Disculpen la tardanza. Hemos comenzado la universidad, pero nos han puesto parciales con porcentajes muy elevados y no me puedo permitir perder el semestre La situación en mi país no ha mejorado pero tampoco hemos empeorado… no demasiado. A un amigo lo secuestraron las autoridades porque supuestamente era un "guarimbero" pero gracias a Dios no lo mandaron a la cárcel, pero si le dieron régimen de presentación… y solo por haberse asomado a ver que carrizo pasaba en su calle (y no, no estaba guarimbeando, pero si oyó bochinche y se asomó a mirar y ahí lo agarraron)

Por lo demás, me quede atrás con los campeones y ahora salio Braum, el bigotudo. Me parece muy simpaticon y mi novio lo está jugando en Jungla. Les dire luego como le va a él para ver si ustedes también se anotan

Dicho esto, muchas gracias por los comentarios, por preocuparse por uno y disculpen de nuevo la demora. Espero lo disfruten *heart*

-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Un par de platos grasosos en el lavandero, una botella de soda a medio tomar en la mesa frente al televisor y dos campeonas durmiéndose una película de Clint Eastwood. Mientras que el pistolero mascaba tabaco, Vi babeaba uno de los cojines de la sheriff y Cait dormía de lo más tranquila sobre el pecho de su novia bajo pesadas mantas.

Un rayo cortó la electricidad, y el televisor se apagó. Vi se despertó inmediatamente, en modo automático. Sacudió un poco a Caitlyn que no le había prestado atención al apagón y en respuesta esta mascullo algo que parecía ser una protesta. Vi la levanto de su regazo, y como pudo, se escapó del sofá dejando a una sheriff algo más incómoda pero que aún se resistía a levantarse.

A Vi no le molestaba a estar a oscuras a menos que no se tratara de apagones. Los cortes de luz significaban estar más vulnerable ante cualquier amenaza. Aguzo los oídos por si escuchaba alguna explosión o pistolita laser. Nada. Tampoco oyó ninguna risa enfermiza por ahí. Bien. Con cautela encendió una lámpara de emergencia que Caitlyn guardaba debajo de la lámpara de la sala y emprendió su búsqueda por velas.

Reviso los estantes adyacentes, y pudo ojear con curiosidad las nuevas adquisiciones de la Sheriff en cuanto a libros. Cuando conoció a Caitlyn y descubrió que a esta última le gustaba leer, intento cultivarse con alguno de los títulos que ella guardaba en su biblioteca… pero fue inútil. Lo de leer literatura a la Enforcer no se le daba… le gustaban las obras de Julio Verne (los leyó de pequeña y le encantaron) pero aparte de manuales y revistas de mecánica (aún conservaba algunos ejemplares de Mecánica Popular) Vi no se consideraba una gran lectora.

Siguió buscando por la sala, pero nada. Busco en la cocina. Consiguió los fósforos en una curiosa caja que tenía la publicidad de una reconocida pastelería de Piltover pero que Vi jamás había visitado y se le ocurrió que quizás podría llevar a su Cupcake a desayunar ahí. Reviso bajo el fregadero y… ahí estaban las velas. Junto con los insecticidas y un balde para recoger el agua que goteaba… al parecer el pequeño departamento necesitaba ya de dos reparaciones. Vi sonrió para sí misma… le encantaba reparar cosas.

Con cuidado encendió una de las velas sobre una base de arcilla que tenía a la mano y ahogo un grito cuando se encontró a la Sheriff detrás de ella viéndola con recelo.

- oh, cupcake…

- tengo frio – espeto la sheriff.

- bien déjame llevar esto a la habitación y volvemos a dormir ¿sí?

- ¿para qué quieres esa vela? Tenemos esta – dijo Caitlyn y le mostro la lámpara.

- Mejor salvemos esa batería para emergencias más graves, guarda eso en su lugar y vamos a la habitación...

Caitlyn que aún estaba más en el mundo de los sueños que en el mundo real, obedeció sin protestar. Vi la rodeo con un brazo y con la vela en el otro camino despacio hasta la habitación. Las persianas estaban cerradas, pero sonaba como si una fuerte tormenta se abatiera sobre la ciudad. El teléfono sonó y Caitlyn se despertó del todo.

- Sheriff Caitlyn.

- Sheriff! ¿Está usted bien?! – era el guardia del turno nocturno en la central.

- ¿Que sucede?

