Disclaimer: ni THG ni sus personajes me pertenecen, hago esto por fines de diversión no por fines de lucro.
Explicaciones
Cuando me despierto, apenas llego al lavabo antes de que el licor haga su reaparición. Arde tanto subiendo como ardió bajando y sabe el doble de mal. Estoy temblorosa y sudorosa cuando termino de vomitar, pero por lo menos, la mayor parte de esa cosa está fuera de mi organismo. Lo bastante llegó a mi torrente sanguíneo sin embargo, resultando en un dolor de cabeza palpitante, boca reseca y estomago ardiente.
Me meto al baño, ahora sí, para darme una ducha como Dios manda. Por fin limpia, me pongo el albornoz y vuelvo a la cama ignorando mi cabello chorreante. Hasta ahora me doy cuenta que Peeta ya no está en la habitación. Necesito tanto en estos momentos sus fuertes brazos rodeándome, brindándome fuerza y seguridad. Pero por alguna razón, sé que el estado en el que me encontró ayer, no le pareció del todo bien. Siento derrumbarme de nueva cuenta. Pero no. Tengo que estar calmada y segura por mis propios métodos. Tengo que ser fuerte. Entras mi madre y Prim con té y tostadas, con sus rostros llenos de preocupación. Abro la boca, planeando empezar con algún tipo de chiste y rompo a llorar.
Ya se ve lo de ser fuerte.
Mi madre se sienta a un lado de la cama y Prim se acurruca junto a mí y me abrazan, haciendo en voz baja sonidos tranquilizantes, hasta que ya casi acabe de llorar. Después Prim coge un toalla y me seca el pelo, pasando el peine por los nudos, mientras mi madre me coacciona a tomar té y tostadas. Me visten con un pijama cálido y me ponen unas mantas y me vuelvo a dormir.
Cuando despierto, me visto y bajo las escaleras. Mi madre me sirve una taza y pido una segunda taza para llevarle a Haymitch. Cruzo el jardín hasta llegar a su casa. Acaba de despertarse y acepta la taza sin comentarios. Nos sentamos allí casi pacíficamente, sorbiendo nuestro caldo y mirando el amanecer a través de la ventana de su salón. Oigo a alguien dando vueltas arriba y asumo que es Hazelle, pero unos minutos más tarde baja Peeta y lanza sobre la mesa con energía una caja de cartón de botellas de licor vacías.
— Ahí ya está hecho — dice. Haymitch y nos volteamos a ver confundidos.
— ¿Qué está hecho? — me atrevo a preguntarle.
— He vertido todo el licor por el desagüe — contesta simplemente Peeta.
— ¿Tú qué? — Haymitch le pregunta acomodándose mejor en su asiento, un alterado.
— Tire el lote
— Simplemente comprara más — me recargo en mi asiento, cerrando por un momento los ojos.
— No, no lo hará — dice Peeta muy seguro. Eso hace que vuelva mi atención a él. — Fui a buscar a Ripper está mañana y le dije que lo entregaría en cuanto les volviera a vender a cualquiera de ustedes — ¿yo comprarle licor a Ripper? ¿Hasta qué punto desconfía de mí? Esto me empieza a molestar — También le pagué, solo para asegurarme, pero no creo que tenga ganas de volver a la custodia de los Agentes de la Paz — a estas alturas Haymitch está rojo de furia.
Haymitch lanza un tajo con su cuchillo, pero Peeta lo esquiva con tanta facilidad que es patético. Peeta ve a Haymitch con una mezcla de decepción y enojo. En mi interior terminar por despertarse la furia.
— ¿Por qué es asunto tuyo lo que él haga? — le pregunto a Peeta enojada. ¿Qué le pasa? Peeta me voltea a ver y me quedo helada. Nunca antes me había visto de esa forma. Era una furia sorprendente. Se dirige a mí.
— Es completamente asunto mío, sin importar en qué resulte, dos de nosotros volveremos a estar en la arena con el otro como mentor. No podemos permitirnos a ningún borracho en este equipo. Especialmente no a ti, Katniss — me dice en un tono muy frió.
