Disclaimer: ni THG ni sus personajes me pertenecen, no hago esto con fines de lucro.


El Anuncio

A todos los vencedores nos acomodan en fila frente al balcón. Un muy seleccionado grupo de asistentes se encuentra a nuestra espalda, tal vez solo aquellos con el suficiente ingreso económico como para poder presenciar algo como esto. Varias cámaras están atentas a nuestras reacciones y otras tantas enfocadas hacia el balcón, en espera de qué algo suceda. Los tributos nos miramos unos a otros, tratando de adivinar a qué se debe este repentino cambio, pero nuestras respuestas son limitadas a un encogimiento de hombros y negativas de cabeza. No tenemos ni la más mínima idea. Desconcierto, confusión, angustia son algunos de los sentimientos que reinan sobre nosotros.

La multitud también parece impaciente por saber el motivo de que nos tengan aquí.

Pero en el fondo lo sabemos y tal vez no lo queremos admitir. Lo más probable es que el Presidente Snow se dejará de rodeos y nos ejecutará de una vez por todas. Solo eso necesita para poder controlar la situación de los levantamientos. El miedo que les pueda infundir a todas las personas.

Me pongo a revisar cada detalle a nuestro alrededor. Tengo la leve sospecha de que este lugar ya lo había visto en alguna ocasión. Peeta debe pensar lo mismo ya que pasea la mirada de un lado a otro, inspeccionando los detalles, hasta que se detiene en seco, como si algo se hubiera cruzado por su mente, luego se gira hacia mí. No necesita decir nada más. Ambos conocemos este lugar, puesto que ya habíamos estado aquí anteriormente, en una situación un tanto especial. El lugar donde se celebró la ocasión en la que Peeta cayó de rodillas para pedir que me casara con él.

La mansión de Snow

Justamente después de nuestro descubrimiento, antes de que pudiéramos articular palabra alguna, el himno del Capitolio resuena por todos lados y el Presidente Snow, con su imponente presencia, sale por el balcón saludando a todos pero deteniendo su mirada un momento sobre los tributos, específicamente sobre Peeta y sobre mí. Inconscientemente busco la mano de Peeta me aferro a ella casi como a la vida.

—Bienvenidos, Tributos y Distritos, a ésta su casa — levanta la mano a modo de saludo — Se preguntarán por qué nos hemos reunido en este lugar y no en la arena donde se supone que celebraremos el Quartel Quell, y he de decirles una sencilla razón… he decidido aplazar la celebración de los juegos una semana — las expresiones de asombro no se hacen esperar, todo el público está impactado por la noticia y ni qué decir de nosotros. Esto definitivamente no nos lo esperábamos. El presidente continúa — Hemos recibido muchas quejas de parte de todos los ciudadanos del Capitolio y se nos ha culpado de crueles al querer enviar a la señorita Everdeen a los juegos en su estado. Así que después de un análisis y dado que no podemos cambiar las reglas, por lo menos podemos darle un último regalo… la celebración de una boda… la eterna unión con su trágico amante — el público presente, aunque aún se encuentra conmocionado, estalla en gritos y porras en apoyo al Presidente Snow. Nuevamente se acaba de ganar el aprecio de la gente del Capitolio. Trata de silenciarlos con una mano — Todo esto para que sepan que tienen un gobierno capaz de dar esperanza aún cuando parezca que no la hay y que atiende a las necesidades de su pueblo— hay algo que no me gusta de esto. Bueno en realidad no creo nada de las últimas palabras que dijo.

Tan ensimismada estoy que cuando vuelvo a la realidad me percato que todos tienen la mirada clavada en Peeta y en mí. No sé cómo interpretar sus rostros; lastima, miedo, comprensión. La verdad no tengo idea de lo que esté pasando o vaya a pasar, pero algo me dice que será muy malo.

— Espero que su estancia aquí sea de su agrado— termina Snow a modo de despedida. Tan pronto como Snow desaparece nuevamente por la puerta del balcón, unos Agentes de la Paz se acercan a nosotros y se encargan de trasladarnos a una sala bastante amplia con un grupo de sillones estratégicamente acomodados en doce lugares, una sala para cada distrito. Ahí nos encontramos con Haymitch, parece un poco frustrado y confundido.

— ¿Qué es lo que está pasando Haymitch? — cuestiona Peeta sin demora a nuestra llegada.

