Eventos Inesperados

Los días han pasado, las cosas en el distrito van mucho peor. Camino por las calles y la gente me evita. Me siento repudiada. Y tal vez me lo merezco. Gale ha vuelto a casa, casi diario, pero sin más charla de rebelión entre nosotros. Haymitch también se ha pasado por aquí un par de veces, ahora que Ripper ha dejado el negocio temporalmente, se mantiene sobrio por más tiempo, cuidando las reservas que le quedan. Peeta solo ha venido un par de veces y creo que eso se debe a la presencia de Gale.

Puedo recordar la última vez que lo vi.

Gale y yo estábamos platicando, en el porche de mi casa, acerca de la situación actual del distrito y le estaba comentando a Gale sobre lo mal que me sentía por todo lo que estaba pasando. Él trató de darme su apoyo incondicional y paso su brazo alrededor de mis hombros, pegándome a él. En ese momento llega Peeta y nos ve. Pude ver claramente el dolor en su mirada. Gale en ningún momento retira su brazo de mis hombros, como desafiando a Peeta y yo me siento muy incómoda. Peeta no me da tiempo de decir nada, cuando se disculpa y se va rumbo a su casa. Logro retirar el brazo de Gale de mí delicadamente, esperando no dañarlo por la acción. Después de eso, Peeta no ha vuelto a la casa.

Más tarde, Haymitch viene y me avisa que se acerca la fecha para la sesión de fotos con los vestidos de novia. Esto provoca que la mañana siguiente, lo primero que venga a mi mente, sea la boda y su propósito. ¿De verdad están planeando llevarla a cabo? A mí me daría prácticamente lo mismo, ya que de todas formas Peeta y yo estamos casados, pero ¿será acaso por el beneficio de aquellos del Capitolio? Se prometió una boda, se hará una boda ¿y después nos matará? Cada día me convenzo más de eso ¿también cómo lección para los distritos? No lo sé, tal vez. Salgo al bosque para despejar mi mente.

En el bosque me encuentro a Twill y Bonnie y su fantasía de llegar al Distrito 13, siguiendo mi sinsajo como insignia. Me platican acerca de todos los levantamientos, de la estrategia que planearon cuando Peeta y yo iniciamos el Tour de la Victoria. Y cuando Peeta cayó de rodillas, suplicándome que me casara con él, fue la noche que inició el levantamiento. De cualquier manera, esa noche, no podría ser olvidada. Me doy cuenta que, desde el primer momento, Peeta y yo fuimos títeres, una pieza más en sus juegos. Todos los besos y muestras de afecto, no habrían podido detener lo que se cocía en el Distrito 8.

La peor parte llega, cuando de regreso a casa, me doy cuenta que la verja está electrificada, dejándome solo las opciones de quedarme en el bosque a esperar que la luz se vaya o arriesgarme a saltar la verja. Así que me arriesgo a saltar la verja, provocando que mi peso cayera completamente sobre mi tobillo y mi rabadilla, lastimándolo gravemente. Sin embargo, comienzo a andar a mi casa, escondiendo, lo mejor que puedo, mi cojera. Mi madre y Prim no podían enterarse que estuve en el bosque. Necesitaba una coartada, así que de paso, compro tela para vendas y unos dulces para Prim.

Y con esto me convenzo que estos días no pudieron ir peor.

Entro por fin a mi casa y me encuentro con dos Agentes de la Paz, que están de pie, en el umbral de nuestra cocina.

Está bien, retiro lo dicho anteriormente, si pueden ir peor.

—Aquí está, justo para la cena — dice un poco demasiado alegre. Llego muy tarde para la cena.

Considero sacarme las botas, como lo haría normalmente, pero dudo que lo consiga sin mostrar mis lesiones. En vez de ello, me saco la cazadora húmeda y me sacudo la nieve del pelo.

— ¿Puedo ayudarles en algo? — Pregunto a los agentes de la Paz

—El Agente de la Paz en jefe Thread nos envió con un mensaje para usted — dice la mujer

—Han estado esperando durante horas — Añade mi madre. Claro, esperando a que no consiguiera volver.

