Nuevo mundo, nuevos conocidos:

—¡Hansel! ¡Demonios Hansel abre los ojos! — Dijo frustrada Gretel mientras sacudía a su hermano.

El joven soltó un gruñido molesto y torpemente abrió los ojos. Se sobó la cabeza, realmente estaba dolorido de todos lados.

—¿Gretel? ¿Dónde estás? Todo lo que veo es un extraño equino miniatura que se parece mucho a ti. ¡Ey, hasta tiene tu vestido verde y tu blusa!

—Deberías verte en un espejo antes de andar comentando tonterías — le respondió la unicornio verde musgo, quien como le había dicho Hansel todavía conservaba el vestido verde pino ceñido y la blusa; además que tenía el mismo peinado en cola de caballo y los ojos de Gretel. — Al parecer ese sujeto vino de más lejos de lo que pensamos.

Hansel se levantó ya un poco más despejado y sin entender qué demonios estaba pasando examinó su nuevo cuerpo, igualmente se había transformado en un unicornio color verde musgo que conservaba sus ojos y cabello corto; y claro, su abrigo negro.

Levantó un casco frente a él sin terminar de tragárselo.

—Así que esa cosa vino de otro mundo — dijo tras analizar la situación. — Sí, ya me parecía demasiado raro que hubiera un brujo hombre. ¿Qué pasó con Edward y Ben?

Gretel señaló con la cabeza donde estaban sus compañeros. El trol se había convertido también en un equino, sólo que gigantesco con sus patas delanteras anormalmente grandes y con la misma cara deforme y fea. Al notar la señal que le hacía Gretel, arrastró la carreta hacia ellos. Sobre ésta, en una mullida manta, descansaba Ben quien era ahora un poni terrestre beige claro con su misma melena rubia. Pero algo estaba mal con él, tenía una horrible quemada en el pecho y respiraba con dificultad. Ni siquiera abría los ojos.

—Rayos, ¿fue el mismo sujeto? — Preguntó Hansel mirando el estado de su compañero.

—Síp — fue la respuesta de Gretel.

—Y justo cuando pensaba que nada podía sorprenderme cazando brujas para vivir — gruñó Hansel tratando de ponerse en pie sobre cuatro patas. Por suerte no fue tan difícil, por lo visto sus instintos estaban floreciendo en su nueva forma.

—¿Y ahora qué? ¿Cómo operamos nuestras armas si no tenemos dedos?

Gretel torció el gesto algo pensativa, pero luego tuvo una idea. Guiada por una corazonada, o bien asumiendo su nueva naturaleza, probó concentrar su energía sobre su cuerno como antes lo hacía con su varita y envolvió una de las escopetas modificadas con su magia imaginando que la estaba tomando entre sus manos. Un brillo marrón rodeó el cuerno de Gretel y levitó la escopeta. Igualmente imaginando que halaba el gatillo con sus dedos, lanzó una detonación sobre una piedra cercana.

—¿Cómo diablos hiciste eso? — Preguntó Hansel.

—No tengo idea, pero prueba tú. Concentra tu energía en tu cuerno y luego imagina que tuvieras de nuevo manos.

—Ya qué — dijo Hansel tratando de hacer lo mismo que Gretel. No siendo un brujo él tuvo ciertas dificultades (en su mundo los poderes mágicos sólo se traspasaban entre mujeres) pero no tantas. Finalmente, al cuarto o sexto intento finalmente logró levitar el arma y disparar.

—Te hará falta más práctica — dijo Gretel.

—Luego nos ocupamos de eso — se quejó Hansel. — Ahora lo importante es buscar ayuda para Ben. Será un fan molesto y todo pero a pesar de eso lo aprecio.

Gretel no dijo nada, pero asintió comprendiendo el sentimiento. Le hicieron una señal a Edward, quien haló la carreta con el inconsciente Ben sobre ésta. Era más peso pero él era un trol después de todo y para eso estaba, para servir a las brujas con los trabajos pesados. Además un adolescente y varias armas pesaban menos que docenas de niños en engorde para que sus amas anteriores comieran.

Avanzaron por media hora hasta que finalmente divisaron un pueblo en la lejanía; así que apretaron el paso.

—Ponyville — leyó Gretel. — Bueno, es un pueblo pequeño pero espero que al menos haya algún médico por aquí.