— No tengo idea — contesta mirando a todos lados como si buscara algo — No entiendo cual es el motivo para aplazar los juegos porque yo no me creo el cuento que es para complacer a la gente. Detrás de todo esto hay algo — estoy enteramente de acuerdo con él, Snow está planeando algo y debemos averiguarlo lo más pronto posible.

— ¿Y qué es lo que podemos hacer? — le pregunto pero antes de que Haymitch pueda contestarme, alguien más lo hace por él.

— Lo ideal sería preparar todo lo necesario para su boda, señorita Everdeen — me responde Snow con su, típico y apático, tono frio. Nos quedamos helados al escucharlos y volteamos lentamente para verlo — Señor Mellark — le envía una mirada fría a Peeta que hasta hace que me recorra un escalofrío — debe sentirse muy orgulloso, todo parece que su plan de levantar a todos en mi contra ha funcionado — Lo sabía, esto no es nada bueno. De alguna forma piensa castigarnos. Pero comenzará con Peeta por lo que le ha hecho pasar. Temo ahora más que nunca por él.

— En lo absoluto señor — responde Peeta nervioso — Mi plan nunca fue causarle algún problema.

— Eso lo veremos — Snow entrecierra los ojos. — Dejémonos de charlas y pasemos a cosas más interesantes — le da una palmada en el hombro a Haymitch quien responde con un gesto de fastidio, pero a Snow no parece importarle ya que no despega la mirada de la puerta, como si por medio de su mente lograra abrirla— Me he tomado la libertad de escoger a su padrino de bodas — ¿Padrino de bodas? ¿Es un chiste? ¿Apenas acaba de anunciar la ceremonia y ya tiene a nuestro padrino de bodas? La puerta por la que hace un momento entramos nosotros se vuelve a abrir — Y parece que ya ha llegado — Todos volteamos a ver aquel lugar.

Escoltada, casi a punta de pistola por dos Agentes de la Paz y con su expresión típica de disgusto, se acerca hacia nosotros la persona que nunca espere volver a ver, aquella que antes de partir me declaro sus sentimientos…

Gale.

Es un sucio truco que el destino o tal vez Snow me está jugando. ¿Acaso no es suficiente para Snow el dolor que le provoco mi partido para ahora traerlo para mi boda? Siento como el enojo recorre mi cuerpo. Me vuelvo a Snow rápidamente.

— ¿Por qué está haciendo esto? — le cuestiono. Me dedica una sonrisa burlona pero sus ojos inyectados en sangre se clavan en mí.

— No le corresponde a usted cuestionar mis decisiones, solo confórmese con seguirlas, sino aténgase a las consecuencias — me quedo callada. Solo he escuchado dos veces a Snow lanzar una amenaza. Muy contento no puede estar. Y para mi suerte eso nos afecta de sobremanera. No le contradigo en nada, en estos momentos no puedo discutir si espero mantenernos con vida. A todos.

Después de un recorrido casi eterno, Gale llega a nuestra presencia.

— Gale — No puedo evitar las ganas de abrazarlo a pesar de que los Agentes de la Paz no lo han soltado aún. El enojo que sentía hace un momento desaparece en cuanto sus brazos me rodean protectoramente.

— Catnip — parece que él también se siente un poco más tranquilo.

— Que conmovedora escena ¿no le parece Sr. Mellark? — comenta fríamente Snow. Peeta. Por un momento me olvide de él. No quiero volverme y ver su expresión de dolor. Mi cuerpo se tensa. La voz de Peeta no le contesta a Snow pero casi puedo sentir la tensión del momento — ¿Le gustaría dar un paseo conmigo? Me gustaría consultar unas cosas con usted — le invita Snow.

— Por supuesto, señor — la voz de Peeta suena muy seria. Saco las fuerzas necesarias para separarme de Gale y enfrentarlos. Peeta ve a Haymitch quien solo asiente levemente con la cabeza como autorizando ese paseo, cuando la verdad es que no tiene otra opción. Se marcha al lado de Snow sin dedicarme una sola mirada. Me quedo parada con la mirada perdida en el pasillo por donde Peeta y Snow acaban de desaparecer.

— Catnip, ¿qué está pasando aquí?— pregunta Gale devolviéndome a la realidad.

— No lo sé, Gale — contesto con la verdad.

