Piltover's Duo. Una fanfic CaitxVi
Antes que nada, mis más sinceras disculpas: la universidad me exigió el doble (casi raspo una materia!) y luego me uní al grupo de logística para realizar un evento de anime, manga, y similares aquí en mi ciudad, que por cierto tuvimos que posponer porque ahora el país está sumergido en tiempos difíciles. Vivo en Venezuela y aunque no esté en la capital, los tumultos se han extendido por todo el territorio… quizás muchos lo vean como una oportunidad para escribir, pero cuando tus amigos están siendo atacados con bombas lacrimógenas y golpeados en vigilias nocturnas lo menos que quieres es quedarte encerrado a escribir ficción. No que tampoco sea la más activa en las protestas, pero si me he lanzado a donde están las trancas a colaborar con suministros como agua y comida para quienes si se quedan en las plazas.
Bueno, dicho esto espero que disfruten la continuación muchas gracias por el apoyo y que lo disfruten!
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El día se presentaba hermoso, suaves rayos se filtraba a través de esponjosas nubes blancas jugando a crear divertidas sombras en la acera.
El apartamento oscuro se veía ultrajado por suaves líneas luminosas que intentaban forzosamente atravesar las sólidas persianas. Caitlyn se movió un poco y se despertó con pereza. Sus ojos estaban un poco hinchados, sin querer había llorado un poco, cuando aquella parte de su mente saboteadora le recordó los peores escenarios posibles: Vi que la había utilizado, Vi que se burlaba de ella, Vi que la excluía de su vida.
Se estiro completamente, se sorprendió de no escuchar el despertador y recordó que lo había golpeado tan fuerte de haberlo roto. Vio la hora. Sus ojos se dilataron pero luego soltó un suspiro. Ya estaba llegando tarde de todas maneras, cuál era el apuro.
Se ducho rápidamente, se colocó su uniforme (hoy tocaba el uniforme oficial de la policía) y abrió las ventanas de su casa para que entrara algo de aire y de luz. Como ella no se confiaba de la seguridad de su edificio, mando a colocar una reja en las ventanas, de esas que puedes abrir y bajar según como lo necesites. Salió del apartamento dejando las ventanas abiertas, sí, pero con los sólidos barrotes blancos de las ventanas bien asegurados así no entrarían perpetuadores.
Una suave brisa la acompaño hasta la estación de policía, un pequeño escalofrió le recorrió la espalda. Definitivamente esa falda era muy corta y el clima aun no dejaba de enfriar.
Después de una rutina de saludos y disculpas por haber llegado tarde retomo el papeleo que había dejado en la oficina. Los cadetes estaban entusiasmados por la celebración del festivo de ayer y se jactaban de cuantos borrachos habían encerrado cada uno. Caitlyn sonreía. Aquello sonaba tan divertido que casi se olvida lo cruda que es la vida policial.
Estaba concentrada en revisar unos expedientes viejos de algunos casos fríos pero que aún no le terminaban de convencer del todo (demasiadas generalidades, demasiados pasados por alto, incluso parecían tener que ver con la nueva desgracia de Piltover, la bala perdida de Jinx) cuando un dulce aroma le cosquilleó en la nariz
Ahí a su lado estaba una medida de "thé chai al latte" de una de los más coquetas cafeterías de la ciudad. A su lado un panecillo con frutas glaseadas. Alzo la mirada y vio una Vi acomodada frente a ella mirándola con regocijo.
- Buenos días sheriff.
- Buenos días Vi… a que se debe esto? – pregunto tímidamente sin mirarla por mucho tiempo a los ojos. La agarraron psicológicamente desprevenida para este encuentro que ella pensaba estratégicamente postergar hasta la tarde o incluso hasta mañana.
- Oí tu estomago rugir, pasas mucha hambre sabes cupcake?
- cómo?
-cuando dormí contigo anoche, me acostumbre a como suena tu estómago. Siempre parece hambriento…
Caitlyn se ruborizo como una escolar. Estaba a punto de decirle cuatro barbaridades cuando la callo una hermosa sonrisa deleitada con el color de sus mejillas.
Vi no pudo agregar más que fue interrumpida por un Jayce emocionado y cargado de flores.
