capitulo 8.

Capítulo beteado por Pichi LG, Beta FFAD www Facebook com / groups / betasffaddiction

historia completamente original, los nombres de los personajes son de Meyer y algunos prestados de algún conocido.


Hola mis muñecas lindas no puedo expresar la alegría de recibir 21 rr en un solo capitulo y estoy muy agradecida con ustedes por hacer esta historia una de sus favoritas.

Diani y Pichi mil gracias por su incondicional apoyo.

ahora si las dejo leer.


Capítulo 8.

Bella POV

Las lágrimas corrían incontrolablemente por mis mejillas, acaba de escuchar el mensaje de voz que Edward había dejado. Simplemente no podía otorgarle el perdón tan fácilmente, no luego del daño que había causado, no podría ni pensar en esas palabras.

Trataba de limpiar las lágrimas cuando entró Melanie, y en el momento que me vio corrió a mi cama.

—Mamita, ¿estás bien? —Pasó su manita por mis mejillas y traté de sonreír.

—Sí, mi vida —Ella volvió a limpiar las lágrimas.

— ¡Jena! —gritó— ¡Mamá está llorando! —Como si fuera un tornado apareció mi otra hija con su uniforme a medio poner.

— ¿Por qué lloras, mami? —Se trepó a la cama.

—Por nada importante. Me ganó el sentimiento de pollo —Las tomé por la cintura y las pegué a mi pecho, dejando un beso en su frente—. Las amo mis niñas.

—Y nosotras a ti, mami —Dejaron reposar su cabeza sobre mis hombros.

— ¿Algún día perdonarán a su madre por no darles un papá? —Ellas se separaron y me miraron.

—Mami no tenemos que perdonarte nada, sabemos que tenemos un papá pero que él no puede estar con nosotras —habló Jena.

—Aunque nos gustaría saber cómo es —Sonrió Melanie.

— ¿Mami? —Bajé la mirada hacia Jena.

— ¿Qué pasa, mi vida? —Entrelazó sus deditos.

—Nuestro papá… ¿era un novio tuyo de la universidad? —Suspiré internamente.

—Sí, pero mejor apurémonos o llegaremos tarde —Tras cambiar el tema, se bajaron de la cama y cogí de nuevo el celular, entré a mis contactos, tecleé Angela en el buscador, le di un toque para llamarla.

Al segundo timbrazo contestó.

Hola, Bells. Buenos días —Entré a mi clóset.

—Hola, Angela. Vi el correo que me enviaste. ¿Es necesaria mi presencia? —El evento al cual estaba invitada era a las 10 de la noche y no me sería posible acudir, ya que ese tiempo era el de mis hijas.

Sí, Bells. Pidieron tu presencia y la de Kevin, y sabes que este evento es importante, es el momento que estabas esperando para socializar con los más grandes chefs —Suspiré saliendo del clóset con una filipina negra, pantalones negros y croos blancos.

—Ok, hablaré con alguien para que cuide a las niñas.

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El día pasó volando. Había hablado con Emmett y con Rosalie para que pudieran cuidar a las niñas, y como siempre, ellos eran muy amables en ayudarme.

Me tomé un momento para salir a tomar aire fresco, pues el día estaba muy cargado de presión por el exceso de trabajo que había.

— ¿Quieres que pase a buscarte para ir al evento? —La voz de Kevin me sobresaltó.

— ¡Me has dado un buen susto! —exclamé llevando la mano a mi corazón, y él bajó la mirada.

—Lo siento —murmuró.

—Tranquilo… Y respondiéndote, si no hay ningún inconveniente de tu parte para luego devolverme a mi casa, acepto gustosa —Alzó de nuevo la mirada.

—Claro que no hay inconveniente —aseguró y me regaló una linda sonrisa.

—Entonces, acepto que pases por mí —acordamos antes de regresar a trabajar. Nuestra conversación no duró mucho ya que nos necesitaban en la cocina.

Alice POV

—Mamá te lo juro por toda mi colección de zapatos Prada, que Edward tiene dos hijas —Y no cabía duda, esas niñas eran hijas de mi hermano.

—Alice, ¡qué cosas dices! ¿Cómo va a tener hijos tu hermano? —En ese momento estaba escaneando la foto que tenía Rosalie y que había tomado prestada.

—Te estoy enviando a tu correo la foto. Mamá te lo juro, Edward nos oculta algo —Le di enviar al correo poniendo como asunto: Fotografía.

—¿Y ya has visto a la que es la madre de las niñas que dices? —Recordé a la mujer, esa tal Isabella.

—Sí, ¿sabes?... recordándola bien… ¿Te acuerdas de la hija de los Swan? —Apagué el ordenador portátil mientras le preguntaba.

