Vaya, sé que tardé más en subir este capítulo, pero es hasta ahora el más largo que escribo, además que tuve una semana un tanto ocupada, pero al fin aquí está el capítulo 18, disfrútenlo.


El cielo nocturno cubría la ciudad de Río de Janeiro, algunas casas aún con luces encendidas al igual que en las calles aún varias parejas disfrutando de la hermosa ciudad y de la hermosa vista que brindaba el mar bañado por la luz de la luna, noche apacible para las personas.

Adentrados en la callada selva, Blu y Perla, junto con Rafael, Nico y Pedro discutían seriamente en una rama sobre un tema muy importante.

-Chicos… No tienen que hacer esto…- Dijo Rafael preocupado mirando a Blu y a Perla.

-Tenemos que hacerlo… Es nuestra culpa- Respondió Blu desviando la mirada.

-Oye amigo esto no es su culpa, ustedes no trajeron a ese pajarraco aquí- Intentó convencerlos Nico.

-Puede que no, pero por nosotros fue que empezó este problema- Dijo Perla angustiada, las cinco aves continuaron discutiendo sobre el mismo tema por varios minutos más, hasta que Rafael se dio por vencido.

-Supongo que no podremos hacerlos cambiar de opinión…- Dijo Rafael entre suspiros –Solo espero que todo salga bien... Estaremos esperándolos- Agregó Rafael decidido.

-Gracias Rafael… Aunque tú no tienes obligación de hacerlo- Dijo Blu.

-Oigan no vamos a dejarlos solos contra esa cosa, además el plan no funcionará si no estamos todos juntos- Explicó Rafael un tanto más optimista, Blu y Perla se limitaron a sonreír asintiendo, para luego ver cómo Rafael se iba del lugar.

-Suerte amigos azules- Dijo Nico antes de irse con Rafael junto con Pedro dejando a Blu y a Perla en aquella rama.

-¿Estás seguro de esto Blu?- Preguntó Perla algo preocupada.

-No… Pero no hay de otra… Después de lo que ha hecho… No podemos dejarlo así…- Respondió Blu con seriedad.


EL DÍA ANTERIOR.

Blu y Perla habían sido dejados en el hábitat artificial para poder revisar bien a Blu, quien al parecer no mostró ningún tipo de incomodidad al volar o al moverse, esa era una buena noticia para Tulio quien esperaba con ansias regresarlos a la selva, aunque las cosas no eran tan buenas al otro lado del cristal, pues Perla acababa de contarle a Blu con detalle sobre su encuentro con Ezekiel, dejando a Blu cerca de desmayarse.

-¡Blu por favor cálmate!- Decía Perla un tanto asustada al ver a Blu caminando de un lado hacia otro repitiendo la misma frase una y otra vez.

-Esto está mal, esto está mal, esto está mal…- Repetía Blu una y otra vez, había entrado en un estado nervioso muy profundo, Perla solo lo veía consumirse por sus preocupaciones hasta que Perla se cansó.

-¡Blu!- Dijo Perla tomando bruscamente a Blu de los hombros, Blu no dijo nada, de hecho pareció haber despertado de un transe.

-Blu… Sé que fue muy peligroso y pudo terminar muy mal… Pero estoy bien ¿Sí?... Mírame no tengo ni un rasguño- Decía Perla para intentar calmar a Blu -¿Podrías calmarte?- Blu suspiró y asintió tratando de relajarse, Perla lo soltó sin dejar de mirarlo.

-E… Está bien…- Dijo Blu finalmente aunque con una gran mueca de preocupación.

-Oye… Tranquilo- Dijo Perla dulcemente al ver la expresión de Blu.

-Lo sé, lo sé, es solo que… Me preocupa lo que te pueda pasar cuando salgamos…- Explicó Blu desanimado.

-Descuida… Cuando intentó atraparme no se veía muy bien… Y se volaba de una manera torpe- Explicó Perla logrando que Blu se calmara un poco.

-Bueno… Creo que no puede hacer mucho así hehe…- Dijo Blu algo calmado –Pero aún así es peligroso…- Agregó Blu en un tono más serio.

-Sí… Supongo que sí…- Dijo Perla algo preocupada.

-Bueno… Por ahora no hay que preocuparnos por eso- Dijo Blu más animado –Estamos aquí adentro y mañana saldremos ¿No?-

-Sí, seguramente no lo volveremos a ver- Dijo Perla optimista.

