Los personajes le pertenecen a Kishi-Sama, que semana a semana nos alimenta con el manga Naruto Shippuden. Esta pequeña obra se la dedico a el y a sus grandes ideas.

La trama me pertenece a mi. Jamas me han plagiado (que yo sepa) y no quiero que lo hagan ahora.

O tal vez, él fue quien entintó su cabello de rosa

En signo de rebeldía, Sakura Haruno decidió teñir su cabello color cobrizo de rosa.

Porque su ex odiaba el rosa, y ella lo odiaba a él.

Ahora que veía, le daba vergüenza el haber creído que lo amaba. Pero ya no era una niña tonta. Sus abusos habían quedado en el pasado al igual que el.

Esa mañana entro al salón que le recomendaron y la recepcionista le anuncio que su peluquero la buscaría en un minuto. Y cuando ese minuto termino y el joven chico de unos veintiún años cruzo la puerta transparente, llena de calcos a la moda, la chica quedo con la boca abierta y con alto riesgo de llenar todo el piso de baba.

Cabello negro azulado desordenadamente bien peinado, ojos tan profundos como el vacío del universo, la tentación en forma de finos y besables labios, un perfecto torso envuelto en una camisa blanca y jeans negros y perfectamente ajustados a unas piernas largas que...

Y se dio cuenta de que eran altas las probabilidades de que sea gay.

No seria el primer espécimen perfecto homosexual del mundo ¿No? Miren a Matt Bomer o a Ricky Martin, y no hace falta mencionar a Freddie Mercury.

Durante esa hora y media, mientras lo veía concentrarse en su cabello, deseo ser esas hebras.

Eran de ella, pero no era ella.

Ustedes entienden.

Como despedida, él beso su mejilla elogiando lo perfecto que encajaba su cabello rosa con el verde de sus ojos y el nívea de su piel.

Los siguientes cuatro años, cada vez que sus raíces comenzaban a resaltar en el rosa, ella visitaba aquel salón y exclusivamente pedía al chico del cabello loco y sexy, que se llamaba Sasuke Uchiha.

Dio por sentado que era gay, aun cuando este la invito a salir.

Sin el esfuerzo de pretender gustarle, no se aplico mas maquillaje del habitual, no se vistió de manera reveladora ni sexy y menos que nada espero lo que recibió aquella noche.

El la busco, en su auto de los ochenta que restauro en su garaje junto a su hermano, y la llevo de la mano desde la puerta del departamento y al llegar al auto, sostuvo su puerta, abrocho su cinturón y demostró ser un buen conductor en su camino al club mas conocido del lugar.

Ya en el club, le invito un trago y la saco a bailar sin preguntar.

Bailaron muy juntos, tocando de manera indecorosa de manera —supuestamente— accidental al otro, siendo graciosos, sexys y encantándose cada vez mas canción tras canción.

Y cuando menos lo esperaba, él la beso. Sin miramientos y de repente. Expresando por fin lo que pensaba de ella, sin palabra alguna.

A él no le gustaba mucho hablar, y que lo entienda con solo una mirada era lo que mas de ella le gustaba.

Pero él no es el chico guapo al que buscamos.

Es un otro el que se oculta tras las tijeras y las tinturas en algún salón de belleza, esperando que entre aquellas mujeres que le cuentan sus intimidades, encuentre a su indicada que lo enamore con solo una mirada.

Gracias por leer, como siempre.