—Debe ser un mensaje importante — digo.

— ¿Podemos preguntar dónde ha estado, señorita Everdeen? — pregunta la mujer.

—Más fácil preguntar, donde no he estado — digo con un sonido de exasperación. Cruzo hacia la cocina, obligándome a usar mi pie con normalidad, aunque a cada paso es insoportable. Paso entre los Agentes de la Paz y llego sin problemas a la mesa. Dejo mi bolsa en el suelo y me vuelvo hacia Prim, quien está muy tensa de pie. Haymitch y Peeta también están, sentados en un par de mecedoras tratando de jugar ajedrez, ambos voltean a verme. Pero yo solo soy consciente de la mirada de Peeta sobre mí. Siento unas ganas terribles de correr a sus brazos y olvidarme, por un momento, de la pesadilla que estoy viviendo. Pero me limito a sostener nuestras miradas, tratando de transmitirle mis sentimientos.

—Así que, ¿dónde no has estado? — Dice Haymitch, sacándome de mi mundo de ensoñación con Peeta.

Y me enfrasco en una pelea con Prim, Peeta y Haymitch, sobre la ubicación correcta del hombre de las cabras. Espero que esto funcione para terminar mi coartada.

—Era definitivamente la este — añade Peeta. Mira a Haymitch y se ríen. Se han dado cuenta de que todo esto es un engaño y tratan de llevarme la contraria para divertirse. Aunque creo que si tiene razón. Fulmino a Peeta con la mirada mientras él trata de aparecer contrito — Lo siento, pero es lo que he dicho, no escuchas a la gente cuando te habla — puedo sentir que sus palabras llevan un doble sentido.

—Pero la gente te dijo que él no vivía allí y otra vez volviste a no escuchar— Dice Haymitch. Creo que estos dos quieren decirme algo.

—Cállate, Haymitch — digo, indicando claramente que tiene la razón.

Haymitch y Peeta se echan a reír a carcajadas y Prim se permite una sonrisa.

—Bien. Que alguien más haga que esa estúpida cabra se quede preñada — digo, lo que hace que se rían más. Y pienso, por eso han llegado tan lejos, Haymitch y Peeta. Nada los echa atrás y sinceramente agradezco por eso.

Miro a los agentes de la Paz. El hombre está sonriendo, pero la mujer no está muy convencida.

— ¿Qué hay en la bolsa? — Pregunta de repente. Mi madre comienza a ver el contenido.

—Oh, bien. —Dice mi madre examinando la tela — Nos estamos quedando sin vendas

Peeta viene de la mesa y abre la bolsa de golosinas

—Oh, caramelos — dice metiéndose uno en la boca lentamente. Maldito Peeta, hace que me den unas terribles ganas de besarlo.

—Son míos — intento coger la bolsa, pero él es más rápido y se la lanza a Haymitch, quien se mete un puñado de golosinas a la boca, antes de pasarle la bolsa a Prim, que está riendo — ¡Ninguno de ustedes merece golosinas!

— ¿Qué? ¿Por qué tenemos razón? — dice Peeta muy cerca de mi oído haciéndome estremecer. Pasa sus brazos alrededor de mi. Suelto un gritito de dolor cuando mi rabadilla pone objeciones. Intento convertirlo en un sonido de indignación, pero puedo ver en sus ojos que sabe que estoy herida — Está bien, Prim dijo oeste. Yo oí con claridad Oeste. Y somos todos idiotas ¿Qué tal eso?

—Mejor — digo y acepto su beso. Extrañaba de sobremanera besar sus labios, quisiera prolongarlo un poco más, pero no es posible. Le echo una mirada rápida a Haymitch quien nos ve con ojos entrecerrados. Me vuelvo a los Agentes de la Paz — ¿Tienen un mensaje para mí? — les pregunto, Peeta me mantiene rodeada con sus brazos, eso me da la seguridad que necesito.

—Del Agente de la Paz en jefe Thread — Dice la mujer — quería que usted supiera que la valla, rodeando el Distrito 12, tendrá a partir de ahora, electricidad veinticuatro horas.

