Corrí hasta donde sería nuestro punto de encuentro: La plaza. Pero lamentablemente no lo encontré, y horribles suposiciones de lo que estaría haciendo Craig o con quién estuviera, en este caso Thomas, me intrigaban más y me ponían cada vez más inseguro. Entonces, decidí llamarlo para sentirme de alguna manera más tranquilo.
"¿Tweek?"
-Craig, ¿estás con alguien más? –Fui directo al grano.
"No, ¿por qué?"
Eso me alivió bastante. Tomé un breve suspiro para que no se diera cuenta de mi anterior angustia.
-No, por nada. Te has ¡ngh! Retrasado mucho, ¿sabes?
"Lo siento, Tweekers. Tuve un pequeño percance con Rubí. Ahora mismo voy para allá. Espérame."
Y terminando aquella frase cortó la llamada. Me senté en uno de los columpios sin poder evitar esbozar una sonrisa. Sonreí aliviado de que todos esos horribles pensamientos no fueran reales, pero no podía, por alguna extraña razón, dejar de sentirme un poco inquieto. Despejé mi mente observando el bello cielo azul. Suspiré sin razón alguna desviando mi mirada hacia las calles que daban la entrada a la plaza en la obviamente me encontraba. Me columpié un par de veces antes de ser detenido por cierta persona detrás de mí.
Giré la cabeza para encontrarme con aquella persona de la cual estuve enamorado desde que lo conocí.
-Perdón por haberte hecho esperar por mucho tiempo. –Terminó la frase sin dar un respiro pero luego su falta de oxígenose hizo presente.
-¿Viniste corriendo? –Pregunté sin dejar de apreciar sus hermosos ojos azules que me calmaban de la mejor manera.
-Así es. –Finalmente sus jadeos cesaron. Luego de eso, me hizo levantar tomándome de la mano.- Tweek… -En cuanto me tuvo en frente de él, me abrazó.- ..te amo.
Eso… extrañamente me asustó un poco. Pero para retirar esos miedos que lentamente se apoderaban de mí, correspondí su abrazo con mucha más fuerza.
-Y yo te amo más de lo que te puedes imaginar..
Luego de aquello nos soltamos y sentamos en el par de columpios que sólo había en la plaza. Había algo que me intrigaba mas que nada y era saber si Craig sabía que Thomas había llegado y que quería verlo a él ante que a todos.
-Craig, ¿tú sabías que Thoas había vuelto a South Park tan sólo hace unos días? ¡GAH! –Pregunté balanceándome.
-Sí. –Contestó cortante.
-¿Y sabía que quería ¡ngh! Verte a ti antes que a nadie?
-Sí. –Volvió a responder esta vez con algo de lentitud.
-O sea que sabías que él te buscaría antes de nuestra junta, ¿cierto? ¡GAH! –Mis temblores de inseguridad empezaron a aparecer.
-Sí.
-Entonces, ¿por qué estás aquí conmigo? ¿No deberías estar emocionado por su, ¡ngh!, regreso? –Pregunté cada vez más inseguro.
-Lo estoy. Pero –Su mirada anteriormente gacha subió a apreciar mis orbes verdes.- si tengo que sacrificar mi tiempo con Thomas para estar contigo, lo haría sin dudar dos veces.
Eso me provocó un istantáneo sonrojo, mis temblores pasaron al instante, y mi corazón lentamente comenzó a latir con fuerza. Bajé mi mirada tratando de ocultar inútilmente mi rubor.
-¿Tanto así te gusto? –Mi corazón latía cada vez con más fuerza.
-Te amo demasiado, Tweekers.
Sus palabras son tan hermosas… son tan hermosas que dan ganas de llorar como todo un marica.
-¿Cuánto es demasiado?
-Ni te lo imaginas. –Y al subir mi mirada logré apreciar su bella sonrisa, era esplendida.