— ¿Qué? — farfullo indignada. Mi enojo aún arde en mi interior, aunque con menos intensidad. Quiero contestarle, pero sería más conveniente si no tuviera aún la resaca — Anoche fue la primera vez que he estado borracha.
— Sí y mira en qué estado estás — me dice barriéndome con una mirada de desprecio. Eso me acaba por completo. He decepcionado a Peeta, de eso no me cabe duda. Y eso me duele de sobremanera.
— ¿Cuál es el sentido de esto? — pregunta Haymitch un poco más calmado.
— El sentido es que dos de nosotros volveremos a casa desde el Capitolio. Un mentor y un vencedor. Effie me está mandando grabaciones de todos los vencedores vivos. Vamos a ver sus juegos y aprender todo lo que podamos. Ganaremos peso y nos haremos más fuertes. Vamos a comenzar a actuar como tributos profesionales. ¡Y uno de nosotros va a volver a ser un vencedor, les guste o no! — termina gritando esa última frase y sale dando un portazo. Reacciono a tiempo y me pongo de pie dispuesta a seguirlo. Lo logro alcanzar en las afueras de la casa.
— ¡Peeta! — le grito para que se detenga.
— ¿Qué es lo que quieres, Katniss? — me contesta con fastidio, deteniéndose, pero sin voltear a verme. Eso me enfurece. Camino hasta ponerme detrás de él y lo tomo del hombro girándolo para que me enfrente.
— ¡Maldita sea, Peeta! ¿Qué te pasa? ¿Por qué nos tratas así? — le pregunto un poco fuerte y mi cabeza lo reciente inmediatamente.
— ¿Quieres un mejor trato, Katniss? — Se ríe irónicamente pero luego cambia su expresión a una de completa furia — ¿Por qué no vas y se lo pides a Gale? Ayer parecía que lo estaba haciendo muy bien. Qué mejor consuelo para ti que sus besos — me quedo sin palabras, todo rastro de enojo de esfuma. Peeta lo aprovecha, se da media vuelta y se va rumbo a su casa.
Me quedo pasmada.
¿Qué ha dicho? ¿Mejor trato de Gale? ¿Con sus besos? Eso me lleva a preguntarme…
¿Qué diablos pasó ayer?
Trato de recordar lo que pasó anoche pese al dolor de cabeza. Entonces, el recuerdo aparece claro en mi mente.
Gale me besó.
Y al parecer, Peeta lo vio.
Maldita sea. Definitivamente las borracheras no traen consigo nada bueno.
Si hubiera estado lo suficientemente consciente, hubiera apartado a Gale y así Peeta no nos hubiera encontrado en esa situación.
Pero no lo hice.
Y ahora estoy pagando las consecuencias.
Pero no bastando con eso, surgen más cosas
Ahora que comienzo a recordar más claramente, me olvidé completamente de Gale cuando apareció Peeta. Me lancé a los brazos de Peeta sin importarme que Gale estuviera ahí. No me imagino lo mal que lo debió de haber pasado. Primero me besa y yo no le correspondo y después me olvido completamente de él. Esto, definitivamente, no es nada bueno. Tengo que explicarle a Gale la situación. También debe de estar molesto.
Pero ya será después.
Ahora, lo que más me duele, es que he decepcionado y herido a Peeta de la peor manera. Sinceramente no sé qué puedo hacer para solucionarlo.
Camino lentamente hacia mi casa, con un último pensamiento:
Maldito alcohol.
Después de unos días, accedemos a actuar como profesionales, porque es la mejor forma de conseguir que Peeta también esté listo. Cada noche vemos los viejos resúmenes de los juegos que ganaron el resto de los vencedores. Peeta toma copiosas notas. Haymitch ofrece información sobre la personalidad de los vencedores y lentamente empezamos a conocer nuestra competencia.
Cada mañana hacemos cosas para fortalecer nuestros cuerpos. Corremos, levantamos cosas y estiramos los músculos. Cada tarde trabajamos en habilidades de combate, lanzando cuchillos, luchando cuerpo a cuerpo; incluso les enseño a trepar arboles. Peeta y yo tratamos de mejorar en muchos aspectos…
… en todos…
… menos en nuestra relación.