- Caitlyn! Vengo a invitarte a la noche más maravillosa que toda mujer pueda desear.
Caitlyn pensó "muy tarde galán" mordiendo el desayuno. Vi lo miraba con repugnancia.
- oh pero veo que ya tienes compañía… Buenos días agente Vi.
Vi le gruño en respuesta.
- Tenemos un duelo pendiente, señor Jayce. – Puntualizo la pelirosa asumiendo una postura retadora.
Caitlyn tomo un sorbo de su té. Realmente delicioso.
- Que esperamos entonces, agente? – respondio Jayce a tono con el desafio.
- háganlo fuera de mi oficina. Lejos de dominios públicos y si rompen algo me encargare de que sus cuentas bancarias lo paguen. – finalizo Caitlyn mordiendo otro tozo de tarta, todo un deleite de repostería.
Caitlyn disfrutaba tanto su postre que no se dio cuenta del pequeño desastre de crema que tenía cerca de la boca, Vi se acercó a ella y le ayudo a limpiarse pequeños excesos aquí y allá aprovechando la ocación de depositarle pequeños besos en las mejillas.
- ya regreso cupcake, no tardo.
Jayce se quedó hecho piedra. Caitlyn no era de menos, pero dejó escapar una sonrisa y continúo con su trabajo.
Ambos duelistas salieron, uno con el ánimo por el piso vista la declaración de propiedades tan descarada que había presenciado. El ya sospechaba que Cait podía batear para el otro equipo, pero no era el tipo de hombre que cree en símiles derroches… y sin embargo ahí se lo dijeron claro y rapado que sus esperanzas con la Sheriff se medían en números negativos.
No paso mucho tiempo antes de que un oficial la interrumpiera informándola de un robo con rehenes. Ya le parecía raro que nada ocurriera en su ciudad.
Caitlyn llamó por radio a Vi, quien le respondió entre un jadeo y otro. Le notifico donde estaría, que se acercara lo antes posible. Ella le prometió que lo haría.
Cuando Caitlyn llegó al lugar del secuestro, ya la policía los tenia rodeados.
Aplicaron el procedimiento de rutina: los novatos abrieron la entrada, Cait dirigió la estrategia y Vi coloco la cereza en el pastel abriéndose paso entre las barreras fútiles de los secuestradores. Se dispersaron, comenzó la cacería, los atraparon. Los únicos que no salieron heridos de todo el asunto fueron los rehenes que estaban escondidos en varios rincones del local asaltado. Los edificios sufrieron mucho más que ellos. Ya la Sheriff se imaginaba la montaña de papeles por parte de las aseguradoras y de los comerciantes afectados… que desgracia.
Se reagruparon y Vi corrió de vuelta a terminar su duelo pendiente. Le aseguró que la vería luego. Los oficiales las miraron con atención… era normal que ellas se vieran a menudo (eran un equipo) pero que la estoica Sheriff la despidiera con una dulce sonrisa… eso era toda una novedad.
"Muy bien hecho muchachos! Ahora de vuelta al trabajo" los felicitó la morena. Los guardias se espabilaron y continuaron con sus labores de rutina.
Se acercaba el final del día, la nubes se teñían de rosa, el cielo de purpura. Los destellos de los últimos rayos de sol se mezclaban con los azules del uniforme policial de nuestra Sheriff. Ella miraba el cielo cansada, pero satisfecha. El encuentro con Vi no había sido tan horrible como ella lo imaginaba. Al contrario… ese dulce desayuno la dejaba ver que a su modo, también Vi estaba interesada en ella. Quizás la cosa si podría funcionar. Sonrió con ganas, imaginando las maravillosas noches a venir y más aún los amaneceres por presenciar. Un escalofrió recorrió nuevamente todo el largo de su espalda. Definitivamente esa falda era demasiado corta.
Un fuerte brazo se apoyó en su hombro y sintió de nuevo ese aroma a hierro que caracterizaba su compañera. Ahí estaba ella, sudada y relajada, sonriéndole con felicidad. Había modificado sus guantes en modo de tener mayor potencia sin tener que esforzarse tanto como antes. Aun así cazar a esas escurridizas ratas y regresar a duelar con Jayce la habían dejado agotada
- y hoy también fue otro día verdad? – comentó Vi
- sí, otro día de trabajo… pronto regresaremos a la liga.
