¿Qué está pasando aquí?

No es Prim, ni mi madre.

Esto no podía estar pasando


Interrupciones

Peeta y yo no separamos inmediatamente, asustados.

— ¡Haymitch! — decimos. Prim, aparece detrás de él, tapándose la boca con la mano para que no se pueda ver su sonrisa. Haymitch voltea a ver a Prim luego a nosotros esperando una explicación.

— Creo que se estaban besando — dice Prim con un toque de ironía, Haymitch la voltea a ver sorprendido y vuelve después a nosotros.

— ¿Acaso hay algo que no sepa? — Pregunta Haymitch con los ojos entrecerrados y los brazos cruzados — Primero, ustedes dos en las escaleras, queriéndose devorar el uno al otro, luego tu pequeña e ingenia hermana, diciendo ironías, ¿de qué me he perdido?

— Bueno… nosotros… — intento decir, volteo a ver a Peeta pidiendo ayuda, pero él parece que se ha quedado en shock.

— Bueno yo me iré a mi cuarto. Con permiso — dice Prim y sube las escaleras, haciéndonos a un lado, a Peeta y a mí.

— Estoy esperando — nos dice Haymitch impaciente.

— ¿Se lo contamos? — susurra muy bajito Peeta, esperando que solo yo lo escuche — porque puede que no nos deje en paz.

— Sí, tienes razón. Además, Haymitch es nuestro mentor, algún día se tendría que enterar — susurro igual. Ambos volteamos a ver a Haymitch quien nos mira con las cejas levantadas.

Peeta termina de bajar las escaleras, conmigo en brazos, pasando junto a Haymitch. Va directamente hasta la sala y me deposita en un sillón de una sola pieza. Él se sienta en el respaldo.

— Haymitch, siéntate por favor — le digo y él obedece un poco dudoso. La verdad no sé cómo comenzar, ni que le voy a decir. Me he quedado, literalmente, sin palabras. Peeta lo nota.

— ¿Quieres que comience? — me pregunta sosteniendo mi mano. Asiento con la cabeza.

— ¿Por qué tanto misterio? — pregunta Haymitch.

— Bueno… primero que nada — comienza Peeta — la razón por la que… Katniss y yo nos estábamos besando, fue… — está nervioso y eso no pasa diario.

— Ya sé — interrumpe Haymitch — están practicando para que la actuación de su boda quede fabulosa. — se ríe — Bueno chicos, déjenme felicitarlos por lo bien que les está quedando — Peeta me mira desesperado.

— No es así — debate Peeta. Haymitch se queda en silencio — nosotros…

— Peeta y yo nos casamos — suelto de pronto, cansada de tantas vueltas al asunto. El silencio hace acto de presencia, haciendo que mis palabras se puedan escuchar con un pequeño eco.

Pienso que Haymitch nos va a ver sorprendido. Pero no es así. Contra todo pronóstico, Haymitch nos mira como evaluándonos. Pasando la vista entre Peeta y yo. En silencio. La verdad es que me desespera que no diga ni una sola palabra.

— ¿No vas a decirnos nada? — le pregunto, presionándolo para que diga algo.

— ¿Qué esperas que diga, preciosa? ¿Felicidades? — dice riendo irónicamente.

— ¿No te sorprende? Porque no lo pareces — le cuestiona Peeta.

— La verdad, si me sorprendí cuando los vi besándose en la escalera, pero luego pensé que si Katniss lo estaba haciendo, era porque había pasado algo — explica Haymitch — Debo felicitarte chico, por fin la tienes a tu lado. Eres la prueba viviente del que persevera, alcanza— ríe estruendosamente.

Peeta y yo nos volteamos a ver, entre confundidos y aliviados.

— Pero debo decirles que me alegro por ustedes — nos dice Haymitch con una sonrisa — en serio.

— Gracias Haymitch — decimos conjuntamente Peeta y yo.

— Bueno, creo que les traeré unos bollos que horneé en la mañana — dice Peeta levantándose del respaldo. Me da un beso en la frente y camina, desapareciendo tras la puerta de la cocina. Haymitch me voltea a ver, de pronto, muy serio.

— Preciosa, debo preguntarte ¿por qué lo hiciste? — Pregunta directamente Haymitch — El chico te ama profundamente, de eso no hay duda, creo que ese es su motivo, pero ¿y el tuyo?

