Sorpresas y Reconciliaciones


Han pasado dos días desde la visita de Gale y desde entonces no ha vuelto. Mi madre dice que tal vez volvió a su trabajo en las minas y a ver qué puede hacer para mantener a su familia. Mi madre aún le sigue mandando provisiones a Hazelle, en espera de que, por lo menos, esto le ayude en algo.

Peeta se sigue pasando en las tardes, como de costumbre, ayudándome a bajar o trabajando en el libro. No he podido aclarar las cosas con él, por lo que mantiene su trato distante y frío. Me duele mucho su actitud, pero es comprensible. No puedo juzgarlo. Solo esperar a que por fin pueda encontrar las palabras adecuadas y que el tiempo me ayude a sanar las heridas que le he causado.

Ha llegado el fin de mi reposo, mi madre vendrá en cualquier momento para revisar mi tobillo. La mañana se me ha pasado demasiado lento para mi gusto. No he despegado la vista de la ventana. Mis pensamientos me llevan a tratar de averiguar nuevas pistas sobre el Distrito 13 o ayudando a la causa de traer abajo en capitolio. Esta semana sin poder andar, se me ha hecho desesperante. Salgo de mis pensamientos pues escucho que tocan suavemente la puerta.

— Adelante — digo claramente para que puedan oírme. Se abre la puerta mostrando a un Peeta sin expresión alguna.

— Tu madre dijo que ahorita venía a revisarte — me dice, en su ya típico, tono frío y se detiene a unos pasos de la cama, midiendo su distancia.

— Está bien — nos quedamos en un silencio incomodo.

— ¿Quieres trabajar mientras en el libro? — me pregunta señalando el libro que descansa en la mesa a un lado de la cama.

— Sí, sería buena idea — le digo. Hago un espacio en la cama, invitándolo silenciosamente a unirse a mí en la cama. Peeta parece dudar un momento pero luego se acerca para ocupar el espacio que hice para él. Por lo menos de esta forma puedo tenerlo cerca, aunque me gustaría tanto que me estrechara en sus brazos, como solía hacerlo. Pero en estos momentos no se me permite pedirle eso. Peeta toma el libro de la mesilla y comienza a hojearlo, centrando toda su atención en él.

No puedo más con esta situación. Necesito hacer algo.

Pongo mi mano en el libro, desviando la atención de Peeta hacia mí. Me mira confundido.

— Peeta, tenemos que hablar — le digo decididamente.

— No tenemos nada de qué hablar — me dice tajantemente con su tono frío. Pero no me voy a echar para atrás.

— Por favor, necesito explicarte… — le suplico

— Katniss, no necesito saber nada — su mirada se torna triste — es muy notorio que sientes algo por Gale pero no quiero escucharlo de tus labios. Me dolería demasiado.

— ¿Cómo puedes pensar que siento algo por Gale después de lo que hicimos? — le pregunto.

— Estás confundida, puedo verlo. No te voy a obligar a estar conmigo si no estás segura.

— Peeta hice el tueste contigo por una razón — le tomo el brazo — quiero estar contigo.

— Pues parece que no es así — murmura Peeta.

— Peeta, yo… — intento debatirle pero mi madre entra al cuarto.

— Ya llegue — dice mi madre sonriéndonos a los dos — vamos a revisar tu tobillo.

— Yo esperaré afuera — dice Peeta y sale del cuarto rápidamente, sin darme tiempo de replicar. Suspiro resignada.

— ¿Pasa algo? — Pregunta mi madre viéndome de forma curiosa — He notado que actúan muy extraño — comienza a quitar las vendas.

— Surgieron un malentendido entre Peeta y yo — le digo un poco cortante. Mi pecho se comprime al recordarme la situación con Peeta.

— Solo espero que puedan solucionarlo. En verdad parece afectarles mucho — mi madre tiene razón, nos estamos haciendo mucho daño con esta situación y es algo que debemos detener. — Bueno parece que tu tobillo está mucho mejor. Ya puedes andar, aunque trata de hacerlo con moderación, aún puede estar muy débil — termina de decir mi madre.

