Un poco tarde (De hecho las 12:24 de la madrugada) Pero aquí está el capítulo 12, espero les guste
El tiempo había pasado, es sol comenzaba a ocultarse, Perla había dejado de volar hacía ya bastante tiempo, se encontraba posada sobre un rama mirando el horizonte, viendo cómo el sol desaparecía dejando ver la luna, la tristeza de su rostro era inconfundible, aún tenía lágrimas en los ojos solo deseando haber llegado a tiempo para salvar a Blu, a ese punto, Perla ya no sabía qué hacer.
En cuanto a Blu, no estaba mejor que Perla, la preocupación de que Perla iba a tratar de enfrentarse sola a Ezekiel lo estaba acabando. Fuera del nido de Rafael, Blu miraba la luna pensando en Perla, rogando porque aún estuviera bien, Nico y Pedro habían regresado hacía ya un tiempo sin información sobre Perla, Blu solo escuchaba cómo Rafael, Nico y Pedro hablaban entre ellos, claramente sin saber que hacer ahora, en cuanto a lo que podía hacer Blu, sol sentarse y esperar.
Al cabo de un tiempo Perla se decidió por dejar de lado la idea de querer enfrentar a Ezekiel, no tenía idea de dónde podría estar, o de si seguiría en Río de Janeiro. Perla se había guardado una de las plumas manchadas de sangre de Blu "Debo mostrársela a Tulio y a Linda" Pensaba Perla pues claramente ellos entenderían que había pasado o al menos eso esperaba Perla, se armó de valor y comenzó a volar a casa de Linda, sin saber por qué, las lágrimas volvieron a brotar de los ojos de Perla, recordando la horrible escena de Blu, era algo que no se podría olvidar con facilidad. Al llegar a la casa de Linda Perla se detuvo en una rama desde la que se podía ver claramente el interior de la casa, veía cómo pasaban el tiempo Linda y Tulio con Fernando, su hijo adoptivo, Perla articuló una pequeña sonrisa "Me hubiera gustado haber formado una familia contigo Blu…" Pensó Perla deprimiéndose otra vez, comenzó a dudar si realmente tenía el valor de entrar a la casa sin Blu, después de pensarlo un poco se decidió por hacer lo que ella creía correcto, no causarle a Linda el mismo dolor que ella sentía, soltó la pluma y se fue del lugar nuevamente volando sin rumbo fijo.
Después de haber hablado entre ellos Rafael, Nico y Pedro se rindieron por ese día, Nico y Pedro se habían ido del lugar dejando a Blu y a Rafael quien miraba con preocupación al guacamayo parado en la rama mirando la luna.
-Blu… Debes descansar…- Dijo Rafael preocupado, Blu no contestó, solo miraba la luna en el cielo nocturno, esto preocupó más a Rafael.
-Blu… Sé cómo te sientes pero…- Trató de explicar Rafael pero fue interrumpido por Blu de una manera no muy buena.
-¡No digas que lo entiendes!... No sabes por lo que estoy pasando ahora… Desde que toda esta pesadilla comenzó Perla ha estado en peligro por mi culpa… En un principio quise que me encontrara… pero a medida que todo iba siendo más peligroso traté de alejarme de ella lo más posible… Pero ahora está en un peligro mayor por mi culpa…- Terminó Blu al borde del llanto, Rafael simplemente se quedó sin palabras –Te envidio en este momento sabes… Tú tienes tu esposa, tus hijos… Tu familia está completa… Yo quería hacer lo mismo con Perla… una familia…- Dijo Blu desviando la mirada hacia abajo –Y no pienso abandonar ese sueño…- Dijo finalmente Blu para irse del nido de Rafael quien solo veía cómo el guacamayo herido se alejaba cojeando y tambaleándose, Rafael quería ir con Blu, pero sabía que en ese momento lo mejor era dejarlo solo lo cual habría hecho de no ser por las heridas con las que cargaba Blu, Rafael voló hacia Blu quien rápidamente le pidió que lo dejara.
-Amigo… Entiendo que quieras estar solo… Pero esas heridas no se deben tomar a la ligera- Trató de convencerlo Rafael, pero Blu no hizo caso de su advertencia.
-Rafael… Por favor déjame solo…- Pidió Blu en un tono más serio, Rafael suspiró.
