CAPÍTULO 3
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Al llegar finalmente al restaurante, Mako le comentó a la recepcionista que ya había hecho una reservación con anterioridad, por lo tanto, ella le pidió a un joven mesero que los guiara hacia su mesa.
— ¿Qué desean tomar? — preguntó el mesero amablemente sin despegar la vista de su pequeña libreta. Korra estaba a punto de responder, cuando éste de pronto le interrumpió — Oh, espera... ¿Eres el Avatar, cierto? — preguntó con una gran sonrisa en su rostro. Ella asintió tímidamente — Entonces, primero les traeré bebidas de cortesía. Luego regresaré para tomar su orden — y sin más, se fue hasta la cocina
— OK... Eso no me lo esperaba — dijo Mako algo perturbado
— Ni yo... Pero tranquilo, la gente suele ser así conmigo. Aunque me niegue, siempre querrán complacerme, pero a veces creo que exageran. Mi deber es servirles y jamás pediré nada a cambio. Supongo que algún día tendré que acostumbrarme a ello — el mesero llegó apresurado con las bebidas y nuevamente se retiró
— Bueno, pues entonces si es así, sólo queda disfrutarlo — añadió Mako para alegrarla mientras alzaba una copa y se la entregaba a ella
— Sin duda — susurró Korra
— ¡Salud! — dijo Mako a la vez que chocaba su copa con la de ella. Cuando acabó de tomar, él dejó la copa en la mesa y tomó suavemente su mano.
—oOo—
Era un lugar hermoso y acogedor. Y ese ambiente les propició pasar un agradable rato juntos mientras comían y platicaban... Hasta que, inesperadamente, un muchacho que aparentaba ser un no-maestro se acercó a la mesa
— ¡Oh, por los espíritus! ¡Es verdad! ¡Tú eres el Avatar Korra! — dijo al mismo tiempo que se llevaba las manos a la boca para evitar que gritara de la felicidad. Korra le devolvió una sonrisa algo nerviosa y Mako sólo se limitó a arquear una ceja — ¡Aaaahhh, no puedo creerlo, por fin te conozco en persona! Soy un gran admirador tuyo, ¿me podrías dar un autógrafo? — ambos se miraron por un segundo, Mako soltó un suspiro y ella tomaba el bolígrafo que le ofrecía para que le firmara
— Eh... claro... ¿Cuál es tu nombre? — preguntó ella
— Me llamo Kain — respondió muy contento en cuanto sacaba de su mochila una cámara — Y... ¿también te gustaría tomarte una foto conmigo? — preguntó ansioso mientras le daba la cámara a Mako y éste quedó perplejo. Korra iba a replicar, pero él se arrodilló — ¡Por favooor! Ya no te pediré nada más, lo juro
— Ay, está bien — Toda aquella situación le resultaba irritante, pero accedió para no parecer grosera. Ella se levantó de su lugar y se acomodó a lado de él. Mako tuvo que ponerse de pie también y al momento de tomarles la foto, observó la descarada forma en la que ese sujeto apretó a Korra de la cintura para acercarla más a su cuerpo. Mako enseguida frunció el ceño y posteriormente le devolvió con brusquedad su cámara, pero el muchacho ni se dio cuenta porque estaba muy entretenido agradeciéndole a Korra... Y en eso, la sujeta firmemente de las mejillas y alcanza a darle un beso en los labios.
Korra se sorprendió de lo atrevido que fue y en seguida lo alejó de un fuerte empujón. Mako reaccionó después y violentamente se arrojó contra el muchacho, haciendo que cayera la mesa y el sonido de los platos quebrándose provocó al instante múltiples miradas atónitas de todas las demás personas que se encontraban ahí.
Mako primero le dio un fuerte golpe en la quijada y de inmediato comenzó a gritarle terriblemente. Luego formó una llama en su mano derecha y con la otra lo tomó de su chaqueta y lo alzó contra la pared. Lo miraba con una furia incontenible que asustaba a cualquiera de los presentes y aquel pobre sujeto tenía muchas intenciones de huir, pero claramente no podía
— ¡Mako! ¡¿Qué demonios te sucede?! ¡Detente! — pidió Korra al ver que su puño se dirigía otra vez hacia el rostro de Kain y Mako logró frenarse a tiempo. Al voltear para mirar a Korra, vio que estaba a punto de llorar y rápidamente abandonó el lugar.
Mako aflojó el agarre, el chico recogió sus pertenencias y también salió corriendo de ahí. La gente empezaba a murmurar con desagrado mientras intentaban regresar a sus asuntos y éste se sintió tan abrumado, que decidió dejar suficiente dinero como para pagar la cuenta y se retiró para ir tras Korra.
—oOo—
— Korra... Por favor, déjame entrar — exigió Mako al otro lado de la puerta de su recámara
— Ya te dije que no tengo nada de que hablar contigo — respondió ella entre sollozos desde su cama mientras abrazaba a Naga, su perra oso polar
— Claro que sí... ¡Te juro que no fue mi intención! Yo... no sé que me pasó... Por favor, perdóname
— ¡Lárgate! No quiero seguir escuchándote
— Pero Korra...
— ¡Déjame en paz! — Mako quiso forzar la cerradura, pero luego sintió una mano apoyándose en su hombro izquierdo. Era Bolin, quien aún somnoliento, salió al pasillo para ver que ocurría
— Creo será mejor que, por ahora, la dejes sola... — Mako cerró fuertemente los ojos y luego agachó su cabeza. Realmente se sentía mal por ello, pero su hermano tenía mucha razón. Será mejor que después intente solucionar las cosas...
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OMG... no sé porque siempre me encanta crear conflictos entre esos 2... pero seamos sinceros, ¿qué sería del Makorra si no se la pasan peleando? XD
Son la 01:55 a.m. y no podía dormir porque me encuentro en semana de exámenes... así que para desestresarme un rato, decidí ponerme a escribir... Ya tenía mucho tiempo que no actualizaba ésta historia, les pido una gran disculpa por eso.
Espero que les haya gustado éste 3er capítulo! :) uy no llegó ni a las 1,000 palabras :s trataré de subir el 4to próximamente ;)
Sin más que decir, me despido.
Hasta luego y como siempre, LES AGRADEZCO POR LEER! *—*
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