Peeta, aunque ya ha dejado atrás ese tono frío cuando se refiere a mí, solo me habla lo necesario, no más. He tratado de entablar una plática cotidiana con él, pero él logra escabullirse. Aunque hay veces que lo he sorprendido mirándome cuando yo no me doy cuenta. En esas ocasiones, no puedo evitar suspirar resignada, rogándole al cielo que podamos arreglar esto pronto
Por lo menos el entrenamiento logra distraernos de nuestros problemas. Aunque por un lado es malo porque no me ha permitido hablar con él, por el otro me ha dado más tiempo para pensar en cómo arreglaré las cosas. Y sinceramente, pienso que ya he dejado pasar mucho tiempo.
Esta tarde estamos practicando la lucha cuerpo a cuerpo, armados con cuchillos. Nuestros movimientos deben de ser precisos para evitar dañar al otro, ya que si eso ocurre, solo nos traería retrasos en el entrenamiento. Decido que es suficiente para mí por el momento. Estoy agotada. Y el calor que siento no ayuda en nada. Espero que podamos terminar esto pronto. Camino a la mesa de campo donde mi madre nos ha dejado una jarra con agua. Me sirvo un vaso con agua. El líquido no es suficiente para quitarme el calor. Me quito la chaqueta que traigo, dejándome en una playera de tirantes. Me vuelvo a servir agua y camino en a donde Peeta y Haymitch están luchando. Los observo detenidamente. El cuerpo de Haymitch se resiste a la mejora, pero aún así, es destacablemente fuerte. Peeta y yo, debo reconocer, hemos mejorado bastante. En parte gracias a la dieta de mi madre y qué haríamos sin Prim tratando nuestros músculos adoloridos.
Le doy un sorbo a mi vaso con agua. El calor parece no ceder. Así que opto por, en lugar de tomarme el agua, vaciármela por la cabeza, dejando que recorra mi cuerpo. Esto sí que logra refrescarme. Es tan agradable la sensación que cierro un momento lo ojos, y para cuando vuelvo a abrirlos, me sorprendo al encontrar a Peeta mirándome detenidamente. Sus ojos recorren cada centímetro de mi cuerpo. Me estremezco ante el escudriño de su mirada.
Entonces, Haymitch aprovecha la distracción de Peeta y lo ataca con el cuchillo. Peeta reacciona y logra apartarse, pero no lo suficientemente rápido, ya que Haymitch le alcanza a hacer un corte largo por el abdomen con la punta del cuchillo. Peeta lo ve sorprendido.
— ¡Peeta! — corro inmediatamente hacia él cuando veo que la sangre empieza a brotar de su herida. Tomo mi chaqueta y empiezo a hacer un poco de presión en su abdomen. Peeta se queja. Me volteo enojada hacia Haymitch.
— ¡Haymitch! — Le regaño — se suponía que no deberías de herirlo.
— ¿Qué? — Dice Haymitch levantando las manos — Él se distrajo. Yo no tengo la culpa — guarda su cuchillo en el cinturón — más bien tú tienes la culpa, preciosa. Tu sensualidad lo distrajo — y suelta una carcajada.
— ¿Qué? — pregunto pues no entiendo nada. Volteo a ver a Peeta buscando una explicación, pero él no me dice nada y rehúye mi mirada y puedo ver que tiene las mejillas sonrojadas. Eso hace que Haymitch se ría más fuerte. ¿Desde cuándo Peeta se sonroja por un comentario de Haymitch? Sacudo mi cabeza alejando todo pensamiento. Ahora solo importa curar a Peeta.
— Vamos a casa para que puedan curarte — le digo y lo guio hasta mi casa. Espero que Prim o mi madre vengan en mi ayuda, pero ninguna aparece. Vamos hasta la cocina y tampoco encontramos a alguien. Parece ser que han salido. Eso significa que yo tendré que curar a Peeta. Bueno ya lo he hecho, no tiene nada de malo que lo vuelva a hacer.