—Mira allá — dijo Hansel señalando lo que parecía ser un gran castillo sobre el pueblo. — Por lo visto este es el hogar de un noble, estoy seguro que por lo menos quien viva ahí tendrá algún médico a su disposición.

—Por el bien de Ben espero que tengas razón — dijo Gretel.

Hansel torció el gesto mientras el extraño grupo entraba al pueblo. Tal como lo imaginaron todo el pueblo, o al menos la mayoría, era habitado por esos extraños equinos miniatura, que por lo visto venían en todos los colores, formas y tamaños; y había con un cuerno en la cabeza como ellos, alados y otros que no tenían ni uno ni lo otro. Muchos de ellos se volvieron a verlos con curiosidad y preguntarles qué hacían ahí pero cuando vieron a Edward se quedaron congelados para después salir corriendo y gritando, comenzando una oleada de pánico general.

Gretel suspiró exasperada, si había algo que lo sacaba de sus casillas era cuando la gente de un pueblo se dejaba llevar por el pánico. Usualmente eso ocasionaba que alguien hiciera una estupidez y ese miedo terminara en una tragedia innecesaria; como por ejemplo que se acusara a una mujer inocente de brujería y se intentara quemarla.

Hansel entonces tomó la iniciativa y disparó al aire con su pistola de mano (por supuesto ayudado por su magia de unicornio). La detonación causó un silencio general que Gretel aprovechó.

—¡Escuchen buena gente de Ponyville! No hay nada que temer, les aseguro que Edward es completamente inofensivo. — Los ponis parecieron calmarse pero sólo un poco. —Mi nombre es Gretel, —señaló a su hermano, — y este es mi hermano Hansel. Venimos de un lugar lejano y todo lo que queremos es un doctor para nuestro amigo Ben aquí presente.

—Una vez sepamos que está fuera de peligro, nos iremos por donde vinimos — aseguró Hansel guardando su arma.

Por fin la gente de aquel pueblo pareció calmarse. Entonces una poni rosa, llegó brincando muy alegre.

—¿Pero por qué no lo dijeron antes? Me llamo Pinkie Pie y soy la autoproclamada comité de bienvenida de Ponyville. Espero que su estancia sea muy agradable y con gusto los guiaré por el pueblo y...

Irritado por la velocidad del habla y el tono de la poni rosa, Hansel le puso el casco en la boca para que cerrara la boca.

—Escucha, si no hacemos algo pronto, nuestro amigo se va a morir. Sólo dinos dónde está el doctor y déjanos tranquilos.

La tal Pinkie Pie pareció sorprenderse por la rudeza del unicornio verde, así que se le desinfló un poco la melena y desganada señaló hacia el hospital. Ambos ponis seguidos de su gigantesco y deforme acompañante que halaba una carreta corrieron inmediatamente hacia el lugar que les indicaba ella.

Pinkie los miró alejarse algo triste, cuando vio que su amiga Applejack se acercaba.

—Applejack, ¿viste cómo me habló? Creía que a todos les agradaba...

—Caramelo, no puedes culparlos. ¿No ves en qué estado está su pobre amigo? Es natural que estén muy preocupados por él y les urge ayudarlo. Dales un poco de tiempo, si tú alguna vez estuvieras así de mal yo tampoco estaría de humor para nada hasta asegurarme que te encuentres bien.

Pinkie se dio por satisfecha con la respuesta, claro, si alguna de sus amigas se hiriera así de grave tampoco podría pensar en otra cosa que no fuera ayudarlos.

—Bueno, le preguntaré a Red Head cuando el paciente esté estable, así les haré una pequeña fiesta de "Ya todo está bien" y seguro se alegrarán y se harán mis amigos — dijo Pinkie mientras su melena volvía a la normalidad.

—Esa es la Pinkie que conozco, ahora ve de regreso al trabajo y espera noticias nuevas — la animó Applejack, a lo cual su amiga la obedeció sin problemas.

Mientras tanto Hansel y Gretel llegaron al hospital, encomendándole a Edward que nadie se acercara a la carreta y entre los dos lograron arrastrar al pobre Ben hacia la entrada. La enfermera Red Head los atendió sorprendida.

—Bienvenidos al hospital de Ponyville. ¿En qué les puedo ayudar?

