Lo siento, lo siento, lo sieeeento...
El cuarto capitulo...
Espero les guste.
Lo siento otra vez.
A la mañana siguiente.
De camino al centro clínico regaño a Murata por haber hecho exactamente lo que le había prohibido: contarle a mi madre sobre la visita. Se puso como loca, bueno…
FLASH BACK
Hace 15 minutos aproximadamente.
Estaba terminando de beber un vaso con agua cuando tocaron la puerta y mi madre se apresuró a abrirla.
-¡Oh! Ken – chan, ¿de visita tan temprano? – le oí exclamar desde la sala, para verlos entrar en la misma casi de inmediato, - perdone la molestia, Jennifer-san, pero Shibuya y yo tenemos que ir a la clínica – le respondió, - mo… pero yo pensé que los miércoles tenían el día libre – comentó, - y está usted en lo cierto, es solo que… - , - Mu - Murata, ¡que se hace tarde! – interrumpí, colocando el vaso en la mesa y arrastrando a mi amigo a la salida, - espera, Yuu – chan, Ken – chan estaba diciendo algo -, - que Shibuya irá por su compañero y me pidió que lo acompañara – completó, recibiendo una mirada fea de mi parte, - ¿va a hacerle compañía? – preguntó mi progenitora, - para nada – contestó mi amigo, - ¿no le mencionó que lo traería hoy hasta mañana? – agregó, preguntando, - ¡Yuu – chan, como no me constaste sobre eso! – me recriminó, - ahora tendré que esforzarme mucha más en los preparativos de recibimiento – juntó sus manos, - pero me alegra que mi pequeño hijo sea tan caritativo con otros jóvenes- añadió en un tono dulce, - madre, no es necesario que prepares nada exagerado – aseguré, - ¿Cómo no? No traes a ningún amigo a casa sin contar a Ken – chan, ¡merece un gran recibimiento! – me refutó, - y es mamá, Yuu – chan – agregó haciendo un puchero, suspiré, no era necesario que sacara el tema a relucir, - ¡ya sé que puedo decirle cuando llegue! Tendré que arreglar el antiguo cuarto de tu hermano para que tenga donde dormir – suspiró, - estoy ansiosa por conocerlo y ver como es… - ya era un caso perdido cuando empezaba a fantasear y a hablar consigo misma, así que sigilosamente abrí la puerta del exterior, sacando primero a Murata.
Fin Flash Back.
-Shibuya, te importaría… -, - no estoy de humor- corto su intento de iniciar una conversación, - pero esto… -, - haz lo que quieras – vuelvo a cortar. Aunque está unos pasos tras de mí sé que está sonriendo y eso no puede ser bueno, sea como sea mi enojo aún latente me impide ser yo quien inicie la charla. No decimos nada hasta llegar a nuestro destino y ni aún ahí. Solo al estar frente a la puerta de la ´sala de actividades´ es que vuelve a abrir la boca, - nos veremos en la salida – indica, acepto el término con un asentimiento de cabeza y él abre la puerta, entrando primero. Hoy hay mucho más ajetreo que el día de ayer a pesar de la hora, no son ni las 9 en punto. Desde la puerta lo busco con la mirada y para mi gran sorpresa lo veo platicando con Günter en una de las esquinas del lugar y luego noto como cuatro chicas de casi nuestra edad le están mirando; desconozco la razón pero me molesta, sobre todo porque dos de ellas parecen estar desvistiéndolo con la mirada. Camino decidido en la dirección en que se encuentra él, el primero en notarlo es el peli lila, dándole, inconscientemente pie a que el rubio también lo haga al quedarse callado. Ambos se muestran felices al verme y debería ser incómodo pero no lo es, al menos, no con Will… diablos, aunque suene mejor el nombre sigue sin quedarle, tal vez pueda convencerlo para que me diga el verdadero. Pensando en eso apenas y me percato de que Günter se ha ido y que además las mismas muchachas que vi hace poco están viniendo en dirección a nosotros. Solo cuando lo siento ocultarse detrás de mí es que vuelvo en mí completamente, lo siento nervioso y en cierto modo me produce ternura, - posiblemente van a pedirte un autógrafo – me susurra al oído; su aliento es cálido contra mi oreja y huele a menta; ellas llegan hasta nuestra ubicación y me rodean, tal y como hizo un grupo ayer con Will,… ¿serán las mismas? Tal y como dijo el ojiesmeralda me piden un autógrafo, extendiéndome cada quién un bolígrafo de diferente color, en orden son: rosa, amarillo, celeste y morado, pintan todos del mismo color: negro. Y sí, sí son las mismas de ayer, lo confirmo cuando, al preguntarle a una de ellas en donde quiere que firme me indica su hombro izquierdo y noto que ya hay una firma en él, lo que leo son las letras W, V y B siendo la ultima seguida por otras en minúscula y con una caligrafía impecable. Apunto de firma la chica cambia de opinión y termino firmando en el otro hombro, lo mismo me sucede con el resto a excepción de la chica con el autógrafo entre el cuello y pecho, ella solo pide que firme al costado y comparando, la firma de Will es por mucho superior a la mía. En cuanto termino con ella todas agradecen pero antes de irse le mandan varios guiños a mi compañero, quien desde su lugar, recostado ligeramente en la pared les sonríe muy incómodo para, me supongo, no ofenderlas mientras que al mismo tiempo se pega más a la pared, como si haciendo eso pudiera volverse invisible o algo parecido. En cuando ellas se van me le acerco y le sonrío; no como burla, sino más bien como muestra de apoyo. Miro mi reloj, ya es hora de irnos.
