Disclaimer: The Legend of Korraes propiedad de Nickelodeon.

Advertencias: AU, y algo de OoC.


"It's the eye of the tiger, it's the thrill of the fight..." Y así, Bolin puso una canción en la grabadora, a todo volumen, en una mañana de verano. Logrando asustar y despertar de golpe a las tres inocentes personas, víctimas de sus locuras, que acababan de llegar a la sala, con intenciones de investigar el porqué de la música, esperando una buena explicación, pues sus horas de sueño eran sagradas, y no podían ser interrumpidas por algo sin importancia.

-Bolin.-Trató de sonar calmado con su hermano menor.-¿Se puede saber qué diablos haces, y por qué pones tu ruido al máximo volumen, a las ocho de la mañana, en nuestro único día libre?-

-¡Se me ocurrió una grandiosa idea!, y para llevarla a cabo, tenían que estar despiertos, obviamente.- Contestó entusiasmado.

-¿¡Y no era más fácil, despertarnos, no sé.. De una manera normal!?-Interrogó irritado Tahno.

-¿Más fácil? ¿Qué podría ser más fácil que poner música a modo de despertador?-Se encogió de hombros.- Aparte fue una manera divertida de despertarlos, ¡admítanlo!- Y Bolin no pudo evitar sentirse muy feliz de haber comprado esa grabadora portátil en oferta, que ahora usaba hasta en el baño, literalmente. Pues siempre que se metía a la ducha, ponía algún disco de sus bandas favoritas, y se la pasaba cantando -bastante mal, por cierto- como si estuviera en un concierto de rock.

Korra, antes de que los dos hombres se lanzaran encima de Bolin y lo mataran, decidió intervenir.

-Bueno, ¿Y cuál es tu idea?-Preguntó regalándole una sonrisa al muchacho.

-¡Cierto!, casi lo olvido.-Dijo con alegría.-Debido a que nunca has venido a Ciudad República, y bueno, prácticamente en tu pueblito no hay nada emocionante, sin ofender... He decidido que haremos un recorrido turístico por todos los puntos importantes de la ciudad.

Bolin tenía razón, del pueblo de donde venía, si bien era muy cálido y lindo, no había muchas cosas divertidas por hacer. Aparte si pensaba vivir ahí, era de suma importancia conocer la ciudad. Korra no pudo estar más que contenta con la idea.

Dos horas después -gracias al superficial de Tahno que tardaba demasiado en arreglarse-, emprendieron su tour por toda la ciudad.

-He ahí está la estatua de nuestro fundador Aang en su juventud.- Explicó Mako cuando los cuatro llegaron a la costa de la bahía, señalando una pequeña isla.

-Sí, sí. Fue un gran hombre, y seguro a Korra le encantaría ir a visitarla y conocer su historia. Pero hoy no, así que vayamos a nuestro siguiente destino.-Le interrumpió Bolin antes de que se pusiera a contar su historia.

Mako lo fulminó con la mirada.

Tomaron el tranvía y llegaron a un museo.

-He aquí, damas y caballeros, contemplen ante ustedes el fabuloso museo de lo increíble.-Hizo un buen papel de maestro de ceremonias Tahno.

-Que de increíble no tiene nada.-Refunfuñó Mako.

-¡Oh por Dios Mako!, no seas aguafiestas. Este sin duda tiene que ser el mejor lugar de la ciudad. Quiero decir ¡Tienen paisajes pintados en granos de arroz, arroz Mako!-chilló Bolin.

-El arroz no es nada comparado con la foto del "hombre unicornio".- Alegó Tahno.

Korra enarcó una ceja, confundida. ¿Diminutas pinturas? ¿Hombre unicornio? ¿De qué diablos hablaban esos dos tipos?

Y para contestar sus dudas, entraron al dichoso museo.

Korra se quedó sin habla. Jamás en su vida había visto algo tan... Extraño. Y de inmediato se llenó de curiosidad.

