Capítulo 7

Capítulo beteado por Pichi LG, Beta FFAD www Facebook com / groups / betasffaddiction

Gracias por su apoyo chicas y a ti querida amiga Pichi.

canción recomendada: All of you - Colbie caillat.


Querer suplantar el amor es más difícil que ocultar los sentimientos

—Mamita, por favor, déjame inscribirme en esa academia, ¿sí? —Me miró con ojos tipo "Gato con Botas".

—No pongas esos ojitos —negué.

—Pero yo quiero aprender a tocar el piano —Hizo un puchero.

—Okey, irás pero será el último capricho que consentiré —Sentí mi celular vibrar en la bolsa trasera de mi pantalón.

—Por eso te amo, mamita —Me abrazó rodeando mi cintura y apoyando su cabeza en mi vientre.

—Yo igual te amo, pequeña renacuajo. Ahora ve a bañarte —No lo tuve que decir dos veces, salió corriendo hacia el baño.

Saqué mi celular y vi que era un mensaje de Kevin. Sonreí instantáneamente.

Tienes el poder de tenerme en las nubes.

Kevin.

Sentí algo extraño, pero en el sentido de extraño bueno.

No he hecho nada para que estés en las nubes, jajaja…

¿Qué tal te pareció el trabajo?

Bloqueé la pantalla y subí a las habitaciones a recoger los canastos de ropa sucia.

—¡Melanie, Jena quiero toda su ropa sucia en los canastos! —grité mientras iba a buscar el mío.

Al entrar a mi dormitorio fui hasta el escritorio y moví el mouse integrado de la laptop, pulsé en el buscador y tecleé YouTube. Cuando la página se abrió escribí en el buscador Michael Bublé.

Saqué el celular de mi bolsillo y vi que Kevin había respondido.

Un hombre no puede revelar lo que deslumbra en una mujer.

El trabajo está estupendo pero joder, ese tipo, el tal Jacob,

un poco más y me mata con la mirada. ¿Tienen algo?

Estaba por responder cuando las campañillas del timbre resonaron.

Dejé asentado el celular y caminé a toda prisa para ver quien tenía la dicha de tocar el timbre.

Toqué el picaporte y lo giré para abrir. En ese momento, la sangre abandonó mi cuerpo al igual que el aire… Enfrente de mí tenia a Alice Cullen.

—Buenas noches, ¿buscaba a alguien? —Tenía la mirada seria.

—¿Es Isabella Swan? —Su tono de voz era frío.

—Sí, ¿quién es…? —Pero antes de que terminara de preguntar una cacheteada se estampó en mi mejilla.

—Sólo déjeme decirle lo poca mujer que es —Estaba tan confundida con lo que pasaba.

—Pero… ¿Qué jodidos le pasa? —La miré con el entrecejo fruncido.

—Se hace pasar por la amiga de mi cuñada y usted la engaña con su esposo —Ahora sí que se estaba pasando.

—Primero, déjeme aclararle algo, yo no ando con el esposo de su cuñada —La marca en mi cara estaba ardiendo a montones.

—La he visto con él y se veían muy acaramelados, y no sé por qué pero presiento que esas niñas son de él —Esto era el colmo.

—Tenga cuidado de meter a mis hijas en este asunto —Iba a volver a estamparme su mano pero la detuve—. Y si vuelve a darme una cachetada, no respondo —Solté su mano.

Cuando ella iba hablar, unos gritos la silenciaron.

—¡Mamá! ¡Mamá! —La puerta se abrió y Melanie, vestida en un camisón y short, se quedó enfrente de Alice.

—Melanie regresa a tu habitación —La miraba fijamente.

—Mamá pero tengo hambre —¡Jesús! ¿Por qué me pones esta difícil situación?

—Ve a la cocina, ahora voy a darte tu merienda —Mis manos sudaban.

Cuando desapareció del campo de visión regresé mi vista a Alice.

—Podrías explicarme ¿por qué tu hija tiene una marca que sólo la familia Cullen tiene? —El nudo que se formó en mi garganta me impedía hablar.

Rosalie POV

Iba a hablar claramente con Edward. Él no podía seguir atormentando a Bella, no después de lo que le había causado. Tanto Emmett como yo estábamos de acuerdo en hablar con él.

— ¿Le avisaste a Edward en qué restaurant lo veríamos, osita? —Me rodeó la cintura.

—Sí. De hecho, hace un rato confirmó que sí iría —Apoyé mi cabeza en su pecho.

—Estoy nervioso, pero sé que estábamos haciendo algo bueno —Nos observaba en el espejo del tocador que tenía delante de mí.

