¿La Despedida?
Y nuestros labios se encuentran, por fin, en un beso. El por qué lo inicié ya no importa. En estos momentos solo importa lo que cada uno quería trasmitir con este beso. Él súplica… yo despedida. Una rara combinación de sentimientos pero que hacen de este beso una sensación inigualable. Nuestros labios se acoplan de una manera sorprendente. Como siempre lo han hecho, debo reconocer. En mi pecho comienza una sensación muy cálida que recorre todo mi cuerpo. De pronto, el beso se vuelve apasionado y profundo. Una lucha interminable entre los dos por lograr la rendición del otro.
Nos interrumpe el sonido del teléfono timbrando. Nos separamos y volteamos nuestra mirada, al lugar donde se encuentra el teléfono. Peeta se apresura a contestar.
—Diga— contesta Peeta. Y yo me hundo en mis pensamientos.
¡Dios! No me pude resistir a besarlo. Ver todo ese dolor en sus ojos, derrumbaron cualquier defensa que había construido. Me siento muy confundida. No sé que puedo hacer.
Salgo de mis cavilaciones porque siento a Peeta rodear mi cintura con sus brazos, pegándome a su cuerpo. Por mi parte, paso mis brazos alrededor de su cuello y escondo mi rostro en el hueco de su cuello, porque en ese lugar siento que puedo desconectarme del mundo por un momento.
—No me alejes de ti— me suplica Peeta, apretándome más a su cuerpo.
—No hagas esto más difícil — mis labios tocan su cuello y me atrevo a depositar un beso ahí. Lo siento estremecerse. — Porque en estos momentos no puedo ni quiero alejarme de ti —termino en un susurro, mas para mí que para él.
—No lo hagas— Peeta susurra muy cerca de mi oído. Nos quedamos en silencio. Solo sintiendo la calidez de nuestros cuerpos reflejarse en el otro.
— ¿Quién era por teléfono? — pregunto separándome un poco de él.
—Mi papá. Parece que la tormenta ha empeorado y se quedarán en la panadería hasta mañana. — Eso me recuerda que yo también debo volver a mi casa. Me separo de Peeta completamente y camino hacia la ventana. Efectivamente la tormenta ha ganado intensidad. Muy apenas puedo distinguir el árbol que está en frente de la casa de Peeta. Y ahora cómo se supone que regresaré a mi casa.
—Puedes quedarte aquí si quieres—dice Peeta. Parece que ha leído mi pensamiento— total, mi familia no vendrá hasta mañana.
La idea de quedarme con Peeta era muy tentadora. Volver a tenerlo cerca de mí, brindándome seguridad y haciendo que mis pesadillas cesarán, era aun más tentador. Pero aún no desisto de mi idea de alejarlo de mí. Y esto podría hacerlo mucho más difícil de lo que era. Tanto para él como para mí.
—Mi madre se preocupara— me excuso. Ya veré como puedo regresarme a mi casa.
—Puedes llamarle por teléfono— resuelve fácilmente Peeta dejándome sin excusas. Camina lentamente hacia mi — Por favor— toma mi mano y la sostiene con fuerza mientras nuestras miradas se conectan— quédate conmigo — susurra
Y ahí, ha vuelto a derrumbar todas mis defensas. No puedo evitar sucumbir ante sus palabras, ante su mirada. Tiene un poder sobre mi sorprendente. Y no sé cómo ha logrado conseguirlo. Ni mi madre, ni Prim, mucho menos Gale, han logrado manejarme como él lo hace.
—Está bien — digo suspirado. Él me dedica una sonrisa que me desarma aun más. — ¿me permites tu teléfono?
—Claro, tómalo — dice. Me suelto de su agarre y camino a la mesita donde se encuentra el teléfono. Marco el número y me contesta mi madre.
— ¿Diga?
—Mamá, soy Katniss. Solo llamaba para avisar que me quedaré aquí en casa de Peeta.
