Capítulo 5.- Las Buenas Amistades.

¿Amigos cuando menos?

Puckerman suspiró y los músculos en su cuello se tensaron. Los dedos de sus manos se paralizaron, víctimas del pesar y la confusión. ¿Qué podía decirle? ¿Que no podían ser amigos porque él estaba con Quinn y no quería malos entendidos? ¿Que no podían ser amigos porque le aterraba que quedara aún una chispa entre ellos y él estaba con alguien más? O por el contrario, ¿Le decía que estaba de acuerdo e intentaría tener una relación de amistad con la chica que alguna vez amó? ¿Eso no le causaría alguna perturbación a Quinn, la chica a quien actualmente amaba? ¿Eso no le causaría algún inconveniente a sus amigos porque ellos jamás pudieron llevarse bien con Lauren Zizes?

No creo que sea buena idea- escribió y envió. Levantó el rostro y tuvo la intención de realmente atender a la profesora que les hablaba de geografía, pero un zumbido lo volvió a distraer.

¿Por qué? ¿Tienes miedo de que tu noviecita termine contigo por mí?

Puck resopló y la furia inundó sus venas. Lauren era totalmente insufrible, pero siempre tenía esa habilidad de saber qué era lo que él tramaba. Y le asustaba. Él amaba a Quinn, estaba desesperadamente enamorado de ella… pero Lauren…

De acuerdo. Seremos amigos. Nada más que amigos. ¿De acuerdo? Si intentas hacerle algo malo a Quinn, te juro que te lo haré pagar. ¿Se entiende?-

Mensaje enviado. Mensaje leído. Respondiendo…

Puck se llevó una mano a su nuca para suavizarse los músculos que tenía engarrotados a causa de los mensajes imprevistos de Zizes. Cerró los ojos y apagó el teléfono. Enfocó sus ojos verdes en el pintarrón mientras la profesora Olliver explicaba energéticamente las diferentes planicies de Europa. Las palmas de sus manos comenzaron a temblar y un instante antes de que terminara la clase, no pudo con la presión y encendió nuevamente su celular encontrándose con un "Ok" bastante ácido.


Santana y Brittany se rieron. Quinn sonrió alegremente por un par de segundos antes de enfrentarse ante sus ojos a Lauren Zizes. La chica grande se quedó frente a ellas, cruzada de brazos y con una línea tensa en sus labios.

Las amigas de Quinn se miraron y Santana la tomó por el brazo.

-Vámonos, Quinn. Tenemos prisa-

Fabray no hizo ningún ademán de moverse y simplemente clavó su mirada en Lauren. Ella tampoco hizo nada.

-Quinn- la llamó Brittany, un poco asustada.

Lauren por fin abrió los labios y caminó hasta ella.

-Hola, Quinn Fabray. Permíteme presentarme, soy…-

-Lauren Zizes- asintió la rubia, seria. Zizes no pareció sorprendida y sonrió un poco.

-Sabes mi nombre-

-Sé quién eres- soltó Quinn, apretando los labios. Lauren abrió un poco más los ojos y por unos instantes no supo qué contestar. La había tomado por curva ésa información de Fabray que tenía sobre ella.

-Mira, Fabray, yo…-

-Si intentas hacerle algo malo, Zizes, te juro sobre toda la mierda que existe en esta ciudad que te buscaré, te encontraré no importa dónde te escondas y te mostraré la hospitalidad de Lima Highs, ¿Estamos?- la amenazó López.

Lauren hizo expresión confundida y miró hacia todos los lados.

-Perdón, ¿alguien te estaba hablando a ti?-

La sangre le hirvió en las venas y antes de que pudiera saltarle a la yugular, Brittany la detuvo.

-Gracias, Santana, pero este no es problema tuyo. Váyanse por favor- les pidió Quinn. Brittany asintió y comenzó a arrastrar a su novia por el brazo. López no le quitó la mirada de encima a Lauren sino hasta que se perdieron entre la multitud.

-Vaya, Santana no ha cambiado en nada- murmuró Lauren, frunciendo el ceño.

