¡Hola!
¿Qué tal la nueva portada? xD espero que no haya quedado tan deforme u.u es que tuve que cambiarle el tamaño porque sino sólo se veía Korra. En fin, muchas gracias a MtezPS por pasarme la imagen :D, y también gracias a la maravillosa persona que la dibujó.
Y, obviamente Muchas gracias a todas las que leen :) espero estén muy bien.
-Señorita Korra, por enésima vez ¡Guarde silencio!-Le regañó el profesor, con nombre raro que nadie se había aprendido aún, mientras continuaba apuntando letras que parecían jeroglíficos en la pizarra.
Korra soltó un bufido.
-Sí, señor.-Contestó automáticamente. ¡No era justo!, si bien había estado hablando, obviamente no era la única. Sin embargo, todas las llamadas de atención eran exclusivamente para ella.
-Y entonces un día se le cayó el helado en el parque e hizo todo un berrinche. ¡A los doce años!-Siguió contando Bolin en voz baja las historias vergonzosas de su hermano mayor.
Korra se rió por lo bajo. No podía ignorar a su amigo, y por fortuna, o por desgracia, compartían el 99% de las clases.
-De tarea contestarán de la página 7 a la 15. Y harán un resumen de dos cuartillas sobre la lectura que comienza en la página 16. Para el miércoles. Es todo.-Y salió apresurado del salón.
-¡Maldito!, apenas es nuestra primera clase y ya quiero salir de vacaciones.-Se quejó Bolin.
Korra no pudo estar más de acuerdo. Bastó con que pusiera un pie en aquel edificio para darse cuenta del alocado ambiente universitario de la gran ciudad. Eso incluía un jardín lleno de humo, cortesía de los cientos de alumnos fumadores. Peleas por los pasillos de tipos que más bien se comportaban como si tuvieran doce años. Miles de parejas fajando por todos lados sin pudor alguno. Y maestros sumamente exigentes que creían que sus alumnos no tenían vida social -o realmente les importaba un reverendo pepinillo- y pensaban que lo que más amaban los jóvenes era que les dejaran montones de deberes.
Por fin llegó la hora del almuerzo. Korra obviamente se sentó con Bolin. Mako estaba con personas de su grado al otro lado de la cafetería, y Tahno no se veía por los alrededores.
-Y bien, pueblerina ¿Qué te ha parecido hasta ahora la universidad?-Quiso saber el chico mientras le daba una mordida a su pizza de champiñones, que por única ocasión habían preparado las cocineras por ser el primer día. De más está decir que los días restantes la comida sería un asco. Casi como la de Korra o Bolin.
-No me llames así.-Le reclamó arrojándole una papa frita a su cara.-La escuela es... Interesante.-Concluyó.
Bolin que no se iba a quedar de brazos cruzados le lanzó un champiñón que cayó dentro de su blusa azul.
Korra devolvió el ataque, y así dio inicio a una guerra de comida entre ambos. Hasta que... La chica se emocionó de más y un pedazo de queso aterrizó en la cabellera rubia de un muchacho que estaba sentado cómodamente en la mesa de al lado.
El Rubio atacó, más personas se unieron, y la cafetería quedó decorada con alimentos desperdiciados en todas sus paredes en menos de diez minutos.
-Genial Korra. Tú sí que sabes cómo hacer divertido el primer día de clases.-Le animó contento Bolin mientras se limpiaba un poco para volver a clases.
Korra también se quitó los restos de comida y juntos se dirigieron al departamento de ciencias.
-No se les olvide los miércoles traer consigo una bata de laboratorio ¿Está bien?-Y el maestro de química ya estaba dispuesto a irse.-Por cierto ¿Señorita Korra?-Preguntó mientras la buscaba con la mirada por todo el salón. Cuando Korra alzó la mano, prosiguió.-La prefecta quiere verla a la salida.
El aula se quedó en silencio. Muchos veían a Korra sorprendidos, o con lástima. Los murmuros no se hicieron esperar.