Aquel grupo de chicas había demorado más de lo necesario en pedir y recibir unos simples autógrafos, aunque me hizo sentir tranquilo ya que llegué a especular que tal vez Yuuri les interesaba más que yo pero mi suposición se desvaneció cuando me lanzaron sus guiños. Claro que sonreí en respuesta, no iba a darme el lujo de ofender a unas jóvenes ilusionadas pese a que no tengo ni el más remoto interés en ninguna de ellas. Pegué mi cuerpo a la pared porque el frio de la misma fue una gran ayuda para evitar mandar una indirecta como: ´tu presencia me resulta incómoda, hazme el favor de retirarte´ o algo parecido. Afortunadamente finalmente se despidieron y alejaron. Yuuri se acerca a mí esbozando una sonrisa agradable, entonces mira su reloj y su rostro muestra sorpresa, - ya es hora de irnos – declara, yo solo sonrío, - ¿preocupado, Shibuya? – pregunto a manera de juego, - un poco – su respuesta es sincera, - puedo no ir se hay algún inconveniente – ofrezco; niega con la cabeza y me toma de la muñeca, llevándome hacía la salida, mientras me explica el por qué de su respuesta. – Estoy… algo preocupado por como va a recibirte mi madre – comenta mientras recorremos el pasillo final, ya puedo ver la recepción, - ¿le molestó que tomaras la decisión de que me quede en su casa sin consultarle primero? – pregunto preocupado, no quiero causarle problemas a nadie, - no es eso, de hecho ella… se enteró de eso hoy – frunzo el ceño y el ríe nervioso, estamos por llegar a la recepción y me detengo en seco, arrebatando mi muñeca de su agarre, voltea a verme, claramente no se esperaba que hiciera eso; - si ese es el caso me quedaré aquí, no quiero fastidiar a tu madre – me doy la vuelta, caminando de regreso cuando siento nuevamente el agarre en mi muñeca, esta vez con más fuerza y un recuerdo fugaz pasa por mi mente, haciéndome voltear casi con violencia hacía el pelinegro, - ayer te dejé en claro que a ella le encantan las visitas – camina hacia adelante sin soltarme y solo me dejo guiar, - así que no tienes que preocuparte – dice mientras le pido al recepcionista mi mochila y maleta, en cuanto me las entrega me pongo la mochila al hombro derecho y tomo la manija de la maleta con la mano izquierda, equilibrando el peso. Salimos por la puerta del medio y le doy un vistazo a la fachada exterior del edificio, mirando el cielo claro y despejado al terminar. – Buenos días, William Von Bielefeld – encaro al dueño de la voz, - Buenos días, Murata Ken – respondo, esbozando una sonrisa que me es devuelta de inmediato, - es mejor que vayamos avanzando – opina Yuuri, me parece buena idea y él comienza a caminar junto con Murata, les sigo de cerca, mirando nuevamente el cielo. A los pocos minutos el pelinegro de gafas retarda el paso por lo que lo encuentro a mi lado al bajar la vista, - ¿quieres ayuda? – me pregunta, niego con la cabeza, sonriendo, - puedo solo – indico, - como gustes – sonríe, - por cierto, debo decir que tienes un gran talento para la actuación -, - la practica hace al maestro – es mi respuesta, - ¿eso quiere decir que has estudiado en alguna academia? – pregunta Yuuri, uniéndose a la conversación, - no en realidad -, noto una mirada sospechosa en el rostro de Murata Ken, sonrío, sin duda ese chico tiene habilidad para la deducción rápida, tengo que cuidar que digo enfrente suyo.
