Capítulo 4.- "Confianza Ajena".

Quinn resopló y se limpió el poco sudor que comenzaba a formarse en su nuca. Se lamió los labios y calculó la distancia. Estiró sus piernas, dando un gran salto y lanzó el balón con toda su fuerza.

El balón chocó contra la canasta, pero no entró. Cayó al suelo y rebotó cerca de donde estaba Puck. Éste lo tomó y botó un par de veces hasta que se vio sacudido por la fuerza de Quinn, quien lo empujó con su cuerpo con toda la fuerza de la que era capaz, haciéndolo tropezar. El balón se escapó de sus manos y la rubia lo atrapó, se plantó bien en el suelo y nuevamente lanzó hacia el aro de básquetbol.

Noah sonrió, divertido, pero su gesto gracioso se desvaneció al encontrarse con los ojos furiosos de Quinn quien recibía un balón rechazado por el aro y en un arranque de furia, lo lanzaba hacia el tablero, provocando que la estructura se sacudiera violentamente un par de segundos.

Puck levantó una ceja y se acercó hacia ella cuando Fabray se desconcentró, se recargó en sus piernas flexionadas y soltó un gemido de ira.

-Ey, ¿Qué sucede? ¿No te estás divirtiendo?-

Fabray levantó los ojos y tomó aire con brusquedad.

-Estoy bien. Vamos a continuar- gruñó mientras se limpiaba el sudor de la frente, tomaba el balón y nuevamente lo lanzaba con un salto. El balón naranja rebotó, giró sobre el anillo de acero del aro y cayó hacia un lado. Quinn fue tras él, ignorando las llamadas de su novio.

-Quinn, creo que necesitas…- comenzó a acercarse Noah cuando instintivamente levantó los brazos para protegerse la cara del balón que su novia arrojó en su dirección con mucha ira.

El ambiente se tensó y Quinn tardó varios segundos en recuperar su respiración natural. Noah abrió mucho los ojos y la miró, confundido.

-¿Qué necesito, Noah? ¡Dime qué necesito, eh!-

-Quinn…. ¿estás enojada por algo que…- continuó acercándose su novio y el rostro de Quinn se volvió rojo.

-¡Estoy frustrada, Puckerman! ¡Estoy frustrada por lo de hoy, estoy frustrada por mí, estoy frustrada por nosotros!- le gritó, furiosa.

-¿Por nosotros? ¿Qué hay con nosotros?-

-¿Nosotros? Nada, todo está bien con nosotros. ¡Es ésa maldita ex amor de tu vida tuya! Simplemente me saca de quicio. ¡Estoy totalmente frustrada!-

Puck se quedó de pie, mirándola con incredulidad. Su novia tenía el rostro enrojecido totalmente, al igual que su cuello y sus orejas. Su cabello rubio todo hecho un desastre que caía sobre sus hombros y ésa mueca de molestia pura. Su pecho se levantaba y bajaba rápidamente a causa de la respiración tan agitada y sus manos temblaban de la furia que corría por sus venas.

-Quinn Lucy Fabray…. ¿Estás celosa?-

-¿Qué? ¿Has perdido la razón?- se quejó ella, cruzándose de brazos.

Noah dio varios pasos hacia ella y levantó una ceja, sonriendo traviesamente.

-Dios mío, Lucy Quinn Fabray… estás celosa-

-Okey, deja de repetir eso como si fueras un maldito cd roto…-

Puckerman se acercó lo suficiente como para acorralar a Quinn contra la malla que rodeaba a la cancha de básquetbol. Ella no levantó el rostro y escondió sus manos detrás de su espalda, insegura. Noah sonrió y con un dedo levantó el mentón de su novia para mirarla a los ojos.

-Te amo, Lucy Quinn Fabray-

-P-pero…-

-Pero nada. Eso es todo. Y jamás voy a dejarte por alguien más… jamás voy a dejarte.- le prometió. Los ojos verdes de Quinn brillaron por las lágrimas que se vio obligada a retener y simplemente asintió.

Noah suspiró y suavemente rozó sus labios con la mejilla de ella. Puckerman estaba plenamente consciente de la promesa que le había hecho a Quinn.

