Prométeme que nunca me alejaras de ti — No sé que responderle—Por favor —suplica y sus ojos se vuelven a llenar de lágrimas.
—Yo…
Entiende que aunque pida que te vayas… no quiero perderte
Decisiones
—Por favor — me dice Peeta mientras las lágrimas que estaba reteniendo caen libremente por sus mejillas. No me había dado cuenta pero yo también estoy llorando. No podía soportar ver a Peeta sufrir. Por una extraña razón, el dolor de Peeta, se estaba convirtiendo en mi dolor.
Debía reconocerlo. Necesitaba a Peeta más de lo que hubiera imaginado. En estos momentos no podía causarnos este dolor a ambos. Era egoísta, si. Pero no podía contra ello.
—Te lo prometo— le digo. No sé por qué lo digo. Si solo lo dije por decir o porque realmente siento que nunca me podría alejar de él, que le estoy haciendo esa promesa para nunca romperla. Pero hay algo en mi interior que me dice que realmente la cumpliré.
Pero Peeta aún esta temblando, producto de la pesadilla que ha tenido, y al parecer, no ha captado el significado de mis palabras, así que busco una forma de tratar de tranquilizarlo. Y se me ocurre una muy buena. Me inclino lo suficiente hacia él.
Y lo beso.
No es un beso como el de hace unas horas, que estaba lleno de suplica y despedida. Este está cargado con un sentimiento que no sé cómo explicar, tal vez sea amor, pero no me puedo aventurar a ponerle nombre. Igual que el anterior, el beso se va tornando apasionado y profundo.
Y es aquí en donde me doy cuenta que nunca lo podría alejar de mi vida, porque sería como firmar una sentencia de muerte para ambos. Lo necesito tanto como él me necesita a mí. Así de simple.
Lentamente vamos acostándonos en la cama, sin romper el beso. Él encima de mí. Paso mis brazos alrededor de su cuello, presionándolo hacia mí. Aprovecho esto para profundizar el beso. Su brazo derecho está a mi costado, sirviéndole de apoyo, mientras su otra mano está fuertemente agarrada de mi cintura.
El beso poco a poco va perdiendo intensidad.
Nos separamos lo suficiente para vernos a los ojos. Nuestras respiraciones están entrecortadas. Las mejillas de Peeta están sonrojadas. Supongo que las mías deben estar igual. Sus labios entreabiertos, aún rojos por el beso, me incitan a besarlos de nuevo. Así que lo hago. Me levanto un poco atrayéndolo a mí, aprovechando que aún tengo mis brazos alrededor de su cuello, y deposito en sus labios otro beso. Solo es un beso pequeño, lleno de dulzura, que él responde de inmediato.
Peeta se gira llevándome con él y ahora soy yo la que queda encima. No decimos nada. Las palabras sobran en este momento, así que solo nos dedicamos a escuchar, nuestras respiraciones acompasadas en el silencio. Peeta acaricia mi espalda y yo hago figuritas en su pecho. Nos quedamos un rato así y volvemos a conciliar el sueño.
Me remuevo en la cama cambiando de posición. Estiro mi mano un poco buscando a Peeta, pero su lugar lo encuentro vacio, aunque aún conserva la tibieza y el olor de Peeta, lo que me hace referencia que hace no mucho tiempo que despertó.
Me levanto de la cama decidida a buscar a Peeta. Tal vez otra pesadilla lo atacó y yo no me di cuenta. Bajo las escaleras. Lo busco en la sala y no está. Voy directamente a la cocina pues se escuchan ruidos de ese lado. Entro y ahí está Peeta horneando como siempre. No puedo evitar suspirar aliviada.
—Hey— le digo tratando de llamar su atención. Él voltea hacia donde estoy, se percata de mi presencia y sonríe.
—Hey— me dice y deja la palilla, con la que saca el pan, a un lado del horno.
— ¿Pesadillas? — pregunto.
—Nada de eso. Simplemente ya no podía dormir más ¿y tú?
—Me desperté y no te sentí a mi lado, así que decidí buscarte— le digo. Él está abriendo el horno para sacar el pan.
—Pues ya no tienes que buscar más— deja la bandeja, que acaba de sacar, en la mesa para que enfríe y se acerca a mí. Me rodea la cintura con un brazo pegándome a él, y sin previo aviso, me planta un beso en los labios, y por supuesto, yo no puedo evitar corresponderle poniendo mis manos en su pecho. Es lento, cautivante y profundo que rápido enciende algo en mi interior haciendo que todo lo demás desaparezca. Pero para mi mala suerte, el beso termina.
—Quería hacer esto desde que entraste a la cocina— me susurra Peeta aún muy cerca de mis labios. No puedo contestarte ya que sigo idiotizada con el beso y esto él lo aprovecha para volverme a besar muy brevemente.