—¿Qué no está viendo en qué estado está nuestro amigo? — Le gritó Gretel irritada. — Necesita un doctor y lo necesita ya.

—Y no estamos para bromas — dijo amenazadoramente Hansel.

Red Head tragó saliva e inmediatamente corrió por una camilla para llevar al pobre sujeto a donde podrían ocuparse de él. No se ofendió por cómo la trataron ellos, pues era lógico que reaccionaran así si al pobre poni le urgía ayuda; de hecho se reprochaba lo tonta que fue.

Hansel y Gretel se sorprendieron, jamás habían visto una camilla de tela con base de metal y con ruedas. Las camillas que existían en su mundo eran de un cuero curtido de animal sobre una base de madera. ¿En dónde habían caído por culpa de aquel brujo hombre? No importaba, siguieron a Red Head quien los ayudó a depositar a Ben sobre una cama mientras el doctor se abría paso. También les sorprendió ver los equipos de hospital, las batas y todo lo demás; pero ahora lo importante era Ben.

El doctor, un pegaso, pronto examinó la quemadura de Ben.

—Nunca había visto una herida igual — dijo con seriedad. — ¿Exactamente qué fue lo que pasó con él?

—Parece un golpe de magia oscura — dijo Gretel, que ya había visto ese tipo de heridas anteriormente en su larga carrera como cazadora de brujas. Era raro cuando una bruja disparaba una descarga de poder puro contra alguien; naturalmente lanzaban maldiciones, pero tampoco era algo completamente inusual. — Sí, nada más puede hacer una herida con esta forma.

—¿Está segura? — Dijo gravemente el doctor.

—Tengo cierta experiencia con este tipo de heridas — dijo Gretel igual de seria.

Hansel sólo gruñó.

—¿Y bien? ¿Qué tan fuerte fue el golpe?

El doctor no dijo nada y con aire preocupado y serio se encargó de curar la herida lo mejor que podía. Era una quemadura de tercer grado, pero ya que lo habían traído a tiempo, la vida de Ben no corría peligro; pero si era cierto que fue usada la magia oscura tenía que avisar quien supiera mejor del tema.

—Díganme una cosa, ¿es verdad que lo que ocasionó esto fue magia oscura?

—Completamente seguros — dijo Hansel. — Pero no importa ya que es asunto nuestro.

—Sí que importa — dijo el doctor sin dejarse intimidar por Hansel. — Eso quiere decir que he de informar a las autoridades correspondientes. Entiendan que la magia oscura no es nada común y si alguien la ha utilizado las Princesas deben saber.

Hansel y Gretel intercambiaron una mirada significativa. En ese lugar la magia por lo visto no era desconocida, pero sí la magia oscura. Eso les daba una ventaja, si realmente había pocos usuarios de magia oscura sería mucho más fácil localizar al sujeto que robó el libro de Muriel.

—Bien, infórmelas — dijo Gretel de mal humor. — Pero no veo en qué puede ayudar.

El médico frunció el entrecejo, esos dos ponis actuaban de forma muy extraña; además que la apariencia de su acompañante era muy sospechosa. De todos modos mandó a un mensajero a informar a la Princesa Twilight Sparkle. Era una suerte que una Princesa viviera en Ponyville, hacía ese tipo de cosas mucho más fáciles.

Twilight llegó volando en cuanto escuchó la noticia. En cuanto llegó al hospital en compañía de sus amigas, todo el personal le abrió el paso respetuosamente. La noticia que habían herido a alguien usando magia oscura se había regado muy rápidamente en el hospital.

Entró al cuarto en donde el doctor, acompañado de Hansel y Gretel vigilaba al paciente. Gretel se concentraba en Ben mientras que mandó a su hermano a recopilar algo de información que los ayudara. Por suerte había pasado una poni enfermera llevando lecturas así que Hansel sólo tomó un libro de historia.

—Por fin llega Princesa, justo a tiempo — dijo el doctor.

—¿Es cierto lo que me mandó a decir? ¿Que este sujeto fue herido por magia oscura?

El doctor señaló la quemadura. Era precisa, como si fuese un disparo de un arma pero sin munición; claro que en Equestria no se conocían las armas de fuego y sólo Hansel y Gretel pensaron en esa analogía.