- Una tormenta se está desarrollando en la ciudad. El centro meteorológico nos mandó un comunicado y es bastante alarmante. El alcalde no logra conectar su equipo para mandar una comunicación por radio a la ciudad… si usted pudiera alcanzarse a la estación… - Vi al escuchar eso agarro el teléfono enojada.

- Oye, habla aquí la oficial Vi. La Sheriff tiene aquí un equipo que puedo habilitar. Dime que frecuencia utilizaremos para enviar el mensaje radio y lo enviaremos desde aquí…

Caitlyn se acercó a una de sus ventanas y la abrió con fuerza la persiana rígida, ante sus ojos se mostró un espectáculo aterrador. Grandes nubes violetas y oscuras formaban un remolino alrededor del centro de la ciudad y se expandía generosamente hacia las fronteras. Fulminantes rayos caían por doquier y a pesar de que no había luz, las bombillas de los faros hacían contacto y lanzaban chispas.

- pero... ¿Qué demonios?.. – el oficial Johnson estaba más que sorprendido, no solo no le caia bien la "oficial Vi" si no que también se preguntaba que carrizo hacia ella en casa de la Sheriff.

- Estaba patrullando y la tormenta me agarro por aquí cerca, Johnson… y tú mismo has dicho que los pronósticos son alarmantes y créeme que lo sé.

La sheriff después de cerrar la ventana le arrebato el teléfono a la pelirosa – Lo que dice la oficial Vi es cierto, Johnson. Por favor escucha, estas tormentas no son normales y sería muy poco prudente salir al descubierto por no decir estúpido. Cierra bien las persianas rígidas de la estación, no utilicen las lámparas a electricidad, al parecer los rayos tienen algún efecto sobre ellas y sería peligroso. Utilicen las lámparas de querosén y las velas que están cerca del departamento de Archivos. Deberían estar en una caja verde, grande, sin candado. Pásanos la frecuencia.

La voz de la sheriff era firme y serena. Johnson le comunico la señal por la que transmitirían y corto la llamada para seguir el resto de las instrucciones. La morena bajo el teléfono y subió la mirada para enfrentar un par de ojos azules alarmados. Sin más que decir, Vi busco el aparato que había mencionado y lo desempolvo con destreza.

- Cupcake, ilumíname aquí por favor. – le dijo dulcemente a la sheriff mientras ajustaba el aparato para hacerlo funcionar.

- ¿cómo manejaremos esto Vi? – le pregunto en voz baja la morena

- Ahora mandaremos el comunicado y cuando la tormenta pase.. – la pelirosa alzo los ojos y vio que Caitlyn no se refería a ese problema. Trago saliva y bajo la mirada nuevamente, inspiró profundamente y luego exhalo. – con naturalidad Cupcake. No hay nada de malo en lo que tenemos tu y yo.

- pero si sale a la luz pública… podríamos perder nuestro trabajo… - insinuó Caitlyn. Vi la miro con algo de enfado

- No sé de qué te preocupas amor, si te despiden de Piltover siempre podemos mudarnos a otra ciudad y… o te preocupa más que te revoquen de tu cargo a estar con la persona que amas… si es que me amas claro. – especto Vi con un falso aire de naturalidad. Antes de que pudiera pensar lo que había dicho se le escapo ese miedo de los labios.

Caitlyn abrió los ojos de par en par. Frunció el ceño mientras sus lagrimales cargaban. –Sé que es algo prematuro decirlo pero… tú me gustas mucho Vi… y sé que lo nuestro puede funcionar… Pero también amo mi trabajo, y odiaría desde lo más profundo que usaran nuestra relación como excusa para arruinar nuestro futuro.

- No pueden arruinar nuestro futuro Cupcake – dijo con seguridad y esbozando una sonrisa – Si te despiden por ser lesbiana, nunca se merecieron una Sheriff tan capaz y competente como tú. Ven, dame un abrazo… no llores.

Caitlyn estaba sentada recta mientras intentaba retener algunas lágrimas, nunca espero que esa acusación la hiriera en lo profundo. Caitlyn recibió el abrazo de la Enforcer y lo devolvió con menos efusividad que su compañera. Aún estaba algo enojada.

Vi la soltó y continuo sonriendo serena mientras arreglaba el radio. Termino rápidamente de darle los últimos ajustes y sintonizo la señal. Le dio su marca a Caitlyn y le acerco el micrófono. Le dio el Ok.