-¡No Korra, eres muy joven para morir!-Se lamentó Bolin. La chica lo miró confundida. ¿Por qué querría la prefecta verla? ¿Y por qué todos actuaban de esa manera? ¿Acaso era algo malo?
-¿Perdón?-Decidió preguntarle, dispuesta a obtener una explicación.
-Bueno, verás... En realidad es algo muy curioso ¿Has visto la película de Matilda?-Korra le dio un sí con la cabeza.-Entonces seguramente recordarás a Tronchatoro ¿No?-Esperó a que asintiera. Ella ya se estaba haciendo una idea, temiendo lo peor.-Pues la prefecta es cien veces peor.-Finalizó Bolin.
Korra se quedó muda, recordando el temor que le causaba aquel personaje cuando era niña. Y se preguntó ¿Por qué carajos quiso venir a la ciudad a estudiar? Sin duda, en su pueblo hubiera estado segura.
-Dicen que... Secuestra estudiantes, se los lleva al bosque embrujado, y en una cabaña los quema vivos. Otros aseguran que te amarra a una silla, comienza a hacerte preguntas. Juega con tu mente, y termina destrozándola.-De repente apareció de entre las sombras un misterioso muchacho con gafas negras.
La chica, luego de mirar con extrañeza a aquel sujeto, tragó grueso.
-Pero ¿Por qué me citó a mi?
-Tal vez sea por la guerra de comida que iniciaste.-Respondió simplemente su amigo.
-¡No me jodas!, siempre hay gente peleándose en los pasillos. Tipos follando en mitad de la escuela como si no hubiera mañana ¿Y me citan a mi por iniciar una estúpida guerra de comida?
-Ah, eso es porque la prefecta malvada sólo se encarga de los novatos. La contrataron exclusivamente para hacer sufrir a los de primer año. Todos los mayores primero tuvieron que pasar por ella, para después tener libertad.-Explicó el misterioso -chismoso- chico.
-Es cierto. Mako una vez me contó que cuando iba en primer semestre tenía un amigo llamado Twist. Twist se portó mal. Lo llevaron a la oficina de la prefecta. Y de Twist jamás volvieron a escuchar.
La morena empezó a sudar frío. ¿Por qué en vez de tranquilizarla, su "querido" amigo se esforzaba en asustarla más y más?
En un cambio de clases se encontraron con Tahno en el pasillo.
-Korra, ten mucho cuidado con la bruja mala.-Le comentó divertido.
-¿Cómo sabes tú sobre eso?
-Querida, es de lo que todos están hablando. Eres una leyenda. Tu primer día, y quizás el último, gracias a cierta guerra de comida y una llamada a la oficina. Saldrás en el periódico de la escuela mañana. Muchos ya hicieron sus apuestas ¿Regresará? ¿Saldrá llorando? ¿Preferirá salir corriendo de la escuela antes de la salida?
Korra lo amenazó con la mirada. Era precisamente lo que menos necesitaba en estos momentos. ¿Dónde estaba el maldito apoyo, que supuestamente deberían de darle sus compañeros de casa?
Sin más, se dirigió a su siguiente clase.
Por más que trataba, no podía. No podía concentrarse si todos sus compañeros la miraban, y murmuraban cosas sobre su "futura muerte". De verdad quería salir de ahí. Ya no lo soportaba, las horas eran una tortura. No dejaba de imaginarse a la prefecta, y las barbaridades que podría hacer con ella.
Y el sonido de la campana hizo eco en su cabeza. Se quedó estática. Ese era el sonido que menos quería escuchar. Era el timbre que le anunciaba que su infierno había comenzado "¡Joder!, ¿Qué acaso no era Mako el de la mala suerte?" Se lamentó de ella misma y se dirigió a la oficina.
Los pasillos estaban llenos de gente que se compadecía de ella con la mirada.
"Oficina de la prefecta Lin Beifong." Se leía en una pequeña placa color cobre pegada en la puerta.
Sus piernas le temblaron, apunto de tocar la puerta de madera. Era como estar llamando a las puertas del mismísimo infierno por voluntad propia. Finalmente, se armó de valor y dio dos ligeros toques.