-Santana tiene un sentido muy fuerte de la protección. Ahora, ¿En qué te puedo ayudar?-

-Verás, Fabray, yo sé que probablemente desde mi número de Cher Lloyd pienses muy mal de mí y te explicaré cómo están las cosas: Puck no está interesado en mí. Al parecer, le agradas bastante y no quiere arruinar las cosas contigo por mí. Lo entiendo. Lo que quiero decirte es que, a pesar de eso, Noah y yo compartimos una amistad muy especial…-

No importaba lo que dijera Lauren, cada palabra era como una patada en el estómago para Quinn. Ella fingió una sonrisa y cuadró sus hombros.

-Ajá-

-Y queremos que seas parte de ella. ¿Se podrá, Quinn Fabray, que los tres podamos ser amigos?-

La rubia sopesó la idea en su cabeza: ¡De ninguna manera! Se gritó a sí misma. Movió la cabeza para desterrar sus pensamientos inseguros y la evaluó con la mirada.

-¿Por qué estás haciendo esto?- quiso saber, saliéndose por la tangente.

-Porque, a pesar de que Noah esté contigo, él y yo compartimos un lazo especial. No quisiera arruinarles la relación por malos entendidos- sonrió, intentando infundirle seguridad a Fabray.

Quinn abrió mucho los ojos al notar la malicia con la que hablaba Lauren. Le decía algo, pero sentía que quería transmitirle otra cosa.

Sin tiempo para responder, la rubia comenzó a continuar con su camino y Lauren se ajustó a su paso.

-No me malinterpretes. Sé que hice ése número de Cher Lloyd, pero no lo hice explícitamente por la letra de la canción, no me interesa Noah de ésa manera, Quinn, lo hice porque sé lo mucho que excita Cher Lloyd a Noah-

La rubia hizo un gesto de exagerada incomodidad que hizo que Zizes sonriera de pura maldad. Luego se fingió sorprendida.

-Oh… ¿No lo sabías? Perdón, a lo mejor todavía no están en ésa parte de la relación-

Algo dentro de Quinn se rompió y sus ojos se llenaron de lágrimas. De un momento a otro, un montón de imágenes perturbadoras la golpeaban. Puckerman besando a Lauren. Lauren quitándole la camisa a Puckerman. Puckerman levantándole la falda. Lauren jalando con una fuerza medida el mohack de Puckerman. Puckerman deshaciéndose del sostén de Lauren. Lauren retorciéndose de placer entre los brazos de Puckerman. Puckerman suspirando y diciéndole un "Te amo".

Y todo se vino abajo.

Cuando se dio cuenta, estaba frente a la biblioteca. A lo lejos, un Mike la observaba muy preocupado. Quinn tenía todo el rostro lleno de lágrimas que sin éxito intentó guardarse.

Ella simplemente negó y Lauren fingió arrepentimiento.

-¿Estás bien, Quinn?-

Los brazos de Fabray fallaron y soltaron el par de libros que tenía contra su pecho.

-Por favor, Lauren Zizes, no vuelvas a acercarte a mí- le pidió ella, con la voz rota. Lauren la analizó un par de minutos antes de darse cuenta de que Mike corría en su dirección. Se lamió los labios, sonrió con maldad y se alejó.

Quinn se quedó de pie, cerrando los ojos e intentando tranquilizarse. Cuando inhaló y exhaló, abrió los ojos y se encontró con la mirada de un Chang muy angustiado.

-¿Estás bien, Quinn? Te vi con Lauren Zizes. ¿Te hizo algo malo?-

Ella negó mientras Mike le regresaba los libros.

-¿Estás segura? Yo podría hablar con ella para que…-

-Por favor, no le digas a Noah que me viste con ella. Por favor-

-P-pero Quinn, yo…-

-¡Prométemelo!- insistió ella, apretándolo del brazo. Mike respingó y evaluó los daños en los ojos verdes de su amiga.

Quinn no estaba bien.

-De acuerdo- suspiró Mike, rindiéndose. La rubia asintió, lo soltó y se alejó casi corriendo, sólo para volverse a encontrar a lo lejos con los ojos burlones y crueles de Zizes que la observaban, divertida.


No fue con Puck a la hora del desayuno. Tampoco fue a la reunión del club Glee. Después de haber sido interceptada por Mike, ella simplemente se había decidido quedarse sentada en los baños.

Cuando escuchó la voz de Mercedes que platicaba con Rachel, subió las piernas para esconderse. Pasó un par de minutos de tensión y terror de que pudieran encontrarla ahí, pero después de un rato el par de alegres amigas salieron y Quinn suspiró. El baño no era una buena idea.

