¡Hola! ¿Cómo están?
Antes que nada este capítulo va dedicado a una fiel lectora y excelente escritora, una persona muy linda: MtezPS. Un pajarito me contó -y ojalá no me haya mentido- que cumpliste años el 10 de marzo ¡Felicidades! Espero te la hayas pasado muy bien -y te hayan regalado varias cosillas xD- y que te guste mi regalo. Con mucho cariño para ti.
Bueno. Mil disculpas a todos T.T Sé qu no hay excusas: tardé más de un mes. Pero créanme que si no fuera a la escuela, hubiera tardado menos xD.
Por suerte ya terminé exámenes :) En serio, lo siento mucho. Aquí el cap:
-Vamos, hermano ¡Tienes que salir! ¿O acaso el niño estudioso y responsable no piensa ir a la escuela?
-¿Sabes qué día es hoy?- Preguntó nervioso el hermano mayor, que en esos momentos se encontraba escondido entre las cobijas de su cama.
-Sí. ¡Es viernes!- Exlclamó feliz Bolin; Después de una cansada semana en la universidad, ese día le sabía a gloria.
-Exacto.- Afirmó.- Pero no es un cualquier viernes ¡No señor! Es viernes 13.-Le explicó con voz misteriosa, como quien cuenta una historia de terror.
-¿Y eso qué?
-¿Cómo de que qué? ¡Es día de mala suerte!- Dijo indignado.
-Mako.- soltó un suspiro.- Tú nunca has creído en esas cosas.
-Tampoco creía en maldiciones que pescabas por tocar una maldita estatua en un museo barato ¡Pero mírame! Estas semanas todo ha sido un desastre. Y si a mi mala suerte le sumamos que hoy es viernes 13, lo más probable es que me falté una pierna al finalizar el día .- Concluyó.
Bolin rodó los ojos. Su hermano podía llegar a ser insoportablemente exagerado cuando se lo proponía.
-Como digas.
Y sin perder más el tiempo, salió de la habitación dejando a un Mako escondido entre sus mantos.
-¿Acaso el niño responsable no irá a clases?- Cuestionó curiosa Korra. Pues era bien sabido por todos que Mako no faltaría a la universidad sólo porque sí. Y no pudo evitar pensar que tal vez Mako sí era una persona normal, y de vez en cuando le daba flojera -sobretodo los viernes- levantarse. Aunque lo más probable fuera que hubiera enfermado.
-Dos palabras: Viernes 13. Korra entendió perfectamente, y no pudo evitar sonreír burlonamente ¿Quién lo iba a decir? Mako a fin de cuentas era una persona supersticiosa.
Pasaban las horas y Mako seguía sin salir de su habitación -y seguiría así por un buen rato-. Y para matar el tiempo se dedicó a ver series, leer aquel libro que había dejado a menos de la mitad hace más de dos años e incluso escribió su propia lista titulada "Cómo sobrevivir a un viernes 13". Los pasos a seguir eran muy sencillos:
1. Dibuja un círculo de sal sobre el suelo a tu alrededor y procura no salir de éste
2. Siempre ten contigo una pata de conejo -o dos, o cinco...-
3. No te olvides de tocar madera constantemente.
4. Evita a todo costa los gatos negros.
5. No pases por debajo de una escalera.
Miró la lista, satisfecho. Nada podría salir mal si le hacía caso a su escrito. ¿Que si era supersticioso? ¡Tonterías! Él lo llamaba simplemente ser precavido.
A las tres de la tarde llegaron Tahno, Bolin y Korra, agotados y hambrientos.
-¡Joder!, espero que Mako haya cocinado hamburguesas o pasta.- Comentó ilusionado Bolin, pues ese día era el turno de Mako para servir la comida.
Pero al llegar a la cocina todo estaba intacto.
Buscaron en el refrigerador, el microondas, la estufa, y no había rastro alguno de algún platillo hecho.
Ninguno de los tres quería aceptar la realidad. Una cosa era faltar a la escuela, pero no prepar la comida era totalmente inaceptable ¡Pero qué desconsiderado era!
-¡Mako Fireferret, baja ahora mismo!- Le gritó furioso Bolin; y una pequeña sensación de satisfacción lo invadió ¡pero qué bien se sentía gritar y estar a punto de regañar a tu hermano mayor!
El mencionado escuchó gritos provenientes de la planta baja. Frunció el ceño; supo que ya estaban en casa. Y se cuestionó por qué no pudo tener compañeros normales: que fueran limpios, ordenados, serios y respetuosos. Claro, ellos eran los raros, y él era tan normal que se la pasaría todo el viernes 13 encerrado en su habitación, escondido entre las mantas.
Los tres se miraron entre sí, con una de sus miradas cómplices, y subieron todos juntos dispuestos a atacar a Mako.
