Cap.8.-La idea de Bruce

Su vida había cambiado drásticamente en un segundo y sin haberse dado cuenta apenas. Había pasado tanto tiempo desde que viviera con Pepper que no recordaba exactamente cómo era estar con ella. Ya lo descubriría cuando finalmente se mudara a aquella mansión.

Estaba todo totalmente arreglado, un par de días más y ya estaría allí, con ella, como siempre pensó que sería. Pepper obviamente se veía bastante emocionada con la idea de recuperar todo lo que tuvieron en su momento y el verla tan feliz realmente le hacía sentir que todo era perfecto, que conseguirían toda esa vida planeada.

A pesar de todo, en su cabeza seguía teniendo cierto resquicio de duda. De hecho, cuando se quedaba solo, siempre acababa pensando en Steve. ¿Dónde estaría ahora?

Miró a la pared desnuda donde pocos días antes habían estado colgados los retratos que él pintó. Cuando Pepper había entrado al ático hacía un par de días, los había mirado escandalizada al verlos en el lugar del caro cuadro de diseño que solía estar allí.

-Los retratos son bonitos… pero Tony, ese cuadro fue una adquisición muy importante y pensaba que te gustaba.

-No era tan importante.

-De todas formas, ¿quién ha hecho esto? No parecen muy profesionales, están a lápiz.- Dijo ella mientras pasaba un dedo por los marcos de madera que contenían dichos retratos.

-Steve Rogers. Ya sabes, conoció a mi padre y todo eso. Supongo que tienen valor sentimental.

Había respondido especialmente rápido para intentar quitar importancia al hecho de pronunciar su nombre en alto.

-Entiendo.- Terminó Pepper sin sospechar siquiera un segundo que Steve le había dejado aquellos dibujos y mucho más de lo que ella nunca podría imaginar.

Su cuerpo entero se había tensado con tan solo recordar en su cabeza el rostro de Steve por nombrarlo. De repente sintió ganas de salir corriendo de allí para ir a buscarlo.

Sin embargo, supo controlarse. Miró a Pepper, sonrió y la hizo acercarse hasta él para abrazarla. Había decidido estar con ella, no podía cambiar de opinión ahora.

Y así llegaba a estar en ese sofá, siendo consciente de que en dos días estaría en la Mansión de Malibu con ella. Pero la pregunta era, ¿qué haría con esos dibujos que ahora mismo estaba enrollados y puestos sobre la mesa de la cocina? Y no solo los dibujos, Steve había dejado varias cosas más, como toallas, ropa, el cepillo de dientes, libros… Y no parecía que fuera a aparecer para recoger todo aquello.

Sabía que probablemente era mejor así, no podía verlo. Si lo hacía corría el riesgo de mandar todo a la mierda para quedarse con él.

Se quedó tirado en ese sofá donde tantas noches habían compartido una película aburrida, donde se habían besado, donde se habían acostado, incluso discutido o reído, tan solo mirando a la pared y pensando. Pensaba mucho desde que Steve se había ido. Ya no podía dormir esas ocho horas seguidas, y tampoco tenía ánimos de bajar al laboratorio. No entendía porqué, él había elegido aquello. Él había elegido a Pepper y la vida con niños en una mansión de Malibu.

Le asustaba pensar que si seguía dudando, que si seguía pensando en Steve era porque quizá se había equivocado al dejar que él se fuera tan fácilmente. Pero recordar la forma en que se fue solo le enervaba más. ¿Por qué se había marchado sin más? ¿Por qué no se enfadó? ¿Por qué no le pidió que se quedara con él? Si lo hubiera hecho quizá ahora él estaría allí a su lado.

Sin saber exactamente qué hacer con todos esos pensamientos confusos, al día siguiente se vio conduciendo hacia el aeropuerto para viajar a Malibu. No había vuelta atrás, había escogido a Pepper.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Despertó al sentir la luz entrando por aquella ventana. Pestañeó un par de veces antes de incorporarse sobre la cama. Estaba realmente agotado, acababa de amanecer si no equivocaba, y esa noche había dormido realmente poco, como en todas las anteriores.

A su lado un cuerpo se removió un poco aún dormido. Lo miró durante un segundo antes de levantarse de aquella cama totalmente desnudo para estirarse un poco. En ese momento, su amante de esa noche se despertó sobresaltado para mirarlo.

-Buenos días.- Dijo el chico con una voz que Steve no acababa de recordar. Había hablado poco con él la noche anterior antes de haberse visto haciendo algo a lo que no sabía acostumbrarse.

Se giró para mirarlo y entonces se dio cuenta de que realmente era más atractivo de lo que recordaba. Moreno, ojo castaños, como todos los que elegía… como Tony.

-Buenos días.- Respondió cortés antes de empezar a buscar su ropa por aquella habitación algo desordenada por culpa suya.

-Lo de anoche… lo de anoche fue increíble.- El chico desde la cama, del cual no recordaba el nombre, le sonrió mientras se sentaba en la cama para verlo buscar su ropa. Él no supo que responder ante aquello. Por primera vez en su vida se había acostado con alguien que no era Tony y no sabía cuál era la conducta a seguir en una situación así. Solo fue capaz de sonreír mientras lograba ponerse su ropa interior. Ayer, por fin tras varios intentos fallidos de varias noches, había conseguido llegar hasta el final con alguien. Había pensando que haciendo algo como eso se sentiría mejor. Pero esa mañana se seguía sintiendo tan solo como siempre.