— ¿No la tenía ya? — pregunto, un poco demasiado inocente.

—Pensó que estaría usted interesada en pasarle esa información a su primo — dice la mujer. Siento a Peeta tensarse ante la mención de Gale.

—Gracias, se lo diré. Estoy convencida de que todos dormiremos algo mejor sabiendo que la seguridad ha arreglado ese fallo — estoy presionando las cosa, lo sé, pero el comentario me da una sensación de satisfacción.

La mandíbula de la mujer se tensa. Nada de esto ha salido como estaba planeando, pero no tiene más órdenes. Asiente secamente en despedida y se marcha, el hombre detrás de ella. Cuando mi madre ha cerrado la puerta detrás de ellos, me dejo caer contra la mesa.

— ¿Qué pasa? — pregunta Peeta preocupado, tomándome de la cintura para mantenerme derecha.

—Oh, me golpeé el pie izquierdo. El talón. Y mi rabadilla también ha tenido un mal día — me ayuda a ir hasta una de las mecedoras y me apoyo sobre el cojín acolchonado.

Mi madre me saca las botas.

— ¿Qué pasó?

—Resbalé y caí — Digo. Cuatro pares de ojos me miran incrédulos — sobre algo de hielo — pero todos sabemos que la casa debe estar llena de micrófonos y no es seguro hablar abiertamente. No aquí, no ahora.

Habiéndome sacado el calcetín, los dedos de mi madre palpan los huesos de mi talón izquierdo y hago un gesto de dolor.

—Debe haber una fractura — dice. Comprueba el otro pie — este parece estar bien — juzga que mi rabadilla debe estar macerada.

Prim es despachada para buscar mi pijama y albornoz. Cuando estoy mudada, mi madre hace una capa de nieve para mi talón izquierdo y lo levanta en un escabel. Como tres cuencos de estofado y media hogaza de pan mientras los demás cenan en la mesa.

Mi madre envuelve mi pie malo y Peeta se presenta voluntario para llevarme a la cama. Empiezo a apoyarme en su hombro, pero me tambaleo tanto que, al final, me lleva arriba en brazos, como aquel día del tueste. Escondo mi rostro en su cuello, embriagada por la calidez que emana. Me recuesta en mi cama suavemente, como si temiera hacerme daño. Me envuelve en las cobijas y se levanta para irse, pro tomo su mano, deteniéndolo.

—No te vayas. Acuéstate conmigo — digo en un ataque de valor.

—No creo que sea conveniente, Katniss

—Por favor — le sostengo fuertemente la mano.

—Casi pensé que habías cambiado de idea hoy. Cuando llegaste tarde para cenar. — estoy confundida, pero puedo adivinar a qué se refiere. Pensó que me había escapado, tal vez con Gale.

—No, te lo habría dicho — era verdad, en eso consistía la promesa que le hice — ¿Por qué no volviste? — le pregunto. Peeta suspira y se sienta en la cama.

—Pensé que tenías cosas importantes que arreglar con Gale — recalca la palabra importantes — No quería importunarlos — puedo encontrar en su voz enfado, celos, y tristeza.

—Peeta — me yergo en la cama hasta quedar sentada a su altura — quedamos que Gale no se iba a interponer entre nosotros — acaricio su rostro tiernamente.

—Lo sé. Pero al ver cómo te tenía abrazada, hizo que se revolviera algo en mi interior — dice Peeta. Puedo apostar a que eran celos — y me daban ganas de…

—Sh — pongo un dedos en sus labios, silenciándolo — No tienes porque sentirte así. Estoy contigo y nadie va a poder cambiar eso.

—No sabes cómo me hubiera gustado gritarle a Gale y al mundo, si pudiera, que estás conmigo — me dice y yo paso mis brazos alrededor de su cuello, acercándolo a mi — Sé que sueno posesivo, pero no puedo evitarlo.

