Disclaimer: THG y sus personajes son propiedad de Suzanne Collins, yo solo hago esto por diversión sin otros fines.

Este capítulo va dedicado especialmente a por su cumpleaños... mis más tardías felicitaciones! XD


Así que, casi sin darme cuenta, esas dos palabras se me escapan del corazón y las repiten mis labios…

-Te amo, Peeta

La Propuesta

Su expresión cambia a una de total sorpresa. Su boca se abre para gesticular palabra pero no sale sonido alguno de ella, sus ojos abiertos de par en par.

—Te amo — le repito ahora que las palabras salen con un poco más de facilidad — y ya no puedo estar sin ti — Peeta sigue sin responder, procesando mis palabras, así que aprovecho y lo beso pausadamente. Después de unos segundos, lo siento responder a mi beso.

—También te amo, lo sabes — me dice Peeta pero aún con la duda en su voz. Creo que a mí nunca se me darán las palabras, ese será siempre el fuerte de Peeta, así que le pienso demostrar mis sentimientos con lo único que sé no fallara… mis acciones.

—Ven, levántate — me pongo en pie y le tomo las manos para ayudarlo que él también se ponga de pie. Hago un poco más de esfuerzo ya que Peeta se tambalea por lo mareado que se encuentra debido a su estado de ebriedad. Lo recargo en la pared para que le ayude a sostenerse en pie.

Cuando enfoca nuevamente su mirada en mi, levando mi mano derecha para acariciar su rubio cabello, bajando para seguir mi caricia por el contorno de su rostro y su cuello, deteniéndome en el primer botón de su camisa, el cual desabrocho con la ayuda de mi otra mano y continuo así con los demás botones hasta desabrochar completamente la prenda. Subo mis manos a sus hombros para retirar su camisa, Peeta despega su espalda un poco de la pared y la prenda resbala por sus brazos hasta caer a sus pies debido a la gravedad. Bajo mis manos de sus hombros hasta su pecho, ahí es donde me doy cuenta que aún tiene unos cuantos moretones distribuidos por todo su torso. Una sensación de tristeza me invade al saber que yo fui la causa de que le hicieran esto, solo por tratar de protegerme. Me acerco más a él y lo beso lentamente, tratando de agradecerle y recompensarle solo un poco lo que ha sufrido por mi culpa. Lo siento responder de igual manera pero sus brazos siguen inertes a sus costados. Me separo de él, sin dejar de mirarnos fijamente, y entonces tomo la bata que me cubre deslizándola por mi cuerpo hasta que cae inerte a mis pies, dejándome solo con el fino camisón con el que duermo. Peeta pasea su vista por mi cuerpo hasta volver a coincidir con mi mirada. Noto un ligero brillo en sus ojos después de esta acción. Vuelvo a eliminar la distancia entre nosotros y lo beso, esta vez apasionadamente y es cuando siento las manos de Peeta apoderarse de mi cintura para atraerme más a él. Desvío mis besos hacia su mandíbula, bajando por su cuello y clavícula, y deteniéndome un poco en lo golpes que encuentro sobre su hombro besándolos con ternura.

—Katniss — suspira mi nombre sobre mi cuello.

Entonces atrapa mi rostro entre sus manos y ahora es él el que me besa desenfrenadamente. Es como si ya no pudiera contenerse más. Me hace retroceder un poco hasta que siento que mi espalda choca, un poco brusco, contra la pared opuesta. Me encuentro acorralada entre la pared y el cuerpo de Peeta. Ahora que existe un espacio nulo entre nuestros cuerpos, puedo sentir el cuerpo de Peeta en su totalidad, tratando de fundirse con el mío. Sentirlo de esta manera, hace que de mi garganta salga un gemido que Peeta ahoga entre sus labios. Recargo mi cabeza en la pared, tratando de tranquilizar mi errática respiración, por lo que Peeta aprovecha para lanzarse a besar húmedamente mi cuello. Mis ojos se cierran automáticamente ante las emociones que su caricia causa y mis manos viajan de su pecho hasta su nula, donde entierro mis dedos en sus cabellos.

—Peeta— su nombre se escapa de mis labios como un gemido, cuando sus labios besan un punto sensible de mi cuello. Lo escucho gruñir en respuesta contra mi cuello y en un instante nos estamos besando nuevamente como locos.