— ¿Y por qué estoy aquí? — ese es el pequeño problema, no sé si Gale sepa o no la cuestión de la boda.

— Porque serás el padrino de su boda — contesta Haymitch un poco fastidiado. Yo le mando una fea mirada de advertencia— ¿Qué? En algún momento se iba a enterar — se encoge de hombros.

Espero a que Gale empiece a lanzar maldiciones a diestra y siniestra por el hecho de la boda y su participación en ella, pero en lugar de eso se queda analizando las cosas.

— Ya sabía lo de la boda, vi el anuncio completo cuando llegue, pero pensé que era una especia de broma o un truco — Haymitch y yo no le contestamos nada. Gale suspira. — Así que antes de mandarte al matadero te van a obligar a casarte — concluye Gale.

— Algo así — contesto. Por ahora es mejor dejarlo pensar que estoy actuando en mi papel de amante trágica y que me están obligando a casarme con Peeta. Ya después me encargaré de aclarar las cosas con él porque puede que sea my última oportunidad de hacer bien las cosas.

— No me importa — comenta ante mi asombro — Trataré de aprovechar al máximo el tiempo que me están regalando junto a ti — declara Gale regalándome una sonrisa. ¡Auch! Eso si no me lo esperaba. Pensé que iba a estar maldiciendo todo lo que se encontrara aquí pero en lugar de eso lo ve como una oportunidad para mostrarme su amor. Tener a un Gale feliz por estar aquí es aún más difícil que tenerlo que controlar por querer iniciar un levantamiento. Haymitch solo se queda observándolo sin decir una sola palabra.

Por suerte no le puedo contestar nada ya que llega una Avox y nos conduce a lo que será nuestro dormitorio. Recorremos pasillos enteros de cantera, diseñados con un estilo barroco, con grandes ventanales. Por fin llegamos a una puerta de madera un poco amplia. Al abrirla, revela una amplia estancia, con sillones lujosos, un comedor de madera y un gran balcón que tiene una vista hermosa al jardín. Hay dos pasillos, uno a la derecha y otro a la izquierda, los cuales supongo que conducen a las habitaciones.

Apenas la Avox cierra la puerta, cuando ésta se vuelve a abrir revelando a Finnick.

— Por fin los encuentro — comenta Finnick llegando hasta nosotros — ¿Quién es él? — pregunta señalando a Gale con una mirada de desconfianza.

— Soy Gale — contesta con voz muy seria a mi parecer.

— ¡Ah! Tu primo — dice Finnick — Lo recuerdo de los reportajes.

— No soy su primo — le contradice Gale entre dientes con voz amenazante.

— Bueno, como sea — contesta Finnick. Se queda parado buscando algo — ¿En dónde está Peeta? — pregunta.

— Snow le pidió que se fuera con él para consultar algunas cosas — le respondo. Al decir esto Haymitch y él se ven el uno al otro misteriosamente, como comunicándose sin palabras. — ¿Qué está pasando? — pregunto nerviosa y un mal presentimiento se instala en mi pecho. Por primera vez desde que Peeta se fue, caigo en la cuenta de que Snow se lo ha llevado por un motivo, y ese motivo, según las expresiones de Finnick y Haymitch, no es nada bueno — ¿Le va a hacer algo a Peeta? — pregunto temiendo la respuesta.

— No sabemos — me responde Finnick demasiado apagado para mi gusto. — En este momento no podemos hacer nada — no sé a qué se refiere.

— Será mejor esperar — dice Haymitch dejándose caer en uno de los sillones. Su expresión denota mucha preocupación y eso hace que aumente considerablemente mis nervios y preocupación.

— Iré a tratar de conseguir información — dice Finnick saliendo rápidamente. Se lo agradezco en silencio.

Unos minutos después llegan Effie, Cinna y Portia. Corro a abrazarlos puesto que pensé que ya no los volvería a ver nunca más.

— Esto es maravilloso, ¿no les parece? — Comenta Effie mirando a todos lados maravillada — y todo esto precisamente para celebrar tu boda — dice Effie emocionada, la emoción que ninguno de nosotros siente en estos momentos — ¿y quién es este apuesto joven? — pregunta confundida Effie mirando de pies a cabeza a Gale.

— El padrino de bodas — dice Haymitch con un gesto dramático levantándose a servir una copa de vino.

— Él es Gale — les presento. Gale los mira con desconfianza pero aún así les estrecha las manos.