Tomó mi mano levantándose de los columpios al igual que yo. Caminamos hasta cansarnos sin dejar de mirar el bello atardecer que ya se empezaban a oscurecer. Entonces, repentinamente, sentí como Craig bajaba la velocidad de su andar para colocarse detrás de mí, y poder finalmente abrazarme por detrás colocando sus frías manos rodeando mi cintura.
-¿Qué haces, Craig? –Pregunté sin poder ocultar mi sonrojo a causa de la vergüenza.
-Abrazarte. –Respondió sin más.
-P-Pero parecemos esas parejas cursis y maricas, ¡ngh! –Respondí nervioso por su cercanía. Sentí como los labios de Craig se posaban en mi cuello haciéndome estremecer.- C-Craig..
-¿Acaso no lo somos? –Respondió con una contrapregunta, complacido yo, por otra parte, con cada movimiento que ejercía.
-¿Cómo no te da vergüenza? –Susurré en aquel estado, avergonzado, correspondiendo su abrazo sujetando sus brazos sobre mi cintura.
-Porque te amo y eso no me da vergüenza. –Besó cálidamente mi cuello haciéndome estremecer nuevamente y sonrojarme cada vez más.
Craig me volvía loco. Me sentía tan feliz de poder corresponder sus sentimientos y él los míos. Éramos en definitiva la pareja perfecta, simplemente perfecta; o eso quería creer al menos.
-Ya es hora de irnos.
-¿Uh?
-Thomas que ir a ver a Thomas, ¿recuerdas?
-Oh, cierto, ¡ngh! –Sentí que lentamente mis temblores volvían.- Pero antes, ¿podríamos pasar por un café?
-Claro. –Soltándose tomó mi mano.- Todo por mi dulce Tweekers.
Esbocé una sonrisa. Tan sólo escuchar la voz de Craig me hacía calmar. Me sentía en un campo tranquilo lleno de flores y con un cálido clima. Era una calma inigualable. Después de haber comprado mi café nos dirigimos a la junta. Llegamos a eso de las ocho de la noche tomados de la mano como todo unos maricas, pero eso no me importaba. Mientras estuviera con Craig sería el chico más feliz del mundo. Mientras estuviera con Craig todo estará bien.
-Hola chicos, al fin llegan. –Anunció Clyde, quien se encontraba con un menú en mano.
Habíamos entrado a un restaurante común igual que todos, lo único especial que tenía este restaurante era el hecho de que aquí los cuatros pasamos la gran parte de nuestra infancia juntos. Aquí fue donde se arreglaron amistades, donde se generaron problemas y soluciones, donde habían risas y lágrimas, donde había felicidad y tristeza; en otras palabras, el recuerdo que nos unía a todos.
-Hola Clyde, Token. –Saludé sentándome frente a ellos y al mismo tiempo Craig saludó sentándose a mi lado sin dejar de sujetar mi mano por debajo de la mesa.
-Hola. –Saludó Token sin muchos ánimos.
-¿Qué ocurre, Token? –Pregunté preocupado.
-Nada, Tweek. No te preocupes. –Intentaba calmarme ya que mis temblores habían comenzado a surgir leve y repentinamente.
-Pss. –Dirigí mi atención hacia Clyde, quien luego comenzó a susurrar.- Anda así desde que me fue a buscar a casa de Kevin.
Oh, ahora lo entiendo. No podía ser más obvio. Pero antes de sacar extrañas deducciones… ¿y Kevin?
-¿Y Kevin? –Pregunté extrañado por su falta de presencia.
-Dijo que vendría luego.
-Déjame adivinar: Token le pegó un combo a Kevin. –Adivinó mi actual novio.
-Debes ser mago… -Pronunció asombrado el amante de los tacos.
-No lo soy, era de esperarse. Aunque hubiera hecho lo mismo si pasaba eso con mi Tweekers.