Me esperaba esa pregunta, pero no tenia con certeza la respuesta. Hay veces en las que no se la respuesta y otras en las que creo tenerla. Pero nunca me había detenido a pensarlo hasta descubrirlo.

— No lo sé. Todo comenzó porque le hice una promesa a Peeta de nunca separarme de él — le digo.

— Eso no lo dudes. Los planes del Capitolio para ustedes dos son muy claros — dice Haymitch. Me fastidia saber que el Capitolio ha trazado una vida para Peeta y para mí, algo que a mí me hubiera gustado hacer yo misma — pero aquí la pregunta sería ¿Qué sientes realmente por el chico? — pregunta Haymitch. Eso tampoco me había detenido a analizarlo.

— Es difícil de explicar. De algún modo, Peeta me llena, lo necesito de alguna forma. Ya no puedo ver un futuro sin él — estas palabras salen directamente de mi corazón, no me he detenido a pensarlas.

— Entonces ¿lo amas? — cuestiona Haymitch muy interesado.

— Puede ser — le contesto. Aún no me siento lista para hacer una afirmación de tal magnitud.

— Preciosa, sea lo que sientas por él — se detiene buscando cómo decir las siguientes palabras — por favor, no lo lastimes. Él chico no se merece sufrir.

— Lo sé — estoy más que consciente de eso — haré todo lo posible para que estemos bien — nos quedamos callados porque Peeta entra a la sala con unos panes y té. Se dispone a servirnos.

— Entonces, supongo, que ya no se sienten presionados por la boda que les está organizando el Capitolio — dice Haymitch mordiendo un bollo. Peeta y yo nos tensamos.

— La verdad, es muy incomodo que el Capitolio nos obligue a casarnos — contesta Peeta — yo hubiera querido hacerlo a mi modo.

— Ya veo. Pero eso ya no depende de ustedes — resuelve. Damos por terminada la conversación de la boda y su reciente descubrimiento.

Mi madre y Prim, bajan y comienzan a preparar la comida. Les pedimos a Haymitch y a Peeta que se queden a comer y ellos acceden. Peeta le ayuda a Prim a poner la mesa, mientras Haymitch me ayuda a llegar a la mesa. Ya estamos todos sentamos, comiendo tranquilamente, cuando tocan la puerta fuertemente.

Me tenso inmediatamente.

Puede que los Agentes de la Paz vengan a arrestarme, tal vez ya se dieron cuenta de que ayer andaba en el bosque o tal vez por nueva orden de Thread o del presidente Snow. Un sudor frio me recorre completamente. Peeta nota mi tensión y me toma fuertemente la mano. Le agradezco ese gesto con la mirada. Mi madre se dispone a abrir.

— Señora Everdeen — es Rory, el hermano de Gale. Suspiro con alivio — me manda mi madre para ver si tenía un poco más de medicina.

— Sí, claro. Pasa — le dice mi madre y se va a la cocina para buscar algunas cosas.

— ¿Cómo está Posy? — le pregunto

— Mi madre dice que está mucho mejor, solo queda un poco de fiebre — me explica.

— Toma — le dice mi madre entregándole medicina y algo de despensa — llévale eso a tu madre y dile que así está bien.

— Muchas gracias — sale muy contento. Mi madre cierra la puerta y se sienta de nueva cuenta en la mesa.

— ¿Y cómo está tu amigo Gale? — me pregunta Haymitch, siento a Peeta tensarse. Suelta mi mano y siento un frio colarse entre mis dedos.

— Supongo que ya está mejor, creo que ya va a volver a las minas — le explico.

— Ese muchacho tiene suerte de que no lo hayan matado — dice Haymitch. Simplemente yo no hubiera permitido que me lo arrebataran. — ¿Cómo sigues de tu tobillo?

— Mejor. Parece que la medicina está haciendo efecto —

— La medicina y los cuidados de Peeta — comenta Prim. Trato de callarla con la mirada, pero se muestra inmutable — se quedó toda la noche a cuidarla — Haymitch suelta una gran carcajada.

— Vaya, entonces no estaba tan equivocado, si te quedaste a dormir con ella — le dice a Peeta — se me hizo muy extraño que ya no bajarás. Vaya que si aprovechas las oportunidades — Prim y él seguían riendo, mientras nosotros nos sonrojábamos.

— Peeta ¿tus padres no se molestaron porque no llegaste a noche? — le pregunta mi madre, aliviándonos del incomodo momento.

