Chapter 5
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La cabeza de Harry estaba más clara, todavía estaba un poco ebrio y contento de tener todas sus partes anatómicas consigo. La desaparición es un asunto complicado. Miró a su alrededor y vio que aparentemente estaba en Londres muggle, se tropezó con un hombre que hablaba sobre un partido de fútbol. Harry vio un bar y entró.
El lugar no era presentable exactamente, algunas mujeres lucían como callejeras. Muchos hombres las miraban lujuriosamente y preguntaban precios sin ningún pudor. Era la primera vez que Harry frecuentaba un lugar así; y era obvio que resaltaba. Fue a la barra y vio una cabellera rubia que se le hacía bastante familiar.
"Malfoy, ¿qué demonios estas haciendo aquí?" El rubio se volteó y se rió abiertamente, no cabía duda que estaba igual de borracho.
"Potter, que alegría verte. Espera, ahora eres Snape." Draco dijo ebriamente y después rió como sí hubiera contado el mejor chiste del mundo.
"No jodas cretino." Harry lo ignoró; el no quería pelear con su rival de la infancia.
"¿Cuál es tu veneno chico?" El barman le preguntó a Harry.
"Vodka, no se moleste con vasos. Traiga la botella."
Su curiosidad le pudo y pregunto groseramente. "¿Por qué no estás con mami y papi?"
Draco lo miró tristemente, sin molestase por las burlonas palabras. "Están muertos, pero después de esta noche estaré con ellos. Sólo necesito tres botellas más de whisky más o menos."Draco sonrió a su vaso.
Harry se sintió mal, el jamás conoció a sus padres pero sabía lo que se sentía ser huérfano. "Lo siento, no sabía."
Draco resopló, "Por supuesto que no sabías, sólo murieron. La mierda todavía no explota. Me pregunto que va a hacer el ministerio cuando se entere que sus prisioneros estrellas están muertos.
"Si es alguna consolación no te usarán. Yo declararé por ti." Harry dijo antes de tomar un largo trago de su botella.
"Fallé, sólo quería mantenerlos a salvo. Ahora estoy sólo y nunca he tenido tanto miedo en mi vida. No puedo creer que ya no están." Draco le confesó a su enemigo jurado.
"Se lo que sientes. Estoy sólo también."
"Creo que debería ser justo, tengo al tío Severus. Seguro me esta buscando. Es el único que me va a extrañar cuando ya no esté."
Harry miró tristemente su botella. "Estoy seguro que te extrañara." Harry no supo porque lo dijo pero terminó su botella y se dirigió a Malfoy. "¿De verdad quieres hacerlo? Me refiero a morir."
"Si." Draco dijo resolutamente.
"Yo lo pienso, como sería. Estas últimas semanas han sido un infierno. Quiero dejarlo todo, ser libre de todo." Harry tomó una decisión, se merecía la libertad y la iba a conseguir.
"Hay venenos en la casa de mi padrino. Podemos ir allí y tomarlas." Harry dijo, las había encontrado en el sótano la otra noche mientras buscaba algo de beber.
"Muy bien Potter, guía el camino." Eso de envenenarse con alcohol no estaba funcionando; papá le hizo creer que sí tomaba más de una botella de alcohol se envenenaría y moriría. Aparentemente papá estaba equivocado, no sería la primera vez.
No había mucho que pensar. Ambos muchachos estaban muy borrachos y deprimidos. Caminaron a la salida y desaparecieron. Milagrosamente llegaron a Grimmauld Place.
"Vamos Malfoy, el veneno está abajo." Bajaron las escaleras torpemente. Draco miraba todo con desdén mientras esperaba a Potter.
"Apúrate Potter, quiero terminar con todo esto."
"Shh Malfoy, estoy tratando de leer. Aja, lo encontré." Draco se acercó u se arrodilló al nivel de Potter.
"Estúpido Potter, esto lee,"cuidado, usarse con cuidado. Muy poderoso, no antídotos. Sea usado solamente cuando el final esté cerca." Esto puede ser cualquier cosa.
"Queremos morirnos. Esto es perfecto, idiota." Harry indicó y le dio un frasco, tomo uno para el también."
"Buen punto, fondo blanco."
