Disclaimer: The Legend of Korraes propiedad de Nickelodeon.
Advertencias: AU, y algo de OoC.
Este capítulo va dedicado a: MtezPS, Kadiur, y korraxmako lover. ¡Muchas gracias por sus reviews! :D
"Veamos: huevos, leche, zucaritas, waffles, galletas de animalitos, y jarabe de chocolate. Bien, es lo último que me falta." Pensó con satisfacción Mako, buscando en el enorme supermercado los alimentos que le faltaban, mientras algunas solteronas lo veían coquetamente, pues encontraban atractivo que "El hombre de la casa" fuera quien comprara la despensa.
Y no fue hasta que pagó todos los productos, que se dio cuenta de que algo no andaba bien "¿Por qué diablos soy yo el que vino de compras? Quiero decir, para empezar las provisiones se acabaron mucho antes de lo planeado, y todo gracias a esa niña Korra, ¡Come como dos de nosotros!, aparte ni siquiera se molestó nadie en acompañarme ¡Me tratan como su sirvienta!"
Al abrir la puerta, se encontró con sus holgazanes compañeros sentados en el sillón de la sala, viendo "El rey León". Carraspeó un poco, para que se dieran cuenta de que había llegado.
-Oh ¡Por fin comida! ¿Sí encontraste todo, verdad?-Se acercó corriendo Bolin, para empezar a hurgar entre las bolsas de papel.
Mako dejó salir un suspiro, cansado.
-¿Y qué va a haber de comer hoy?-Le preguntó Tahno desde el sillón, sin quitar la vista de la película.
Mako volvió a suspirar.
-Ensalada de atún.-
-¡Genial!-Respondieron los tres al unísono. Y así, Mako se dirigió sin ánimos a la cocina. "Sí, definitivamente me tratan como a su sirvienta."
Media hora después, la comida estaba servida en la mesa.
Pabu entró corriendo, esperando su gran ración de atún, inmediatamente Bolin se la dio.
Todos comieron tranquilamente, hablando de trivialidades. Y cuando terminaron, Pabu, Korra, Bolin, y Tahno se disponían a ahora ver "El rey León 2."
-¿No olvidan algo?-Preguntó obvio Mako, dirigiendo su mirada a los platos sucios.
-¡Claro!, pero qué desconsiderados somos. Lo siento. Muchas gracias por la comida Mako.-Le sonrió Korra.-Chicos, denle las gracias.
-Gracias por la comida.-Comentó sin interés Tahno.
-Te quedó deliciosa como siempre.-Siguió Bolin.
Pabu sólo hizo un movimiento de cabeza, que él interpretó como agradecimiento. Los demás se fueron a la sala, mientras a Mako se le empezaba a formar un tic en el ojo. Y con fastidio, comenzó a lavar todos los platos, vasos, y cubiertos. "Esto no puede seguir así."
Mako ideó que a la hora de la cena sería momento de aclarar las cosas.
Y llegada la noche, cuando todos ya estaban en sus respectivos lugares dio inicio a la charla.
-Chicos, tenemos que hablar.-Empezó Mako, tratando de sonar tranquilo.
-¿Qué? ¿No me digas que vas a terminar con nosotros?-Fingió tristeza Bolin, en un intento por hacerse el gracioso.
-Muy divertido.-Respondió sarcástico.-Pero lo que les tengo que decir es importante.
-¿Y la cena?-Preguntó Korra, buscando por todos lados la dichosa comida.
