Si realmente me odias, ¿por qué finges estar celoso? No te sale Craig, eres un imbécil. Por tu culpa no puedo impedir que mi corazón siga latiendo de esta forma tan precipitada; dándome falsas esperanzas…

-¿Celoso de nuevo? –la voz del rubio pervertido sonó lo suficientemente burlona como para hacer enojar a Craig.

Estoy convencido de que ya no te amo…

-¿Celoso? ¿Celoso a causa de un pedazo de idiota como él?

Porque eres una mierda Craig.

-Un fenómeno bastante adorable para tu información –y me apretujó más.

¿Pero qué mierda? No tengo que estar en una situación tan incómodamente ridícula. ¿Es que acaso no puedo estar tranquilo siquiera un rato? ¡Ni siquiera puedo tomar de mi café!

-Kenny, déjame por favor –imploré con voz trémula.

Antes esto extrañamente Kenny cedió. No los miré a ni uno de los dos, simplemente decidí tomar mi bolso, que hace un buen rato ya estaba en el suelo por culpa del de menor recurso.

-B-Bueno, nosotros nos íbamos –dijo Clyde tomando a Token del brazo- ¡Nos vemos mañana! –y como si no hubiera mañana partió corriendo hacia la salida del colegio. Supongo que iría a comer tacos con Token, o algo así.

Saque el café de mi bolso y me coloqué mi respectiva mochila.

-¡Kenny, te mato si por tu culpa reprobamos Química! –gritó Stan que estaba siendo tomado por la mano de su súper mejor amigo.

-No te molestes Stan, de cualquier manera Kenny nunca hace nada; además apretó con suavidad la mano de entrelazada del pelinegro es mejor si estamos los dos… solos –lo ultimo lo dijo con algo de vergüenza junto con un notorio sonrojo en sus palidas mejillas.

Noté como Stan se sonrojaba con la misma intensidad que el pelirrojo que tenía de mejor amigo; veía como se giraba a él, como se inclinaba…

-¡Paren, hijos de puta! –gritó Kenny a lo lejos yendo donde la pareja estaba- Stan, ¿me estas dejando por este nerd? –señalo con su dedo pulgar al judío.

-No le digas "este nerd", es mi mejor amigo; y nosotros ya terminamos hace tres días, ¿recuerdas?

-Lo siento, Stan. Te dije que Butters me provocó.

-Jodete, Kenny. Yo ya no te amo. Amo a Kyle –se fue dándole la espalda y llevándose a un sorprendido y sonrojado peligroso.

Kenny, dejandonos a Craig y a mí solos, se fue detrás de la pareja perfecta. Kenny junto con la pareja desaparecieron de nuestra vista en tan solo unos segundos, y un silencio realmente incomodo comenzó a apoderarse del ambiente en el cual nos encontrabamos. Por un momento pensé que mi corazón había comenzado a acelerarse sin razón; pero para mi sorpresa no era un simple pensamiento, era un HECHO.

Pero, entonces, ¿por qué?

-No tengo tiempo para ti -¿tiempo para mí?- Stripe debe estar muerto de hambre –dijo entretanto comenzaba su andar.

-¿Debo ir contigo?

Que pregunta más estúpida. Claro que debo ir con él. Pero espero con la poca esperanza que tengo que me diga que no es necesario, o que no necesita de mi hoy, o algo por el estilo.

-Si quieres terminar el trabajo – no se dio el tiempo de darse vuelta y verme frente a frente, sino simplemente siguió caminando a paso lento.

Por mi lado decidí seguirlo hasta llegar a su casa. Por alguna extraña razón el lugar me parecía un poco solitario, o mas bien, estaba solitario; me causo mucho presion y un tanto de miedo, comencé a temblar también por la razón de que se veía al mismo tiempo tenebroso, como esas películas de terror que iba a ver con mi ex grupo.

Recorrí el lugar con la mirada observando detalladamente cada espacio incluyendo, por supuesto, la entrada de los Tucker. No es como si nunca hubiera venido a su casa, pero realmente espero que su familia no sea como su hijo; aunque sinceramente lo dudo, como dicen de tal palo tal astilla, de todas formas llevo la esperanza.

-¿Qué haces ahí parado? Entra –dijo el de voz nasal ya dentro de su casa.

-Oh, cierto. Perdón –y entré temblando mientras observaba los decorados de la casa. Nada extraño, todo normal.

No veía a ningún familiar de Craig. Tuve miedo de preguntar, así que preferí quedarme callado hasta llegar a su habitación. Sin darme cuenta ya nos encontrábamos en su presentable habitación. Todo este rato estuve atormentándome solo para encontrar algo que podría decirse decente. Dejé mi bolso al lado de su cama y decidí sentarme en el suelo, no veía donde más pudiéramos trabajar.

-¿Qué haces?

-Nada. Solo estoy sentado –respondí secamente.

De un momento a otro, cerró la puerta extrañamente con llave.

-¿Dónde están tus padres? –pregunté girándome a verlo con algo de miedo por suerte no siendo notado en mi voz.

-Salieron –fue cortante.

-Entiendo –comencé a sacar los materiales de mi bolso cuando Craig tomó mis muñecas dándome vuelta hacia él y plantándome un inesperado pero extrañamente deseable beso, haciéndome botar los papeles que tenía en mano.

