Disclaimer: The Legend of Korra es propiedad de Nickelodeon.
Advertencias: AU, y algo de OoC.
Muchas gracias por leer *n* ¡Feliz 2014! Tengan un hermoso año (;
-¡Chicos, se los digo en serio!, una vez que te acostumbras al sabor saben deliciosas.-Aseguró Bolin tratando de convencer a Tahno y Korra de que las probaran.
Los dos chicos se miraron entre sí, arqueando sus cejas. Y, resignados tomaron dos gomitas cada uno.
-Están muy ácidas.-Se quejó Korra, pero extrañamente le gustó.
-A ver, dame otras dos.-Exigió Tahno.
Y así en quince minutos los tres se acabaron aquel frasco enorme lleno de gomitas de colores.
-¡Joder!-Gritó Mako al caerse en medio de la calle por segunda vez en el día. Al parecer su mala suerte no mejoraba, y con cada incidente consideraba más la idea de ir con algún médico brujo o algo así.
Esa mañana resultó horrorosa. Primero, se dio cuenta de que se le había caído la mitad de su dinero -o se lo habían robado sin que se diera cuenta-. Segundo, una anciana le tiró café encima súper caliente accidentalmente al chocar con él, y para colmo, la viejita le demandó que, debido a que Mako supuestamente tuvo la culpa, era su deber comprarle otro café. Después de discutir con ella mucho rato, y al notar que estaba haciendo una escena y la gente lo miraba con desaprobación por estar peleando con una pobre e inocente viejita, cedió a comprarle el maldito café. Ella eligió el más caro, por supuesto.
Se cayó en la calle, unos niños se rieron de él, pisó un chicle, hasta que por fin llegó a su destino: La panadería del viejo Joe. Durante todo el camino se preguntó si en verdad valía la pena pasar por todas esas desgracias solo para llegar hasta ahí. Pero en cuanto el olor a pan entró por sus orificios nasales la pregunta se contestó sola. ¡Y cómo amaba ese maldito pan!
Pidió diez bolas dulces para llevar -probablemente lo único dulce que le gustaba, su gusto culposo. Y ninguna panadería las hacía ni la mitad de deliciosas que Joe-.
Durante todo el camino fue muy cuidadoso, sujetaba con fuerzas la bolsa de la panadería para que no se le cayera, se fijaba en el piso para no pisar cosas indeseables, o a alguien, y miraba a ambos lados antes de cruzar. Y por fin, sólo Dios sabe cómo, llegó sano y salvo a casa -bueno, sin contar su camino de ida-.
-I'm a Barbie girl, in a Barbie world. Life in plastic, It's fantastic.- Escuchó tres ruidosas y familiares voces cantando a todo pulmón.
Al entrar a Mako casi se le cae la bolsa del pan. Estaba Bolin disfrazado de pato, Korra con un vestuario de bailarina hawaiana, y Tahno con una corona de papel. Todos bailando y cantando. El pobre de Pabu se encontraba escondiéndose debajo de un sillón, asustado. "¿De dónde carajos sacaron esos disfraces?"
-Uy, ¡Cubito de hielo está aquí!-Anunció Korra.-¡Bolin! ¿Dónde quedó el frasco?-Le gritó al muchacho mientras posaba sus ojos azules en el recién llegado.
-¿Korra? ¿Por qué está esa musaraña aquí?-Preguntó Tahno confundido.
Mako parpadeó dos veces ¿Acababa de llamarlo musaraña a él?
-¡Bolin!-Volvió a gritar Korra.-¡Trae el frasco de una maldita vez!
-¡Ya no hay gomitas!-Chilló Bolin tirando el frasco al suelo.
-¿¡Qué!?, ¡Te las acabaste todas!
-Yo no fui ¡Fue Tahno!
-¿Yo?, discúlpenme pero, Korra, querida, tú te las acabaste.-Acusó con seguridad.
-No no no. Perdóneme, mi alteza ¡Pero Bolin se las comió!
-¡Qué yo ni fui!- Replicó haciendo berrinche.
"¿Mi alteza? ¿Qué mierda?" Confundido siguió contemplando la discusión de ese trío de locos que tenía como compañeros. Y entonces dirigió su mirada hacia el dichoso frasco, y lo levantó.
"Suplemento alimenticio. No se administre en menores de 5 años. No ingerir más de dos gomitas al día."
¡Joder!, esos tres se habían acabado un frasco completo de gomitas sin ayuda en un solo día. Eso explicaba todo. -excepto de dónde habían sacado sus disfraces-
Mako fijó la vista en el pobre hurón, estaba decidido a tomarlo en brazos, tomar algo de comida, y salir huyendo a la calle. A la mañana siguiente, cuando a los tres se les hubiera pasado el efecto regresarían.