El chico, al ver que no iba a recibir respuesta a su cumplido, siguió observándolo vestirse totalmente embelesado.

-Podríamos volver a vernos.- Dejó caer antes de que Steve abriera la puerta del cuarto para marcharse. En ese momento solo quería huir de allí.

-Claro, ya no veremos por ahí.- Respondió con otra sonrisa encantadora. Aunque no consiguió hacer sonreír al chico en la cama que le miraba con cierta cara de decepción.

Ser un cabrón no era tan fácil como podía parecer. Al momento se sintió culpable, como cada vez que buscaba a alguien con la intención de encontrar algo de calor humano, como cada vez que empezaba una conversación pensando en que sería el tono burlesco y creído de Tony el que lo respondería.

Se acercó hasta el chico y le dio un suave beso en los labios que lo dejó totalmente encandilado.

-Ha sido una noche perfecta.- Le susurró antes de marcharse de la habitación sin mirar atrás. Tampoco sabía qué más podía decir.

Cuando ya estuvo en las calles de Nueva York se dio cuenta que desde ese lugar podía ver perfectamente la torre Stark alzándose en la gran ciudad. Tenía que superarlo, en serio, ya era hora. Realmente no había pasado mucho tiempo, una semana para olvidar a tu primer amor era demasiado poco tiempo, pero realmente quería dejar de sentirse tan miserable.

Llevaba saliendo cada noche desde que había salido de aquella torre para ser capaz de olvidar. Eso era lo único que quería hacer, olvidar como fuera todo aquello. Pero no había sido hasta aquella noche que logró convencerse a sí mismo de que un polvo con alguien quizá podría ayudar. Pero en verdad, cada beso que había dado aquella noche había imaginado que eran los finos labios de Tony, cada vez que tocaba a ese chico, pretendía que era el cuerpo de ese idiota el que se estremecía, que era él quien estaba entre sus brazos.

Digamos que su teoría de "si me tiro a alguien lo olvidaré más fácilmente", había resultado ser un verdadero fracaso.

Realmente tenía un problema.

Sabía por las distintas revistas que Tony ya llevaba tres días viviendo en aquella mansión de Malibu con Pepper, donde dejó aquel anillo de bodas para los próximos inquilinos. Solo le restaba esperar hasta que ambos aparecieran en portada por dar una fiesta de compromiso. Luego llegaría una nueva portada donde hablarían de su inminente boda y después saldrían fotos de los preciosos hijos que tendrían.

Era como si la ciudad entera se encargara de restregarle por la cara su total fracaso.

Y sin duda alguna, lo peor de toda esa situación, era que aún esperaba como un auténtico idiota que Tony llegara un día a la puerta de su piso a decirle que le quería, que todo había sido un error, que realmente le escogía a él. Definitivamente no podía seguir así. Por otro parte, el verano no estaba del todo lejos, llegarían las vacaciones de sus estudios y podría irse a algún lugar lejano. Alguno donde el nombre de Tony Stark no fuera absurdamente famoso e importante.

Afortunadamente, o desafortunadamente quizá, su viejo piso seguía estando desocupado, así que volvió a él. Desde esa misma casa, con el señor Guantes caminando por el salón como siempre, sentía que toda su historia con Tony no había pasado. Estaba en el mismo sitio desde donde había partido. Parecía mentira que hubiera vivido en aquella lujosa torre donde Tony cada noche se entregaba a él.

Al entrar en su hogar, la decepción volvió de manera súbita. Realmente nada había cambiado.

Estaba cansado y era domingo, quizá podía seguir durmiendo un poco hasta la hora de la comida. Estaba a punto de entrar a su habitación cuando vio la luz roja en su teléfono, la cual indicaba por tanto que había algún mensaje.

Con cierta pesadez y con la tentación de dejarlo estar para irse a dormir, se acercó arrastrando los pies hasta el teléfono y pulsó el botón.

-Steve, soy Bruce, acaba de ver una revista donde sale que Tony y Potts han vuelto. ¿Es eso cierto? Si es así supongo que estarás hecho mierda. Ahora mismo estoy envuelto en ciertos asuntos y no creo que pueda ir a verte pronto, pero en cuanto me desocupe me tendrás allí si no es molestia. Espero tu respuesta.

Steve suspiró ante el mensaje de su amigo, pero realmente en ese momento no tenía ganas de responderle, así que como inicialmente se había propuesto, se fue a la cama.

Apenas pudo dormir un par de horas seguidas cuando ya estaba otra vez con los ojos abiertos y aún con mucho sueño. Intentó cambiar de posición en el colchón varias veces para ver si así era capaz de conciliar el sueño, pero tan solo consiguió enfadarse aún más consigo mismo debido a otro nuevo fracaso.

Finalmente se levantó de la cama dispuesto a prepararse cualquier cosa para matar el hambre que empezaba a sentir. Antes de ello, recordó el mensaje de Bruce. Cuanto antes le contestara mejor. Se acercó hasta el aparato e intentó llamarlo para decirle que estaba bien aunque no fuera del todo cierto. Sin embargo, también a él le saltó el contestador.