— Bueno, mi padre no me dijo nada, pero mi madre si se molestó. Creo que es normal en ella. Nunca le he dado gusto en nada — le dice Peeta encogiéndose de hombros.

Nos disponemos a terminar nuestra comida. Haymitch se despide y se va a su casa, supongo, a ponerse ebrio, pero luego recuerdo que le faltan las provisiones de Ripper y elimino la idea. Prim se encarga de recoger los platos y mi madre sale para conseguir algunas cosas que le hacen falta. Peeta y yo nos quedamos en la sala.

— Bueno creo que será mejor que me vaya — anuncia Peeta — tengo que ir a la panadería a ayudar un poco con el cierre — asiento con la cabeza, aprobándolo

— ¿Te quedarás esta noche? — le pregunto.

— No lo creo. A mi madre tal vez le moleste que no le ayude en la mañana en la panadería. Te prometo que vengo en cuanto me desocupe — me dice acercándose para besarme. Yo lo recibo gustosa.

La verdad no quiero que se vaya. Las pesadillas en la noche no me dejaran dormir y solo con su presencia puedo ahuyentarlas. Pero tal vez tenga razón, su familia se puede molestar, además no me conviene hacerme de enemistad con ellos.

Nos estamos besando, cómoda y tranquilamente en el sillón, cuando un carraspeo nos interrumpe.

— En serio ¿siempre los tengo que interrumpir? — Pregunta Prim fastidiada — ¿no conocen las habitaciones? A este paso van a terminar con mi inocencia.

— Pues, hay veces, que empiezo a dudar si realmente tienes — le responde Peeta, Prim solo ríe negando con la cabeza, luego se vuelve a mí — ¿quieres que te lleve arriba para que descanses? — me pregunta.

— Claro, si no te molesta

— Para nada — y como es habitual, me carga en brazos y sube conmigo las escaleras. Me recuesta en la cama, con cuidado. Besa mi frente, pero yo necesito algo más, así que lo jalo hasta que nuestros labios se encuentran.

— Te extrañaré — me dice Peeta.

— Yo también — la verdad, ya comenzaba a extrañarlo — no tardes mucho.

— No. Te lo prometo — y ahora si se va.

La semana va pasando. Peeta llega en las mañana a dejarnos un poco pan, para luego irse a la panadería. Vuelve siempre más tarde, para ayudarme con el libro, ya sea en mi cuarto o que me ayude a bajar a la sala.

Esta tarde nos quedamos solos, pues mi madre y Prim se fueron al Distrito a comprar provisiones. Estamos en mi cuarto tirados en la cama, trabajando en el libro. Es un trabajo silencioso y absorbente que me ayuda a mantener la mente apartada de mis problemas. Me gusta mirar sus manos mientras trabaja, esas manos que cuando me acarician me siento es las nubes, que tienen el poder suficiente para amasar y hornear, haciendo que una página en blanco florezca con golpes de tinta, añadiendo toques de nuestro libro previamente negro y amarillento. Su expresión habitualmente relajada es reemplazada por algo más intenso y lejano que sugiere todo un mundo encerrado dentro de él. He visto fogazos de eso antes: en la arena, o cuando habla a una multitud, o aquella vez que apartó de un manotazo las armas de los Agentes de la Paz que me apuntaban en el Distrito 11. No sé qué pensar de ello. También me vuelvo un poco obsesionada con sus pestañas, en las que habitualmente no te fijas porque son tan rubias. Pero de cerca, a la luz del sol que llega oblicua por la ventana, son de un claro color dorado, y largas que no sé como evitan enredarse todas cuando parpadean.

Peeta deja de sombrear un capullo y alza la vista tan de repente que me sobresalto, como si me hubiera pillado espiándole, algo que de una forma extraña tal vez estuviera haciendo.

— ¿Te gusta lo que ves? — No me esperaba que me preguntara eso. Pero la verdad es que si.

— La verdad es que si — le confieso sonrojada.

— Bueno, yo estaba hablando del dibujo — me quede sin palabras —pero ya que no lo has visto por estar viéndome a mí, se acepta — dice riendo.

— ¡Peeta! — le doy un golpe juguetón en el brazo.

— Está bien — se queda en silencio y voltea a verme — Sabes, creo que es la primera vez que hemos hecho algo normal juntos.

— Sí — estoy de acuerdo. Toda nuestra relación ha estado teñida por los Juegos. La normalidad nunca fue parte de ella. —Está bien para cambiar.

