esta historia es de mi completa autoria cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, los personajes identificados de Twilight son de Meyer, los demás son de alguien de por allí.
quiero agradecer a mi beta por seguir ayudándome a corregir todos esos horrores ortográficos que tengo y por seguir animándome a escribir.
a las chicas de Facebook por que realmente soy una cabrona al hacerlas sufrir, pero ya pronto tendrán capítulos.
Capítulo beteado por Pichi LG, Beta FFAD www facebook com / groups / betasffaddiction
disfruten el capituló...
Capítulo 12: Las voces de la sombra
Bella POV
Sentí que mi mundo iba a desmoronarse. No podía estar pasando esto.
—Te dije que no te quería cerca —Le contesté con rabia.
—Pero necesito de tu ayuda —replicó y me pase la mano libre por mi cabello.
—Si realmente quieres mi ayuda, coge un maldito avión de regreso a New York, porque si te quedas aquí, no te daré nada —Caminé hasta los escalones de la escalera para sentarme.
—No quiero pasar sola por esto. Además, ¡soy tu madre! Es tu deber cuidarme —bufé ante su respuesta.
—¿Realmente quieres darte el papel de mi madre cuando solo has sido una perra bastarda conmigo? —Sabía que mis palabras no eran las correctas pero estaba muy molesta.
—Eres una mal educada, ven a buscarme y llévame a tu casa. Me quedaré aquí y no cambiaré de opinión —Entonces, recordé que aún tenía el departamento donde me alojé hace un año.
—Te pasaré a buscar y te llevaré a un departamento. Y escucha muy bien, no te quiero cerca de nosotros, te buscaré un médico y te daré la mitad de lo que cuesten las terapias pero no más, así lo has decidido —Sin más, corté la llamada.
Estaba furiosa, tenía ganas de golpear algo así que lancé el teléfono hacia el suelo.
—Es estúpido que pregunte si estás bien pero ¿qué pasa? —Alcé la mirada y me tiré en sus brazos.
—Siento que mi vida se está derrumbando, Kevin, así que… ¿estás seguro de embarcarte en este mar desconocido? —Alcé la mirada para encararlo.
—Daría hasta mi vida por verte tranquila —Tomó asiento junto a mí en los escalones y nos quedamos en silencio por un lapso de tiempo.
Me levanté y me paré enfrente de él. —Iré por las niñas. ¿Deseas acompañarme o me esperas aquí? —Deseaba que se quedara toda la noche conmigo, que me mantuviera en sus brazos para que me tranquilizara la ansiedad que tenía.
—Te acompaño, yo conduzco. —Sin pensarlo más, le arrojé las llaves y nos dirigimos a la puerta principal.
El camino hacia casa de Sue y Billy fue tranquilo, Kevin sostenía mi mano mientras yo me dedicaba a observar como pasábamos los edificios iluminados.
—Lo más seguro es que Sue nos diga que nos quedemos en su casa, conociendo como es —Estábamos pasando una señal de tránsito que marcaba el rumbo al aeropuerto cuando me acordé de Rénee—. ¡Mierda! —murmuré.
—Ahora, ¿qué pasa? —Volteó a verme.
—Se me ha olvidado que tenía que ir por esa bruja —Tapé mi boca cuando me di cuenta de cómo la había llamado—. Lo siento, quise decir a Renée. Llamaré un taxi para que la lleven a un hotel. —Saqué mi celular del bolsillo de mi vestido para marcarle y hacer que tomara un taxi.
Melanie POV
Hoy mi mami nos había envido a dar un paseo con Kevin por el parque porque, según ella, tenía que hablar con una clienta. Tanto mi hermanita Jena, como yo, sabíamos que no era cierto; la habíamos escuchado hablar con mi tía Ros y tío oso, de que nuestro papá y su mamá estaban aquí, en Argentina.
—Mel, ¿a ti te gustaría que nuestro papá apareciera? —Estábamos columpiándonos.
—Yo ya conozco a papá, Jen, pero mamá y nadie lo sabe —Bajé mi mirada. Yo sí sabía de él y me dolía que él no me reconociera.
—¿Cómo que lo conoces? —Mi hermanita se emocionó mucho.
—Shhhh… no hables fuerte, Kevin está cerca —Asintió y yo dejé de mecerme.