-Gracias por preocuparte Bruce, pero estoy bien. Ven a verme cuando puedas. No corre prisa, de verdad que estoy bien.

Mentir por teléfono resultaba realmente sencillo.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-Creo que ese no es el color que yo elegí.- Dijo Pepper desde la cama mirando a la pared de enfrente. El tono era de un gris apagado que a Tony no acababa de disgustarle, pero tampoco le entusiasmaba especialmente.

-Llevamos más de un mes ya en esta casa y no hay noche en la que no digas lo del color.- Respondió Tony con una sonrisa divertida mientras se metía a la cama con claro cansancio. Aunque sabía que no sería capaz de dormir.

-Yo pedí un gris mucho más claro, este parece de prisión.- Respondió ella enfurruñada sin apartar sus ojos claros de la pared. Tony se traicionó así mismo pensando que entonces el color iba perfectamente con la situación.

-Ya te he dicho que podemos cambiarlo. Mañana mismo llamo para que lo pinten.

Pepper lo miró sin estar del todo contenta. Frunció los labios y volvió su vista a la pared.

-No quiero volver a pasar por obreros aquí, es agotador.- Dijo para después meterse bajo las mantas resignada a pasar su vida con un gris que no había elegido.

Tony tan solo apagó la luz de la pequeña lamparilla que tenía a su derecha dispuesto a hacer el esfuerzo por dormir. Una hora, exactamente una hora pasaría intentando dormirse. Si pasaba una hora y él seguía insomne, se levantaría al taller a hacer cualquier cosa para cabecear intervalos cortos entre soldadura y soldadura.

Estaba cerrando los ojos en la oscuridad cuando sintió el brazo de Pepper rodearle la cintura en un abrazo. En un primer momento agradeció el contacto e incluso le tomó la mano acercándola aún más hacia él. Sin embargo, cuando empezó a sentir unos suaves besos en su cuello, lejos de sentirse agradado o excitado, notó el imparable deseo de salir de aquella cama.

Quería a Pepper, mucho. Ella había sido su primer amor y a los primeros amores siempre se les perdona todo. Por ello había vuelto con ella olvidando lo pasado, creyendo en el futuro. Pero desde aquella cama todo lo que hacía en su nueva vida no se sentía correcto.

Vivir con ella era agradable. Pepper era perfecta. Ya no le molestaba para que durmiera y se tomaba mucho mejor el hecho de que sus armaduras fueran rondando por la casa provocando destrozos y demás problemas. Todo era mil veces mejor de como se lo había imaginado en un principio y sin embargo, esos labios posados en su cuello no le molestaban, pero tampoco le hacían querer darse la vuelta para besarla.

Sintió como la mano que antes había tomado bajo las sábanas de forma totalmente inocente empezaba a moverse, buscando camino bajo su camiseta para acariciarle el pecho. Sus manos eran suaves y pequeñas, y el tacto de sus uñas le mandaban pequeños escalofríos por todo el cuerpo. Esa misma mano comenzó a bajar hasta su pantalón. Empezó a presionar su entrepierna de forma tranquila, excitándolo poco a poco.

Fue entonces cuando se dio la vuelta para besarla levemente. Ella sonrió antes de ponerse encima de él con una mirada muy prometedora que en otros tiempos le habían hecho pensar que podría correrse solo de verla, pero que en cambio en ese momento, solo le parecía una mirada más a cualquier otra, nada especial.

Ella, ignorante de aquellos pensamientos, volvió a besarlo con algo más de ímpetu, aunque al no verse realmente correspondida en su empeño, simplemente paró. Volvió a intentar bajar sus manos hasta su miembro semierecto. Tony vio como lo tomaba entre sus manos tras librarse del pantalón y de la ropa interior.

Como un fogonazo de luz, llegó a su mente un recuerdo, uno muy parecido. Estaba en el piso de la torre Stark, tirado en la cama, no sabía exactamente qué estaba pensando pero sabía que aquel día se encontraba especialmente agotado. Entonces entraba Steve, con su andar despreocupado y su pelo desordenado para acostarse a su lado.

Y después, recordaba que a pesar del cansancio, sin entender muy bien porqué, el rubio simplemente se abalanzó sobre él para besarle. Recordaba como Steve le dijo que era muy tarde y que sabía que él estaba muy cansado aquel día, "pero es que Tony, con solo verte, no soy capaz de resistirme", le había susurrado.

Lo vio en su memoria como le recostaba contra la cama de un firme empujón que no fue para nada suave, para justo después sonreírle y sentarse a horcajadas sobre él, tal y como Pepper estaba en ese momento.

Steve le quitó la camiseta, le besó por todas partes, encargándose de todo aquella noche, explicándole que él haría todo porque tenía que descansar de alguna forma debido a su agotado día.

Cerró los ojos y se dejó hacer. Steve prometió lo cumplido. Tomó su erección entre sus manos y se encargó de prepararse a sí mismo para luego acabar cayendo sobre él. Esa parte sí que la recordaba perfectamente. Lo podía ver subiendo y bajando sobre él, apoyando su mano en su pecho para darse impulso, de repente lo besaba un segundo para después seguir moviendo aquella cama con cada golpe.