-A eso voy, así que déjenme terminar.-Contestó fastidiado.-La cosa es, que ya me cansé de que sea yo quien haga todo. Desde que vivimos juntos siempre es "Mako haz la comida, Mako ve a comprar cereal, Mako limpia la casa, Mako esto, Mako lo otro, ¡Mako todo!" Pero a partir de ahora las cosas van a cambiar.-Dijo con un deje de malicia.-Me tomé la molestia de hacer unos horarios para todo, empezando mañana lunes: Cada quien se hará su propio desayuno. La comida y cena le toca a Bolin, Tahno lava los platos. Al día siguiente le toca a Korra hacer comida y cena, yo lavo los platos. Después Tahno cocina, Bolin lava. Día siguiente yo hago la comida, Korra lava, se vuelve a repetir el orden, y así sucesivamente. Para lavar la ropa: Viernes Korra, sábado Tahno, domingo Bolin, y lunes yo. Para ir a comprar la despensa: Primero iré yo, aclaro que lo acabo de hacer hoy, en una semana irá Bolin, luego Korra, y al último Tahno. Para limpiar la casa, cada 4 días será: Tahno, Bolin, yo, y Korra. Creo que eso es todo ¿Alguna duda?-
-Hmp, no.-Respondió simplemente Tahno.
-¡Joder, hermano! ¿Por qué tienes que hacer todo tan aburrido, molesto,y organizado?-Se quejó.
-Porque ustedes nunca hacían nada.-Contestó enfadado.
-Bueno, niño de los planes ¿Y qué vamos a cenar hoy?-Le preguntó Korra, evitando a toda costa que su estómago no rugiera, clamando por comida.
-No sé, pidamos una pizza.-Se encogió de hombros.
-¡Sí!, que sea con triple queso.-Exclamó Bolin, mientras corría al refrigerador, tomaba el imán de su pizzería predilecta y marcaba para ordenar 2 pizzas.
29 minutos después sonó el timbre "¡No!, otra vez tan cerca... Un minuto más, uno más y hubiera sido gratis." Pensó con decepción Tahno, mientras recogía las pizzas. Pudo ver como el repartidor le sonreía con burla. "Idiota, seguro llegó antes y no tocó para hacernos creer que sería gratis. Por eso nadie les da propina..." Le dio el dinero exacto, y cerró con un fuerte portazo.
De más está decir que las pizzas se acabaron en menos de 10 minutos.
Al día siguiente, a esto de las siete de la tarde, los tres hombres se encontraban exhaustos y llenos de sudor, todo esto a causa de su entrenamiento de hockey que por fin había terminado.
-Hey chicos.-Les llamó Mako.
-¿Qué pasa?-
-¿Qué les parece si vamos a algún bar, sólo nosotros tres? Ustedes saben, como lo hacíamos antes.-
-¡Sí! Estupenda idea Mako.-Aplaudió Bolin.-Será mejor que ya nos vayamos a casa, para estar listos. Aparte hoy me toca hacer la cena.-
Mientras tanto en la casa, Korra se encontraba viendo un drama adolescente con Pabu en su regazo.
-¡No!, maldito Chris ¿Cómo pudo engañar a la hermosa de Rose con su malvada hermana?-Chilló Korra.- Tú jamás harías algo como eso, ¿Verdad, Pabu?-Le preguntó mientras cargaba al hurón, y lo acercaba a su cara, para darle un beso en su pequeña nariz. Pabu sólo se dejó consentir.
Y Korra siguió en el sillón sin despegar la vista de la pantalla, que prácticamente se había convertido en su mejor compañía desde que llegó a la casa. No es que no fuera sociable, al contrario, en poco tiempo Bolin se volvió un buen amigo para ella, disfrutaba de su tiempo con Tahno, aunque aún no lo conocía bien, y bueno...Con Mako seguía trabajando su amistad. Sin embargo, ninguno pasaba realmente mucho tiempo en casa, siempre tenían asuntos por hacer, asuntos en los que Korra no podía acompañarlos, claro. Y cuando estaban en casa, o cada uno se encerraba en sus habitaciones, o veían la televisión en la sala. Por eso Korra se la pasaba ahí, veía desde los dibujos animados para niños en las mañanas, hasta las películas de acción en la noche. Y, aunque a ella le encantaba ver de todo en la tele, obviamente se aburría de vez en cuando, pero la simple idea de salir ella sola a las peligrosas calles de la ciudad le asustaba, aún no se sentía preparada para aventurarse por todos esos callejones.
