Damas y caballeros seré breve, aquí está el capítulo 20 y final.


2 días habían pasado desde la muerte de Ezekiel, desde el final de esa pesadilla, mas Blu aun seguía atormentado por lo que había hecho. En las noticias reportaban el hallazgo de un halcón peregrino muerto en la selva, Tulio junto con otros de sus colegas, informaban que esa era la causa de todas las aves heridas en día anteriores, aunque seguía siendo un misterio qué hacía un ave de esa especie tan lejos de su hogar. Por otro lado, la selva había vuelto a ser lo que era antes, un lugar apacible para las aves y los animales, todo volvía a la normalidad.

El sol cubría la selva de Río, las aves comenzaban a despertar nuevamente en una vida tranquila. Perla despertaba con el sol, el cual golpeaba levemente en su rostro.

-¿Blu?- Despertó Perla confundida al no ver al guacamayo junto a ella -¿Blu?- Volvió a llamar Perla mientras se ponía en pie para luego ver al guacamayo parado en la salida del árbol –Buenos días Blu- Dijo Perla acercándosele.

-Oh… Buenos días Perla…- Respondió Blu un tanto decaído.

-¿Cómo te sientes?- Preguntó Perla preocupada.

-Mejor… Ya no siento los golpes ni los rasguños, ya solo tengo la molestia de la espalda- Respondió Blu con una sonrisa forzada.

-No… No me refría a eso…- Dijo Perla preocupada.

-Oh… Prefiero no hablar de eso…- Respondió Blu con la mirada baja.

-Blu… Ya pasaron dos días… No puedes seguir así…- Dijo Perla mirando a Blu.

-Ya te lo dije… Eso no es algo fácil de olvidar... La culpa no desaparece como si nada- Respondió Blu ligeramente alterado.

-Blu no fue tu culpa, mucho menos tu intención, no puedes seguir atormentándote con eso…- Dijo Perla de manera firme.

-Con o sin intención está hecho… ¡Un ave murió por mi culpa!…- Dijo Blu casi molesto, realmente odiaba recordar eso. Perla ya no supo qué más decir, al final solo vio cómo Blu se iba volando del árbol.

-Blu…- Susurró Perla viendo cómo Blu se alejaba.

"Perla no tiene que soportar esto… Tengo que despejarme un momento… Necesito estar solo… Espero que lo entienda" Pensaba Blu mientras volaba sin un rumbo fijo.

Pasado un tiempo, Perla se decidió por seguir a Blu, o en todo caso en ir a buscarlo, en el estado en el que se encontraba, sumando su poco conocimiento de la selva, podría terminar en un desastre, más que eso, Perla no quería dejar solo a Blu en esos momentos cuando más necesitaba ayuda.

Habiendo pasado algunas horas de la búsqueda de Blu, Perla se detuvo a descansar en un árbol, para poder pensar en los lugares en los que se podría encontrar, mas sus pensamientos se vieron interrumpidos por Rafael.

-Hola Perla- Saludó Rafael aterrizando a su lado.

-Hola Rafa…- Respondió Perla distraída.

-¿Pasa algo?- Preguntó Rafael con curiosidad.

-No… Nada… Solo estoy buscando a Blu, decidió ir a dar un paseo el solo…- Respondió Perla.

-¿Aún no lo supera?- Cuestionó Rafael.

-No… Sigue atormentándose con eso… No sé cuánto tiempo durará así… La verdad es muy preocupante- Explicó Perla levemente preocupada.

-Bueno… Los chicos y yo habíamos preparado una pequeña fiesta para ustedes, ya sabes por haber sido liberados en la selva… Pero creo que lo pospondremos más tiempo- Explicó Rafael de manera extraña.

-No lo pospongas…- Dijo Perla repentinamente.

-Está bien…- Respondió Rafael sorprendido -¿Por qué?-

-Bueno… Blu no para de pensar en lo que pasó… Así que tal vez eso lo ayudaría a olvidar ese asunto aunque sea por un día…- Explicó Perla esperanzada.

-Me parece bien… Pero ¿Cómo harás que vaya?- Cuestionó Rafael con curiosidad.

-De eso me encargo yo… ¿Cuándo será?- Preguntó Perla.

-Vengan en cuanto lo encuentres- Respondió Rafael, Perla asintió y retomó su vuelo, mientras que Rafael se quedó en la rama con una sonrisa de satisfacción en el rostro.

-¿Funcionó?- Llegaron Nico y Pedro.

-Así parece- Respondió Rafael –Ahora solo a preparar todo- Agregó Rafael para luego irse volando del lugar junto con Nico y Pedro. Por otro lado, Perla continuaba con su búsqueda de Blu, no estaba muy segura de cómo lo convencería de asistir a la fiesta, pero no pensaba mucho en eso en estos momentos, lo principal era encontrar a Blu quien por otra parte había optado por ir al estanque.