Era la misma promesa que le había hecho a Zizes tiempo atrás.


-Así que… ¿Te gustó? Sé lo mucho que te excita Cher Lloyd, así que…. De nada- asintió Lauren, sonriéndole tímidamente a Puck mientras él se ocupaba en sacar libros de su casillero.

-Eh, no- contestó secamente sin mirarla.

-¿No? ¿Por qué no? Fue genial y extravagante, así como yo-

-No. Fue descarado y muy vulgar, y sí, fue mucho como tú- respondió Noah mientras ponía una mala cara ante su libro de química dos.

Lauren respingó y una nube de decepción descendió sobre su rostro, un poco ofendida.

-Creí que eso te gustaba de mí- confesó.

Noah tomó aire y luego lo soltó de un golpe, se cuadró los hombros y la miró, serio.

-Pues no, nada de eso. Y lo nuestro se acabó desde hace mucho, Lauren, desde ésa vez que decidiste que yo no era lo suficiente para ti, así que… Te agradecería mucho si no vuelves a hacer lo que hiciste. Estoy saliendo con Quinn y de verdad la quiero-

-Solías quererme sólo a mí- insistió ella, bajando los ojos llenos de lágrimas.

-No lo hagas- murmuró Noah cerrando su casillero y alejándose por el pasillo. Lauren se quedó un par de segundos de pie, intentando asimilar lo que le había dicho su ex novio y en seguida se dio la vuelta y caminó en su dirección.

A lo lejos, una Quinn consternada observaba en silencio. Estaba recargada en el marco de la puerta del salón de español y sus ojos verdes se llenaban de un humo de confusión. Apretó su libro de James Patterson contra su pecho y dejó escapar un gemido de dolor.

-Te ves preocupada- le comentó una voz masculina que no conocía. Ella enfocó sus ojos en la persona que le hablaba. Era un chico, junto a ella.

Alto, delgado y con un cabello sumamente inusual. Sus rastas le llegaban hasta las costillas. Vestía bastante sencillo y esta vez sí llevaba unos zapatos. Él le sonrió al ver que ella negaba con la cabeza y se apresuraba a entrar.

-No sé cuáles sean tus problemas personales, pero te aconsejaría que dejaras todos tus males en las manos de Dios. ÉL jamás te decepcionará y siempre te ayudará, créeme-

El chico tomó asiento junto a ella y Fabray soltó una risa seca. Levantando una ceja lo miró, insegura.

-¿Testigo de Jehová?-

-Cristiano- contestó él mientras sacaba sus cosas del morral viejo que llevaba encima.

-Cristiano… ¿Cómo es que no te he visto en la Iglesia?-

-Soy transferido. Mi familia y yo venimos de Tacoma, que está a un par de horas aquí y mis padres han tenido problemas con dejar nuestra Iglesia y cambiarse a la de aquí-

-Bueno, si deciden cambiarse, la Iglesia de aquí en Lima es bastante muy generosa y gentil. Soy Quinn, por cierto-

-Joe Hart- le extendió una mano alegremente que Fabray simplemente no pudo negar. Le dio un apretón muy ligero y rápidamente la retiró.

-Entonces supongo que no debo aconsejarte nada sobre Dios, puesto que estás en la misma sintonía que yo. ¿Has probado con pedirle la opinión a un experto?- continuó él mientras clavaba sus ojos en el pizarrón al momento en que el profesor daba la clase y escribía una lista de palabras.

-Son problemas estúpidos, no valen la pena-

-No digas eso. Ningún problema es estúpido y todos merecen ser resueltos- asintió Joe, como si de verdad creyera en eso. Fabray lo observó con ambos ojos, muy sorprendida por la seriedad con la que hablaba su nuevo amigo.

-Estoy saliendo con Noah-

-Oh, problemas de novios…- masculló Joe, intentando ocultar su decepción-… No soy bueno con eso-

-Eso está bien, porque ni él ni yo somos buenos con eso tampoco. En realidad, dudo que alguien lo sea. En fin. Ése no es mi problema, mi problema es… que… ¿Te ha pasado que sientes algo que jamás sentiste?-

-¿Algo así como… alegría exagerada?- respondió Joe de manera distraída.