-¡Ya llegamos!-Gritó Bolin mientras se encaminaba a la cocina. Inmediatamente Pabu fue corriendo con su amo.
-¿Cómo les fue en su entrenamiento, chicos?-Preguntó Korra una vez que llegó con ellos.
-Bien.-Tahno se encogió de hombros.-Estos dos todavía no logran superarme.-Dijo con superioridad.
-¿Lo dices en serio?, hoy, definitivamente te pateamos el trasero.-Le contestó Mako con orgullo.
-Bueno, iré preparando la cena.-Avisó Bolin mientras buscaba por toda la cocina los ingredientes para su platillo.
-¿Y qué vas a hacer de cenar, Bolin?-Le preguntó curiosa Korra.
-Esta noche, los honraré con mi exquisita sopa de tomates.-
-Eso suena bien.-Comentó Tahno. Simplemente "sopa de tomates", algo delicioso, pero sencillo. Tan sencillo, que ni siquiera el pésimo cocinero de Bolin podría hacer que quedara mal, o eso esperó él, recordando el arroz extremadamente seco que Bolin había preparado en la comida.
20 minutos después la cena estaba servida.
-Y... ¿Qué les parece?-Preguntó Bolin, viendo detenidamente a sus compañeros dar la primera probada de la sopa.
-Está buena.-Dijo Mako, pasándose sin ganas la desabrida sopa de su hermano.
-Fabulosa.-Mintió Tahno, aguantándose las ganas de escupir su sopa. "Bravo Mako, tú y tu grandiosa idea de hacer cocinar a Bolin."
-Me encantó.-Comentó Korra con falsa alegría.
-Eso es genial chicos.-Les dijo Bolin mientras comía su plato, que, según su paladar sabía delicioso.
Y en media hora, por fin se acabaron la espantosa sopa de tomates.
-Bueno, no sé ustedes, pero yo me voy a ponerme guapo.-Se retiró Bolin a su habitación.
-Sí, yo igual.-También se fue Tahno, una vez que lavó los platos.
-¿Por qué? ¿Van a salir?-Le preguntó Korra al único que quedaba en la cocina.
-Sólo iremos a un bar.-Contestó encogiéndose de hombros Mako, para después irse a bañar.
"¡Oh!, muchas gracias por la invitación. ¡Me encantaría ir!" Pensó con sarcasmo Korra para después dirigirse a su lugar favorito: La sala.
Una hora más tarde los tres muchachos ya estaban listos para irse.
-Pórtate bien Pabu, te duermes temprano. Papi promete no llegar tan tarde.- Se despidió de su hurón dándole un beso en su cabeza.
-¿Ya nos podemos ir?-Le preguntó Mako.
Bolin asintió, y los tres se despidieron de Korra.
-Que les vaya bien.-Dijo tratando de ocultar su enojo.
Llegando al bar tomaron un lugar en la barra.
-Caballeros ¿Qué les sirvo?-Preguntó el bartender.
-Lo de siempre, Jack.-Contestó Bolin.
-Hey, miren disimuladamente. Acaban de llegar dos chicas de nueve.-Les comentó Tahno, haciendo que Bolin girara su cabeza lo más rápido e indiscreto que pudo.
Sin necesidad de decirlo los tres se acercaron a las chicas. Una rubia y otra pelirroja.
-Buenas noches, señoritas ¿Les apatece un trago?-Preguntó Tahno con su sexy tono de voz.
-Claro que sí.-Le sonrió coqueta la pelirroja.
Llegaron a la barra, y después de que Jack les entregara sus bebidas las señoritas pidieron dos cervezas.
Luego de presentarse "formalmente" la noche siguió normal, entre risas y coqueteos, nada fuera de lo común para los chicos, excepto que... Ellas sólo eran dos.
-Y entonces el señor le dice "Eso no es una zarigüeya, ¡Es mi esposa!"-Contó Mako, riéndose levemente tratando de hacerse notar, ya que estaba sentado en la esquina, con Bolin a su lado.