-si… pero mientras tanto, quieres cenar amor?
Caitlyn se detuvo un momento… "amor"..?
Vi la veía con curiosidad mientras la rodeaba por la cintura
- que pasa Cait? Dije algo malo?
Caitlyn seguía ahí, con sus mejillas tiñéndose de rojo mientras Vi la miraba divertida.
- ah, claro, disculpa Cupcake, es cierto que tu respetas los protocolos y las formalidades – agrego suavemente mientras le quitaba el sombrero y se acercaba a ella con los ojos cerrados. Le depositaba un beso en la frente y luego agregó – quieres ser mi novia, preciosa Cait? Prometo respetarte, amarte y protegerte y bla bla bla - le susurró al oído.
Caitlyn se estremeció un poco y la abrazo con timidez, no se imaginaba que una declaración así tan espontanea podría llegarle a lo más profundo de su ser. En definitiva, eran esas cositas románticas las que la derretían por completo.
Asintió con la cabeza mientras se acurrucaba en el abrazo de la pelirosa.
Vi se rio dulcemente – quien lo hubiera dicho que eras una romanticona cupcake.
La sheriff se apartó algo enojada y le dejo un golpe en la armadura, avergonzada por el comentario. Luego le tomo la mano y la acerco hacia la calle.
- Pidamos pizza a domicilio – le sugirió con espontaneidad mientras ambas caminaban hacia el apartamento de la sheriff. Paseaban a paso sereno, tomadas de la mano cuando de pronto Caitlyn de recordó…
-Y que tal el duelo? – pregunto la morena con naturalidad
Vi sonrió victoriosa, se puso las manos en las caderas y comenzó a relatarle con orgullo como le había pateado el elegante trasero al justiciero de pacotilla aquel.
Caitlyn se reía modestamente ante las exuberantes exclamaciones de la pelirosa mientras trataba de imaginarse las escenas que describía.
El cielo se había ya hecho oscuro y la brisa traía consigo el olor a pólvora. Alguien había estado explotando cosas cerca de donde vivía Caitlyn y dejo su huella en uno de los muros del edificio adyacente. "Pow Pow se aburre, Muevanse". Más que una amenaza, parecía una orden descarada. Era bastante evidente quien era la autora de tal ultraje. Nadie en Piltover abusaba del spray rosado fluo como ella lo hacía.
Una sombra de odio cubrió los ojos de Vi. Con ese plural estaba involucrando a su ahora compañera de vida y eso a ella no le gustaba en lo absoluto. Caitlyn le aseguro que mañana se ocuparían de eso a primera hora, que era bastante normal que ella dejara ese tipo de mensajes en los muros, que solo quería atención, como la niña caprichosa y psicopática que era.
Vi se prometió para sus adentros aplastar esa masita de huesos con trenzas azules hasta dejarla como plastilina con tatuajes.
Subieron al apartamento y cerraron la puerta tras de sí. El apartamento estaba frio y oscuro. Caitlyn prendió la lámpara de su sala y cerro a medias las persianas. Vi se froto los brazos mientras se acomodaba en el sofá, cuando se recordó de algo importante.
-Cupcake, pásame tu caja de herramientas.
-vas a arreglar tus guantes ahora? – pregunto con curiosidad
- No, voy a arreglar tu calentador.
- no hace falta Vi – agrego
- claro que si- pero guardo silencio cuando Caitlyn poso el índice en sus labios.
- ya no dormirás más en la sala…
- Y cuando veamos tele o cenemos?
- ahí están las mantas – finalizó con una sonrisa picarona.
Vi estaba fascinada de la forma en que pensaba su amada sheriff. La abrazo con cariño y le deposito un beso.
- Vamos a pedir esa pizza! Me muero de hambre. – sin esperar a que su anfitriona le pasara el teléfono, marco el número de su servicio de pizza preferido y ordeno pizza como para 4 personas.
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Bien. Hasta aquí lo dejo. No será una fic tan larga, quizás se desarrolle un par de capítulos más pero tampoco planeo extenderla tanto.
Muchas gracias por el apoyo y disculpen nuevamente la demora
Un gran abrazo 3