-Bien, ahora ¿Por qué no estiramos las alas un poco?- Sugirió Blu con una sonrisa, a lo que Perla asintió, acto seguido, ambos guacamayos empezaron a volar por el hábitat más animados, hablando o jugando, esto, claro está, a Tulio le pareció perfecto pues mostraba que la relación entre Blu y Perla iba mejorando, pero aun con todo el buen rato, tanto Blu como Perla no paraban de pensar en Ezekiel.

Por el resto del día Blu y Perla estuvieron en el hábitat artificial hasta que cayó la noche, nada fuera de lo común, ya solo esperaban el amanecer para salir de la clínica.


LA MAÑANA DEL DÍA ACTUAL.

Blu y Perla despertaron juntos, Perla estaba emocionada por salir de nuevo, hasta que recordó el problema de Ezekiel, de cierta manera no estaba segura de salir, pero realmente deseaba sentir el viento en sus alas nuevamente, al igual que no quería preocupar a Blu, y en cierta manera quería ser más optimista en cuanto a ese asunto.

-¿Lista Perla?- Preguntó Blu sonriente.

-Estaba esperando este día- Respondió Perla alegre.

-Bien, Tulio ya no debe…- Decía Blu hasta que escuchó cómo la puerta del lugar se abría, mas al ver a Tulio, Blu se confundió un poco, parecía preocupado, Perla por otra parte, ignoró eso por completo, estaban a punto de ir hacia él pero se detuvieron al ver cómo otro hombre entraba en el lugar, al parecer uno de los empleados de Tulio.

-¿Está seguro de dejarlos ir?- Preguntó el hombre un tanto preocupado.

-La verdad es que no… Pero también necesitamos que el programa de reproducción avance y dudo mucho que funcione si solo están aquí…- Respondió Tulio de igual manera preocupado.

Blu y Perla escuchaban la conversación, aunque sin entender muy bien de que iba todo. Poco después llegó otro de los empleados de Tulio, llegó agitado, parecía haber estado corriendo.

-Doctor… Encontramos otras tres…- Decía el empleado jadeante.

-¡¿Otras tres?!- Cuestionó Tulio sorprendido para luego irse del lugar junto con los dos empleados, la cosa parecía ser seria pues ni siquiera se molestó en cerrar la puerta, Blu y Perla estaban confundidos, al final decidieron ir a ver qué estaba pasando, volaron hacia la puerta y siguieron a Tulio hasta una habitación repleta de aves heridas, Blu no podía creer lo que veía, el ya había estado antes en esa habitación, cuando llegó con Linda a Río, Blu no la recordaba tan concurrida.

-¿Dónde están?- Preguntó Tulio acercándose a otros dos doctores con aves en brazos.

-Son estas… Igual que las demás, varios rasguños en el cuerpo…- Explicaron los doctores dejando a las 3 aves en una mesa de observación, dos de ellos eran loros amarillos, al parecer eran pareja, y el tercero, un guacamayo bandera, según se veía, al que le fue peor.

-¡Lleven a este la sala de urgencias!- Exclamó Tulio preocupado señalando al guacamayo bandera, para luego seguir a dos de los doctores a otra habitación, dejando a los loros al cuidado de una doctora, claramente tuvieron más suerte que el guacamayo, solo cargaban con algunos rasguños y golpes. Blu y Perla confundidos y a la vez asustados, fueron a indagar un poco más el asunto, volaron hacia los dos loros, quienes se abrazaban fuertemente con unas muecas de preocupación en los rostros.

-¿Están bien?- Preguntó Blu un tanto ignorante de sus heridas.

-¡¿Te parece que estamos bien?!- Exclamó la hembra un tanto alterada.

-Lo… Lo siento…- Respondió Blu apenado.

-Cálmate querida… Estamos bien ahora Iris- Dijo el loro macho abrazando con más fuerza a su hembra –Perdónenla… Tuvimos una mala noche- Explicó el macho con una voz más relajada.

-¿Qué ocurrió?- Preguntó Perla preocupada.

-Íbamos camino a nuestro nido… Ya era algo tarde, antes de llegar alguien me atacó haciéndome caer, Iris intentó a ayudarme, pero esa ave era más fuerte que nosotros dos juntos… Al final ambos terminamos inconscientes y despertamos en una jaula y nos trajeron aquí- Contó el loro un tanto preocupado.