Blu solo suspiraba, perdido en sus pensamientos mientras observaba el agua cristalina frente a él, en lo único en que pensaba era en diferentes maneras de poder haber evitado aquella experiencia que el catalogaba como "Tragedia" Quizá lo era, todo era muy confuso para el agobiado guacamayo azul.

Fue por mera casualidad que Perla volaba por ahí, logrando ver a Blu a lo lejos, sentado en una de las rocas del estante, por estar perdido en sus pensamientos, Blu ni siquiera escuchó los aleteos de Perla.

-Aquí estás…- Aterrizó Perla a lado de él.

-Perla…- Reaccionó Blu sorprendido.

-Te estuve buscando… Solo te fuiste sin más…- Dijo Perla sentándose a lado de Blu.

-Lo siento… No debí portarme así…- Dijo Blu apenado.

-Oye tranquilo, ya pasó- Dijo Perla sonriente, Blu solo le regresó la sonrisa.

-¿Y qué haces aquí?- Preguntó Perla con curiosidad.

-No lo sé… Supongo que el ambiente relajado me ayuda a despejarme… - Explicó Blu con una pequeña sonrisa en el rostro.

-¿Te sientes mejor?- Preguntó Perla.

-Algo…- Respondió Blu.

El silencio se apoderó del lugar, comenzaba a tornarse incómodo, hasta que a Perla se le ocurrió algo para romper la tención.

-¿Quieres nadar?- Preguntó Perla alegre.

-¿Qué?- Cuestionó Blu confundido.

-Solo para divertirnos un rato- Dijo Perla poniéndose en pie sobre la roca.

-No lo sé Perla… Aún me duele un poco el rasguño de la espalda…- Respondió Blu.

-Está bien…- Dijo Perla "Resignada" –Tú primero entonces- Empujó a Blu al estanque, el cual no era exactamente profundo, al menos no en la parte en la que se encontraban.

-Oye…- Se puso en pie Blu con todas sus plumas mojadas.

-Hehehe- Se burló Perla mirando a Blu.

-No le veo lo gracioso…- Dijo Blu molesto.

-Bien, te ayudo a salir…- Dijo Perla decepcionada extendiendo el ala a Blu, quien al tomarla tiró de ella haciendo que Perla también cayera al agua.

-Ahora sí es gracioso- Dijo Blu en tono burlón.

-Ha… Ha…- Rió Perla de manera sarcástica para luego lanzar agua al rostro de Blu quien comenzó a defenderse del agua que Perla arrojaba para luego invertir los roles, ahora era Blu quien lanzaba agua a Perla, ambos reían mientras salpicaban agua al otro sin darse cuenta de que comenzaban a acercarse a la orilla del estanque, la diversión duró hasta que Blu, cegado por un salpicón de agua, chocó contra Perla haciendo que ambos cayeran al suelo con Blu sobre Perla, afortunadamente en la orilla.

-Tus ojos son hermosos Perla…- Dijo Blu mirándola fijamente.

-Te amo Blu…- Susurró Perla para después besar a Blu, quien correspondió el beso, el cual duró un por un largo tiempo, hasta que tuvieron que separarse para respirar.

-¿Estás mejor?...- Preguntó Perla recobrando el aliento.

-Mejor ahora que estoy contigo…- Respondió Blu sonriente.

-¿Me dejas levantarme?- Dijo Perla en un tono burlón.

-¿Eh? Sí… Claro- Respondió Blu apenado quitándose de encima de Perla.

-Bien, estamos empapados- Dijo Perla levantándose.

-Así parece hehe…- Agregó Blu mirándose las plumas.

-Bueno hay que volar un poco para secarnos ¿Vienes?- Invitó Perla, a lo que Blu asintió para luego irse volando junto con ella, lo que Blu no sabía, era que Perla lo estaba llevando hacia el club de samba, al final se dio cuenta demasiado tarde.

-¿Qué hacemos aquí?- Preguntó Blu confundido al ver el club desde las alturas.

-Bueno… Te veías más animado y Rafael y los muchachos nos organizaron una pequeña fiesta… Pensé que podríamos venir a divertirnos un poco…- Explicó Perla un poco temerosa, pues la sonrisa del rostro de Blu fue reemplazada por una mueca de inseguridad mientras aterrizaban.

-No… Bueno, sí me levantaste mucho el ánimo pero… No creo sentirme cómodo en una fiesta ahora…- Explicó Blu ligeramente desanimado.

-Hazlo por mí ¿Sí?- Dijo Perla mirando a Blu con ternura. Blu se quedó pensando por un momento, realmente no podía decir que no a Perla, al menos no con esa cara.

-Está bien… Solo un rato…- Respondió Blu finalmente para luego entrar en el lugar acompañado de Perla. Una vez adentro, todo parecía normal, la música sonaba, las aves bailaban, hasta que Nico se percató de la llegada de Blu y Perla.

-¡Damas y caballeros nuestros invitados de honor están aquí!- Anunció Nico.