— Quítate la playera — le ordeno mientras busco el material de curación — Parece que Prim y mi madre no están, así que yo te voy a curar. — le explico. Me obedece y se quita la playera. Cuando me volteo me quedo como boba mirándolo. Ya lo había visto infinidad de veces sin camisa, pero hasta esta ocasión me detenía a observarlo más minuciosamente. El entrenamiento definitivamente le estaba sentando de maravilla a su físico. Paso mi mirada por su pecho, ese que me ha servido de almohada tantas noches, y me dan ganas de acariciarlo. Bajo un poco mi mirada hasta su abdomen, aunque está un poco manchado de sangre de la herida, no impide ver lo marcado que está. Y luego esa línea de vello que comienza bajo su ombligo y se pierde en sus pantalones. Me muerdo el labio inferior.
— ¿Katniss? — me llama Peeta con las cejas levantadas. Me sonrojo profusamente. Me he quedado mirándole sin descaro. Qué vergüenza.
—Lo siento — me disculpo rápidamente y vuelvo a lo que estaba haciendo — Súbete a esa mesa — le señalo donde mi madre cura a los enfermos. Él se sube sin decirme una sola palabra. Impregno una gasa con alcohol para desinfectar primeramente su herida y me acerco a él, poniéndome entre sus piernas y agachándome para ver más de cerca la herida — Esto te va a arder, pero necesito desinfectar la herida — pongo la gasa sobre la herida y Peeta suspira cerrando los ojos. La herida no es muy profunda, solo es un ligero corte, pero aún así hay que tener sus precauciones, aunque con solo cubrirla con unas gasas bastará. Sigo limpiando la herida como mi madre lo hace. Pongo mi mano libre sobre el muslo de Peeta para apoyarme mejor. Peeta suspira. No sé si por lo que arde el alcohol o por la acción que acabo de hacer. La verdad, desde la vez que discutimos afuera de la casa de Haymitch, cualquier contacto físico entre nosotros, quedó en el olvido; la noche que dormimos juntos fue la última vez que lo tuve tan cerca. Tenerlo ahora, a centímetros de mí, me hace sentir cuanto lo necesito, cuanto necesito que me bese, cuanto necesito que me acaricie, sentir su piel junto a la mía. Pero por el momento, creo que no es conveniente intentarlo. Así que me tardo un poco más curando su herida, como excusa, para seguir rozando su piel. Nos quedamos en silencio. Puedo sentir su mirada clavada en mí.
De pronto me doy cuenta que esta es la oportunidad que estaba esperando para hablar con él. Estamos solos y no hay manera de que pueda escapar.
— Peeta… — comienzo, buscando las palabras adecuadas — discúlpame por lo que pasó el otro día, no supe reaccionar adecuadamente a la noticia del Quartel Quell y se me hizo fácil embriagarme con Haymitch, y luego Gale…
— Katniss — me corta y de un salto baja de la mesa poniéndose frente a mí — más bien discúlpame tú a mí, por la forma como te traté y te hablé, mi actitud no fue la adecuada. Quería decírtelo pero no sabía cómo — bueno, ya éramos dos intentando lo mismo— y en cuanto a lo de Gale… — su mirada se torna triste — lo vi todo. No tienes que explicarme nada — no estaba equivocada. Una vez más había hecho sufrir a Peeta mucho más de la cuenta.
— Peeta… en verdad lo siento — le sigo muy arrepentida. De nada me sirve negar lo que había pasado, si él claramente lo vio.
— Ya no importa — me dice y baja su mirada.
— No, si importa — le tomo de la barbilla levantando su rostro para que me vea — Esto nos está afectando. Sé que te decepcione de nueva cuenta — le digo mientras mi mano comienza a acariciar su mejilla, esperando que no se aleje — Pero debo de confesarte que ese beso no significo nada para mí. Ni siquiera lo correspondí. Te lo aseguro.
— ¿De verdad? — pregunta esperanzado.
— De verdad — le confirmo. Le sigo acariciando el rostro. Tengo que aprovechar cada momento que tengo con él. Ahora más que nunca. Nuestro futuro es incierto. Hoy es la realidad, porque el mañana… el mañana tal vez no exista.