-¿Quién los atacó?- Volvió a preguntar Perla temerosa.

-No estoy seguro de qué era… Nunca en mi vida había visto un ave así… Pero recuerdo a la perfección que estaba buscando a…- Cortó el loro mirando a Perla fijamente.

-¿A quién?- Preguntó Blu angustiado.

-A una guacamaya azul…- Respondió el loro. Perla miró a Blu bastante asustada, no tanto por el hecho de que Ezekiel la estuviera buscando, si no por todo lo que había hecho hasta ahora para encontrarla, ambos miraron a su alrededor a todas las aves heridas, todas víctimas de Ezekiel, o cuando menos en su mayoría, Perla no lo soportó más y salió volando de la clínica, dejando atrás a Blu quien sin dudarlo salió volando detrás de ella.

-¡Perla detente!- Repetía Blu mientras intentaba alcanzar a Perla quien al parecer ignoraba todo a su alrededor -¡Perla!- Continuó Blu sin éxito alguno, Blu siguió y siguió hasta que Perla por fin se detuvo en un árbol.

-Perla ¿Qué pasa?- Preguntó Blu jadeante y confundido.

-¡Es mi culpa Blu!… Por mí todas esas aves están mal… -Respondió Perla bastante alterada.

-¿Cómo puede ser tu culpa?- Cuestionó Blu confundido.

-¿Recuerdas el día que nos volvimos a encontrar? Después de que te creí muerto… Solo quería vengarme de ese halcón… No me importaban las consecuencias ni lo que me pasara… Cometí un gran error… Lo provoqué… Por eso me está buscando… Por eso ha hecho todo esto… Es mi culpa…- Explicó Perla decaída, Blu se quedó en silencio, pensando en alguna manera de consolar a Perla, al final solo se limitó a abrazarla, Blu escuchaba los sollozos de Perla, Blu la abrazaba con más fuerza hasta que por fin se calmó.

-Perla… No puedes culparte a ti por todo esto… Después de todo yo no te busqué después de mi pelea con esa ave… Si lo hubiera hecho, nada de esto estaría pasando- Dijo Blu mirando a Perla a los ojos.

-¿Qué hacemos ahora Blu?- Preguntó Perla confundida.

-Bueno no…-

-¡Amigos, aquí están!- Interrumpió Rafael aterrizando a lado de los guacamayos junto con Nico y Pedro.

-Oh… Hola muchachos…- Saludó Blu intentando disimular su preocupación al igual que Perla.

-Se les extrañaba por aquí- Dijo Pedro animado.

-Sí es, y esperamos que estén listos para festejar- Agregó Nico haciendo un pequeño paso de baile. Blu y Perla si miraron entre sí con duda.

-¿Pasa algo?- Preguntó Rafael confundido por la actitud de los dos guacamayos.

-No… ¿No se han dado cuenta de nada extraño en los últimos días?- Preguntó Perla temerosa, Rafal, Nico y Pedro se miraron entre ellos, parecían confundidos.

-No, nada fuera de lo común- Respondió Rafael.

-¿No han visto o encontrado aves heridas ni nada?- Cuestionó Blu. Rafael se quedó pensando por un momento, recordando todo lo que había pasado en los últimos días.

-Nada de eso… ¿Pasó algo malo?- Preguntó Rafael preocupado.

-Hay… Hay algo que tenemos que contarles- Dijo Perla un tanto más seria aunque decaída al mismo tiempo. Blu y Perla les contaron sobre el encuentro de Perla con Ezekiel, al igual que les contaron sobre todas las aves heridas de la clínica, tanto Rafael como Nico y Pedro, estaban sorprendidos por todo lo que escuchaban, de cierta manera no podían creer que solo Ezekiel pudiera hacer todo eso, entonces Blu y Perla decidieron llevarlos a la clínica para que lo vieran con sus propios ojos, era algo muy preocupante, Blu y Perla aceptaron no estar seguros de que todas las victimas fueran suyas, pero de igual manera era peligroso, después de darle una y mil vueltas al tema, las 5 aves estuvieron de acuerdo en que era un peligro para todos el que Ezekiel siguiera en la selva.