—Sí, ¿qué tiene que ver ella? —Fui a sentarme en el sillón que estaba junto a la ventana.

—Pues me recordó mucho a ella… ¿Qué sabes de ella? —Esto me resultaba cada vez más misterioso.

—La última vez que la vi fue cuando Irina anunció su embarazo, y cuando le preguntaba por ella a Renée siempre evadía la pregunta. Pero aún no entiendo por qué preguntas por ella —Suspiré.

—Es que a lo mejor estamos hablando de la misma Isabella —comenté y se escuchó un suspiro al otro lado del auricular.

—¿Sabes lo que estás insinuando, Alice Cullen? —Negué con la cabeza aunque mi madre no lo viera.

—No.

—Que tu hermano hizo su amante a la hija de mi amiga. Si es así, ahora entiendo muchas cosas —explicaba, pero yo no entendía nada.

—No sé de qué hablas —Había tantas cosas.

—Reserva una habitación a mi nombre. Viajaré esta misma noche —Entonces, esto era grave.

Sin más, se cortó la llamada.

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Edward POV

Bella no había contestado y eso me hacía sentir nervioso.

Finalmente, hoy daría clases en la escuela de música. Yo era un reconocido arquitecto con una firma muy importante en New York, pero la música era mi pasión, sabía tocar muy bien varios instrumentos, y el que mejor se me daba era el piano.

Llegué al plantel, donde el decano me informó en qué aula estaría, a qué hora empezaría mis clases y hasta qué hora finalizaría.

Entré y prendí las luces del espacioso salón en el cual predominaba un hermoso piano de cola negro, el cual apocaba el lindo escritorio de cedro.

Me dirigí al escritorio sobre el que había un folder donde supuse que estaba la lista de los alumnos.

Asenté mis cosas y fui hacia los ventanales que impedían entrar la luz del atardecer. Una vez que terminé de abrir las ventanas fui a tomar asiento a esperar que mis alumnos llegaran.

Poco a poco fueron entrando todos, saludando con un "buenas tardes, profesor". Ya iba a empezar la clase cuando unos golpecitos en la puerta me hicieron girar a ver quién era y sentí como mi corazón se detenía al ver de quien se trataba.

—Buenas tardes, profesor. Lamentó haberlo interrumpido, ¿aún puedo pasar? —Traté de aclarar mi voz.

—Adelante, llegas justo a tiempo —Entró y fue tomar asiento en la única silla vacía.

—Ahora sí me presentaré —Vi como se sonrojaba—. Mi nombre es Anthony Masen y seré su maestro de música. Muchos vienen por las clases de piano, el cual es el primer instrumento que vamos a aprender a tocar —Una nena de cabellos rubios alzó su mano.

— ¿Sí? —Me quedé mirando a la niña de cabellos rubios indicándole que hablara.

— ¿Cuándo podremos tocar? —Le sonreí antes de responder.

—Primero tendremos que hacer unas pruebas para ver qué tanto saben.

Después de esa pregunta continuamos sin demora. Les conté quién fue la primera persona en fabricar un piano y quién lo tocó. Básicamente era la introducción, y todos se veían muy sorprendidos y apuntaban todo lo que decía.

—Empezaremos con la prueba —anuncié y cada uno fue pasando. Eran quince niños y hasta ese momento, diez tenían conocimientos bajos, tres tenían bastante experiencia y dos no sabían nada.

—Bueno, niños… Muchos tienen conocimientos básicos y otros más experiencia, así que trataré de hacer un horario para que podamos trabajar a gusto, sin retrasar a nadie —La niña rubia que me sorprendió al tener conocimiento volvió a levantar la mano—. ¿Qué pasa?

—Y los que no saben nada, ¿se irán? Porque sólo retrasarán el aprendizaje —aseguró, y vi como mi niña, la pequeña que debía ser la consentida de papá, se secaba una lágrima.

—Tendrán clases extra para acoplarse a nuestro ritmo y, por favor, ten más respeto con tus compañeros —Vi mi reloj y ya estaba a punto de terminar la hora.

—Lo siento, profesor Masen —asentí.

—Ya se pueden retirar… Melanie y Zac quédense, por favor —Los demás se levantaron y salieron del aula mientras yo me acercaba a ellos.

—Bueno, como le dije a su compañera, tendrán que tomar clases extra para quedar al nivel de ellos —asintieron.

—Yo sí puedo, profesor, sólo diga los días y horas — dijo Zac.

—Bueno, Zac, mañana te avisaré, ya puedes irte —Mi nena se me quedó viendo.

—Yo no sé si pueda, profesor. Tengo otras actividades y mi mamá no estará de acuerdo en que tome más clases —explicó y bajó la mirada.