Sentí como lentamente sacaba su lengua para entrar en la mía, pero por suerte pude impedirlo corriendo mi cara.

-¿Q-Qué ha-haces, Craig? –pregunté sin mirarlo a la cara totalmente sonrojado.

No me esperaba eso de parte de Craig, realmente creí que no lo volvería a hacer, pensé que había sido solo una broma de mal gusto, que solo fue para molestarme, que no iba en serio; pero ¡¿QUÉ RAYOS?

-Craig, ¿qué rayos? –volví mi mirada hacia él, pero él simplemente no me la devolvía. Eso… para mí es muy molesto.

-Terminemos esto de una vez pronunció entretanto tomaba los papeles exparcidos por su culpa al tomarme las muñecas.

Pero ni siquiera hemos empezado…

-Está bien –bajé mi cabeza tragándome la rabia.

No quiero seguir con esto. Es mejor que me apure, así pobre irme con prontitud; y así no le veré más la cara.

-Debemos –buscaba con la mirada el pápelo grafo con el tema siguiente- anotar los tipos de –cuando encontré el papel me dispuse a recogerlo pero justo en ese instante… nuestras manos chocaron.

Sí, que cursi, tonto y en especial cliché ¿no? Pero no pude evitar sonrojarme, lamentablemente.

Craig tomó mi mano antes de que yo la quitara, y con la otra me empujó contra el suelo; sin vergüenza tomó posesión sobre mí colocándose encima y presionando mi débil cuerpo contra el suyo, con el fin de que no pudiera moverme. La vergüenza me invadía, con él mirándome de esa manera tan singular de él, yo… simplemnet no podía, no podía.

Acercó su rostro lentamente hacia el mío, sentí como sus fríos labios lentamente absorbían el calor de los míos; sus labios eran suavemente provocadores; quería más, más. Sus manos se entrelazaban con las mías, su cuerpo tan delgado como el mío pero mucho fuerte presionaba cada extremidad de mía. Se sentía de alguna manera bien, se sentía genial; era así como me lo había imaginado, no esperen, esto es mucho mejor de lo que imaginé. Mordió con dulzura mi labio inferior soltandome un gemido vergonzoso. ¡Oh, Jesucristo! Eso si que me da vergüenza, ¿Cómo pude…?

-C-Craig ¡ngh! detente, por favor –imploré.

No quería seguir mostrándole mi lado débil, a pesar de que quería más, más de sus besos, toques y mordidas.

Noté como una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro, eso me sonrojó demasiado. Las pocas veces que lograba ver sus sonrisas, que no han sido más de tres en toda nuestra vida, era como llegar al cielo, eran tan hermosas que pareciera como si estuvieras en el paraíso; más o menos era ese el sentimiento que te provocaba verlas. Pero que quede claro que a mí no me gusta Craig, ya no más; no me perdonaría si volviese a caer en sus juegos.

-Tweekers –susurró a mi oído; eso definitivamente fue la gota que rebalsó el vaso.

-Craig –susurré muy bajo en su oído, y soltándome de sus manos lo abracé rodeando su cuello con mis brazos que no paraban de temblar- ¡Oh, Jesucristo! Sé que me mataras después de esto, pero ¡ngh! déjame disfrutarlo un poco más –dije cerrando con fuerza mis ojos húmedos.

No respondió pero se dejó abrazar por lo menos. Después de un pequeño rato se separó de mí un poco mirándome a los ojos como si intentara ver algo a través de mí, aquello lamentablemente me causaba un sonrojo aun mayor del cual tenía ya; luego, antes de levantarse me beso con calidez y dulzura.

Mi corazón… ¡Oh, no! Voy a morir en cualquier minuto, esto ya es mucho; es mucha presión.

-Tweek, le dices a alguien lo que pasó aquí y te juro que te parto el culo en dos ¿entendiste? –me amenazó esta vez con voz más seria y fría.

¿Qué? Espera, ¿estas enfermo o qué?

-Pero, ¿qué estas diciendo?

-¿Eres idiota? AQUÍ NO PASÓ NADA –recalcó de forma clara la última frase.

Craig, realmente eres un hijo de puta.

Intenté tragarme toda mi rabia, pero no podía. Mis lagrimas caían, caían sin mi cesar; no podía frenarlas. No quería llorar en frente de un marica como él, no enfrente de ese hijo de puta, NO.

Sin pensarlo dos veces tomé mi mochila y salí corriendo del lugar y de, por supuesto, su casa. Lamentablemente no pude avanzar en el proyecto, en absolutamente NADA, y lo peor es que Craig jugó nuevamente con mis sentimientos para fastidiarme un poco. Supongo que es mi culpa por no darme cuenta… por dejarme llevar nuevamente. Y ahora ni siquiera puedo acudir donde mis amigos, por la estúpida orden de Craig; pero estoy empezando a dudar sobre la virilidad de lo dicho por Craig. Pero ahora lo importante era que… estaba completamente solo, sin la ayuda de mis amigos por culpa de la amenaza de uno de los que supuestamente debería serlo.

Me siento como una mierda… ¿Qué se supone que deba hacer?