— ¿En dónde está Peeta? — pregunta acertadamente Portia.

— No sabemos — contesto un preocupada — el presidente Snow se lo llevo y es hora que aún no regresa.

— Por Dios — exclama Portia levemente, ella y Cinna ponen la misma cara de preocupación. Nadie dice nada más.

Nuestro silencio es roto cuando tocan la puerta. Corro inmediatamente a abrirla pensando que es Peeta pero me llevo otra gran sorpresa.

— ¡Katniss! — grita Prim y me abraza. Mi madre aparece tras ella.

— ¡Prim! ¡Mamá! ¿Qué hacen aquí? — pregunto muy sorprendida.

— Unos Agentes de la Paz llegaron a la casa y nos dijeron que tenían órdenes de trasladarnos en aerodeslizador al Capitolio. ¡Oh, Katniss! Pensamos que algo malo te había pasado puesto que los juegos aún no habían comenzado, pero entonces vimos el anuncio de tu boda con Peeta. Cuando llegamos el presidente Snow nos recibió amablemente y nos explico que el motivo por el cual estábamos aquí era para acompañarte en tu boda — explica rápidamente Prim.

— ¿El presidente Snow? — Mi cabeza se enciende y mi preocupación inicial regresa — ¿Peeta estaba con él? — pregunto

— No, Hija. Él nos recibió solo — contesta mi madre. Me quedo callada. Peeta no estaba con él. No sé si tomar eso como algo bueno o algo malo.

— ¿No te da gusto vernos? — pregunta Prim a verme perdida en mis pensamientos.

— Por supuesto que si Patito — la abrazo fuertemente. No sé lo que tenga planeado Snow, pero voy a hacer todo lo posible por proteger a las personas que amo.

Después de las presentaciones, cada quien se va a su respectivo cuarto a descansar. Me quedo en la sala dando vueltas de un lado a otro, esperando que Peeta aparezca. Haymitch está sentado en el sillón con otra copa de vino.

— Deja de dar vueltas que me mareas — dice malhumorado Haymitch.

— No puedo — le respondo desesperada — No sé lo que Snow le esté haciendo en este momento a Peeta — me dejo caer a un lado de Haymitch y escondo mi rostro entre mis manos.

— No le va a hacer nada. No mientras tenga que salir a televisión por su boda. Necesita un novio, ¿recuerdas? — dice Haymitch. Viéndolo desde esa perspectiva tiene razón.

— Eso espero — deseo con todo mi corazón que lo que me está diciendo Haymitch sea verdad.

En ese mismo instante la puerta principal de abre dejando ver a Peeta apoyado por Finnick. Se ve cansado y débil, muy débil. Doy un brinco del sillón y corro para ayudarlo.

— ¡Peeta! — lo abrazo pero él se queja. Se recarga en la pared con los ojos fuertemente cerrados — ¿qué pasó? — pregunto asustada.

— Snow… — comienza Peeta pero se vuelve a quejar y pone su brazo alrededor de su abdomen. Veo a Finnick en busca de una explicación.

— No sé lo que pasó — dice Finnick — lo encontré casi desmayándose en uno de los pasillos.

Me acerco más a Peeta, con cuidado le retiro la mano de su abdomen y le quito el traje. Me quedo horrorizada con lo que me encuentro. Peeta tiene infinidad de golpes y rasguños, la herida que le hizo Haymitch cuando estábamos entrenando tiene un poco de sangre y además tiene un corte un poco más pequeño al costado.

— ¡Peeta! — grito puesto que se desvanece. Finnick y Haymitch logran agárralo antes de que caiga. Ambos lo cargan para llevarlo a su habitación.

— ¿Qué pasa? — pregunta mi madre llegando con todos los demás. Cuando se percata del estado de Peeta, se lleva una mano a la boca para evitar soltar una expresión de horror.

— ¡Ayúdalo! — le suplico a mi madre al borde de la histeria con gruesas lagrimas resbalando por mis mejillas. Ella asiente decididamente.

Haymitch y Finnick llevan a Peeta rápidamente a su cuarto y lo recuestan en su cama, lo que provoca que comience a quejarse.

— Katniss, ayúdame a quitarle la ropa. Voy por unas medicinas que necesito. — ordena mi madre y se va a buscar sus cosas.

— Eso les podría servir — dice Finnick, más para él que para nosotros, y sale corriendo sin decir nada más.