Llegamos al frente de mi casa y me siento aún más nervioso que antes. Planeaba hablarle a Will sobre la personalidad tan ´activa´ de mi progenitora pero Murata me quitó toda oportunidad al pasársela charlando con él, elogiándolo repetidas veces. – Sería bueno si entramos – ese es Murata con sus tan oportunos comentarios. Abro la puerta principal anunciando mi llegada con Murata siguiéndome y Will entrando de último, - Yuu – chan, Ken – chan, regresaron muy pronto – la oigo quejarse, apareciendo ante nosotros con su delantal rosa y un guante puesto en la mano izquierda, sus ojos se fijan directamente en el rubio y él tose con disimulo, probablemente para hacerla reaccionar; al verla parpadear se dispone a presentarse. – Buenos días, un placer conocerla… -, - Miko – le interrumpe, sonriendo, le veo asentir, - mi nombre es… - , - ¡Oh! Pero no me digas así, llámame Jennifer- vuelve a cortarle, tomando su muñeca y llevándolo a la sala, con nosotros siguiéndolos. Lo sienta en el sofá, ella junto a él, - Yuu – chan hizo bien en traerte a casa, así pueden conversar y conocerse más, van a convertirse en buenos amigos antes de lo que se imaginan – afirma hablando rápido, muy rápido pero por lo que puedo notar Will le entendió todo a la perfección. De repente, ella pone cara de haber recordado algo, - aún no se tu nombre, querido – comenta, sonriéndole, pero cuando él abre la boca para contestar, - ¿qué es todo este alboroto? – pregunta una voz más que conocida, y que sin embargo no oía hace ya un tiempo. - ¡Sho – chan! – exclama mi madre casi saltando, yendo en su encuentro sin soltar a Will y por consecuencia arrastrándolo con ella. Lo abraza, Will aprovecha para escabullirse e ir a mi lado, es más que obvio su desconcierto pero en contraste parece estar feliz, mientras tanto mi hermano baja su maleta dejándola en el piso para poder corresponder al abrazo, ignorándonos a los tres (Murata, William y a mí). – Lo siento por todo eso – le susurro, - no te disculpes, tu madre me agrada – responde de la misma forma, con un tono enérgico y una sonrisa. -*Ejem* ¿Yuuri, no piensas darle la bienvenida a tu querido hermano mayor? – pregunta Shori, le lanzo una mirada fastidiada y suspiro resignado cuando extiende sus brazos; pero lo admito, puede que llegara a extrañar solo un poco su terquedad, después de todo casi ha pasado un año desde que Bob lo tomó completamente bajo su tutela como futuro ministro. Tan pronto como me acercó enrolla sus brazos en mí, me retuerzo inútilmente para conseguir mi libertad. – Es fantástico volver a verlo, hermano mayor de mi amigo – saluda Murata, - digo lo mismo, amigo de mi hermano menor – es la respuesta monótona de mi hermano, que por cierto tarda en soltarme unos segundos más. - ¡Sho – chan, Yuu – chan ha traído a un nuevo amigo a casa! – habla mi madre bastante emocionada, - Eso es fantástico, Yuu – chan. Ya era hora de que te decidieras a hacer más amigos además de él – dice, señalando a Murata, que solo sonríe pero su fastidio se nota, le pido con la mirada que solo lo ignore pero él ya lo está haciendo a su modo. – Bueno, ¿dónde está? Tengo que asegurarme de que sea una buena influencia para ti – ruedo los ojos, sigue sin hacerme gracia su constante trato sobre protector para conmigo. En eso el sonido de un quejido sonoro nos hace a todos voltear a ver al que se supone es el invitado y huésped temporal, que está recostado en la pared y por lógica solo nos ha estado mirando durante todo este tiempo sin interrumpir, me apeno de inmediato, hemos estado ignorándolo; de seguro ha de sentirse muy ofendido. Pero al registrar su mirada no veo ni un poco de enojo, incluso puedo decir que la reciente escena le ha causado gracia y aún así… también noto que hay otro sentimiento reflejado en sus ojos. Tristeza, dolor, soledad, no logro descifrar cual de todos es y solo conseguido sentir más curiosidad con respecto a este rubio. – No se molesten, continúen, puedo esperar a que terminen – expresa con naturalidad. Me acerco a él, - madre, Shori, él es William, William Von Bielefeld – digo, - su verdadero nombre no es William pero me dijo que podía llamarlo así – ahora el oji esmeralda está parado