— Sí, es un cambio muy bueno, espero — me dice volviéndose al dibujo para terminarlo. Me muevo en la cama tratando de acomodarme, pero siento un tirón y dolor recorrerme la espalda. Suelto un quejido de dolor.

— ¿Qué pasa? ¿Estás bien? — me voltea a ver preocupado Peeta.

— Me duele un poco la espalda. Debe ser por la posición o el golpe de la rabadilla — le digo.

— Sí, puede que sea por eso — concuerda Peeta.

— Creo que mi madre me dio una crema para eso — busco en el cajón de la mesita de noche, junto a mi cama, y saco un pequeño frasco. Abro el frasco para verificar. La crema, a pesar de los ingredientes que contiene, tiene buen olor y consistencia.

— ¿Quieres que te ayude a ponerla? — pregunta Peeta extendiendo su mano a mí.

— No me vendría nada mal — le digo entregándole el frasco.

— Muy bien. Acuéstate boca abajo — le obedezco sin rechistar. Peeta se levanta de la cama para llegar al lado donde me encuentro yo. Escucho que abre el frasco y se frota las manos con le crema. Siento la cama hundirse cuando Peeta se hinca en ella. Pone una rodilla a los lados de mis piernas. Levanta un poco mi blusa y comienza a untar crema por toda mi espalda. Se me escapa un suspiro de alivio y satisfacción. Sus manos hacen maravillas en mí.

Parece que a Peeta se le dificulta llegar hasta la parte alta de mi espalda por la molesta blusa. Se me ocurre una idea.

— Peeta, podrías voltearte un momento, por favor — me hace caso y se baja de la cama, dándome la espalda. Me levanto un poco y me quito la blusa. La sostengo contra mi pecho y me vuelvo a recostar boca abajo. De este modo, mi espalda queda totalmente desnuda. — Ya puedes voltear — le aviso a Peeta. Lo escucho tragar saliva ruidosamente. Se queda sin moverse por un rato — ¿Peeta? — le llamo para que reaccione.

— Eh… sí, claro — toma de nueva cuenta el frasco para untarse más crema y vuelve a colocarse en la posición en la que estaba hace unos momentos. Comienza a masajear mi cuello, haciendo movimientos circulares, bajando lentamente a mis omoplatos, donde se queda un tiempo para después seguir con el resto de mi espalda. Se entretiene en mi cintura por algún tiempo, acariciándola como cuando me besa. Mantengo los ojos cerrados, para mantener más la sensación de sus manos sobre mi piel. De pronto, Peeta detiene el movimiento de sus manos y a continuación siento sus labios posarse detrás de mi cuello. Me sorprendo un poco, pero la sensación me hace rendirme inmediatamente. Sus manos acarician mis costados lentamente deteniéndose por un momento a la altura de mis senos. Baja sus labios paseándolos por toda mi columna haciendo que me estremezca bajo sus labios. Se separa solo un poco para volver a besarme el cuello. Siento la necesidad de besarlo, así que giro la cabeza y me levanto un poco, buscando sus labios, hasta encontrarlos. Él entiende mi intención y me facilita la tarea, girando también la cabeza, buscando el contacto, dejando caer un poco su peso sobre mí. Nuestros labios se encuentran en un beso apasionado. Peeta deja mis labios y vuelve a deleitarse con mi cuello.

— Peeta — gimo cuando una de sus manos roza el nacimiento de mi pecho. Peeta al escucharme se separa rápidamente junto a la cama con la respiración entrecortada.

— Katniss, lo siento… creo que me sobrepasé — me dice con una expresión asustada y tratando de recuperar la respiración.

Me levanto de la cama sosteniendo mi blusa contra mi pecho, tapando lo necesario. Camino lentamente hasta él, sin apartar nuestras miradas. Cuando llego, paso mi mano por detrás de su nuca y lo atraigo hacia mí para besarlo. Lo vuelvo a besar desesperada y apasionadamente. Sinceramente, no sé lo que estoy haciendo. Estoy cegada por las sensaciones del momento. Peeta corresponde mi beso y toma mi cintura desnuda con sus manos, acercándome a él. Bajo mi mano por su cuello, lentamente, hasta llegar a los botones de su camisa, los cuales desabrocho con un poco de dificultad. Cuando la camisa está totalmente desabrochada, Peeta, me ayuda a deslizarla por sus hombros hasta que cae al suelo. Despego nuestros labios un segundo para poder admirarlo. Su pecho, ese que ha sido mi almohada muchas noches, es más esplendoroso desnudo, de lo que me imaginaba. Lo acaricio bajando mi mano libre por toda su longitud. Peeta suelta un suspiro y cierra los ojos, y cuando los vuelve a abrir, puedo ver esa mirada que hace cuando se concentra, aquella que me gusta mucho y que ahora solo va dirigida a mí. Me toma de la cintura y me vuelve a pegar a él para besarme. Me pierdo en sus labios y dejo que el mundo gire. Sus manos buscan el borde de mi blusa y lo toman para empezar a tirar de él y sacarme la estorbosa prenda. Yo no lo detengo.