— Hasta que por fin — digo con un gesto exagerado de las manos — Muchas gracias, de verdad — le digo a mi madre. Ella me sonríe levemente

— ¿Quieres que le llame a Peeta para que venga a ayudarte a bajar? — me pregunta mi madre, recogiendo las vendas que había usado.

— No, quiero darle la sorpresa — le digo levantándome.

— Entonces, deja te ayudo a llegar a la escalera — me da la mano para que pueda apoyarme mejor. Me deja al inicio de las escaleras y me apoyo en el pasamanos para bajar lo más lentamente que puedo.

Me detengo a media escalera porque escucho a Prim y a Peeta hablar en susurros. Por más que pongo atención, no logró escuchar con claridad lo que están diciendo, así que bajo más escalones. Ahora puedo verlos a ambos claramente. Peeta está dándome la espalda, mientras que Prim está de perfil a su lado. Ninguno de los dos se ha percatado de mi presencia. Siguen hablando.

— No sé qué hacer, Prim — le dice Peeta en un tono de desesperación. Se lleva ambas manos a su rostro, ocultándolo por un momento — La amo, pero no puedo obligarla a estar conmigo — dice lastimeramente. Prim trata de consolarlo, poniendo una mano sobre su hombro. Mi corazón se comprime con sus palabras. Le estoy causando mucho dolor y prometí que no lo haría. Quisiera bajar las escaleras corriendo y lanzarme a sus brazos para decirle que no tengo dudas, que con él quiero estar. Pero me quedo ahí, parada, sin hacer nada. Prim se percata de mi presencia y golpea a Peeta en el hombro para que voltee. Ambos me miran sorprendidos.

— Hey — les digo casualmente, rogando porque no piensen que lo he estado escuchando.

— ¿Qué haces, Katniss? — me pregunta Prim.

— Pues mi mamá me ha dejado bajar. Parece que ya estoy mejor — Peeta sale de su sorpresa y sube la escalera hasta llegar a donde me encuentro. Me toma del brazo para que pueda apoyarme mejor.

— Que bueno, Katniss. Me alegro — me dice Prim con una sonrisa — iré a la cocina — y desaparece.

Peeta me ayuda a bajar, con cuidado, los escalones que me faltaban. Pero en el penúltimo escalón, mi tobillo pierde fuerza, haciéndome perder el equilibrio, tambaleándome. Cierro los ojos esperando el golpe. Pero por fortuna Peeta me jala hacia él, haciendo que choque contra su pecho. Abro los ojos para encontrarme con la mirada sorprendida de Peeta. Me desvío un poco hasta sus labios entreabiertos. Nacen en mí unas ganas terribles de besarlo. Estos días sin él, han sido una tortura. Se ha vuelto mi adicción. No soporto más y lo atraigo para besarlo. Él está sorprendido, pero unos movimientos después de mis labios, y se rinde, correspondiendo mi beso. Pasa sus brazos alrededor de mí, pegándome más a él.

— Katniss… — Peeta susurra mi nombre dulcemente. Eso me basta para silenciarlo con otro beso.

Me toma en brazos, sin dejar de besarnos. Instintivamente me aferro a su cuello. Camina hasta llegar a la sala y se sienta en un sillón y me acomoda en su regazo. Nos separamos conectando instantáneamente nuestras miradas. Puedo ver un brillo extraño en su mirada. Es un buen momento para decirle lo que siento.

— Peeta, yo… — comienzo pero escuchamos a mi madre bajar las escaleras. Peeta me acomoda rápidamente a su lado en el sillón.

— Peeta, ¿te gustaría quedarte a cenar? — le invita mi madre.

— Muchas gracias, pero creo que no puedo aceptar. Mi padre me espera para que le ayude en algunas cosas de la panadería — le explica.

— Que lastima — le dice mi madre — Bueno, entonces prométenos que mañana si te quedarás.

— Me encantaría — le dice Peeta con una sonrisa — Será mejor que me vaya, mi padre debe de estar buscándome.

—Si, cuídate Peeta — le despide mi madre y se va a la cocina.

