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El que Korra saliera viva de la oficina de la prefecta dejó a todos con la boca abierta. Apareció en el periódico escolar al día siguiente, y la gente no dejaba de hacer comentarios al respecto.
El alboroto sólo desapareció para dar paso al nuevo tema de la semana: El baile de Bienvenida.
-¡Estoy tan emocionada por el baile!-Chilló Korra a sus tres compañeros de casa, antes de que cada uno se fuera a su respectivo salón de clases.
-No es la gran cosa, aquí hacen bailes por todo: El baile de Bienvenida, El del Aniversario de la escuela, El de Halloween, El de Navidad, El de Primavera, Las chicas invitan a los chicos, El de San Valentín, El de Pascua, El de Fin de año escolar, El día del Maestro, e incluso El de las Mascotas.- Enumeró Tahno, que por experiencia propia se sabía todas las absurdas celebraciones que hacía su escuela.
-¡Es importante para mí!- Se defendió Korra.- Es mi primer baile.
Mako la miró con cara de aburrido. No entendía porqué la gente le daba importancia alguna al asunto. Las chicas se la pasaban rechazando peticiones al por mayor, esperando a que su "príncipe azul" las invitara, si eso no pasaba, ellas analizaban cuidadosamente a sus "opciones de sobra", viendo quién era el más calificado para llevarlas. Después iban de compras innecesarias por un lindo vestido, asegurándose que ninguna amiga eligiera el mismo color, pues eso sería un desastre. ¡Y qué decir de la guerra mundial que se armaría si alguna "mujerzuela" cometía la osadía de llevar la misma prenda! Para finalizar, el día del famoso baile se la pasaban poniéndose mascarillas y cosas raras en la cara para verse mejor. Se arreglaban como nunca su cabello. Y ya llegada la noche, se encargaban de presumir a su pareja al resto de los invitados, aparentando ser la pareja perfecta.
Y bueno, los chicos en la mayoría de las veces tenían que armarse de valor suficiente para invitar al baile a su "princesa". Obviamente corrías el riesgo de ser rechazado, así que tenías que elegir el momento y las palabras adecuadas para tener garantizada una positiva. Luego de conseguir pareja, estaba el asunto del traje. Tenías que tener cuidado, pues no debías de parecer un pingüino, ni mucho menos alguno de los meseros. Tampoco podías usar un traje de tu padre, que claramente no te quedaría. Tendrías que escoger uno perfecto para ti, ni muy formal, ni muy casual. El día del baile, si eras un caballero, pasarías por tu cita a su casa, incluso le llevarías una flor para hacer más cursi el asunto, y si tenías suerte podías irte de ahí sin conocer a su efusiva madre, y a su amenazante padre que te vería con ojos de querer matarte. Al llegar a la fiesta, como si todo lo demás no fuera suficiente, le pedirías un baile a tu princesa -exacto, precisamente eso era: ¡Un baile!- y si resulta que no sabías bailar ¡Felicidades! Estabas casi oficialmente jodido.
Por eso Mako evitaba los bailes. Muy problemático para él.
Korra se la pasó todo la mañana en las nubes ¿Qué vestido debería ponerse para la ocasión? ¡Oh, esperen! Ella ni siquiera tenía vestidos. Tendría que obligar a alguno de sus amigos a acompañarla por uno al centro comercial después. ¿Le quedaría bien el color rojo? ¿O quizás morado?
Después de prestar mínima atención en las clases, se dirigió a casa con Mako, Bolin y Tahno, mientras una nueva duda la atormentaba por dentro: ¿Con quién iría al baile?
Conocía a muy pocos muchachos de su clase, y lo máximo que intercambiaban eran saludos por mera cortesía. De inmediato se hizo la nota mental de ser más social.
Después de comer hamburguesas se aventuró a preguntarles por el vestido.
-¡Muy bien! ¿Quién de ustedes quiere ser el afortunado de acompañarme a comprar un vestido?- Trató de hacer "interesante" el asunto. Como si acompañarla de compras fuera algo que todos amaran hacer.
Ni siquiera la voltearon a ver. Cada uno parecía estar en otro mundo.
-He dicho: ¿Quién de ustedes...?
-Lo sabemos, Korra.- Interrumpió Bolin.- Sólo fingíamos no escucharte.
La chica lo miró indignada y molesta.
-Bolin tiene razón, linda. ¿Acaso no sabes que los chicos odiamos ir de compras? Para eso mejor búscate una amiga, o un amigo gay.- Le aconsejó Tahno.
-Pero... Ustedes no dejarían que yo fuera solita al centro comercial. Podría perderme, o podrían secuestrarme, o robarme todo mi dinero. No dejarían que eso pasara ¿Cierto?- Intentó por última vez, poniendo cara de cachorrito.
Los tres hombres se miraron entre sí.
40 minutos más tarde, y luego de tomar un autobús que la dejó cuatro calles adelante, Korra por fin había llegado al centro comercial. Sola.
"Malditos hombres" "Los dos son muy buenos chicos. Responsables y amables." Rió de ironía recordando las palabras de su madre.