—Yo no quiero seguir viendo atormentada a Bella, ya mucho ha pasado, tanto por sus decisiones como por las de Edward —Me separé de él para terminar de maquillarme.

—Sí. Además, están las niñas de por medio, creo que igual deberíamos hablar con Bella, sé que no se lo merece pero creo que las niñas deben saber sobre su padre —Fue como si un balde de agua se hubiera estrellado en mi cara.

—En eso no estoy de acuerdo. Él la dejó cuando más necesitaba su ayuda. Si fue muy hombre para engañar a su esposa, así hubiera respondido por sus hijas, ya que ellas no son un error, ellas no tienen culpa de nada, y como dice Bella, ¿qué les dirá a las niñas? —Sentía la adrenalina correr por mi cuerpo.

—No toquemos esos temas o acabaremos peleando —Dejó un beso en mi cabeza—. Tomaré una ducha rápida —Sólo asentí, aún se me estaba pasando la molestia.

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Dieron las siete de la noche y salimos de la casa rumbo al café-restaurant para hablar con Edward. En el camino estuvimos escuchando música romántica de saxofón para tranquilizar el ambiente.

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Al llegar y bajarnos, nos tomamos de la mano.

—Tranquila, todo saldrá bien —Entramos y el maître nos pidió nuestros nombres. Nos llevó a nuestra mesa y Edward ya estaba sentado tomando un café.

—Buenas noches, Edward —Lo saludamos.

—Buenas noches, Rosalie, Emmett —Se levantó y esperó a que yo tomara asiento.

— ¿Cómo están? —Nos preguntó cuando nos sentamos.

—Bastante bien —respondió Emmett mientras yo ordenaba unos cafés.

—Me alegro por ustedes. ¿A qué se debe esta reunión? —El camarero se retiró con la orden.

—Queremos hablar sobre Bella —Les dije con la mirada sobria.

—No creo que sea algo que tenga que hablar con ustedes —Su voz demostró incomodidad.

—Pues, la verdad, sí es algo que nos incumbe, ya que nosotros somos los que ayudamos a Bella —dije con un toque de enojo.

—Mira Rosalie, no quiero ser un mal educado, pero ¿ustedes qué saben de esto? —Ahora sí que me había molestado.

—¿Qué sé?... Que un estúpido casado le jodió la vida a mi amiga, y de paso a sus hijas. Eso es lo que sé y lo que veo, así que soy yo la que no sabe qué exiges si no tienes derecho a nada. Si decidimos hablar contigo es para aclararte las cosas, pero si te pones con estos moños es mejor que no te digamos nada —La adrenalina ya estaba corriendo muy rápido en mi torrente sanguíneo.

—Les agradezco que quieran hablar conmigo, pero sigue en pie que quiero, y tengo derecho, a conocer y hablar con mis hijas —Suspiré.

—Edward, por favor, entiende. Si sigues con esa actitud, Bella no dará su brazo a torcer. ¿Crees que esto ha sido fácil para ella? —Habló Emmett con voz calmada.

—No lo sé.

—¡Exacto! No lo sabes. Ella ha pasado por mucho y tú, por nada, Edward. Ella fue la más afectada en todo esto, y tú te asomas de buenas a primeras y quieres entrar en la vida de ellas —Edward trató de interrumpirlo—. No, Edward, las cosas no funcionan así y creo que deberías saberlo. Si tú quieres hacer las paces con Bella tienes que darle su tiempo —Emmett bebió de la taza de café que habían traído.

—Para que en ese tiempo se tire a su ayudante de cocina —Ahora sí que me dieron ganas de arrancarle su cabeza.

—¿Pero, crees que el león es de tu misma condición? Déjame decirte que ella no es así. Y si tiene algo con su ayudante o no, eso no te debe de importar, ella es madre soltera, así que tiene derecho a rehacer su vida luego de que tú la jodiste. Disculpa mis malas palabras —Apreté el mango de la silla porque en verdad no las sentía.

—Creo que esto no va a servir de nada, así que me retiraré —Vi a Emmett apretar los puños.

—¡Menudo cabrón que eres! Te crees muy machote para pelear tus derechos paternales, pero cuando mi hermanita necesitó tu jodida ayuda, se la negaste por miedo a que tu esposa te colgara de las pelotas. Ahora entiendo por qué Bella no quiere dejar que las veas, porque un cabrón como tú, no lo merece; y es verdad, esto no nos llevará a ningún lado, así que espero que Bella te ponga una demanda, y si no la pone ella, la pondré yo porque, escúchalo bien Edward Cullen, ella no está sola —Sin más, sacó dinero de su billetera y se levantó. Yo lo imité, me sentí orgullosa de mi hombre.