"A todos los ciudadanos de Piltover, les habla su Sheriff Caitlyn. – la voz de la morena se escuchaba fuerte y clara en el apartamento, se esperaba que resonara igual de bien en los hogares de Piltover - Estamos presenciado una tormenta de naturaleza inusual y se les aconseja permanecer en casa, cerrar y asegurar las ventanas así como no utilizar aparatos de iluminación que funcionen con circuitos eléctricos tales como linternas o lámparas a batería. Los rayos al parecer tienen algún efecto sobre estos objetos y puede ser peligrosa su manipulación. Repito: Permanezcan en casa, cierren las ventanas e iluminen sus habitaciones con velas o lámparas a gasoil."

- Fin de la transmisión- concluyo Vi. A lo que agrego – y… ¿Las radios no se verán afectadas también?

- eso ya sería demasiada mala suerte… esperemos que no – suspiro Caitlyn. Era el único medio que les quedaba para comunicarse además del teléfono… y había servido por años…- sí, esperemos que aun funcione – concluyó más para ella que para Vi.

- ¿Y cómo sabemos que los ciudadanos de Piltover escucharan la transmisión? – volvió a preguntar Vi. Ella jamás había sintonizado la radio para estas cosas.

- Por lo general, es vox populi que cuando una emergencia de este tipo ocurre el alcalde manda un comunicado por esta señal en particular y los ciudadanos la sintonizan de antemano esperando ser informados al respecto. No todo el mundo lo hace obviamente, pero los hospitales y refugios sí y ya de ahí van pasando el mensaje. Ya funcionaba así cuando me entregaron el cargo de Sheriff. – le respondió con calma a su compañera. Habían colocado el aparato en la mesa grande de la cocina y la morena se encontraba apoyada al horno de pared.

Vi estaba tomando un vaso con agua. Le ofreció un poco a su compañera quien negó con un gesto de la mano. Ya su mente estaba calculando los preparativos de mañana y el protocolo a seguir.

- ¿Y qué quieres hacer Cupcake? Yo no tengo ya sueño… - agrego Vi.

Caitlyn bostezo un poco y se acomodó dónde estaba. Ella tampoco.

- ¿Quieres jugar cartas? – le propuso la morena. Ya tenía una idea de lo que se haría pero aun así había que esperar la mañana.

La pelirosa la miro con picardía, pero un trueno la devolvió a la realidad. – Oye, de verdad que es muy extraña esta tormenta… ¿Qué fue lo que viste cuando abriste la ventana?

Caitlyn le hizo un ademan de que lo viera por ella misma y Vi se acercó a una ventana.

Al abrir las persianas fue testigo del mismo paisaje que presenció la sheriff solo que con una lluvia más intensa. Caitlyn se colocó a su lado y observo el cielo. Aún estaba muy oscuro y se imaginó que sería aproximadamente medianoche.

- Cierra Vi, mejor regresemos a dormir.

- pero ¿Y la tormenta?

- Si continua en la mañana tendremos que encárganos nosotras y el resto de la fuerza policial de poner algo de orden en ese caos. Ven, volvamos a la cama.

- ¿Y las cartas? – pregunto infantilmente. Caitlyn la miro como se mira a un niño pequeño que no tiene sueño y ya se pasó su hora de dormir.

- Te arrullare una canción, ven. - Y después de cerrar todo firmemente de nuevo, la tomo del brazo y la acompaño hacia la habitación.

El estruendo de las persianas sacudiéndose era aterrador. Parecía que el mismo infierno se había desencadenado en Piltover. El reloj anunciaba que ya eran las 4 am, y la tormenta no parecía ceder. Ambas oficiales se vistieron y se prepararon lo mejor que pudieron para salir a la calle.

Caitlyn preparo un desayuno frugal y rápido. Apenas unas rebanadas de pan con lo que quisieras ponerle encima: Caitlyn prefería el dulce, mientras Vi el salado. Comieron en silencio mientras escuchaban el desarrollo de la tempestad.

Bajaron por las escaleras, iluminadas por una vieja lámpara de gasoil que encontraron entre los cachivaches en el cajón de "emergencias" del edificio, la ley establecía que cada piso de cada edificio de Piltover debía tener un lugar donde guardar botiquines de primeros auxilios, lámparas y otros artículos útiles en caso de emergencia. Obviamente solo los residentes tenían llave a este servicio.