¿Qué rayos pensaban sus padres cuando la enviaron a vivir con un irresponsable -aunque divertido- muchacho que tenía un hurón como mascota, un sexy mujeriego, y un amargado que estaba maldito? ¿Qué ni siquiera se les cruzó por la mente que fácilmente podría hacer un trío? ¿O una orgía? Aunque, claro, ella jamás pensaría en eso. Y en estos momentos era lo que menos le importaba.
Sin embargo, no pudo evitar pensar que hubiera estado mejor en una casa con tres mujeres. Por lo menos alguna le hubiera acompañado, y ambas se probarían millones de vestidos hasta encontrar el perfecto. E irían a la peluquería, hablarían de chicos, y comerían helados hasta morir. De nuevo se hizo la nota mental de ser más sociable. Necesitaba una amiga con urgencia.
Finalmente se encaminó hasta una tienda de vestidos para toda ocasión.
Y después de probarse cuatro, finalmente pudo encontrar lo que buscaba.
No fue a comprar zapatos, ni a comerse un helado de chocolate. Simplemente se fue a casa, satisfecha. Porque aunque ya estuviera más acostumbrada al ambiente urbano todavía no sentía mucha seguridad al ir por ahí ella sola.
Al llegar no había nadie, excepto Pabu, claro.
Korra supuso que se habían ido a entrenar o algo así.
El día pasó normal. Y fue hasta la mañana siguiente que Korra se propuso a encontrar una pareja para el baile. No pensaba preguntarles directamente, eso es obvio. Simplemente iba a averiguar quiénes seguían disponibles. Sin embargo, la mayoría de los chicos de su clase ya tenían con quien ir.
-¿Quieres ir al baile conmigo?- Sí, finalmente se rindió, y con tono cansino pero decidido le preguntó a Bolin si quería ser su cita. Por lo que sabía, él tampoco tenía pareja aún. Quizá le hubiera preguntado a Tahno, pero él ya había invitado a una chica despampanante de su curso. Y Mako ni siquiera pensaba ir al baile, porque iba en contra de sus creencias, o algo así.- En plan de amigos, claro.- Se apresuró a aclarar para no espantarlo.
-Sí, ¿Por qué no?- Aceptó desinteresadamente encogiéndose de hombros.
Aunque no estaba en sus planes ser ella quien invitara a alguien, por lo menos no iría sola al baile.
Una noche antes de la fiesta Korra preparó todo: Tenía su vestido perfectamente planchado. Apartó los zapatos que usaría, ideales para bailar todos esos ritmos modernos tan extraños, y seguir de pie como una reina. Ya sabía cómo se peinaría. Y en su bolso se encontraba todo lo necesario : Labial, mentas, celular, cámara para tomarle fotos a todo en su primer baile, espejo, etcétera.
Pero para lo que Korra no estaba preparada era para amanecer enferma.
-¡Tú!- Gritó mientras se acercaba de una manera amenazante a su querida cita. Según ella, el responsable de todo.- ¡Tú y tu horrible comida asquerosa tienen la culpa!
-¿Korra? ¿Qué te pasa?- Le preguntó nervioso. La mirada asesina de su amiga no indicaba nada bueno.
-¡Fue tu ensalada! ¡No finjas demencia! Me querías envenenar para no ir al baile conmigo.- Acusó la chica.
-¿Qué pasa aquí?- Interrogó Mako con su tono de mamá que está apunto de regañar a sus "queridos" retoños.
-Es culpa de tu hermano. Me quiso matar con lo que cocinó en la cena porque no quería ir al baile conmigo. Y en vez de decírmelo, envenenó la maldita ensalada. Y ahora estoy enferma. Y no podré ir al estúpido baile.- Aseguró Korra histérica.
-Yo no hice nada ¡Lo juro!
-Muy bien. Veamos. Korra, sabemos que la comida de Bolin no es la mejor, pero esta vez no tiene la culpa. Simplemente te hizo daño a ti. Desafortunadamente no irás a la escuela hoy, ni al baile en la noche.- Resolvió el hermano mayor.
-Pero...
-Nada de peros, te quedarás en casa. Punto final.- Declaró Mako con autoridad.
Korra se fue refunfuñando y lanzando maldiciones en dirección al baño, pues volvía a sentir náuseas, y si tenía suerte, podría encontrar alguna medicina para recuperarse antes de la noche.
"Pometardolofina: te cura de volada." ¿Nombre extraño y eslogan convincente? Sí, seguro funcionaría.
Feliz, la chica se tomó tres pastillas.
Error, grave error. Dos horas más tarde se encontraba peor a como había amanecido. Todo lo daba vueltas y tenía ganas de vomitar cada quince minutos.
Como última esperanza, pensó que tal vez era de esas medicinas que te hacen sacar todo, para finalmente recuperarte. Desechó esa idea al sentirse igual de mal luego de haber pasado tres horas.
-¡Ya llegamos Korra! ¿Cómo te sientes?- Quiso saber Bolin mientras se sentaba en un sillón de la sala frente a la chica.