Y sintió el orgasmo al ver la cara de Steve cubierta del éxtasis del sexo, al sentir su semen por su estómago, al notar el sudor corriendo por su cara por el ejercicio que estaba realizando. Cayó sobre su cuerpo exhausto para rodearlo con aquellos brazos demasiado fuertes mientras le besaba el cuello aún dentro de él. Y por último recordó su sonrisa antes de echarse a un lado para decirle que ahora sí que tenían que dormir.

Entonces abrió los ojos dándose cuenta de donde estaba realmente. Pepper descansaba a su lado, cansada por haber estado teniendo sexo con él mientras él se dedicaba a tenerlo con un recuerdo.

Su respiración demasiado agitada alertó un poco a Pepper, quien le pasó una mano por el rostro para después preguntarle si se encontraba bien. El tan solo asintió, pero sin embargo tuvo que levantarse de aquella cama.

-¿A dónde vas?- Preguntó ella desde la cama mientras tapaba su desnudez con la sábana. Seguro que quedarse sola tras echar un polvo no era la idea de romanticismo que ella tenía.

-Necesito bajar un momento al taller. He recordado una cosa.- Dijo sin ser capaz de inventar una excusa mejor.

Así salió del cuarto, sin camiseta e intentando arreglar sus pantalones como podía mientras huía de aquella habitación.

No podía sacar de su cabeza a Steve de ninguna de las maneras. Esta debía ser la última vez que lo tenía en su mente mientras hacía el amor con Pepper. Porque ella debía notarlo, debía saber que Tony no estaba con ella mientras se besaban, mientras se tocaban.

Tal y como le había dicho a Pepper, bajó al taller, pero fue incapaz de tomar una sola tuerca. Se sentó en una silla y se puso a girarla de un lado a otro, observando por el ventanal el mar en calma y la noche cerrada, sin dejar de preguntarse en ningún momento dónde estaría él, qué estaría haciendo, si pensaría en él.

Los periódicos hacía ya varios días que habían publicado la noticia de que el compromiso con Pepper se había reanudado. ¿Lo habría leído? ¿Le habría hecho sufrir?

Se lo imaginaba tirado en una cama con el señor Guantes a su lado pensando en él y en lo que tuvieron. Se odió al momento por verse capaz de estar haciéndolo sufrir tanto. Parecía tener un don especial para ello.

Aunque peor se habría sentido en caso de que a Steve le hubiera dado igual todo aquello. Volvía a preguntarse "¿por qué no me pidió que me quedara?"

Y entonces también le odia un poco a él. Porque Tony al fin y al cabo es un egoísta con la cabeza demasiado pequeña como para darse cuenta de que el hecho de que esté amargado es prácticamente solo culpa suya.

Al día siguiente desayuna con Pepper hablándole de la novedosa y maravillosa gran idea mentira que le había surgido la noche anterior y que fue la causa de su repentina salida. Ella asiente e incluso le da ánimos para sus nuevos proyectos. Definitivamente ha cambado. En otro tiempo aquel incidente habría causado que no le hablara por días.

Entonces, cuando se dispone a ir a hacer cualquier cosa recibe una llamada de su asistente en la torre Stark, Railey. Tras irse a Malibu le dejó al cargo de la torre en su ausencia. Le comenta que tiene que ir por no sé qué visita importante y él solo escucha la mitad. Porque realmente le apetece darse un paseo por Nueva York.

Pepper le pregunta si necesita que le acompañe, pero él se niega quitándole importancia al asunto del que no sabe exactamente nada y corre a prepararse para irse.

En el viaje consigue dormir más de lo esperado y así acaba llegando a su amado despacho antes de que ese día acabe. Aunque es tarde. De hecho Railey ni siquiera se encuentra ya allí.

Sube a su antiguo hogar, porque aunque no pasó allí más de dos años realmente sabe que todo ese tiempo fue un hogar. Camina por ese suelo de madera maciza, observa su sofá de diseño y ve el hueco donde en su día estuvo el pequeño sofá de Steve que mandó de nuevo a su casa.

Era tan incómodo… y aún así adoraba estar en él, porque Steve siempre se acercaba de más con la excusa de que era estrecho.

Camina hacia la habitación, allí donde durmieron por tanto tiempo e intenta llenar su mente de Pepper, de recordar que con ella es feliz. No lo consigue.

Al darse cuenta que será incapaz de dormir allí sin acabar saliendo corriendo hacia el departamento de Steve, decide bajar a su despacho. Allí tiene un sofá bastante cómodo que le servirá como cama. Toma unas mantas y una almohada y se dirige hacia allí.

Una vez entra suspira tranquilo. Steve nunca llegó a entrar allí, así que no hay recuerdos que puedan acecharle por la noche y que le hagan replantearse toda su vida.

Coloca las mantas de mala manera y está a punto de acostarse para intentar dormir algo cuando se fija en el marco tumbado sobre el escritorio.

Él mismo dio instrucciones de que no movieran nada de lo que allí tenía, así que probablemente alguien habrá ido y sacudido el polvo pero nada más. Se acerca a la mesa con paso pesado, sabiendo lo que verá si levanta ese marco, y sabiendo también lo que ello provocará en él. Y sin embargo lo toma entre sus dedos y ve aquel dibujo a lápiz no demasiado grande. Es ese dibujo donde aparecen Steve y él. Se ven felices. Recuerda cuanto le encantó encontrar algo así, y recuerda también el momento en que decidió dejarlo en su escritorio cual hombre de negocios que coloca la foto de su mujer.

