Aclaraciones:
Texto: We love reviews.
Diálogo: -We love reviews.
Pensamientos: "We love reviews"
Flash Back: -We love reviews-
Disclaimed:
•El mundo de Naruto –para mi desgracia- no me pertenece, es todo propiedad de Masashi Kishimoto –si yo hubiera sido la mangaka nunca hubiera matado a mi Itachi-sexi-Uchiha-.
•Esta historia la he escrito sin fin de lucro, lo hago por mera diversión y cuando se me encienda la luz o se abren las puertas del camino de la vida de Kakashi.
Mujōna Megami
Capítulo 1:
Fin de una tranquila vida de extras
Ier siglo antes de la Gran Era Shinobi
Por ese entonces, Uka no Mitama no Kami llevaba una apariencia bastante discreta para evitar llamar mucho la atención pero sí para que corriera la voz de que "una hermosa mujer-animal" recorría el bosque. Pero que poco después de empezar a ayudar a los humanos, empezó a oírse derivados como "si te la encuentras, ten por seguro que todos tus problemas se irán" o "dicen que pase por donde pase la guerra acaba en ese lugar durante algunas semanas". Cosa que no era del todo real, esos problemas se arreglaban gracias a un tratado semejante al de un demonio, el humano tenía que darle la mitad de su vida. Mientras, la guerra se acababa porque los contrincantes eran introducidos en una especie de genjutsu para después, con suerte, ser manipulados, en el peor de los casos ser comidos.
La hermosa mujer lleva el cabello largo hasta mucho más debajo de las caderas y de color negro-azabache. En la parte inferior, un abundante flequillo y dos largos mechos que coronaban su perfilada cara, todo esto decorado con unas cadenas mágicas con un cascabel atado junto a una pluma de ave Fénix. Este mismo adorno se repite en su oreja derecha, una oreja propia de un canino, haciendo que cada vez que camine suene. Poseedora de unos hermosos ojos jade los cuales, cada vez que miras, parece que viajes al mismísimo mundo de los dioses y unos carnosos labios rosados, vestía un kimono iromugi de tonalidades verdes las cuales, cuanto más se acerca al suelo, más oscuro se vuelve. El cuello de este no es muy ajustado, las mangas son largas hasta rozar el suelo y la parte frontal se abre para dar más libertad al andar. Por último, una larga cola negra, que al igual que las orejas, propia de un canino.
Todo empezó en el año -560 de los finales de la Era de las Grandes Guerras de Poder, en su segundo viaje al mundo de los humanos. Fácilmente se puede creer que esta bella mujer era la perfecta imagen de la diosa bondadosa que recorre los páramos en busca de gente a la que ayudar. Todo lo contrario a la realidad. Uka-sama, acompañada de sus siempre fieles ShiShi y RoRo, era una diosa joven que buscaba la diversión. Su apariencia tranquila y sus ojos tranquilos podían confundir fácilmente la conciencia humana. El sonido de los cascabeles al caminar, su mirada jade y traviesa junto a esos carnosos labios, eran una droga tanto para hombres como para mujeres. Un zorro, eso es lo que es. Un escurridizo zorro que se divierte a costa de la gente que se pasa los días viajando por todos los países probando todo tipo de delicatesen propias de la zona. Ya veis, nada que ver con la ficticia realidad. Paso sus diez primeros años viajando por todos los países bebiendo, comiendo y robando. Hasta que en el año -570 decidió instalarse en el lado norte del que en el futuro sería el País del Fuego. Ahí construyó un magnífico templo dedicado al culto del zorro. Los aldeanos de la zona iban al templo en busca de protección. Uka-sama se la daba a cambio de bebida y cuerpos de jóvenes. Pero todo eso era un pequeño precio a dar por protección ante la sangrienta guerra que invadía el exterior. Aunque, como en toda historia, existe un pero.
En -575 un nuevo poder salió a la luz.
Una sombra negra se escurrió entre las sombras del templo de Uka-sama. El pequeño animal corría todo lo que sus cortas patas le permitían para llegar cuanto antes ante la señora de la casa. Al llegar ante una magnifica puerta de papel tradicional, con ayuda de su larga cola, entró. Dentro se podía apreciar la figura de una mujer semi-humana estirada a lo largo del tatami. La mujer se servía sake en su vaso con una de sus cinco colas mientras veía el amanecer. Mientras, el pequeño animal fue adoptando un aspecto mayor. Sus patas se alargaron de misma manera que todo su cuerpo, y en la parte trasera aparecieron dos colas más.
-Uka-sama, -empezó a decir la figura desde la puerta- han llegado noticias alarmantes para usted –ante esto, la nombrada dejó de servirse sake y giro levemente la cabeza ante el animal dándole el permiso para continuar hablando-. En el pueblo Komatsu, el mayor de su territorio, ha llegado la noticia de que una hermosa mujer ha empezado a parar las batallas que hay en el norte, justo en el país de las montañas –ante eso la mujer empezó a incorporarse hasta quedar de pie y se encaminó hasta una mesa que se encontraba al final de la estancia y después se sentó-. He mandado a investigar sobre esa noticia a RoRo.
-Bien hecho Shi. La verdad es que llevo un tiempo con un mal presentimiento y ahora veo porque. Tengo la impresión de que esa mujer va a ser un obstáculo. ShiShi, vuelve junto a los humanos y mira que reacción tienen, de paso pregunta a los animales de la zona –le dijo mientras le miraba directamente a los ojos-.
Sin decir nada más, ShiShi se fue de vuelta a recorrer los territorios, todo ante la atenta mirada del nuevo día.