—Peeta— solo logro decir su nombre en un intento de decir algo más.
—Lo siento— dice sonriendo— no pude evitarlo— y se separa de mi. De inmediato siento una brisa fría estremecerme. — ¿Tienes hambre? — como si la pregunta fuera dirigida a mi estomago, este responde con un gruñido.
—La verdad es que si— admito. Creo que no he probado alimento desde el día anterior.
—Bueno, pues entonces, adelante— nos sentamos en una pequeña mesa frente al horno y me acerca un plato con una hogaza de pan y un vaso con leche. Él se sirve lo mismo.
—Sabes, estos son los primeros besos que me das sin que una cámara nos este grabando o alguna persona nos este viendo— me dice.
— ¿Eso es malo? — pregunto inocentemente.
— No, no es malo— sonríe— Me encanta, debo reconocerlo, pero no puedo evitar preguntarme el motivo — me dice.
Dejo mi plato por un momento y en un momento de valentía, me pongo de pie, camino lentamente hacia él, me siento en su regazo y lo beso como él me besó hace unos minutos, solo que más brevemente. Me separo clavando mi mirada en la de él.
—Solo porque quiero besarte— le susurro. El no cuestiona mi respuesta. Es más, parece que se ha quedado sin habla. Pues me mira muy sorprendido y con la boca ligeramente abierta. Me levanto de su regazo y vuelvo a sentarme en la silla donde estaba. Sigo comiendo como si no hubiera pasado nada. Él, al poco rato, me imita. Nos quedamos en silencio.
El pan es delicioso, como todo lo que prepara Peeta. Nunca puedo llegar a saciarme por completo de él. Es totalmente adictivo. Podría comer por siempre este pan. Y entonces un recuerdo viene a mi mente.
Cuando Peeta y yo estábamos en el Tour de la victoria, después de que Peeta me pidió que me casara con él. Estábamos en la fiesta que organizó el presidente Snow en su casa, degustando de fabulosos platillos, pero ya no podíamos comer más. Entonces llegó mi equipo de preparación y no dio una bebida que nos haría vomitar. La rabia que sentí en ese momento fue inmensa.
Cuántas personas en todos los distritos, en ese momento, no estarían muriendo de hambre. Cuántas personas harían lo que fuera solo por tener si quiera las sobras de esa comida suculenta. Y ellos la desechan tan rápidamente, que ni siquiera pueden darle el valor que se merece.
La rabia que sentí en esos momentos vuelve a mí descontroladamente. No podía seguir permitiendo que tanta gente sufriera por causa de las injusticias del capitolio. No podía permitir seguir viendo a nuestro y todos los demás distritos hundidos en la miseria. La idea de Gale no era tan descabellada después de todo.
Un levantamiento.
Sería la chispa que necesitaba la gente para unirse contra el Capitolio. Para poder derrocar ese gobierno, que por tantos años, los maltrató y los humilló, para luego seguir sacándoles hasta la última gota de sudor para satisfacer sus propias necesidades. Haciéndoles mandar a sus hijos, cada año, a un juego, donde tenían la muerte segura, solo para poder entretener a la gente del Capitolio.
Y si solo por azares del destino, sus hijos regresaran vencedores como Haymitch, Peeta y yo, solo sería para revivir cada momento de su vida los horrores que vivieron en esa arena, culpándose por la muertes, temiendo dormir por miedo a que las pesadillas aparezcan, hundiéndose, si es posible, más en la miseria.
— ¿Qué pasa Katniss? Te quedaste muy pensativa— me dice Peeta con un poco de preocupación en su voz. Yo me tomo un tiempo para contestarle.
—Peeta, quiero iniciar un levantamiento aquí en el doce— le suelto. Él me mira tranquilo y un poco sorprendido, pero nunca como yo pensé que se iba a sorprender si mencionaba este tema.
— ¿Estás segura? — me pregunta
—Sí, totalmente. Ahora que hemos visto la miseria de los demás distritos, lo he estado pensando mucho. Además tengo la sospecha de que en otros distritos ya hay levantamientos.
—Eso nos podría traer más problemas con el Capitolio— ¿más problemas de los que ya tenemos? No lo creo. De todos modos, ya estamos fichados, si hacemos esto o no, nuestro castigo puede que se lleve a cabo.
—Sí, lo sé. Solo que estoy cansada de las injusticias— pienso en mencionar a Gale, en cómo lo azotaron, pero esto no es conveniente y mucho menos voy a mencionar que la idea de iniciar un levantamiento fue de él, y no mía, como Peeta puede llegar a pensar.