—Te veo mañana — me susurra y sale de la casa.

Cenamos y nos vamos a dormir. Ahora que ya puedo caminar puedo ir a donde quiera. Decido que lo mejor es buscar a Peeta a primera hora de la mañana, para terminar con todo este mal entendido. Peor me despierto para encontrar a Venia, Octavia y Flavius, sonriéndome de oreja a oreja.

— ¡Sorpresa! — Gritan — ¡Llegamos pronto!

¿Justamente tenían que llegar hoy? Pensé que Haymitch los había atrasado por lo menos tres semanas más. Pero había llegado a hora de la, no tan esperada, sesión de fotos. Mi madre colgó todos los vestidos, así que están listos, pero para ser sincera no me probé ninguno. Aún me parece repugnante que el Capitolio quiera organizar mi boda con Peeta. No es el hecho de que me quieran unir a Peeta, sino el modo en que lo están haciendo.

El equipo está rebosante de noticias, de las que habitualmente intento desconectarme por todos los medios. Pero entonces Octavia hace un comentario que capta mi atención. No es más que una observación pasajera, en realidad, sobre cómo no pudo conseguir langostinos para una fiesta. Sus comentarios hacen que me dé cuenta de que en algunos distritos ya ha habido levantamientos. El Distrito 4, con el pescado; Aparatos electrónicos del 3 y por supuesto del que ya sabía: el Distrito 8.

Quiero preguntarles más, pero Cinna aparece dándome un abrazo.

Abajo el salón ha sido vaciado e iluminado para la sesión de fotos. Effie se la está pasando dándole órdenes a todo el mundo, manteniéndonos a todos, siguiendo el horario. Probablemente eso es bueno, porque hay seis vestidos y cada uno requiere su propio velo, zapatos, joyas, maquillaje, entorno e iluminación. Lazos color crema y zapatos rosas, tirabuzones. Pesada seda blanca y mangas que caen desde mi muñeca hasta el suelo. En cuanto la imagen ha sido aprobada, vamos directos a prepararnos para la siguiente. Me siento como masa, siendo moldeada y dada una nueva forma una y otra vez. Ya es el último y Cinna solo está viendo los detalles. Quisiera poder hablar un minuto a solas con él. Las pisadas de alguien entrando al salón nos desvían. Es Peeta. Se ha quedado parado como una estatua, pasmado en la entrada al salón. Sus ojos me recorren de arriba a abajo y su boca se abre ligeramente. No puedo evitar sonrojarme ante la intensidad de su mirada.

— ¿Peeta? — le llama Cinna riendo un poco.

— ¿Eh? — le responde Peeta sin apartar, ni un segundo, la vista de mí.

— ¿Necesitas algo? — le pregunta Cinna divertido. Peeta sacude la cabeza para alejar sus pensamientos.

— Lo siento — se disculpa sonrojado — La mamá de Katniss pregunta si gustan quedarse a cenar.

— Bueno nosotros… — comienza Cinna.

— Nada de retrasos — le corta Effie — tenemos que irnos para el Capitolio inmediatamente. Les urge la sesión de fotos — se gira hacia nosotros — Mis queridos vencedores fue un gusto volver a verlos. Espero nos podamos ver en algunos meses — se despide Effie saliendo del salón — Iré a darle las gracias a tu madre, Katniss.

— Nos vemos, Effie — logramos decir.

— Chicos, yo también me despido — dice Cinna dándonos un abrazo — Espero verlos pronto. De todos modos, prometo llamarlos — camina hacia la salida — Por cierto, ya puedes cambiarte, Katniss — me dice sin voltear atrás.

— Muchas gracias, Cinna — le grito, esperando me haya escuchado.

Hasta que por fin termino la sesión. Estoy muy cansada y hambrienta. Pero ya luego descansaré. Ahora a retomar mis planes.