Twilight usó su magia para examinar a Ben mientras era observada cuidadosamente por los dos cazadores de brujas. No llevaban mucho tiempo en aquel mundo pero deduciendo por todo lo que estaba pasando los ponis que tenían un cuerno eran capaces de usar magia.

—¿Y bien? — Quiso saber Gretel. — Ya nos dijeron que está fuera de peligro, sólo es cuestión de darle tiempo a recuperarse. ¿No?

—Sí y no — dijo Twilight fijándose en la yegua verde por primera vez. — Cuando se recupere, y no se preocupen, lo hará; tendremos que hacerle varias preguntas.

—¿Qué tipo de preguntas? — Dijo Gretel poniéndose en alerta.

Por suerte para ella, en ese mundo en el que estaban los ponis siempre pensaban lo mejor de la gente y Twilight interpretó el tono de Gretel como que estaba preocupada por Ben, que en parte era cierto pero también era porque quería asegurarse de no tener ningún estorbo a la hora de hacer pedazos al sujeto que le hizo eso a Ben.

—En primer lugar, quiero saber en dónde tuvo ese encuentro con la magia oscura. Es muy poco común en Equestria y si alguien fue atacado significa que tenemos a un nuevo enemigo al acecho — dijo Twilight. — O peor, puede que sea un antiguo enemigo... hay algo en la herida de su amigo que me preocupa; una firma energética familiar...

En ese momento Hansel miró a su hermana.

—Gretel, creo que te interesaría ver esto — dijo él lanzándole el libro a su hermana.

Ella lo miró. En la portada de un nuevo capítulo, era un libro de historia muy reciente, se mostraba la imagen de un unicornio con rasgos muy parecidos, idénticos, al que se enfrentaron hacía no mucho. Los mismos ojos, la capa de terciopelo y la melena larga y negra que parecía estar hecha de neblina pura.

—Rey Sombra — leyó Gretel. — Vaya, así que la realeza fue la que atacó a Ben.

Hansel asintió.

—Apuesto a que se sentirá importante cuando despierte.

Gretel no pudo sino sonreír ante el comentario de su hermano. Pero eso no le hizo nada de gracia a Twilight. De hecho, parecía mucho más preocupada que antes.

—¿Dicen que fue el Rey Sombra? ¿Ustedes lo vieron?

—Sí que lo vimos. Tal vez no vimos cuando atacó a Ben pero estoy muy segura que fue él — dijo Gretel. — ¿Por qué? ¿Hay algún problema?

—¿Que si hay algún problema? — Se escandalizó Twilight. — Claro que hay un problema, un gravísimo problema. El Rey Sombra no puede haber regresado tan fácilmente... recuerdo bien que fue sellado por el Corazón de Cristal...

—¿Sellado? — Dijo Hansel. — ¿Es algo así como encarcelarlo?

—Bueno, sí... eso o tratar de reformarlo, es lo único que podemos hacer para derrotar el mal — dijo Twilight demasiado preocupada como para notar la expresión de extrañeza y en cierto sentido... ¿de risa? en los rostros de los hermanos.

Hansel y Gretel intercambiaron otra mirada. Sellar al mal en lugar de cortarlo de raíz asesinando al miserable, vaya que habían caído en un mundo demasiado pacífico para alguien como ellos pero no dijeron nada.

Mientras no hicieran nada frente a la tal Princesa no habría problema. Pero luego de un momento Twilight se recuperó y miró fijamente a los dos chicos.

—¿Están seguros que fue él? — Dijo seriamente.

—Bastante seguros — dijo Gretel.

Twilight frunció el entrecejo.

—Necesito ir al Imperio Cristal inmediatamente para asegurarme que sea verdad todo esto, Candace y Shining Armor podrán ayudarme a asegurarme que él realmente escapó. Y debo pedirles que se unan también. Toda precaución es poca.

—¿Dices que nos llevarás a los ex dominios del sujeto que hizo esto? — Preguntó Hansel.

—Comprendo si están asustados pero...

—Al contrario, será un honor alteza — dijo Gretel. — Pero quisiera al menos esperar a que Ben pueda acompañarnos. ¿Cuánto tiempo le tomará recuperarse para hacer un viaje largo?

El doctor se adelantó.

—Gracias a que lo trajeron a tiempo, mañana mismo podrá moverse. Pero ya que fue atacado por magia oscura preferiría tenerlo en observación una semana.