Pero algo algo le detuvo. Después de pensarlo dos veces se dio cuenta del grave error que sería dejarlos solos en la casa. Acabarían destruyéndolo todo, y haciendo un gran desastre.
Suspiró desganado. Ese día tendría que hacerla de niñera.
-¡Quiero más gomitas!-Exigió Korra.
-Hey, musaraña.-Llamó Tahno, dirigiéndose obviamente a Mako.-Tráenos más gomitas de colores.-Le ordenó.
-En primer lugar, no soy una musaraña. Segundo, ya no hay más malditas gomitas.-
-Eso es obvio, se acabaron. Quiero que vayas a comprar unas para tu Rey.-Dijo con aires de grandeza.
Mako hizo un esfuerzo por no golpear a su compañero.
-Chicos...-Les llamó Bolin con seriedad.-¿Por qué el pasto es verde?
-Muy simple, mi estimado pato. Porque así lo quise yo.-Respondió con confianza Tahno.
-Ya veo.-Contestó asombrado Bolin.- ¡Vayamos todos a la alberca!-Invitó cambiando drásticamente de tema.
-¡Sí!-Apoyaron la hawaiana y el Rey, y comenzaron a correr hacia el piso de arriba.
-¡Esperen, no tenemos alberca!-Gritó asustado Mako siguiendo a sus compañeros.
-¡Al agua pato!-Exclamó el hombre vestido de pato mientras se aventaba a la tina de su baño que habían llenado con agua fría.
Sus dos amigos lo imitaron al instante, aunque apenas y cabían los tres ahí.
Mako llegó corriendo, y analizó la situación: La tina no era alberca ni mucho menos, pero parecían inofensivos en ella, así que optó por dejarlos disfrutar de su improvisada piscina y vigilarlos desde una distancia prudente, donde no pudieran alcanzarlo gotas de agua.
-Niño musaraña, ¿Por qué no entras?-Interrogó curiosa Korra.
-¿Será que no sabes nadar?-Se burló Bolin, por más patético que sonara, pues el agua ni aunque estuviera al tope tendría oportunidad de ahogarlos, aparte de que no había espacio suficiente para nadar.
Mako rodó los ojos y los ignoró.
Los tres se miraron entre sí con complicidad, y acto seguido salieron de la tina para agarrar a Mako entre todos y obligarlo a entrar en su "alberca".
-¿Qué hacen? ¡Suéltenme!-Exigió Mako mientras intentaba zafarse del agarre. Pero fue inútil, en menos de diez segundos ya se encontraban dentro de la tina completamente empapado.
Korra, Tahno y Bolin sonrieron con satisfacción y se metieron junto a su amigo.
-¡Esta sí que me la pagan!-Exclamó furioso mientras estiraba su mano hacia un Shampoo y se los exprimía en sus cabezas a todos. Y así comenzó una guerra de productos para higiene personal que terminó con mucha espuma esparcida por todo el baño.
"Joder, tendré que limpiar todo este desastre después" Se lamentó Mako.
Los tres "drogados" gracias a las gomitas de colores, salieron del baño disparados al piso de abajo, inundando y dejando rastros de espuma a su paso.
-¡Guerra de dragones!-Gritó Bolin mientras agarraba un jarrón y se disponía a lanzarlo a algún lugar de la sala.
Mako llegó a tiempo... A tiempo para ver como el jarrón se hacía pedazos en el suelo.
Por suerte pudo detener a Tahno y Korra antes de que aventaran jarrones hacia el mismo lugar que Bolin.
Al ver su guerra de dragones frustrada, Bolin tomó al pobre de Pabu, que se encontraba tranquilamente en un sillón durmiendo, y comenzó a bailar con él al son de un vals imaginario.
-Esto me huele a boda.-Aseguró Tahno.
-¡Sí!, yo quiero ser la madrina.-Miró con súplica a Bolin.
-¡Claro!, Tahno y tú serán los padrinos.-Les dijo muy emocionado.-Y tú, tendrás el honor de casarnos.-Dirigiéndose a su hermano.
-¡Oh no!, bajo ninguna circunstancia formaré parte de esta locura.-Le aseguró Mako cruzándose de brazos.
Diez minutos después en el jardín acomodaron filas de sillas donde sentaron a los invitados de la boda -entiéndase peluches de Bolin- Inflaron algunos globos blancos y azules, e instalaron la grabadora para la música.
Korra estaba en el cuarto de Bolin terminando de "arreglarlo". O sea que le puso un velo sacado de algún lugar de la casa, y una falda blanca por encima de su disfraz de pato.
Tahno, el pobre e inocente de Pabu -al que le habían puesto un moño negro en su cuello-, e incluso Mako se encontraban en el jardín esperando a "la novia".
-Ahí viene.-Susurró Tahno, y puso play a la marcha nupcial.