La joven pareja se asomó por la entrada principal. El portero se encontraba barricada en su despacho y no las escucho bajar. Ellas se miraron y emprendieron la salida. Caitlyn cargaba el fusil listo para disparar así como Vi tenía sus guantes puestos. Caitlyn le recomendó que no se los pusiera, por si reaccionaban con la tormenta como pudo haber ocurrido la otra noche, pero la pelirosa, terca como una mula, hizo caso omiso de la observación de su compañera.

Efectivamente, no apenas habían pisado la acera pública, los guantes empezaron a reaccionar de manera sospechosa. Caitlyn la miro algo alarmada pero Vi le aseguro que aun todo estaba bien, que mejor era moverse.

Deambularon rápido por las callejuelas. Todo era viento y estruendos. Nubes moradas y rayos de una escalofriante tonalidad rosa reinaban en los cielos. Un vórtice se empezaba a formar sobre el departamento de ciencias de la Universidad de Piltover, allá donde trabajaba Heimendringer.

Al llegar a la estación se encontraron con pocos oficiales y rostros muy palidos.

- Genial. Lo que faltaba… ¿Qué ocurrió que no están todos aquí? – exclamo Vi en un tono altanero.

Caitlyn con el rostro serio y sombrío reforzó aquella pregunta.

- Se.. Se dieron de baja Sheriff… - respondió un novato lleno de temor por la expresión de su jefa.

- Bien. Tendremos que trabajar con lo que tenemos.- concluyó la morena.

Los pocos hombres que quedaban fueron divididos en grupos. Unos irían al hospital, otros a los puntos de mayor concentración (cruces viales importantes, centros comerciales, supermercados) y se rotarían las labores de forma de mantener un continuo patrullaje.

- ¡Vi!, nosotras iremos a visitar a Heim.

- ¡¿Al ojo del vórtice?!

- A donde si no. Tenemos que averiguar qué demonios está pasando en nuestra ciudad.

Vi se subió a la motocicleta y cuando Caitlyn estuvo bien estrecha atrás suyo partió como si no hubiera un mañana… y si las cosas seguían así, probablemente no lo habría.

La universidad estaba rodeada por un hermoso campus, que en días corrientes se vería como algo verde, lleno de flores y estatuas que glorificaban la ciencia y el progreso, pero hoy, aquellos monumentos creaban ságomas agonizantes en un césped oscuro y ni las flores se habían atrevido a abrir sus pétalos. El viento las azotaba como si quisiera eliminarlas cual yerba mala así como los árboles se plegaban a su merced y sin embargo no cedían.

El edificio de ciencias donde residía principalmente Heim era una estructura rectangular, bastante básica de ver desde el exterior. Pero una vez dentro las mil y una maravillas se manifestaban. El ingenio de ese hombre, por así llamarlo, era algo fuera de este mundo.

Caitlyn y Vi llegaron a la zona donde el vórtice parecía concentrar mayor su atención y lo que vieron las dejo atónitas. Un gran ojo fuscia vibrante escrutaba todo con abundante voracidad. Parecía buscar algo, buscar minuciosamente algo que no parecía encontrar. Inquieto, movía su inquieta pupila de un lado a otro mientras que algo parecido a unos tentáculos se asomaban entre las nubes.

Una voz profunda resonó entre los cielos "aun no, aún no está listo! ¿Por qué? ¿Por qué? Quiero más ¡QUIERO MÁS CONOCIMIENTO!" dicho esto se levantó algo que parecía ser un huracán y en un destello de luz incandescente, desapareció.

De aquella extraña visita solo quedaron las nubes furibundas que lentamente se despejaban así como los vientos empezaban a placarse.

Caitlyn y Vi aún estaban afuera, con los ojos clavados en el cielo. Todo pasó demasiado rápido. Todo parecía demasiado irreal.

Corrieron al departamento de Heim para encontrar al pobre científico hecho polvo. Estaba acostado en su silla, con graves quemaduras. Su departamento estaba en ruinas. Sus maquinarias hechas trizas. Caitlyn enseguida llamo a una ambulancia mientras que vi se abria paso entre los escombros que alguna vez fueron equipos de laboratorio para llegar al herido.

- Heim! Heim! Me oyes? Somos la oficial Vi y la Sheriff Caitlyn, estas vivo hombre?

Heim mascullo algo parecido a una respuesta.

Caitlyn se acercó un poco y sin apoyarse demasiado confirmo que aun respiraba. Al llegar la ambulancia, lo inmovilizaron y prepararon su traslado hacia el hospital.

Vi se sacó los guantes y vio que tenía también grandes quemaduras.

Y pensar que era solo inicio…