Mientras su jefe manejaba con rumbo al complejo de apartamentos donde ambos Vivian, el joven heredero, por unos segundos observo a su jefe, este último estaba totalmente aborto a la carretera
¿Por qué siempre tiene que ser la atmosfera tan silenciosa y sobre todo ¡Incomoda!?
En un momento, Takano tomo otra ruta al doblar en una esquina contraria a la dirección donde estaban sus hogares, esto contrario a su subordinado.
-Iremos a comprar algunos ingredientes al supermercado…-indico el mayor para explicar su cambio de rumbo.
-¿Eh?
-Quiero cenar contigo…
-Lo siento, pero tendré que declinar la oferta
-¿Ya se te olvido que es San Valentín?
-Esa fecha solo es para las parejas
-Y ¿Qué somos nosotros?
-¿Ah?…
-Entonces solo somos amigos de sexo…
-¡POR SUPUESTO QUE NO!
-Acéptalo entonces, somos amantes.—finalizo, al mismo tiempo que estacionaba el automóvil en un espacio cercano al supermercado, observo que Ritsu tenía sus cosas fuertemente tomadas por sus manos, como si fuera a salir corriendo en cualquier momento.
Apago el auto y luego sentencio muy seriamente:
-No pienses en huir por que tendré que CAS-TI-GAR-TE
-¡¿eh?! Eso es abuso de poder…-emergió del auto dejando sus bolsas de chocolates, mas no su bolso.
-Precisamente por ello te aconsejo que no lo intentes-decreto después de haber bajado del vehículo, yendo hacia la acera, esperando a su acompañante que refunfuñando lo siguió.
Una venita de enojo se formo en la frente del joven editor de esmeralda por el descarado sarcasmo.
Cuando entraron a comercio, pudieron ver a muchas colegialas compartiendo su tarde comprando chocolates para sus "valentines", pero lo más detonante eran las parejas demostrándose su amor por todos lados, parecía que todos los enamorados habían tenido la misma idea, tener una cena romántica. Masamune tomaba de algunos estantes varios ingredientes, se le antojaba un poco de arroz y caldo de verduras con pescado ahumado. Y ahí estaba Onodera Ritsu, novato editor de esmeralda caminando nerviosamente entre tanta miel y amor detrás de Takano, siguiéndolo para no perderse entre las multitudes.
-¿Qué te pasa? Estas actuando realmente raro...—pregunto al ver al ojiverde caminando nerviosamente como robot
-¡Solo estas imaginando cosas!
-Ya veo, si quieres espérame en la caja, solo falta el pescado y algunas verduras…
Que gesto tan generoso. Onodera entonces se devolvió para esperarlo y evitar los tumultos.
Si quisiera, podría salir por la puerta y escapar de Takano-san, pero…
El novato comenzó a imaginarse muchos escenarios en que su jefe lo "castigaría", podría ir a buscar a su casa de manera ruidosa molestando a todos los vecinos, o bien dándole más trabajo para que se quedara hasta altas horas de la noche y poderlo acosar o aplicarle disciplina en el dormitorio en la primera oportunidad, o bien todo a la vez por una semana.
No quiero que pase eso Pensó con un ligero color azul en su cara por el miedo.
Mientras divagaba vio un estante exclusivo dedicado a una marca de chocolates "Suzuki" cuyo logotipo alusivo a un oso con moño.
¿No vas a darme ningún chocolate?
Esas palabras asaltaban su mente, miro los chocolates y los compro rápidamente, rogando que Takano no lo sorprendiera haciendo eso. En cuanto los pago, los escondió en su bolso. Al mismo tiempo Masamune paso a pagar sus compras, haciendo fila, sin perder de vista a su adorado príncipe, cuando fue su turno pago y se fueron del establecimiento, regresaron al auto y se fueron a su destino.
Onodera sabía de antemano que no podía negarse a la cena, así que no serviría de nada hacerse el desentendido y huir hacia su casa, por mas infantil que sonara temía a las represalias.
Una vez que llegaron a la casa de Takano Masamune, este empezó a cocinar, mientras su novato, le ayudaba a cortar algunos vegetales para el estofado.