Y lo único que recibió fueron unas risitas incómodas de las muchachas, para que después volvieran a platicar con Tahno y Bolin.
"Esto no está bien. ¡Ese chiste siempre funciona con todas! Hm, tal vez deba de buscar nuevas bromas que no impliquen animales, pero... ¡Son animales! ¿A las chicas les gustan los animalitos, no?" Pensó confundido Mako, para después pedir una cerveza.
De mientras Korra se encontraba en su habitación leyendo un libro, para variar, dejando de lado a su maravillosa amiga televisión. Sin embargo, estaba molesta, tan molesta que no podía concentrarse bien en su lectura.
-¡Esos malditos!-Se quejó Korra, despertando a Pabu, que se encontraba dormido a su lado derecho.-¿Puedes creerlo, Pabu? Ni siquiera me preguntaron si quería ir ¡Simplemente sé largaron! Dejándonos solos. Pf, "Un bar", sí claro... Seguramente fueron a un prostíbulo o alguno de esos lugares vergonzosos.-Siguió quejándose Korra. Después de un rato, entre quejidos y quejidos, se quedó dormida.
Ya en la madrugada, dos de los tres llegaron felices a la casa.
-Wow, esta noche estuvo genial.-Suspiró Bolin.
-Sí, ya nos hacía falta salir a divertirnos.-Comentó Tahno.
Mako soltó un bufido.
-¿Qué pasa, Mako? ¿Celoso porque hoy nadie te hizo caso?-Preguntó burlón Tahno.
-¡Oh!, ¡Ya lo tengo!-Exclamó asustado Bolin.-Es la maldición ¿Recuerdas?-
Rodó los ojos
-No existe tal maldición. No logré conquistar a ninguna chica hoy ¿Y qué? Eso no significa mala suerte.-Se defendió no muy seguro de ello.
-Si tú lo dices...-Comentó Tahno, para después irse a dormir.
Al día siguiente los tres se despertaron gracias a una hermosa -y ruidosa- melodía de rock pesado, cortesía de cierta morena.
Korra sonrió inmediatamente cuando los vio bajar las escaleras, con unas caras de irritación y cansancio que gritaban "resaca" por todos lados.
-Buenos días chicos, lamento si la música los despertó.-Dijo con falsa inocencia.
-No te preocupes.-Le contestó con un deje de molestia Tahno.-Por cierto ¿Qué hora es?-
-Las dos de la tarde.-Respondió simplemente la chica.
-¡¿En serio?!-Bolin abrió sus ojos de par en par.
-Sí. Se la pasaron durmiendo como osos toda la mañana. ¡Pero no se preocupen! Como hoy me toca a mí cocinar, decidí hacerles una ensalada que mi mamá me enseñó. Se la hacía continuamente a mi papá cuando despertaba con resaca. Garantizado cien por ciento que desaparece después de dos platos, además sabe deliciosa.-Sonrió Korra, recordando a sus padres.
-¡Wow!, eso es genial Korra. Eres muy amable.-Y sin pensarlo dos veces, Bolin se sirvió dos platos de aquella ensalada secreta. Los otros dos igual tomaron su porción.
-Y... ¿Qué tal está?-Preguntó dulcemente Korra, con una sonrisa maliciosa interna.
-A mí me gustó bastante.-"Maldito Mako, dos días seguidos de comida mala gracias a ti." Pensó Tahno mientras asesinaba mentalmente a su compañero.
-Exquisita.-Comentó Bolin tratando de que sonara sincero.
-¿Y a ti Mako, que tal te pareció?-Le preguntó la chica con la mirada fija en él.
-Está rica.-Y agradeció ser buen mentiroso. "Oh, Korra... Pero de esta no te salvas. Si nos vamos a hundir, tú te hundes con nosotros."- ¿Por qué tú no comes un poco, eh?-Le preguntó "amablemente".
