¡Hola! Voy con el segundo capítulo. Espero que este os guste mas que el anterior, esa es la idea al menos. ^^
A partir de ese día pasaban ya unos meses de cuando cumplimos diecisiete años. Mori y Honey ya habían terminado de cursar sus estudios en Ouran, pero siempre tenían tiempo de venir por las tardes para los "teatrillos" del Host Club. Así que, en realidad, nada cambiaba por ello.
Una idea, o mas bien, una preocupación pasaba por mi cabeza desde el día de nuestro cumpleaños en el Host Club. Desde que soplamos las diecisiete velas, cada uno las de su tarta con la perfecta sincronía que nos caracterizaba cuando estabamos cerca de nuestras clientas.
Pasaba un año mas en el que estábamos juntos y a la vez irremediablemente separados. Me alarme cuando esos pensamientos llegaron a mi cabeza, era la primera vez que pensaba de esa manera. ¿De donde había salido ese sentimiento? Y lo mas decepcionante, ¿Que era ese sentimiento? Había durado tan poco que no pude reconocerlo.
Era una verdadera pena que nuestras clientas no pudieran escuchar mis pensamientos. Estaba seguro de que eso les habría encantado, sonaba tan... prohibido.
¡No podía ser verdad!
No podía estar pensando en nosotros compartiendo un amor prohibido mas haya de nuestras actuaciones para las mismas chicas que en aquel momento nos rodeaban ¿O sí?
- Hikaru-Kun -La voz de una de las clientas llamandome no hizo mas que agravar mi preocupación.
La reconocí, era una clienta nueva de primer curso. Solo llevaba con nosotros unos días y había sido capaz de diferenciarme de ti.
¡¿Como demonios lo había logrado?!
Kyoya dijo que nadie iba a saber cual de nosotros iba a cortar la tarta de chocolate y quien la de fresa. Ni siquiera nosotros lo sabíamos ya que las elegimos al azar. Entonces ¿Que había ocurrido?
Por un momento noté tu mirada clavarse en la chica. Incluso sin girarme para verte supe que tu mirada pasó de desconfianza a comprensión y luego ¿felicidad? Pero... parecía fingida.
- ¿Sí? -Le llamé la atención a la chica intentando que mi voz no sonara enfadada u acusadora.
- ¿Como es que tenéis dos tartas? -Lo cierto es que la pregunta me sorprendió bastante- ¿No es suficiente con una?
- ¿Una? -Le pregunté medio riendome. Después cogí delicadamente tu mentón y te mire a los ojos.- Ni siquiera dos es suficiente para celebrar un año mas al lado de este hermoso angel.
- ¡Kiiiiiiiiiiiiiaaaaaaaaa! -Escuche que todas caían al suelo desmayadas y con corazoncitos girando encima de sus cabezas.
Pero eso no me importaba. Solo lo que vi en tus ojos. Estaban llenos de sorpresa, supongo que los míos también.
- Hikaru, ¿Que haces? -Me preguntaste con esa dulce voz- Esto no estaba planeado.
-Yo... No lo se. -Te confese y me miraste extraño- Supongo que es la costumbre.
Tu volviste a mirarme normal y me sonreiste, asintiendo.
¡Dios! Como amaba esa sonrisa. Por un momento sentí la necesidad de acariciar la cobertura de tus labios... Pero no podia, te alarmaria.
- Etto... ¿Cuanto tiempo van a pasarse así?
La pregunta de Honey me saco de una ensoñación. Rápidamente deje libre tu menton y mire a Honey. Nos miraba a ambos con curiosidad mientras sostenía con uno de sus brazos a Usa-chan y con la otra mano le estaba dando buena cuenta a la tarta de chocolate. La de fresa se había desvanecido sin dejar rastro.
Mori estaba detras de él, regalandole a su particular manera por comer tanto dulce.
Kyoya estaba a lo suyo escribiendo no se que y tampoco me importaba.
A nuestro otro lado, las clientas que no eran nuestras, Tono y Haruhi intentaban reanimar a las chicas desmayadas. Madre mía, si que les dio fuerte.
No me podía creer que una escena tan graciosa como esa se me pasara mirandote. Y lo peor es que ni siquiera me hacía gracia, solo quería perderme viendo sus ojos y tus labios de nuevo.
Para ser sinceros yo me estaba empezando a preocupar.
Por favor, eras mi hermano gemelo, como podía pensar en hacer eso. Era demasiado... romántico.
Pobre de mi, eso no era mas que el principio.