Lo primero que vieron fueron las pinturas en granitos de arroz, era algo increíble. Y junto a ellas estaba una imitación del famoso cuadro "El Grito", sólo que pintado en una telaraña.

Después pasaron por unas cabezas reales reducidas por indios. Las expresiones de sus rostros le provocó un escalofrío a Korra, claro que eso no impidió que les tomara unas cuantas fotos.

En la siguiente galería entraron a la zona egipcia. Y para darte la bienvenida, ¿Qué mejor que una momia de más de 500 años?

Y de repente un aura oscura se apoderó de Bolin.

-Cuenta la leyenda.-Comenzó con un intento de voz terrorífica, mientras su hermano y su amigo rodaban los ojos.- Que hace más de dos mil años , el grandioso faraón Astenok, temible, respetado y admirado, una noche de cuarto menguante, cometió el terrible error de enamorarse de un gato negro. Ra, quien lo observó desde las tinieblas, lleno de furia, al ver a un simple mortal caer enamorado de un ser supremo como el gato, le lanzó una maldición. Decía, y cito "Mala suerte por la mitad del resto de su vida, a aquel mortal que cometió la osadía de amar a un gato negro." Dicho y hecho, terribles sucesos abarcaron los días de Astenok, y de lo que alguna vez fue su espectacular vida de faraón no quedó nada. Hasta que...-Hizo una pausa dramática, mientras unos ojos azules, impacientes le obligaban a continuar.-Hasta que, en una noche de luna llena, harto de su mala suerte, tuvo la intención de suicidarse. Sin embargo, Hathor, quien lo había estado contemplando desde la luz de las estrellas, le iluminó y liberó de su maldición. "Buena suerte en todo, a partir de ahora, al antiguo faraón que ya ha pagado su condena." Y así, un nuevo ciclo en la vida de Astenok comenzó, dando paso a acontecimientos de dicha y alegría.-Finalizó su narración.

-Eso ni siquiera tiene sentido.-Aseguró su hermano mayor, ganándose una mirada asesina de cierta chica morena.

-Y precisamente aquí, se encuentra la estatua de Astenok. Si la frotas tendrás mala suerte durante 6 meses. Pero los siguientes 6, estarás bañado de buena fortuna.-Explico Bolin, como todo un experto, haciendo caso omiso del comentario de Mako.-

-¿Te atreves a tocarla, preciosa?, la estatua, me refiero.-Comentó burlón Tahno.

Y Korra se quedó ahí, contemplando la estatua dorada. Debatiéndose entre si tocarla o no. Una parte de ella le decía que era una terrible idea, pues ya tenía una mala suerte de por sí sin necesidad de alguna maldición egipcia. Por el contrario, quizá esos 6 meses de buena suerte no estarían para nada mal.

-¿Sí sabes que son puras farsas, cierto?-Cuestionó Mako.

-¡Mako!, no digas eso. Podrías enojar al faraón.-Le advirtió bastante asustado Bolin.

Mako enarcó una ceja, incrédulo. Era imposible que su hermano de verdad se creyera esa boba historia inventada para atraer más gente al museo.

-Si es una "farsa", según tú ¿Por qué no la tocas, niño valiente?-Le retó la morena.

Mako dejó salir un suspiro, y con paso decidido se acercó a la estatua, mientras dos pares de ojos le miraban entre incrédulos y asustados. Tahno sólo miró divertido la escena.

-En serio lo va a hacer.-Susurró sorprendido Bolin.

Y la tocó, hasta 3 veces.

-¡Wow, hermano!, pobre de ti. Ya quiero ver tu mala suerte por el siguiente medio año.-Comentó divertido su hermano menor.

Después llegaron a la zona de personajes, peculiares. Se encontraron con figuras de cera del hombre más alto del mundo, del más gordo, de la mujer con barba, y la favorita de todos: la famosa fotografía del hombre unicornio. Korra no dejó de sonreír en todo el recorrido. Ya tenía de qué hablar cuando regresara a su pueblo natal. Se dedicó a tomar fotografías de todo, para que le creyeran.