—Sí, me lo imaginaba. La tormenta está peor
—Sí— quería preguntarle cómo está Gale, pero creo que no es conveniente con Peeta a unos pasos de mí, escuchando todo.
—Está bien, hija. Gracias por avisar. Regresa en cuanto puedas — me dice mi madre
—Adiós— no le doy tiempo de que conteste y le cuelgo.
—Ya está— le digo a Peeta
—Muy bien. Entonces ¿qué quieres hacer? — me dice bostezando.
—Pareces cansado — digo viendo las manchas azules que tiene bajo los ojos— deberías de ir a descansar.
—En todo caso, deberías de descansar tú también— me dice— no tienes mejor aspecto— debo de lucir terrible, consecuencia de las noches que no he podido conciliar el sueño.
—Anda, vamos— me toma de la mano conduciéndome escaleras arriba. Llegamos a lo que intuyo es su cuarto. Su cama está perfectamente ordenada, junto a ella hay un pequeño buro que tiene una lámpara encima. Hay unas cuantas pinturas descansan recargadas sobre la pared, sin colgar. Peeta camina a una cajonera en el fondo y saca una ropa.
—Toma, creo que esto te puede servir para dormir— dice entregándome la ropa.
—Gracias— digo porque sinceramente no creía que la ropa que traigo fuera muy cómoda para dormir.
—Bueno yo me iré a dormir al cuarto de mis hermanos, la puerta al final, por si necesitas algo— me dice encaminándose a la puerta.
—De ninguna manera, este es tu cuarto, no dejaré que duermas en otro lado— le contradigo— yo soy la que se va a otro cuarto.
—No, Katniss por favor. Eres mi invitada.
—Entonces los dos dormiremos en esa cama— resuelvo
— ¿No te incomodaría? — Me pregunta Peeta un poco dudoso — ¿incomodarme? Bueno siendo sincera, estaba cometiendo una locura al volver a esta situación con él, cuando debería de hacer lo contrario. Pero hoy quiero sentirlo cerca de mí. Si llegará a lograr mi objetivo de alejarlo de mi, esto sería una ¿despedida? Sentirlo por última vez junto a mí.
—Por supuesto que no. Ya lo hemos hecho antes ¿no? — parece que lo convenzo.
—Está bien. Tú ganas.
— ¿Podría usar tu baño para cambiarme? — le pregunto. Obviamente no me voy a cambiar en frente de él.
—Claro, es esa puerta — me dice señalando a un lado de la puerta del cuarto.
Entro y cierro la puerta tras de mí. Desdoblo la ropa y me encuentro que es una playera y un pantalón que, de seguro, me quedarán bastante grandes. No pongo más objeciones y me cambio de ropa, dejando la mía doblada en un estante. Salgo y me encuentro que Peeta ya está acostado en la cama y me ha dejado un espacio para que haga lo mismo.
— ¿No vas a cambiarte de ropa? — pregunto
—No. Esta es la ropa que uso para dormir— me dice deslizando las sabanas para que pueda entrar en ellas.
— ¿Acaso planeabas quedarte todo el día aquí? Pudiste haberte ido a la panadería con tu familia— digo entrando en la cama.
—Hoy no tenía muchos ánimos para salir— dice Peeta volteando la cara para que no pueda verle. Pero sé que en sus ojos se refleja la tristeza que sintió hace unas horas, cuando se dio cuenta de mis sentimientos por Gale.
Y no encuentro las palabras para eliminar su dolor.
Así que lo abrazo por el dorso y escondo mi rostro en su pecho. Peeta parece sorprendido por un momento, pero no duda en pasar sus brazos por mi espalda acercándome a él.
—Lo siento mucho— digo. Esa disculpa es por todo lo que lo he hecho pasar desde que nos conocemos. Golpes. Sufrimientos. Lágrimas. Decepciones. Entre otras muchas cosas.
Trato de esconder mi rostro un poco más en su pecho, como si eso ayudará a esconder también la culpa que siento.