Pensó en ir a la biblioteca, pero por ahí estaba Mike. Pensó en ir al salón de Informática, pero Tina y Finn tenían un proyecto juntos. Pensó en quedarse en el salón del coro, pero muchas veces podías encontrar a Mercedes y Rachel practicar ahí. Pensó en esconderse en el salón de Economía Doméstica, pero sabía que Blaine y Sam pasaban mucho tiempo ahí aprendiendo a hacer postres. Pensó en ir al salón de Corte y Confección, pero sabía anticipadamente que Kurt estaría ahí. Pensó en las gradas del campo de fútbol, pero sabía que Brittany y Santana pasaban mucho tiempo ahí entrenando. Pensó en simplemente quedarse en la cafetería, pero últimamente Artie se quedaba ahí a platicar con una chica rubia de primer año.

No había lugar seguro. Por donde iba, se podría encontrar a alguien y tendría que enfrentarse a alguno de sus amigos. Así que simplemente decidió quedarse en el pequeño salón, casi bodega, donde solían tener las reuniones los chicos de Literatura Inglesa. Suspiró, sin más.

Y entonces se echó a llorar. No quería pretender que no le había dolido bastante las palabras de Zizes, y no podía fingir que el dolor era casi insoportable el sólo imaginarse la relación que tuvo con Noah. Su Noah. O simplemente un Noah a la deriva.

"En cualquier momento Noah se hartará de mí y de mi trato, y regresará con Lauren. Por lo menos ella sí puede besarlo con ganas las veces que quiera".

Sus pensamientos se volvieron más lúgubres y deprimentes y sus lágrimas no dejaban de escapar de sus ojos. Entonces la puerta se abrió.

-¿Quinn Fabray?- preguntó un hombre, acercándose.

Fabray estaba demasiado avergonzada como para levantar la mirada, así que simplemente se limpió el rostro con la manga de su suéter morado y habló con la voz compungida.

-¿Qué?-

Se acercó el chico y se sentó junto a ella en el suelo.

-No te voy a preguntar si estás bien, eso es bastante obvio. ¿Me quieres decir qué sucedió?- quiso saber Joe.

La rubia se quedó un silencio, pensando en si podría hablarle sobre sus sentimientos, sus pensamientos y su terrible miedo de perder a Noah. Pero no pudo y cuando intentó crear un sonido, simplemente salió un gemido de dolor y se tapó la boca para continuar llorando.

Joe no la miró. Se quedó con la mirada perdida entre las cosas diversas que había en ése salón. Después de un par de incómodos minutos entre ellos dos, Quinn por fin se detuvo y tomó aire.

"Llorar no resuelve nada. No puedo quedarme aquí sin hacer nada. Debo hacerlo algo" pensó.

-No es malo llorar, Quinn Fabray- exhaló Joe, serio- De hecho, yo diría que es hasta sanador-

Los ojos verdes de Quinn se posaron en él, asombrada.

-No te voy a juzgar. No es mi estilo- aclaró Joe, regresándole la mirada. Quinn asintió.

-La-lamento que hayas te-tenido que prese-presenciar eso-

Hart se encogió de hombros y estiró las piernas.

-Está bien. Somos amigos, ¿No?-

-¿Lo somos?- levantó Quinn una ceja, confundida. Joe la miró, totalmente perplejo.

-Supongo que sí. Digo… al fin y al cabo, sabemos nuestros apellidos. ¿No es eso la señal de que ya tienes un amigo?-

Quinn se quedó callada y lo evaluó con la mirada. De verdad él parecía bastante perdido.

-¿Recuerdas el día que nos conocimos?-

-Sí- asintió él, curioso.

-A mí nadie me habla, Joe. Se supone que nadie debe hacerlo y tú lo hiciste- le aseguró la rubia, seria. Joe respingó y la miró con el ceño fruncido.

-¿En serio? ¿Y eso por qué?-

-Porque odio que me hablen- respondió Quinn con naturalidad. Joe entrecerró los ojos y después se rió entre dientes.