Tomo de la mano a Peeta y lo jalo para que me siga escaleras arriba hasta mi cuarto. Llegamos y cierro la puerta tras de nosotros. Me quito los zapatos, casi aventándolos. Suspiro aliviada. Mi tobillo estaba resintiendo todo el día los zapatos. Trato de quitarme el vestido, pero el cierre se encuentra en la parte trasera y no lo puedo alcanzar bien. Peeta solo me ve, sin hacer nada.

— Peeta, ¿me ayudas a quitarme el vestido? — le pregunto recogiendo mi cabello. Me ve sorprendido y traga saliva ruidosamente.

— Claro — me dice y yo me pongo de espaldas a él. Siento sus manos temblorosas posarse al inicio del cierre para luego bajarlo lentamente, ocasionando que sus manos rocen con la piel desnuda de mi espalda. Ese toque envía una sensación muy cálida a todo mi cuerpo. Respiro profundamente cuando siento los labios de Peeta besar pausadamente la piel expuesta de mi cuello, ascendiendo hasta mi barbilla y repitiendo el mismo proceso. Sus brazos me aprisionan por la cintura, pegando mi espalda a su pecho. Levanto mi mano izquierda para poder tocar su nuca y acariciar su cabello. De pronto necesito urgentemente que me bese. Así que lo jalo hacia mis labios. Nos besamos con devoción, ardientemente, liberando nuestros deseos reprimidos durante estos días. Su mano izquierda deja de aprisionar mi cintura y se aventura por dentro del vestido hasta llegar a mi abdomen para acariciarlo lentamente. Me giro hasta quedar frente a él, sin romper el beso ni un solo segundo. Paso mis brazos alrededor de su cuello y sus manos vuelven a descansar en mi cintura.

— Ya está la cena. Katniss. Peeta — nos llama mi madre desde abajo. Nos separamos con las respiraciones entrecortadas. Pegamos nuestras frentes.

— Peeta, no quiero seguir en esta situación contigo — le digo.

— Para serte sincero, yo tampoco — me dice dándome un breve beso.

— Solo quiero que sepas que mi vida es tuya y que nadie va a poder separarnos — le confieso por fin.

— Katniss, tú tienes todo de mí. Nunca lo dudes — me dice sonriendo.

— Te extrañé — se me salen las palabras sin pensarlo. Esto no es muy común en mí, pero Peeta hace que salgan a flote.

— Yo también, no sabes cuánto — nos volvemos a besar pero ahora pausadamente.

— Me voy a dar un baño, para quitarme todo esto — le digo separándome y caminando al baño.

— Está bien. Te espero abajo — agarra el pomo de la puerta.

— ¿No quieres ayudarme? — le digo intentando sonar seductora. Era mi turno de hacerle una propuesta como la del otro día y que él quedará sorprendido. Pero contra todo pronóstico, Peeta elimina la distancia que había puesto y me acorrala contra la pared el baño, poniendo sus manos en mis costados.

— Katniss, estás jugando con el poco autocontrol que tengo, preciosa — me susurra y besa mi cuello pasa luego morder el lóbulo de mi oreja. Mi respiración se acelera — mejor te espero abajo — me dice y sale del cuarto, sin esperar una respuesta.

Me meto a la ducha aún con el corazón latiéndome a mil por hora. Es increíble lo que Peeta provoca en mí. Y creo que puedo decir que yo también le provoco lo mismo. Pero aun no estoy lista. Dejo que el agua caiga por mi cuerpo, tranquilizándome. Termino de ducharme y me visto con una pijama y bajo para poder cenar. El olor de la cena hace que mi estomago se queje por comida. En la mesa ya están sentados mi madre, Prim y Peeta, charlando animadamente. Cuando me ve, Peeta, se levanta caballerosamente y me ofrece una silla. Prim y mi madre sueltan risillas cómplices.

La cena transcurre entre pláticas acerca de los vestidos y el colegio de Prim. Cuando acordamos, ya se ha hecho tarde. Peeta se despide y me ofrezco a acompañarlo a la puerta.

— Que tengas buena noche — me dice Peeta despidiéndose.

— Si te quedarás conmigo, te aseguro que si la tendría — mi atrevo a decir. Peeta solo ríe.

— Sabes que me encantaría. Pero no puedo.