—Está bien— me dice. Pero nada de esto está bien. Ahora mejor que nunca veo que no merezco a Peeta, nunca lo he merecido. Y eso me hace reforzar mi decisión de alejarlo de mí. No puedo tener a mi lado a alguien que no merezco. No puedo darme el lujo de ver sufrir a Peeta por siempre. No puedo ser tan egoísta.
Pero, en este momento, solo quiero estar junto a él.
Mañana sería un día muy difícil. Pero hoy, me permitiré resguardarme en la seguridad y calidez que me brindan los brazos de Peeta alrededor de mi cuerpo. Pasando sus manos por mi cabello, mi espalda y mis brazos. Acariciándome.
Y así nos quedamos dormidos.
Por fin puedo gozar de un sueño sin pesadillas. Me sorprendo de lo que, solo la presencia de Peeta a mi lado, puede lograr. Sentir el calor del cuerpo de Peeta a mi lado, en la oscuridad, es mi mejor medicina contra los males.
No sé cuánto tiempo ha pasado pero me despierto porque siento a Peeta removerse, inquieto, a mi lado.
— ¿Peeta? — pregunto, pero no obtengo contestación, parece que sigue dormido. Peeta se vuelve a remover más violentamente.
—Katniss… no— dice Peeta removiéndose. Está teniendo una pesadilla — Katniss.
Nunca, en todas las noches que había dormido con él, había pasado esto. Siempre sus pesadillas eran tan silenciosas que no llegaba a percatarme de ellas. Pero hoy está pesadilla parece ser terrible. Me pregunto qué estará soñando.
—Peeta— lo llamo nuevamente para que reaccione. Gruesas lágrimas bajan ahora por sus mejillas. Eso me asusta más.
— ¡No! ¡Katniss! — grita Peeta.
— ¡Peeta despierta! — grito también, sacudiéndolo fuertemente para que reaccione.
—Katniss— por fin despierta tembloroso, sudando y llorando como nunca. Voltea a todos lados. Fija sus ojos en mí, cerciorándose de mi presencia y se levanta para abrazarme fuertemente. Respondo su abrazo de igual manera, tratando de tranquilizarlo, como él lo hace conmigo.
—Tranquilo, ya pasó — le susurro al oído. Acaricio suavemente su cabello.
—Fue horrible— comienza a relatar Peeta— tú…— se le quiebra la voz. Lo abrazo más fuerte para que sepa que estoy aquí, con él.
—Está bien. Tranquilo — le digo
—Katniss— me dice separándose de mí, aún está temblando. Limpio el resto de las lágrimas que quedaron en sus mejillas — Prométeme que nunca me alejaras de ti — No sé que responderle—Por favor —suplica y sus ojos se vuelven a llenar de lágrimas.
—Yo…
Hola a Todos!
Aquí vuelvo con la continuación! Espero les este gustando la historia!
Hoy andaba inspirada, así que decidí subir de una vez el capítulo, está cortito, pero díganme, ¿qué les pareció? ¿le sigo?
Muchas gracias a aquellas personas que me dejaron un review y me pusieron en sus alertas… LOS AMO!
Chrushbut: me alegra mucho que te gustará el capítulo anterior, espero que te haya gustado la cortísima descripción del beso. Y aún estamos en duda. Muchas gracias. Coraline Kinomoto: jaja yo también ya hubiera mandado a volar a Gale, pero es Katniss, hasta después lo manda a volar XD Muchas gracias. Minafan: muchísimas gracias! Mi libro favorito también es "En llamas" porque es el que más contiene momentos Katniss/Peeta. Yo quería casi que matar a Katniss porque le había hecho eso a Peeta, pero ahh el Karma XD por cierto yo también soy fan de tus historias! :D y aquí tienes la actualización. Zucix: qué bueno que ya no pudiste resistirte más a leerlo XD muchísimas gracias, espero que te siga gustando la historia. Katinga: más conscientes no pudieron haber estado XD
Nos vemos en el próximo capítulo!
Atte.
KristenRock