Respira pesadamente y tras mirarla un segundo vuelve a ese sofá y se sienta intentando tranquilizarse. Se lleva una mano al puente de su nariz y aprieta los ojos como si quisiera cambiar lo que va a ver al abrirlos de nuevo.

Finalmente se levanta aún con ese marco en la mano y encuentra una de las muchas botellas de alcohol que tiene en aquella habitación. Esa noche planea olvidar a Pepper, a Steve, a sus errores y hasta su propio nombre.

Empieza a dar tragos profundos a esa botella sin ningún tipo de contención, se emborracha en breve, pues es lo que pretendía desde el principio. Y en medio de la seminconsciencia, tirado en ese sofá y sin dejar de mirar a ese dibujo, acaba dándose cuenta.

Tony Stark ha cometido el mayor error de su vida.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Han pasado cuatro días desde que Tony se fue, y Pepper solo ha podido tener un par de conversaciones telefónicas con él demasiado breves para su gusto. Nunca supo realmente cual era el motivo del viaje a Nueva York, algo de trabajo claro, pero nada concreto. ¿Es normal que pase tanto tiempo fuera?

Desde su mesa de trabajo mira su anillo de compromiso un momento. El llevarlo en el dedo le da cierta seguridad, seguridad que se ha ido cayendo a cada día que pasa con él. Porque Pepper Potts no es tonta ni ciega, y sabe que algo perturba la mente de Tony y que tiene que ver con su relación.

Mira el reloj de su pared, un poco más y estará en casa, y si no se equivoca, Tony también. Podrán hablar.

Decide irse cinco minutos antes y se levanta de la silla, toma su bolso y sale del edificio con el presentimiento de que su vida dará un vuelco en las próximas horas. Conduce con calma, quiere llegar a casa, acabar con aquello, pero a la vez desea no llegar nunca, dilatar el momento de lo inevitable. Al fin y al cabo, ella sí que sigue perdidamente enamorada de Tony.

Una vez ha aparcado en esa casa que debía ser la de sus sueños da un suspiro profundo antes de entrar en ella. Se arma de valor y gira la llave. Tony la espera en el salón.

-Me alegro de que ya hayas vuelto.- Dice sincera con una sonrisa que no acaba de ser del todo real.- ¿Qué sucedía para que tardaras tanto?

-Nada importante.- Responde Tony, serio. Él nunca se pone serio.

Ella por su parte decide no preguntar más.

-¿Has cenado ya algo? ¿O prefieres que prepare algo?- Pregunta aún con una sonrisa que amenaza con romperse en cualquier momento. Siente la mirada de Tony sobre la suya, agotado, con aspecto de haber dormido aún menos de lo que ya duerme en esa casa.

-¿Puedes sentarte un minuto?-Es su respuesta. Ella asiente y se coloca a su lado en el sofá. Nota las manos maltratadas de Tony tomar las suyas y lo mira a los ojos, esperando esas palabras. –Yo, Pepper te quiero, de verdad que te quiero pero…

Traga saliva, intentando no acabar la frase de Tony pero es imposible contenerse.

-Lo sé. -Él la mira interrogante. –Quiero decir, sé que es lo que quieres. Lo he notado. Me quieres, pero ya no estás enamorado de mí. –Tony baja la mirada. –Pero eso no es todo. Porque sé que si solo fuera eso no me dejarías. Hay alguien más ¿no es cierto?- Pregunta mientras sus labios tiemblan temiendo oír la respuesta.

Él sigue con la vista baja.

-Así es. Esa persona… la conocía de antes, pero cuando te fuiste nos acercamos y…

-Está bien Tony. No quiero los detalles. Entiendo que no puedo reprocharte nada. Yo soy la que se fue y se encargó de arruinarlo todo.

Ahora es ella la que baja la mirada sin ser capaz de evitar comenzar a llorar.

-Lo siento. Cuando volviste recordé cuanto te quería, cuanto quería esta vida, esta casa, estos planes. Pensé que podríamos retomarlo todo, pero no soy capaz de avanzar contigo porque sigo recordando a esta persona.- Explica intentando así que ella lo asimile de alguna manera. Aunque no parece que lo esté consiguiendo, pues ella tan solo deja caer aún más lágrimas por su rostro.

-Si no me hubiera ido habríamos tenido todo eso.- Dice de forma entrecortada mientras acaba en los brazos de Tony, siendo abrazada mientras se derrumba.

-Perdóname.- Termina él mientras intenta reconfortarla inútilmente. La besa en la frente, la escucha llorar y la abraza más fuerte, consiguiendo así solo que llore aún más.

-Por favor, quédate conmigo esta noche.- Pide entre sollozos Pepper como si fuera el último deseo de algún condenado a muerte. Tony se recuesta en el sofá y sigue abrazándola mientras llora hasta que se duerme.

-.-.-.-.-.-.-.