Nadie respondió en los siguientes tres segundos. "Qué pena. No hay nadie. Tendré que irme. Una verdadera lástima." Pensó para sí girándose sobre sus talones. Pero en eso una voz se escuchó del otro lado. "Pase". Le dijeron.
Abrió lentamente, entró lentamente. Tratando de posponer lo más que pudo su encuentro con el diablo.
Y ahí estaba ella, sentada. Korra se permitió soltar un pequeño suspiro de alivio. No, no tenía la piel verde cual bruja malvada. No, no tenía berrugas espantosas en su cara. No, no había ningún instrumento de tortura medieval a la vista. Y sí, parecía una oficina común y corriente, con una simple prefecta. Salvo por... Una cicatriz en su rostro. Cicatriz que indicaba que era capaz de cortarte en pedacitos sin piedad alguna. O por lo menos así lo pensó Korra.
-Siéntate.-Le ordenó con voz tétrica.-Quiero suponer que sabes porqué estás aquí ¿No?
-Eso creo.-Contestó muy nerviosa Korra.
-¿Crees? ¡Nada de creer! ¿Sabes sí o no?-Elevó un poco su voz.
-Bueno, sí.-Respondió haciéndose pequeña en su lugar.
-Y, ¿Se puede saber por qué, en tu primer día de clases, cometiste tremenda inmadurez? ¡Está en la universidad, jovencita! Esto no es un maldito Kinder ni mucho menos.- Le regañó.
-Bueno, es que yo...-Tartamudeó y se quedó sin palabras. No sabía qué decirle.
-Tú...-Invitó a que continuara, mirándola fijamente.
Y Korra simplemente se dispuso a buscar algo que la ayudara a salir de semejante situación. "¡Bingo!" Dijo para sus adentros, al encontrar el objeto que podría salvarla de su muerte, o por el contrario, podría hacer enojar aún más a la prefecta.
-¿Ese es Robert Smith?-Le preguntó tímidamente mientras señalaba una taza con una foto de dicho cantante en su agraciada juventud.
-¿Y qué si lo es?-Le preguntó enojada.
-Oh, bueno. Lo que pasa es que a mi me encanta. ¿Escucho que darán un concierto en octubre?
-¿En serio?-Preguntó incrédula.
-¡Sí!, yo tengo una entrada extra. Verá... Nadie me quiso acompañar. Quizá usted quiera.-Y rogó a todos los dioses que la prefecta fuera de aquellos que con un simple regalo te perdonan la vida.
-Bien, tal vez si no tengo nada que hacer pueda ir.-Aceptó desinteresadamente. Aunque por dentro estaba emocionada. Jamás en su vida algún mocoso le había regalado tal cosa -en realidad nunca le regalaban nada. Sólo los hacía llorar, y se iban.-
Korra le sonrió y dio gracias al cielo. Hoy no iba a morir.
Siguieron hablando, de fan a fan por algunos minutos.
Una secretaria entró para dejarle unos papeles a Lin, pero lo que se encontró la dejó muda.
Estaban Korra y Lin cantando a todo pulmón "Boys don't cry" mientras revoloteaban por toda la oficina.
Rápidamente salió de ahí. Sabía perfectamente que si la prefecta descubría que la había visto cantando, no dudaría en matarla.
Finalmente Korra se despidió, y Lin Beifong la acompañó hasta la puerta.
Al salir con una sonrisa todo el alumnado le vio con extrañeza ¿Acaso era masoquista la chica? No, eso no explicaría porqué la malvada bruja que secuestraba estudiantes también salió sonriendo ligeramente para despedirse de ella.
¿Cómo era posible que hubiera salido sin llorar, intacta, y con la prefecta sonriendo? Definitivamente era un misterio.
-¿Qué carajos pasó ahí dentro?-Preguntó todavía sorprendido Mako, que junto con Bolin y Tahno la estaban esperando para irse a casa -si es que salía viva, claro.-
Korra simplemente sonrió orgullosa.
Ojalá no se hayan enojado porque puse a Lin como "La típica prefecta mala" :3
En fin, el siguiente capítulo será más divertido -o eso trataré-
Cuídense n.n