Me acerco un poco más a él y acuno su rostro entre mis manos y pego nuestras frentes. Ambos cerramos los ojos — Él no me hizo sentir lo que tú me haces sentir, porque… — continúo, mientras le acaricio — No son tus labios — delineo sus labios con mis dedos — No son tus besos — me acerco, si es posible, más a él hasta el punto que nuestros alientos se entremezclan — porque simplemente, no es tú — y uno finalmente nuestros labios. Nos besamos lentamente, disfrutando del momento, volviendo a reconocernos. Pero luego, damos paso a la pasión y el beso se vuelve más demandante y profundo. Peeta me toma de la cintura acercándome más a él y entonces suelta un quejido.
— Ah — se vuelve a quejar y yo me separo de él asustada.
— Lo siento, Peeta ¿estás bien? — le pregunto preocupada.
— Sí, no te preocupes, solo me dolió un poco la herida — bajo mi mirada y me doy cuenta que la herida ha vuelto a sangrar.
— Siéntate de nuevo para terminar de ponerte unas gasas — se vuelve a subir a la mesa, aunque con algo de dificultad. Limpio nuevamente la herida, concentrándome en ello. Un mechón de mi cabello se escapa hacia mi cara, Peeta lo pasa detrás del oído tiernamente, deteniéndose a acariciar la zona. Eso logra estremecerme, pero sigo con mi labor. Cuando ya termino, le pongo unas gasas con cinta de curación.
— Ya esta — le digo — Haymitch debió de tener más cuidado.
— Está bien, estábamos luchando y yo me distraje — me dice bajándose de la mesa — bueno, más bien tú me distrajiste — me dice con una sonrisa.
— ¿Yo? — Le pregunto un poco indignada — pero si yo no hice nada — en verdad no entiendo por qué yo tengo la culpa.
— No te das cuenta, eso es lo que pasa — me acorrala entre la mesa y su cuerpo y comienza a acercarse más — cuando vertiste el agua del vaso, tan sensualmente, por tu cabeza, no sabes cuánto desee convertirme en esas gotas de agua — sus manos se posaron en mi cintura y acerca sus labios a mi cuello, por mi parte, mis manos encuentran refugio en su pecho desnudo — para poder recorrer tu cuerpo como ellas lo hacían — deposita un breve beso en mi cuello para luego levantar su rostro y mirarme a los ojos — Estos días sin poder tenerte cerca, por culpa del maldito orgullo, fueron una tortura. Te has convertido en más que una simple necesidad para mí — me confiesa y captura mis labios besándolos apasionadamente desde el principio. Pega su cuerpo completamente al mío, dejándome sentirlo en cada centímetro. Paso mis brazos alrededor de su cuello.
— Que tiernos — nos interrumpe la irónica voz de Haymitch. Volteamos a verlo sin cambiar nuestra posición. Él esta recargado en la entrada. — Así que ya dejaron de tratarse hostilmente y arreglaron sus diferencias.
— Así es — le contesta Peeta.
— Aunque si yo fuera ustedes, no me distraería con estas muestras de afecto y seguiría con el entrenamiento — Peeta y yo nos volteamos a ver confundidos — Por hoy termina el entrenamiento, estoy cansado — y se va a su casa. Nos deja a Peeta y a mí meditando sus palabras.
— Tal vez tiene razón — medita Peeta
— ¿Crees que nuestra relación sea una distracción? — pregunto incrédula, intentando sepárame de él, pero me lo impide acorralándome más.
— No, no me lo tomes a mal. Solo digo que nos concentremos más en los entrenamientos. En lo personal, estos días no fueron muy buenos y creo que eso afectó mi rendimiento. Pero ahora que estamos bien, hay que tratar de dar lo mejor — me dice. Es cierto, debemos de enfocarnos más en el entrenamiento, si esta es la única forma que tengo para preparar a Peeta y lograr que regrese con vida.
— Más te vale que sea eso — sentencio — porque no me gustaría estar más tiempo alejada de ti — le confieso. Solo me queda aprovechar cada segundo que me queda junto a él.
— A mi tampoco — dice y vuelve a reclamar mis labios. ¡Dios! Cómo extrañé besar esos labios y sentir el calor que desprende su cuerpo. Ya lo sabía. Es simplemente adictivo.
— No vuelvas a hacer eso, por favor — le ruego rozando sus labios. Me mira confundido pero sin apartarse.
