Bueno este fic es como un periodo de tiempo antes de que Blu y Perla tuvieran hijos por si a alguien le surgen las dudas, espero les guste


Una mañana en Río de Janeiro, las aves cantaban, el sol se asomaba dejando ver el mar el cual brillaba solo con el reflejo del sol, las mañanas en ese lugar eran casi tan mágicas como las aves que ahí habitaban, todas tan llenas de color y alegría, despertando junto con el alba, una mañana perfecta.

Perla empezaba a despertar en su nido, se percató inmediatamente de que Blu no se encontraba con ella, otra vez. La razón de que Blu no estuviera era que seguramente había ido a la nueva casa de Linda en Río, y aunque para Perla al principio le pareció un tanto normal que Blu quisiera estar entre los humanos de vez en cuando, esta vez sintió cierto enojo, pues Blu había prometido esforzarse por ser más salvaje, cosa que hasta ahora no había hecho muy bien que digamos, Perla se levantó y se dirigió hacia la salida del nido.

"No puedo creer que lo haya hecho otra vez" Pensó Perla algo decepcionada para luego salir del nido en busca de Blu quien como en casi todas las mañanas hasta ahora se encontraba en casa de Linda de cierta manera viviendo como humano, estaba en la estufa preparándose el desayuno, Perla al llegar calmo lo más que pudo su enojo.

-Blu…- Entró diciendo Perla por la ventana.

-Ah, hola cariño… Mira, te preparé el desayuno…- Dijo Blu con una sonrisa en su rostro a la cual Perla no reaccionó muy bien.

-Blu, ya habíamos hablado de esto…- Reclamó Perla algo molesta.

-Muy bien, lo siento, pero no te vas a poner así solo por una mañana aquí ¿Cierto?- Preguntó Blu algo nervioso.

-No… Por una mañana no…- Respondió Perla.

-Qué alivio, creí que…- Iba a decir Blu, pero Perla lo interrumpió.

-¡Pero por semana y media!- Gritó Perla reclamándole a Blu quien oficialmente había entrado en pánico, odiaba ver a Perla enojada y sobre todo cuando era él quien la hacía enojar. Blu simplemente se quedó callado, esa era una batalla que no podía ganar.

-Blu… Sé que estas muy acostumbrado a estas cosas… Pero prometiste que intentarías vivir más como un ave y menos como un humano… Pero hasta ahora… No he visto que lo intentes… Mucho menos que quieras hacerlo…- Terminó de decir Perla con la mirada hacia el suelo, se podía notar la obvia tristeza y decepción que sentía, Blu tragó saliva y se acercó a Perla.

-Es cierto… Prometí que lo intentaría… Lamento esto y…- Pero nuevamente Perla lo interrumpe.

-Blu… Solo elije, esto- Dijo Perla señalando la comida que Blu había hecho –O esto- Repitió Perla, esta vez señalando a la ventana con su ala.

Blu se quedó pensando por un momento para luego sonreír y salir volando del lugar junto con Perla en busca de su desayuno a la manera "Salvaje" Cosa que a Blu le resultó más fácil de lo que creyó, aunque era de esperarse pues cerca de donde tenían su nido la comida nunca escaseaba.

Habiendo desayunado Perla llevó a Blu a visitar varios lugares de Río que ella conocía, le presentó a varias aves, a algunas Blu les agrado más que a otras pero eso era lo de menos. Al parecer aun después del mal rato, esa seguía siendo una mañana perfecta.

Después de algunas horas de haber paseado, conocido aves y descansar, Blu y Perla decidieron ir al club de samba de Nico y Pedro, a festejar y a divertirse pero antes decidieron pasar a ver si Rafael estaba disponible para ir.

-Hola Rafa- Llegó saludando Perla.

-Que tal amigos- Respondió Rafael saliendo del árbol.

-Hola Rafael, bueno íbamos al club de samba de Nico y Pedro y queríamos saber si te interesaba acompañarnos- Explicó Blu a Rafael, pero la reacción de Rafa no fue la que Blu esperaba.