-¡Muy bien, quiero que todos comiencen a bailar porque la fiesta va a comenzar!- Dijo Pedro haciendo que la música comenzara a sonar, un ritmo rápido y movido, quizá no lo más indicado en ese momento.

-El lugar esta como siempre ¿No?- Dijo Perla mirando a Blu quien no se veía muy bien.

-Perla… Yo creo que… Lo siento no puedo hacer esto…- Dijo Blu dándose media vuelta dispuesto a salir del lugar. Rafael se dio cuenta de esto, y sin estar muy seguro de qué hacer, lo único que se le ocurrió en ese momento fue hacer que la música cambiara de un ritmo rápido a uno lento, sin saber con exactitud que conseguiría con eso, al notar el cambio de la música, Blu optó por detenerse, la canción era conocida para él, era la misma canción con la que intentó decirle sus sentimientos a Perla por primera vez, aunque no terminó muy bien en aquel entonces. Perla estaba igual de sorprendida que él, al igual que casi todas las aves en el lugar, aunque no le dieron la menor importancia, rápidamente se adaptaron al ritmo y volvieron a bailar, mientras que Blu había regresado su mirada hacia Perla, quien le sonreía tiernamente para luego extender su ala hacia él, Blu comenzó a acercarse lentamente a Perla, hasta estar frente a ella, Perla tomó a Blu de los hombros mientras que Blu la tomó de la cintura, para luego comenzar a bailar al ritmo de la música. A medida que bailaban, Perla acercaba poco a poco su rostro al hombro de Blu hasta recargarse en él.

-Blu… Sé que toda esta experiencia fue horrible para ti al igual que lo fue para mí… El constante temor a morir o a no volver a vernos… Tú mismo lo dijiste, era un martirio… Pero ya se terminó… Y no debes sentiré culpable por cómo terminó… No fue tu culpa… Y no querías hacerlo… No sé porque te hace sentir tan mal, yo sé que no eres la clase de ave de sangre fría… Te conozco, eres un ave tierna, cariñosa y muy amable… Siempre preocupándote por mí… Pocos hay como tú… No me importa tu pasado, aún cuando ni siquiera nos llevábamos bien… Ahora te amo Blu… Y siempre lo haré… Y no quiero que por esa mala experiencia cambies tu manera de ser… Quiero a mi mascota tal como es… Y no te cambiaría por nada…- Finalizó Perla con lágrimas en los ojos y al borde del llanto, Blu simplemente se quedó en silencio.

-¿Blu?- Se separó Perla de su hombro para poder verlo a los ojos, mas al momento de estar cara a cara Blu sorprendió a Perla con un beso, un profundo beso, Perla estaba sorprendida, no entendía muy bien lo que pasaba, no sabía en lo que Blu estaba pensando, solo se limito a corresponder y esperar lo que sea que siguiera. Poco a poco, Blu se fue separando del beso, mirando a Perla con sus ojos derramando algunas lágrimas.

-Yo… Am… No… No sé qué decir- Decía Blu sonriente.

-Ese beso lo dijo todo…- Dijo Perla sonriendo para luego abrazar a Blu.

Rafael, Nico y Pedro solo veían con satisfacción aquella escena.

-Lo logramos- Dijo Nico chocando su ala con la de Pedro.

Durante el resto de la fiesta, Blu y Perla permanecieron juntos hasta el final, gozando de la compañía mutua y del amor y afecto que sentían uno por el otro, Blu había olvidado su culpa.


ESA MISMA NOCHE

La noche se había cernido sobre la ciudad de Río, todas las aves empezaban a regresar a sus nidos, Blu y Perla no eran la excepción, ambos volaban de regreso a su árbol, nuevamente la pareja azul era feliz y libre de preocupaciones.

-Blu… ¿Despertarás conmigo esta vez?- Preguntó Perla sonriente.

-Ya lo había dicho, de hoy en adelante me verás cada mañana junto a ti…- Respondió Blu.

Ambos guacamayos se acurrucaron en el suelo del nido.

-Descansa Blu-

-Buenas noches Perla…- Dijo Blu juntando su pico con el de Perla al mismo tiempo que le cubría con sus alas.


A LA MAÑANA SIGUIENTE.

Perla comenzó a despertar, aunque el sol ya había salido, aún era temprano para varias aves, nada fuera de lo común, lo que realmente sorprendió a Perla fue ver a Blu aún dormido junto a ella, Perla seguía entre las alas de Blu.

-Te amo Blu…- Susurró Perla acurrucándose en el pecho de Blu para dormir un poco más.

Después de todo lo que pasó, después de todos los peligros, nuevamente volvían a estar juntos. Sin importar qué tan difícil se pongan las cosas, sin importar la culpa que sientas, nunca debes dejarte derrotar por ello, siempre habrá alguien que te apoyará aún en las más difíciles situaciones, esa persona que siempre estará a tu lado.

Fin.