— ¿Hacer qué? — me pregunta.
— Alejarte de mí — le digo — ya sé que yo te lo pedí antes — suspiro cansinamente, recordando aquel día — pero ahora no estoy dispuesta a dejarte ir — pongo mis manos en su cuello, acariciándole las mejillas con mis pulgares y le miro intensamente, para que entienda lo que siento en estos momentos.
— Me alegro — sonríe contra mis labios — porque ese nunca ha sido mi plan — no resisto más y vuelvo a eliminar la distancia que hay entre nosotros. El beso de vuelve a torna apasionado. Peeta deja mi boca para bajar un poco y besar mi cuello. Enredo mis dedos entre su rubio cabello y suelto un pequeño gemido, cerrando los ojos, perdida por las sensaciones que causa en mí. Escuchamos que carraspean detrás de nosotros. Volteamos a ver quién nos interrumpió nuevamente. Es Prim.
— Chicos, deberían buscar una habitación — deja una bolsas que tare a un lado — No creo que quieran que mi madre los vea en esas condiciones — Prim nos señala. No entendemos lo que quiere decir, hasta que volteamos a vernos. Tiene razón. Estamos en una posición muy comprometedora. Peeta sigue sin playera y me tiene contra la mesa, sin dejar ni un espacio entre nuestros cuerpos. Mi playera está un poco levantada, permitiéndole a Peeta tocar mi cintura libremente y dejando al descubierto parte de mi abdomen. Una de mis manos se encuentra en su cuello, mientras la otra se encuentra perdida en su pecho. Nos separamos, sonrojados y con las respiraciones agitadas.
— Peeta, ¿qué te pasó? — dice Prim viendo por fin la curación que tiene Peeta en el abdomen. Él recoge la playera y se la empieza a poner.
— Estaba entrenando con Haymitch, aprendía la lucha cuerpo a cuerpo utilizando también cuchillos, entonces me distraje y no pude evitar su ataque — le explica Peeta.
— Mmm… ya veo — le dice Prim meditándolo — y creo saber quién fue tu distracción — suelta una risita picara, mientras pasa la mirada de Peeta hacia mí. Nos volvemos a sonrojar.
— Hola, chicos — saluda mi madre. Entrando con unas bolsas, Peeta de inmediato se ofrece a ayudarle. Mi madre le da una sonrisa de agradecimiento — ¿Ya terminaron el entrenamiento?
— Sí, desde hace rato — le contesto.
— ¡Peeta por Dios! Tienes la playera llena de sangre — le dice mi madre señalando su abdomen.
— No se preocupe, solo fue una herida leve — dice Peeta restándole importancia.
— Déjame revisarte, hijo — ahí está mi madre y sus dotes médicos.
— Se lo agradezco, pero no hace falta. Katniss ya se encargó de curarme — me voltea a ver con una sonrisa.
— Que bien, hija — me dice mi madre, ella sabe que no soy de las que se mete con las heridas y lesiones, pero cuando se trata de Peeta me convierto en lo que sea.
— Tienes suerte, Peeta — dice Prim, Peeta la ve con curiosidad — Eres la única persona que Katniss se ha atrevido a curar. Ni siquiera a Gale se atrevió a tocarlo — volteo a verlo rápidamente, ya que pienso que la mención de Gale puede hacer que se moleste. Pero pasa todo lo contrario. Me voltea a ver con una gran sonrisa, orgulloso.
— Creo que soy muy afortunado — les dice sin apartar la mirada de mí. Me entran unas terribles ganas de besarlo. Pero me contengo por mi madre ¡Dios! ¿Desde cuándo soy tan sentimental? Fácil… desde que Peeta está conmigo. Creo que es el que ha hecho posible estos cambios.
— Peeta ¿gustas quedarte a cenar? — le invita mi madre.
— Por supuesto. Sería un placer.
Mi madre y Prim cocinan mientras Peeta y yo ponemos la mesa. Seguimos con la dieta especial de mi madre, por lo que nos da un plato bastante colmado. Peeta y yo nos lo comemos sin rechistar, la verdad es que nos moríamos de hambre. Cuando terminamos, Peeta da gracias y se despide. Lo acompaño hasta la puerta. Cuando salimos, me lanzo a abrazarlo.