—Lo sé. A mí también me gustaría — y no soporto más la distancia entre nosotros y la elimino posando mis labios sobre los de él. Me separo un poco — No sabes cuánto te extrañé — le digo y lo vuelvo a besar desesperadamente. Profundizamos el beso y nuestras lenguas entran en su, ya conocida, lucha. Sus manos se posan en mi cintura, levantando, un poco, la blusa de mi pijama para acariciarla con total libertad. El beso se vuelve más necesitado y yo me aferro más a Peeta, queriendo sentirlo completamente pegado a mí. Peeta deja mi boca y comienza a repartir besos por mi mandíbula y quedándose en mi cuello. Gimo levemente. Lo jalo hacia mí, haciendo que poco a poco caigamos en la cama, él encima de mí. Cuando siento su peso completamente encima de mí, mi rabadilla pone objeciones.

— ¡Auch! — me quejo y Peeta pone sus brazos a mis costados, apoyándose y liberándome un de su peso.

—Perdón ¿te hice daño? — pregunta Peeta asustado, mirándome a los ojos.

—No te preocupes. Fue el golpe de la rabadilla — Peeta suspira aliviado y se gira hasta caer acostado en el otro lado de la cama. Su respiración es errática y lucha por controlarla.

—Es mejor que descanses — dice y hace el intento de levantarse, lo detengo, poniendo una mano sobre su pecho.

—Duerme esta noche conmigo — vuelvo a insistir.

—Katniss, tu madre y Prim podrían molestarse y podrían sospechar algo

—Por favor — le suplico

—Está bien — se mete debajo de las cobijas y yo rápidamente me acurruco en su pecho, lo que ocasiona que casi al instante se me cierren los ojos

—Quédate conmigo — le digo antes de quedarme dormida

Siempre


Hola a todos!

¿Qué les deparara el destino ahora a Katniss y a Peeta? ¿Alguien más se dará cuenta de su relación? ¡Descúbranlo!

Como les prometí, aquí está otro capítulo! Espero les haya gustado.

¿Les gusto el cambió de la escena? ¿Lo que sucedió todos estos días con Katniss? Háganmelo saber con un review! XD

Mis agradecimientos a todos lo que me dejaron review, me pusieron en sus alertas, me agregaron a sus favoritos y me siguen XD y a los anónimos también los tomo en cuenta! Los Amo!

Guest (1): para que no te quedes con las ganas XD y próximamente Katniss si le dirá a Peeta que lo ama! Así que espéralo! Muchas gracias. Lizzyapb: jajaja yo también me pregunte quien era la mayor. A mí siempre me ha parecido que Prim maneja mucho mejor las situaciones que Katniss, es por eso que hice eso. Muchas gracias. Saludos!. Magaly: exacto! Si Katniss se diera cuenta de todo lo que ama a Peeta pasarían muchas cosas! Jeje y te adelanto que van a pasar XD Saludos. Muchas gracias. PitaMcC: te prometo que todas tus dudas serán aclaradas, porque si te las digo ahorita ya te contaría toda la historia XD Aquí tienes la actualización. Muchas gracias. SweetyWeasleyBass: XD así que ya sabes, si se te olvida la noche de bodas, tienes a Prim para recordártelo! Y si habrá un lemmon! Un aborto es algo muy fuerte :P y no creo que Katniss pueda recuperarse de eso. Muchas gracias. Saludos! Lilian Everdeen: jaja de hecho si puedes pensar que la mayor es Prim, pero ya que. Igual ya con esto dejó pensando a Katniss y solo esperemos que ya reaccione. Muchas gracias. Saludos. LenaPrince: jajaja Prim es tan inocente como Katniss, pero la diferencia es que Prim es más abierta y desinhibida y eso se lo quiere pasar a Katniss XD Muchas gracias. Saludos. Guest (2) yo también quiero un Peeta para mi, pero lastima, el único ya se lo quedó Katniss! Muchas gracias por tus comentarios! Saludos!

Bueno, tal vez en esta ocasión me tarde un poco más en actualizar ya que voy a trabajar toda la semana, de todos modos haré todo lo posible por actualizarles lo más pronto!

Y ya saben que ustedes y sus comentarios, son el motor que impulsa está historia! MUCHAS GRACIAS!

Sin más que agregar, me despido. Nos vemos en la próxima.

Saludos

Atte.

KristenRock