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Edward POV

Estaba llegando de la reunión con Rosalie y Emmett. Me sentía una mierda pero todo lo que habían dicho era la pura verdad y se sentía horrible.

Como siempre, me fui directo al bar de la habitación, tomé un vaso, abrí la nevera, saqué algunos cubitos de hielo, y serví el wisky escocés.

Observaba el vaso cuando el pasado se apoderó de mi mente.

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Me encontraba llegando al departamento de Bella. Ya llevaba tiempo con ella, pero no podía decir que teníamos una relación, ya que yo estaba casado. Era el peor idiota del mundo, conquistando a una joven con un futuro brillante y echándole a perder la vida, por la simple calentura que tenía. Pero había un motivo por el cual no la dejaba, me había enamorado de ella.

La había convencido, luego de que descubriera que estaba casado, de que dejaría a mi esposa para estar con ella, de que ella sería la única.

Saqué las llaves del bolsillo del pantalón, y cuando entré se escuchaba un silencio, algo raro de ella ya que siempre tenía música.

Caminé hasta la sala y la encontré recostada en el sillón con la mirada fija en el techo.

¿Bella? —Se levantó de un salto, y vi que sus ojos estaban rojos.

Ahh, hola, no te vi llegar —Volvió a tomar asiento.

¿Está todo bien? —Me acerqué a ella.

Este… sí… ¿por qué no lo estaría? —Enredaba sus dedos.

Porque tienes los ojos rojos —Bajó la mirada.

Tenemos que hablar —La verdad yo no quería hablar, recién me liberaba de mi casa y me había peleado con Irina.

Bella… hablemos en otro momento. Vamos a la habitación —Ella negó.

Es importante, Edward, y en este momento me has hecho sentir como un juguete sexual —Me acerqué a ella y la besé, tomando sus muñecas.

Nunca digas eso —La seguí besando, pero me separó de ella.

De verdad es importante hablar —Me alejé un poco.

¿Qué es lo importante que tenemos que hablar? —Ella se levantó y empezó andar por la sala.

Yo, de verdad, no estaba buscando algo de ti… Realmente te amo pero, yo no sé qué pasó —Iba de un extremo a otro.

¿Qué pasa? —Me estaba poniendo nervioso.

No sé cómo te lo vayas a tomar, la verdad… yo aún no me lo creo —Me acerqué y la detuve.

Por favor, deja de dar vueltas y dime —Quedamos frente a frente.

Estoy embarazada —Sentí mi corazón detenerse.

Mi respiración disminuyó, la piel se me heló… Esto no podía estar pasando.

Dime que es mentira —Pasé mis manos por mi rostro.

Llevo tres semanas de retraso, Edward. Nunca me había pasado —Levanté la mirada y vi el brillo en sus ojos.

Estoy nerviosa pero sé que seremos buenos padres. Trataré de acoplarme con los estudios y él bebé —Me dolería hacer esto, pero no podía comprometerme.

No, Isabella. No puedes tener este bebé —Sus ojos se engrandecieron de la sorpresa.

¿Qué? ¿Por qué no? —Respiré hondo.

Porque yo no me pienso hacer cargo de él —Tomó asiento en el sofá que estaba junto a ella—. Yo no quiero nada contigo, sólo te buscaba para mi diversión, nunca fuiste algo serio y creo que lo sabes, yo estoy casado, no puedo dejar a mi esposa por ti —Vi sus ojos cristalizarse—. Has sido una simple calentura, así que ve cómo te las arreglas porque yo no pienso apoyarte. —Sin más, aunque con un gran dolor en el pecho, me fui de aquel departamento dejando a la mujer que amaba, la cual llevaba a nuestro hijo, el fruto de un amor.

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Me limpié las lágrimas que escurrían de mis ojos por esos feos recuerdos, por aquellos actos que hoy se me estaban cobrando.

Y no sólo ese fue el daño…

Una semana después de que me enterara de que iba hacer padre, con la alegría y el dolor que tenía, había hablado con un abogado para poder abrir una cuenta en donde depositarle dinero a Bella para el bebé. Esa noche, después de salir del despacho de mi abogado, mi madre me había hablado para ir a una cena en su casa.

Cuando llegué, me encontré con la familia Swan, muy amigos de mis padres, y me llevé una gran sorpresa al verla allí, junto a su padre. Cuando la observé bien, vi que no quedaba rastro de la joven feliz que yo había conocido, se veía demacrada, más delgada.

Cuando iba a saludar, Irina apareció.