—Katniss, esto podría salir mal y…— se detiene un momento— míranos a nosotros, marcados para siempre por los recuerdos que nos atormentan de los juegos del hambre — sé lo que quiere decir. Peeta, más que nadie, comprende todos los horrores que pasamos en esa arena, es algo que siempre nos va a unir. Y ahora, él trata hacerme entender que si fallamos, no seremos los únicos con las secuelas de los horrores del Capitolio.
—Lo entiendo, Peeta
—Bien, entonces…— comienza a decirme tomándome la mano y brindándome una sonrisa— yo te apoyaré en lo que decidas— No puedo evitar pensar en todas las veces que Peeta ha estado incondicionalmente para mí, apoyándome y protegiéndome. Y ahora, acepta luchar junto a mí, en un levantamiento, sin cuestionar mis motivos. Él me da todo, cuando yo le doy tan poco.
—Muchas gracias— le digo y estas palabras brotan desde lo más profundo de mi corazón. Le doy la sonrisa más sincera que he dado jamás. Entrelazo mis dedos con los de él, afianzando más nuestras manos — aunque cabe la posibilidad de que perdamos por falta de apoyo— bromeo.
—No sabes el efecto que tienes en las personas, Katniss— dice y hace un gesto negativo con la cabeza. Aún no comprendo del todo sus palabras, así que nos quedamos en silencio, con nuestras manos unidas.
Me vuelvo a hundir en mis pensamientos. Estoy en deuda con Peeta. Desde que nos conocimos, cuando me arrojo ese pan en medio de la lluvia, hasta hoy, no ha hecho más que poner su vida antes que la mía, protegiéndome, cuidándome y si, amándome.
Quisiera poder devolverle, aunque sea un poco, todo lo que me ha dado, pero sinceramente no sé cómo.
—Esto… Katniss— me llama Peeta y me saca de mis pensamientos— sobre la promesa que me hiciste— se ve dudoso y nervioso, como si no supiera que decir, y eso es muy raro en él— quisiera saber, si realmente es verdad, que nunca te alejaras de mí.
—Es verdad, Peeta, nunca te voy a alejar de mi lado— le digo, pero en su mirada aún permanece la duda. Y no lo culpo. En los juegos, le hice creer lo quería, cuando todo fue un vil engaño. No puede evitar dudar de mis palabras. Así que se lo demostraré con hechos. Pero no tengo idea como. Bajo la mirada un poco triste y entonces veo la hogaza de pan frente a mí.
Y sé lo que tengo que hacer.
Una promesa inquebrantable.
Hola a Todos!
¿Qué es lo que hará Katniss? ¿Para que servirá esa hogaza de pan? Chan chan chan chaaaan! Descúbranlo en nuestro próximo episodio XD
Ya volví con otro capítulo! ¿Qué les ha parecido? Cuéntenmelo en un review
A Katniss ya le gustó besar a Peeta y él encantado de la vida XD
Muchísimas gracias a todos lo que me han escrito y me han puesto en sus favoritos y en alertas! LOS VUELVO A AMAR!
LJDH (NOELIA): muchas gracias por leer. Y te prometo que si voy a terminar la historia, no me pienso quedar a medias XD. Monogotas2: muchísimas gracias! En verdad aprecio mucho que pienses eso de mi historia. Y sí, como dije, quiero seguir un poco lo que es la narración del libro, para que se note como si fuera parte de. Pero claro van a surgir ocasiones en las que si me tenga que salir un poco, pero todo sea por Katniss y Peeta XD a mi me dio tortícolis los cambios que tenía Katniss respecto a Peeta, con ganas de pegarle unas cachetadas a ver si entendía XD. Magaly: jeje era para darle emoción al asunto y aquí tienes la actualización. Elaine Haruno de Uchiha alias Katinga!: no me amenaces T—T y menos porque si sabes donde vivo! Ya están juntos XD. : muchas gracias! Espero que te siga gustando la historia. LenaPrince. Aquí tienes la actualización para que no te quedes con la intriga XD muchas gracias! Chrushbut: jajaja solo hicieron unas travesuras como viste, pero las que les faltan XD y Katniss como que se quiere dar cuenta que siente algo por Peeta pero como que luego se le olvida, total, como sucedió de verdad en el libro, es un poco desesperante y veras que si manda a Gale por un tubo XD, muchas gracias. Coraline Kinomoto: créeme no fuiste la única en querer hacerle algo a Katniss por ciega, pero bueno, esperemos que si cambie. Muchas gracias. SweetyWeasleyBass : muchas gracias! Aquí tienes la continuación. Anonymous: muchas gracias! Siempre que escribo trato de ponerme en el lugar del personaje, es por eso que pongo lo que podrían sentir, para que ustedes lectores, puedan sentir también al personaje, espero que si me salga bien!
Bueno, sin más que agregar, nos vemos en el próximo capítulo!
Saludos!
Atte.
KristenRock