Tony por su parte no es capaz de dar ni una sola cabezada. Se queda en ese sofá, acariciándola, pareciéndole imposible que hubiera estado enamorado de esa mujer a la que ahora rechaza y piensa en lo que ha dicho: "Si no me hubiera ido habríamos tenido todo eso".

¿Es eso verdad? ¿Si ella nunca lo hubiera dejado nunca se habría enamorado de Steve? Y sí, enamorado, porque ya no puede seguir negándoselo más.

Lo ve como una posibilidad. Se imagina esa realidad alterna donde Steve seguiría guardando sus sentimientos hacia él, ya que solo se habrían cruzado en alguna misión para SHIELD o reuniones sin mayor relevancia. Parece posible, y sin embargo, no le cuesta nada modificar esa realidad alternativa. Porque aunque ella no se hubiera ido habría acabado fijándose en él de alguna forma. ¿No lo había hecho ya acaso odiándole tanto y pareciéndole tan molesto? Quizá aquello era una forma de reconocerlo, de sentir que Steve existía y que estaba ahí. Ahora que acepta sus sentimientos de repente se ve incapaz de imaginar una vida en la que no le hubiera querido. Y eso de alguna forma duele, porque Tony también se da cuenta de que está en una situación muy difícil.

La mañana llega y cuando Pepper despierta se marcha dejando el anillo en aquella mesa donde él lo dejó en su día. Promete que mandará a alguien a por sus cosas y toma su coche para alejarse de allí lo más posible.

Tony por su parte se va a la cama. Ha sido totalmente sincero por primera vez en mucho tiempo y eso de alguna manera le alivia lo suficiente como para dormir unos horas sin problema, sabe que cuando despierte el mundo se le caerá encima y tendrá que buscar una forma para levantarlo. Necesita estar descansado para ese momento.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Bruce realmente quiere a Steve como amigo, por ello se había apresurado a mandarle un mensaje de ánimo prometiendo que iría a verle lo antes posible. Sin embargo, ese "antes posible" se había convertido casi en un mes más tarde. Porque cuando uno menos se lo espera surgen problemas y… en fin, demasiadas cosas. Realmente estaba preocupado por él y todo ese tiempo que había pasado. Las revistas ya estaban barajando posibles diseñadores de vestidos de novia y lugares para la ceremonia tras haber sacado algunas fotos donde Pepper llevaba su anillo de compromiso. Bruce había sido testigo de cómo Steve miraba a Tony en aquella última misión en la que participaban todos. Babeaba por él. Por ello puede imaginarse cómo debe estar afectándolo todo aquello. A pesar de todo, el mensaje con el típico "estoy bien", le hacía estar algo más tranquilo.

Por otro lado se había visto incapaz de hablar con Tony en todo ese mes. Es su amigo, pero se ve incapaz de felicitarle por su compromiso al pensar en Steve. A pesar de ello se ve dejándole un mensaje al no recibir respuesta a su llamada antes de ponerse a mirar vuelos. Ya que va a EEUU tendrá que verle aunque sea para mirarle con odio por lo que le ha hecho a Steve.

Toma el avión sin problemas y cuando aterriza en suelo americano se siente un poco como en casa. Revisa su móvil un segundo y ve cómo ha recibido una respuesta de Tony.

"Bruce, si me quieres, harás salir al bicho verde, para que me mate, lo merezco. Merezo la muerte, la eju-ejuc-ión… ¡Steve se fue! ¡Soy un gilipollas! Y también merez…"-

Y se corta. Bruce se queda perplejo. Si no se equivoca eso es Tony borracho casi llorando. De repente, en vez de dirigirse a casa de Steve, se ve buscando la forma más rápida de llegar a la casa de Tony. Se pone en contacto con Hogan y le dice que no ha hablado con Tony en los últimos días, tampoco con Potts.

Llega a esa mansión. Se da un par de segundos para admirar la belleza del lugar y llama al timbre. No hay respuesta, si quiera de Jarvis. Así que tiene que amenazar con convertirse en Hulk y destrozar todo el lugar para que se dignen a dejarle pasar.

Camina por un breve pasillo antes de llegar a una sala donde se encuentra a Tony con un aspecto lamentable tirado en el sofá.

-¿Qué haces aquí Banner?- Pregunta sin mirarle, con su brazo tapándole la visa. Bruce se queda sorprendido por la estampa y observa una botella de wiski casi vacía en la mesilla donde al lado descansa el mismo anillo de compromiso que cree reconocer de las revistas. No se esperaba para nada aquello.

-¿Que qué hago aquí? ¿Qué pretendías que hiciera después de ese mensaje? ¿Y dónde está Potts? ¿Se puede saber qué ha pasado? - Pregunta alzando el tono de voz al sentirse repentinamente enfadado sin saber muy bien porqué.

Tony siente que son demasiadas preguntas juntas, así que simplemente lo ignora y se gira en el sofá para darle la espalda.

-Lárgate Banner. Estoy intentando auto compadecerme un poco.

Bruce intenta tranquilizarse para no armar un estropicio y se acerca hasta el sofá para girar a Tony y obligarlo a mirarlo para que le explique todo aquello.

-Me vas a explicar qué ha pasado. Ya.- Le ordena sin permiso a réplica.