Bebieron los contenidos de los frascos. Y así simplemente Harry Potter y Draco Malfoy consiguieron su meta. Ambos alcanzaron el olvido al mismo tiempo.
Severus se pasó todo el día buscando a su ahijado. Habría tratado un hechizo localizador pero Draco estaba muy bien entrenado. El heredero Malfoy no quería ser localizado
"¿Dónde puede estar? Se preguntaba el maestro de pociones. Primero fue a la mansión Malfoy; sabía que Draco no iría a ningún establecimiento mágico. El chico no quería ser visto por sus conocidos. Eso reducía su búsqueda a Londres muggle. Severus conocía a Draco desde que este era un bebé; podría estar en cualquier sitio.
Snape pasó toda la tarde y parte de la noche buscándolo; Draco era peligroso para sí mismo. El mago deseaba que el instinto de preservación fuese más grande que la tristeza en sus ahijado. Trató el hechizo localizador una vez más sin esperanza alguna para ser sincero. Pero ahí estaba, en un pequeño pergamino, 12 Grimmauld Place.
No tuvo tiempo de pensar, se apareció a la vieja sede de la Orden del Fénix. Entró a la casa desierta y oyó lloriqueos, esos sonidos que hacen los gatitos y los bebés. Corrió hacia el sótano y la escena que encontró le quitó el aire en los pulmones. Allí en la mitad de lo que parecían ser ropa y botellas estaban dos bebés.
"¿Qué demonios?" Los bebés se quejaban; no lloraban pero claramente que querían algo.
Verdaderamente no tenía mucha experiencia con niños. Estuvo cerca cuando Draco era un bebé pero Narcissa siempre estuvo allí. El empezó a cuidar de Draco cuando esté ya era un niño de dos años.
"La gente hace esto todo el tiempo. Tienen hijos y los cuidan. Los cargaré y llevaré a St. Mungos." Severus se acercó a las pequeñas criaturas.
Alzó al rubio primero, el bebé río desdentado y trató de apretar su nariz. Severus aseguró al niño y alzo al bebé ojiverde. No se sorprendió al ver la cicatriz en forma de rayo en la cabeza del bebé. Esos ojos verdes eran inconfundibles.
Los bebés se miraron y rieron; trataron de agarrase con los ojos bien abiertos. Esto era totalmente surrealista, si sus sospechas eran ciertas aquellos niños eran su ahijado y Potter. ¿Quién hubiera pensado que esos jóvenes estarían riéndose y tratando de acercarse?
Severus estaba a punto de coger las botellas en el piso cuando las voces lo sorprendieron.
"Perce, estuvimos aquí ni hace veinte minutos y no está aquí. ¿Qué te hace pensar que va a estar aquí ahora?" Esa era la voz del más pequeño de los Weasley.
"Ron tiene razón. Tenemos que seguir buscando." La señorita Granger dijo.
"Escuchen, se que esta aquí. Cuando tratamos el hechizo localizador nos trajo acá." Otro Weasley, obviamente buscaban a Potter.
"¿Profesor, que está haciendo aquí? ¿Por qué esta cargando esos bebés? Percy interrogó.
"Como siempre ustedes Gryffindors explicando lo obvio. Vine buscando a Draco y el hechizo localizador me trajo aquí donde encontré estos dos bebés. Creo que son Potter y Draco.
Al oír el nombre Draco el bebé rubio soltó una risita; Hermione no pudo dejar de sonreírle. Harry miró cuidadosamente a todos esos extraños y decidió que no merecían su atención. Los miró de nuevo y descansó su cabeza en el hombre acogedor de Severus.
Severus sintió como el bebé se restregó contra su hombro hasta que encontró una posición cómoda. Draco se movió y trató de volar hacia Hermione. Todo ese cabello lo distraía; quería tocarlo, ponerlo en su boca. Hermione camino hacia el y tomó el bebé.
"Que bebé tan hermoso; claro que no eres Malfoy. Tu eres un precioso bebecito. Si lo eres." Ella le hizo cosquillas en el estómago y el rió con gusto y agarró el cabello de la joven. El bebé estalló en un gritito cuando la chica se dio cuenta de la travesura.
"Oh, le gusto, es tan adorable." Dijo la chica con una risa.