-No te preocupes, yo ya comí. Esta ensalada la hice especial para ustedes.-
-¡Oh!, eres muy linda Korra, pero no debías molestarte.- "De verdad no debías." Pensó lamentándose Bolin, mientras veía sus dos platos de ensalada.
Y por fin de varios minutos, y varios platos que parecían no acabarse nunca, la ensalada se terminó.
-Muchas gracias, Korra.- "Creo". Y así, Tahno salió huyendo a su cuarto. Acto que imitaron los otros dos.
Korra se permitió dejar salir una risita burlona. "A ver si les dan ganas de salir con tremenda indigestión." Pues ella había cambiado algunos ingredientes, para que todo supiera terrible, y no quitara la resaca. Aparte estaba consciente de que el arte de la cocina no era en lo absoluto su fuerte.
Dos horas más tarde los tres muchachos estaban apunto de irse a su habitual entrenamiento de hockey.
-Korra, ya nos vamos.-Gritó Bolin e inmediatamente Korra fue a despedirse de ellos.
-Que les vaya bien.-
-Gracias. Por cierto Korra, no nos esperes esta noche. Iremos a ver un partido a casa de unos amigos y llegaremos un poco tarde.-Explicó Tahno.
¡Joder!, decidieron salir apesar de la indigestión... ¡Y hasta se van a librar de la espantosa cena que tenía preparada! Oh no, esta vez no se saldrán con la suya."
-Yo quiero ir.-Pidió Korra.
-Lo siento pequeña, pero sabes que no puedes ir a nuestros entrenamientos, y la reunión es privada. Sólo iremos hombres, tú sabes... Noche de chicos.-Le guiñó un ojo Tahno, le revolvió su cabello y los tres salieron corriendo de la casa. Dejando a una Korra bastante molesta.
-¿Noche de chicos? ¡Noche de chicos mis polainas! Definitivamente esto no se quedara así.-Y Korra se encaminó a la sala, con su cuerpo gritando ¡Venganza!, quizá viendo la televisión se le ocurriría alguna forma de hacer pagar a sus "lindos" compañeros.
Pero no fue así, luego de ver una hora la tele, lo único que pensó fue ir a la habitación de cada uno, quizá ahí encontrara algo.
Y el primer candidato era: Tahno. Korra junto con Pabu entraron cuidadosamente a su habitación, aunque sabían que estaban solos, no querían dejar evidencias de que habían pasado por ahí.
Era un cuarto de color azul marino con negro, no estaba ni muy limpio, ni muy desordenado. Sus paredes tenían pósters de bandas de rock, y chicas en bikini. En la cama se encontraban unos cuantos bóxers ajustados. Korra se sonrojó un poco al imaginar a su amigo usando solamente dicha prenda.
Y cuando empezó a explorar más el cuarto, no pudo evitar sentirse un poco culpable, después de todo a ella le molestaría que alguien entrara a su cuarto de esa manera, sin embargo al poco tiempo ese sentimiento se fue al recordar que la habían dejado sola en la casa dos noches seguidas -bueno, en compañía de Pabu-.
-Veamos... ¿Qué podremos hacerle al pervertido de nuestro compañero?-
De inmediato Pabu se acercó a Korra con algo en la boca.
-¿Qué traes ahí, pequeño?-Le preguntó mientras tomaba el objeto en sus manos.-Sus revistas porno... Sí, supongo que esconderlas cuenta como pequeña venganza. Bien pensado, chico.-Rio Korra, y se dispuso a tomar todas las revistas para adultos que encontró, para luego ocultarlas en algún cajón de la sala, o algún otro lugar que nadie abriera seguido.