Tony lo mira un segundo. Está cansado. Lleva tres días así. Durmiendo y bebiendo. Sabe que tiene que levantarse y volver a vivir y todo eso. Pero se merece unos días de depresión aunque sea. ¿Acaso no le van a dejar deprimirse tranquilo ni un poco?

-Pasa que me equivoqué.- Responde repentinamente enfadado.

-Explícate.

-Tú lo entiendes. Es Steve. Me fui con Pepper porque pensé que era lo que debía ser. Y sin embargo no dejo de pensar en él. Y ahora, un mes y medio después me doy cuenta de que soy el gilipollas más grande de este mundo.

Bruce se queda callado un momento. Tony no acaba de explicarse muy bien.

-¿Has dejado a Pepper?- Pregunta dudoso.

-Lo sé. Soy idiota. Ella era perfecta. Era inteligente, guapa, divertida y ahora estaba siendo todo lo comprensiva que siempre quise que fuera. Y yo no podía parar de imaginarme a Steve cada vez que la besaba. Ella no se merecía eso.- Dijo Tony acabando siendo más sentimental de lo que se esperaba. Quizá el alcohol que le quedaba en las venas podría justificar ese exceso de sensiblería que parecía haberle invadido.

Bruce lo miró intentando procesar todo aquello. Tras el mensaje sabía que se encontraría una escena, pero ese Tony ebrio con un chándal gris diciendo aquellas cosas había superado sus expectativas. Se sentó en el sofá a sus pies y suspiró pensando en qué hacer ahora.

-Me lo contarás todo y buscaremos una solución a todo esto. Avisaré a Hogan, estaba preocupado por ti.- Terminó sacando el móvil de su bolsillo para mandarle un mensaje para comunicarle que el idiota de Stark seguía vivo para su desgracia.

-No hay nada que arreglar. No puedo volver y decirle a Steve. "Oye, que me equivoqué, debí quedarme contigo, construir nuestra casa, casarnos y hacer todas esas cosas que se supone que hacen los humanos en la vida en vez de irme con Pepper para acabar haciéndole más daño aún". ¡Dios pero cómo puedo ser tan jodidamente estúpido!- Terminó gritando para abalanzarse sobre ese poco de wiski que quedaba en la botella. Al llevársela a los labios Bruce se apresuró a evitarlo.

-Eh eh, tú ya has bebido demasiado. Te he dicho que te duches.- Le ordenó intentando sonar autoritario. Por un momento pensó que Tony rompería a llorar en ese mismo instante. Fue entonces cuando realmente se preocupó.

Fue difícil conseguir que se duchara se vistiera y se le pasara la borrachera, pero una vez que estuvo sobrio pudo hablar con él seriamente de todo aquello. O al menos todo lo serio que se puede hablar con Tony Stark. Llamó a Hogan avisándole que Tony iría para Nueva York en seguida. Quedarse en esa casa solo no sería bueno para él y realmente Bruce quería ver si era posible que esos dos pudieran volver a tener una oportunidad.

Le comentó que iría a ver a Steve y tuvo que darle dos buenos gritos para que Tony no se colgara de él para acompañarlo. De todas formas él ya tenía prácticamente su propio plan hecho.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Llegó a NY temprano. Las siete de la mañana de un sábado. Sin preocuparse de ir a registrarse a un hotel, directamente se dirigió a la dirección que tenía guardada de Steve. Realmente estaba preocupado y no quería dejar pasar más tiempo.

Así pues antes de darse cuenta ya estaba en frente de la puerta de su casa. Aquel edificio había resultado ser más destartalado de lo que se había esperado en un primer momento. Apenas tuvo tiempo para apreciar la madera saltada del arco de la puerta cuando esta se abrió tras su timbrazo. Al otro lado, un hombre al que no conocía de nada le saludaba con un encantador buenos días.

-Buenos días.- Respondió algo perdido.- Perdón, creo que me he equivocado.- Habló rápidamente antes de girarse para mirar el papel donde traía apuntado el piso y el número, quizá lo anotó mal.

-Oh, no no. Yo ya me iba. Supongo que vendrás a buscar a Rogers. Está durmiendo aún.- Respondió el chico mientras terminaba de colocarse una chaqueta sobre sus hombros.

-Sí, así es. Soy un amigo.- Dijo aún con la perplejidad pintada en la cara. ¿Quién era ese tío y qué hacía en la casa de Steve?

-Uff, menos mal. Ya pensaba que eras el novio o algo así. Habría sido incómodo. En fin, Brian Miller.- Dijo tendiéndole la mano.- Ha sido un placer pero debo irme en seguida.

Bruce tan solo le respondió el apretón, susurró su propio nombre y le vio marcharse escaleras abajo. Aún sin acabar de creerse aquello, entró dentro del apartamento, el cual estaba realmente desordenado y tras darse un susto al sentir a un gato a sus pies caminó hacia el interior.

Antes de que pudiera llegar a la habitación, vio a Steve salir de ella con cara de sueño y en ropa interior.

-Buenos días Steve.- Saludó Bruce al verlo aparecer.

-¿Qué haces aquí?- Preguntó Steve. Banner no alcanzó a saber si aquella pregunta llevaba el tono de reproche o de alegría por verlo.

-Estaba preocupado. La ruptura con Tony… sé que ya ha pasado un mes pero quería verte y ver cómo estabas.