-Siguiente parada: El parque central.-Anunció el más hiperactivo de todos.

No pasaron más de 20 minutos y ya estaban en un hermoso parque lleno de árboles frondosos, con muchos estanques, y puentes de roca.

-Este es el mejor lugar para dar un agradable paseo en un día soleado.-Explicó el del cabello bien cuidado.-Incluso los vagabundos que viven aquí son agradables.

-Por cierto, está prohibido pescar.-Le advirtió Bolin, recordando la vez que él quiso hacerlo y se llevó una buena llamada de atención por parte de las autoridades.

Korra lo analizó todo con atención, desde los peces bajo el agua nadando con alegría, hasta los niños jugando por ahí despreocupadamente. Sin duda alguna ese lugar se convertiría en uno de sus favoritos.

Y el cuarto lugar que visitaron fue "La torre armonía".

-Desde aquí se puede tener una vista panorámica de toda la ciudad.-Comentó Mako.

-Y en las noches se ve increíble, aparte de ser un lugar bastante romántico.-Dijo con picardía Bolin.

Y Korra no pudo evitar pensar que algún día ella tendría una bonita cita ahí, con un apuesto, musculoso, y caballeroso chico, con sonrisa perfecta, y quizá nombre extranjero.

-He aquí, el fabuloso estadio de hockey.-Presentó bastante emocionado Bolin.-Tahno, Mako, y yo practicamos este deporte.-

-Pero yo soy el mejor.-Agregó con superioridad Tahno, ganándose unas miradas molestas de sus amigos.

Korra le dio un vistazo al estadio. Era enorme y de un color dorado. Se moría de ganas por asistir a algún partido ahí.

-Esta es la última parada: El barrio del comerio. Hay un cine, restaurantes de prácticamente toda la comida del mundo, tiendas de cualquier cosa que puedas imaginarte ¡El lugar perfecto para gastar tu dinero!-Explicó el menor de todos.

Y era cierto, había de todo en ese lugar. He ahí Korra reparó en algo: se sentía como un hámster en una pecera. Ver a toda esa gente vestidas con prendas "a la moda", caminando como modelos, chicas maquilladas en exceso, chicos con tatuajes por todo el cuerpo. Korra se sintió asustada, bastante fuera de lugar, y la emoción que tenía por haber llegado a la gran ciudad, se esfumó, dando paso a la idea de salir corriendo de ahí, tomar lo más pronto posible un avión con destino a su hogareño pueblito, y no volver nunca más.

-No te preocupes Korra, seguro amarás esta ciudad.-Le animó Bolin, como leyéndole sus pensamientos.-Y para brindar que has llegado, compraremos los famosos helados arcoíris.

Y así, cada quien comenzó a comer su helado lleno de colores con un sabor refrescante y delicioso. Pero entonces a Mako se le cayó su helado encima, ensuciándose su camisa negra.

Bolin no tardó en soltar una carcajada, y bueno, Korra le acompañó con una risa más discreta.

-Mako, parece que tu mala suerte ya comenzó.-Le dijo burlón su hermano.

Pero, eso no podría ser cierto. La maldición no era cierta, todo fue una simple casualidad.¿Cierto?

-Bueno Korra, tienes que tener mucho cuidado. Esta ciudad está repleta de vándalos.- Comentó Mako, cambiando de tema drásticamente, esperando que nadie se diera cuenta.

-Tranquilo, sé cuidarme sola.-Le aseguró llena de confianza, recuperando la emoción de llegar a la gran ciudad.


Quizá no es tan emocionante, -ni tan largo u.u- pero sentí necesario hacer la introducción a la ciudad xD. El próximo capítulo: La Cocina, y otras cosas de hombres.

¡felices fiestas! n.n