una vampiresa La niña sonrió emocionada -pero esta muy lastimada... y no se como curarla.
La chica corrió a un estante lleno de libros y saco una enciclopedia de hojas amarillentas.
-¿con que se lastimo? Pregunto pasando rápidamente las paginas del libro.
-le dispararon... con un arma anti-vampiros Respondió, sorprendida -¿cual es tu nombre? La curiosidad le gano y Yori no pudo reprimir la pregunta.
-Kusuri Byoin... un gusto Sayori-sama Yori casi cae de la impresión ¿como es que la conocía?... ah si, había ganado el premio a mejor maestra asía al rededor de un mes.
-aquí dice que casi todas las heridas producidas en vampiros pueden curarse con sangre... ¿que haces?
Kusuri no pudo ocultar el miedo cuando, en un delicado movimiento, Yori acerco su cuello hasta la boca de la vampiresa. Aún así, no se atrevió a decir nada.
-Yuuki-sama... despierta por favor... Dio una leve sacudida y la vampiresa despertó.
Al sentir la piel tan cerca de su rostro, Yuuki sucumbió al instinto mas bajo de los vampiros, y, aun sin saber quien era, mordió el cuello de su donante. Dio un trago largo y dulce, sintiendo el conocido escalofrió de placer cuando el liquido caliente inundo su garganta y atonto sus sentidos, sumiéndola en un leve estado de éxtasis.
Pero, aun en ese estado, comprendió que estaba bebiendo de un ser querido; solo de aquellos a quien mas quería la sangre sabia dulce.
Se alejo del cuello, insatisfecha, para descubrir con horror, de quien había estado bebiendo.
Yori, quien estaba pálida por la falta del liquido vital, le sonrió y la abrazo, sintiendo su cuerpo temblar levemente.
Kusuri, quien había dejado el libro de lado, no pudo evitar sobresaltarse al ver los ojos rojos de la vampiresa.
-ella es Kusuri... te va a ayudar.. Le susurro, dulcemente, antes de quedar inconsciente.
La mirada de la vampiresa choco con la naranjo de la estudiante. Durante algunos minutos, ambas permanecieron en un silencio tenso.
Kusuri se levanto, titubeante a revisar la herida. Yuuki no se movio. Si Yori confiaba tanto en esa chica, lo menos que podía hacer era confiar también.
-por suerte, la bala solo atravesó parte de la piel, la... sangre(? Esta coagulada y la herida se cura rápido... mi ayuda es casi irrelevante Yuuki asintió, pasando por alto el leve tono de duda en la palabra sangre. kusuri limpio y vendo la herida.
-gracias Kusuri asintió.
El tenso silencio que se instalo era palpable y la estudiante sintió la necesidad de cortarlo.
-pueden quedarse el tiempo que quieran... mi compañera no volverá hasta el próximo año... estoy sola... Aclaro.
Yuuki asintió. Se paro, y Kusuri asustada, callo al suelo golpeándose el trasero.
La vampiresa le resto importancia. Acomodo, con cuidado, a Yori junto a su pequeña y salio al techo de la escuela.
Debía pensar con claridad. ¿que aria ahora?
No dejaría a Yori sola, la acababa de morder, jamas permitiría que su mejor amiga se convirtiera en un clase E.
se dejo caer y comenzó a llorar.
¿Cuanto les tomaría a Kaname y a Zero encontrarla? No demasiado; Zero era un cazador, y Kaname muy inteligente ¿Que se supone que aria entonces? No tenia la menor idea ¿debía dejarle a Yori beber de su sangre? Si, lo aria ¿si ella moría, que seria de su pequeña? No quería pensar en el desprecio que tanto Kaname como Zero sentirían hacia ella.
Quiso alejar tantos malos pensamientos, y solo se concentro en su pequeña. Aun no le había elegido un nombre.
-kanna~*
Si, ese nombre era perfecto. Sonaba como el nombre de su compañero; Kanna = Kaname. Y tenia el significado mas parecido al nombre de Zero. Perfecto.
Bajo enseguida para hacerle frente a las convulsiones de Yori.
Hola! Espero que les guste la historia, beso grande