—Tranquila, si no puedes te dejaré prácticas para que puedas avanzar.

—Creo que fue un error apuntarme en esta clase, soy pésima —Empezó a llorar y sentí mi corazón romperse.

—Tranquila, tranquila —La consolaba y le limpié sus lágrimas.

—Es que no sé nada. Pensé que sería más fácil —No resistí más y la abracé.

— ¿Tienes algún piano en tu casa? —Ella negó— Bueno, ahora hay una aplicación en donde puedes practicar. Te pasaré los datos y así te pondrás al corriente, ¿te parece? —asintió.

—Gracias —Me abrazó… ¡Me había abrazado! Dios, estaba que me moría.

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Bella POV

Rosalie me había acompañado a comprar mi vestido, era hermoso y muy sexy. Tenía dudas si era adecuado para el evento.

El vestido era blanco, largo, elegante pero sofisticado, de un sólo hombro con pliegues al frente de una tela satinada en color perla, de un escote de media luna unido por unas elegantes tiras cubiertas de pedrería.

Para darle un toque más sexy me había dejado el cabello suelto pero bien arreglado, y me había puesto unos pendientes largos plateados.

La cena sería en el Alvear Palace Hotel, uno de los cinco mejores restaurantes de Buenos Aires.

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Cuando dieron las nueve de la noche, Kevin ya estaba esperándome. Las gemelas ya estaban dormidas, así que sólo Rosalie y Emmett se despidieron de mí.

Saludé a Kevin con un beso en la mejilla.

—Estás muy hermosa, Bells —Sentí sonrojarse mis mejillas.

—Gracias, Kevin. Tú te ves muy guapo —Usaba una camisa blanca, pantalones, zapatos y saco negro.

—¿Lista? —asentí, y él abrió la puerta del BMW plateado.

El camino fue tranquilo, casi no hablamos, el aire estaba cargado de pura tranquilidad y disfruté de eso.

Cuando llegamos, Kevin entregó las llaves del auto y fue a abrirme la puerta, le entregaron el ticket y entramos al hotel.

Nos dirigimos al área de comedor en donde se había reservado cierta parte.

Cuando entramos, nos pidieron nuestros nombres y el maître nos dirigió al área correspondiente.

—Buenas noches —saludamos a los diez hombres que estaban en la mesa.

—Buenas noches —Se levantaron para saludarnos también.

—Ustedes deben ser Kevin Scott e Isabella Swan —Nos preguntó un hombre de mediana edad.

—Así es —Le respondí—. Mucho gusto —Estrechamos las manos.

—Es un gusto conocerla —Se acercó otro.

—Permítame halagarla por lo hermosa que se ve —comentó y le dediqué una sonrisa.

Saludamos a todos y estuvimos platicando, obviamente de la cocina, la mayoría compartiendo técnicas.

Cuando llegó el chef a traernos la comida, presentarla y detallarla, nos pusimos a degustar. Estábamos en el postre cuando me disculpé con ellos y salí a una pequeña terraza.

Las cosas que habían pasado ese día ya estaban pasando una factura en mis sentimientos.

Me quedé viendo fijamente la fuente iluminada.

Ese maldito sentimiento, el dolor de aquellos recuerdos… ¡Maldito seas Edward Cullen! —grité internamente.

—Bella… creo que ya es momento de llevarte a tu casa —Escuché la voz de Kevin.

—No quiero ir a mi casa, llévame a otra parte —Me acerqué a él.

— ¿Segura? —Me abrazó, el viento helado me erizó la piel.

—Sí —murmuré.

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Estaba consciente de lo que haría y sentía cierta culpa por utilizar a Kevin, pero trataría de enamorarme de él, de olvidar a Edward.

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En el camino pude observar que las casas eran hermosas y muy lujosas.

—Son muy bonitas —Rompí el silencio.

—La verdad sí, es una linda zona —Me removí en el asiento.

— ¿A dónde vamos? —Lo miré al preguntar.

—Te llevaré a mi casa, te invitaré a una copa, y me contarás qué te tiene tan distraída y triste —No me importaba ir con él.

No tardamos en llegar a su casa, era preciosa y muy grande. Abrió la puerta y me indicó que entrara. Fuimos a la sala y nos sentamos.

— ¿Qué quieres para beber? —Ya era tiempo de hablar con alguien.

—Un wisky —Le contesté.

Luego de un rato platicando con él de cosas triviales, y de mis hijas —Se veía muy ilusionado en conocerlas—, me habló de su vida en España, de la mujer que había conocido y lo había traicionado con su mejor amigo.

—Bueno, Bells… ¿Por qué has estado tan distraída y triste hoy? —Suspiré.