En un momento, Masamune se acerco por detrás a Ritsu por la espada, colocando sus manos en la cintura de su amado.
-¡Pero qué!...—replico nervioso por la cercanía, además de que prácticamente podía sentir el aliento de su primer amor
-Deberías cortar un poco más uniforme las verduras…
-¿Ah?...—dijo desconcertado, mirando las irregularidades de los vegetales que anteriormente había cortado, entonces retomo algo abochornado a corregir su labor.
Una vez que la cena estuvo lista, colocaron los platos y vasos y sirvieron la comida, la cual estaba exquisita, no podía quejarse de nada. Comieron en extensa calma, solo se escuchaban el choque de los palillos contra los platos.
-Encenderé la Televisión…-comento el editor en jefe, de alguna forma deseaba que el momento que estaban compartiendo fuera menos tenso.
El ambiente se volvía más ameno con la T.V. encendida, aunque era algo inusual, porque distraía del verdadero significado de una reunión en la mesa, pero esta vez era una excepción.
Desgraciadamente, aunque estuvieran viendo solo el noticiero nocturno, los comerciales y notas especiales eran de San Valentín.
De cuando en cuando, Ritsu dejaba de darle atención a la T.V. y mejor observaba al pelinegro por escasos segundos para no ser sorprendido.
El noticiero termino y comenzó una película llamada "La caja que encierra la Luna", era una película basada en un libro de Usami Akihiko, con solo escuchar el titulo, la atención de Ritchan volvió al aparato domestico, ese libro
había sido uno de los tantos que había editado para el famoso novelista.
Takano noto de inmediato que los ojos de su uke brillaron de emoción, entonces se acordó que esa película tenía relación con el famoso novelista de cabellos plata, así que mejor se dedico a ver unos cuantos minutos la expresión emocionada, nostálgica y orgullosa de su novato, ya que desde la preparatoria no veía esa expresión.
Terminaron sus sagrados alimentos, así cada uno tomo su propio plato para llevarlo al fregadero.
-Déjalos ahí, los limpiare más tarde…-indico el pelinegro, pero Onodera lavo los platos como acto de agradecimiento.
Onodera agarro sus cosas y Takano le entrego sus llaves.
El editor en jefe de esmeralda, estaba por despedirlo al estar los dos de pie, no obstante vio ensimismado a Ritsu viendo la película. Sin más el moreno se fue a sentar en el sillón y agrego
-Oi, Onodera…-el aludido volteo y vio la señal en que su jefe de manera sincera lo invitaba a sentarse, un poco desconfiado pero aun con la emoción de la historia, tomo asiento del lado contrario del sillón.
Onodera pensó en salir corriendo y ver la película en la comodidad de su apartamento, empero estaba tan emocionado con la historia la cual por fin se podía ver en live action que no quería perder detalle al ir a su hogar.
En si "La caja que encierra la Luna" era una película basada en la historia de la princesa Benihime, que tomo la vida de la mayoría de los súbditos de su reino y de su propia familia para poder revivir a su amante caído, sin éxito, Benihime se convirtió en el ultimo humano que vivía en aquel lejano reino, desesperada y sola, su mente quedo transtornada por la sangre inocente que derramo, asi tomo su propia vida como ultimo recurso para la resureccion de su amante. Pasaron algunos años, hasta la llegada de visitantes, y al final del libro, los expedicionarios relatan que escucharon sonidos de un niño que jugaba entre las ruinas, no lo vieron, pero sintieron que alguien los observaba hasta que dejaron el reino.
Al menos esa era la historia contada en el libro.
-¡Eso es inventado…!—grito Onodera indignado señalando la T.V. y levantándose en el acto del sillón
Mientras Takano levanto una ceja por la curiosidad ante la alteración de su subordinado.
-Benihime la han cambiado completamente.-explico, aunque más bien fue una crítica que solo él podía entender.
-Tiene sentido, en estos tiempos modifican el contenido de una obra si es demasiado oscura para brindarle algo de luz…-comento el editor en jefe de esmeralda, para él, no era nada nuevo que hicieran esas innovaciones.