Bolin hizo su entrada lenta, sosteniendo un ramo de flores -arrancadas del jardín previamente- y con Korra llevándolo del brazo.
Al llegar a sus lugares dio inicio la "boda".
-Hermanos, hermanas, y peluches, estamos aquí reunidos...-Comenzó Mako. No pregunten cómo fue que terminó formando parte de ese disparate.
-Hurón, puede besar a la novia.-Concedió después de cinco minutos de haberse inventado una misa de casamiento.
Bolin alzó a Pabu y le dio un lindo beso en su nariz.
La multitud -Tahno y Korra- estalló en aplausos y gritos.
-Felicidades, hacen una hermosa pareja.-Felicitó Korra a la pareja de recién casados con lágrimas en los ojos.
-Muchas gracias ¡Ahora a celebrar!-Anunció Bolin cargando a Pabu -como cargan a las novias- y entrando a la casa.
La música sonó a todo volumen por el vecindario. Bolin no soltaba a su hurón ni por un segundo, Tahno estaba bebiendo coca-cola, Mako sentado en un sillón vigilando que no rompieran nada, y Korra de repente se subió en la barra haciendo un baile "sensual".
-Oye, Mako.-Le llamó en tono seductor.- ¿Por qué no vienes a bailar conmigo?
Mako posó su vista en ella. Con todo el ajetreo ni siquiera había reparado demasiado en el atuendo que traía su compañera, y ¿Para qué negarlo?, le sentaba bastante bien. Sin embargo, bajo ninguna circunstancia -y esta vez en serio- se subiría a la barra y empezaría a bailar. Así que se limitó a mirar.
-¿Es por qué soy fea, verdad?-Le preguntó al borde del colapso.
Marco enarcó una ceja.
-¿De qué hablas?
-Por eso no quieres bailar conmigo.-Concluyó como si fuera lo más obvio del mundo, para después estallar en lágrimas.
-No, no es eso.-Negó Mako sin saber qué hacer.-Al contrario, eres muy bonita. Es sólo que no me gusta bailar.-Finalizó.
-Oh, esa es la excusa más vieja de todas.-Le regañó Korra.- "Es que no sé bailar" "No me gusta" "Mi mami no me deja".- Dijo citando, según su criterio, excusas tontas.
-¡Pero es verdad, no me gusta!-Trató de defenderse inútilmente.
Después de dos minutos de quejas y lloriqueos, el chico terminó bailando con la morena sobre la barra.
"¡Joder!, últimamente soy muy manipulable." Se decepcionó de sí mismo mientras bailaban una canción ruidosa.
-¡Chicos, chicos!-Llamó su atención Tahno.-Es hora del brindis ¿Y quién mejor que su majestad para proponerlo?
De inmediato todos se reunieron a su alrededor, tomaron una copa llena de chocolatada que muy amablemente Tahno había preparado para la ocasión, y se dispusieron a escuchar.
-De más está decir que estoy muy contento de haber tenido la oportunidad de ser el padrino en esta magnífica boda llevada a cabo el día de hoy. Boda que simboliza la unión de dos seres, que por fin decidieron unir sus almas en sagrado matrimonio. Yo, siendo un amigo cercano de ambos, les puedo asegurar que desde el primer momento en que este par se conocieron en la tienda de mascotas, algo los juntó para siempre. Algo cósmico difícil de explicar, y que aquellos que jamás han tenido la dicha de caer bajo los efectos del verdadero amor no lograrían comprender ni un poco. Y, vaya, la vida, en una de esas pocas ocasiones que se porta generosa les brindó la oportunidad de, a pesar de los prejuicios de la gente, su sexo, la diferencia de edad, y todas esas cosas inútiles, pudieran celebrar su matrimonio de una manera digna y en compañía de sus seres queridos. Por eso brindo aquí, y ahora, brindo por Bolin, porque sé que su comida es asquerosa, pero su corazón es muy grande. Brindo por Pabu, porque sé que no es de muchas palabras, pero eso no quiere decir que no sepa amar. Brindo por el pequeño hurón que dejó atrás esta tarde Pabu para lograr convertirse en todo un hombre. Brindo por mí, su Rey que les prometió que no iba a llorar. Pero en especial, brindo por los nuevos esposos unidos no "hasta que las muerte los separe", sino unidos para siempre. ¡Por Pabu y Bolin!-Concluyó con una sonrisa levantando su copa.
Mako se quedó boquiabierto y se maldijo a sí mismo por no traer consigo una maldita cámara en esos momentos para grabarlo. Pues estaba seguro que jamás volvería a escuchar a su amigo hablar de esa forma, ni siquiera en su boda. A menos que le administrara una buena dosis de gomitas, claro.