— Quisiera que te quedaras esta noche conmigo — le susurro.
— Yo también quisiera, pero no puedo — me acaricia el cabello — Prometo que mañana vendré lo más temprano que pueda ¿de acuerdo? — se separa para verme a la cara.
— Está bien — pronto recuerdo que mañana es domingo, día que Gale viene a mi casa. Mi madre me dijo que, en cuanto se enteró que estábamos entrenando, se había ofrecido voluntario para enseñarnos todo sobre trampas. Así que supongo que mañana vendrá para eso. Pero lo qué no sé es cómo reaccionará Peeta. Es mejor que se lo diga.
— Peeta… — comienzo — Gale se ofreció como voluntario para enseñarnos a manejar las trampas. Es probable que mañana venga — apenas termino la oración y Peeta se aleja. — Por favor, Peeta. No quiero que, otra vez, Gale afecte nuestra relación — me acerco nuevamente a él. — además, solo viene a ayudarnos.
— Sí, lo sé — suspira cansinamente — Pero no puedo evitar pesar que él te quiere como algo más. Y eso me mata de celos — lo abrazo nuevamente.
— Peeta… tienes que entender que estoy contigo porque yo quiero. No tienes porque sentir celos de alguien que no me tiene — le digo.
— De acuerdo. —Me rodea con sus brazos — Prometo que no me enojaré ni intentaré hacerle algo a Gale. Pero solo porque quiere ayudarnos.
— Gracias, Peeta — y nos besamos hasta que se despide y se marcha a su casa.
A la mañana siguiente, cuando Gale viene a mi casa, Peeta ya ha llegado, así que, después de agradecerle a Gale su ayuda, nos encaminamos a la casa de Haymitch. Cuando llegamos, Haymitch me ve con las cejas alzadas, mirando a mis lados, donde se encuentran Peeta y Gale, y suelta una carcajada. Nos pasamos todo el día elaborando trampas. Es raro para mí, estar en conversaciones con Peeta y Gale a la vez, pero parece que ellos han dejado a un lado los problemas que sea que tengas con respecto a mí.
Cuando llega la noche, acompaño a Gale de vuelta a la ciudad. Caminamos en silencio hasta que él decide romperlo.
— Sería mejor si fuera más fácil odiarlo — admite Gale de pronto. Comprendo inmediatamente que se refiere a Peeta.
— Dímelo a mí —
— Sí, vi como lo abrazaste cuando llegó a tu cuarto — ríe tristemente. Me detengo para mirarlo.
— Gale… — comienzo pero me corta.
— Katniss, dime una cosa, ¿Dónde estaríamos nosotros si todo esto no hubiera pasado? — pregunta. No me gusta pensar en el hubiera. Pero lo hago. Gale piensa que si nunca hubiera conocido a Peeta o que si lo hubiera dejado morir en la arena, él y yo estaríamos juntos. Pero no es así. Mi plan anterior era nunca casarme, ni tener hijos, para evitarme el sufrimiento de mandarlos a la arena. Si Peeta no estuviera conmigo, probablemente, ese plan nunca hubiera cambiado. Ni siquiera Gale nunca lo habría podido cambiar. Así que nunca me habría casado con él.
Aunque ya no vale la pena pensar en eso, ya que no tengo pensado volver con vida por segunda vez. Así que cuando antes Gale renuncie a mí, mejor.
Después yo tendré que renunciar a Peeta de la misma forma, cuando llegue el momento.
— Gale, yo… — comienzo a decirle.
Ahora es el momento de decirle mis verdaderos sentimientos, para no seguirle haciendo daño.
Es hora de que Gale conozca la verdad.
Hola a todos!
¿Katniss por fin le dirá la verdad a Gale? ¿Cómo seguirá la relación entre Peeta y Katniss? ¿Ya será la cosecha? ¡Descúbranlo en el próximo capítulo!
¡Por fin terminé! No le veía fin a este capítulo, pero por fin lo encontré XD Es como regalo, ya que no sé cuando pueda volver a actualizar ya que, como algunos saben, el lunes regreso a la uni y entre tareas, trabajos, hospital etc etc. Casi no me va a dar tiempo, pero espero no demorarme mucho.