— Vamos, será mejor que los dejemos trabajar — dice Cinna empujando a todos los demás afuera del cuarto.

Haymitch se queda con nosotros. Me ayuda a levantar un poco a Peeta para ir quitándole el traje hasta dejarlo en ropa interior. Trato de no poner tanta atención las heridas y golpes que me voy encontrando conforme lo descubro porque sé que terminaré llorando. Cuando terminamos me hinco a un lado de él, sintiendo mi corazón contraerse dolorosamente al verlo así. Le acaricio lentamente la mejilla y tomo su mano para tratar de acallar los quejidos que ha estado emitiendo.

— Aquí estoy — le susurro sin dejar de acariciar su rostro.

— No traje muchas medicinas así que espero que esto pueda funcionar — dice mi madre llegando a mi lado —Haymitch ayúdeme a voltearlo, necesito revisar sus heridas.

— Por supuesto — accede Haymitch.

Mi madre analiza minuciosamente cada golpe y herida que se encuentra, buscando en su mente como puede tratarlo. En todo ese proceso no suelto la mano de Peeta para nada.

— Disculpen — llega Finnick agitado con un envase de medicina del Capitolio — Tal vez esto les pueda servir — me levanto para tomar el bote y entregárselo a mi madre para que lo examine.

— Es justo lo que necesitamos. Muchas gracias. — Mi madre le dedica una sonrisa de agradecimiento.

— ¿Cómo es que lo tienes? — pregunto curiosa.

— Los castigos de Snow son más frecuentes de lo que te imaginas. Una golpiza es lo menos que puedes recibir de él — responde con una sonrisa triste. No quiero imaginarme hasta donde es capaz de llegar Snow para cumplir sus objetivos y mantener al margen a todos. Me da la impresión de que Finnick ha pasado por esto infinidad de veces y tal vez lo ha hecho solo. El solo pensamiento hace que se oprima mi pecho. Quiero agradecerle a Finnick su ayuda pero en cuanto mi madre comienza a untar la medicina por el cuerpo de Peeta, éste se empieza a quejar. Corro para tomarle fuertemente su mano pensando que tal vez con eso pueda disminuir un poco su dolor.

Finnick se acerca observando a Peeta.

— Snow fue muy cuidadoso en sus órdenes para que ningún golpe fuera notorio por encima de la ropa — dice fríamente Finnick. Tiene razón, Peeta no tiene ningún golpe en la cara o el en cuello, lugares que son muy visibles.

— No quiere hacerlo notorio. No cuando los ojos de Panem están puestos en él — dice Haymitch de la misma manera. Es cierto, el presidente Snow debe de mostrar su "lado bueno" aunque sea pura farsa. No le conviene que la gente se entere de lo que le acaba de hacer a Peeta, no cuando le acaba de brindar "clemencia"

— Bueno, creo que por hoy es suficiente— anuncia mi madre secándose el sudor con el dorso de la mano — Mañana volveré a revisarlo. Por lo pronto es necesario que alguien se quede….

— Yo me quedaré — digo sin darle tiempo de terminar la frase. Ninguno parece sorprendido por mi decisión.

— Está bien — asiente mi madre con media sonrisa — Si necesitas algo no dudes en llamarme — Saca una caja de medicamento y me lo entrega — Toma, dale una pastilla en caso de que tenga dolor.

— Katniss — me llama débilmente Peeta.

— Aquí estoy — tomo su mano entre las mías y dedico toda mi atención a él. Haymitch, Finnick y mi madre salen silenciosamente, dándonos un poco de privacidad. Peeta abre un poco los ojos para mirarme y cerciorarse de que estoy aquí con él.

— ¿Cómo te sientes? — le pregunto llevando mi mano para acariciarle la frente y sus risos rubios.

— Como si me hubieran dado una paliza — trata de reírse pero en vez de eso le sale una mueca extraña acompañada de un quejido de dolor.

— Perdóname Peeta — trato inútilmente de detener mi llanto — Por mi culpa estas así, por tratar de protegerme. Yo…

— Shh — Peeta pone un dedo sobre mis labios para callarme — Tú no tienes la culpa de nada — arrastra su dedo acariciando delicadamente el contorno de mis labios y mi mejilla. — Recibiría esto mil veces con tal de mantenerte a salvo. Daría mi vida por ti si fuese necesario.