"Mione, ahora no es el momento de jugar con ellos. Tenemos que pensar esto detenidamente."
"¿Profesor, esta seguro? ¿Cómo pudo pasar esto? ¿Debe haber algo que usted pueda hacer para verificar que los bebés son Harry y Malfoy?" Ron vio con recelo al bebé de ojos verdes que chupaba su pulgar mientras se dormía más.
Severus contempló la situación, estaba seguro que el rubio era Draco. "¿Srta. Granger podría por favor chequear la espalda baja del bebé. Draco tenía una pequeña marca de nacimiento en forma de estrella. Todos los Malfoy la tienen."
La muchacha volteó al niño y allí estaba la marca en forma de estrella. "Entonces, este es el pequeño Draco sin dudas ¿y el otro niño?" Ella preguntó.
Severus inspiró hondo, "puedo ver los principios de la cicatriz en forma de rayo. Eso no es prueba suficiente, la cicatriz del señor Potter es mágica y desapareció una vez que el señor tenebroso cayó."
"Profesor, usted es su padre. Usted puede resolver esto de una vez por todas. Aparte del pelo negro y los ojos verdes este bebé no se parece a ninguna de las fotos que Harry nos ha mostrado. Por favor si hace una simple prueba de paternidad estaremos seguros." Ron comentó desesperadamente.
"Esta locura tiene que parar. Potter no es hijo mío: Poppy esta incorrecta." Severus esta temblando de las iras. El bebé en sus brazos se dio cuenta del coraje y empezó a llorar. Severus trató de dárselo a Percy pero el bebé lloró más.
El bebé trataba de aferrarse a Severus y gritó cuando Percy logró sostenerlo.
"Entregamelo chico inútil." Percy se sonrojó y devolvió el pequeño niño.
Severus arrulló al niño hasta que se calmó, lo miró entonces. Directo al los ojos y el bebé hizo un puchero. Severus no se contuvo y le dio una pequeña sonrisa.
Tenía que hacerlo, quizás el chico no era hijo suyo después de todo. Recitó el hechizo y una luz púrpura envolvió al pequeño.
"¿Que significa el púrpura?" Preguntó Ron.
"El es mi hijo." Un sorprendido Severus respondió; no tuvo tiempo de hacerse a la idea. Ron decidió hablar inmediatamente.
"Perfecto, sabemos que son Harry y Malfoy. ¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Por qué son bebés?" Ron estaba tratando de recobrar un poco de normalidad.
"Señor Weasley yo tampoco se que esta pasando a ciencia cierta. Puede recoger esas botellas. Lo que nos queda es llevar a los bebés a Hogwarts y St Mungos."
Sorpresivamente fue Percy quien lo detuvo. "No puede. El ministerio ha desarrollado nuevos protocolos. Cada incidente debe ser reportado al ministerio. Estoy seguro que sí ellos son Harry y Malfoy ellos no quisieran estar en el ojo público.
Severus concordó, "¿qué sugiere usted señor Weasley?"
"Llevar los bebés a un hospital muggle, que sean examinados. Debemos saber su estado físico y después veremos."
"Percy tiene razón. No seremos reconocidos, tendremos cuidado. Profesor usted llevará a los bebés. Su edad no levantara sospechas."
"Desde luego, porque un hombre de treinta y ocho años con dos bebés demandando atención médica completa no es sospechoso." Acotó Snape sarcásticamente.
"No sea tonto. Serán víctimas de un accidente de tránsito. Modificaré las memorias de los doctores. Una vez que estemos seguros que los bebés están sanos llamaremos a la profesora McGonagall. Usted tendrá que examinar las botellas en su laboratorio en Hogwarts, tiene la mejor tecnología.
"Muy bien srta sabelotodo." Respondió Snape con desdeño.
Años atrás Hermione hubiera temblado de miedo y vergüenza, pero ahora sólo movió los hombros y respondió, "no se enfade porque pienso más rápido que usted."
El maestro de pociones decidió ignorar el comentario y abandonó la habitación ondulando su capa. Un Harry dormilón que restregó su cara en su hombro arruinó la salida amenazante. Los viejos estudiante se miraron los unos a los otros. Hubieran encontrado el momento gracioso si no fuera porque el Salvador del mundo mágico era un bebé.