Les sigo agradeciendo a los que me ponen en sus favoritos, en sus alertas y por supuesto, los que se toman el tiempo de dejarme un review! Muchísimas gracias.
Y claro, espero que los que me leen anónimamente, también se animen a dejarme un review XD.
Katniss luz: no te quería hacer llorar, pero es que el cap. Así quedó de triste. Bueno espero que te guste este cap. Muchas gracias. Saludos. Yuki Ai Ne: no te pierdas el próximo Cap., porque tal vez Katniss por fin le dé de palos a Gale XD y ya vimos que el entrenamiento si le sirvió a Peeta XD muchas gracias! Saludos. Camiibell03: aquí está la actualización. Muchas gracias por tu review. Saludos XD LenaPrince: jaja pero debes de admitir que Haymitch tiene sus momentos buenos. Después de todo Peeta si sufrió, porque si vio el beso, pero ya está Katniss para consolarlo, cosa que Gale no tiene XD Muchas gracias, Saludos. Magalygro: ahh está bien, te debo unos papelitos por hacerte llorar. Malas noticias, Peeta si vio el beso pero lo bueno es que ya lo arreglaron XD sí, todos odiamos al Capitolio, aunque van a surgir cosas interesantes. Muchas gracias. Saludos. Monogotas2: creo que es esencial que Peeta acompañe a Katniss a la arena, ya que pueden surgir muchas cosas, no crees? Y tienes razón! El "Gran estreno" será en el Capitolio XD jajaja y como buena enfermera que soy, debo de hacer énfasis en los métodos anticonceptivos para evitar embarazos no planeados. XD y si concuerdo contigo que esto aumento después de Crepúsculo y créeme yo me he encontrado hasta niñas de 12 años embarazadas, es un problema muy serio que estamos viviendo, así que ha poner nuestro granito de arena XD Muchísimas gracias. Saludos Chrushbut: aquí seguimos XD sí, creo que todos en algún momento necesitamos ese momento de soledad para sacar a flote todo lo que tenemos y no cargárselos a las demás personas. Peeta siempre cumple su promesa de quedarse con Katniss pase lo que pase aww que tierno no? Muchas gracias. Saludos. Ane—Potter 17: imagínate lo que sintió Peeta, cuántos sentimientos encontrados: por un lado el beso de Gale, por otro lado el saber que Katniss va a volver a la arena y que debe de volver con ella. Duro ¿no? Muchas gracias. Saludos! CarlaMellark: te debo la caja de pañuelos y espero que ya no sufras más, porque si no te deberé más pañuelos. Muchas gracias. Saludos. : eso significa que sé llegar al punto XD si, la verdad, en los libros yo también odie a Katniss, pero estoy haciendo lo posible para que te guste por lo menos un poquito XD Espero que te haya ido de maravilla en tus exámenes! Muchas gracias. Saludos. Bea 29: muchas gracias por tu opinión, es muy valiosa para mí. Espero que te siga gustando el fic. Saludos. Caobacafe: si, fue lo que yo también quise que pasara XD muchas gracias. Saludos. Ale Mellark: ¬¬ ya sé a quién vas a decir que se parece. Y mira que en ella también hizo estragos el alcohol como en otras personas que yo conozco. Ya casi sale Finnick, no te desesperes. Msailucalvo: aquí tienes la actualización para que no te desesperes XD muchas gracias. Saludos. Elanor25: Suzanne, creo yo, solo creo algo para que por fin la revolución pudiera estallar y te aseguro que ahora si se van a apoyar más XD muchas gracias. Saludos. Zucix: calma, calma jeje y no, no soy del capitolio, tengo malos gustos en cuanto a moda, pero no para tanto XD aquí está la escena que querías, espero y te guste XD muchas gracias. Saludos. Katingas: ya sabes que tengo corazón de pollo así que no pude resistir a cambiar un poco esa parte. TQM. Katnissj: muchísimas gracias por tu comentario :D gracias por leer. Saludos.
Bueno, sin más que agregar, nos vemos en el siguiente cap.
Saludos!
Atte.
KristenRock.