— No lo hagas. No me haces ningún favor — le contradigo. Recuerdo que él me dijo algo parecido en nuestros primeros juegos, cuando volví del banquete donde conseguí la medicina que le salvaría la vida, pero solo hasta ahora comprendo el verdadero dignificado de esas palabras. Si Peeta muere por mí, ya no podría seguir adelante, me hundiría en un abismo incluso más profundo que se hundió mi madre cuando papá murió.

— Lo sé — me regala una sonrisa torcida. Seguramente él también se acuerda de sus palabras — Pero no puedo evitarlo. Te amo. Eres toda mi vida y si tú no estás no me queda nada porque luchar… porque vivir — la seriedad con las que pronuncia esta frase, hace que las palabras lleguen al fondo de mi corazón, atesorándolas para siempre.

— Peeta… — las palabras sobran en este momento. Me inclino hacia él y lo beso lenta y delicadamente, para hacerle saber lo que me hacen sentir sus palabras. Peeta pone una mano en mi nuca y profundiza el beso pero pronto se separa quejándose de dolor. Lo observo preocupada y recuerdo las pastillas que mi madre me dejó.

— Toma esta pastilla. Te aliviara el dolor — le ayudo levantándolo un poco y acercándole un poco de agua. Al terminar, se deja caer en la cama un poco más relajado.

— Creo que tienen en mismo efecto del jarabe que me diste en la arena — comenta un poco adormilado.

— Puede ser — digo. Por ahora es mejor que descanse y qué mejor que con ayuda, puesto que sería muy difícil conciliar el sueño con el dolor que debe siente. Le acaricio la frente y el cabello lentamente. Me pongo solo un instante a pensar que sería de mi si no tuviera a Peeta a mi lado, hasta suena absurdo. Niego levemente permitiéndome una sonrisa. Peeta ya está empezando a perderse en el mundo de los sueños, a miles de kilómetros de aquí… a miles de kilómetros de mí.

— Quédate conmigo — le susurro casi segura de que no me va a responder.

— Siempre — logra decirle antes de cerrar por completo los ojos y sumirse en la inconsciencia.

Es cerca de media noche cuando escucho que abren la puerta del cuarto. No escucho nada más hasta que alguien posa su mano en mi hombro. No tardo en reconocer el modo silencioso de andar de Gale.

— No has probado bocado — dice

— No tengo hambre — digo restándole importancia.

— Deberías ir a descansar — insiste Gale. Mi silencio es la única respuesta que recibe. De todas formas él se queda de pie a mi lado.

— Cuando te azotaron en la plaza y te llevamos a mi casa— comienzo a relatar sin despegar la mirada de Peeta— me quede cuidándote toda la noche, ni un solo momento me separé de ti. Muy temprano, Peeta me pidió que me fuera a descansar, que él se haría cargo. Al verlo, supe que él tampoco había dormido, pero eso no fue lo único que pude ver. — Cierro por un momento los ojos para traer de mi memoria aquel día en el que pasaron tantas cosas — Tenía el semblante cansado, pero lo que más me impactó fue su mirada triste. — el solo hecho de recordarlo hace que sienta una opresión en mi pecho — El día anterior, antes de que fueras azotado, yo le había pedido que huyera conmigo. Él aceptó de inmediato pero dudaba que yo fuera capaz de hacerlo. Aún así le di esperanzas. Así que esa mañana, al verme de esa forma a tu lado, comprendió el camino que yo había elegido y lo aceptó sin decir nada, porque sé que siempre me apoyará en todo. Y se quedó a cuidarte, sin importarle nada más, para que yo pudiera descansar. A pesar de todo el daño que le había hecho aún trataba de cuidarme y protegerme — termino de relatar porque siento un nudo muy grande en mi garganta.

— No lo sabía — murmura impactado Gale — No lo quiero admitir, pero… es un buen chico.

— Como no tienes idea — digo.

— Entonces déjame devolverle el favor. Déjame cuidarlo como él hizo conmigo. Sabes que no me gusta deberle nada a nadie — dice Gale sentándose en cuclillas.

— De ninguna manera — niego aferrándome a la mano de Peeta— Por ningún motivo pienso separarme de Peeta porque puede que sean los últimos momentos que pasemos juntos y quiero aprovecharlos al máximo — tal vez me escuche muy dramática pero es la verdad.