Siguiente parada: El escondite de Bolin. Al momento de entrar Korra se tapó automáticamente su nariz, y sinceramente se compadeció del pobre de Pabu que tenía que dormir en ese basurero. Había basura de comida, platos sucios, ropa por todos lados, algunos peluches y... Ahí la encontró, entre tanta mugre: La grabadora en oferta que había comprobado algunos días atrás. ¡Bingo!, aunque no podía esconderla, eso sería bastante sospechoso, así que optó por quitarle las baterías y ponerle unas que ya no sirvieran en lo absoluto: las del control del DVD que los vagos de sus compañeros se rehusaban a cambiarlas. Así ya no pondría música a todo volumen, ni cantaría en el baño por un buen tiempo, por lo menos hasta que el flojo de Bolin decidiera comprar nuevas baterías. ¡Bien!, dos pájaros de un tiro.
Después, Pabu y ella se dirigieron a la cueva de Mako. Por un momento pensó que su puerta tendría seguro, porque bueno, ¡Es Mako!, el más -o quizá el único- responsable y reservado, los otros dos eran demasiado flojos o desinteresados como para molestarse en cerrar sus puertas. Sin embargo se sorprendió cuando al abrirla, la puerta cedió de inmediato. "Hoy estás de suerte, Korra."
Como era de esperarse su cuarto estaba limpio y ordenado. Sus paredes eran de color rojo con café, en ellas había dos pósters de un jugador de hockey famoso. Y, ya que estaba ahí empezó a curiosear un poco más de lo debido. En un escritorio de color negro se encontraban algunas fotografías de Bolin y él con sus padres. Ambos se veían muy pequeños, como d años. Bolin salía sonriendo, saludando a la cámara, mientras que Mako permanecía serio, pero aún así adorable. En otra foto salían los dos hermanos con gorros de Santa, junto a un hermoso árbol lleno de regalos. Y en la última foto estaban Mako, Tahno y Bolin con sus trajes de hockey, haciendo señas a la cámara. Y de repente se le ocurrió una idea para su venganza.
Empezó a observar la habitación y no tardó mucho en encontrar lo que buscaba: sus "tenis de la suerte." Recordó que una vez que los llevaba puestos Mako comentó que sólo los usaba en ocasiones especiales, pues, según él esos tenis le daban buena suerte. "Completamente irónico y ridículo que se burle de maldiciones de faraones que dan mala suerte, pero crea en unos zapatitos mágicos que dan buena." Se rio Korra, agarró uno de los tenis y lo escondió debajo del sillón de la sala.
Terminadas sus pequeñas venganzas Korra sonrió satisfactoriamente. No hizo nada grave, como para herir a sus compañeros, pero seguramente los fastidiaría un buen rato. Y finalmente prendió la televisión para verla en compañía de Pabu.
Los tres hombres llegaron a las dos de la mañana, y un poco tomados se fueron a dormir.
Al día siguiente Bolin, Korra y Mako estaban en la cocina esperando la comida que Tahno tenía que preparar.
-¿Y cómo les fue ayer?-Preguntó Korra.
-Bien, gracias. El partido estuvo muy emocionante, cenamos alitas, y a Mako se le cayó la cerveza encima. ¡Fue muy gracioso!- Rio Bolin.
Mako sólo maldijo por lo bajo.
-Bueno, la comida está lista.-Anunció Tahno llevando los platos a la mesa.-Hice papas al horno rellenas de champiñón.-
Los otros tres dejaron que el delicioso aroma invadiera sus narices, y como locos comenzaron a comerse sus papas.
-¡Dios mío!, Tahno... Están deliciosas.-Dijo feliz Korra por no tener que fingir más.
-Lo sé, te quedaron muy buenas. Después de la comida de Korra esto sabe a gloria.-Exclamó Bolin devorándose la comida.
Korra rodó los ojos ¡La sopa de tomates del chico sabía mucho peor que su ensalada! O eso creía.
-No sabía que cocinaras tan bien.-Halagó Mako, saboreando su comida, y agradeciendo que después de los dos días de mala comida, alguien que no fuera él hiciera algo tan rico de comer.
-Hay muchas cosas que no saben de mí.-Tahno se encogió de hombros, dándole un mordisco a su papa.