Cuando llegaron a su habitación, obviamente cerrada, decidieron tocar como cualquier persona normal. Y una vez que este les abriera, reclamarían su comida.
Dos golpes y nadie abrió.
Decidieron volver a tocar. De nuevo, nada.
Y ninguno de los tres eran conocidos por su paciencia infinita, así que a los cinco segundos se encontraban golpeando la puerta como si la vida se les fuera en ello.
-Mako, ábrenos. No te vamos a hacer daño.- Dijo, supuestamente inocente Korra. Pero su voz salió un poco tétrica.
El pobre chico seguía escondido, haciendo oídos sordos. Por nada del mundo les iba a abrir a esos psicópatas que tenía como compañeros, y ya no sólo por el hecho de la mala suerte, sino porque al parecer estaban enojados con él. Y sabía de antemano que Korra no era precisamente la persona más dulce del mundo. En todo este tiempo fue testigo de los numerosos golpes que le proporcionaba a su hermano, que tal vez sí se los ganaba, ¡y claro que le divertía verlo! Sin embargo no era algo que le gustaría vivir en carne propia. Jamás.
Así que se escondió más entre las cobijas, con la esperanza de que se cansaran y se fueran.
-Suficiente Mako.- Decidió hablar Bolin.- Lo haremos por las buenas, o por las malas. Tú eliges.
-Tienes tres para abrir la puerta.- Hizo una pausa Tahno.- O sino... Entraremos a la fuerza.
Mako tragó grueso. No, no temía por Tahno y Bolin; ellos jamás lograrían tirar la puerta. Korra, en cambio, era la que le preocupaba.
-Uno...
Mako abrazó su pata de conejo.
-Dos...- Continuó Tahno.
Mako trató de taparse más con sus cobijas, asegurándose de que no dejara a la vista ninguna parte de su cuerpo.
-Tres...- Finalizó Korra.
Mako cerró fuertemente sus ojos.
Efectivamente habían tumbado la pobre puerta de madera. Y de inmediato los tres se abalanzaron sobre el cuerpo bajo las cobijas.
-¡Déjenme! ¿Qué es lo que quieren de mi?
-¡Tú! ¡Eres un irresponsable!- Le reclamó Korra.
-¿Por qué? ¿Qué hice?- Preguntó dudoso.
-¡No finjas demencia! ¡Era tu deber hacer la comida, y no la hiciste! ¿Sabes lo horrible que es llegar, un viernes, de la universidad, con una terrible hambre, y cansado gracias a las aburridas clases, sólo para encontrarte con que tu hermano perezoso, a quién por cierto le tocaba hacer la comida, no hizo absolutamente nada? ¡Dime! ¿Lo sabes?- Le acusó su hermano bastante enfadado.
-¡Sí!- Le apoyaron los otros dos. Y se quedaron callados, expectantes a lo que el culpable iba a decir.
Mako los miró a los tres, con su ceja levantada. ¿Así que todo el drama era por la comida? ¿Tanto escandolo sólo porque no hizo la puta comida?
Hizo un gran esfuerzo para no golpear ni a Tahno, ni a su estúpido hermano menor -a Korra no era necesario mencionarla. Era obvio que jamás golpearía a una dama.-
-¿Qué no pudieron pedir una pizza y ya?- Les preguntó, una vez que estuvo calmado.
-¡No!- Respondieron al unísono.
-¿Por qué no?
Y los tres se quedaron callados. Ni ellos sabían el por qué.
-Pues porque era tu obligación hacer la comida.- Se defendió Tahno después de pensarlo un poco.
-¡Exacto! Así que ahora baja a hacernos de comer.-Exigió la morena.
-¿Están locos? No saldré de aquí. Tomen del dinero que está en la cocina y pidan una maldita pizza.- Mako comenzaba a perder la paciencia.
-¡Que nos cocines algo!- Le pidió "amablemente" Bolin.
Y esa fue la gota que derramó el vaso.
Sin ninguna consideración, los sacó a los tres de su cuarto.
-Genial. ¿Y ahora qué hacemos?- Preguntó Korra.
-¿Quieren pedir una pizza?- Propusó Tahno.
Ninguno se negó. Se dirigieron al teléfono para pedir la pizza más grande que tuvieran, de preferencia con queso extra. Y por primera vez, Tahno no deseó que tardaran más de 30 minutos en llegar para que fuera gratis. Pues todos estaban muy hambrientos como para esperar.
Y comieron hasta quedar satisfechos; dejándole unas porciones a Mako. Aunque claro, si el supersticioso quería comer, tendría que salir de su cueva por la pizza.
Pasaron las horas y Mako no había salido del cuarto -que por suerte tenía baño-. Y esos gruñidos de su estómago se encargaban de recordarle cuánta hambre tenía.