—Dime cómo es que lo conoces —Ella igual se detuvo.
Suspiré antes de continuar. —Él es mi maestro de piano, dice llamarse Anthony Masen, pero yo sé que no es cierto. ¿Recuerdas la foto de mamá con un muchacho de cabello cobrizo? —Asintió febrilmente—. Es igualito a mi maestro, y eso no puede ser coincidencia, Jen. —Iba a continuar pero Kevin nos interrumpió.
—Miren quien nos vino acompañar —Levantamos la vista y vimos a nuestros tíos.
—¡Tíos! —Gritamos dejando los columpios y corrimos para abrazarlos.
—Hola pequeñas renacuajos. ¿No quieren que las ayude a volar? —Negamos rápidamente.
—No tío. La última vez que quisiste que voláramos casi me salgo del columpio y mamá se puso muy histérica. —Todos se rieron.
—Tu mamá es una aguafiestas —Sonrió malvadamente.
—Emmett, ¿qué le dices a las niñas? —Lo reprendió Kevin.
—Hermano, tú aún no conoces al demonio Swan. Ella es una fiera con su cachorritos —La tía Ros se rió de las palabras de tío Emmett.
—Realmente ella es un amor comparada a ya sabes quién, Emmett. Claro, si hablas en general de las Swan. —Nadie dijo nada más.
Nos ayudaron a subir a la resbaladilla, al sube y baja, y otros juegos que había en el parque.
Nuestros perritos eran paseados por Kevin, a través del sendero que daba a unos lindos jardines.
Tío Oso nos siguió ayudando en los juegos, nos divertíamos mucho con los chistes que decía y las caras que hacía.
—Niñas, ya es tiempo de irnos —Se acercaron Kevin y la Tía Ros.
—Sí, porque yo ya tengo hambre —El tío Oso acarició su estómago.
—¿Cuándo no, Emmett? —Nos reímos de él.
Tomamos la mano de Kevin y él le pasó la correa de los perritos a nuestro tío.
—Los vemos en casa de Bella, entonces —indicó nuestra tía Ros.
—Okidoki —contestó mi hermanita mientras ellos se llevaban a los perritos.
—Kevin —Él nos vio por medio del espejo retrovisor—, ¿tú amas a nuestra mamá? —terminé de preguntarle.
—Como a nadie en mi vida —Nos contestó con una enorme sonrisa.
—Y… ¿no te importa que nos tenga a nosotras?
Nos miró de reojo. —No, para nada. Estoy muy feliz de que les tenga y me deje compartir momentos con ustedes. —Sabíamos que era buena persona pero queríamos saber sus verdaderas intenciones con nuestra mamá.
— ¿Te gustaría ser nuestro padre? —Indagó directamente Jena.
—Sí… s…i ustedes me lo permiten, sí —tartamudeó.
—Nos caes muy bien y nos hemos dado cuenta de cuánto quieres a nuestra mamá y de que, a pesar que estamos con ella, tú sigues apoyándola.
Kevin se detuvo cerca de la acera para no perjudicar el tráfico. —Quiero que sepan que, a pesar que su madre y yo llevamos corto tiempo saliendo, yo las quiero mucho. No quiero remplazar a su padre, pero si me permiten ser uno para ustedes estaría encantado de que me vean así. No sé por cuánto tiempo durará la relación con su madre, pero si se llegara a terminar pronto recuerden que siempre pueden contar conmigo, porque nunca las dejaría. —Pude notar que hablaba en serio, sus ojos tenían un brillo especial.
—Te queremos mucho, Kevin, y aunque no seas un padre biológico, apreciamos todo en lo que apoyas a nuestra madre. —Nos acercamos para darle un beso.
—Y yo mucho más —Nos sonrió—. Mejor nos apuramos o su madre se desesperará.
El camino fue muy tranquilo, por así decirlo, habíamos puesto la radio y estaban pasando un especial de Alejandro Sanz; nadie lo sabía, pero nos encantaba, así que nos pusimos a cantar las canciones.
Llegamos a casa cuando nuestros tíos bajaban de su camioneta junto con Black y Luki, abrimos la puerta con la llave que nosotros teníamos pero la casa se escuchaba en silencio, y se nos hizo extraño, así que decidí gritar.
—¡Mamá, llegamos! ¡Tío Emmett y Tía Ros vinieron con nosotros! ¡Mamá, ¿dónde estás?! —No hubo respuesta.