Sus manos toman más firmemente mi cintura y me levanta de suelo solo un poco. Por automático, enredo mis piernas alrededor de su cintura, lo que provoca que nuestras caderas choquen sacándonos un gemido a ambos. Peeta pasa sus brazos alrededor de mi cintura y yo me aferro más a su cuello sin dejar de besarnos ni un momento. Me aleja de la pared para comenzar a caminar, conmigo cargada, hacia la cama, hasta que caemos en ella, yo de espaldas y él encima de mí. Dejamos de besarnos un momento para verlos a los ojos y tratar de calmar nuestros latidos y respiración. Coloca unos de sus brazos a mi costado para apoyarse y no dejar caer todo su peso contra mí. Acaricia levemente mi rostro y desciende para besarme en los labios. Su mano acaricia mi cuello y hombro al tiempo que baja el tirante de mi camisón y deja al descubierto la piel de mi hombro y el nacimiento de mi pecho, por lo que se dispone a besarme en ese lugar. Y, después de un momento, vuelve a mis labios como si estuviera sediento, como si besarnos nos brindara el oxigeno que necesitamos para respirar. Mis manos viajan de arriba abajo por su ancha espalda desnuda, acariciando, apretando, y en algunos momentos, clavándole mis uñas. Su mano que había estado hasta este momento inmóvil en mi hombro, comienza a bajar acariciando el costado de mi pecho, mi cadera, por mi muslo externo hasta la parte trasera de mi rodilla, haciéndome doblar esta y apoyar la planta de mi pie en la cama. La mano de Peeta sigue su camino de vuelta hacia arriba, pero esta vez sube mi camisón consigo hasta mi cintura. Levanto un poco mi cadera para ayudarle en su tarea, haciendo que choque con la de él y no saque un gemido a ambos que ahogamos en los labios del otro. La fricción entre nuestros cuerpos desde este momento es inevitable. Nuestras caderas chocan una y otra vez, creando un movimiento cadencioso y lento.

Me siento mareada, no sé si sea por el licor impregnado en su boca y que he bebido de sus labios o por las sensaciones que están causando sus caricias en mí. Sea lo que sea, me siento envuelta en un fuego que crece en mi vientre y se extiende por todo mi cuerpo, consumiéndome lentamente. Necesito apagar ese fuego y solo los besos y caricias de Peeta pueden lograrlo. Nos seguimos besando como si no hubiera un mañana… tal vez no lo haya, por eso debo aprovechar cada momento que la vida me regala con él. Por eso, en esta habitación, en esta cama, sólo estamos él y yo, nuestras bocas queriendo fundirse, nuestras manos reconociendo y acariciando la piel del otro, nuestros cuerpos rozándose.

Un suspiro se me escapa de los labios y se cuela entre los labios de Peeta, al sentirlo acariciar la piel de mi abdomen en círculos. Su mano pronto se pierde por debajo de mi camisón y lo siento acariciar mi pecho, apretándolo levemente, jugando con él. Un gemido de puro placer me hace romper solo un instante nuestro beso, ya que inmediatamente Peeta vuelve a reclamar mis labios, hundiendo su lengua en mi boca. Mis manos, que hasta ese momento se habían limitado a acariciar su espalda, se mueven entre nosotros hasta que toco el cinturón de su pantalón el cual desabrocho con asombrosa habilidad que no sabía que tenía. Reanudo la fricción entre nuestras caderas y Peeta gime roncamente. Cuando me dispongo a seguir desabrochando su pantalón su voz me detiene.

—Katniss… — su voz es ronca y profunda. Deja de besarme y esconde su rostro en mi cuello. Le siento respirar agitadamente y puedo sentir su corazón latir desenfrenadamente al igual que el mío. — Debemos parar — Entiendo que hemos llegado más lejos que en ninguna ocasión, pero creo que es la única forma que me queda para demostrarle que lo amo y que seré siempre suya. Además, ya no puedo controlar este fuego que me hace sentir. El hambre que siento por sus besos sigue creciendo día a día.

Peeta suspira y coloca sus codos a ambos lados de mi cabeza para separase un poco de mi y mirarme a los ojos.

—Peeta — mi voz extrañamente también sale ronca — Quiero ser tuya en todos los aspectos — sostengo la mirada fijamente — Te deseo — confieso en un susurro. Deseo. Es una palabra tan pequeña para definir el fuego que siento por él. Peeta suspira y desciende para besarme brevemente.

—Yo también te deseo, Katniss — su voz es tan profunda que me hace estremecer y vibrar — No sabes cuánto — pega nuestras frentes y ambos cerramos los ojos. — Pero quiero estar en mis cinco sentidos cuando te haga el amor… cuando te haga mía — esa declaración hace que el pulso se me acelere de nueva cuenta — quiero sentir tus besos — me da un beso — quiero recorrer toda tu piel con mis labios — dice aún a poca distancia de mi boca — quiero ver cada expresión que haces ante mis caricias, quiero sentirte estremecer debajo de mi — su voz se hace mas ronca — quiero escucharte gritar mi nombre cuando no puedas contener el placer — confiesa haciéndome gemir levemente tan solo con sus palabras — quiero que sea mía una y otra vez y nunca dejarte escapar — sus palabras hacen que el fuego ruja con más intensidad en mi interior, tanto que mi corazón late descontroladamente y mi respiración es errática.

—Peeta — le llamo y lo siento sonreír. Desciende para besarme pero esta vez lentamente, sin la pasión que nos gobernaba hace unos momentos, sólo demostrando nuestro amor. Nuestros corazones y nuestra respiración poco a poco vuelven a la normalidad. Después de un rato y ya más tranquilos, Peeta se levanta para quitarse los zapatos, los calcetines y el pantalón para quedar solamente en bóxer. Eso me hace sonrojar levemente pero se me pasa al revivir las intimas caricias y los besos de hace un rato. Me acomodo el camisón como debe de ir. al terminar, Peeta vuelve a colocarse encima de mí aunque esta vez nos gira para que yo quede encima de él. Me acomodo en mi posición favorita sobre su pecho y él toma mi mano y entrelaza nuestros dedos, mientras que su mano libre acaricia mi cabello. Así no quedamos profundamente dormidos.

Me despierto temprano en la mañana con los primeros rayos de sol asomándose por la ventana. Levanto mi mirada solo para encontrar a Peeta todavía profundamente dormido. Se ve tan tranquilo y sereno que mejor decido levantarme silenciosamente para no despertarlo. Decido darme un baño para despertar completamente. Me desvisto y entro a la ducha. Dejo que el agua recorra mi piel. Es tan relajante que me hace cerrar los ojos. Mi mente me hace recordar inmediatamente los besos de Peeta sobre mi piel, es como si se hubieran quedado allí, aunque lave mi piel sus besos se han quedado frescos en mi mente y en mi corazón. Suspiro. Termino de ducharme sin más contratiempos, me envuelvo en una toalla y salgo a la habitación. Me encuentro a Peeta ya despierto y sentado en el borde de la cama con la cabeza entre las manos. Cuando me escucha levanta la cabeza para verme.

—Hey ¿cómo dormiste? — pregunto y al instante Peeta hace un gesto de dolor lo que hace que me preocupe. — ¿Estás bien? — me acerco.

—Katniss, sabes que amo tu hermosa voz, pero ¿podrías hablar más bajito? Siento que mi cabeza va a estallar — eso me hace reír y él se vuelve a quejar — Es enserio — sé que es en serio, yo viví la misma situación, aunque un poco peor, pero es que la verdad nunca espere ver a Peeta con cruda.

—Lo siento — le digo con una sonrisa. Le tomo las manos y lo jalo para que se levante y se ponga frente a mí. — Date un baño y mientras voy con mi madre por algo que te pueda ayudar ¿está bien?

—Está bien — suspira resignado. Antes de que pueda irse lo jalo para darle un beso.

En ese momento se abre la puerta y Haymitch entra por ella.

—Preciosa… — apenas da unos pasos y se detiene en seco al vernos a Peeta y a mi — ¡Oh Mierda! — Grita y se voltea para darnos la espalda — ¿qué no se pueden esperar hasta la noche de bodas? — pregunta levantando los brazos. ¿Noche de bodas? ¿qué? Oh por Dios, Haymitch piensa que Peeta y yo…

Aunque casi.

—Nosotros no… — comienza a explicar Peeta rojo de vergüenza pero desgraciadamente la ropa tirada por la habitación, la cama revuelta y nosotros casi desnudos dice otra cosa.

—Siquiera deberían vestirse para no causarle a alguien un trauma por el resto de su vida — nos regaña.

—Pero si tú entraste sin tocar la puerta — le reclamo.

—A ver si así aprenden a bloquear la puerta cuando hagan sus cosas — dice

— ¡Haymitch! — Grito y Peeta se queja — Lo siento — le digo a Peeta acariciando su mejilla.

—Como sea — sacude la cabeza — los espero en el comedor con ropa, de preferencia — no me da tiempo de reclamarle cuando sale. Peeta y yo suspiramos.

—Creo que es mejor que me vaya a bañar a mi habitación — dice Peeta recogiendo sus cosas — no vaya a ser que entre tu madre y me vea aquí en estas condiciones — dice poniéndose el pantalón.

— ¿En qué condiciones? — le pregunto seductoramente mientras me acerco a él. Peeta gruñe.

—No me tientes mujer — me dice gruñendo. Me jala para besarme apasionadamente y de pronto se aleja de mí dejándome pasmada — Te veo al rato — y se marcha.

Termino de vestirme y salgo al comedor como Haymitch me lo ordeno. Me encuentro ahí con Haymitch, Prim, mi madre, Cinna y Gale este último con su habitual cara de pocos amigos.

—Buenos días — saludo y me siento junto a Prim.

— ¿Cómo dormiste? — pregunta mi madre.

—Yo diría que muy bien — responde Haymitch con una sonrisa burlona llevándose el tenedor a la boca. Lo fulmino con la mirada y paso a ignorarlo.

—Muy bien, mamá —

—Buenos días — saluda Peeta y se sienta a mi lado. Por la cara que trae deduzco que todavía tiene dolor de cabeza.

— ¿Te encuentras bien, Peeta? — Pregunta mi madre — Te ves un poco mal.

—Sólo me duele la cabeza — Haymitch suelta una carcajada.

—Te lo advertí, muchacho — dice Haymitch. Con que él es el responsable del estado de ebriedad de Peeta, debí suponerlo, es la única persona con poca ética que tiene alcohol. Hablaré con él más tarde — Tomate esto, quitará todas las molestias — le da un sobrecito con una pastilla. Peeta se la traga sin rechistar y después de unos minutos su aspecto mejora radicalmente.

—y ¿Qué nos querías decir? — pregunto a Haymitch.

—El Presidente Snow ha permitido que los tributos entrenen si así lo desean. En la parte de atrás de la mansión hay un centro de entrenamiento.

— ¿Entonces seguiremos entrenando? — pregunto Peeta.

—Ella sí, tú hoy no — nos señala con una cuchara — Hoy te toca el drama del vestuario para la boda, ya que ayer no estabas en condiciones.

— ¿Puedo acompañarlos en el entrenamiento? — pregunta seriamente Gale.

—De ninguna manera. Es solo para los tributos. — contesta Haymitch sin voltearlo a ver siquiera. Gale parece molestarse y se levanta y sale sin decir nada. — Deberías de hablar con él, preciosa. No me gusta para nada su actitud, además de que puede traernos problemas — ¿más problemas de los que ya me trajo? Lo mejor será dejar las cosas claras con él, antes de que haga algo verdaderamente estúpido.

—Lo haré — por alguna razón creo que Gale está planeando nuestra huida puesto que no le he dado una respuesta, el guarda la esperanza.

A penas terminamos el desayuno cuando llega Effie y Portia y arrastran a Peeta con ellas, sin darle tiempo siquiera para despedirse.

Prim ha estado muy callada desde que llego al Capitolio y me preocupa que este perdida en su mundo.

— ¿Qué ocurre, Patito? — Le pregunto centrando toda mi atención a ella.

—Nada — contesta quedamente.

—Como que nada, haz estado muy callada.

—Es solo que he estado pensando en todas las personas del Distrito 12, en cómo logran sobrevivir cada día sin comida en sus mesas, trabajando hasta que ya no pueden más, y aquí todos parecen gozar de la buena vida, desperdiciando y malgastando. — Sé lo que está sintiendo. Yo también lo sentí la primera vez que me subí al tren que nos trajo al Capitolio. La impotencia que sientes al ver a las personas morir de hambre. — Quisiera poder hacer algo y cambiar las cosas — termina Prim.

—Yo también, Prim — la abrazo. Es justo lo que impulsaba a iniciar una rebelión cuando estaba en el Distrito 12 con Gale y justamente la razón por la que nos encontramos aquí, a solo unos días de que termine mi existencia — Pero no es seguro hablar de eso aquí — le susurro. Puedo sentir la mirada de Haymitch clavada en nosotras.

—Me lo imagino — dice Prim.

—Bueno, ¿qué les parece si comenzamos la prueba de sus vestidos? — dice Cinna a mi madre y a Prim.

— ¿En serio podemos usar uno de sus vestidos? — pregunta Prim muy ilusionada, lo que me hace sacar una sonrisa. A pesar de que fue obligada a madurar muy pronto, Prim sigue siendo una niña.

—Por supuesto — Cinna le sonríe. Se levantan y se van entre pláticas de telas, diseños y esas cosas.

Haymitch y yo nos quedamos serios, repasando mentalmente las palabras de Prim. Si realmente tuviéramos existo en una rebelión muchas personas podrían salir beneficiadas. Pero desgraciadamente es muy tarde para mí. Tal vez, si Peeta sobrevive, puede encontrar el coraje en mi muerte para llevarlo a cabo.

Haymitch me manda a cambiarme de ropa y me acompaña hasta el centro de entrenamiento. Antes de entrar me detengo un poco.

— ¿Por qué dejaste que Peeta se emborrachara? — le reclamo sin demora.

—Preciosa, el chico volvió destrozado después de ir detrás de ti en la tarde. Supongo que escucho como le declarabas tu amor a tu primo, qué sé yo. — Se encoge de hombros — No soy niñera de nadie, si el chico quiere tomar puede hacerlo.

Imagino por un momento el daño que le produjo a Peeta mi conversación con Gale y entiendo que Peeta se quisiera ahogar en el alcohol.

—Gale me pidió que escapara con él — confieso en un susurro. Haymitch no parece sorprendido con mi declaración.

— ¿Qué le respondiste? — pregunta Haymitch.

—Aún no he hablado con él

— ¿Lo harás? Me refiero ¿Escaparas con él?

—Por supuesto que no. Nunca los pondría en un peligro semejante. Escogí esto y llegaré hasta el final — contesto decidido — además es mi forma de decirte que escojo a Peeta porque lo amo — nunca había admitido esto frente a Haymitch. Él me da una sonrisa triste.

—Lástima que tardaste tanto tiempo en darte cuenta — y con esto se va.

Tiene razón. Tarde demasiado en darme cuenta de mis verdaderos sentimientos. Y ahora que me doy cuenta, tengo el tiempo en mi contra. Tiempo. Nunca he tenido el suficiente tiempo para hacer las cosas bien, para disfrutar de algo. Siempre en contra del reloj. El tiempo nunca ha estado a mi favor.

Entro al centro de entrenamiento, es particularmente semejante al lugar donde entrenábamos anteriormente, aunque con dos estaciones de más, una de obstáculos y la otra de pesas. Estar aquí es como si la realidad volviera a golpearme. Dentro de poco tiempo volveré a la arena para que mi destino se cumpla.

Trato de despejar mi mente. Veo a mi alrededor, no hay muchos tributos, la mayoría prefieren descansar o hacer otras cosas en lugar de estresarse por entrenas para entrar en unos juegos donde probablemente morirán. Los entiendo. Solo están los hermanos del distrito 1, los adictos de 6 y Johanna Manson. Los del 1 están en la estación de tiro al blanco con lanzas y cuchillos, los adictos en su típica estación de pintura y Johanna está hablando con el entrenados sobre la nueva estación de obstáculos. Elijo irme a la estación de pesas ya que me vendría bien ejercitar un poco los brazos. Después de un rato, el entrenador me pide amablemente si puedo entrar a la estación de obstáculos junto con Johanna, puesto que es en parejas, accedo aunque no me he llevado del todo bien con Johanna. Cuando llego ella me manda una mirada un tanto extraña e inmediatamente comenzamos. Solo se trata de esquivar algunas flechas, tratar de derribar costales y disparar si puedes al los blancos pintados en algunos extremos y a las armas que nos atacan. Debo de admitir que Johanna y yo hacemos buen equipo, yo defendiendo y ella atacando.

—Buena defensa, descerebrada — apremia Johanna — Pero no deberías de esforzarte por tu bebe — y se marcha. ¡Ah! Cierto, me había olvidado de la cuestión del embarazo así que debo ser más cuidadosa si quiero que la mentira no se descubra.

—Pero miren a quien tenemos aquí — volteo y me encuentro a Finnick acercándose con su particular sonrisa coqueta — La chica en llamas ¿no deberías de estar planeando tu boda?

—No. Ya lo tienen todo planeado — me encojo de hombros — hasta mi vida — Finnick sonríe levemente. Él sabe a lo que me refiero.

—Acabo de ver a tu chico enamorado y me pidió que te diera esto — saca un papel y me lo entrega.

— ¿Qué es? — pregunto.

—Descúbrelo — me dice seductoramente y se marcha dándome privacidad.

Desenvuelvo el papel y es una nota de Peeta.

"Te espero al ocultarse el sol en el kiosco que está entre los arboles del jardín Este" P.

¿Será una cita? Sonrío tontamente y las manos me empiezan a sudar tal como lo hiciere una adolescente enamorada ¿a quién engaño? Por supuesto que soy adolescente y estoy perdidamente enamorada. Decido que es suficiente entrenamiento por hoy y me voy directamente a mi habitación para darme un baño. No me encuentro a nadie en el camino, supongo que tiene otras cosas que hacer o ya están dormidos, puesto que ya empieza a oscurecer. Vengo muerta del entrenamiento pero aun así me baño rápidamente y elijo un vestido corto amarillo y dejo mi cabello suelto. Cuando decido que estoy bien presentable, salgo lo más silenciosa que puedo. Corro hasta llegar al lugar que me indico Peeta, es un pequeño kiosco escondido entre los árboles y está iluminado por pequeñas velas y por la luz de la luna. Estoy en la parte más alejada de la mansión, la que colinda con un hermoso bosque. No encuentro a Peeta por ningún lado así que me apoyo mis manos en el barandal y admiro la belleza de la luna. De pronto unos brazos me rodean desde atrás y el inconfundible aroma de Peeta me envuelve.

— ¿Qué te parece? — pregunta depositando un beso en mi cuello.

—Es hermoso — respondo. Nos quedamos en silencio disfrutando de la tranquilidad que nos ofrece la naturaleza y de la presencia del otro.

—Katniss — Peeta me gira hasta quedar frente a él. Me quedo embelesada con lo guapo que se ve. Lleva una camisa blanca y un pantalón beige, su cabello alborotado suelta destellos gracias a la luz de la luna y sus ojos tienen un brillo que hace que se me ilumine el corazón. Toma mis manos y deposita un beso en cada una. Suspira hondamente y prosigue — Las palabras que me dijiste ayer fueron las más hermosas que pude haber escuchado. Pensé que tal vez era una alucinación o mi subconsciente por mi estado, pero cuando me besaste supe que eran reales. Esas palabras han abierto una esperanza que no me había permitido tener, la esperanza de que quisieras pasar el resto de nuestras vidas junto a mí, como mi esposa. No como un truco del Capitolio ni nada de eso, sino porque realmente me amas. Por eso… — se pone de rodillas frente a mí y saca una cajita con una hermosa perla dentro —

… Katniss Everdeen ¿Me harías el grandioso honor de convertirte en mi esposa?


Hola a todos!

Ya volví! Disfrutando de mis vacaciones, ¿saben por qué? Porque en mi estado no nos dan vacaciones de Semana Santa como en el resto de México sino que nos la reservan para nuestra Feria de San Marcos, la cantina más grande de América XD así que aquí me tienen, aunque debería de andar de borracha.

¿Qué les pareció el capitulo? ¿Tierno? ¿Romántico? ¿Casi caen en un coma diabético? Háganme saber sus opiniones por vía Review!

Les sigo agradeciendo a todas aquellas personas que se han tomado del tiempo de dejarme un review, ponerme en sus favoritos etc etc. Muchísimas gracias, ustedes son las personas que me impulsan a seguir escribiendo.

Hermlils: claro, Peeta es un ángel caído del cielo! Y qué te pareció la confesión de Katniss? Y la de Peeta? Muchas gracias!. Saludos. Angiiee7: Muchísimas gracias por tus buenos comentarios hacia la historia! Me haces feliz! XD Peeta ebrio, me llego la idea con motivo de ver a tantos borrachos en la feria y me dije ¿por qué no? Y aquí tenemos la cruda realidad XD Saludos. Tayloves: me alegra que te haya gustado el cap. Siempre pensé que Katniss era muy fría en los libros así que me di a la tarea de que no se viera tanto, ¿crees que lo estoy logrando? Peeta… bueno es Peeta, no queremos que cambie XD y Gale para nuestra desgracia es Gale. Muchas gracias. Saludos. Yusha: Katniss no le habla claro a Gale porque se lo está reservando para el final XD para que sea más emocionante XD Muchas gracias! Saludos. ErandiGuz: muchas gracias a ti por leer y por dejar review! :D Saludos. VickyMellark: ahhh si ya hacía falta que Katniss le dijera la verdad a Peeta ¿no? En cuanto al otro fic ya está en trámites (ósea escribiéndose XD) Muchas gracias. Saludos. CataD'Mellark: Muchísimas gracias. Aquí tienes una nueva actualización :D Saludos. N3F3Rt1Ry: y más bueno se va a poner así que sigue al pendiente. Muchas gracias. Saludos. Milet7393: Muchísimas gracias :D aquí tienes un nuevo cap. Tonks Lunatica: jajaja Gale es un poco terco y malhumorado pero todo es karma XD Espero ya no seguir haciéndote sufrir como tú me haces sufrir por separar a Katniss y a Peeta en tu historia T_T ntc pero de todos modos ya Katniss ya aprendió la lección XD Muchas gracias. Saludos. Chcluz: ahh Peeta tiene que sufrir tantito para que su premio sea mayor XD me escuche bien religiosa XD Aquí tienes el nuevo cap. Muchas Gracias. Saludos. Katniss bella luz: ¿Qué crees? Ya concretaron! Bueeeeno ya casi, pero si XD espero no haber tardado tanto! Muchas gracias! Saludos. Ane—Potter17: exacto, una declaración así sume a cualquiera a la perdición y ¿qué te pareció este cap? Ya por fin las cosas claras entre ellos! Muchas gracias! Saludos. Marydc26: ahhh sii! Ya tenias mucho que no me comentabas! Extrañe tus comentarios! Jaja no te preocupes el objetivo a matar es Snow, chance y primeor Gale si sigue con sus locuras jajaja Na, la bipolar es Katniss que nomas no se decidía. Y en sus momentos a "solas" me pareció que es necesario ya que en los libros solo nos muestran una parte superficial, estoy de acuerdo que Katniss ama a Peeta pero creo que falta más ese toque romántico ¿no te parece? Muchísimas gracias por tus buenos comentarios! Saludos desde México :P. Katingas: tengo en mi poder tu regalo, eso queee! Ya llevo con él como 2 semanas! Ya hace falta que nos vayamos a pistear a la feria jajajaja. TatianaPrix: y vaya que bomba, todo lo que se guardó! Jajaja Gale recibirá su merecido no te apures por él. Muchísimas gracias por tus comentarios y bienvenida a bordo! Espero que esta historia te siga agradando! Saludos. Guest: no te preocupes comentaste a tiempo XD todos odiamos a Gale, bueno por lo menos yo ajajaja Muchas gracias por tu comentario. Saludos. Igandara93: ahhhh! Corro tras de ti! Ya lo subí! Jajaja la música ayuda mucho, te lo digo porque todos los cap. tienen música de fondo que me ayudan a inspirarme! Muchísimas gracias! Saludos.

Bueno, sin más que agregar me despido.

Que tengan una semana llena de éxito.

Saludos.

Atte.

KristenRock

PD: disculpen las faltas de ortografía o errores gramaticales, la verdad no tuve tiempo de revisarlo :P Gracias