FINAL FELIZ
En ese momento y como un verdadero milagro, los labios fríos del pelinegro se movieron en sincronía con los suyos llenos de vida. Abrió los ojos de golpe encontrándose con los amados ojos grises que le miraban con anhelo y confusión.
—¿Levi? ¡Levi!, ¡estás despierto!
—Deja de gritar mocoso, —habló con voz cansada —me duele la cabeza.
—Idiota, ¡llevas dos años en coma! ¿Cómo esperas que no grite? —las lágrimas salieron en mayor cantidad mientras se abrazaba al pelinegro, quien no salía de la impresión.
—Dos años, —susurró —¿qué pasó?
Entre lágrimas, risas nerviosas y besos necesitados, Eren le contó todo lo que había pasado desde el día del accidente hasta que estaba a punto de desconectarlo. Siempre aferrándose a él temiendo que si lo soltaba todo terminaría.
—Lo siento Eren, perdóname por hacerte pasar por esto. —le abrazó fuertemente de regreso.
—Me hiciste tanta falta Levi. —Dijo entre sollozos. —Te amo tanto.
El mayor tomo su rostro entre sus manos y le besó con urgencia, como si temieran que aquello fuera un sueño que se esfumaría al separarse. Levi se dio cuenta de la inseguridad del castaño y trató de tranquilizarlo.
—Hey Eren, —habló con suavidad acariciando su rostro, —no voy a irme a ninguna parte.
—Idiota, más te vale que eso sea cierto. No sé qué haría sin ti Levi, te necesito a mi lado.
—Y yo a ti, no podría dejarte. No lo haré.
Sellaron la promesa implícita con un beso más de los miles que ya habían compartido pero cargado de emociones.
—Es un milagro. —dijo Erwin sin poder evitar que las lágrimas salieran de sus ojos, al igual que Hanji quien sólo asentía mientras lloraba de alegría por su amigo.
Ambos médicos examinaron al pelinegro para asegurarse de que su salud estuviera bien y unos días después salió del hospital con Eren, quien no se separaba de él ni un segundo, de vuelta a casa, a disfrutar juntos esta segunda oportunidad de vivir su amor.