La respuesta era obvia. Korra se veía exhausta, con sudor, y ojos llorosos.
-De maravilla.- Y no, no era sarcasmo. Ella de verdad trató -en vano- de sonar convincente para que la dejaran ir al baile.
-Buen intento. Pero te quedarás aquí con Mako.- Le dijo Tahno.
-Por cierto... ¿No te importaría que fuera al baile, cierto? Es que ya había rentado un traje.- Preguntó Bolin temeroso a lo que dijera su amiga.
-Claro. Puedes ir.- Le confirmó. No iba a permitir que alguien más se perdiera de la celebración.
Bolin aunque estuvo feliz con su respuesta, no pudo evitar sentirse culpable. Sabía cuánto había querido ir Korra al baile. Sin duda alguna le recompensaría llendo de compras con ella, o alguna otra cosa así.
Media hora antes del baile los chicos ya estaban listos y dispuestos a irse directo a la fiesta.
Cabe agregar que ambos se veían muy guapos con sus trajes de color negro, y peinados elegantes.
-Hey Tahno.- Llamó su atención Bolin.
-¿Qué sucede?
-¿Has visto a Pabu?- Interrogó preocupado.
-No. ¿Podemos irnos ya?- Lo apresuró su amigo.
-No aparece por ningún lado.
-Seguro está debajo de tu cama dormido.- Trató de restarle importancia.
-Negativo. Ya lo busqué debajo de todas las camas y sillones.
-Tal vez fue a comprar comida. ¿Ya nos podemos ir?
-¡Tahno!- Lo regañó Bolin.- Sabes que no puedo irme sin despedirme de él.
-Ese no es problema mío.
-Por favor.- Insistió Bolin con cara de súplica.- Ayúdame a buscarlo y después nos vamos.
Tahno rodó los ojos.
-Bien.
Buscaron por toda la casa y no hubo rastros del travieso hurón. Así qué decidieron tomar medidas más drásticas y salir a buscarlo.
-¡Pabu!- Gritaba su dueño llamándolo para que apareciera.- ¿Dónde estás pequeño?
-Sal de dónde quiera que estés. Tenemos comida...- Sí, se sintió algo torpe. Pero estaba impaciente por llegar al baile, y ese animal no aparecía.
Y el tiempo pasaba, y ellos le preguntaban a la gente por él, recibiendo siempre como respuesta que no habían visto nada parecido ese día.
Hasta fueron al supermercado, porque quizá Pabu sí había ido por comida, pero tampoco lo encontraron ahí.
-Es mi bebé. Si le pasa algo me muero.- Explicó Bolin con tono desanimado.
-No te preocupes. Pronto aparecerá.- Trató de consolarlo su amigo.
Dos horas y media después de búsqueda en vano, y cansancio extremo, resolvieron regresar a casa para imprimir volantes de "Hurón extraviado" con una recompensa generosa.
-Oye... ¿Esa colita no es la de...?
-¡Pabu!- Afirmó corriendo hacia su hurón. El cual se encontraba dormido debajo del tapete de "Bienvenidos" a la entrada de la casa de uno de sus vecinos, asomando su cola.
-¿Cómo no te vimos antes? ¿Y qué carajos haces aquí? ¡Me debes una explicación! ¡Casi matas a papi del susto!- Y siguió sermoneando a su mascota, mientras lo cargaba y llevaba de regreso a su casa.
-¡¿Tan pronto se acabó el baile?!- Exclamó sorprendida Korra al ver llegar a sus amigos, pues esperaba que llegaran como a las tres de la mañana.
-Nos lo perdimos.- Le contestó simplemente Tahno, con tono cansado. Pues buscar a Pabu por casi toda la ciudad no era tarea fácil.
Probablemente Natasha, o Tiffany, o como sea que se llamara la chica, estaría furiosa porque su cita no se presentó, ni avisó siquiera.
Korra no les preguntó más. Se limitó a verlos con cara de comprensión.
-¿Quieren ver Shrek?- Los invitó con una sonrisa, mientras empezaba la película.
Los dos asintieron con la cabeza y se sentaron en el sillón.
Pabu al poco tiempo se quedó dormido en el regazo de Bolin.
La noche se la pasaron viendo películas de todo tipo, incluso Mako se les unió después.
Ninguna amiga la acompañó por el vestido perfecto. No hubo rosas, ni una notita con letra mal hecha preguntándole si quería ir al baile. No pasaron por ella en una limusina, y no bailó con su príncipe azul, como le habían prometido todas esas películas extrajeras para adolescentes. Pero sí tuvo una linda noche en compañía de los tres -y Pabu- que aunque a veces fueran desinteresados, o molestos, o cocineros pésimos, o tuvieran alguna maldición, u olieran mal, a fin de cuentas eran sus amigos.
Sin embargo no pudo dejar de preguntarse... ¿Cuándo habían dicho que sería el próximo baile?
Disculpen por tardar tanto T.T y encima quedó súper cortito. Mil disculpas ):
Espero no tardar mucho con el siguiente capítulo.
Que todos estén bien :D. Gracias por leer.
¡Saludos!