-Esto está muy mal… Eva, mis hijos, todos están en peligro con ese pajarraco suelto…- Decía Rafael preocupado.

-Nuestro público corre peligro…- Decía Nico preocupado de igual manera.

-Ya quedó más que claro que toda ave está en peligro con Ezekiel suelto, pero entrar en pánico no ayudará en nada- Dijo Perla de manera firme.

-Perla tiene razón… Ahora lo mejor es pensar en algo… Lo que sea…- Agregó Blu, aunque claramente no tenía ni la menor idea de qué hacer ahora –Podríamos avisar a las demás aves- Sugirió Blu ignorantemente.

-¿Enserio? ¿Es tu mejor idea?- Cuestionó perla de manera irónica.

-Bueno es lo único que se me ocurre… Ya nos quedó más que claro que no podemos enfrentarlo- Dijo Blu.

-De hecho… Esa idea ya no es tan mala- Dijo Nico.

-¿A qué te refieres?- Preguntó Blu confundido.

-Bueno, el otro día que nos topamos con él, se veía pésimo, ni siquiera podía volar entre los árboles sin chocar con cada rama frente a él- Respondió Nico un tanto más relajado.

-Es cierto, solo bastó una pequeña baya para escapar de él, su vista no era muy buena, y parecía haber perdido el sentido común- Agregó Rafael.

Blu se quedó pensando por un momento, el hecho de que su vista hubiera empeorado y que ya no razonara bien, implicaba una ventaja para ellos, pero también implicaba que Ezekiel sería más peligroso.

-¿Blu?- Preguntó Perla despertando al guacamayo de su pequeño sueño.

-¿Eh?... Creo que… Creo que tengo una idea- Dijo Blu un poco inseguro.

-¿Qué tienes en mente?- Preguntó Rafael con curiosidad.

-Bueno… Si lo que dicen es cierto y tiene dificultad para ver y para concentrarse… Podemos usar eso en su contra pero… De igual manera es algo arriesgado- Explicó Blu de una manera seria.

Blu comenzó a contarles a todos sobre su pequeño plan para terminar de una vez por todas con esa pesadilla.

-Y por último… Ninguno está obligado a participar en esto si no quiere hacerlo… Va para todos Perla- Dijo Blu de manera seria, el silencio se apoderó del lugar por un momento.

-Blu… No voy a dejar que hagas esto tu solo- Dijo Perla acercándose a Blu.

-Ni nosotros tampoco- Agregó Nico determinado.

-Ya oíste al canario, ahora solo tengo una pregunta, ¿Quién será el señuelo?- Preguntó Rafael con curiosidad.

-Seremos nosotros…- Respondieron Blu y Perla mirándose entre sí.

-¡¿Espera qué?!- Preguntó Rafael sorprendido.

-A nosotros es a quien quiere, por mera lógica debemos ser nosotros- Dijo Blu un tanto inseguro.

-Podría ser cualquiera de nosotros, ustedes ya arriesgaron mucho contra esa ave- Dijo Rafael preocupado.

-No queremos que nadie más alga lastimado en todo esto- Dijo Perla decidida, pasado un rato de conversación, las cinco aves acordaron un lugar para verse al anochecer, dicho lugar fue elegido en base a el conocimiento sobre los ataques de Ezekiel, esperando que estuviera por esos rumbos.


REGRESANDO AL PRESENTE.

-¿Estás seguro de esto Blu?- Preguntó Perla algo preocupada.

-No… Pero no hay de otra… Después de lo que ha hecho… No podemos dejarlo así…- Respondió Blu con seriedad.

-Blu… He estado pensando y… Tal vez yo deba ir sola…- Dijo Perla algo temerosa.

-¿Qué?- Cuestionó Blu confundido -¿Por qué?-

-Bueno, en primera, él no sabe que estás vivo… Y además… Yo ocasioné todo esto- Explicó Perla de manera seria.

-Perla no… No puedo… Y no te dejaré hacer esto sola- Dijo Blu decidido y de manera firme –Ya cometí un error al no haberte buscado antes… No cometeré otro dejándote ir a ti sola… A fin de cuentas… Estamos encadenados ¿Recuerdas?- Terminó Blu con una sonrisa en su rostro, la cual Perla correspondió para luego irse volando de la rama junto con Blu.


Espero les haya gustado el capítulo, y nos vemos hasta el siguiente ;)