Finalmente, la vimos salir del estudio, con lágrimas y los ojos rojos. Mis tíos y Kevin se le quedaron viendo, y todo se quedó en silencio por un momento hasta que el tío Emmett habló —: ¿Qué tienes? —Los demás solo observábamos.
Luego fue Kevin fue el que intervino—: ¿Ellos siguen aquí? —Mamá solo asintió.
Tomé la mano de Jena y corrimos a nuestra habitación, pero nos quedamos pegadas a la pared donde terminaba la escalera.
—¿Dónde está ese maldito bastardo para que le rompa la cara? —Reconocí la voz de mi tío, pero se notaba lo molesto que estaba.
Hubo silencio hasta que escuché la voz de mi mamá pero no se entendió lo que decía; luego, escuchamos como el tío gritaba para que bajáramos junto con los cachorros, que no nos dimos cuenta, ya estaban atrás de nosotras.
No vimos a mamá cuando bajamos, Kevin se quedaba con ella así que salimos hacia la camioneta junto con nuestros perritos.
El camino a casa de los abuelos fue en un silencio sepulcral tal, que hasta nos estábamos durmiendo por eso.
Cuando llegamos, los abuelos Sue y Billy estaban en la puerta esperándonos. Bajamos corriendo cuando tío Oso se detuvo.
—¡Abu! —Grité y corrí para abrazarlos.
—Pero qué sorpresa, cielito. Mira qué grandotas ya están, cada vez me siento más vieja, amor —Miró a mi abuelo.
—Pues si ya estás vieja, amor —Soltamos unas carcajadas por la contestación.
—Pero si tú estás igual, hasta peor —respondió y él rodó los ojos.
—Entremos que les he preparado la comida preferida del abuelo —Corrimos hacia la cocina. Definitivamente, nuestra familia era muy afecta a las reuniones en la cocina.
El abuelo nos preparó nuestras hamburguesas caseras favoritas, mientras nosotros estábamos platicando de nuestra fiesta de cumpleaños, que sería dentro de un mes, y mis tíos y mi abuela hablaban de una tal Esme.
Nuestra mamá tardó en llegar y, cuando entró por la puerta, lo primero que hizo fue abrazarse de la abuela y llorar muy feo, pero en verdad, muy feo; como si se hubiera clavado varias astillas o algo así.
Cuando se calmó, tío Oso salió con sus bromas y así pasamos la noche, contando chistes, viendo películas de miedo y planeando nuestra fiesta.
Era la una de la mañana cuando nos fuimos a dormir. Mi mamá nos arropaba, pensaba que estaba dormida cuando murmuró.
—Como siento que Edward Cullen sea su padre y no otra persona —Besó mi frente y se fue.
Esperé a que se fuera y corrí hacia el pequeño escritorio que teníamos en la habitación, saqué la Tablet que el abuelo nos había regalado y tecleé en Google: "Edward Cullen".
Abrí la primera pestaña y me quedé helada por lo primero que leí.
"Ahora, el más cotizado hombre ha vuelto a la soltería luego de seis años casado con Irina de ex Cullen. El gran arquitecto neoyorquino ha vuelto a la lista de los solteros más deseados". Eso, eso quería decir que mi padre era un hombre prohibido cuando anduvo con mi mamá, todo esto lo sentí como un balde de agua fría sobre mí.
Edward POV
Estaba empacando todo, no quería seguir aquí; había entendido que no tenía oportunidad de recuperarlas, que las había perdido para siempre.
—¿Qué estás haciendo, Edward? —Dejé de poner la ropa en la maleta abierta que tenía sobre la cama.
—¿No lo ves, Alice? Me marcho —Volví a mi labor de amontonar todo, porque ni ganas tenía de empacar. Las quería a ellas como no tenían idea.
—Y, ¿solo así? —Me encogí de hombres sin voltear a verla.
—Ya la has escuchado. —Volví al armario del hotel para sacar el resto de ropa.
—Pensé que lucharías por ellas. Nunca creí que lo dejaras así porque sí. Cometiste tus errores pero es tiempo que te dediques a solucionarlos, de poco a poco. Sé que Isabella no quiere saber nada de ti, ya ha pasado tiempo, pero realmente entiéndela.