Token simplemente se quedaba callado observando la ventana que lentamente se empañaba por el calor que emanaba el lugar. Yo sorbía mi café con algo de frío. Sí, mis temblores provenían del frío, no de otra cosa en realidad.
No podía comprender el hecho de que Clyde fuera así de ingenuo. ¿Realmente cómo era posible? El pobre de Token en este minuto no para de sufrir sabiendo que lentamente va perdiendo a quien ama desde los cinco años, o inclusive desde que tienen consciencia, pero no todo es culpa de Clyde sino el hecho de que Token no le haya confesado sus sentimientos hace ya mucho y eso me tiene bastante…
-Clyde, debemos hablar. –Aquellas palbras que Token había pronunciado irrumpieron en mis pensamientos.
-E-Esta bien, ¿Ahora? –Preguntó un aturdido Clyde Donovan.
Ya sabría yo de que iban a hablar y al igual sé que no se viene nada bueno, ya que Clyde y Kevin corresponden tal y como Craig y yo lo hacemos. Pero si mis sospechas son correctas, … ¿realmente Token se confesará a Clyde o…tomará sus labios a la fuerza como Craig lo hizo conmigo? Eso me intriga y mucho. No quería que Clyde sufriera al igual que lo hice yo. No quería, no quería.
-Sí, ahora. –Pronunció fríamente esos dos palabras. Parecía bastante molesto.
-Pero ahora…
-AHORA, CLYDE. –Subió el tono Token mostrando lentamente su enojo.
-Tranquilízate, Token. –Le reprochó mi novio.
-Está bien, Craig. No te preocupes iré con él. –Dijo un tanto inseguro nuestro castaño amigo.
En el momento en que Token y Clyde dejaron el lugar llegando a los baños pertenecientes al género masculino, nuestro friki amigo traspasó el marco de la puerta del restaurante un tanto cansado.
-Kevin, al fin llegas amigo. –Musitó mi novio rodeándome con uno de sus masculinos brazos tratando de abrazarme o acercarme a él.
-Hola, chicos. ¿No han llegado los demás?
-¡G-GAH! –Estaba sonrojado por el contacto tan cercano con el cuerpo de Craig. Estaba tan sonrojado que hasta mi típico grito se vio perturbado.
Amaba el sentir aquella fragancia tan única y característica de Craig. Amaba sentir sus fuertes y protectores brazos alrededor de mí. Sentir su tan sutil calor y nuestras pieles rozándose. Era la persona más feliz del mundo sin duda. Cerré mis ojos tratando de guardar tan maravilloso recuerdo, todo, absolutamente todo debía quedar eternamente guardado.
-¿Y los chicos? –Volvió a preguntar Kevin.
-Se encuentran hablando en el baño, pero no vayas. –Se apresuró a decir mi novio.- Déjales hablar tranquilos.
-Está bien… -Aceptó sentándose con cierta frustración.
Yo siempre supe del amor recíproco entre Clyde y Kevin, pero nunca me lo han dicho o, por así decirlo, confesado como amigos. Así que… supongo que esta sería una buena oportunidad, ¿no?
-Kevin, ¿te gusta, Clyde? –Pregunté rápidamente y como si me retractara comencé a dar pequeños sorbos a mi café.
Nervioso comencé a temblar y desviaba avergonzado la mirada hacia todos los lados posibles. Craig, según yo, debió haberse preocupado ya que estrechó más el abrazo y luego de eso besó suave y dulcemente mi frente.
-Sí. –Respondió sin más rodeos.
A mi no me sorprendió mucho que digamos pero cuando observé a Craig parecía no creérselo. ¿Acaso Craig era igual de ingenuo que Clyde?
-Entonces es mejor que te apresures si no quieres perder a tu amante de los tacos. –Pronunció claramente el rudo azabache.
Y sin vacilar, el pequeño friki azabache asiático fue en busca del castaño. Yo sólo pude parpadear y apreciar aquella escena.