-¿Y después que harás Blu?- Preguntó Rafael un tanto más firme -¿Caminarás por toda la selva herido y sin poder volar? Qué gran plan- Terminó Rafael en un tono inusual en él, parecía molesto, esta actitud obviamente dejó sorprendido a Blu –Quizá no sepa cómo se siente estar en tu situación… Pero no le veo ganancia alguna a arriesgar tu vida así… Es de noche, no puedes volar y en cualquier oportunidad un depredador te convertiría en su cena… ¿Así quieres encontrar a Perla?- Terminó Rafael con un tono autoritario para luego regresar a su común actitud calmada –Escucha Blu… Sé que es doloroso para ti… Pero debes entender que en el estado en el que te encuentras solo vas a conseguir que te maten… ¿Es eso lo que Perla quiere?- Esto dejó a Blu sin palabras –Por favor Blu… Descansa, te prometo que mañana encontraremos a Perla…- Dijo Rafael, por fin convenció a Blu pues regresó al nido de Rafael a pasar la noche, sin duda la más amarga de su vida hasta ahora.
Ahora Perla volaba con la intención de encontrar un lugar para pasar la noche, no quería volver al nido que ella y Blu habían construido, los recuerdos de ese lugar eran muy dolorosos para ella, ya estaba algo cansada por lo que volaba entre las ramas de los árboles para evitar desplomarse y caer al suelo directamente, después de volar un tiempo por fin encontró un tronco hueco aparentemente vacío, estaba dispuesta dormir en ese lugar, pero antes de entrar escuchó algo que llamó su atención, una voz conocida, al mirar en todas direcciones sus sospechas se confirmaron, vio a Ezekiel entrar en el hueco de un árbol no muy lejos de ella, al verlo toda la ira que había dejado atrás regresó a ella, por una parte sabía que no valía la pena hacerlo pues eso no traería a Blu de regreso pero el dolor y el sentimiento de venganza podía más que su sentido común, Perla fue rápidamente en busca de Ezekiel , ya no tenía nada que perder.
-Bien… Primero descansaré un poco y mañana me largaré de este lugar…- Dijo Ezekiel estirando las alas y mirándose los golpes y las heridas ocasionadas por Blu –Ese maldito pájaro azul me la puso difícil…- Ezekiel se quedó callado después de decir eso, al parecer escuchó a alguien entrar en el árbol –Pero supongo que tú me lo pondrás más difícil- Dijo Ezekiel dándose media vuelta para ver a Perla en la entrada del árbol con clara mirada de odio combinada con tristeza -¿Vas a matarme?- Preguntó Ezekiel en un tono altanero a lo cual Perla no dijo nada –Escúchame bien… Tu novio se sacrifico para que no te tocara y tengo intensión de respetar ese acto de amor…- Dijo Ezekiel en un tono burlón –Así que… Da media vuelta y vete a vivir tu vida… Tú que aún la conservas…- Terminó Ezekiel en un tono retador, Perla al escuchar esas últimas palabras no pudo contenerse más, se abalanzó sobre Ezekiel y comenzó a rasguñarlo y a golpearlo, aunque Ezekiel seguía siendo más fuerte que Perla, por todo el daño que tenía, esta vez no pudo hacer mucho frente a los ataques de Perla, esta sí era una pelea igualada a diferencia de otras ocasiones. En una oportunidad Ezekiel se libró de Perla chocándola contra una de las paredes del tronco.
-Te… ¿Bastó con eso?...- Peguntó Ezekiel jadeante y molesto, Perla solo se limitó a ponerse en pie devolviéndole la misma mirada a Ezekiel dando a entender que no se rendiría fácilmente, inmediatamente Perla cargó contra Ezekiel haciendo que ambos cayeran del árbol (que por cierto el hueco no estaba muy lejos del suelo) chocando contra algunas ramas para terminar estrellándose en el suelo, en esa caída ambos sufrieron daños considerables, Perla se levanto temblando y con varios raspones en el cuerpo al igual que Ezekiel, pero eso no bastó para detener a las dos furiosas aves, a penas recuperaron la noción de la situación reanudaron la pelea, aun con todos los golpes, los raspones y los rasguños, no parecía que alguno de los dos fuera a claudicar pronto, cualquiera que los viera diría que están peleando a muerte, quien sabe, quizá esa era la intención de Perla. Al cabo de un tiempo Ezekiel no parecía haberse desgastado mucho, a diferencia de Perla que comenzaba a cansarse, ya fuera por el esfuerzo físico o por la cantidad de heridas en su cuerpo.
-¿Por qué no te rindes de una buena vez?- Preguntó Ezekiel jadeante a lo que Perla solo respondía con más ataques los cuales se habían vuelto débiles y fáciles de esquivar –Muy bien, no quieres hablar… De una u otra manera no vas a poder conmigo- Dijo Ezekiel para luego lanzar a Perla contra un árbol -¿Por qué atacarme?... ¿Qué puedes ganar con esto? A como yo lo veo… Tienes las de perder…-
-Te equivocas…- Dijo Perla levantándose y recobrando el aliento –Ya no tengo nada que perder-