Quedé frente a ella. —¿Qué quieres que entienda? —Repliqué molesto porque no podían entender que ya no podía más con todo este dolor.
—¡Cuánto las has lastimado!... ¿¡Crees que ser la otra es agradable!? ¿Qué es bello que te estén viendo la cara de pendeja cada vez que le prometías dejar a tu verdadera esposa?... Y para rematar, dejarla embarazada, salir huyendo porque la perra de tu mujer te amenaza que le hará daño y tú dejándola sin nada, sus padres le dan la espalda. ¿Sabes cómo se siente eso, Edward? ¡NO! ¡NO LO SABES! Ella pasó mucho por vuestra culpa, y tu feliz vienes a reclamar de buenas a primeras algo que ella, luego de ¡7 AÑOS! ¡7!, ha cuidado y construido para que nadie lo lastime —Vi cómo se le escurrían las lágrimas por sus mejillas rojas del coraje interno que tenía.
— Y, ¿por qué él si puede estar cerca de ellas? —Suspiré.
—De verdad, Edward… de verdad que eres un idiota, por no decirte lo que realmente eres. Ahora entiendo por qué Isabella no te deja estar cerca de ella y sí, tienes razón, ¡MEJOR LÁRGATE! — Terminó por gritarme saliendo furiosa de la habitación.
—Y así lo haré… me iré lejos para ya no volver —murmuré para mí.
Una semana después…
Luego de que llegara a Nueva York, me había dedicado a mi carrera por completo, no quería saber de nada y de nadie.
Por más que mi madre insistía en que saliera o viajara de nuevo a Argentina para conocer a mis hijas, yo había dicho que no.
Sabía que muchas mujeres andaban tras de mí, pero yo solo quería a una que ahora estaba con alguien.
Llevaba dos días sin dormir, y ya sentía los estragos en mi cuerpo. Tomé mi saco negro y mi maletín café, y salí de mi oficina. Era domingo, por lo cual mi secretaria no estaba en su lugar de trabajo.
Busqué las llaves de mi auto y me subí. Decidí hacer una visita antes de ir a encerrarme a "mi cueva", como mi hermana la llamaba.
Me estacioné a la entrada del lugar a donde iba, hacía ya unos dos meses que no había venido, y me sentía algo extraño.
Caminé hasta el área de infantes, su tumba era la menos colorida de esta área. Cuando llegué, limpié las hojas que tapaban su nombre: " Frank Cullen".
Me senté a un lado.
—Hola cariño. Lamento que no haya venido antes, estuve con asuntos pendientes que resolver, aunque creo que lo empeoré, ya sabes cómo es papá, un zonzo en estos asuntos de tratar de resolver los problemas; pero ya estaré aquí para visitarte más seguido. Hoy no he traído nada, pero tengo que contarte que vi a tus hermanas y son muy hermosas, se parecen a su madre, aunque no pude interactuar mucho con ellas, pero espero poder hacerlo. —Me quedé callado un rato.
—¡Milagro que te veo visitando a tu hijo!
Reconocí esa fría voz y me giré para verla. —Hola Irina —Me dedicó una sonrisa—. ¿Cómo estás? —Ella seguía observándome.
—Viva, supongo. ¿Te has acordado de que hoy se cumplen cinco años de que se fue? —Se le aguarrón los ojos.
—Sí —susurré.
—Aún lo extraño mucho, siento como si mi vida se hubiera ido con él —Rompió en llanto, y me dolió verla así.
Me levanté y la abracé. —Frank está mejor, Irina. Él solo sufría el tiempo que estuvo con nosotros.
Ella alzó su mirada y, viéndome fijamente, habló—: Por favor, quédate conmigo hoy.
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Hola chicas ¿cómo están? yo la verdad haciendo coraje con edward de verdad que este chamaco no entiende una buena paliza y creo que si reaccionara.
¿que les pareció el capitulo? ¿valió la espera? ¿qué piensan de lo que descubrió Mel? pobre mi niña, se que esta muy cortito pero la inspiración esta llegando.
si, ya volví ando con exámenes pero ya estoy por terminarlos así que me dedicare a escribir en el tiempo que tenga disponible.
espero sus RR si alcanzamos los 230 les subiré capitulo iniciando semana pero tienen que ser 230.
les deseo un hermoso y excelente día, las quiere Lili.