— Entonces ¿puedes hacer algo por mí? — le pregunto

— Lo que sea — me dice sin dudar.

— Bésame — le pido. Me aprisiona entre la pared y su cuerpo y desciende a mis labios, besándolos apasionadamente. Le respondo de igual manera. Vaya que si sabe cumplir mis deseos.

— ¿Algo más? — susurra a poca distancia de mis labios, algo agitado.

— Creo que con estoy puedo sobrevivir parte de la noche — le digo.

— Te veo mañana — me dice y se va rumbo a su casa.

Voy cojeando hasta mi cuarto. La verdad con todo el ajetreo, mi tobillo está comenzando a resentir. Además de que estoy muy cansada. Así en cuanto llego a mi cama, me quedo profundamente dormida. Me despierto horas después por una pesadilla en la que estaba vestida de seda pero rasgada y embarrada, mientras corría por el bosque huyendo de unos mutos.

No puedo seguir durmiendo, así que me preparo para salir en busca de alguien para compartir mis temores. Tienen que ser Peeta o Haymitch, pero Peeta puede que esté en la panadería, así que me encamino a buscar a Haymitch. Hablamos acerca de los rumores de los levantamientos y del Distrito 13. Aún tengo la esperanza de que algún día podamos iniciar algo aquí en el doce.

Prim viene a casa del colegio borboteando de excitación. Los profesores anunciaron que hoy había programación obligatoria.

― ¡Creo que va a ser tu sesión de fotos!

― No puede ser, Prim. Sólo hicieron las fotos ayer. ― Le digo.

― Bueno, eso es lo que alguien oyó.

Tengo la esperanza de que se equivoque. No he tenido tiempo de preparar a Gale para nada de esto. Aunque puede imaginarse que lo del Capitolio es mentira, puede que sospeche lo que realmente pasa con Peeta y conmigo. No le puedo decir la verdad. No aún.

Cuando nos reunimos alrededor de la televisión a las siete y media, descubro que Prim tiene razón. Es cierto, ahí está Caesar Flickerman, hablándole a una apreciativa multitud en pie delante del Centro de Entrenamiento sobre mis próximas nupcias. Presenta a Cinna, quien se convirtió en una estrella de la noche a la mañana con sus trajes para mí en los Juegos, y después de un minuto de charla amigable, nos dirigen para que prestemos atención a una pantalla gigante.

Ahora veo cómo pudieron fotografiarme ayer y presentar el especial esta noche.

Inicialmente, Cinna diseñó dos docenas de vestidos de novia. Desde entonces ha habido el proceso de reducir el número de diseños, crear los vestidos y elegir los accesorios.

Aparentemente, en el Capitolio, ha habido oportunidades para votar por tu favorito a cada etapa. Todo esto culmina con imágenes mías en los seis vestidos finales, que estoy segura que no llevó nada de tiempo insertar en el espectáculo. Cada imagen se acompaña de una inmensa reacción de la multitud. La gente gritando y aclamando a sus favoritos, abucheando a los que no les gustan. Habiendo votado, y probablemente apostado en el ganador, la gente está muy implicada en mi vestido de boda. Es raro verlo cuando pienso que yo ni siquiera me molesté en probarme ninguno antes de que llegaran las cámaras. Caesar anuncia que las partes interesadas deben dar su voto final hacia el mediodía del día siguiente.

― ¡Llevemos a Katniss Everdeen a su boda con estilo! ― Grita a la multitud. Estoy a punto de apagar la televisión, pero entonces Caesar nos dice que permanezcamos conectados para el otro gran evento de la tarde. ― ¡Es cierto, este año será el septuagésimo quinto aniversario de los Juegos del Hambre, y eso significa que es hora de nuestro tercer Quarter Quell!

― ¿Qué harán? ― Pregunta Prim. ― Aún faltan meses.

Nos volvemos a nuestra madre, cuya expresión es solemne y distante, como si estuviera recordando algo.

― Debe de ser la lectura de la tarjeta.