-Le robaron el sentido a esa obra maestra de Usami-sensei.
Cuando Ritsu se sentó de nuevo en el sillón, estaba algo decepcionado, por decirlo así al ser el editor de esa obra en cómo habían moldeado la historia para la pantalla grande fue un desastre.
Para Masamune, Usami Akihiko aun hacia historias raras pero ese detalle cautivaba a la gente, los eventos futuros eran difíciles de predecir, lo que te mantenía al filo de la historia.
-Usami-sensei no ha cambiado en nada…-comento al aire Takano, siguiendo la película, la verdad ya había leído el libro hacia tiempo pero según su opinión el novelista no era muy bueno al colocar a una pareja de enamorados como protagonistas, conociéndolo, no era extraño que no hubiera final feliz.
-¿eh? ¿Qué quieres decir con eso, Takano-san?...—dijo Ritsu algo curioso
Por fin algo de atención, entonces Masamune agrego
-Sigue haciendo historias extrañas…
-Pero…-titubeo para replicar-… ¿no son geniales?—finalizo sonriendo sinceramente
La película termino. Entonces Ritsu se percato de que se había quedado más que suficiente con su jefe ya casi iban a ser las 11:30 de la noche, en ese instante le entregaron las llaves de su apartamento.
El novato tomo entonces sus cosas, su bolso y sus chocolates para irse.
-Takano-san me tengo que ir, gracias por la cena…-agradeció dirigiéndose al Genkan, mientras su jefe lo seguía de cerca, entonces el pelinegro detuvo al ojiverde.
-Espera Onodera…
El aludido se puso inquieto, ¿Acaso su jefe quería algo más?
Takano tomo una caja de chocolates de una bolsa pequeña diferente a las bolsas llenas de bombones de San Valentín obtenidos en el día, para salir al genkan.
-Aquí esta…-entrego la caja a su nuevo dueño.
-¿Y esto es?
-Tus chocolates. Los compre para ti
Onodera se ruborizo de inmediato, además desvió su cara para ocultar el color de sus mejillas que estaban teñidas, sumado a que su cabello oculto también sus ojos verdes.
El pelinegro abrió la caja ante la timidez del castaño, tomo un chocolate y agarro con su mano la cara del menor para deslizar el dulce dentro.
-¿Esta delicioso, verdad?...—comento Takano mirando entretenido a su uke, mientras disfrutaba del sabor del chocolate
-Realmente lo está.
Sonrió, Onodera sonrió ante el sabor.
El editor en jefe se conmovió ante ese gesto. Entonces, Takano se comió uno también.
Los chocolates se hallaban en una caja sofisticada, acomodados en cajitas rojas, cuyos sabores eran de rellenos variados: mazapán, café, chocolate amargo y sobre todo de cerezas en licor. Parecía que Onodera había comido uno de cereza entretanto Takano le toco un mazapán.
-Ritsu…
Los ojos verdes del uke se centraron en los avellanados del seme. La mano de este acaricio el cabello castaño del menor para luego tocar su rostro.
El corazón quería quedarse pero la razón no.
Quiero quedarme…contigo…Takano-san
-Gracias por lo chocolates—gratificó el joven heredero y salió del hogar de su jefe.
La verdad Masamune deseaba que Ritsu se quedara a pasar la noche con él, por ser San Valentín, aunque Takano no acostumbraba a hacer caso sobre estas fechas que solo traían problemas para la edición de mangas, esta vez era diferente, porque lo embargaba una sensación de añoranza.
Su ilusión se derrumbo al ver partir a su amado primer amor.
Después de que el castaño se marcho, Takano salió a comprar algunos víveres a la tienda de conveniencia que abría las 24 horas. Una vez de regreso, cuando salió del elevador sus ojos no podían creer lo que estaban viendo.
Onodera Ritsu, vistiendo su pijama y cobijado por un sueter que estaba sobrepuesto en su espada, tratando de meter a la fuerza una caja de color rojizo, y es que el menor al notar las luces apagadas desde el buzón de correo, se le hizo más factible hacer este tipo de cosas, que él consideraba "vergonzosas" mientras su jefe dormía.
-¿Onodera?