—Muchos problemas, Kevin —Pasé mis manos por mi cara.

— ¿Hay algo en lo que te pueda ayudar? —Negué.

—No, pero gracias, es algo que tengo que solucionar sola —Sentí las lágrimas brotar.

Me abrazó y yo a él.

—Está de sobra decirlo pero puedes confiar en mí. Además, eres una mujer fuerte que va salir de esta como ya lo has hecho antes —Pasaba la palma de su mano por mi espalda cubierta por su saco mientras yo mojaba con mis lágrimas saladas su camisa.

Alzó mi mirada y dejó un beso en mis labios, un beso cálido, de apoyo, de que podía confiar en él.

Seguimos el beso, que cada vez se fue intensificando… Una cosa nos llevó a otra hasta terminar en la cama medio desnudos.

—Es muy pronto, Bells. Te deseo pero no es justo para ti que utilice este momento de debilidad —Acerqué su cara y lo besé.

—Sólo ámame, muéstrame cuánto me deseas —Como pude le saqué los pantalones, mientras él torturaba mis pezones.

Se separó de mis labios y recorrió mi mandíbula bajando por mi cuello dejando besos. Soltaba bajos gemidos por el toque de su aliento frio en mi piel caliente.

Llegó hasta mis senos y, como si del mejor manjar se tratara, chupó mis pezones, haciendo que me retorciera de placer, luego pasó al otro y siguió la dulce tortura.

Sus dedos bajaron por mi vientre hasta llegar a la tanga…

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—No sabes cuánto te deseo —Vi cómo se colocaba el preservativo en su muy erecto miembro.

—Y yo a ti —reconocí y, poco a poco, fue entrando en mí, mientras me besaba.

Esperó a que me acoplara a él hasta que empecé a mover las caderas y él fue embistiendo, al principio lento.

—Más… más rápido —pedí y apreté más las piernas.

Aumentó las embestidas, succionaba y mordía mis pezones, y yo sólo me dejaba llevar por el placer. Sentía que ambos estábamos cerca de llegar al orgasmo.

Entonces, embistió más rápido, introdujo un dedo en mi intimidad y torturó mi clítoris.

Él llegó al orgasmo gritando mi nombre—: ¡Bella! —Y dejó caer su cabeza en mi hombro.

— ¡Edward! —grité y, al instante, ambos quedamos rígidos y yo me solté a llorar.

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¡OH! ¡OH! ¡NO ME MATEN!

¿que les pareció? ¿que pasara ahora? ¿cuantas quieren matar aun a Edward? ¿sera que ya se revelaran las sombras? ¿que marca tendrán las gemelas? ¡por el sagrado batman! en el próximo capitulo veremos.

gracias a: cavendano13, maria. .545, Gatita Cullen, Sky TwiCullen, rockergirl661, Jade HSos, janalez, LicetSalvatore, Nadiia16, codigo twilight, Gretchen CullenMasen , Guest, pili, Ptmarfa21, pera l.t, Elizabeth, LECTORA FANTASMA, Marcia, Natalia, aguabellisima.

a las lectoras fantasmas, a las chicas de facebook, mil gracias por leer.

este rr decidí contestar: Holi, me uno a tu grupo de lectoras:3 solo tengo algo que decir: (No me mires, raro, suelo amenazar gente, aclaro que no de forma fea xD)
Si Bella llega a perdonar a Edward, esta niña buscara a la autora con todo y sus Tlacuaches, no importa si contrato a la ARMI, FBI, INTERPOL, lo que sea que tenga que hacer y sera una linda y dolorosa tortura:3
Despues de desahogarme quiero decir que me esta encanta do el fic, que quiero meterle un palo por la lavativa a Renee por puta, lastimar a Edward de forma irreversible (A menos que tenga una mejor excusa para que se gane mi perdon xD como si importara), reirme de Alice en su cara, darle un abrazote a Rosalie y Emmett, darle un beso a Jacob por tierno, y unas cuantas palabras a Bella:)
PD: ¿Como se llama tu grupo? Quiero conocer a Kevin D:
PD de la PD: Amo tu fic (:
PD de la PD de la PD: lamento si en algun momento te sentiste insultada.

contestación: Holi, bienvenida cariño, jajaja... no hay necesidad de que me mandes a todos esos a buscarme por que no pienso que pronto suceda la perdonación (no se si exista esa palabra) soy feliz que te haya gustado mi fic, metele todos los palos que quieras a Renee jajaja, tienes permiso de hacer todo lo que me has escrito.

el grupo se llama: DE MI SABES SOLO EL NOMBRE y en ningún momento mesenti insultada.

bueno mis amores me voy a limpiar la casa nos leemos pronto.

besos Lili.