-¿Al club de samba?- Preguntó Rafael algo nervioso.

-Sí… ¿Pasa algo?- Preguntó Perla algo confundida.

-No, claro que no, es solo que… Bueno ustedes son pareja y hasta ahora no han tenido una cena romántica ¿O sí?- Termino preguntando Rafael algo más calmado.

-Bueno… Pues no… Hasta ahora no…- Respondió Blu algo fuera de lugar.

-Bueno amigos, ya viene siendo hora- Dijo Rafael poniéndose en medio de los dos y sujetándolos con sus alas –Conozco un lugar fantástico para las aves recién casadas, fui a ese lugar cuando recién conocí a mi querida Eva- Explicó Rafael, a lo cual Blu y Perla solo se limitaron a sonreír. Habiendo recibido la dirección, Blu y Perla fueron de regreso al nido a "Arreglarse" primero, Rafael solo vio cómo se alejaban para luego ir volando al club de Samba. Al llegar se podían ver a varias aves arreglando el lugar con distintas decoraciones, Rafael fue al centro del lugar, donde estaban Nico y Pedro dándoles indicaciones a las demás aves.

-Nico, Pedro, como va todo- Saludo Rafael a sus dos amigos.

-Hola Rafi- Saludaron Nico y Pedro acercándose a Rafael.

-¿Creen que todo esté listo para mañana?- Preguntó Rafael con curiosidad

-Sin duda hermano, estará listo para nuestros amigos azules- Afirmó Pedro con mucho entusiasmo.

-No irán a venir hoy ¿Cierto?- Preguntó Nico algo preocupado.

-No, los convencí de ir a ese "Restaurante" al que fui con Eva, al menos por hoy, no tendremos problemas- Explicó Rafael

-Ese lugar no es exactamente un restaurante- Dijo Pedro.

-Lo sé, pero no se me ocurrió otra forma de convencer a Blu- Explicó Rafael para luego ayudar a sus amigos a ordenar un poco el lugar, Blu y Perla por otro lado ya estaban listos para salir, Rafael les había dicho que esperaran un poco antes de ir, pues según él, ese lugar en la noche era más mágico que cuando era de día.

-Blu, ¿Estás listo?- Llamo Perla a Blu en la salida del nido.

-Sí, estoy listo- Contestó Blu acercándose a Perla. –Bien, solo falta un rato para que anochezca, según Rafael el lugar es mejor de noche- Dijo Blu poniéndose a lado de Perla.

-Eso dijo, supongo que el tiempo que nos toma en llegar sumando un rato dentro del lugar, será la hora perfecta- Explicó Perla a lo que Blu asintió y ambos se fueron volando hacia el lugar que Rafael les había mencionado. Dicho lugar según las indicaciones de Rafael, se encontraba en la selva, por lo que Blu no esperaba que fuera algo tan bueno.

Al llegar, al principio no encontraron el lugar hasta que vieron un guacamayo verde posado sobre una rama, Blu y Perla decidieron ir a preguntar.

-Am hola- Llamó Blu al guacamayo.

-Buenas noches- Respondió el guacamayo.

-Estamos buscando un lugar y queríamos saber si puedes ayudarnos- Explicó Blu.

-Bien, ¿Qué tipo de lugar?- Preguntó el guacamayo con curiosidad.

-Bueno, un amigo nos dijo que era una especie de restaurante para parejas o algo por el estilo- Terminó de decir Blu, a lo que el guacamayo sonrió poniendo un ala sobre el hombro de Blu.

-Amigos… Síganme- Dijo el guacamayo para luego guiar a Blu y a Perla entre la selva hasta llegar a un claro de la misma.

-Dama y caballero… Este es el lugar que estaban buscando- Dijo el guacamayo de manera cortes mostrando a Blu y a Perla un árbol bastante grande en el que había varias aves, todas con pareja, no era exactamente un restaurante, la cualidad del lugar era que ese árbol tenía comida de sobra la cual las aves podían tomar, eso y el entretenimiento de música y baile en vivo, sin mencionar que tal como dijo Rafael, ese lugar era mejor de noche.