Pero era peligroso salir... Y se maldijo por no haber llevado provisiones el día anterior.
"Tienes que resistir" Se decía. "Ya casi es sábado 14."
Y no paraba de mirar el reloj; en cuanto dieran las doce se iría a devorar toda la alacena. ¡Pero demonios! Apenas eran las seis de la tarde. Y el tiempo parecía haberse congelado.
Una hora después se escucharon golpes en su puerta.
-¿Sí?- Respondió con cautela.
-Soy Korra.- Dijo nerviosa.- Te traje pizza, si quieres.
Y eso fue música para sus oídos. De inmediato fue a abrirle a su comida, perdón, a Korra.
-Hola.- Le saludó la chica.
-Hola, pasa.- La invitó amablemente, haciéndose a un lado. Era lo menos que podía hacer por su salvadora.
Ambos se sentaron en la cama.
-¿Tenías mucha hambre?- Preguntó Korra divertida mientras lo veía devorar la deliciosa pizza.
-Un poco.- Contestó indiferente, aunque sintió un poco de vergüenza porque su compañera lo viera comer con tanto ímpetu.
-Yo...- Dudó un momento.- Perdón por reclamarte lo de la comida.
-Perdón por no haber cocinado.- Se disculpó también él.
-Te tengo un regalo.- Dijo feliz mientras sacaba algo de su bolsillo derecho.
-¿En serio? ¿Qué es?- Curioseó Mako.
-¡Un trébol de cuatro hojas!- Y feliz, se lo entregó.
El chico se quedó sin palabras. ¡Era justo lo que necesitaba!
-¡Korra! ¡Muchas gracias!- Le agradeció sinceramente.- ¿Sabes? Creo que con esto pueda bajar a hacer la cena sin preocupaciones.- Le comentó como quien no quiere la cosa.-
¡Eso sería genial!- Se emocionó Korra.
Y juntos se dirigieron a las escaleras.
Por un momento Mako se sintió tonto. Había pasado todo el día encerrado en su habitación, acostado en su cama, y nada malo había pasado ¿Viernes 13? ¡Vaya broma!
Golpes se escucharon por toda la casa. Como algo rodando por las escaleras. O mejor dicho... Alguien.
-Wow. ¡Directo a Youtube!- Exclamó con un tono de diversión Bolin.
Tahno hizo un gran esfuerzo por no reírse. Esfuerzo fallido, claro.
-¡Mako!- Chilló Korra, corriendo hacia donde había quedado tirado su amigo.- ¿Estás bien?
-Sí, Korra. Gracias.- Y fulminó con la mirada a los dos hombres, dispuesto a darles su merecido por burlarse de él. Y eso hubiera estado genial... Si tan solo él pudiera levantarse.
Lanzó un pequeño quejido de dolor, lo suficientemente alto para que sus tres compañeros se acercaran para verificar su estado físico actual.
-¿Te duele?- Preguntó inocentemente Bolin tocando su brazo izquierdo.
-¡Obviamente!- Le gritó su hermano.
-Será mejor que te llevemos al hospital.- Opinó Tahno. Todos asintieron -menos el herido-. Y entre él y Bolin cargaron a Mako hasta el auto, dejándolo caer de una manera no tan delicada en los asientos traseros, provocando una maldición hacia sus personas.
¿Que si quería ir al hospital? ¡Ni de joda! Preferiría quedarse en su cómoda y segura cama -donde debió de quedarse desde un principio- antes que poner un pie -si es que podía, claro- en un hospital de muerte. No les tenía miedo, simplemente era desconfianza.
Y ahora no estaría en camino a ese maldito hispital, si no fuera por Korra... Oh, esa mujer lo había engañado con un trébol de cuatro hojas. Le hizo creer que era un lugar seguro y después ¡Boom! Lo había empujado por las escaleras -bueno, él se tropezó, pero era lo mismo.-
Y siguió lamentándose todo el trayecto. Ese día no podía ir peor ¿O sí?
Bueno, creo que ya dejaré a Mako en paz xD. Prometo trabajar cuanto antes en la continuación.
Por cierto, Lily -quien muy amablemente dejó review- comentó que hacía falta romance. Y quizá en este capítulo no hubo nada de eso xD pero es que ya tenía la idea desde hace mucho -y lo terminé hasta ahora, perdón u.u- sin embargo, en el siguiente trataré de acercar más a Mako y a Korra. El título será: "Mi enfermera personal" o algo así xD. Todavía no estoy segura.
En fin, muchas gracias a todos los que comentan, lo ponen en alertas, o favoritos.
Y una disculpa por tardar tanto, y hacer los capítulos cortos ._. Cualquier queja, sugerencia, duda, etcétera, es bien recibida.
Espero que todos se encuentren de maravilla.
¡Saludos!