-¡Por Pabu y Bolin!-Brindaron todos al unísono, y se tomaron la chocolatada de un trago.
La celebración siguió normal, bueno todo lo normal que podría seguir con ellos de protagonistas.
Bolin bailaba energéticamente y zarandeaba de un lado a otro a Pabu. Mako se hizo la nota del mental de, al día siguiente revisar al pobre hurón para ver si se encontraba bien, y pedirle disculpas.
A Tahno le había llegado su momento de ponerse sentimental y filósofo, mientras le daba un monólogo a su vaso de Coca-cola.
Korra estaba en el karaoke cantando esas típicas canciones de ardidos perfectas para ser dedicadas a un ex.
-¡Púdrete, Jimmy!-Finalizó su quinta canción y empezó a llorar.
-Hey ¿Qué te pasa?-Le preguntó Mako extrañado.
Korra lloró más y más, diciendo palabras imposibles de entender.
Mako no sabía qué decir o hacer. Jamás en su vida había tenido que consolar a una chica.
Los minutos pasaron y Korra se ponía cada vez peor. Mako, asustado trataba de idear algún plan para calmarla.
-¿Quieres que salgamos a dar un paseo al aire libre?-Interrogó con tono amable.
Korra dejó de llorar por un momento, le miró con sus enormes ojos azules, y después regresó a su estado depresivo.
"Piensa, Mako... Si fueras una chica y te encontraras triste ¿Qué harías para sentirte mejor?" Y después de unos minutos se le prendió el foco.
-¿Quieres ver una película de amor?
Korra enarcó una ceja, frunció el ceño y volvió a llorar.
Segundo intento: Fracasado. "Venga, Mako. Piensa... Si fueras Korra y te encontraras triste ¿Qué harías para sentirte mejor?" Y por arte de magia se le vino a la mente una idea perfecta.
-Ven, vamos a comer waffles.-Dijo esperanzado, e impaciente por la reacción de la chica.
Ella posó su inexpresiva mirada en él durante unos segundos que para Mako fueron eternidades.
-¡Sí, vamos por waffles!-Exclamó repentinamente feliz y dirigiéndose a la cocina.
Mako suspiró aliviado. Tercer intento: Exitoso. Sabía que los waffles no podían fallar. "Waffles: Mejorando los ánimos desde tiempos inmemorables."
Llegando a la cocina Mako le preparó tres waffles con miel y se los llevaron a un sillón de la sala.
-Gracias, estaban deliciosos.-Agradeció una vez que se acabó su comida.
-No hay de qué.
-¿Sabes?, a él le gustaban mucho los waffles.-Comenzó Korra.
"Oh, no..." Pensó alarmado Mako, preparándose para la tormenta que vendría.
En menos de diez segundos, Korra ya estaba hecha un mal de lágrimas.
-Dime, ¿Te apetecen unos hot cakes?-Le preguntó con una sonrisa nerviosa, en un desesperado intento por calmarla.
Media hora y miles de lágrimas después Korra se quedó dormida en los brazos de Mako.
"¡Por fin!" Mako dejó salir un suspiro de alivio y calma. Luego de un día cuidando a esos tres, había quedado agotado. Y sin más, se entregó a los brazos de Morfeo.
Bolin cayó dormido en la alfombra, abrazando a Pabu, quien también quedó profundamente dormido.
Y Tahno se encontraba durmiendo plácidamente en una mesa, con su vaso de Coca al lado.
Korra se removió un poco en su cómodo colchón, antes de despertarse lentamente gracias a los rayos del sol que le pegaron en la cara.
Se sentía un poco mareada y con un sabor horriblemente amargo en la boca.
Al abrir sus ojos se encontró con Mako debajo de ella. Se asustó, gritó, y se cayó del sillón.
Mako se despertó al instante, también asustado.
Y poco a poco, los demás se fueron incorporando.
-¿Qué carajos? ¿Por qué traigo una falda blanca? ¿Por qué traigo un disfraz de pato debajo de la falda blanca?-Preguntó confundido Bolin mientras analizaba su vestuario.
-¿Yo de dónde saqué esto?-También preguntó Korra mirando su falda hawaiana.
-¿Desde cuándo tenemos esta corona barata que me sienta tan bien?-Interrogó Tahno mirándose al espejo.
-¿De verdad no se acuerdan?-Preguntó curioso Mako. Aunque en realidad él tampoco sabía la parte de los disfraces.
Los tres negaron con la cabeza.
-¿Y por qué Pabu tiene un moñito negro en su cuello?-Siguió Bolin.
-La verdad, lo de sus vestimentas no tengo ni idea.-Confesó y se lamentó Mako.-En cuanto a Pabu... Es una larga historia.-Sonrió burlón.-Por cierto, Bolin ¿De dónde sacaste las gomitas de colores?