Al pasar a cenar a la mesa, con suma discreción la observaba, casi no comía, mi madre hablaba sin parar con la madre de Bella.

Irina se levantó y tomó su copa de agua, algo extraño en ella, ya que sólo bebía vino.

Bueno, quiero hacer un anuncio —Me miró—. Amor, vamos a ser padres —En el instante que terminó de decirlo sentí atorarse mi comida.

Mis padres se levantaron y muy alegres nos felicitaron, y luego los señores Swan. Cuando miré a Bella vi que hablaba con mi madre y ella sólo asentía. Luego la vi desaparecer del comedor.

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Tomé mi teléfono y busqué su número. Ya era tiempo de pedir perdón.

Pero no respondió, cuando dio el tercer timbrazo me pasó directo al buzón de voz.

Hola, soy Bella Swan, en estos instantes no puedo responderte.

Deja un mensaje y te responderé apenas lo escuche.

Somos Mel y Jen también, puedes dejarnos un mensaje.

Hola Bella, soy Edward, lamento que no puedas responder a mi llamada, por eso me he atrevido a dejarte un mensaje de voz.

Sé que ya ha pasado mucho tiempo para que yo pronuncie estas palabras, y que no es el mejor modo para decirlas, pero en verdad te pido perdón. Perdón por todo el daño que te causé, por haberte dejado en el momento que más me necesitabas, por dejar que las cosas fueran más lejos, por ser un maldito cobarde, por abandonar a mis hijas, por amarte con locura y dejar que el miedo no me dejara otra alternativa.

No sé qué tanto tuviste que sufrir para que hoy seas una excelente mujer, y no niego que seas una excepcional madre, porque lo noto cuando hablas de ellas y sé que aún hay mucho dolor por lo que te hice. Hasta yo me tengo asco por como manejé las cosas, por dejar que fueras mi amante, cuando lo que merecías era a alguien que te diera el lugar de novia, de la única mujer en la vida de ese hombre, que fueras adorada y te trataran como una reina, y no ser bajada de ese pedestal.

Me arrepiento de no haberte conocido antes, pero no puedo culpar a las circunstancias, ya que sólo yo tuve que ver en que haya pasado todo esto.

Ahora entiendo porque no quieres ponerme las cosas fáciles, y te entiendo, yo haría lo mismo; sin embargo, te pido una oportunidad, sólo una para poder conocerlas y después de ello, si quieres que me aleje de ustedes, lo haré. Si quieres que las reconozca, lo haré, y con mucho gusto. Si quieres que les pase una pensión, tu di cuánto y te lo daré. Realmente no sé cómo reparar mis errores.

También es doloroso ver como rehaces tu vida, en especial, con aquel tipo, pero estás en todo tu derecho, y espero que seas muy feliz.

Suspiré.

Nunca olvides que cuando te decía que te amaba, que eras la mujer más hermosa de mi vida, que eras… y aún eres, la mujer de mi existencia, y por la cual dejaría muchas cosas, pero en especial, que te cuidaría como a nadie en el mundo, era sincero… Porque cuando te dejé, te estaba cuidando de Irina, de que dijera cosas de ti, de que te destrozara la vida y en especial, tu futuro. Nunca te abandoné porque no te amara sino por miedo a que te lastimaran, mi hermosa flor —Me limpié las lágrimas silenciosas que corrían por mis mejillas—. Nunca dudes del amor que aún te tengo.

Terminé la llamada, había sido una suerte que no se cortara el tiempo de la grabadora. Dejé el celular en la mesita, tallé mis ojos levantándome de la butaca donde estaba sentado, tomé el vaso de wisky y lo arrojé a la pared.

—¡Soy un estúpido! —Caí de rodillas y seguí llorando.

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Nota: Yo no se que decir, he llorado bastante con este capitulo.

¿Que les ha parecido a ustedes? ¿Aun lo odian? ¿Que les pareció la platica de Emmet y Rosalie? a mi de lo mejor.

Ya conocen a Kevin las chicas del grupo de Facebook y como dicen ellas "Edward tiene una dura competencia"

¡Dios! el siguiente capitulo es una bomba.

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Chicas quiero expresar mi agradecimiento por todo el apoyo que me han dado, no puedo creer que ya llevamos 101 rr nunca lo imagine y en realidad eso me hace muy feliz, gracias a las que siguen el Fic, las lectoras fantasmas, a las chicas del grupo de facebook que son un amor, a las que siguieron al principio el Fic, a ustedes y sin mas y no de menos importancia mi querida beta Pichi gracias por tu inmenso apoyo amiga.