Justo mi blusa iba a caer al piso cuando…

— ¿Catnip? ¿Estás ahí? — pregunta la voz que, reconozco como la de Gale, detrás de la puerta. Peeta y yo nos separamos de golpe, volteando a ver la puerta asustados. Me aferro instintivamente más a mi blusa.

— Eh… si Gale, espera un momento, por favor — le consigo decir a Gale, después de un momento. Me coloco de espaldas a Peeta para ponerme la blusa, él levanta su camisa del suelo.

— Metete al baño — le pido a Peeta y él me ve como si no me hubiera entendido.

— ¿Qué? — pregunta sorprendido.

— Solo hazlo — no le doy tiempo de decir nada más, pues lo empujo al baño y cierro la puerta.

— Catnip ¿Hay alguien contigo? — pregunta Gale tocando la puerta.

— Ehh… — no le contesto nada. Me acuesto en la cama lo más rápido que puedo — ya puedes entrar Gale — Abre la puerta y entra.

— ¿Estás bien, Catnip? — me pregunta observando toda la habitación, en busca de algo raro.

— Sí, lo que pasa es que no estaba presentable — le explico.

— No importa, siempre estás hermosa — él me dedica una sonrisa y se sienta en la cama muy cerca de mí. Me pasa un mechón de cabello por detrás de la oreja. Obviamente no le voy a decir que no lo iba a recibir semidesnuda con Peeta, conmigo, en las mismas condiciones.

— No es cierto, Gale — me sentía mal por él, pero no quiero que sufra.

— Bueno, como sea — se acomoda mejor en la cama — Me encontré a tu mamá y a Prim y me dijeron que te habías lastimado el tobillo.

— Sí, me resbale en un poco de nieve — intento excusarme, pero sé que con Gale mantener esa mentira, es imposible. Él suelta una carcajada.

— Vamos Catnip, ¿a quién quieres engañar? Esa, ni tú te la crees — me dice. Lo sabía.

— Pues eso fue lo que pasó — le digo rudamente para que deje de molestar.

— Está bien, no voy a discutir contigo — se rinde — y ¿cómo estás?

— Pues dice mi madre que es una fractura, espero ya poder caminar al terminar la semana — le digo.

— Me hubieras avisado cuando pasó y yo hubiera venido a cuidarte — se acerca nuevamente a mí — así como tú lo hiciste conmigo.

— Gale, no ha… — intento decir, pero la puerta del baño, abriéndose estruendosamente, me interrumpe. Peeta se asoma por el umbral recargándose, con la camisa a medio abrochar. Mi boca se abre mientras lo observo detenidamente.

— No hace falta que te molestes, Gale — le dice directamente — yo la puedo cuidar — su tono me decía que ha estado escuchando el coqueteo de Gale y ahora está sumamente celoso.

— ¿Qué haces tú aquí? — Le pregunta a Peeta para luego dirigirse a mí — Pensé que estabas sola.

— Gale…

— ¿Por qué no me dijiste? — me pregunta Gale muy dolido, levantándose de la cama

— Gale, por favor — intento detenerlo.

— No, Katniss — y sale del cuarto dando un portazo. Peeta me ve detenidamente y yo veo por donde se fue Gale, ambos nos quedamos en un incomodo silencio.

— Será mejor que me vaya — me dice de pronto Peeta, terminándose de acomodar la camisa.

— Peeta… — puedo sentir la molestia en su voz cuando me habló.

— Entiendo que quieras esconder lo nuestro para que la gente no se entrometa, y estoy de acuerdo — hace una pausa — pero, empiezo a sospechar de que todo esto lo mantienes por Gale — me quedo callada. Es verdad. Sé que si Gale se entera de lo que pasó con Peeta, puede reaccionar mal y sinceramente, no quiero que salga lastimado — El silencio otorga — dice Peeta finalmente.