Suena el himno, y en mi garganta se forma un nudo de revulsión cuando el Presidente Snow sube al escenario. Está seguido de un niño pequeño vestido en un traje blanco y sosteniendo una sencilla caja de madera. El himno termina, y el Presidente Snow empieza a hablar, para recordarnos a todos los Días Oscuros de los cuales nacieron los Juegos del Hambre. Cuando se establecieron las leyes de los Juegos, dictaminaron que cada veinticinco años el aniversario estaría marcado por un Quarter Quell. Haría falta una versión glorificada de los Juegos para refrescar la memoria de los muertos en la rebelión de los distritos.

Esas palabras no podían estar en mejor contexto, ya que sospecho que varios distritos se están rebelando ahora mismo.

El Presidente prosigue contándonos lo que sucedió en los previos Quarter Quells.

― En el vigésimo quinto aniversario, como recordatorio a los rebeldes de que sus hijos morían por su decisión de iniciar la violencia, cada distrito fue obligado a celebrar unas elecciones y votar a los tributos que lo representarían.

Me pregunto cómo debió de sentirse eso. Elegir a los chicos que tenían que ir. Es peor, pienso, que te entreguen tus propios vecinos en vez de que tu nombre salga de la bola de la cosecha.

― En el quincuagésimo aniversario, ― continúa el presidente ― como recordatorio de que dos rebeldes murieron por cada ciudadano del Capitolio, se le requirió a cada distrito que enviara el doble de tributos.

Me imagino enfrentarme a un campo de cuarenta y ocho en vez de veinticuatro. Peores probabilidades, menos esperanza, y en última instancia más chicos muertos. Ese fue el año en que ganó Haymitch…

― Yo tenía una amiga que fue ese año. ― Dice mi madre en voz baja. ― Maysilee Donner.

Sus padres eran los dueños de la tienda de golosinas. Después de eso me dieron su pájaro cantor. Un canario.

Prim y yo intercambiamos una mirada. Es la primera vez que oímos hablar sobre Maysilee Donner. Tal vez porque mi madre sabía que querríamos saber cómo había muerto.

― Y ahora le hacemos el honor a nuestro tercer Quarter Quell. ― Dice el presidente. El niño de blanco se adelanta un paso, alzando la caja a la vez que levanta la tapa. Podemos ver las ordenadas filas en vertical de sobre amarilleados. Quien sea que concibió el sistema del Quarter Quell se había preparado para siglos de Juegos del Hambre. El presidente saca un sobre claramente marcado con un 75. Pasa el dedo por la solapa y saca un pequeño cuadrado de papel. Sin vacilación, lee. ― En el septuagésimo quinto aniversario, como recordatorio a los rebeldes de que incluso los más fuertes de entre ellos no pueden superar el poder del Capitolio, los tributos masculino y femenino serán cosechados de entre su existente colección de vencedores.

Mi madre suelta un débil grito y Prim entierra el rostro en las manos, pero yo me siento como la gente que veo en la muchedumbre en la televisión. Algo anonadada. ¿Qué significa eso? ¿Existente colección de vencedores?

Después capto lo que significa. Por lo menos, para mí. El Distrito 12 sólo tiene tres vencedores existentes entre los que elegir. Dos hombres. Una mujer. . .

Voy a volver a la arena


Hola a todos!

Chan chaaan chaaaaaaan!

¿Qué pasará ahora con la relación de Peeta y Katniss? ¿Tendrán que volver a la arena? ¿Tendrán más dificultades en su relación? ¡Descúbranlo en nuestro próximo capítulo!

Mil disculpas por tardarme tanto en actualizar, pero no había tenido casi tiempo de escribir. Pero gracias a Monogotas2 y AnePotter17 me puse a escribir XD Muchas gracias! así que este cap. va por ustedes!

¿Qué creen? ¡Que ya superamos los 100 reviews! ¡Estoy tan feliz! Nunca me lo hubiera imaginado! Muchas gracias en verdad!

Y muchas más gracias a quienes me siguen enviando review, me siguen y me agregan a su favoritos!