-Pues estoy muy bien como puedes observar.- Respondió sin más mientras caminaba hacia la cocina pasando por delante de él sin girarse apenas. Necesitaba café.

-Ya lo veo. Me he cruzado con Brian Miller al llegar.- Steve puso cara de confusión ante ese nombre. No le reconocía.- Un hombre, alto, moreno, ojos oscuros…

Ante la descripción Steve pareció comprender a quien se refería con aquella escueta descripción.

-Bueno Bruce, cuéntame qué tal se está por el Caribe. Estaba pensando en hacerme un viaje.- Dijo de repente Steve con una sonrisa tranquila. Entonces Bruce ya no dio crédito.

-¿Que qué tal se está por el Caribe?- Le imitó de forma retórica.- ¿Se puede saber qué te pasa? Esperaba encontrarte deprimido y llorando por las esquinas por tu ruptura con Tony.

-Recuerda que también se va a casar dentro de poco según las revistas. Mi vida es una desgracia.- Respondió en tono burlón mientras empezaba a añadir la leche caliente a su taza. -¿Café?

Bruce simplemente hizo una negación al ofrecimiento.

-¿No estás afectado en serio? Solo ha pasado un mes- Preguntó Bruce en cambio.

Steve tomó su taza y se acercó para sentarse en el sillón que estaba en frente del sofá donde se encontraba Bruce.

-Intenté emborracharme… pero con la mierda esa de que soy un superhéroe invencible no pude.

Eso no tenía ningún sentido y no respondía a su pregunta para nada.

-Hablo en serio Steve.

-¿Has visto salir a ese tío por la puerta no? Supongo que sí se podría decir que me ha afectado. Intento no pensar en Tony, así que me dedico a ligar con tíos atractivos que son morenos en bares. Supongo que podría irme peor.

-Eso no va contigo.

-Lo sé. Pero la gente cambia. Es mejor eso que andar deprimido y llorando por las esquinas como tú dices.

-Deprimiéndose y llorando es como la gente supera las cosas.

-Bueno, pues yo las supero a mi manera. Pero tranquilo, no solo me tiro a gente sin conocerla, también planeo un viaje como ya te he dicho.- Terminó con una sonrisa.

Bruce lo miró con el ceño fruncido, claramente incómodo con aquella situación. Él conocía a Steve. No era un ligón de bares que se llevaba a casa a cualquiera. No, el venía de los años 40 y además era tímido y sentimental. Aquello definitivamente no estaba bien.

-He visto a Tony.

Pudo notar como las facciones de Steve se tensaban.

-¿Y cómo está? Me lo imagino preparando su boda como el gran acontecimiento del año.- Bruce cayó un momento pensando si sería lo mejor contarle cómo se encontraba Tony realmente.- Espera, no lo digas. No quiero saberlo. Bastante masoquista soy ya comprando las revistas donde salen fotos de él y Pepper sonriendo en tal y cual fiesta.

Bruce se vio aliviado de no tener que decirle nada al respecto de Tony. Por un momento pensó que quizá Steve habría logrado olvidar un poco a Tony. Un mes definitivamente no era tiempo suficiente, pero todo era posible. Sin embargo, esa mirada azul llena de melancolía le indicaba que como siempre, él tenía razón. Steve seguía babeando por Tony, tal y cómo había hecho siempre, desde el momento en que lo conociera. Eso habría podido ser un problema de no ser porque Tony tenía esa misma mirada en sus ojos cuando lo vio hacía apenas un par de días atrás.

Si ambos querían estar con el otro… ¿por qué no lo hacían? Y bueno, Bruce a veces tenía buenas ideas.

-Creo que deberías irte de viaje.- Dijo de repente con una sonrisa enigmática a la que Steve miró con confusión.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Buenas madrugadas! Son las 5.30 ahora mismo en España y bueno, supongo que es mi hora de subir capítulo oficial xD

Acabé los exámenes y por lo tanto también terminé de escribir el fic, muajajaj!, aunque aún tengo muchas cosas que cambiar del último capítulo. He pasado mucho tiempo durmiendo recuperando horas de sueño, por eso tardé tanto en subir este capítulo que espero que no os haya disgustado del todo.

Tony y Steve no pueden volver a estar juntos tan fácilmente, Tony es muy gilipollas y Steve en vez de atarle a un palo para que se quede con él le deja ir… en fin tal para cual… xD

Nos veremos en breve espero ya con la última parte y algún epílogo que subiré en el mismo capítulo. Aunque aún no tengo muchas cosas claras espero no hacer esperar demasiado.

En fin, que estoy super emocionada porque esto se acaba ya y me da mucha penita!

Pero bueno, qué remedio, todo tiene su final… xDD

Mil gracias por los reviews y por todo, de verdad que sin lectores que expresan su opinión este fic nunca habría llegado hasta aquí

Un beso a todos y nos vemos dentro de nada!

PD.

Jenn: Gracias por el review! Me diste una idea super chachi para cierto epílogo que me rondaba la cabeza así que gracias dobles! Tú tranqui que no se me pirará la pinza, Tony y Steve tienen que estar juntos. THORKI forever! xD

Y bueno perdón por hacerte llorar, espero compensar con el último capítulo. Un besazo! :D