-Como un sentimiento que… jamás experimentaste. Mi problema es que no sé cómo controlarlo, porque jamás lo sentí. Es como… no es por sonar engreída, pero a mí jamás me causó problema tener la atención de la gente. Ellos se ofrecían por mí y ahora…- su voz cesó, insegura.

Joe la miró y le sonrió.

-¿Y ahora tu novio ya no se ofrece por ti?-

Fabray se quedó sin responder un par de minutos. Sus ojos se nublaron ante la verdad y sus labios temblaron.

-No… sí lo hace, pero no sólo por mí-

-O sea… Es un mujeriego- completó Hart, entrecerrando los ojos. Fabray se limpió las orillas de sus ojos y movió levemente los pies, cruzándolos por debajo de la mesa.

-No. Pero… está su ex… ex novia y…-

-Oh- Joe exclamó y luego sonrió al notar lo verdaderamente perturbada que se encontraba aquella chica- Eso es fácil. No sé cómo sea su relación, yo jamás he estado en una ni me ha pasado algo parecido, pero me es fácil ver las cosas con claridad. Tienes novio, y su ex novia está rondando nuevamente y temes que él pueda hacer algo estúpido por ella y arruinar lo suyo. Pero te aseguro, si este novio tuyo Novicio, Nicholas, Nolan…-

-Noah-

-Eso. Bueno, si ése tal Noah tiene un poco de actividad neuronal y tiene ojos, créeme, no te dejará escapar tan fácil. No te conozco, Quinn, ni siquiera sé tu apellido, pero puedo decirte con seguridad de que eres buena persona. Eres bonita, inteligente y con buenos principios morales. No hay manera en el mundo en que ése tal Noah pueda dejarte por alguien más, no importa cuántas ex novias dementes estén detrás de él. Tú eres más que sólo una historia del pasado, debes tener fe en ti misma-

Fabray lo observó durante un par de minutos. Joe sonrió y continuó anotando las cosas en su libreta. No había sido capaz de sincerarse con su propio novio con el tema, no había sido capaz de preguntarles más cosas sobre su vieja relación a Brittany y Santana, no había sido capaz de siquiera hablar con Berry, o Kurt o Mike, pero había hablado de un problema muy personal, casi llegando a su persona, con un completo extraño.

Compartían credo, sí, pero Mercedes y Tina también lo hacían, así que, ¿Cómo es que un chico que tenía dudosos tatuajes y un cabello estrafalario había podido generarle tanta confianza?

Sonrió. Sus palabras ciertamente le habían hecho sentir mucho mejor y Quinn notó cómo su temperatura regresaba al grado habitual y sus manos dejaban de sudar. Ése retortijón desagradable en su estómago se fue.

-Gracias y… soy Fabray. Quinn Fabray-

Joe sonrió sin mirarla y no respondió. Quinn le regresó la sonrisa y suspiró, enfocándose en terminar su trabajo.


¡Buenas tardes/noches/días! Amigos, estoy feliz por la aceptación que ustedes han generado para con esta historia :) Gracias por animarme tanto, por sus comentarios aquí o por ask. Muchas gracias por su interés.

Lamento haber tardado un poco, pero aquí está :) ¡Díganme qué opinan! Sé que muchos de ustedes tienen el placer culpable por Hartbray porque Quick is endgame, pero Hartbray tiene lo suyo, así que... ¡Ya entró en acción Joe! Un poco decepcionado por saber que Quinn anda con Puck, pero ya veremos cómo afecta eso en su nueva amistad. ¡Y Lauren! Lauren es una descarada y me alegra que Puck le ponga los puntos bien claros. Creo que todos hemos pasado por algo así, ya sea un amigo o historia personal, de que siempre hay un ex demente. Odio ésos casos, me vuelven loca 8-) Yo estaría peor que Quinn JAJAJAJAJAJA. En fin. Gracias por su paciencia ¡Y nos leemos pronto!