El día pasó normal, los chicos se fueron a su entrenamiento, pero esta vez volvieron para la cena. Tahno cocinó unos exquisitos ravioles.
Al día siguiente Mako se despertó temprano para salir a correr, sin embargo, dados los pequeños incidentes de los últimos días, decidió ponerse sus tenis de la suerte.
-¿Dónde carajos está?-Gritó Mako exasperado poniendo todo su cuarto patas arriba. Pero no estaba por ningún lado ¡Su par derecho de la suerte había desaparecido!. Sí eso no era mala fortuna, no sé que más lo sería.
Estuvo buscándolo por media hora, tratando de recordar si lo había movido de lugar ¡Pero era imposible! Él había dejado sus tenis juntos en el armario ¿Por qué cambiaría sólo el izquierdo de lugar?
Soltó un bufido al aire, y resignado salió de la casa, usando unos tenis comunes y corrientes.
Después de una hora llegó cansado, se dio un baño, tomó una siesta y se dispuso a preparar la comida. No tenía muchas ganas de hacerlo así que sólo hizo hot dogs, que le quedaron muy buenos, obviamente.
Los días pasaron normales, Bolin siguió cocinando horrible. Por otra parte, Korra sólo les "cocinaba" ramen instantáneo, pizzas congeladas, cereales para la cena, o cosas por el estilo.
Mako seguía teniendo pequeños incidentes, y seguía en la búsqueda de su tenis perdido.
Tahno no logró encontrar sus revistas porno. Les preguntó a todos si las habían visto, pero ellos simplemente negaban con la cabeza. Incluso sospechó que tal vez Korra las había robado, pero al ver su cara de inocencia, horror y confusión cuando le preguntó por las revistas, desechó la idea.
Hoy era el día de ir por el mandado, Bolin agarró la camioneta y se puso en marcha hacia el supermercado.
"¡Wow! Esto debe ser el paraíso ¿Cómo es que nunca antes vine?" Se preguntó incrédulo al ver todos los pasillos de comida. "Bien, tienes que controlarte... Sólo hay que comprar lo que viene en la lista."
Y así empezó a buscar todos los productos. No fue una tarea sencilla, por supuesto, pues para alguien que pisaba por primera vez en su vida esa enorme tienda obviamente no sabía en lo más mínimo en donde se encontraban las cosas. Aparte de que quería llenar su carrito con chucherías, pero trató de controlarse -aunque quizá sí agarró algunas extras, o modificó la lista cambiando "pan integral" por muffins, "manzanas verdes" por galletas de chispas, entre otros-.
Y por fin, con el carrito casi al tope, salió de la zona de comida. "Bueno, lo siguiente en la lista es la arena para Pabu." Caminó un poco hasta que un cartel con un cachorro encima le anunció que ese era el apartado para mascotas. No tardó mucho en encontrar su arena, pero aprovechando se puso a ver las demás cosas. "¡Increíble!, Mako siempre ha comprado la arena más barata ¡Pobre de mi Pabu!" Pensó ofendido y agarró tres bolsas de la arena más cara y fina que había. También, encantado con los juguetes para hurón que tenían, se llevó uno en forma de pato, aún sabiendo que Pabu ni siquiera les prestaba atención, y que cuando quería jugar con algo, los zapatos, calcetines, y ropa de los demás eran sus favoritos.
"Toallas femeninas" era lo siguiente en la lista. Abrió los ojos de par en par. ¿Por qué lo mandaban a él a comprar esas cosas? Resignado, fue hasta la sección de higiene personal. Y su sorpresa fue encontrarse con millones de filas de toallas de diferentes tipos "¡Joder!, ¿Ahora cuál elijo?" Y bajo las miradas curiosas, algunas ofendidas, y otras asustadas, Bolin agarró las más coloridas "Bien, ya llevo moradas, verdes fosforescente, amarillo con rojo y...estas son de color rosita, seguramente le gustarán a Korra." Y salió huyendo de esa sección.