— Peeta, no es lo que crees — trato de excusarme pero las palabras no brotan.

— Creo que sientes algo más por Gale — el dolor en sus palabras es muy notable. No puede ser que le esté haciendo esto a Peeta.

— No… — comienzo.

— Ya llegamos — anuncia Prim abriendo la puerta de golpe.

— Me tengo que ir. Nos vemos — camina hacia la salida.

— ¿No te vas a quedar hoy a cenar? — le pregunta Prim deteniéndolo.

— No. Puede que mis padres se molesten si no llego. Además, no quiero causar problemas — esa última frase me caló. Sale de la habitación sin despedirse. Prim se queda viendo confundida y se vuelve a mí.

— ¿Qué pasó? — me pregunta Prim.

— Piensa que nuestro secreto lo mantengo solo por Gale, porque siento algo más por él.

— ¿Y es así? — cuestiona Prim.

— La verdad es que no me gustaría lastimar a Gale, él ha sido una parte importante en mi vida.

— Pero Gale siente algo por ti y si no le dices, solo vas a lograr que se haga más ilusiones — me dice Prim acertadamente.

— No lo sé, Prim

— Entonces ¿quieres decir que tú también sientes algo por Gale? —

— Quiero decir, el siempre ha sido mi mejor amigo. La verdad es que cuando lo azotaron fue lo peor que me haya podido pasar. De ahí me di cuenta que lo amaba. Pero no puedo comparar lo que siento por Gale a lo que siento por Peeta. Hoy te puedo confesar que amo a Peeta, es la verdadera razón por la que me uní a él, pero tengo miedo. Es muy confuso.

— Pues será mejor que pongas en claro tus sentimientos, Katniss. No puedes jugar con los dos — me dice Prim.

— Tengo que arreglar esta situación — le digo decididamente.

— Suerte con eso, Katniss — me desea Prim y me deja sumida en mis pensamientos.

Suspiro resignada. Cómo puede ser posible que las cosas cambien en un instante. Hoy estaba a punto de entregarme completamente a Peeta. Claro, no estaba totalmente consciente de lo que estaba haciendo pero aún así, estuvo a punto de pasar. Y luego, llega Gale, por desgracia o por fortuna, y hace que Peeta y yo terminemos peleados.

Definitivamente, tengo que arreglar esto.


Hola a todos!

¿Qué hará Katniss para arreglar este problema? ¿Le dirá por fin a Gale que se casó con Peeta? ¿Peeta y Katniss tendrán algo que ver? Descúbranlo en nuestro próximo capítulo.

Espero no haberme tardado mucho en subir el capítulo, pero hoy aproveche que mi jefe lindo estaba de buenas y sin gente XD y me puse a escribir… espero les haya gustado.

Antes de continuar, quisiera pedirles una disculpa por los horrores que cometí en el capítulo anterior. Me pasé a revisarlo y me sorprendí y me dije a mi misma: "mi misma, ¿qué estas escribiendo?" y mi misma me contestó: "es que ya tenías mucho sueño, eran las 3:40 a.m. y no carburabas bien" y así pasó. Espero en este no cometa tantos XD

También un Guest (espero que si me sigues leyendo me digas quien eres), me hizo ver un error que tengo de la parte del libro, donde se explica que el libro de plantas, pertenece a la familia de la madre de Katniss y no de su padre, como yo lo escribir. Una disculpa y muchas gracias a quien me lo hizo ver XD pero ya saben era para que se viera más emocionante XD.

Muchísimas gracias a quien me escribe, me pone en sus favoritos, en sus alertas y me siguen… estoy más que agradecida, de verdad, sin ustedes está historia no sería posible… y ¿por qué no? A los que me leen anónimamente, para que como el comercial de coca cola zero, se animen a escribirme XD