-Elijan su rama y disfruten el show- Dijo el guacamayo para luego despedirse.

Blu y Perla estaban fascinados con el lugar, rápidamente fueron a la primera rama que vieron, al llegar Blu se paseó por el árbol para buscar comida la cual llevó de regreso con Perla. Ambos comieron, y pasaron el rato conversando, riendo y divirtiéndose. Ya avanzada un poco la hora comenzó a escucharse música, después de la nada salieron varias aves que empezaron a bailar en el aire, Blu y Perla no separaban la mirada de aquella coreografía, guacamayos de varios colores y algunos tucanes volaban de un lado al otro creando diversas formas en el aire todas coordinadas perfectamente, todo lo hacían al ritmo de la música y mediante esta aumentaba o disminuía su velocidad las aves de igual manera seguían el ritmo, fueron alrededor de 4 distintas coreografías, al final de todo el guacamayo verde que había guiado a Blu y a Perla se dirigió a todos los presentes en el árbol.

-Bueno damas y caballeros, espero que hayan disfrutado esta noche, ahora antes de marcharse los invito a dar una última vista al hermoso cielo nocturno que se puede apreciar desde aquí- Dijo el guacamayo, habiendo escuchado eso, todas las aves que estaban en el árbol volaron hacia arriba del mismo entre ellas Blu y Perla, al llegar a la copa del árbol todas las parejas se posaron sobre las ramas de la superficie a ver el cielo nocturno, Blu y Perla estaban maravillados con lo que veían Blu jamás había visto nada parecido en la ciudad, y Perla jamás se había dado el tiempo de verlo mientras estaba en la selva. Perla se acurrucó en el pecho de Blu quien al sentirla la abrazó con una de sus alas.

-Gracias Blu… Por todo…- Dijo Perla con un tono dulce.

-No Perla… Gracias a ti- Respondió Blu besando a Perla en la mejilla.

Las parejas comenzaban a irse una por una hasta que solo quedaron Blu y Perla quienes se quedaron por una tiempo más para luego regresar a su nido, se podía distinguir el cansancio en el rostro de ambos, al llegar Perla se detuvo en medio del nido con la mirada hacia el suelo.

-Blu…- Dijo Perla algo cansada.

-¿Sí?- Respondió Blu algo confundido.

-¿Despertarás conmigo esta vez?- Preguntó Perla con un tono algo decaído.

-De hoy en adelante, no habrá mañana que no me veas…- Dijo Blu abrazando a Perla quien sonrió y correspondió el abrazo, acto seguido, ambos se acomodaron en el nido para dormir.

Habían pasado algunas horas y todo parecía normal pero a Blu lo despertó un ruido que venía fuera del nido, s levantó con cuidado de no despertar a Perla, fue hacia la salida del nido pero no vio ni escuchó nada, por un momento creyó que había sido solo su imaginación e iba a regresar junto a Perla, pero nuevamente escuchó ese ruido, ahora que estaba despierto pudo distinguir que el ruido eran aleteos, según parecía, había otra ave ahí, por lo que Blu decidió salir del nido a ver si la encontraba, procuro no alejarse mucho del nido, se paró sobre una rama y miro a todos lados.

-¿Hay alguien ahí?- Preguntó Blu algo asustado, al no recibir respuesta decidió regresar al nido pero logró ver una sombra sobre él, y al momento de darse vuelta algo lo golpeó haciéndolo caer de la rama, todo había sido muy rápido por lo que Blu no logró ver que lo golpeó aunque notó cómo unas plumas cafés caían, parecían las de un halcón. Después de recuperarse logró ver las patas de un ave frente a él pero no correspondían ningún tipo de halcon, al mirar hacia arriba para ver el rostro de la misteriosa ave fue golpeado con una roca dejándolo inconsciente.

-Tenemos cuentas pendientes amigo azul-


Bueno este fue todo el primer capítulo, espero les haya gustado.