por completo y hace una pequeña reverencia, - encantado de conocerlos - expresa. Veo a mis familiares, como me lo esperaba mi madre está sonriendo de oreja a oreja, casi parece que se le echará encima pero por otro lado… - ¿Shori? Oye, ¿estás bien? – pregunto, se le ha quedado mirando a Will más que atentamente y no parpadea, - ¿Sho - chan? – intenta mi madre, - Von… ¿Von Bielefeld? – cuestiona, sin dejar de verlo, - así es – responde Will con recelo en la voz y el mirar, - ¿tiene algún problema con mi apellido, joven Shibuya? – le pregunta serio, Shori mueve la cabeza negativamente pero Will continúa viéndolo sospechosamente. – bueno, tengo que irme – anuncia Murata, cortando el tenso ambiente, - ¿vendrás hoy para el almuerzo, Ken - chan? – le pregunta mi madre a lo que él niega con la cabeza y se despide con la mano, saliendo por la puerta que mi hermano ha dejado abierta sin darse cuenta y cerrándola. – Ahora hay un problema – anuncia mi madre, Will y Shori asienten, - ¿eh? – pregunto, sin entender, - pero no es difícil de solucionar – opina ella, - puedo ir a un hotel si lo pref… -, - ¡no! – casi grita, - es cuestión de acomodarse, nos las arreglaremos. – asegura, - puedes dormir conmigo – ofrece, - le agradezco la oferta pero no me parece correcto siendo usted una mujer casada – rechaza su propuesta con gentileza, - no importa que sea joven – agrega antes de que mi madre refute, - puedes dormir en la vieja habitación de Sho – chan – da como opción, - pero su hijo está aquí de visita y no sería justo que ocupará su espacio -, - puedes dormir conmigo – ofrezco, recibiendo su penetrante mirada junto con la de mi madre y hermano, - me refiero… a que puedo compartir mi habitación con él – corrijo, sonrojándome ligeramente. Él sonríe, - buena idea, Yuu – chan, muy bien, entonces llevemos las cosas de Will – chan a tu cuarto – decide, - yo puedo hacerlo – se apresura a indicar, volviéndose la mochila al hombro y tomando su maleta con rapidez, - yo lo haré, aprecio lo que intenta pero puedo solo – agrega sonriéndole encantadoramente, - ¡Kyaaa! Pero que chico tan amable y apuesto – dice emocionada ante la actitud del rubio y le digo a él que me siga. Una vez en mi habitación le indico que deje sus cosas sobre mi cama, - no me lo tomes a mal, Yuuri, pero me parece que tu cama es demasiado pequeña para los dos – suspiro, - sé que se ve chica pero te aseguro que si entraremos – me mira y se nota que no está convencido, - confía en mí, ¿sí? – le pido sonriendo, él solo asiente, desviando la mirada hacía la puerta. Estoy por decirle que no está bien que no vea a la persona con la que está hablando a los ojos cuando reparo en que hay alguien en la puerta, - ¿sucede algo, Shori? – le pregunto, al igual que antes tiene la vista fija en William, - mamá quiere saber si quieren alguna fruta – da a conocer, pasando a mirarme fugazmente y volviendo a posar los ojos en el rubio, quien niega con la cabeza sonriéndole un poco. - ¿Qué hay de ti, Yuu - chan? – me pregunta, - uh… una manzana estaría bien, gracias – asiente y se retira. - ¿Tiene algo en mi contra? – me pregunta Will susurrando, lo miro, - no lo creo, no tiene una razón – respondo, luego de vacilar por un momento, camina un poco por la habitación, - ¿te importaría acompañarme a un par de lugares? – pregunta deteniéndose, - ¿eh? – me ha tomado por sorpresa, - me gustaría ir a un par de sitios, si no te importa – añade, niego con la cabeza, - creo que es mejor que quedarnos aquí y no hacer nada – opino, él sonríe, - ¿en este momento? – inquiero, asiente – en ese caso, andando – declaro, saliendo de la habitación con él tras de mí, bajamos las escaleras y es cuando Shori aparece, extendiendo la manzana que le pedí. - ¿van a algún lado? – pregunta, viéndome a mí, - sí, no tardaremos. Nos vemos – indico, dirigiéndome a la puerta, - gracias por la fruta – agrego, dándole paso a que Will salga primero y cerrando la puerta cuando yo lo hago. – Muy bien, ¿a dónde primero? – pregunto, me pregunta por el nombre de un restaurante del que ya había oído pero no conozco donde queda, - entonces, por favor vamos al centro – asiento y nos dirigimos allí.
To be continue...