— Katniss… — comienza Gale.

— No, Gale. Hablaremos mañana — espero que con esto Gale se vaya preparando para lo que viene. En esta ocasión escogí a Peeta muy por encima de él y tiene que entenderlo como lo hizo Peeta en su momento.

Gale suspira resignado y se levanta para salir del cuarto tan silenciosamente como entró.


Hola a todos!

I'm Back! XD den gracias al cielo que me llegó doña inspiración y también tengo un fin largo el cual pienso aprovechar escribiendo.

¿Cómo andan? Los he extrañado un chorro!

Mis disculpas porque nuevamente me he tardado en actualizar pero tengo trabajo como no tienen una idea.

Muchísimas gracias a todas las personas que hacen que esta historia siga adelante a pesar de todos los contratiempos que he tenido, porque su review hace que pueda seguir!

Muchas gracias a todas las personas que se siguen tomando el tiempo de leer, comentar y agregar a sus favoritos ésta su historia.

Coraline Kinomoto: gracias, siempre la primera en contestarme! XD triangulo amoroso a la orden del día, no puede faltar Gale para ponerle drama a esto XD Muchísimas gracias por tus comentarios. Saludos. Verotwtk: bienvenida! Espero que te siga gustando la historia y muchas gracias por tus comentarios, esperare que me sigas escribiendo :D. Saludos. MarEverdeen: claro que no te lo esperabas… ni yo tampoco XD te gustó? Fue muy dramático? Espero me sigas leyendo XD Muchas gracias. Saludos. Marydc26: jeje ya para que no sigas ansiosa ni nerviosa, aquí está la actualización. Espero que te haya gustado y que me lo hagas saber en un review XD Muchísimas gracias por tus comentarios. Saludos. AnePotter17: primero que nada quiero agradecerte porque tú eres de las primeras personas que me mandas un review cada vez que publico y sin falta, eres lo máximo. Y por supuesto espero que te haya gustado XD Saludos. Katingas: me tienes muy abandonada T_T ya ni me invitas a ponerme ebria! Ni un wazaap ni un mensajito por FB de perdis señales de humo! SweetyWeasleyBass: es un placer volver a leer tus comentarios y muchísimas gracias por comentar! Ya andamos "bien" jeje con muchas tareas, trabajos y exposiciones pero bueno… es la ley del último semestre. Espero y tú también te encuentres bien. Saludos. Katniss bella luz: para que ya no tengas nervios y te causen una gastritis marca diablo como a mí, te dejo la actualización XD Espero te guste el cap. Muchísimas gracias por comentar. Saludos. Tonks Lunatica: chan chan chaan chan, esa es la pregunta del millón, ¿qué pasará? Un chorro de cosas según mi loca inspiración. Espero que te haya gustado el cap. Muchísimas gracias por todo. Saludos Hermlils: muchas gracias por el tiempo que dedicas al leer esta historia, espero siga siendo de tu agrado :D Saludos. Ana Paula: muchas gracias y espero que sigas leyendo esta historia! Saludos. Yusha: me encantó que me dejaras review en cada capítulo que leíste! Me disculparas que en esta ocasión no pueda responder cada review que me mandaste, pero prometo que trataré de aclarar todas tus dudas. Muchísimas gracias, eres lo máximo. Saludos. Ana: en verdad muchas gracias, no tienes idea lo que significa para mí que tengas tan buena opinión de la historia y de cómo la voy desarrollando, esto es lo que hace que uno en verdad siga escribiendo :D Saludos. Ale Mellark: algo más fuerte? Oie! Deja mis trastornos mentales, eso son los que me ayudan a escribir, lo que no hace mi estomago ni mis rodillas XD de lo otro…. Naaa ya te conteste en fb antes de caer en un coma etílico. Chcluz: muchas gracias, que bueno que te haya gustado el cambio inesperado de los hechos :D espero no haber tardado tanto en actualizar :P Saludos.

Espero actualizarles lo más rápido posible... no me pregunten cuando que ni yo sé jeje porque tengo exposiciones al por mayor y le agregamos exámenes y trabajos… pues está para morirse.

Espero su review de si les gustó o no la historia, si me estoy pasando de dramática, si ya tengo que desaparecer a Snow… XD lo que sea pueden decirme!

Bueno, sin nada más que agregar por el momento, me despido.

Les deseo éxito en todo.

Atte.

KristenRock