Mientras tanto, Uka-sama se encerró en su vivienda. No permitió el paso de los humanos que venían a rezar. Se pasaba los días y las noches planeando como iba a hacer para impedir el paso de esa mujer hasta su territorio. Dos días y medio después, acabó por deducir que esa mujer había robado el poder del chakra. Un poder que se le había otorgado a uno de los dioses más antiguas, el Dios Árbol. Sabe que con ese poder no se la puede jugar por que están casi casi al mismo nivel, aunque cada uno tiene una ventaja diferente. Ame no Hitotsu no Kami es viejo, muy viejo, y tiene la ventaja de tener más experiencia que ella. Por el contrario, ella es joven, tiene más energía e ideas para las batallas más volubles. Pero aun así podía ser una batalla perdida. Por eso tenía que rezar para que la mujer solo haya heredado el poder, nada más.
Junto a la llegada del tercer día, llegó RoRo. Aunque el pequeño estuviera casi sin aliento, dio su último esfuerzo y entro en la estancia de Uka-sama. Como era costumbre en los últimos días, la joven diosa se encontraba apoyada en su bajo escritorio admirando el exterior.
-Uka-sama –empezó a decir entrecortadamente mientras intentaba conseguir oxígeno-, he confirmado mis sospechas –la mujer fijo los orbes en la pequeña bestia-. Los aldeanos del País de las montañas han corrido la voz de que una joven princesa de nombre Otsutsuki Kaguya se ha comido la fruta del Dios Árbol. Después fui hasta donde se encuentra Ame no Hitotsu no Kami-sama, y su poder a caído de manera drástica –y ahí llamó la atención de la joven-. Se encuentra casi irreconocible, parece más un árbol común y corriente que un Dios. Además, me ha confundido con mi padre…
-En otras palabras, tiene una especie de amnesia. ¡Tsk, esa mujer ha obtenido demasiado poder! –La mujer frunció los labios y sus ojos empezaron a volverse rojos- Con este poder no sé qué va a hacer. Será mejor ponernos a salvo. Muy bien, RoRo, necesito que consigas sangre humana, vamos a reforzar la barrera de sangre.
-Sí Uka-sama… ¿Pero qué piensa hacer después?
-¿No está claro? Voy a divertirme –una sonrisa escalofriante se asomó por sus labios, y sus ojos se inyectaron en sangre pareciendo más los de una bestia a los de ser divino.
Para cuando RoRo volvió con sangre fresca, ShiShi ya había vuelto y le había contado todo lo que había descubierto. Por lo que se ve, la población de humanos estaba dividida en dos: los que creían en el rumor de la princesa y los que dicen que solo es un rumor, que es mejor seguir creyendo en su diosa particular. Y ese era unos de los miedos de Uka-sama, el que el humanos dejaran de ir donde ella porque había una mujer que quería liberar el mundo de la guerra. Los humanos no eran tontos. Estaba claro que iban a preferir a un humano que los defendiera a cambio de nada, que a un Dios-demonio que a cambio de la protección reclama sake y cuerpos humanos jóvenes. Porque hay que tener en cuenta que en esos tiempos, la edad máxima estaba en treinta años. Era necesario reforzar la barrera para que esa mujer no pudiera entrar. Y había que ponerse las pilas, Otsustuki Kaguya estaba cada vez más cerca, ahora mismo ya había liberado el territorio de montañas y el de la arena y empezaba a subir desde el territorio de los aguaceros hasta el de las cascadas. Este último, es el que en un futuro sería llamado País de la Cascada y está a menos de una semana a paso civil del templo pasando por medio de algunos poblados.
Por la noche, a escondidas de sus súbditos humanos, recorrió el límite de la barrera de sangre encendiendo velas rojas bañadas en líquido carmesí. Durante la hora en que la barrera se hizo visible, junto a ShiShi y RoRo, dibujó signos en sangre mientras pronunciaban largas frases con significado escondido. Al final, teniendo que llevar a sus dos protectores a cuesta a causa de la fatiga, volvió al templo.
Las siguientes noches las pasó en vela recorriendo los límites del territorio. A veces pasaba por las casas de los humanos y les pedía sangre. Esta extraña actitud llamó la atención de los civiles. Esta era la primera vez que paseaba por los pueblos como en el pasado, antes de construir el templo, y les tenía preocupados su actitud. Temían que fuera a haber un ataque. Algunos de los civiles, sobre todo las hembras que eran quienes le daban la sangre, le preguntaban si se tenían que armar. Uka-sama las tranquilizaba diciéndoles que sangre era sólo para bañar algunas velas de protección de la barrera, y al final les daba una. Pero esas tranquilas noches de guardia no duraron mucho.
Una semana y media más tarde, por la mañana a primera hora, un leve temblor, que pasó desapercibido por los humanos, invadió por unos leves segundos su territorio. Provenía del lado norte de la barrera, el lado más cercano al que sería el País de la Hierba. Con una velocidad terrorífica desapareció de Komatsu para volver a aparecer en Kimimatsu, un pueblo que rescató de las garras del fuego, y que desde entonces le tienen gran devoción. Pero pasó del pequeño poblado para llegar a la barrera que se encontraba en los límites de los campos de arroz. Se escondió entre las copas de los árboles fronterizos para buscar al que quería romper su barrera. Pasó aproximadamente tres minutos husmeando el aire hasta que la localizó. Y efectivamente, era ella, Otsutsuki Kaguya.
Una mujer que esperaba no tener que matar.
Uy, uy, las cosas empiezan a calentarse, ¿o no lo creéis? Me parece que todos empezáis a entender en que tiempo nos encontramos, ¿verdad? La historia más sangrienta de los Shinobis junto con seres sin corazón. Me apeteció cambiar un poco esa surrealista realidad... Los dioses no son perfectos como se creía.
Bueno, espero vuestros comentarios acerca de mi historia, BYE!
Yamii, desconection.
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