Microstars: muchas gracias por tu comentario, en verdad aprecio mucho tu opinión. En cuanto al tema sensual espero irlo desarrollando bien. Saludos. FluoR0: pienso que Haymitch siempre los ha apoyado en todo, por eso no lo veía alterado por la situación, además alguien debe mantener la cabeza fría XD y en cuanto a las "situaciones" de Peeta y Katniss, tienes razón, no iban a llegar tan lejos, pero es esencial para que las cosas se vayan desarrollando, pero Gale como siempre no se las va a poner fácil y menos con Katniss queriendo "protegerlo" pero veremos qué puede hacer. Muchas gracias! Saludos. Chrushbut: créeme que estuve tentada a revelarle la verdad a Gale y de esa forma XD pero aún me sirve para que Katniss esté completamente segura de lo que siente por Peeta. Y si pierde a Peeta… ya seremos dos las que vayamos tras de él XD. Muchas gracias! Saludos. SweetWeasleyBass: sí, todo iba tan bien hasta que Gale decidió aparecer… lastima. Pero llegará el cap. Donde ya no molestará más XD Me divertir mucho escribiendo esa escena de Peeta saliendo del baño XD me imaginaba un modelo saliendo de bañarse XD y pronto le dirá lo que siente. Muchas gracias. Saludos! Lizzyapb: bueno ya no tuve la misma suerte con mi jefe XD espero que si te haya sorprendido con este cap. Muchas gracias. Saludos. AnePotter17: tienes razón! Katniss ya es una mujer casada y si quiere meter a su hombre en el baño que lo haga pero para otras cosas XD Pero lo bueno es que ya arreglaron las cosas. Muchas gracias. Saludos! Coraline Kinomoto: jaja estuve tentada a dejar que Gale los descubriera y aún sigo tentada a que los sorprenda así XD pronto le dirá Katniss a Peeta que lo ama. LenaPrince: jajaja me hizo reír tu chiste XD yo también prefiero a Peeta por sobre todo y por supuesto que la familia se va a enterar pero todo a su tiempo. Muchas gracias!. Saludos. CarlaMellark: jajaja si necesitas uñas postizas para seguírselas clavando a Gale mi hermana te las puede poner XD ya no tienes que esperar, aquí está la continuación. Muchas gracias. Saludos. Magaly: Jeje Peeta no es de los que se alteran… bueno por ahora XD Espero que te guste la escena que hay en este cap. De Peeta y Katniss, algo leve, pero no por eso menos intenso. Y si me dieron incapacidad pero lo que pasa que el trabajo es por un favor y pues no me pude negar. Además de la rodilla ya son complicaciones XD y si! Quisiera a Peeta que me sobara todos los días XD Muchas gracias! Saludos. Ires: y estará más cardiaco, así que cuida su presión arterial y triglicéridos XD Yo también quiero un masaje así, quien no verdad? XD Muchas gracias! Saludos! Zucix: hagamos un levantamiento en contra de Katniss! XD y si verdad, aquí Peeta tiene consuelo de a montón! Muchas gracias. Saludos! Katniss luz: mataremos a Gale más adelante XD muchas gracias. Saludos. Yuki Ai Ne: qué bueno que te encante mi fic! Espero que así siga XD muchas gracias. Saludos EllaCampbell: tranquis! Gale siempre ha sido así, pero ya no encargaremos de él más adelante. Yo también sufro cuando estos dos pelean, se me hace tan difícil, pero lo más bueno de una pelea es la reconciliación XD muchas gracias. Saludos! Camiibell03: aquí tienes lo que pasa con Peeta y Katniss, espero te guste. Peeta celoso es adorable verdad? XD Muchas gracias. Saludos Katingas: con ganas de darle unos sapes a la Katniss a ver si reacciona XD OMG! Eres adivina… lo sabia! Ya decía yo que no era normal que te supieras mis fics XD

Y si eres un lector anónimo, no dudes en hacerme llegar tu opinión también XD Muchas gracias!

Bueno sin más que agregar me despido

Saludos!

Atte.

KristenRock

PD: si encuentran un error díganme. La verdad me muero de sueño y no revise el cap. XD