"Shampoo Head and hair flowers para cabello ondulado, color azul con aroma a coco, especial para cabellos oscuros, ideal para dar suavidad, brillo y movimiento, con extractos de almendra y cacao." "Hm, Shampoo azul." Pensó simplemente Bolin tomando el primer frasco de ese color que encontró.
Tomó las demás cosas de la lista y se dirigió a las cajas, donde había mucha gente. Agarró algunos paquetes de baterías para volver a poder usar su querida grabadora ¡Por fin!, esos últimos días sin música habían sido una tortura. Se moría por poner algún disco al máximo volumen y cantar a todo pulmón esa misma noche.
Los minutos pasaban y la fila parecía no avanzar. Así que dirigió su mirada a todas esas revistas de chismes que se encontraban a su izquierda "¿Ashley Portman se divorcia? ¡¿Es en serio?! ¡No puede ser!, pero si hacía una hermosa pareja con Orlando." Un poco decepcionado empezó a hojear la revista.
"¡Descubre qué animal eres en la cama!" Bolin enarcó una ceja, y con la pluma que usaba para tachar las cosas de la lista, comenzó a hacer el test.
"Mayoría de C: ¡Eres un perezoso! Probablemente pienses que la cama sea sólo para dormir ¡Pero no es así!, atrévete a explorar sus diferentes usos junto con tu pareja." Indignado buscó otro test para hacer.
"¿Sabes cuál es tu mejor arma para conquistar?" Su resultado fue: La simpatía. Sonrió orgulloso.
"Averigua qué clase de hombres te atraen." Bolin estaba muy concentrado ¡Era increíble como respondiendo a unas simples preguntas una revista te podía decir tantas cosas sobre ti "Mayoría de A: Lo tuyo son los chicos divertidos, originales, y espontáneos. Buscas a una persona con la cual nunca vayas a estar aburrida, y cada día a su lado sea una nueva aventura." "Sí... ¡Esta revista tiene razón!" Finalmente agarró todas las revistas "para chicas" y llegó su turno de pagar.
-¡Ya estoy en casa!-Anunció entrando con las miles de bolsas.
Mako, Tahno y Korra le fueron a ayudar.
-¡Bolin! ¿Qué mierda hiciste? Gastaste el triple de lo debido ¡Y ni siquiera trajiste muchas cosas que estaban apuntadas en la lista!-Le regañó Mako una vez que sacaron todo de las bolsas, y Bolin le dio el ticket.
-¡Lo sé!, aparte esta porquería de Shampoo no es lo que te pedí. ¡Sin Head and hair flowers mi cabello no es nada!-Chilló Tahno. "Bravo Mako, tú y tus grandiosas ideas de mandar al despistado e irresponsable de tu hermano por el mandado."
-Tranquilos, Bolin hizo su mejor esfuerzo, y quizá no nos trajo específicamente lo que estaba en la lista. Pero trajo comida suficiente y cosas parecidas a lo que pedimos.-Lo defendió Korra, viendo todas esas deliciosas golosinas que había llevado, y el montón de revistas juveniles que a ella le gustaban.
Los otros dos, todavía furiosos se fueron a sus habitaciones. Bolin no les dio importancia, agarró una barra de chocolate, y junto con Pabu se dirigió a la sala. Esa tarde darían una de sus películas favoritas: Shrek.
Una vez que se quedó sola, tomó una de las revistas para empezarla a leer. Y se llevó una sorpresa al ver que todos los tests estaban contestados. ¿Acaso Bolin había respondido cuestionarios de una revista para chicas? ¿Por qué haría eso?, confundida le lanzó una rápida mirada de curiosidad a su amigo. Dejó las revistas en su lugar, y se fue a su cuarto. ¡Ese muchacho sí que era todo un caso!
Conclusión: Creo que no haré los capítulos tan largos, pero trataré de actualizar muy seguido. Tengo varias ideas en mente xD y ya después habrá "romance"... Espero que todos hayan tenido una bonita Navidad ¡Saludos! (:
