Disclaimer: THG y sus personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro, solo por diversión.
Recomendación: puede que este capítulo tenga algunas partes de la canción de Coldplay "I'll see you soon", así que les recomiendo que la escuchen.
I'll See You Soon
La mañana llega sin que siquiera la esperemos, tan rápida, marcando la hora en que tendremos que salir de nuestro refugio temporal, nuestro lecho, nuestros brazos, esta cama que nos mantiene alejados del mundo.
Los rayos del sol comienzan a iluminar poco a poco la habitación. Abro los ojos y me estiro. Ha llegado la hora de regresar a mi dormitorio si espero no toparme con alguien en el trayecto o sin que descubran que no he dormido en mi cama.
Peeta aún rodea mi cintura con un brazo. Su respiración acompasada me dice que sigue profundamente dormido. Me muevo tratando de levantarme sin despertarlo, quitando con mucho cuidado su brazo de mí. Casi he logrado mi hazaña cuando unos brazos se cierran en mi cintura volviéndome a donde estaba originalmente.
— ¿A dónde vas? — pregunta adormilado Peeta, pegándome con todas sus fuerzas a su cuerpo pero sin abrir los ojos.
—Tengo que volver a mi dormitorio — digo tratando de zafarme sin éxito alguno.
—Al único lugar al que debes volver es a dormir entre mis brazos — dice afianzando más su agarre sobre mí.
— Peeta, alguien podría entrar o verme salir con esto — él abre los ojos y señalo su camiseta que solo llega a mitad de mis glúteos dejando ver una parte de mis bragas. – Y sinceramente no quiero un sermón por parte de Effie o de mi madre.
—Pues quien te vea se llevará una sorpresa muy agradable — dice riendo.
— ¿Estás seguro que quieres eso? — pregunto pensando en Haymitch o tal vez en Gale. No quiero pensar mucho en éste último, aunque se aparezca en mi mente continuamente, he decidido que lo que él sienta no me afectará. Peeta rápidamente entiende el significado y hace una mueca.
—Definitivamente quiero ser el único que disfrute de esto — gruñe. Suelto una risilla.
— Entonces ¿me dejarás volver a mi habitación? — Peeta esconde su rostro en mi cuello y suelta y largo suspiro.
—Sólo quiero retenerte a mi lado lo más que pueda. Aprovechar cada instante contigo. — confiesa.
—Peeta… — sus palabras tiene un efecto sorprendente en mí, que hacen que me incline a besarlo sin más consideración — Creo que aún me puedo quedar un rato más — la cara de Peeta se ilumina en una gran sonrisa. Vuelvo a recostarme contra su pecho, mi único refugio.
Pasan un par de horas más, el sol ya ha salido completamente, iluminando y llenando de calor todo a su paso. Esos rayos de sol nos encuentran envueltos en los brazos del otro y nos acunan
Abro los ojos perezosamente. Para ser sincera ya no quiero irme. Quisiera poder quedarme por siempre así.
Algunos pasos afuera de la habitación me alertan y consigo despertar completamente. Peeta también ha despertado.
—Ahora si me tengo que ir — digo pero no hago ningún intento por moverme.
—Está bien — responde Peeta pero tampoco se mueve.
Lucho con todas mis fuerzas para levantarme hasta que por fin lo consigo. Estiro mis músculos dormidos sentada en el borde de la cama. Sin más, comienzo a caminar a la puerta de la habitación, solo hasta entonces me percato de la fija mirada de Peeta sobre mí.
— ¿Qué pasa? — pregunto.
—Definitivamente quiero ser el único que disfrute de esto — me recorre de arriba abajo — Me has regalado una de las vistas más hermosas de mi vida. — me sonrojo y bajo la mirada. Él se levanta de la cama y se acerca a mí. Levanta mi cara con su mano y me planta un beso en los labios. Lo abrazo por el cuello para acércalo más a mí y él pasa sus manos por mi cintura. El beso es tranquilo e intenso. Cuando el aire se vuelve necesario y nos separamos aún tengo los ojos cerrados y los labios entre abiertos — ¿No querías irte ya? — dice burlonamente. Entrecierro los ojos y le doy un golpe en el brazo, pero en lugar de alejarse me aprisiona entre sus brazos y me planta otro beso más arrebatador. — Ahora si ya te puedo dejar ir — susurra a poca distancia de mis labios luego se aparta con una sonrisa y entra al baño.
Sonrío negando con la cabeza aun mirando la puerta por la que acaba de desaparecer. Parecemos dos idiotas adolescentes enamorados. Un momento…eso somos. Río por mi chiste interno preguntándome quién iba a decir que yo iba a terminar enamorada.
Compruebo el estado de "mi ropa" antes de echar un vistazo por el pasillo y cerciorarme de que nadie me ve y salgo. En el trayecto escucho una puerta cerrarse, me quedo quieta pensándome descubierta, pero al ver que nadie apareció sigo mi camino a mi cuarto. Ya ahí me doy una ducha rápida y me pongo ropa de entrenamiento, ya que hoy es el último día que podré asistir. Oigo unas voces afuera pero no le pongo atención ni importancia y sigo alistándome.
Salgo al comedor y como siempre ya están todos reunidos, menos Gale, claro está. Al acercarme todos se quedan en silencio y fijan su mirada en mí. Me siento a un lado de Peeta quien es el único que no está viéndome sino que está más entretenido dándole vueltas a su comida con la cabeza gacha.
— ¿Qué pasa? — me atrevo a preguntar. Ahora todas las miradas están en Haymitch.
—Pasa que tu primo se levantó con el pie izquierdo — comienza Haymitch dejando su desayuno a un lado — Hace un momento, Portia le comentó algo sobre su traje para la boda y comenzó a gritar que él no iba a ser parte de este circo, y muy seguro dijo que no creía que esa boda se fuera a llevar a cabo.
—Eso lo dijo claramente para molestar a Peeta — comenta Cinna.
—Preciosa, creo que es necesario que hables con él. — Dice Haymitch apoyando los codos en la mesa — No podemos permitir que nos meta en un problema — dice pasando su mirada de mi a Peeta que no ha levantado ni un segundo la mirada. Comprendo el significado de las palabras de Haymitch. Debo detener a Gale no solo antes de que nos provoque un problema con Snow, sino también antes de que me ocasione un problema con Peeta. Ya es tiempo de solucionar esto.
—Iré a hablar con Gale — anunció pero no me muevo ni un centímetro, en vez de eso me quedo viendo a Peeta esperando su reacción. Haymitch tampoco ha apartado sus ojos de él. Peeta al sentir nuestra mirada sobre él, levanta la cabeza y nos mira a ambos y asiente levemente para luego volver a su posición inicial.
Entiendo su preocupación y su temor, pero él debe entender que mi corazón le pertenece, que ya no tiene ninguna competencia y que Gale ya no tiene ninguna oportunidad conmigo. Es él… siempre va a ser él.
Tomo su mano por debajo de la mesa y le doy un apretón para hacerle saber que todo va a estar bien. Me devuelve el apretón y cierra por un momento los ojos. Me levanto cuando me suelta. Me inclino y le susurro un te amo que lo hace sonreír y como despedida le doy un beso en la mejilla.
No me es difícil encontrar a Gale entre la parte boscosa de la mansión. Sin duda alguna yo también me refugiaría en ese lugar porque me recuerda tanto al Distrito 12, a casa. Gale está sentado en un tronco, partiendo ramitas entre los dedos con la mirada al frente.
Por primera vez no sé cómo comenzar a hablar con él.
—Mala mañana ¿no? — digo después de mucho rato. Gale sonríe de lado.
—Supongo que tus mascotas ya te fueron con el chisme — se gira a verme — de otro modo dudo que hubieras querido venir a buscarme.
—Me preocupas, Gale — confieso.
—Se ha notado mucho estos últimos días. — Caigo en la cuenta de que Gale ha hecho esto para llamar mi atención.
—No era necesario que hicieras ese drama — digo y Gale se ríe al ver que he descubierto su plan. El drama no es su estilo, al menos de que se trate de conseguir algo que quiere.
—Temo que era la única forma de llamar tu atención — baja la cabeza para tomar otra ramita y partirla entre sus dedos.
—No es así — insisto. Gale rompe la ramita con demasiada fuerza.
— ¡Claro que es así! — eleva un poco la voz y vuelve sus ojos a mí. — Es como si te convirtieras en otra persona cuando estás aquí, como si fueras parte de este circo. — Se queda un momento en silencio — ¿En dónde quedó la Katniss que se asqueaba de todo esto, la que siempre se resistía a las órdenes del Capitolio, la que salió vencedora de los Juegos del Hambre?
—La están destrozando, Gale. — siento como las lágrimas se acumulan en mis ojos nublándome la vista. — Ella no pudo contra el Capitolio y ahora está luchando para proteger a las personas que ama, aunque eso le cueste la vida.
—Katniss, yo te puedo ayudar y no tendrás que sacrificar nada por poner a tu familia a salvo. — Me toma de las manos — Huye conmigo. Tengo todo preparado.
—Gale, sabes que no puedo hacerlo —
— ¿Qué es lo que te detiene?
—No voy a dejar a mi familia aquí...
—Tengo todo planeado para ellas también — me interrumpe Gale un poco desesperado.
—…y sabes de sobra que no voy a dejar ni a Haymitch ni a Peeta — termino en tono cansino, esperando su reacción.
Gale se levanta de golpe y lanza un gruñido que provoca que algunos pájaros salgan volando asustados. Cierro un momento los ojos esperando toda su ira.
— ¡Estoy harto de ellos! El viejo borracho que te da órdenes y te maneja como quiere. Pero el que más me molesta es Mellark. Siempre Mellark. Estoy harto de que siempre se interponga entre nosotros ¿Por qué no puedes dejarlo atrás? — exige.
—Porque también él es mi familia.
— ¿Tu familia? — cuestiona Gale incrédulo.
—Lo que dijo Peeta en la última entrevista es cierto —
— ¿Qué? — dice casi sin aliento.
—Estamos casados — digo lentamente — hicimos el tueste en el doce, un día después de que te azotaran. Ahora es parte de mi familia. Mi esposo
Confusión, incredulidad, ira, dolor, todos esos sentimientos pasan de corrido por la expresión de Gale.
—Tú… — comienza incrédulo, confundido y de pronto parece que se despeja todo en su mente — cómo pude ser tan imbécil — susurra más para él, al tiempo que niega con la cabeza. — Eso quiere decir que… — Se vuelve a mi furibundo — ¡¿Estas embarazada?! — Me toma fuerte de los brazos — ¿Desde cuándo te acuestas con él?
—No… — trato de decirle pero me interrumpe.
— ¡No trates de negarlo, Katniss! Te vi salir en la mañana de su cuarto con apenas una playera cubriéndote. — refuerza su agarre casi hasta el punto del dolor.
—Suéltame, Gale. Me estas lastimando — obedece soltándome como si tocarme le quemara. Me levanto para poder encararlo mejor.
—Primero que nada, no estoy embarazada. Segundo, no me acuesto con él, no de la forma que tú crees, es… algo de los dos que sinceramente no creo que entiendas. Además no es de tu incumbencia — se acerca a mi hasta quedar a solo unos centímetros.
— ¡Por supuesto que es de mi incumbencia! Te amo. Y no puedo permitir que ese imbécil te toque. — Se queda en silencio respirando profundamente para tranquilizarse y, supongo, meditar un poco más las cosas, pero el tiempo que se tarda me parece casi una eternidad — No puedo creer que te hayas dejado manipular por ellos.
— ¿De qué hablas? — pregunto confundida por el rumbo inesperado que ha tomado la conversación.
—Por eso te casaste con él, de otra forma nunca lo hubieras hecho. — continua Gale como explicando mi situación— Era tu única salida. De lo contrario, pudimos haber huido juntos. Estarías conmigo porque a mi es al que amas. — Me queda claro que Gale tomó las cosas que le dije a su conveniencia. Mas equivocado nunca ha estado.
—Gale, no te voy a negar que al principio de la gira de la victoria mi relación con Peeta no era más que otra actuación, pero eso cambio. No me casé con él porque me obligaron, fue porque realmente me enamoré de él — Gale me miraba sin creérselo con un dolor visible creciendo a cada palabra— Lo amo.
— ¡No! No lo puedo aceptar. No lo puedes amar porque es como complacer a los demás, no por ti misma.
— ¡Es por mí! — Digo algo enojada — Amo a Peeta — hago énfasis en cada silaba.
—Es mentira — dice con voz ahogada — Dime que es mentira — suplica. Me duele terriblemente verlo así, pero es necesario hacerlo, no puedo darle una esperanza de algo que nunca va a suceder.
—Es la verdad — termino.
— ¡Odio ahora más que nunca al Capitolio! — Gruñe apretando los puños y la mandíbula — Te apartaron de mi lado entregándote a otro — se aleja unos pasos de mí, con una mirada de profundo dolor.
—Gale… — trato de acercarme a él pero levanta las manos para impedir que me acerque más. Aquellos ojos grises que hace un momento me miraban con ira y dolor, ahora solo me trasmiten decepción. Una profunda decepción. Y eso es peor.
—Te convirtieron en su títere — continua Gale — Me decepciona que te rindieras a los deseos de esta gente. Creí por un momento que serias el símbolo de la rebelión pero ya veo que me equivoque… todos nos equivocamos— sus palabras me causan un profundo dolor. Al final todo lo que he hecho no sirvió de nada. He decepcionado a mi mejor amigo y con ello me he decepcionado a mí misma.
Gale comienza a caminar hacia la mansión, dándome la espalda. Se detiene a unos cuantos metros— No esperes que asista mañana a esa maldita boda. No seré parte de ese circo. — dice sin siquiera mirarme para luego seguir su camino.
Me quedo ahí, perdida en mis pensamientos y bañada en lágrimas que no me di cuenta en qué momento comencé a derramar. No me doy siquiera cuenta de cómo llego a la habitación hasta que estoy cruzando el umbral de la puerta. Dentro me encuentro a Haymitch y a Prim sentados en la sala.
—Katniss ¿qué pasa? — Prim pregunta al ver mis ojos enjuagados en lágrimas. Abro la boca para contestar pero sólo salen sollozos de ella. Prim y Haymitch corren a encontrarme y me conducen a la sala en donde me sientan.
— ¿Qué ocurrió, preciosa? — ahora es Haymitch el que pregunta preocupado.
—Le conté a Gale mi verdadera relación con Peeta— logro responder entre lágrimas — estaba decepcionado de mí.
— ¿Decepcionado? ¿Por qué? — cuestiona Prim extrañada. Les cuento con lujo de detalles mi conversación con Gale. Al terminar, ambos se voltean a ver con una mueca.
—En estos momentos no sé ni quién soy — confieso amargamente limpiando mis mejillas — siento que he decepcionado a todos — Prim se sienta a mi lado.
— ¿No lo entiendes, Katniss? — dice Prim como si fuera lo más obvio del mundo, pero la verdad no tengo idea a lo que se refiere — Gale trata de manipularte.
— ¿Cómo? — pregunto sin comprender.
—Ese muchacho está ardido — contesta Haymitch — Te hizo creer que eras una decepción para que no pudieras estar con Peeta sin sentirte culpable.
—Pero aun así todo lo que me dijo es cierto. Dejé que el Capitolio me controlara y con eso he decepcionado también a los distritos — resuelvo afligida.
—Katniss, tus acciones fueron las que les dieron la esperanza a los distritos — explica Prim.
—Es cierto, preciosa — apoya Haymitch — Nunca buscaste la aprobación de nadie. Ellos te siguieron por su voluntad. Pero no solo por lo que hiciste, sino por la forma en que lo hiciste.
—Además, de ninguna manera creo que los distritos se decepcionen porque te vas a casar con Peeta por amor. Es lo que se esperaba de todas formas. — dice Prim.
—Tú seguirás motivándolos con tus acciones. Salvar a Peeta de la arena es tu propia forma de rebelarte — dice Haymitch. No cabe duda lo parecidos que somos, él logra entender todos mis movimientos sin que le diga una sola palabra. — Sólo no pierdas la esperanza en ti.
Es cierto, nunca hice las cosas para buscar la aprobación de los distritos ni para convertirme en un símbolo, simplemente no quería que el Capitolio lograra manejarme. Y en sí nunca lo ha hecho. Gale está equivocado. Mi amor por Peeta nunca estuvo presionado por el Capitolio, llegó sin darme cuenta desde el momento en el que lo conocí. Y aunque siga algunas órdenes no quiere decir que dejaré de luchar por mis objetivos.
Hoy, la discusión que tuve mi mejor amigo solo ha hecho que me sienta más segura de lo que voy a hacer.
— ¿En dónde está Peeta? — pregunto. Haymitch se percata que he comprendo y sonríe.
—Fue a entrenar un rato — me levanto sin decir ni una sola palabra.
—Preciosa — me detiene Haymitch — Busca lo que te haga feliz.
Asiento.
Es justamente lo que voy a buscar y ya sé en donde encontrarlo.
Me dirijo sin demora al Centro de Entrenamiento y ahí encuentro a Peeta tratando de lanzar unos cuchillos. Por su expresión y la forma en que lanza, me doy cuenta que está muy distraído. Me acerco por detrás.
—Hola — saludo para llamar su atención.
—Hey — se vuelve a mí inmediatamente con una sonrisa que se transforma en una mueca de preocupación cuando ve mis ojos rojos de tanto llorar. Acuna mi rostro entre sus manos — ¿qué pasó?
—Le conté a Gale la verdad y discutimos — explico brevemente, sin poder evitar que en la última silaba la voz se me quiebre. A pesar de lo que me hizo Gale, aun me duele lo que está pasando. Peeta me abraza.
—Lo siento mucho — dice en mi oído — Es mi culpa. Si yo…
—Sh — me separo para silenciarlo — Esto iba a pasar tarde o temprano. No me arrepiento de nada y nunca voy a cambiar de decisión. Es hora que él lo acepte. — ya no tengo que cambiar nada, es Gale quien tiene que hacerlo.
Acerco mi rostro al de Peeta y busco sus labios porque sé que son los únicos que me pueden hacer olvidar. Peeta responde a mis besos inmediatamente, brindándome el confort que necesito pero sin olvidar el amor y la ternura.
—Quiero entrenar un poco — digo separándome de él.
— ¿Estas segura? — pregunta Peeta acomodando un mechón de mi cabello tras la oreja.
—Sí, quiero despejarme un poco — Peeta accede y juntos nos enfrascamos en diferentes estaciones hasta que estamos cansados y la tarde ya ha caído.
Regresamos a la habitación tomados de la mano y en silencio, hasta que nos topamos con Finnick.
—Hey, tortolitos — dice en forma de saludo.
—Hey Finnick — respondemos al unísono Peeta y yo.
— ¿Cómo les fue anoche? — como siempre directo al grano.
—Bastante bien — contesta Peeta con una sonrisa señalando la perla que cuelga en mi cuello a la vista.
—Me alegro — dice Finnick con sinceridad.
Nos acompaña hasta nuestra habitación con algunos chismes de los demás tributos y una que otra cosa de la boda que se llevará a cabo mañana.