-Fui educado en casa y este es mi primer año en una escuela de verdad. Supuse que podíamos ser amigos porque pareces agradable, pero si no es el caso, perdón por…- comenzó a levantarse, pero Quinn lo detuvo con la mano. Lo invitó a que nuevamente se sentara con la barbilla.

-¿Qué hacías aquí en el salón de Literatura Inglesa?- preguntó Quinn mientras recogía sus piernas y las abrazaba, apretándolas contra su pecho.

-Estoy en el grupo. Me dijeron que tenía que integrarme a mínimo dos clubes en caso de que no tomara alguna clase extra o deporte, entonces me pareció interesante- contestó, encogiéndose de hombros.

Quinn asintió, sonrió débilmente y se quedó callada. Joe la miró de reojo.

-Si somos amigos… ¿Por qué no me cuentas qué sucedió que te molestara tanto?-

-No soy dada a contarle a mis amigos mis secretos- replicó Quinn lo más amable que pudo. Joe se rió entre dientes.

-Problemas con el novio otra vez, ¿verdad?-

-No- negó Quinn, un poco nerviosa. A estas alturas, ya no sabía si tenía o no problemas con Noah. Joe asintió, se quedó callado un minuto y después reanudó.

-¿Sabes? El otro día pasaba por un pasillo y un chico me invitó al auditorio. Al principio me negué porque tenía que ir a la biblioteca a buscar un libro, pero después no pude decirle que no porque me dio un billete de cinco dólares y me prometió más… ey, no me mires así, no es que no tenga dinero, es que… bueno, dinero gratis nunca viene de más. Y no fue tanto por el dinero, me dio curiosidad saber qué ocurría como para que nos dieran dinero… en fin. Vi todo eso de la canción… sí, ¿Lucía? ¿Lilia?-

-¿Lauren?- murmuró Quinn, atenta a su conversación.

-¡Lauren! Sí, Lauren. Pero como estaba hasta atrás no pude ver bien a quién le cantaba. Supongo que ella es la ex novia de tu novio, ¿Verdad?-

La rubia se quedó callada y al no poder articular palabra, simplemente asintió.

-Ya veo…- susurró Joe y después se rió, ligero- Pero sigo teniendo razón. Si ése tal novio tuyo tiene un poco de cerebro, obviamente no te dejaría por ella. Créeme-

Quinn comenzó a limpiarse las lágrimas que se formaron en sus ojos y asintió. Con la voz temblorosa habló.

-Lo sé, pero… no puedo competir contra ella. Y al parecer, ella me ha dejado muy en claro que quiere otra vez a Noah-

-No te rebajes a su nivel, Quinn, no lo vale- le aconsejó Joe. Ella asintió, pero tensó la mandíbula.

-No lo haré, sólo… quisiera ser más como ella-

-Deberías hablarle- pensó Joe- Pero en público, para que no pueda escapar o te pueda decir algo cruel. Y también a tu novio. Déjale bien en claro las cosas para que te dé tu lugar, aunque conociéndote, Quinn Fabray, eso no debe ser exigido. Eso debe ser natural-

Quinn se rió entre dientes, encantada por los consejos de su nuevo amigo.

-¿Cómo es que puedes dar tan buenos consejos?-

-Dios es mi guía, ¿Lo olvidas?- señaló al cielo Joe. La rubia asintió seriamente. Se mordió el labio mientras se quedaba callada un par de minutos y después miró a Joe.

-De acuerdo. Pero necesito tu ayuda, ¿De acuerdo?-


OMG ¡Amigos, qué emoción! Por fin Lauren y Quinn hablaron más o menos directamente. ¿Qué les pareció las palabras de Lauren hacia Fabray? A mí me pareció sumamente cruel.

He de confesar que eso es como lo peor para mí. Hay personas que son así: No te dicen las cosas directamente, simplemente te dicen lo suficiente como para que tú te hagas ideas y así ellos se quedan sin culpa y tú quedas como la paranoica. That's fucked up, friends, don't ever do it, please.

Como sea. Puck está intentando ser amable y Quinn debería relajarse, pero teniendo una historia como la que tiene, creo que es natural. ¿Qué piensan que hará Quinn con Joe? ¡Sean pacientes, pronto lo verán venir! :D

Gracias por sus comentarios :) Me alegra mucho que la historia les esté gustando tanto como a mí me está gustando escribirla 8-) ¡Nos leemos pronto!