—Está bien, yo me encargaré de eso — dijo Twilight. — Ustedes dos pueden hospedarse en mi Palacio si quieren; sólo por esta noche mientras le damos a su amigo tiempo para descansar. Una noche de retraso no nos afectará mucho... o al menos eso espero, pero me arriesgaré. Si hay algo que comprendo es la magia de la amistad.

—También tenemos otro amigo que nos está esperando — dijo Gretel. — Edward es muy cercano, no podemos dejarlo a la intemperie por mucho que intimide su aspecto.

—Puede venir también, por mucho que un amigo luzca diferente no por eso dejará de ser un amigo — dijo Twilight ligeramente conmovida por los dos hermanos.

Intuía, como todos los demás, que esa forma de ser era fruto de la preocupación por su amigo herido. Entonces tras hacer unas preguntas de rutina sobre el estado de salud general de Ben, partieron tras Twilight al Palacio en compañía del buen Edward.

A medio camino una especie de reloj que llevaba Hansel comenzó a sonar.

—¿Qué es eso? — Preguntó la alicornio morada mirando al joven.

Hansel gruñó y sacó una jeringa de uno de los bolsillos de su abrigo y se la aplicó sobre su casco trasero.

—Digamos que estoy enfermo. Si no me pongo estas inyecciones cada cuatro horas, me muero. Por eso siempre recomiendo a los niños que no coman demasiados dulces de una sola vez — dijo él medio de broma.

—Vaya, así que eres diabético — dijo Twilight. — Eso significan malas noticias para Pinkie Pie, acabo de enterarme a la salida que ya sabe que su amigo está bien...

Los hermanos iban a preguntarle a qué se refería cuando llegaron ante una especie de casa hecha de dulces de la cual salió la poni que trató de darles tan inoportunamente la bienvenida.

—¿Y esto qué significa? — Preguntó Hansel en alerta por la casa.

—¡Sean bienvenidos a Sugar Cube Corner! — Dijo alegremente Pinkie Pie. — Tengo amigos en el hospital y me aseguraron que su amigo está fuera de peligro, así que pensé en hacerles una pequeña fiesta para que se reanimen. ¿Les agrada? ¿Les agrada? Ahora tienen muchos amigos aunque sólo estén de paso en Ponyville y...

La expresión que pusieron los hermanos la dejó de piedra, se notaban más bien molestos; y a diferencia de Craky Doodle, ellos tenían un aura que paraba hasta a la hiperactiva Pinkie.

—¿Qué pasa? ¿No quieren divertirse un poco? — Preguntó ella.

—No sólo es un mal momento, sino que si hay algo que hemos aprendido en la vida es que si ves una casa hecha de dulces, mejor mantenerse alejado — dijo Gretel seriamente.

Twilight no entendió, al igual que como venía pensando desde hacía tiempo, ellos dos sólo se comportaban así por el estado de su amigo. Y gracias a Applejack, también lo pensaba Pinkie.

—Vamos, es sólo decoración. Sugar Cube Corner tiene los mejores postres de toda Equestria, confirmado por la mismísima Princesa Celestia, y la forma del negocio atrae a todos los niños.

—¿Dijiste atrae a los niños? — Preguntó Gretel.

Pinkie asintió. Entonces Hansel se adelantó y le examinó primero los ojos, luego los dientes y por último la melena.

—Está limpia — informó a su hermana.

—Muy bien, en ese caso nos vamos...

—¿Pero seguros no quieren pasar ni por un poquito de pastel? — Preguntó Pinkie Pie.

—En primer lugar no puedo comer cosas dulces — dijo Hansel. — En segundo lugar, ya lo dijo mi hermana, este es un mal momento.

Nadie insistió más, ya que comprendían. Y esta vez fue Pinkie la que se sintió culpable, ellos pasaban por un momento difícil y no estaban de humor para hacer amigos. No le agradaba pero lo aceptaba. Y comprendiendo también, Twilight los llevó a los tres al Palacio.

—Siguiente parada, Imperio Cristal.


Acelerado y todo pero como dije antes, quiero un fic corto basándome más que todo en la violencia de la película de Hansel y Gretel. Próximo episodio secretos revelados y una masacre. Sin más:

Chao; nos leemos!