Monogotas2: XD lo de la parte del nombre de Katniss veremos cómo queda cuando suceda lo que tenga que suceder jeje para que te esperes en los próximos capítulos. Y ¿ya viste? Ya comenzaron con la preparación de su gran noche XD te he de confesar que me cuesta trabajo escribir partes como está, así que espero te haya gustado. Muchas gracias. Saludos. Andrey du Lac: qué bueno que te animaste a escribirme! Créeme si yo me encontrara un panadero con esas características no dudaba en robármelo, porque tienes razón, ya Peeta es de Katniss XD Muchas gracias. Saludos. LenaPrince: jeje te falló por poco, no era Gale, era Haymitch, pero ya vez que Gale por poco y se entera. Dime quién no se ha dado cuenta que Peeta es tan sexy! XD. Muchas gracias. Saludos. Coraline Kinomoto: tienes razón, Gale no llegaría preguntando eso, creo que llegaría golpeando al pobre de Peeta. No te preocupes, ya están en la preparación, así que de que van a estar juntos, te aseguro que si XD. Muchas gracias. Saludos. CarlaMellark: para que no te termines tus uñas y no encuentres con que arañar a Gale, aquí está otro cap. XD Muchas gracias. Saludos. Ires: XD pobres abejitas, las he dejado sin su panal. Pero ya ves que no todo es miel sobre hojuelas, Katniss parece dudar aún, así que esperemos que deje sus dudas y se dedique totalmente a Peeta, como debe de ser y a Gale lo mande muy lejos XD. Muchas gracias. Saludos. Minafan: que feo que andes mal de tu brazo :S, espero que te recuperes pronto! Échale muchas ganas! Pues mira que Gale si estuvo a punto de enterase y de qué forma! Aunque termino interrumpiendo una escena bastante interesante, te prometo que Katniss lo va a mandar muy lejos. Muchas gracias. Saludos y recupérate pronto. Magaly: pues ya viste el momento que les hizo pasar Haymitch. Ahora espero que si me haya salido la pelea, como te digo, fue un poco difícil pero pues parece que sí quedó ¿qué te pareció? ¿Faltó más drama? Creo que tienes razón, falta alguien que le saque celos a Katniss y que mejor que Delly, veré que puedo hacer. Y mi problema es de mis rodillas, bueno ahorita solo de una, me la acaban de operar y estoy presentando algo de complicaciones. Muchas gracias. Saludos! Lilian Everdeen: para que ya no sigas con la duda XD. Muchas gracias. Saludos. Chrushbut: le atinaste! Fue Haymitch! Espero que te haya gustado el capítulo! Muchas gracias. Un abrazo. Saludos. Zucix: muchas gracias por el apoyo, lo que pasa es que tengo un problema con mi rodilla, ya me la operaron, pero estoy presentando complicaciones. XD primero se tenía que enterar Haymitch, tal vez el padre de Peeta se llegue a enterar un poco más adelante y casi casi que todos entran así, como Pedro por su casa. Muchas gracias. Saludos. AnePotter17: jeje hoy si te identificaste! Y para que no te quedes con la duda aquí tienes el cap. Espero te guste. Muchas gracias. Saludos. Pulga Mellark: qué bueno que te haya gustado el cap. Anterior y para que no tengas más ansias aquí está otro. XD Espero te guste. Muchas gracias. Saludos. Akatsuki84: jajaja te prometo que pronto harás esa cuenta regresiva, por lo menos en este cap. Casi lo logras XD. Muchas gracias. Saludos. EllaCampbell: iuju! Tengo una fan brasileña! Claro que si me importa! Todo me importa! Muchas gracias por leerme! Es un gran honor! Y para que no te quedes ansiosa! Muchas gracias. Saludos. : jeja pues fue Haymitch, espero te haya gustado el cap. Muchas gracias. Saludos. Katingas: pues si tú ya te la sabes! Siempre me los adivinas bien. Y que te pareció la escena sensualona? Estuvo muy chafa? Tqm! Luz: jajaja pronto lo van a hacer, ahorita solo están en la preparación! Aquí está otro cap. Espero te guste. Muchas gracias. Saludos. Guest: muchas gracias por hacerme ver mi error XD Katniss Luz: jeje ps fue Haymitch y creo que si fue muy incomodo, mira que hasta Peeta quedarse sin qué decir XD. Muchas gracias! Saludos. Lizzyapb: acertaste! Es Haymitch! No tienes que cambiar nada XD aquí está la actualización. Muchas gracias. Saludos.

Esta vez me hizo muy feliz que más gente me comento! Muchas gracias!

Bueno como ya se dieron cuenta, este cap. Trae una escena medio sensual y quisiera que me comentaran qué les pareció. Le sigo con ese tema, lo desarrollo más o de plano lo corto?

Espero no tardarme para el próximo capítulo, todo dependerá de qué tanto trabajo tenga, pero prometo que será lo más rápido posible!

Sin más que agregar, me despido.

Saludos

Atte.

KristenRock