Capítulo Cinco: Aunque lo niegues muchas veces, no por eso dejas de ser lo que eres.
Naruto miró al cielo, Shikamaru hacía un rato que se había dormido y Shino se había perdido en la búsqueda de un extraño escarabajo que no llamó para nada la atención del rubio. Apretó fuertemente los párpados cuando la nube comenzó a adquirir la forma de Sasuke otra vez y maldijo el libro de Sai.
Maldijo a Sai. Y Maldijo mil veces más a Sasuke.
A Sai por estimularle sus ideas homosexuales con respecto a Sasuke.
Y a Sasuke por despertarle ideas homosexuales.
Naruto estaba seguro que algún ente ajeno a él disfrutaba grandemente torturándolo con pensamientos horribles sobre homosexuales.
Específicamente con él siendo homosexual.
¡Pero no lo era! ¡Y juraba por todo lo que era lindo y preciado para él que jamás, jamás volvería a imaginar siquiera que era homosexual! ¡Incluso aunque el tormento-Uchiha se cayese de bueno y se apareciese semidesnudo en sus sueños y en las nubes!
—Naruto… —la aletargada voz de Shikamaru le hizo girar el rostro hacía él.
—¿eh? —Naruto parpadeó varias veces.
—No creo que Dios quiera que seas homosexual. —Naruto tuvo la decencia de sonrojarse en ese momento. —Aunque si el Uchiha te gusta, deberías invitarlo a…
—¡Estúpido Shikamaru! —Naruto se fue demasiado airado del lugar, rumiando y echando pestes sobre amigos ingratos, luego de golpearle la cabeza a Shikamaru.
—¿Te gustó el libro? —no. Pero sería una mentira.
—No he podido leerlo. —y eso si era mentira. Lo había leído, de principio a fin. Dos veces.
—Tiene muy buenos consejos. Aunque no entiendo bien lo del gato… ¿El Uchiha te sigue quitando mucho tiempo? —Naruto le gritó algo a Sai que este no se molestó en entender. A veces era mejor hacerse el desentendido, por diversión principalmente.
—¡Estúpido Sai! —Sai se rió al otro lado del teléfono.
—Necesitas sexo, Naruto. Y considerando que ahora eres homosexual…
—¡No soy homosexual!
—¿Prefieres que te llame gay? Porque como soy un amigo que está dispuesto a todo en nombre de la amistad y considerando que contigo tengo la confianza de experimentar cosas nuevas…
Lo único que pudo escuchar Sai después de eso, fue el tono de una llamada cortada. Volvió a sonreír. Molestar a Naruto por teléfono era una de las pocas cosas que aún disfrutaba, Todo se había vuelto muy monótono sin su alocado amigo. Quizá sería bueno hacerle una visita en vacaciones… pero sólo quizá.
—¡Estúpido Sai!
—Creí que tu vocabulario de insultos era más extenso. —le gritó su padre desde la cocina. —¿Dejaste de leerlos en el diccionario?
—¡Pá! —chilló Naruto, entrando en la cocina, en donde un muy divertido Jiraiya leía un libro que a Naruto se le hizo bastante familiar.
—Está en la edad. —murmuró el viejo, pasando una página del libro. Naruto lo reconoció al instante y palideció. Jiraiya sintió el ambiente pesado y levantó la mirada, encontrándose con los furiosos y aterrados ojos azules de su sobrino. —¿no lo habías terminado de leer, gatito? —preguntó inocente.
Cuando su padre le pidió que fuera a comprar unos panes, interponiéndose antes de que Naruto se lanzara a asestarle dolorosas mordidas a su tío, el pequeño rubio no tuvo opción más que dirigirse a la tienda, quizá el aire frio de la tarde despejara un poco su cabeza.
Encontrarse con el Uchiha dos cuadras cerca de la tienda fue una sorpresa, y aunque habría sido lo mejor hacer como que no lo había visto y seguir su camino, sólo provocaría más burlas del moreno, pues habían prácticamente chocado de frente.
—Idiota. —mascullo.
—Imbécil. —recibió por respuesta. Pero en un mudo acuerdo, ambos caminaron uno al lado del otro, pasando de largo la tienda, dirigiéndose al pequeño bosque que bordeaba el templo.
Cuando estaban lo suficientemente alejados de cualquiera que pudiera escucharlos, Sasuke se detuvo. El corazón de Naruto dio un brinco del susto cuando sintió la mano del moreno cerrarse sobre su muñeca. Hasta parecía que estaba a punto de escuchar una confesión.
La sangre se le helo.
—Siente haberte golpeado. Me molestaron los rumores y me costó un poco admitir que no habías sido tú quien los había iniciado. —a Naruto le regresó el alma al cuerpo, no era la confesión que había esperado escuchar. Pero luego de leer el libro de Sai y recibir las burlas de sus amigos y familia, su mente había comenzado a divagar sobre cuestiones cada vez más inverosímiles.
Sasuke no era como una colegiala enamorada. ¡Y tampoco un gato!
—No hay problema, hermano. —masculló Naruto, aunque su mano no fue liberada. Miró los dedos blancos cerrándose sobre su moreno brazo. Recorrió la larga extremidad de Sasuke, pasando por su hombro, llegando al mentón, labios, nariz y finalmente los ojos.
De pronto sintió que el aire le faltaba. Se inclinó un poco y besó despacio los labios de Sasuke.
Sasuke lo golpeó muy fuerte luego de varios minutos y aunque quiso irse, tuvo que quedarse luego de ser dolorosamente consciente de que había dejado noqueado al rubio. Pero no le diría que lo había golpeado luego de intercambiar por varios minutos, ADN con Naruto.
Cuando Naruto finalmente abrió los ojos, su espalda estaba apoyada en el tronco de un árbol y no lejos de ahí, Sasuke permanecía sentado con las piernas cruzadas. Al escucharlo moverse, se acercó gateando hasta el rubio. Lo había pensado, no mucho, pero estaba claro que él era alguien más bien practico y admitía que después de todo el beso no había estado tan mal.
Naruto no recordaba mucho luego de haberse topado con Sasuke antes de llegar a la tienda, por lo que sólo lo miró. Abrió grandemente los párpados después de eso. Ladeo la cabeza y miró detrás de Sasuke. Volvió a mirar a Sasuke. Apretó los párpados. Sasuke bufó.
—¡Me besaste! —susurró muy bajo, el tono asustado no pasó desapercibido para Sasuke.
—No, fue tu imaginación. —Naruto le miró feo. —¡Por supuesto que te besé, tarado! ¡tú lo hiciste primero! —Naruto recordó el golpe.
—¿Puedo golpearte entonces? —preguntó, aún aturdido por el golpe de varios minutos atrás. Sasuke arqueó una ceja.
—Si le cuentas a alguien, te mato. —Naruto pensó que tampoco quería ir por el pueblo gritando que se había besado con Uchiha Sasuke y que le había gustado. Quizá después de unos años, muchos tal vez, le diría que se sentía un poquito atraído a él… pero nada más poquito.
Pero por ahora todo sería un pequeño secreto entre ellos. En lo que se hacía a la idea de que por más que intentara llamarlo de otra manera, el tener al Uchiha sentado a horcajadas sobre él, enredándose tranquilamente con su lengua, no podía etiquetarse de otra manera sino como…
—¡No lo digas! —Naruto cerró fuertemente los ojos.
—¿A quién le hablas, imbécil? —Sasuke le miraba como si le hubiese salido otra cabeza.
—Amh… ¿a ti? —Sasuke gruño.
—Tarado…
Si… su joven y divertida vida homosexual estaba comenzando.