Mañana.
Mañana Peeta y yo nos casaremos oficialmente.
Nunca creí que esto pudiera pasar y menos porque nunca pensé en casarme. Pero ahora todo es diferente. Cuánto cambiaron las cosas en un año.
Entramos a la habitación los tres y nos encontramos con Gale parado, con los puños cerrados con fuerza a sus costados. No soy consciente de nada más hasta que siento como Peeta me aparta de un empujón para esquivar el golpe de Gale y para evitar que yo lo reciba. Finnick agarra a Gale por la cintura y lo aparta para darle tiempo a Peeta a que se levanta ya que por el impulso cayó de espaldas.
— ¡Peeta! — corro a abrazarlo para protegerlo con mi cuerpo por si Gale vuelve a intentar atacarlo.
— ¡Tú tienes la culpa de todo! — Grita Gale apuntando a Peeta y tratando de liberarse de Finnick — Me la arrebataste.
— ¡Nunca fue tuya! — Responde Peeta — Acepta que me ama a mí.
— ¡Imbécil! — grita Gale y trata de zafarse de Finnick. Peeta me aparta un poco por instinto.
— ¡Basta! — grito. Ambos voltean a verme — Déjenme hablar a solas con Gale — dirigiéndome a los otros dos. Finnick se despide y sale de la habitación. Peeta se resiste a dejarme a solas con Gale pero trato de tranquilizarlo con la mirada. Al final accede y se marcha no sin antes darme un beso, puede que para provocar a Gale pero no me importa ya que es lo que necesito en estos momentos.
— ¿Has cambiado de opinión? — pregunta Gale con aire altivo.
—Basta, Gale. — Le dirijo una mirada fría que lo deja en su lugar — deja de comportarte como un imbécil. Ambos sabemos que eso ya no nos va.
— ¿Ahora sí te comportarás como realmente eres, no como una niña tonta? — pregunta sarcásticamente.
—Eres tú el que se está comportando como un chiquillo inmaduro — contradigo — Esta vez no me harás sentirme culpable por lo que siento por Peeta. Es hora que tu aceptes mi decisión.
Nada de lo que diga Gale me hará flaquear o hacerme sentir mal. Sé quién soy y por qué hago lo que hago. Es mi propia lucha, mi propia rebelión, mi propia vida.
—Tú sabes que me amas — contesta Gale como último recurso al verse derrotado. Patadas de ahogado. — Podría ser como antes. Si me dieras la oportunidad…
— Lo único que te puedo ofrecer es mi amistad. No puedo darte algo más, ni la esperanza de que algún día sucederá. — y sin esperar su respuesta, doy media vuelta y me voy a mi habitación.
Tal vez hoy perdí a mi mejor amigo, pero esperaré el día en el que quiera ser solo eso.
And when all you want is friends
I'll see you soon
Hola a todos!
Ya sé que quieren matarme y luego revivirme para torturarme lenta y dolorosamente, pero siempre todo tiene un pretexto XD
Como ya saben, no cuento con mucho tiempo para escribir pero pude darme un espacio para este cap. Espero les guste.
No me queda más que agradecer a todas aquellas personas que a pesar de que no actualizo continuamente siguen leyendo alentándome a continuar a través de sus reviews y sus favoritos. Gente, por ustedes estoy desvelándome jajaja no se crean, Por ustedes sigo con la historia ;)
Por esta ocasión no me dio tiempo de contestar sus reviews del cap anterior pero trataré de responderlos por otras vías. Pero no por eso dejen de mandarme su opinión.
Un saludo muy especial a Tonks Lunatica que pasó una desilusión muy grande de esas que solo los lectores entendemos; pequeña, tal vez no es el capítulo que esperabas pero te aseguro que el siguiente te encantará :D Muchas gracias por tu apoyo.
Sin más que agregar me despido. Espero nos leamos pronto.
Tengan mucho éxito
Saludos.
Atte.
KristenRock.
